Personajes

  • SALOMÓN
  • CANDACES
  • IRÁN
  • ELIUD
  • Cuatro HEBREOS
  • DOS SOMBRAS
  • SABÁ
  • ASTREA
  • La IDOLATRÍA
  • MÚSICOS
  • MÚSICOS
  • ACOMPAÑAMIENTO DE SABÁ
  • PASTORES
  • HOMBRES
  • MUJERES
Descúbrese el carro primero, que será un trono, y en él Salomón dormido, y salen en el aire dos Ninfas cubiertas los rostros
SALOMÓN
Inmenso Jehová, de dioses
Dios sin principio ni fin,
de batallas Sabaot,
de ciencias Adonaí:
¿quién soy yo, para que vea
rasgarse ese azul viril
en iluminadas hojas
de púrpura y de carmín?
Y vosotras, ¡oh aparentes
ideas!, ¿a qué venís
embozadas como noches
si como auroras lucís?
Y pues a mí os acercáis,
declaradme si es a mí
a quien tan alto favor
el cielo concede.
LAS DOS
Cantan
Sí,
que tú eres a quien
Dios quiso elegir
por rey poderoso
y monarca feliz.
MÚSICA
Repite toda la Música
Que tú eres a quien
Dios quiso elegir
por rey poderoso
y monarca feliz.
Canta
NINFA 1.ª
Ínclito príncipe, hijo
del héroe a quien competir
se vio lo sabio en la paz
y lo glorioso en la lid.
NINFA 2.ª
Del que el día que la fama
le pretendió difinir,
“el Grande» dijo, renombre
que todo lo incluye en sí.
NINFA 1.ª
Del que nunca el sol perdió
desde el oriental cenit
de vista sus reinos hasta
el occidental nadir.
NINFA 2.ª
Del que de la religión
el culto llegó a esparcir
desde su primero solio
hasta su último confín.
NINFA 1.ª
Hijo, en fin, del más piadoso
y justo rey.
NINFA 2.ª
Hijo, en fin,
por decirlo de una vez
del real profeta David…
NINFA 1.ª
Atiende y sabrás de mi trompa sonora…
NINFA 2.ª
Atiende y sabrás de mi dulce clarín…
TODOS Y LAS DOS
… que tú eres a quien
Dios quiso elegir
por rey poderoso
y monarca feliz.
NINFA 1.ª
Joven entras a reinar,
y viendo cuánto el regir
un pueblo es el arte más
difícil de conseguir…
NINFA 2.ª
… con su poder y su amor
dispone labrar en ti
perfecto ejemplar de un rey
a quien se deba seguir.
NINFA 1.ª
Y como es la fe el cimiento
en que eso ha de consistir
quiere que alcázar le labres
en que triunfar y vivir.
NINFA 2.ª
Y así a fin, de parte yo
de su amor, vengo…
NINFA 1.ª
Y así
de parte de su poder
vengo yo también, a fin…
NINFA 2.ª
… de que la fábrica al templo
no dejes de proseguir…
NINFA 1.ª
… de que al gobierno no dejes
de velar y de asistir.
NINFA 2.ª
Y para que mejor pueda
NINFA 1.ª
amor y poder lucir…
NINFA 2.ª
… de sus tesoros el arca…
NINFA 1.ª
… venimos las dos a abrir.
NINFA 2.ª
Pide pues, pide, que cuanto…
NINFA 1.ª
… le llegares a pedir…
NINFA 2.ª
… tanto te concederá,…
NINFA 1.ª
… por mostrar…
NINFA 2.ª
… por advertir…
LAS DOS
… que tú eres a quien
Dios quiso elegir
por rey poderoso
y monarca feliz.
SALOMÓN
¿Qué puedo pedir que sea
más de su agrado? ¡Ay de mí!
¡Cuánto a uno da que dudar
quien le da en qué discurrir!
Mas ¿qué dudo? Que a Dios solo
debe un rey pedirle…
LAS DOS
Di.
SALOMÓN
Espíritu para orar
y ciencia para regir.
NINFA 1.ª
Por lo bien que le has pedido
te ofrece su amor en mí
infusa sabiduría.
NINFA 2.ª
Y en mí su poder rendir
el orbe a tus pies, con que
ni hubo ni habrá desde aquí
más sabio ni rico rey
antes ni después de ti.
NINFA 1.ª
Diciendo el poder en su trompa sonora…
NINFA 2.ª
Diciendo el amor en su dulce clarín…
LAS DOS
… que tú eres a quien
Dios quiso elegir
por rey poderoso
y monarca feliz.
Repite toda la Música
Diciendo el poder en su trompa sonora,
diciendo el amor en su dulce clarín
que tú eres a quien
Dios quiso elegir
por rey poderoso
y monarca feliz.
Desaparecen, y despierta él, bajando al tablado, y cerrándose el trono
SALOMÓN
Oíd, esperad, no tan presto
del transparente zafir
volváis a cerrar las nubes
de nieve, rosa y jazmín
antes que de vuestros rostros
corrido el velo sutil
vea cara a cara al sol
ya que embozado le vi;
pero ¡qué digo! que no
es tiempo de descubrir
misterios que el cielo guarda
reservados para sí.
Tocan las chirimías
¿Mas qué salva será esta? Sale
ELIUD
Si quieres, señor, salir
a ese mirador, podrás,
ya que no ver, advertir
en breve rasgo una seña
de tu poder.
SALOMÓN
¿Cómo así?
ELIUD
Irán y Candaces, reyes
de Egipto y Tiro, de ti
llamados, a un tiempo entran
por Sión, con que al oír
el pueblo la majestad
y fausto con que lucir
a vista el uno del otro
intentan, da a presumir
que a Jerusalén más vienen
a mandar que no a servir;
y como las novedades
siempre le llevan tras sí
les siguen hasta tu alcázar
en tropas de mil en mil.
SALOMÓN
Vuelve y que a ellos solos dejen
entrar a las guardas di.
¿Qué novedad será esta
que siento dentro de mí,
huéspeda del corazón
desde el instante que oí
a aquella visión que yo…
Mas esto no es para aquí,
y tiempo al tiempo le queda
para poderlo decir.
Vase Eliud
Las chirimías, y salen Candaces y Irán
CANDACES
Dame, gran señor, tu mano.
IRÁN
Dame tus plantas a mí.
SALOMÓN
Seáis bienvenidos los dos.
Aparte.
