Personajes
- EL PODER
- LA MILICIA
- LA LABRANZA
- LA POBREZA
- EL DEMONIO
- LA MALICIA
- [LA JUSTICIA]
- LA HERMOSURA
- LA DISCRECIÓN
- EL BIEN
- EL MAL
- UN ESQUELETO
- MÚSICOS
Ábrese un carro, y vese dentro un peñasco bruto, yen medio dél un árbol, de cuyo tronco sale el Demonio con un puñal en la mano
DEMONIO
Rásguese de este tronco
la arrugada corteza
que fue al hombre padrón vegetativo
y en su cuaderno bronco
la gran naturaleza
con aqueste puñal verá que escribo:
Escribe en el tronco
«Muerto aquí yace vivo
todo el género humano»,
pues aborta este seno
el general veneno
que inficionó tirano
su noble ser de suerte
que buscando la vida halló la muerte.
No pequeña violencia
en no grande distancia
el despeño corrió de su delito,
pues avaro de ciencia
le dejó en ignorancia
la primera lección de su apetito,
y aunque fuese infinito
por su infinito objeto,
con todo, de mi injuria
no apagada la furia
mayores ruinas suyas me prometo,
esta raíz ramas brotando tales,
que, árbitro de los bienes y los males,
los bienes no posea
y los males le sigan
por donde quiera que el destino fuere,
tal que en dudosa idea
haya plumas que digan
si cuando el hombre nace, vive o muere,
a cuyo efeto quiere
mi ciencia siempre sabia
en no visto argumento
esplicar el intento
de su sañuda rabia.
Atención, pues, mortales, ya que tristes
el bien buscastis y del mal supistis,
que el bien y el mal la guerra
Bajando al tablado
hoy de vuestro discurso
ha de ser, siendo al nuevo asunto mío
teatro toda la tierra,
en cuyo gran concurso
ha de representar mi desvarío
de todos el desvío
que tienen con su estado,
pues ninguno contento
vive en él, mal atento
a que es quien se le ha dado
de Dios distributiva la Justicia.
Y así, atención, digo otra vez: ¡Malicia
del Hombre!
Sale la Malicia
MALICIA
¿Qué me quieres?
DEMONIO
Que me sigas pretendo.
MALICIA
Ya sabes cuánto siempre solicito
ir tras ti, que al fin eres,
o menguando o creciendo,
tú el cuerpo y yo la sombra del delito.
DEMONIO
Pues para que en no escrito,
bien que claro argumento,
de mi penoso agravio
pueda esplicar el labio
algo de aquel tormento
que en doméstica lucha
siempre incesable me atormenta, escucha.
Ya sabes, Malicia, cuánto
Dios con providencia suma
asiste a todo, y que nada
desampara y desayuda,
haciendo que su justicia
a cada uno distribuya,
desde la hormiga más vil
a la más noble criatura,
lo que más le importa para
que admita a honra y gloria suya
el gracioso don del ser,
que sin él no fuera nunca;
el Hombre, aunque este principio
no ignora cuando a él se ajusta,
cuando se queja parece
que sí, pues que su locura
mal hallado con su suerte
le tray, que si él a la angustia
o a la dicha recibiera
como dádiva absoluta
de Dios con igual semblante,
ni fuera pesar la una
ni fuera placer la otra,
sino amor entrambas juntas;
pero como es tan sensible
esta terrena, esta ruda
carne y sangre, no a Dios siempre
como a primer causa juzga,
y así en humanos afectos,
viendo que al ser le disgusta
no ser lo que ser quisiera,
anda a buscar la segunda;
yo pretendo que la halle
en una mentira, a cuya
causa te llamé porque
tú, Malicia, la introduzgas
a los mortales en sola
una voz.
MALICIA
¿Qué voz?
DEMONIO
Fortuna.
MALICIA
¿Qué es Fortuna?
DEMONIO
Una inventada
deidad, que si bien la apuras,
en las vanidades toda
y en las verdades ninguna
la hallarás, pues en sus aras
nada luce y todo ahúma,
con que pienso, cuando unos
agradezcan las venturas
y otros lamenten las penas,
que ni unos ni otros acudan
con las quejas o las gracias
a Dios, sino que confundan
su providencia parando,
sin que en lo mayor discurran,
en lo menor, de manera
que del favor o la injuria
a su Fortuna no más
los efetos atribuyan,
con que olvidados de Dios
venturas y desventuras,
siendo Él la causa de todas,
no le conozcan ninguna.
Para este concepto, que es
el asunto a que hoy se ajusta
mi deseo, he imaginado,
como dije, fingir una
deidad que el nombre equivoque
de la siempre sabia augusta
distributiva justicia,
haciéndoles que presuman
que de la Fortuna nace
lo que halaga o lo que angustia,
y siendo así que en los rumbos
del humano ser sin duda
no hay más Fortuna que Dios,
he de hacer que no discurran
en su deidad, previniendo
que a esta fantasma confusa,
a esta idea imaginada,
ciego enigma y cifra obscura,
den las gracias o las quejas
del bien o el mal que los busca,
y para que mejor puedan
mis cautelosas industrias
hoy explicarse, he de usar
la retórica figura
que llaman suposición
aquellos que se dibujan
en su fantástica idea
la imagen de lo que estudian,
a cuyo efeto supongo
que de ese monte las duras
entrañas son el nativo
seno que en su centro oculta
antes de ser al humano
género; y no, no presumas
que es arrastrado concepto,
pues fue su primera cuna
la tierra, de quien él mismo
se labró su sepoltura;
con que viene bien que sea,
(fuera de lo que aseguran
muchos sagrados lugares),
su cuna el monte, y su tumba.
Supongo después que nace
en él un árbol, de cuyas
ramas pendientes están
todas las insignias juntas
de que el humano comercio
para sus oficios usa;
supongo que a sombra desta
copa los que aún no las puras
luces gozaron del día
en trémula noche obscura
dormidos yacen; supongo
que la Justicia sacuda
con su vara aquellas hojas,
a cuyo golpe desnudas
de los contrarios trofeos
que las guarnecen y ilustran
despierten todos y se hallen
sin ver a quién lo atribuyan
cada cual con el estado
que haberle Dios dado gusta
para que en él su albedrío
le aproveche o le destruya.
Y porque no solo en sombras
imaginadas discurras,
haciéndolas aparentes
la magia de mis astucias,
vuelve al peñasco los ojos:
verás que en vagas figuras
te represento en su escena
un árbol en que se aúnan
laureles, espadas, joyas,
azadas, espejos, plumas,
báculos y cruces, siendo
el seno que los sepulta
a su sombra el primer seno
donde todas las criaturas
tienen vida y no la gozan,
tienen alma y no la usan.
Y para que no aquí solo
todo el concepto se incluya,
verás la distributiva
Justicia cómo madruga
a sacudirle las ramas
haciendo que cada una
dé su fruto a quien le toca.
Y pues es lo que procura
mi intento, que siendo ella
quien le da, ninguno arguya
sino que Fortuna sea
quien le niegue o quien le influya,
desde esta parte conmigo,
Malicia, atiende y escucha,
porque después que ella sabia
esos dones distribuya
tú en el humano sentir
de todos se los desluzgas,
se los ajes, se los borres,
prevariques y confundas,
cuando en el juicio de todos
aquella voz introduzgas,
mentida deidad que adoren
supersticiosas locuras
de los que bárbaros piensen,
de los que ciegos presuman
que hay más Fortuna que Dios,
pues donde hay Dios no hay Fortuna.
Ábrese otro peñasco, en que ha de verse otro árbol,de cuyas ramas han de estar pendientes una coronade laurel y un cetro, un espejo y un libro, una es-pada y bastón, una azada, un báculo y una cruz, yal pie del árbol, debajo de cada insinia, dormidos, el Poder, la Labranza, la Hermosura, la Discreción, la Milicia y la Pobreza; por detrásdel árbol sube en elevación la Justicia distributiva, con una vara en la mano, y al sacudir las ra-mas con ella, cuando lo digan los versos, cay sobrecada uno la insignia que le toca
JUSTICIA
Cantando
Despertad a la vida, mortales,
despertad, despertad a la vida,
y admitiendo cada uno el estado
en que Dios quiere que nazca y que viva,
las gracias le dad del ser que os envía,
y nadie al nacer se aflija o se alegre
porque hasta la muerte no hay dicha u desdicha.