(Bien en los dos advertí
que Candaces como rey
independiente de mí
habló, y Irán como rey
vasallo). ¿Cómo venís?
CANDACES
Como quien a asistir viene
llamado, señor, de ti.
IRÁN
Como quien viene, señor,
de ti mandado a servir.
SALOMÓN
No es menor mérito, Irán,
obedecer que asistir;
y ya que llegado habéis
para lo que os quiero oíd.
Hijo nací generoso,
ya lo sabéis, de David,
si heredero de sus glorias
no, de sus imperios sí.
También sabéis que en hebreo
quiere Salomón decir
«pacífico» y que yo al cielo
el proverbio le cumplí,
pues desde que el rey mi padre
juntó al nacer y el morir
oriente y ocaso, y yo
sombra de su sombra fui,
se suspendieron las armas
en Palestina; y así
no veis en Jerusalén
un templado arnés ni oís
los militares estruendos
de una caja y un clarín.
El laurel cede a la oliva,
habiendo sido hasta aquí
escuela y taller de Marte,
pues desde que en juvenil
edad esgrimió la honda
contra el jayán filistín
hasta que en su senectud
venció en una y otra lid
al apóstata idumeo
y al idólatra gentil
no se desnudó las armas;
con que viéndole teñir
Dios lo puro de la nieve
con lo rojo del carmín,
ensangrentadas las manos,
no quiso de él recibir
casa y templo en que morar,
altar ni ara en que vivir;
y así dejando afianzado
tan gran peso sobre mí
—bien que aprestados preciosos
materiales en quien vi
desentrañado el Pactolo
y amontonado el Ofir—,
me manda en su testamento
que yo sea el que feliz
labre al arca del Señor
templo que llegue a partir
competencias con el sol
cuando desde su zafir
en que madruga topacio
para acostarse rubí
no sepa a quién debe el día
resplandecer y lucir,
viendo que de cada almena
es cada estrella pensil.
Esta fábrica eminente
que no podrá competir
antes ni después el tiempo
fían los cielos de mí.
Ved si es cuidado que debo
consultar y repartir
con todos, y siendo Atlante
de tanto peso, pedir
socorro a Alcides que pueden
ayudármelo a sufrir.
Con este intento os llamé,
porque los dos conseguís
en mi amor y mi privanza
más cariño que otros mil
reyes que son mis vasallos;
y puesto que a esto venís,
sabed que para empezar
la fábrica prevenir
solo me faltan dos bellas
provincias a que acudir.
El Líbano, excelso monte
en cuya inhiesta cerviz
descansa el cielo los ejes
de su azul globo turquí,
población es donde tiene
sus imperios el abril,
porque sus árboles son
en el ameno jardín
pompas de la primavera,
pues cuando empieza a reír
la alba y a llorar la aurora,
sus flores a medio abrir
copas son en que el sol bebe
en búcaros de ámbar gris
contra amarguras de Amara
dulzuras de Rafidín.
De este pues sagrado Olimpo
habemos de conducir
leños a Jerusalén,
y tú, Candaces, has de ir
a talarles y a traer
de las palmas de Efraín,
de los cedros de Cadés
y cipreses de Setín
los troncos, porque en ciprés,
palma y cedro se ha de unir
tal trabazón que parezca
que nacen de una raíz.
Tú, Irán, has de ir al oriente,
y de mi parte decir
a Nicaula de Sabá,
que es su docta emperatriz,
que si mi amistad desea
para servirse de mí
me ferie de los sabeos
aromas de su país,
ya sudadas de los montes,
el estoraque o menjuí,
ya destiladas de aquella
parra de bálsamo y
del precioso linaloe,
y el cinamomo sutil
las aromáticas gomas,
para que pueda subir
en pirámides de humos
y en alas de querubín
al cielo entre los inciensos
que han con arder de aplaudir
en el arca de Israel
el blanco maná de Sin,
florida vara de Aarón
y tablas de Sinaí.
CANDACES
La respuesta, señor, sea
obedecer desde aquí.
Al Líbano iré y verás
cuán dignamente de mí
fías tu cuidado, pues
a Sión ha de venir
en fragmentos tan cabal
que se pueda presumir
no que fui por él, sino
que él se ha venido tras mí.
Vase
IRÁN
Donde el decir es hacer,
está de más el decir.
No digo que iré a Sabá
ni que informaré de ti
a su reina, solo digo…
SALOMÓN
¿Qué?
IRÁN
Que te voy a servir.
Vase
SALOMÓN
Partid en paz, que no sé
qué nuevo espíritu en mí
dice que habéis de traerme
el tesoro más feliz
del Líbano y de Sabá.
Pero ¿qué mucho, si oí
que a la gran Jerusalén
el mayor le ha de venir
en una mujer y un tronco
de la casa de David?
Vase y salen cantando en tropa Astrea y las demás mujeres y músicos por una parte y por la otra la Idolatría
MÚSICA
La sibila soberana
de la gran India Oriental,
emperatriz de Etiopia,
reina invicta de Sabá,
inspirada del fervor
que la asiste celestial
retirada está a inquirir
secretos del bien y el mal,
que no hay para quien
aspira a deidad
mejor compañía
que la soledad;
repiten
que no hay para quien
aspira a deidad
mejor compañía
que la soledad.
IDOLATRÍA
Suspended, suspended los acentos,
que no solo lisonja de los vientos
hoy será su armonía,
pero quizá en tristeza la alegría
convertirá si sus sonoras voces
de Sabá a interrumpir llegan veloces
el rapto del oráculo divino
de que inflamada a estas montañas vino.
ASTREA
Si contigo, Palmira,
huyendo de las gentes se retira
porque tu amor alcanza
quizá por extranjera más privanza,
no por eso embaraces que intentemos
nosotras divertirla en los extremos
con que tal vez el éxtasis la trata
cuando el fervor su espíritu arrebata.
TODOS
Y cuando no su alivio consigamos,
sepa a lo menos que lo deseamos.
ASTREA
No, pues, no nos impidas
el ser a nuestro dueño agradecidas.
Proseguid las canciones.
IDOLATRÍA
No prosigáis.
ASTREA
¿Pues cómo tú te opones
a lo que ordeno yo?
IDOLATRÍA
Como no quiero
que el pasmo divirtáis de quien espero
saber, porque esto toca a mi cuidado,
lo que el Dios que invocó la ha revelado.
ASTREA
Advenediza esfinge lisonjera
que tormentoso el mar a esta ribera
echó cuando al bajel en que venías
bóveda fueron sus espumas frías,
¿cómo, digo otra vez, a mí te atreves?
IDOLATRÍA
Como ignorando tú lo que me debes
a ti misma te ignoras,
pues cuando más me ultrajas más me adoras.
ASTREA
¿Yo a ti?
IDOLATRÍA
Tú a mí.
ASTREA
No avives los recelos
de pitonisas que…
SABÁ
Dentro
¡Valedme, cielos,
que no hay dolor que a mi dolor iguale!
ASTREA
Pero agradece que del monte sale
que oculta la tenía
Sabá.
IDOLATRÍA
Ventura es tuya más que mía.
MUJER 1.ª
Suspended la contienda,
que no es razón que vuestro enojo entienda.
HOMBRE 1.º
¿Cómo le ha de entender si su quebranto
tanto la priva, la enajena tanto,
que contenta no más con quien la inspira
ni oye ni ve ni habla ni respira?
MUJER 1.ª
Mal compuesto el vestido,
sin atención, discurso ni sentido,
con ardiente despecho
parece que arrancar quiere del pecho
el corazón.
HOMBRE 2.º
¡Qué asombro!
MUJER 3.ª
¡Qué destino!
HOMBRE 3.º
¡Qué confusión!
Sale Sabá y va arrojando hojas de árboles al viento
SABÁ
Espíritu divino
que sin duda en aquesa azul esfera
causa de causas es causa primera:
pues a ti sola invoco
cuando el principio del principio toco,
ya que escribir me dejan mis congojas
en hojas de los árboles, que hojas
son del papel del viento,
lo que me dictas, cóbrame en mi aliento
para decir: “Sabed, sabed, mortales,
que sé de la salud de vuestros males.
Esas líneas que lleva divididas
el aire, en verde lámina esculpidas,
misterios comprehenden
que solo las estrellas los entienden;
estudiad pues en ellas,
que letras son del cielo las estrellas.
Borrados hallaréis vuestros delitos
si alcanzáis los carácteres que escritos
van en ese cuaderno,
corónica inmortal de Dios eterno».
Desmáyase
TODOS
Desmayada ha quedado.
IDOLATRÍA
Y absorta yo. ¿Qué Dios habrá invocado,
que de cuantos adora
toda la idolatría el que es ignora?
TODOS
Una estatua es de hielo.
Vuelve
SABÁ
¡Ay de mí!
IDOLATRÍA
¿Volvió?
TODOS
Sí.
SABÁ
¡Válgame el cielo!
¿Dónde estoy? ¿Gente aquí? Mas ¿qué me admiro,
si me admiro de mí si a mí me miro?
¿Yo aquí tan descompuesto
el cabello y las ropas? ¿Pues qué es esto?
¿Quién aquí me ha traído?
ASTREA
Vuelva a la luz primera tu sentido,
que cuantos aquí estamos
la de tus bellos soles adoramos.
SABÁ
Huiré de que me vean
de esta suerte; los riscos solos sean
mudos testigos hoy de mi fatiga;
todos os retirad, nadie me siga,
que aun de mi sombra huyera
si distancia entre mí y mi sombra hubiera.
Vase
MUJERES
¡Oye!
HOMBRES
¡Espera!
IDOLATRÍA
Teneos,
no la quitéis de ir sola los deseos;
y pues sin ella estamos,
recojamos las hojas y leamos
lo que su vaticinio nos enseña.
MUJER 1.ª
Esta duda contiene no pequeña.
IDOLATRÍA
Lee, por saber qué Dios invoca muero.
MUJER 2.ª
Lee
“Y cuando el parasismo vea postrero».
IDOLATRÍA
Problema es no entendida.
HOMBRE 1.º
Lee
“Porque uno muerte dé y otro dé vida»
aquí dice.
ASTREA
Tampoco esa se entiende.
IDOLATRÍA
Más que a todos, a mí su enigma ofende.
MUJER 2.ª
Aquí aun están más prósperos los hados:
Lee
“Los dichosos serán los señalados».
HOMBRE 2.º
Oíd, pues, lo que de aqueste infiero:
Lee
“Antídoto ha de ser de aquel primero».
MUJER 1.ª
Aquí leo confusa y suspendida:
Lee
“Con dulce fruta en su sazón cogida».
HOMBRE 3.º
Si leer mi verso quiero:
Lee
“Un celestial, un singular madero».
MUJER 2.ª
Este amenaza alguna gran caída:
Lee
“La fábrica del orbe desunida».
IDOLATRÍA
Con este quedaréis más admirados:
Lee
“Cuando con él a juicio seáis llamados».
TODOS
Nada hemos entendido.
IDOLATRÍA
Procuremos hallarle algún sentido.
TODOS
¿De qué suerte?
IDOLATRÍA
Leyendo todos juntos
quizá no divididos los asumptos
podremos de esos modos
no entendiéndose uno, leerse todos.
HOMBRE 3.º
“Un celestial, un singular madero…
HOMBRE 1.º
… con dulce fruta en su sazón cogida…
HOMBRE 2.º
… antídoto ha de ser de aquel primero…
MUJER 1.ª
… porque uno muerte dé y otro dé vida,…
MUJER 2.ª
… y cuando el parasismo vea postrero…
MUJER 1.ª
… la fábrica del orbe desunida…
ASTREA
… los dichosos serán los señalados…
IDOLATRÍA
… cuando con él a juicio sean llamados».
TODOS
Todavía en la duda nos quedamos.
ASTREA
Pues dejémoslo en duda y a ver vamos
dónde se retiró.
MUJER 1.ª
Que nos quedemos
nos mandó.
ASTREA
Eso dijeron los extremos
de su pasión, y dueños divertidos
mandan y sienten verse obedecidos.
TODOS
Pues en su busca vamos.
Vanse todos y queda la Idolatría
IDOLATRÍA
Mal, ¡oh réprobo espíritu!, quedamos
en no haber entendido
de este futuro oráculo el sentido,
pues ni alcanzo el enigma ni le infiero
de un celestial, un singular madero
que ha de dar muerte y vida
con dulce fruta en su sazón cogida.