Representando
Mortales, que del no ser
al ser habéis de pasar,
ni os desconsuele el pesar
ni os desvanezca el placer,
y pues el sumo poder
de Dios de nadie se olvida,
no el sueño el uso os impida
de los bienes y los males.
Cantando
Despertad a la vida, mortales,
despertad, despertad a la vida.
Representando
En los estados que ordeno
veréis que a todos igualo,
pues ningún estado es malo
como el hombre en él sea bueno;
lleno de glorias o lleno
de penas nadie otro pida,
pues son a entrada y salida
nacer y morir, iguales.
Cantando
Despertad a la vida, mortales,
despertad, despertad a la vida.
[Representando]
La Justicia soy, y yo,
sin ser pródiga ni corta,
doy lo que a cada uno importa
aunque él presuma que no.
Dios la esperiencia dejó
desto a su juicio escondida,
y así, para cuando os pida
la cuenta de estados tales…
Toda la Música
… despertad a la vida, mortales,
despertad, despertad a la vida,
y admitiendo cada uno el estado
en que Dios quiere que nazca y que viva,
las gracias le dad del bien que os envía,
y nadie al nacer se aflija o alegre,
porque hasta la muerte no hay dicha o desdicha.
Con esta repetición sacude las ramas y cayn las in-signias, hallándose cada uno con la que le toca sinver quién se la ha dado, porque la Justicia desapa-rece por la misma elevación con los últimos versos.Despierta el Poder de galán con el laurel y cetro
PODER
¿Qué es lo que cay sobre mí,
cuyo peso no pequeño
me ha despertado de un sueño
en que sin dormir dormí?
¿No es un cetro y laurel? Sí.
Feliz fue mi primer cuna,
pues sin diligencia alguna
lo he llegado a merecer.
¿Quién a ser nazco?
DEMONIO
El Poder.
PODER
¿Quién lo quiso?
MALICIA
La Fortuna.
Despierta la Labranza de villano, con el azadón
LABRANZA
¿Qué es aquesto que ha caído
sobre mí, que tan pesado
su golpe me ha despertado
de sueño que aún no he dormido?
¿Rústico azadón no ha sido?
Sí. ¡Qué triste, qué importuna
suerte, sin piedad alguna,
es la que mi estado alcanza!
¿Qué nazco a ser?
DEMONIO
La Labranza.
LABRANZA
¿Quién lo quiso?
MALICIA
La Fortuna.
Despierta la Hermosura con el espejo en las manos
HERMOSURA
La cristalina pureza
de un espejo en mí cayó;
sin duda es para que yo
contemple en él la belleza
de que la naturaleza
a mi deseo oportuna
me dotó. ¡Oh tú, blanca luna!
¿Quién, soberbia, altiva y vana
soy yo?
DEMONIO
La Hermosura humana.
HERMOSURA
¿Quién lo quiso?
MALICIA
La Fortuna.
Despierta la Discreción, con el libro
DISCRECIÓN
Sobre mí un libro ha caído,
y si ellos espejos son
del alma, estudioso don,
sin ver quién, me han repartido.
Bien que desvelado ha sido,
cuando no hay tarea ninguna
mayor que ella y pues en una
están todas, ¿qué blasón
el mío es?
DEMONIO
La Discreción.
DISCRECIÓN
¿Quién lo quiso?
MALICIA
La Fortuna.
Despierta la Milicia con la espada
MILICIA
La espada que me ha tocado
insignia de guerra es;
dichosa es mi suerte, pues
heroica insignia me ha dado.
En los umbrales del hado,
sin paz ni quietud alguna,
alto orgullo me importuna.
¿Quién de aqueste don se indicia
qué nazco a ser?
DEMONIO
La Milicia.
MILICIA
¿Quién lo quiso?
MALICIA
La Fortuna.
Despierta el Pobre con un báculo o muleta
POBREZA
Sobre mí un báculo aquí
cayó piadoso esta vez,
pues desde aquí a mi vejez
con algún arrimo vi;
pero ¿qué importa, ¡ay de mí!,
entre tantas penas una
piedad? ¡Oh vida importuna!
¿Quién, dime, en tanta tristeza
yo nazco a ser?
DEMONIO
La Pobreza.
POBREZA
¿Quién lo quiso?
MALICIA
La Fortuna.
PODER
A todos ha respondido
el aire en vagos estremos
quién somos y lo que habemos
a la Fortuna debido.
MALICIA
Pues si la Fortuna ha sido
por quien bien o mal gozamos,
nuestra Fortuna sigamos.
HERMOSURA
En su estado cada uno,
sin que se escuse ninguno,
vamos a ejercerla.
TODOS
Vamos.
La cruz cuando cayn las demás insignias, cay tam-bién en medio arrimada al árbol
DISCRECIÓN
Esperad, que hay aquí un don
que entre todos ha caído
y para quién haya sido
no dice su posesión.
TODOS
¿Qué don es?
DISCRECIÓN
Si mi atención
bien lo advierte, una cruz es.
Cada uno con su verso van bajando todos al tablado por escala que tendrá el peñasco
PODER
Para mí no viene, pues
yo a mandar solo nací,
no a penar.
Baja
HERMOSURA
Ni para mí,
pues que goce el interés
de mi gala y mi hermosura
es, sin susto que me altere,
lo que mi Fortuna quiere.
Baja
LABRANZA
Tampoco hallarme procura
a mí, que mi desventura,
mi fatiga y mi sudor
es harta cruz.
Baja
POBREZA
El dolor
de mi edad y mi pobreza
no ha menester más tristeza;
hambre y sed, sobre el rigor
de pedirlo cada día,
me basta por cruz.
Baja
MILICIA
Y a mí
los riesgos a que nací
espuesto.
Baja
DISCRECIÓN
La suerte mía,
con la estudiosa porfía,
harta cruz tiene también.
Baja
TODOS
Pues si de cuantos se ven
nacer cada cual cruz tiene,
¿para quién aquella viene?
Sale la Justicia
JUSTICIA
Oíd y sabréis para quién.
TODOS
¿Quién eres, bello prodigio,
que asistiendo entre nosotros
ninguno sabe quién eres?
JUSTICIA
Quien viene a deciros solo,
porque ignorancia no aleguen
desde el rico al poderoso,
que aquese precioso don
que juzgáis sin dueño propio
no viene para ninguno
cuando viene para todos.
TODOS
¿Para todos y ninguno
cómo puede ser?
JUSTICIA
Oíd cómo.
MALICIA
Impide su voz.
DEMONIO
No puedo;
mas porque después nosotros
su intento desvanezcamos,
oye y calla.
MALICIA
Callo y oigo.
JUSTICIA
Aquese precioso don,
otra vez a decir torno,
para todos y ninguno
viene ni ajeno ni propio;
para ninguno porque
habiendo albedrío es notorio
que no le da terminado
el cielo al uno ni al otro;
y para todos porque
si bien sus piedades noto
a ninguno se le niega;
y así, cayó entre vosotros
para que pueda tomarle
el que quisiere, de modo
que siendo don voluntario
sin precisión de forzoso
os satisfago a la duda,
pues liberalmente pronto
dejado es para ninguno
y admitido es para todos,
sin que el desdichado juzgue,
sin que presuma el dichoso
que ha de trocar por tomarle,
ni este los hallados gozos
ni aquel las penalidades
que su interesable logro
en cualquier estado cabe,
sin que el llevarle haga estorbo,
desde la azada al laurel,
ni a lo humilde ni a lo heroico;
añádale cada uno
a su estado y verá como
si a ese báculo se arrima,
al más triste, al más glorioso,
es igualmente süave.
Llegad, pues, y no os dé asombro
ver sus dos cruzadas líneas
teñidas de esmaltes rojos,
porque en ningún hombro pesa
más su fábrica que solo
lo que puede sustentar
descansado cualquier hombro.
¿No dijo Cristo: «Mi cruz
tomad y seguidme todos»?
Su cruz, dijo, cada uno
tome, mostrando piadoso
que lo que podemos es
lo que quiere de nosotros,
y así, ¡oh tú, Poder humano!,
llega, llega, presuroso,
y a ese sagrado laurel
añade su verde tronco.
PODER
Harto tengo que llevar
en llevar su real adorno,
pues de sus hojas pendiente
la monarquía que gozo
está, y así, Discreción,
entre tus estudios doctos
las políticas me enseña
de que necesita el logro
de mis reinos; tú, Milicia,
ve a conquistarme remotos
imperios, que letras y armas
son los dos seguros polos
de un reino; tú a sustentar
Al Labrador
ve a los unos y a los otros,
amarrado a tu tarea
con el sudor de tu rostro.
Tú, para la condución
de ejércitos numerosos
con tus tributos me asiste,
Al Pobre
en tanto que yo dichoso
adorando una Hermosura,
A la Hermosura
de cuyos divinos ojos
soy humano girasol,
en blandas delicias gozo
—por más que a otras me persuada
remota deidad que ignoro—
las dichas de mi Fortuna,
a quien por dueño conozco.
Vase
MALICIA
Bien este la ha respondido.
DEMONIO
Así respondan esotros.
JUSTICIA
Tú, Hermosura, antes que el cierzo
de la edad aje el vistoso
campo de flores, a sombra
te guarece de sus soplos
de ese árbol y…
HERMOSURA
Cesa y no hables
en nada que me dé enojo
tan presto; tiempo me queda,
después que haya visto el colmo
de mis más floridos años
en los triunfos amorosos
de otro imperio que en las almas
tiene su dorado solio,
para que vuelva a buscarle;
deja, pues, que ahora este hermoso
cristal me diga qué rosas,
qué tocados y qué adornos
me están mejor, para que
goce en rendidos despojos
aplausos de mi Fortuna,
a quien por dueño conozco.
Vase
JUSTICIA
¡Milicia!
MILICIA
Si no me traes
a una empresa que dispongo
los pertrechos, las condutas,
los sueldos y los socorros
de que necesito, no
me hablen tus voces en otros
acuerdos, que hartas fatigas,
zozobras, riesgos y ahogos
me esperan en la campaña,
ya que a empeños tan gloriosos
me destina la Fortuna,
a quien por dueño conozco.
Vase
JUSTICIA
¿Discreción?
DISCRECIÓN
Nada me digas
hasta que mis estudiosos
desvelos en el dosel
me hayan puesto de aquel trono
que dan por premio las letras
a quien las profesa docto,
y puesto que con aqueste
anhelo el más cuerdo es loco,
con mi locura me deja
seguir, sin sustos ni asombros,
los rumbos de mi Fortuna,
a quien por dueño conozco.
Vase
JUSTICIA
¿Próvida Labranza?
LABRANZA
No
tus consejos religiosos
me aflijan, que harto afligido
mi infelice suerte lloro.
¿Qué tiempo es el que me dejan
desde la siembra al rastrojo
ni la escarcha del diciembre
ni el resistero de agosto,
para que pueda acudir
mi continua tarea a otro
afán? ¿No me basta el mío?
Admítale quien dichoso
tiene los tiempos del año
desocupados al ocio,
y pues mi Fortuna fue
incapaz de desahogo,
déjame con mi Fortuna,
a quien por dueño conozco.
Vase
JUSTICIA
¿Solo tú has quedado?
POBREZA
¿Qué
importa quedar yo solo,
si en mí, para no escucharte,
queda la razón de todos?
¿No me basta haber nacido
para baldón, para oprobio
de los mortales, llevando
la lástima para todos
y para muchos el ruego,
la importunidad y el odio?
Déjame con mi desdicha
quejarme en tan riguroso
estado de mi Fortuna,
a quien por dueño conozco.
Vase
JUSTICIA
¿Qué es esto, cielos? ¿Ninguno
los ojos vuelve a vosotros?
¿A la Fortuna no más
es a quien vuelven los ojos?
¿Qué vanidad, ¡oh mortales!,
os tiene ciegos y locos,
que olvidados de que es Dios
primera causa de todo
no le acudís con las quejas
o las gracias, dando ociosos
culto a una deidad de humo
en aras de viento y polvo?
¿Quién os introdujo este
error que fantasioso
os previerte y prevarica
tras sí llevándoos absortos
del primer principio?
DEMONIO
Yo,
porque veas que me opongo
a tus obras, dando a este
pequeño mundo de lodo
deidad que adore insensible,
pues sin que él conozca cómo,
tácito idólatra se halla
de una ilusión.
JUSTICIA
Bien conozco
ser engaño tuyo, puesto
que solo tú, fiero monstruo,
a Dios te opusieras; pero
tú verás cómo lo estorbo.
DEMONIO
¿De qué modo, cuando está
de la Malicia de todos
ya en el mundo introducido
su veneno?
JUSTICIA
Deste modo:
común bien de los mortales,
que interior y misterioso
en cualquiera estado asistes…
Sale el Bien, rebozado con la capa
BIEN
Ya a tus preceptos respondo.
Canta
¿Qué pretendes, Justicia,
de un Bien penoso
que teniéndole muchos
le estiman pocos?
JUSTICIA
Que al rostro la capa quites
para un concepto que hoy toco
en que le va la honra a Dios,
mostrando que del penoso
estado al felice asistes,
porque Él, misericordioso,
dio a cada uno por su bien
el que le cupo.
BIEN
Aunque noto
que intrínsecamente oculto
me trujo siempre el embozo,
si para gloria de Dios
hoy tu concepto ingenioso
me ha menester descubierto,
a servirte me dispongo
Descúbrese
Canta
para ver qué sacas
de un Bien penoso
que teniéndole muchos
le estiman pocos.
JUSTICIA
Que sepa el mundo que aunque
al viso del amor propio
dichas y desdichas hay,
no hay, miradas sin antojos,
dichas ni desdichas, puesto
que hasta el último sollozo
nadie puede decir que es
desdichado ni dichoso.
DEMONIO
¿Qué importa que al Bien común
trates descubrir el rostro
si yo se le encubro al Mal?
JUSTICIA
¿De qué modo?
DEMONIO
Deste modo:
común Mal de los mortales
que en los estados de todos
mal hallados con sus suertes
asistes…
Sale el Mal, descubierto
MAL
Apenas oigo
tu voz, cuando a obedecerla
la esfera del aire rompo.
Canta
¿Qué pretendes, Lucero,
de un Mal gustoso
que teniéndole muchos
le apartan pocos?
DEMONIO
Que tú el rebozo te pongas,
pues que se quita el rebozo
Cúbrele con su capa
el Bien para que a contrario
muestres que desde el gozoso
estado al mísero estado
si hay bien en uno y en otro
también hay mal.
MAL
A tu intento
verás como el orbe corro
Canta
sin que nadie conozca
que hay Mal gustoso,
que teniéndole muchos
le apartan pocos.
DEMONIO
Ya con esta acción contraria
somos iguales.
JUSTICIA
No somos,
pues hay desde el Bien al Mal,
por juntos que anden, remotos
términos, con más distancia
que hay desde un polo a otro polo.
DEMONIO
Sí; mas la ventaja es mía,
pues a los humanos ojos
más cerca está el Mal que el Bien.
JUSTICIA
A quien mirare ambicioso
Bien y Mal, porque en la esencia
más lo está el Bien.
DEMONIO
No lo ignoro;
mas como lo ignoren ellos
me basta a mí.
JUSTICIA
Harto lo lloro;
mas ya que al mundo enviados
Bien y Mal van de nosotros,
verás cuánto en los mortales
el Bien al Mal antepongo.
DEMONIO
No harás, que no ha de faltar,
pues va descubierto el rostro
el Bien, y el Mal encubierto,
a mi Malicia engañoso
arbitrio que otra vez vuelva
a confundirlos.
MALICIA
Yo otorgo
la comisión; y así, a vista
de ellos andaré.
Retírase
JUSTICIA
Con todo
te llamo a la competencia.
Yéndose los dos
DEMONIO
¿Para qué, si antes respondo?
JUSTICIA
Pues humanos…
DEMONIO
Pues mortales…
JUSTICIA
… ved todos…
DEMONIO
… ignorad todos…
JUSTICIA
… que en el aviso que os doy…
DEMONIO
… que en la lid de que os informo…
JUSTICIA
… todo bien es don de Dios.
Vase
DEMONIO
… todo mal es del Demonio.
Vase
BIEN
Pues ya que he de ir, el primero
he de llegar.
MAL
Eso no;
primero he de llegar yo,
pues sabes que te prefiero
desde el día que en pecado
el Hombre nació, y así
el llegar primero a mí
me toca.
BIEN
Si ya borrado
con el sacramento está
del baptismo ese delito,
y es bien de gracia infinito
el que al hombre se le da,
primero es justo que el Bien
llegue que no la actual
culpa, de que eres el mal
que hoy representas.