Y siendo así que viendo cuánto dada
Sabá a divinas letras, inspirada
de ellas, piensa inquirir qué sacra idea
primera causa de las causas sea,
el ídolo de Baal que la etiopisa
India Oriental por su auxiliar venera
en mí, como su gran sacerdotisa
revestido, que yo perturbe espera
sus estudios, porque la verdadera
ley de Israel no llegue a su noticia;
conque de su temor y mi malicia
asegurando en mí su monarquía
con el nombre en común de Idolatría
vengo a ser aquel monstruo cuya fama
oposición de Dios el texto llama.
A este efecto fantástica la nave
que me echó derrotada a esta ribera
habiéndose ligeramente grave
desvanecido sin saber su esfera,
puesto que de elemento en elemento
nadó en el agua y se anegó en el viento,
Sabá compadecida
de los raros sucesos de mi vida
que la asista, sin ver lo que en sí encierra,
en su servicio y gracia…
VOCES
Dentro
¡Tierra, tierra!
IRÁN
Dentro
De un bordo y otro en ella pon la mira.
IDOLATRÍA
¿Pero qué es lo que escucho?
Una nave (¡con nuevas penas lucho!)
miro, y según el rumbo con que gira,
hacia estos montes es.
Sale Sabá y Astrea
SABÁ
¿Viste, Palmira,
ya que más cerca del mar
te hallas, qué porte o qué señas
son los de esa extraña nave
que nuestros mares navega?
IDOLATRÍA
No, señora, porque solo
vi que amainada la vela
a vista de tus montañas
para dar fondo se acerca.
ASTREA
Ya echada al agua la lancha,
la pequeña tropa de ella
la orilla pisa.
SABÁ
Vibrad
las dos al arco la cuerda,
porque hasta saber quién son
no nos hallen sin defensa.
IRÁN
Dentro
Ya que la playa pisamos,
cada cual tome la senda
y a examinar sus noticias
con ellas al bajel vuelva.
Sale
SABÁ
Hombre, aborto de la espuma,
que esa marítima bestia
sorbió sin duda en el mar
para escupirle en la tierra,
no des más paso porqué
cada paso más te acercas
a morir; habla a lo lejos
o en las tostadas arenas
de estos montes pisarás
tus cenizas cuando en ellas
cadáver el suelo midas
a la arbolada violencia
de esta flecha en forma de áspid,
o áspid en forma de flecha.
IRÁN
Deidad de estos altos montes,
en quien la naturaleza
unió la noche y el día,
pues luces y sombras mezcla,
siendo en tu equívoca tez
crepúsculos de belleza
las perfecciones de hermosa
con las gracias de morena;
si eres la diosa a quien dan
estos montes y estas selvas
adoración, que no dudo,
no desdigas, no desmientas
las vislumbres de divina
a los visos de soberbia,
que emplear tirana en quien
humilde tus plantas besa
las puntas de esos arpones
será desairar sus fuerzas,
pues no les da qué vencer
quien no les quita que venzan.
De paz navego estos mares,
cristales en que recrea
el sol su hermosura cuando
medio dormido despierta,
y así humilde te suplico
me digas qué parte es esta
de la India y dónde caen
para que siga su senda
las provincias de Sabá,
que voy buscando a su reina
en vez de darla temores
para rendirla obediencias.
SABÁ
Ignorante peregrino
que de tan lejanas tierras
debes de venir que no
alcanzas noticia de esta,
pues que no las has tenido,
cuando de su dueño y de ellas,
es pregonera la fama
llena de plumas y lenguas,
porque tan grande ignorancia
otra vez no te acontezca
quiero de todo informarte;
no receloso me atiendas.
En las provincias del Asia,
primera cuna y primera
estación del sol adonde
la luz su fatiga empieza,
la isla yace de Merol,
a quien de ambas partes cerca
el Nilo, que menos foso
a los muros de sus peñas
no bastara, si ya no
es que más que foso quiera
ser espejo de cristal
a sus Narcisos de hierba.
Este pues lunar del orbe,
bien que hay lunar con belleza,
trocó el nombre de Merol
en el de Sabá, y ella
el de Nicaula trocó
por pagarla la fineza
en el de Sabá, con que
en igual correspondencia,
vienen a ser uno mismo
el de su reino y su reina.
No te quiero encarecer
su majestad y grandeza,
su poder y su valor,
aunque decirte pudiera
que son sus montes de oro
y tan al crisol se acendran
del sol que si alguna vez
bastarda mina revienta
de plata, dicen que ha sido
un aborto de la tierra
y como a mal parto suyo
ni le estiman ni le aprecian.
Y aun no son estos sus ricos
tesoros, que de manera,
por desenojar al aire
de que él también no los tenga,
próvidamente mañosa
hizo la naturaleza,
si es oro lo que oro vale,
que en partida competencia
uno produzga en raíces
lo que otro en minas engendra.
¿Qué leño no es un aroma?,
¿qué copa un pomo?, ¿qué hierba
un perfumador?, ¿qué planta
un holocausto en que quema
en brasero de esmeralda
verdes sarmientos la bella
parra de bálsamo en cuya
siempre iluminada hoguera
salamandra el sol se abrasa,
fénix el sol se renueva
celebrándose en sí mismo
el natal y las exequias?
Y con ser tal su poder,
sus pompas y sus grandezas,
no es su excelencia mayor,
que su mayor excelencia
es el precioso tesoro
de su ingenio y de sus ciencias:
encuadernado volumen
son a un tiempo para ella
con carácteres de flores
las pautas de las estrellas.
Mira si quien esto sabe
y quien en todo esto reina
podrá ofenderse de que
tú lo ignores y no sepas
estando con ella hablando
que estás hablando con ella.
IRÁN
Saberse tu nombre antes
que tu persona se sepa,
anticipando el oído
a la vista, no es ofensa;
y cuando lo sea, señora,
como sabia, como reina
y como hermosa no hagas
de una ignorancia tres quejas,
pues a la de hermosa solo
no te sabré dar respuesta,
que en cuanto a rica y a sabia,
no me admiro, que está hecha
el alma a ver y tratar
majestades y riquezas
iguales, porque decir
mayores fuera imprudencia.
SABÁ
¿En quién?
IRÁN
En Salomón, rey
de cuanto el Éufrates riega
hasta el Filistín, y cuanto
desde Egipto señorea
el Nilo hasta la otra parte
del Éufrates; cuantos de estas
provincias son reyes son
sus vasallos; después de ellas
es señor de Palestina,
de Samaria y de Idumea,
Caldea y las dos Arabias,
feliz una, otra desierta;
de las Indias del Ofir
tres flotas al año llegan
cargadas de plata y oro,
joyas, diamantes y perlas;
tanto que en Jerusalén
hoy hacer un templo intenta.
Para la fábrica hermosa
están las calles cubiertas
de preciosos materiales;
mira cuál es más grandeza,
tener riquezas nacidas
o tributadas riquezas,
pues lo uno dice ventura
y lo otro dice obediencia.
Cincuenta y seis mil caballos
de su servicio sustenta
y gasta al año (esto es fe)
cuatro millones de hanegas
de trigo en casa y familia.
Y sobre tanta opulencia
tiene las ciencias de cuantos
ha habido maestros de ciencias
ni ha de haber, porque ninguno
sobre la faz de la tierra
supo más ni sabrá más:
díganlo las experiencias
de sus acertados juicios
y díganlo las respuestas
de sus vaticinios, pues
no hay duda que no resuelva
y…
SABÁ
¿Qué dices?
IRÁN
Lo que es fe
otra vez a decir vuelva.
SABÁ
Prosigue.
IRÁN
De parte suya
te vengo a pedir audiencia,
porque, como ya te dije,
un templo labrar intenta
adonde viva su Dios,
cuyo gran culto desea
ilustrar con dones tuyos,
y así…
SABÁ
Suspende la lengua,
que es bajo alcázar un monte
para tan alta materia.
Por él tu gente esparcida
anda; júntala y con ella
sígueme a mi corte, donde
alojado convalezcas
de las fatigas del mar,
en tanto que la propuesta
tú hagas más despacio y yo
más despacio la resuelva.
IRÁN
Tus plantas una y mil veces
beso y pues me das licencia
a juntar mi gente voy.
Vase
SABÁ
¿Más rico y sabio? ¡Qué nueva
confusión!
ASTREA
¿De qué te extrañas?
IDOLATRÍA
¿De qué has quedado suspensa?
SABÁ
No sé que impulso, Palmira,
no sé que espíritu, Astrea,
en mi pecho ha introducido
esta prodigiosa nueva,
que a la vil envidia ha hecho
tan noble que yo la tenga,
no de que más poderoso
rey haya, mas de que sea
tan sabio que no haya habido
ni haya de haber quien le exceda
ni le iguale; esto me ha puesto
en deseo de qué diera
por verle y hablarle.
IDOLATRÍA
¿Cómo
es posible?
ASTREA
Como quiera
irle a ver ¿quién se lo quita?
IDOLATRÍA
Distancias de mar y tierra.
ASTREA
La tierra la huella el bruto,
el mar la nave le huella,
todo es fácil al adbitrio
del poder.
IDOLATRÍA
Rey de ajena
ley finezas no merece.
ASTREA
Mi deseo no es fineza.
IDOLATRÍA
Ni su visita decoro.
ASTREA
Quien pensare…
IDOLATRÍA
Quien entienda…
ASTREA
… que yo…
IDOLATRÍA
… que yo…
SABÁ
Baste, baste,
que es oposición muy necia
querer que mi voluntad
se gobierne por la vuestra;
yo veré lo que conviene.
Aparte
(Y no dudo que convenga
obedecer a un impulso
que interiormente me alienta
y a no ver que hay albedrío
asentara que me fuerza)
a ir a consultar a quien,
pues tan de sabio se precia,
podrá ser me dé algún rasgo,
algún viso, alguna seña,
alguna sombra o figura
de aquella causa primera,
que principio sin principio
el ser fin sin fin es fuerza).
¡Astrea, vente conmigo!
Vanse
IDOLATRÍA
Aunque en el llevarse a Astrea
y en el dejarme a mí hallo
novedad, no es bien la sienta,
pues no sirvo a su privanza
yo, sino a mi conveniencia;
y así dejándole al uso
sus fueros —pues cosa es cierta,
que aconseja mal oído
el que a gusto no aconseja—,
paso a cuánto convendrá
que el motivo la divierta
de ir a Jerusalén, donde
preciso es noticias tenga
del grande Dios de Israel,
y más a vista de aquella
fábrica que hoy a su culto
no hay plata, oro, árbol ni piedra
que el poder no los conduzga
y la fe no los ofrezca.
Y por lo que de árbol dije,
ahora ¡ay de mí! se me acuerda
el vaticinio de aquel
cuyo no entendido emblema
dar quiso a entender que hay árbol
tal en la naturaleza
que al veneno del primero
ser antídoto pretenda.
¿Quién supiera de él si es
que le hay? Mas para mi pena
imaginarlo me basta.
Gran Baal, pues en mí reinas,
siendo ídolo vivo en quien
sus oráculos alienta
la idólatra oposición
de Dios, que es su más adversa
difinición, pues no hay
virtud que en Dios resplandezca
que no sea vicio en ti,
ya que él en Sabá revela
misterios como en sibila,
revela en su competencia
tú, como en tu pitonisa,
en mí avisos que prevengan
contra este árbol. ¿Para cuándo
son tus diabólicas ciencias
sino para cuando yo,
dado que le haya, sepa
adónde esté, para que
arrancado de la tierra
o la segur le deshaga
o el fuego le desvanezca
tan en cenizas que… Pero
¿quién entorpece mi lengua
que al pronunciar sus injurias
duda el alma, el pecho tiembla,
el corazón se estremece,
el discurso titubea
al infernal rebelión
de sentidos y potencias?
¡Ay infelice de mí!
¿Dónde, espíritu, me llevas
a mí sin mí, que quedando
en mí tan sin mí…?
Desmáyase y sale Candaces, Eliud, y los pastores
CANDACES
Hacia esta
parte del Líbano donde
el mar espejo de nieve,
mirándose en sus cristales,
ufano se desvanece
al ver que desde la orilla
su florida pompa verde
en la tierra y en el agua
se deja gozar dos veces,
es donde la tarea de hoy
se ha de aplicar, que en su fértil
distrito es sin duda donde
más hermosura contiene
el monte.
ELIUD
De cuatro mil
hebreos que a tu orden vienen,
de la del rey a su tala
no hay ninguno que obediente
no procure señalarse
porque por tradición tienen
que un árbol que Jericó,
de Noé nieto, trajo a este
monte por árbol extraño
le dejó a sus descendientes
encomendado bien como
el mayor bien de sus bienes;
y será dicha entre esotros
que al templo sin conocerse
vaya, ya que con el tiempo
tan de memoria se pierde.
PASTOR 1.º
¡Nieto de Noé no fuera!