MAL
¿Pues quién
podrá detenerme a mí?
BIEN
Yo, para llegar, podré,
primero que tú.
MAL
No sé
si has de conseguirlo.
BIEN
Sí
conseguiré.
MAL
¿De qué suerte?
BIEN
Haciéndote entre mis brazos
antes que vayas, pedazos.
Luchan los dos arrojando las capas para llegar aabrazarse y sale la Malicia a esparcirlos con lavoz de que viene la justicia y al querer retirar deella los dos les trueca la Malicia las capas
MAL
Aunque blasones de fuerte
no es menos la fuerza mía.
BIEN
El mal al bien no es igual.
MALICIA
Luchando allí el Bien y el Mal
ya están; ¡ea, industria mía!,
muestra que soy la Malicia,
poniendo en esta ocasión
Bien y Mal en confusión.
¡La justicia, la justicia!
BIEN
Pues tardé en obedecella,
huyendo su vista iré.
MAL
También huiré yo, porque
siempre el mal tiembla de vella.
MALICIA
Tu capa toma y escapa.
Pónele la del Mal
BIEN
Sí haré.
Vase
MALICIA
Tu capa también
toma tú.
Pónele la del Bien
MAL
Fuerza es.
Vase
MALICIA
Al Bien
del Mal le puse la capa;
no se pierda esto por Dios,
pues huyendo la justicia
pudo la humana Malicia
equivocar a los dos
de suerte que, en trueco igual,
por ella los hombres ven
al Mal con capa de Bien
y al Bien con capa de Mal,
y pues cada uno en su estado
representa su papel
siempre a la sombra de aquel
árbol un tiempo vedado
porque de vista jamás
el humano le perdió,
pues a la muerte nació
por él condenado, a más
se ha de atrever mi Malicia,
que a todos he de asistir
y el bien y el mal prevertir
porque nunca a la Justicia
fruto sus méritos den
desde hoy, teniendo el mortal
al Bien con capa de Mal
y al Mal con capa de Bien.
Vase y sale el Poder
PODER
Desde la elevada cumbre
del sublime monte excelso
de la Fortuna, mirando
tanta variedad de imperios
como el humano poder
que yo en común represento
en particular incluye
cifrando en mí el universo,
me desvanecen sus pompas,
bien que tan altos trofeos
no bastan a que no viva
en mi estado mal contento.
¿Qué importa que dueño sea
del mundo si no soy dueño
de una hermosura que vi,
a cuyo milagro bello,
idólatramente amante
me sacrifiqué, creyendo
que no reino en nada el día
que en su voluntad no reino?
¿Quién me hablará en ella más
a mi gusto y mi deseo?
¿Y quien, dándome noticias,
me facilitará medios
para que de mí esta humana
adoración sepa? Pero,
si soy el Poder, ¿qué dudo
quien aplauda mis intentos
si cualquiera al poder habla
a gusto del pensamiento?
Dígalo el efeto. ¡Hola!
Salen Bien y Mal trocadas las capas
LOS DOS
Señor.
PODER
¿Quién serán aquestos
que iguales, al primer paso
me responden tan a un tiempo?
Ni al uno ni otro conozco;
mas ¿qué me admiro, supuesto
que en la copia de criados
es del poder argumento
tenerlos para mandarlos
y no para conocerlos?
¿Cuál de vosotros decirme
sabrá de un divino objeto
que en tantos aplausos es
él solamente el empleo
más alto de mi esperanza
y más digno de mi afecto,
según su hermosura?
BIEN
Yo,
que a responderte me atrevo
hoy el primero, no tanto
porque en mí de los sujetos
más dignos de tu noticia
estriba el conocimiento,
cuanto porque nunca puedas
alegar que no hubo medios
al bien que debes seguir.
PODER
Eso es lo que yo pretendo,
pues es el último bien
de mi Fortuna el que espero
por ti conseguir.
BIEN
Mis pasos
sigue.
MAL
Bien se esplica en esto
que a la primera razón
del Hombre llegan primero
noticias del bien que el mal.
Llega con él al carro, donde en el primer cuerpo, araíz del tablado, corriendo una cortina, se veránestantes de libros, en medio un bufete con papelesy aderezo de escribir, y la Discreción sentada leyendo
BIEN
Esta es la estancia, este el centro
de la perfecta hermosura
de quien yo avisarte debo.
Reconócela
PODER
Pues no es ella la que busco,
y saber de ti deseo
qué razón te persuadió
a creer, tan satisfecho
de ti, que es la que yo adoro.
BIEN
La razón de merecerlo
más que otra ninguna, pues
escede con tanto estremo
a las demás cuanto va
del cuerpo al alma, advirtiendo
que es la hermosura del alma
si las otras las del cuerpo.
PODER
¿Pues quién es?
BIEN
Ella lo diga,
que sabrá mejor.
DISCRECIÓN
Habiendo
vuestra plática entendido
y entendido después de eso
cuánto olvidado de mí
vives, pues no haces acuerdo
que en los dotes de Fortuna
fui yo a quien tocó el trofeo
de las plumas y los libros,
quién soy diré con pretexto
de que dádivas de Dios,
repetidas en su obsequio,
son hacimiento de gracias
y no desvanecimiento.
Yo soy el alma de todas
las perfecciones, supuesto
que no hay virtud que sin mí
logre su merecimiento,
pues no siendo virtud soy
quien modera sus estremos
para que su elevación
subsista, siendo yo el medio;
y si esto, Poder, no basta
para haberte dicho en esto
que soy la Discreción, hablen
las esperiencias, pues vemos
que sin discreción no hay
virtud que no corra riesgo,
pues virtud sin discreción
si no es vicio corre a serlo.
Y del espiritüal
al político gobierno
pasando, del mal y el bien
en mí está el conocimiento,
por más que lo disimule
la malicia de los tiempos.
De la gran Sabiduría
hija soy, de quien heredo,
que por mí los reyes reinen
en paz y justicia, y puesto
que la Fortuna, que a ti
te dio la corona y cetro,
me dio a mí la obligación
de que honesten mis consejos
la política en la paz
y en la guerra los pretestos,
corona y cetro afianzando
en ti el lustre y en mí el peso,
seas bien venido donde
hallarás en mis desvelos
participada la varia
lección de que me alimento.
Entra, pues, en mis estudios;
darate la Historia en ellos
para el bien los ejemplares,
para el mal los escarmientos.
PODER
Aunque agradable al oído
es tu dulce voz, no encuentro
en ti a la vista primera
la perfección del objeto
que dio a la primera vista
a otra más merecimiento,
y pues no podrás negarme
que para el glorioso efecto
que me propones es fuerza
que haya de pasar primero
por molestias, por fatigas,
vigilias, ansias y anhelos
que cuesta el estudio a quien
ve el afán antes que el premio,
no eres tú el bien que yo busco.
DISCRECIÓN
¿Qué mucho, si considero,
que esa es la capa del Mal
que tiene al Bien encubierto?
PODER
Y así, Discreción, aunque
de ti agora no me ofendo
me ofendo de quien a ti
necio me trujo creyendo
que eres tú el bien tras quien va
ansioso mi pensamiento.
BIEN
Yo creí…
PODER
Nada me digas.
MAL
Si te enfada su consejo
sigue el mío, que yo sé
del bien que buscas.
Apártase tras el Mal al otro carro
PODER
Siguiendo
tus pasos voy.
BIEN
No sabré
encarecer cuánto siento,
Discreción, el haber dado
ocasión a los despegos
de tu desaire y el mío.
DISCRECIÓN
No desconfíes tan presto
sino sigue su Fortuna,
en tanto que yo a lo lejos,
pues no me admite, le hago
de mí y de ti otros acuerdos.
Vase. Ábrese el carro del jardín y vese en él la Hermosura en un tocador, mirándose al espejo,como que se está tocando, con algunas que la sirven, y Músicos detrás, y la Malicia a un lado.
MAL
Aquel el vistoso albergue
es en cuyo blando seno
está la humana Hermosura
copiando matices bellos
para sus adornos.
PODER
Ya
desde aquesta parte veo
que en florida competencia
la da la azucena tersos
ampos de nieve que en blandos
jazmines bajan deshechos
de la cumbre de la frente
a la amenidad del cuello,
bien como la da la rosa
de la púrpura de Venus
matiz para las mejillas
con envidia de los tiernos
claveles que entre los labios
se despican del desprecio;
pero, ¿qué mucho si el sol
y la luna hacen lo mesmo
al ver que de sus metales
desmaraña en rizos crespos
con la plata de sus manos
el oro de sus cabellos?