Bien que anduvo impertinente
nieto de Noé que trujo
troncos pudiendo traerse
cepas que diesen sarmientos,
sarmientos que después diesen
pámpanos, pámpanos que
diesen agraces en cierne,
y agraces que diesen uvas,
y uvas que aquel licor fuesen
que no le bebe el hebreo
el rato que no le bebe.
CANDACES
Baste el descanso, empezad
hoy el trabajo por este,
que en su tronco y en su copa
y su fertilidad, debe
ser preferido entre cuantos
a la fábrica eminente
del templo navegan.
PASTOR 1.º
Yo
seré el primero que llegue.
Pero ¿qué es esto? ¡Al mirarle
paso y acción se suspende!
PASTOR 2.º
Si no llegas, llegaré
yo. ¿Pero quién me detiene?
TODOS
Y a todos, puesto que a todos
postrados nos deja al verle.
CANDACES
No le toquéis, que sin duda
el árbol divino es ese
de Jericó.
PASTOR 1.º
Y aun por eso
es razón que nos aliente
más su corte.
PASTOR 2.º
Si es divino,
¿dónde mejor estar puede
que en la casa del Señor?
PASTOR 3.º
Dices bien, por eso debe
cortarse y llevarse al templo.
PASTOR 4.º
Llega pues, su tronco hiere.
TODOS
Mira. ¿Cómo, si es divino,
al golpe no se defiende?
Terremoto
PASTOR 1.º
El blanco —¿qué es esto, cielos?—
rocío que al alba bebe
el aire en sangre sacude.
CANDACES
Dioses, ¿qué prodigio es este?
¡Hebreo, pues sobre ti
diluvios de sangre llueve,
no le cortes, no le cortes!
PASTOR 1.º
¿De qué, señor, te estremeces?
Algún pájaro que herido
de agudo arpón hizo albergue
su copa y ensangrentó
sus hojas agora al verse
sacudido las despide.
PASTOR 2.º
Su acaso nuestra ira enciende.
TODOS
¡Déjanos llegar, Candaces!
CANDACES
Yo no te digo que llegues
a cortarle, hebreo; sin mí
córtale tú si quisieres.
PASTOR 2.º
Como eres gentil que adoras
cocodrilos y serpientes
allá en el gitano Nilo
ya pensarás que hay en este
alguna deidad oculta.
¡Llegad todos!
CANDACES
Árbol fuerte,
los golpes son del hebreo,
no del gentil, él te ofende.
Terremoto
TODOS
Ya su tronco el suelo mide.
PASTOR 1.º
Y al inclinar su alta frente…
PASTOR 2.º
… delirios el monte sueña,
PASTOR 3.º
… eclipses el sol padece.
CANDACES
Árbol que con vida y alma
sangre llora y penas siente
¿qué árbol será?
PASTOR 1.º
En esta rama
palma es.
PASTOR 2.º
¡Que tanto te ciegue
el temor, que no conozcas
que es cedro!
PASTOR 3.º
Tú el ciego eres,
pues al ciprés llamas cedro.
PASTOR 1.º
Candaces, ¿no es palma este
ramo suyo?
CANDACES
Palma es.
PASTOR 2.º
¿Este no es, si bien lo adviertes,
cedro?
CANDACES
Sí.
PASTOR 3.º
¿Este no es ciprés?
CANDACES
Ciprés es.
TODOS
¿Qué enigma es este?
CANDACES
No sé, que aunque dice mucho
es poco lo que se entiende
de un jeroglífico que
en una raíz contiene
tres cosas en sí distintas
que son una solamente,
significando en las tres
si a sus símbolos se atiende
en cedro, palma y ciprés
duración, victoria y muerte.
Llevadle a Jerusalén
vosotros, porque yo al verle
tan prodigioso no quiero
tener parte en él.
Vase
PASTOR 1.º
Por ese
mismo caso debe ir
donde prodigioso quede
en el templo colocado.
TODOS
¡Vaya al mar!
Vanse
IDOLATRÍA
Dioses, valedme,
que he visto infinitos siglos
en solo un instante breve,
pues en solo un breve instante
he visto tan diferentes
cosas como hoy en Sabá
y en el Líbano suceden.
Dígalo allí el misterioso
árbol de las tres especies,
dígalo aquí la jornada
que a Jerusalén previene
Sabá puesta ya en camino
y dígalo finalmente
el ir a Jerusalén
entrambos, donde parece
que sin verse el uno al otro
se han citado para verse.
¿Pero qué me desconfía?
¿No soy en forma aparente
la Idolatría? ¿No voy
con ella donde ella fuere?
Pues nada me asuste, nada
me aflija ni desconsuele,
que el que vence sin contrario
no puede decir que vence.
Vase y sale Eliud y Salomón
ELIUD
Notable sentencia ha sido;
solo ella a mostrar, señor,
basta cuánto del favor
de Dios vives asistido.
SALOMÓN
Pues, ¿qué valgo yo por mí?
Y porque asentado quede
que todo bien le procede
de Dios al hombre, oye.
ELIUD
Di.
SALOMÓN
Si dos mujeres vivían
solas con pobres caudales,
si dos infantes iguales
ambas al pecho tenían
recién nacidos, si una
por descuido a su hijo ahogó
y en el sueño le trocó
para enmendar su fortuna
con el que vivo guardaba
la otra abrigado en su lecho,
si al despertar con despecho
de ver que difunto estaba
le hizo decir que no era
aquel su hijo, si las dos
litigaban lo que Dios
solo sentenciar pudiera
y por mostrar en mi vida
su gran providencia rara
me inspiró que sentenciara
que el infante se divida,
en cuya sentencia una
quedó alegre y otra no,
pues llorando me pidió
piadosamente importuna
que entero el recién nacido
le diese a la otra mujer
porque más le quería ver
ajeno que dividido,
¿no fue dictarme el Señor
juicio que al primer semblante
mandar matar a un infante
inocente era rigor
para que después se viera
ser piedad, al ver después
que natural madre es
la que no quiso que muera?
Luego, aunque de su grandeza
gozo dones soberanos,
ponerme a la vista humanos
frutos de naturaleza,
fue decir, viendo volver
en pía acción la acción impía,
que toda sabiduría
es hija de su poder,
y que en nuestra insuficiencia
las que juzgamos crueldades,
miradas en Dios piedades
son de oculta conveniencia.
IRÁN
Dame a besar, ¡oh gran señor!, tus plantas
si mi humildad merece dichas tantas.
Sale
SALOMÓN
Llega, Irán, a mis brazos.
IRÁN
Cadenas son de amor tan nobles lazos.
SALOMÓN
¿Cómo en Sabá te ha ido?
Que aunque de tus avisos he sabido
los primeros motivos que su estrella
motivó a conocerme en Sabá bella,
no sé su efecto; y no es acción impropia
la prisa de saber qué hay de Etiopia.
IRÁN
Admirada, señor, de tus grandezas,
tus ciencias y riquezas,
resolvió visitarte, y peregrina
rompió del mar la esfera cristalina,
en cuya nueva yo me he adelantado,
bien que poca ventaja habré ganado,
según corre veloz, feliz navega,
pues no dudo que hoy al puerto llega
de Jope, donde en él desembarcada
de allí a Sión es corta la jornada.
Dones que presentarte
tray y enigmas también que preguntarte,
que en su genio su aplauso se asegura
más que en la majestad y en la hermosura,
bien que inspirada, pues la dan no en vano
nombre…
CANDACES
Dame a besar, señor, tu mano.
Sale
SALOMÓN
El pecho es más señal de agradecido.
A buen tiempo los dos habéis venido
a lograr el afán, pues tanto medra
el edificio de ambos asistido
que presto le pondrán la angular piedra.
CANDACES
El Líbano, señor, que siempre ha sido
fértil patria de bellos
árboles, que aun el sol madruga a vellos,
talé con varias gentes,
mas entre cuantos troncos diferentes
vienen, solo encarezco
uno y este en mi nombre te le ofrezco,
porque es leño con alma
de un cedro, de un ciprés y de una palma.
SALOMÓN
Los dos me habéis logrado
las dos cosas que más he deseado,
que no sé lo que infiero
en mí de una mujer y de un madero
que han de ilustrar con majestad no escasa
de Dios el templo y de David la casa;
y así, Irán, a la orilla
de Jope ve en mi nombre a recibilla,
donde se le prevenga
triunfal carro en que venga
hasta Sión en tanto
que también yo a esperarla me adelanto.
Tú ese madero en parte,
Candaces, pon donde no deje el arte
de emplearle en la fábrica del templo,
porque según contemplo
la multitud de prevenciones tales
juzgo que han de sobrarla materiales,
y sintiera que en él hiciera sobra
si ya no fuese para mejor obra.
Vase Irán
Vase
CANDACES
Mejor obra, señor, jamás la esperes.
¡Ah de obreros del Líbano!
Salen 4
LOS 4.º
¿Qué quieres?
CANDACES
Que vais desembarcando
esos últimos árboles y cuando
saquéis el que yo juzgo soberano,
le pongáis donde esté más a la mano
para labrarle.
PASTOR 1.º
¿Día
para todos de pública alegría
quieres, señor, que sea
para nosotros solos de tarea?
Si ves que acude a ver toda la gente
la ambulativa emperatriz de oriente
sin que espacio se tope
desde el alcázar de Sión a Jope
que no pueble y que está para su entrada
la gran Jerusalén alborotada,…
PASTOR 2.º
… tanto que toda es en alabanzas
suyas, bailes, músicas y danzas,
¿quieres que trabajemos?
PASTOR 3.º
Si no lo crees escucha los extremos
con que la aclamación dice festiva:
TODOS
Dentro
¡La hermosa reina del oriente viva!
CANDACES
Decís bien, gozad hoy de su alegría,
que mañana al afán será otro día.
Vase
PASTOR 1.º
Pues que libres estamos,
a ver las vistas de ambos reyes vamos.
PASTOR 2.º
Ya desde aquí podemos,
pues entre el monte y mar el carro vemos
en que triunfante viene.
PASTOR 3.º
El rey, que a recibirla se previene
en la florida esfera
del jardín de Sión que llegue espera.
PASTOR 4.º
La gente que cantándola la gala
consigo trae ya con la nuestra iguala
en festivos extremos.
PASTOR 2.º
Todos entre unos y otros nos mezclemos,
suene con ellos nuestra voz altiva.
TODOS
¡La hermosa reina del oriente viva!
Salen todas las mujeres y hombres que pueden cantando, y mientras bailan en el tablado, da vuelta el carro triunfal, y vese en él sentada Sabá en su popa, y a este tiempo salen en el carro de enfrente, que será un jardín, Salomón, y en las cláusulas de la música las chirimías, y todos con instrumentos diferentes
MÚSICA
Morena soy pero hermosa,
hijas de Jerusalén;
morena soy pero hermosa,
bien podéis venirme a ver.
Venid de fiesta y de gala,
veréis la reina que en fe
de serlo de oriente viene
vestida de rosicler.
Venid, veréis coronado
a Salomón del laurel
que le dio su madre el día
que le juraron por rey.
Venid, veréis el aplauso,
el gozo, gusto y placer
con que todos la reciben
diciendo una y otra vez:
“Morena soy pero hermosa,
hijas de Jerusalén;
morena soy pero hermosa,
bien podéis venirme a ver».
Chirimías
SALOMÓN
Neutral rayo de aquella
primer cuna del día,
a quien el sol envía
por su mejor estrella
bien como embajatriz del alba bella…
SABÁ
Monarca en quien mejora
la luz del sol reflejos,
pues hiriendo más lejos
si allá nace aquí adora
las fértiles campañas del aurora…
SALOMÓN
Tú que el concepto obscuro
a descifrar te atreves
cuando el aliento bebes
de espíritu que puro
te sabe hacer presente lo futuro…
SABÁ
Tú que de la presciencia
oráculo eres vivo,
libro con voz y archivo
en quien la Providencia
supo depositar poder y ciencia…
SALOMÓN
Salve, y gloriosa vengas
a ilustrar dichas tantas.
SABÁ
Salve, y porque a tus plantas
mejor solio prevengas,
descienda a que feliz a ellas me tengas.
Bajan los dos y Salomón llega a la escalera del carro
SALOMÓN
Cortés sabrá la prisa
adelantar la mano.
SABÁ
Eso es ser rey divinamente humano.
SALOMÓN
Mejor humanamente ser avisa
esto ser tú divina profetisa.
SABÁ
¡Qué notable grandeza!
SALOMÓN
¡Qué perfecta hermosura!
SABÁ
¡Qué majestad tan pura!
SALOMÓN
¡Qué singular belleza!
PASTOR 1.º
Prosiga en su oblación nuestra fineza.