Al Mal
Ya que eres mi bien no dudo,
pues hablando a mi deseo
lisonjeas mi Fortuna.
BIEN
Bien se deja ver en esto
que es Mal con capa de Bien
del que hace un amante aprecio.
PODER
¿Podrasme negar agora
Al Bien
cuánto inadvertido y necio
a otra parte me guiabas?
Y más cuando escucho al viento
siendo los coros las aves,
las fuentes los instrumentos,
y facistoles las copas
decirla en sonoros versos…
MÚSICA
Alábese la Hermosura
de que si en algún concepto
el hombre es pequeño mundo,
la mujer pequeño cielo
teniendo en nevada esfera de fuego
flechados los rayos del más dulce incendio.
HERMOSURA
¿Quién esa letra compuso?
MALICIA
Ahí trabajillo es de cierto
amigo que aún no ha llegado
a desengañarse cuerdo
de la poca estimación
que tiene ya el hacer versos.
HERMOSURA
¿Por qué?
MALICIA
Porque no los hacen
los que dicen más mal de ellos.
HERMOSURA
No seré yo, pues con esta
joya tono y letra premio;
y proseguid, que esas voces
y este cristal a un fin mesmo
me están diciendo que estoy
mirándome en dos espejos,
pues no menos me retratan
vuestros sonoros acentos
que sus acerados vidros
cuando en iguales estremos
allí mis aplausos oigo,
aquí mis facciones veo,
y de uno y de otro mi Fortuna infiero…
ELLA Y MÚSICA
Teniendo en nevada esfera de fuego
flechados los rayos del más dulce incendio.
Llega el Poder y ella se levanta saliendo al tablado
PODER
Otro espejo que te falta,
hermoso prodigio bello,
te serviré yo.
HERMOSURA
¿Otro?
PODER
Sí.
HERMOSURA
¿Cuál?
PODER
El de mi rendimiento,
que si en el uno te escuchas
de rara hermosura dueño
y dueño de raro adorno
en otro te ves, no en ellos
te ves ni escuchas triunfante
del Poder a tus pies puesto;
mírate en mi adoración,
veraste mejor, sabiendo
que allá te ves como causa
y aquí te ves como efeto,
pues nadie mejor se rinde a tu imperio…
ÉL Y MÚSICA
Teniendo en nevada esfera de fuego
flechados los rayos del más dulce incendio.
HERMOSURA
Tan vana de esos favores
me dejan los blandos ecos
que de su vanidad forma
la de mi hermosura celos
al mirarla más valida
de mí por ver que concedo
a mi Fortuna la dicha
más que a mi merecimiento.
MAL
A su Fortuna concede
sus dichas: logré mi intento.
HERMOSURA
¿Quién son los que te acompañan?
PODER
El Bien que contigo tengo
y el Mal que tengo sin ti,
porque en entrambos sujetos
veas lo que en verte gano
y lo que en no verte pierdo.
HERMOSURA
Aunque a uno ni otro conozco,
a entrambos les agradezco,
como al uno las finezas
al otro los sentimientos.
MAL
En la parte que me toca
servirte, señora, ofrezco,
fiado de que siempre esté
a tus aplausos atento.
BIEN
Yo también a tu servicio
ofrezco estar siempre, pero
desconfiado de que
no he de lograr mis deseos.
MALICIA
Aparte
(Fiados y desconfiados
se ofrecen los dos; no es nuevo
que fíe el Mal y desconfíe
el Bien gracias a aquel trueco
con que andan desconocidos
los dos.)
Sale la Labranza con un azafate de flores y frutas
LABRANZA
Pues todo es contento
hoy en aquestos palacios,
bien podrá gozarse en ellos
la ruda humildad de quien
siempre a la labor sujeto
la tarea de las mieses
descansa en el pulimento
de las flores, y pues es
este rústico, grosero,
villano azadón de todo
cuanto es labranza instrumento,
logre ofreciendo a tus plantas
flores y frutos, del ceño
de la Fortuna el alivio
de ser tuyo el noble feudo
que rinden esos jardines,
suplicándote que a verlos
vayas, porque mi sudor
tan fértiles, tan amenos
los tiene, gozando iguales
lluvias y soles a tiempos
que no dudo que te sean
de alegre divertimiento.
HERMOSURA
¿Quieres gozar sus delicias?
PODER
¿A qué nací, sino a eso?
Pues para delicias vivo,
y más desde que a ver llego
primer agrado en tus ojos.
HERMOSURA
Sígueme, pues, porque a un tiempo
goces los blandos aromas
de sus flores, los concentos
de sus fuentes, la armonía
de sus aves, compitiendo
las músicas de esas voces
pues todo suena, diciendo…
MÚSICA Y CORO 1.º
Alábese la Hermosura
de que si en algún concepto
el hombre es pequeño mundo
la mujer pequeño cielo.
CORO 2.º
No la Hermosura se alabe.
En el carro de la Discreción suena segundo coro,de música triste
HERMOSURA
Oíd que parece que el eco
nos responde.
PODER
Por si es
nueva lisonja, escuchemos.
CORO 2.º
No la Hermosura se alabe,
pues de dos veces muriendo,
una con el dueño yace
y otra yace sin el dueño.
HERMOSURA
¿Una con el dueño yace
y otra yace sin el dueño?
¿Qué triste funesta voz
interrumpe mis festejos
con tal enigma que yo
ni le alcanzo ni le entiendo?
¿Sabrame decir tu amor
qué quieren decirme en esto?
PODER
¿Una con el dueño yace
y otra yace sin el dueño?
Tampoco yo sé qué quieren
decir, absorto y suspenso.
Al Mal
Tú, pues, eres de mi Bien
primero intérprete, viendo
cuánto a la Hermosura aflige
este enigma, dé tu ingenio
a su duda explicación.
MAL
¿Qué explicación hay en eso
que dar, si solo es, señor,
fantasía que del eco
mal pronunciada nos vuelve
destroncados los concentos?;
no hagas caso de ella,
Aparte
(¡Oh, nunca
sepan que hay mortal acuerdo!),
sino prosigue tus gozos
pues te hallas feliz en ellos…
ÉL Y MÚSICA
Teniendo en nevada esfera de fuego
flechados los rayos del más dulce incendio.
CORO 2.º
Teniendo en caduca esfera de hielo
contra ti flechadas las iras del tiempo.
HERMOSURA
Segunda vez me estremece
la nueva música viendo
que sus acentos no son
repetición de los nuestros,
para que al eco se puedan
atribuir. ¿Quién, ¡oh cielos!,
me dirá qué es esto?
BIEN
Yo,
que sin que tema los riesgos
del Poder y la Hermosura,
a descifrarlo me atrevo.
De dos veces la Hermosura
dice que muere y es cierto;
una con el dueño cuando
muere en juventud el dueño
y otra cuando en larga edad
el dueño no muere, puesto
que ella aunque el dueño no muera
trueca lo hermoso en lo feo,
y así dijo aquella voz
a estotra contraponiendo…
ÉL Y CORO
… que tiene en caduca esfera de hielo
contra ti flechadas las iras del tiempo.
PODER
Aunque el concepto es verdad,
es sobrado atrevimiento
contra su gusto y el mío
interpretar tu concepto
tan desengañado. ¿Cuándo
hubo quien hablase en eso
al Poder ni a la Hermosura?
Con turbación
BIEN
Señor, si…
HERMOSURA
Peor es que aprecio
hagas tú de un ignorante
tan descortésmente necio
que no sabe que en palacio
más se ha de estudiar aquello
que ha de callarse que no
lo que ha de decirse, y puesto
que del desengaño yo
hago olvido, haz tu lo mesmo,
escuchando nuestras voces
y no esotras. Prosiguiendo
id vuestra letra.
BIEN
¡Ay de quien,
al Bien y el Mal confundiendo,
al Mal oye las lisonjas
y al Bien turba los acuerdos!
CORO 1.º
Alábese la Hermosura
de que si en algún concepto
el hombre es pequeño mundo
la mujer pequeño cielo,
teniendo en nevada esfera de fuego
flechados los rayos del más dulce incendio.
CORO
No se alabe la Hermosura,
pues de dos veces muriendo,
una con el dueño yace
y otra yace sin el dueño.
Cantan a un mismo tiempo los dos coros cada uno su copla debajo de un compás confundiendo los sentidos de la una con la otra y antes que acaben suenan cajas y trompetas
HERMOSURA
Oíd, ¿qué tercero rumor
de militares estruendos
la confusión de ambos coros
en segunda duda ha puesto?
PODER
Para que salgas de entrambas
Al Bien y vase
ve tú, ya que poco cuerdo
interpretaste su letra,
a saber quién fue su dueño,
y tú a saber a quién hacen
Al Mal y vase
salva esos marciales ecos
de cajas y de trompetas;
tú no te asustes, que siendo
A la Hermosura
la Hermosura nadie puede
turbar tus merecimientos.
HERMOSURA
¡Ay!, que aunque pueda tu amor
tan rendidamente tierno
desvanecer mis sentidos
no puede mis sentimientos.
Vuelven los dos
MAL
Aquel bélico aparato…
BIEN
Aquel lastimoso acento…
MAL
…tu Milicia le ha causado…
BIEN
…la Discreción le ha compuesto…
MAL
…que vitoriosa, señor,
viene rica de trofeos.
BIEN
…que en tregua de sus fatigas
buscó aquel divertimiento.
PODER
Mira como entrambas dudas
han resultado en tu obsequio,
pues una me tray coronas
que a tus pies ponga; otra viendo
que por buscarte a ti a ella
la dejé, en tristes lamentos
de ti se venga celosa;
con que dos vitorias Venus
y Marte a los dos nos rinden,
entre los dos repartiendo
para mí la de los triunfos,
para ti la de los celos.
Las cajas y trompetas, y sale la Milicia con acompañamiento de soldados
MILICIA
Dame tus plantas.
PODER
Milicia,
llega a mis brazos, que el pecho
del Poder de vitoriosos
capitanes es el premio.
¿Qué hay de nuevo?
MILICIA
Bien, señor,
decir sin vanidad puedo
que, como César, llegué,
vi y vencí cuantos imperios
mira el sol desde que nace
coronado de trofeos
en los brazos de la aurora
hasta que en tumbas de hielo
yace en los de Tetis: no hay
remoto clima que esento
al común poder que tú
eres no tribute feudos
gracias a la gran deidad
de la Fortuna, a quien debo
llegar felice a tus plantas.
PODER
Dices bien, y pues debemos
a su ser tú la Hermosura;
A la Hermosura
yo el mando; tú el vencimiento;
A la Milicia
la privanza tú, que en mí
Al Mal
gozas; tú, el perdón del yerro
Al Bien
de no haberme bien guiado;
tú el siempre fecundo efeto
A la Labranza
de tus fatigas; tú el gusto
A la Malicia
de tu humor, y todos luego
A los Músicos
en mi servicio la suma
dicha de vivir contentos,
démosla las gracias todos,
imaginando que es templo
suyo este jardín.
HERMOSURA
En él
con mil alegres festejos,
cantando y bailando todos,
nuestra Fortuna alabemos.
MALICIA
Yo compondré las canciones;
vayan conmigo diciendo:
pues de nuestras fortunas…
MÚSICA
Pues de nuestras fortunas…
MALICIA
…el Bien tenemos…
MÚSICA
…el Bien tenemos…
MALICIA
…duren lo que duraren
de ellas gocemos.
MÚSICA
…duren lo que duraren
de ellas gocemos.
Con esta copla, repetida de la música, bailan todos en rueda y el Bien se queda aparte sin entrar en el baile
PODER
Esperad, porque he notado
que solo aquel que primero
quiso inclinarme a prolijos
estudios, y después, necio,
de sus funestas canciones
se hizo intérprete, añadiendo
a ellas el ser la tristeza
de la Discreción afecto,
no entra en el baile.
HERMOSURA
¿Por qué
tú solo grave y severo
a la Fortuna no das
las gracias?
BIEN
Porque no tengo
por deidad a la Fortuna
de quien hacéis el aprecio.
PODER
¿Pues a quién debemos todos
nuestros bienes?
BIEN
Al decreto
de la gran distributiva
Justicia de Dios, y siendo
yo el Bien de todos, de todos
desconocido, no debo
en vuestros bailes entrar,
que si os está bien en ellos
hacer mudanzas, no a mí,
que nunca mudarme puedo
de ser el Bien, que ninguno
conoce.
PODER
Yo te confieso
no conocerte.
HERMOSURA
Ni yo.
MILICIA
Yo tampoco.
LABRANZA
Ni yo creo
que le vi nunca.
MALICIA
Ninguno
te conoce.
BIEN
Fuerza es eso,
que el Bien con capa de Mal
no está en el conocimiento.
TODOS
¿En fin, tú eres el Bien?
BIEN
Sí.
TODOS
¿Pues en qué podremos verlo?
BIEN
En que culparé tu amor
Al Poder
y tu desvanecimiento,
A la Hermosura
tu violenta tiranía,
A la Milicia
tu fatigado despecho,
A la Labranza
tu maliciosa asechanza,
A la Malicia
y, en fin, en todos el yerro
de hacer diosa a la Fortuna
y no a la Justicia.
PODER
Necio.
HERMOSURA
Loco.
MILICIA
Atrevido.
LABRANZA
Ignorante.
MALICIA
Bárbaro.
MILICIA
Vil y grosero.
TODOS
¿Cómo aquí entras a decirnos
pesadumbres?
BIEN
Como intento
que al Bien por Bien conozcáis,
y al Mal por Mal.
PODER
¡Bueno es eso
cuando el Bien por Bien conozco
en tantos divertimientos!
Arrojad de ahí a ese loco.
HERMOSURA
Todos le echad al momento
de mis jardines.
Atropéllanle todos
BIEN
No así
me maltratéis.
MILICIA
Salid presto,
o haréis que desta manera
os eche.
Arrójale la Milicia y él tropezando cay en losbrazos de la Pobreza que saldrá a este tiempo ylos otros hablan aparte
BIEN
¡Valedme, cielos!
¿Adónde ha de ir a parar
un Bien a quien todos, ciegos,
arrojan de sí?
POBREZA
En mis brazos.
BIEN
Era fuerza, pues es cierto
que el Bien con capa de Mal
tenga al mendigo por centro.
POBREZA
Engáñaste, que no hay Bien
para el mendigo, supuesto
que cuando todos están
alegres, yo solo vengo
a entristecerlos a todos
importunando y pidiendo,
y pues que de tu caída
tomaste en mis brazos puerto,
dame una limosna.
BIEN
Ya
te he dado cuanto yo puedo.
POBREZA
¿Qué me has dado?
BIEN
Aquese estado
para tu merecimiento.
POBREZA
¿Este estado puede ser
dádiva?
BIEN
Sí.
POBREZA
¿En qué he de verlo?
BIEN
En que anda con la capa
del Mal el Bien encubierto.
POBREZA
Ni entiendo lo que me dices
ni solicito entenderlo
cuando me trae la Fortuna
a mendigar el sustento.
BIEN
Si pensaras que no es
la Fortuna quien lo ha hecho,
sino Dios, tú me entendieras.
POBREZA
Vete y no me des consejos
pues que no me das limosna.
Échale de sí
BIEN
Hasta del mendigo, ¡cielos!,
el Bien con capa de Mal
es tratado con desprecio;
pero, aun con todo, a la mira
estaré mostrando en esto
que ellos son los que me apartan
y no soy yo el que me ausento.
Apártase a un lado
MAL
Ya que echamos de nosotros
aquel prolijo molesto
oráculo que afligía
siempre triste, discurriendo
por esos jardines ven
al son de los instrumentos.
PODER
Tú sí que eres el Bien mío,
pues tratas de dar contento.
TODOS
Vuelva el baile.
MALICIA
Vuelva y vuelvan
con él a decir mis versos…
TODOS Y MÚSICA
Pues de nuestras fortunas
el Bien tenemos,
dure lo que durare
de ellas gocemos.
Con esta repetición hacen todos un corro, y sin de-jar de cantar y bailar, llega la Pobreza a cada uno de por sí, y yéndose cada uno con su verso le vandespidiendo, siguiendo su baile sin cesar nunca larepetición
POBREZA
Señor, dadme una limosna.
PODER
Acudid al limosnero.
Vase
MÚSICA
Pues de nuestras fortunas
el Bien tenemos…
POBREZA
Señora…
HERMOSURA
Dios os provea.
Vase
POBREZA
Dadme vos.
MILICIA
Qué dar no tengo.
Vase
MÚSICA
…dure lo que durare
de ellas gocemos.
POBREZA
Vos, que sabéis qué es miseria,
doleos de mí.
LABRANZA
Harto me duelo
de la mía y no me basta.
Vase
MÚSICA
Pues de nuestras fortunas
el Bien tenemos…
POBREZA
Doleos vos.
MALICIA
De nadie tengo
dolor yo.
Vase
POBREZA
De vos aguardo
algún favor.
MAL
Bueno es eso
cuando porque me estorbáis
el ir a todos siguiendo
hago harto en no maltrataros,
cuanto más en socorreros.
MÚSICA
…dure lo que durare,
de ellas gocemos.
POBREZA
Pues por haceros disgusto,
si lo es quedar el postrero,
he de ir delante de vos
si a dar gracias no, a lo menos
a dar quejas a la injusta
Fortuna con mis lamentos
pues también en sus agravios
yo mi papel represento.
Vase
MAL
Yo, aunque el último he quedado,
me adelantaré.
BIEN
Primero
hemos de acabar los dos
aquel comenzado duelo,
pues hemos quedado solos.
MAL
No hemos quedado, supuesto
que a ti te apartan y yo
voy admitido tras ellos.
BIEN
No irás sin que en la venganza
de mi pasado desprecio
me vengue en ti.
Luchan dejando caer las capas
MAL
Si conoces
de mi valor el esfuerzo,
¿cómo, mal escarmentado,
segunda vez al empeño
vuelves de la lucha?
BIEN
Como
verás que en ella te venzo.
Sale la Discreción
DISCRECIÓN
Aunque se alejen de mí
con mis mortales acuerdos
los seguiré; mas; ¡qué miro!
Bien y Mal lidian opuestos;
ahora es tiempo, Discreción,
de que te valga el ingenio,
¡La justicia, la justicia
viene! ¡No os halle riñendo!
MAL
Huir me importa, porque no
castigue los daños que he hecho.
BIEN
Y a mí porque no castigue
el bien que no hice.
DISCRECIÓN
Idos presto.
Toma tú tu capa; tú
toma la tuya.
Destrueca las capas
LOS DOS
¿Quién, cielos,
podrá huir de la justicia
de Dios?
Vanse los dos
DISCRECIÓN
Bien logré mi intento,
pues volviendo a cada uno
su capa verán que el trueco
que hizo la humana Malicia,
la Discreción le ha deshecho,
con que ya podré alentar
y introducirme con ellos,
pues conocidos el Bien
y el Mal, no dudo que presto,
entrando en su baile agora,
entre en su conocimiento;
y así, con todos podrá
decir con verdad mi aliento…
TODOS Y MÚSICA
Pues de nuestras fortunas
el bien tenemos,
duren lo que duraren
de ellas gocemos.
¡Cuánto de ver que olvidados
de la Justicia, teniendo
por deidad a la Fortuna,
de Dios se olviden, me güelgo!
Vase. Éntrase la Discreción cantando con todosy salen el Demonio y la Justicia cada uno porsu parte como que ven el baile dentro Demonio
JUSTICIA
¡Cuánto de mirar que al son
que la Malicia ha compuesto
tan olvidados de mí
que aplaudan su deidad siento!
Dentro la Música y baile
MÚSICA
Pues de nuestras fortunas
el Bien tenemos,
duren lo que duraren
de ellas gocemos.
DEMONIO
¿Qué dirás, distributiva
Justicia, agora, advirtiendo
que los estados que diste
para el humano comercio
a la Fortuna atribuyen?
JUSTICIA
Diré cuán locos, cuán ciegos
están, pues ciegos y locos,
unos con otros revueltos
viven, y estaré esperando
(pues que ya deshecho el trueco
del Bien y el Mal, veo que anda
la Discreción entre ellos)
que les llegue el desengaño.
DEMONIO
Tarde o nunca será eso.
JUSTICIA
Nunca para el Bien es tarde.
DEMONIO
¿Cómo?
JUSTICIA
Vuelve a oíllos y vellos.
Salen todos bailando como se entraron, y con ellosla Discreción, y el Bien y el Mal, destrocadaslas capas, y al dar vuelta en corro, se hunde la Hermosura en un escutillón, y quédanse todossuspensos en la acción que coge a cada uno
MÚSICA
Pues de nuestras fortunas
el Bien tenemos,
duren lo que duraren…
HERMOSURA
¡Válgame el cielo!
PODER
¿Qué ha sido esto?
MILICIA
La Hermosura,
ciega en sus divertimientos,
en una sima ha caído,
cuyo horroroso bostezo
de la tierra da pavor.
PODER
¡Qué lóbrego oscuro seno!
POBREZA
¡Qué estancia tan pavorosa!
LABRANZA
¡Qué distrito tan funesto!
JUSTICIA
Mira cómo la Hermosura
entre manos se ha deshecho.
DEMONIO
¿Qué mucho, si el Bien y el Mal
a su primer traje han vuelto?
HERMOSURA
¡Ay infelice de mí!
PODER
Llegad todos, llegad presto,
por si podéis socorrerla.
LABRANZA
Yo echaré esta azada dentro
por si de ella se ase.
MILICIA
Yo
este bastón.
PODER
Yo este cetro.
POBREZA
Yo este báculo.
MAL
Yo este
cabo de capa.
BIEN
Lo mesmo
también yo echaré.
DISCRECIÓN
Yo nada,
que ya eché mi pensamiento.
MALICIA
Ni yo, porque la Malicia
no tiene ya más que el miedo
de haberlo sido.
LABRANZA
Esperad,
que me parece que siento
que de la azada han asido.
PODER
A mí me pasa lo mesmo
pues del cetro me han tirado.
MILICIA
Del bastón a mí.
POBREZA
Yo creo
que del báculo también
se han valido.
TODOS
Pues tiremos
todos a ver que sacamos.
Sale del escutillón un Esqueleto asido con ambas manos de cetro, azada, bastón y báculo y los doscabos de las capas
ESQUELETO
Humo, polvo, nada y viento.
PODER
¡Qué horror!
MILICIA
¡Qué espanto!
POBREZA
¡Qué asombro!
LABRANZA
¡Qué angustia!
TODOS
¡Cielos! ¿Qué es esto?
ESQUELETO
Sacar de donde cay una
hermosura un esqueleto,
en cuyas manos miráis
que van a dar, como a centro,
desde el báculo al bastón
y desde la azada al cetro;
y pues el espejo suyo
a todos sirve de espejo,
temed, mortales, temed
que entre el Bien y el Mal es cierto
no hay más Fortuna que Dios.
Húndese
UNOS
¡Qué prodigio!
OTROS
¡Qué portento!
PODER
¿Cómo en tan fiera, en tan dura
suerte dirá la voz mía
que cayó aquí el claro día,
si sale la noche obscura?
Aquella rara hermosura
que adoró mi vanidad
ya es ceniza, ya es fealdad;
¿y hay mortal que tanto ignore
que ni a la hermosura adore
ni aprecie la majestad?
LABRANZA
Aquella copa florida
que hizo sombra a tantos mayos,
aquel verdor cuyos rayos
llama fueron encendida
ya sin luz y ya sin vida
nos asusta y nos asombra;
inútil sombra se nombra
¿y hay mortal que cuando ama
ni se caliente a esta llama
ni que se duerma a esta sombra?
POBREZA
Aquel rico vaso hermoso
de oro, en cuyo gran valor
se depositó el licor
de espíritu generoso,
ya ni uno ni otro es precioso,
y faltando a su decoro
veneno es en vaso de oro
¿y hay mortal, de error tan lleno,
que con sed de aquel veneno
apetezca este tesoro?
MILICIA
Aquella vida que flor
fue del mundo idolatrada,
humo, polvo, viento y nada
es, sin lustre y sin verdor;
solo el suspiro menor
de la muerte la convierte
en pavesa. ¡Oh triste suerte!
¿Y hay mortal que serlo olvida,
y que estimando esta vida
no le estremezca esta muerte?
JUSTICIA
Mira cómo se han quedado
elevados y suspensos
todos.
DEMONIO
¿Qué mucho, si atienden
a cuanto predica un muerto?
JUSTICIA
Pues no ha de parar aquí
el alma deste concepto.
DEMONIO
¿A qué más puede llegar?
JUSTICIA
Ahora te lo dirán ellos.
PODER
Traidor Bien, que me guiabas,
¿cómo en tanto mal me has puesto?
MAL
Como era encubierto Bien
y ya soy Mal descubierto.
PODER
Bien tus señas me lo esplican,
pues te desconozco, viendo
cuánto has mudado de traje
y con el traje el aspecto,
y has de morir a mis manos.
Va a embestir con el Mal y pónese el Demonio en medio
DEMONIO
No harás, que yo le defiendo.
PODER
¿Quién eres, ¡oh tú!, que al verte
tras la muerte dudo y tiemblo?
UNOS
¿A quién no le asusta oírlo?
OTROS
¿A quién no estremece el verlo!
DEMONIO
Quien se lleva el Mal consigo,
porque yo nunca le pierdo
de vista. Ven tras mí donde
siempre en su primer encuentro
te hallen los mortales.
MAL
Ya
sé que voy tras ti a mi centro.
Vanse los dos
MALICIA
Y yo tras los dos, que soy
la Malicia y vivo en ellos.
Vase
PODER
Pues postrado a tanto horror
en él vengarme no puedo,
me vengaré en quien previsto
me anunció el daño primero
que sucediese.
Va a embestir con el Bien y pónese en medio la Justicia
JUSTICIA
Tampoco
en él lograrás tu intento,
que defiendo yo su vida.
PODER
¿Quién eres, prodigio bello,
que al ver que también el Mal
el traje del Bien se ha puesto
me pasmas y turbas?
JUSTICIA
Soy
quien más del error me ofendo
que da culto a la Fortuna
y no a la Justicia.
PODER
¿Luego,
tú eres la Justicia?
JUSTICIA
Baste
que conmigo al Bien me llevo;
si le buscas, lo sabrás.
Vanse los dos
PODER
Si ese era el Bien, ¿cómo, ¡ay cielos!
tan presto se ausenta?
DISCRECIÓN
Pues
¿qué bien no se ausenta presto?
Solicita tú seguirle.
PODER
¿Dónde le he de hallar si huyendo
va de mí?
DISCRECIÓN
En tu desengaño.
PODER
Pues si en él hallarle puedo,
Discreción…
DISCRECIÓN
¿Qué es lo que quieres?
PODER
Que a tu estudioso desvelo
me trueques la majestad,
porque a vista de este ejemplo
no quiero saber mandar,
saber obedecer quiero.
DISCRECIÓN
Perdona, que no he de darte,
Poder, por todos tus reinos,
saber distinguir el Bien
y el Mal.
PODER
Milicia, a mi ruego
atiende.
MILICIA
¿Qué es lo que mandas?
PODER
Que me trueques mis imperios
al particular estado
de un soldado caballero
que solo tenga que dar
cuenta de sí.
MILICIA
¿Cómo puedo
encargarme yo de tanto
cansado y prolijo peso
a vista del desengaño?
PODER
Labranza, corona y cetro
a aquesa azada me trueca.
LABRANZA
No haré tal, que no me atrevo
a ser más de lo que soy
y harto haré en dar cuenta de ello.
PODER
Caduca Pobreza humilde,
a tus quejas y lamentos
trocaré todos mis lauros;
dame tu estado, te ruego,
por el mío.
POBREZA
Aunque pudiera
no lo hiciera, conociendo
que es mejor para morir
no ser más y perder menos.
PODER
En fin, ¿que ninguno quiere
ser más de lo que es?
TODOS
Es cierto.
DISCRECIÓN
Mirad como si al principio
en su estado mal contentos
vivistis, al fin estáis
bien hallados con los vuestros,
con que se prueba no ser
de ellos la Fortuna dueño,
sino la distributiva
Justicia de Dios, naciendo
en su estado cada uno
capaz del bien, pues es cierto
que ningún estado es malo
como el hombre en él sea bueno.
Sale el Demonio
DEMONIO
¿Cómo capaz del bien puede
nacer el hombre, supuesto
que aquel árbol de la muerte,
donde escondido al Mal tengo,
tiene en su padrón escrito
con la pluma deste acero
su sentencia?
TODOS
¿Qué sentencia?
DEMONIO
Dígalo él, pues vive dentro.
Ábrese el tronco de donde salió al principio el Demonio, y sale dél el Mal
MALICIA
«En este árbol yace todo
el género humano muerto».
DISCRECIÓN
¿Qué importa, si el de la vida,
donde la Justicia ha puesto
también al Bien escondido,
contra ese padrón impreso
tiene en su corteza…
Sale del árbol donde quedó la Cruz el Bien
BIEN
«Aquí
vive todo el universo».
TODOS
¿Qué árbol de la vida?
BIEN
Este
que en aquel repartimiento
de los estados no vino
a determinado dueño
sino al que quiera tomarle.
TODOS
Ve aquí que todos queremos.
¿Por dónde hemos de subir
a su cumbre?
Descúbrese en un carro la Justicia, con cáliz en la mano y bajando al tablado, sentada en él, le atraviesa cantando hasta llegar al carro de enfrente, donde con otra elevación desaparece, midiendo el espacio con los versos que siempre irá cantando
JUSTICIA
Por inmensos
sacramentos, de quien es
este de la gracia aumento,
y así, como principal
de todos los sacramentos
le administra la Justicia
triste al malo, alegre al bueno,
para que a vista del Bien
y el Mal le adoréis diciendo…
Cantado
ama a un Dios que te ama
que hermosa y gentil
no es deidad la Fortuna,
no, no, la Justicia sí.
El correspondido amor
que rey en el mundo vi
antes que el amor ingrato
del hombre le hiciese huir,
en este blanco maná
le llueve el azul zafir;
y pues es del amor obra
a quien le quiera admitir
ama a un Dios que te ama,
que hermosa y gentil
no es deidad la Fortuna,
no, no, la Justicia sí.
Dios, primer causa de todo,
es quien llega a repartir
el Bien que no conocéis
y el Mal que no distinguís.
El más infelice estado
puede el hombre hacer feliz
pues le da que merecer
cuando le da que sentir.
Ni el Bien es bien en la vida
ni el Mal mal, y siendo así
que no dejan conocerse
uno ni otro hasta morir,
ama a un Dios que te ama,
que hermosa y gentil
no es deidad la Fortuna,
no, no, la Justicia sí.
Vive en tu suerte contento,
¡oh mortal!, y al discurrir
que al fin se canta la gloria
busca la gloria en el fin.
Si Dios este blanco velo
que encierra terso viril
para unos le diera y no
para otros, entonces sí
que se pudiera quejar
de mísero y infeliz
el que naciera a no ver
tal tesoro para sí,
pero si el bien de los bienes,
desde la azada más vil
hasta el más sacro laurel,
común para todos di
¿qué envidia, ¡oh pobre!, te queda,
qué ventaja, ¡oh rico!, a ti?,
pues en el sumo interés
cualquiera es igual, y así
ama a un Dios que te ama,
que hermosa y gentil
no es deidad la Fortuna,
no, no, la Justicia sí.
Este, pues, blando rocío
que entre nubes de carmín
cuajó la mejor aurora,
ya al llorar y ya al reír,
este de proposición
pan, que ya Booz, ya David,
pobreza y riqueza unieron
en Ruth y en Abigaíl,
este en boca del león
dulce panal; este, en fin,
cordero sacrificado
en su primero matiz
en quien ya los accidentes
solo duran, si advertís
que dejando nada al ver
todo lo llevó al oír,
es la fortuna de todos
y no hay más Fortuna; así
sus grandezas celebrad,
sus misterios aplaudid
y desengañados todos
de que al nacer y al morir
no hay más Fortuna que Dios,
todos conmigo decid:
ama a un Dios que te ama,
que hermosa y gentil
no es deidad la Fortuna,
la Justicia sí.
PODER
Más que por cetro y laurel,
dichoso soy desde aquí
por tal tesoro.
TODOS
Pues todos
le podemos conseguir
dichoso es cualquiera estado.
DEMONIO
Sino el mío, que infeliz
para siempre temblará
oyendo a todos decir…
TODOS Y MÚSICA
Ama a un Dios que te que ama,
que hermosa y gentil
no es deidad la Fortuna,
la Justicia sí.
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- TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. No hay más Fortuna que Dios. CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbct.0