MÚSICA
Morena soy pero hermosa,
hijas de Jerusalén;
morena soy pero hermosa,
bien podéis venirme a ver.
SABÁ
A tu poderoso alcázar,
a tu supremo dosel,
gran Salomón, hijo heroico
de David y Bersabé,
convidada de la fama,
que como antes dije fue
verbal coronista al orbe
de tu ciencia y tu poder
llega esta vez la no ociosa
curiosidad de mujer,
porque la curiosidad
sea oficiosa tal vez;
pero aunque en fe de la fama
viene, en llegándote a ver
perdió con el desengaño
todo el mérito la fe.
SALOMÓN
Cuando yo no la debiera
otro don —puesto que sé
que el llegar a conseguir
no es llegar a merecer—
este me bastaba solo
para darme el parabién
del más dichoso monarca
que tuvo el orbe; y porqué
no es bien que la admiración
suspensa más tiempo esté
de Sión a descansar
en el sacro alcázar ven
en tanto que se previene
tu entrada en Jerusalén.
SABÁ
Siempre la obediencia en mí
tendrá méritos de ley.
SALOMÓN
Mérito en mí el rendimiento
de sacrificada fe.
SABÁ
¡Qué felicidad!
SALOMÓN
¡Qué dicha!
SABÁ
¡Qué contento!
SALOMÓN
¡Qué placer!
PASTOR 1.º
Hasta llegar al alcázar,
al baile y canto volved.
PASTOR 2.º
Y aun hasta el mismo jardín
tenemos de entrar, ¡pardiez!
Con esta repetición, con algunas coplas se han de repetir lo que fuere menester para el tiempo que hablen Salomón, Eliud, y Astrea, Sabá y Palmira
MÚSICA
Morena soy pero hermosa,
hijas de Jerusalén;
morena soy pero hermosa,
bien podéis venirme a ver.
SALOMÓN
Eliud, oye.
ELIUD
¿Qué me mandas?
SALOMÓN
El Cedrón que ahora pasa
rápido viene, y no es
justo que por un descuido,
aventuremos en él
que a Sabá en el triunfal carro
la asuste ningún vaivén;
y pues ha de ser forzoso
que haya de pasarle a pie
haz que el puente se repare
para que seguro esté.
SABÁ
Palmira, ¿hiciste las flores
que ingeniosa te mandé?
IDOLATRÍA
Sí, señora.
SABÁ
Pues tú, Astrea,
las naturales prevén,
que son el primer examen
que de su ingenio he de hacer.
MÚSICA
Morena soy pero hermosa,
hijas de Jerusalén;
morena soy pero hermosa,
bien podéis venirme a ver.
Con esta repetición se entran por una parte, y salen por la otra con la música, y en los carros dan vuelta al tablado
ELIUD
Ir a ver el puente es fuerza,
y si fuere menester
de tantos sobrados leños
como sin labrar se ven,
escogeré los que basten
a su reparo.
Vase
IDOLATRÍA
Cruel
genio de la Idolatría,
ya estás en Jerusalén,
que a oposición del primero
segundo Paraíso es.
Corramos la paridad.
¿Qué es lo que contuvo aquel?
Un árbol del bien y el mal.
¿Y este? Del mal y del bien
otro árbol, pues dice vida
el cedro y muerte el ciprés.
Si el hombre, rey poderoso
y sabio, dueño fue de él,
también de este dueño es otro
sabio y poderoso rey.
¿Qué más hubo allí? Hubo una
mujer que se creyó infiel
de las astucias del áspid;
aquí infiel hay otra, pues
idólatra ella y yo somos
el áspid y la mujer.
Si allí el árbol del peor
fruto para entrambos fue
aquel árbol, ¿por qué este
sea tengo de temer
el árbol del mejor fruto?,
pues la consecuencia es
que ella a él le prevarique
y a ella no la enmiende él.
Y así a la mira de todo
será preciso que esté
a no perder ocasión
en mi acechanza hasta que
él pase al dios de Baal
antes que ella al de Israel,
diciendo con todos
una y otra vez:
Vuelven todos como entraron
TODOS
Morena soy pero hermosa,
hijas de Jerusalén;
morena soy pero hermosa,
bien podéis venirme a ver.
SALOMÓN
En esta apacible esfera
donde el mayo coronado
de flores ha celebrado
cortes a la primavera,
a fin de que en su vergel
quede por la más hermosa
jurada reina la rosa
del imperio del clavel,
tomad lugares en tanto
que el sol, templado el desdén,
dé paso a Jerusalén.
SABÁ
No sabré encarecer cuánto
es para mí deleitosa
su estancia, pues solo sé
que el enviar a Sabá fue
por aromas: misteriosa
acción sin duda, pues no
tiene del campo sabeo
qué envidiar aquí el deseo.
ASTREA
Eso puedo decir yo,
supuesto que enamorada
de sus varias flores bellas,
este ramillete de ellas
hice.
IDOLATRÍA
También yo agradada
de sus hermosos matices
este compuse.
SABÁ
Si a ellos
las dos les hicisteis bellos
yo los he de hacer felices
dándoselos de mi mano
al rey.
SALOMÓN
Con tales favores
estrellas serán, no flores.
SABÁ
Antes que a tu soberano
poder lleguen, ya que el ver
su hermosura despertó
una duda, sepa yo
si es que el humano poder
podrá criar una flor.
SALOMÓN
No, que el césped más pequeño
del poder de Dios es rasgo,
y no hay poder en el suelo
que criar ni un césped pueda,
porque este nombre supremo
de criar es de criador,
no de criatura.
SABÁ
¿Y si puedo
yo haber una flor criado?
SALOMÓN
Si la siembras te concedo
el criarla en cierto modo
por el natural efecto
de engendrar su semejante
que ella en sí se tiene, pero
será como su cultora,
no su criadora. El ejemplo
dé la luz: ¿criaré la luz
yo porque una de otra enciendo?
SABÁ
No, pero la paridad
en esto no corre, puesto
que la flor que yo he criado
no tiene su crecimiento
participado de otra;
y porque llegues a verlo,
Astrea, vuelve a tu mano
tu ramillete; tú, luego,
Palmira, vuelve a la tuya
el tuyo. Dime ahora: de esos
dos ramilletes, ¿qué flores
son, miradas a lo lejos,
verdaderas o fingidas?
SALOMÓN
Aunque puedes con ingenio,
Sabá, haberlas imitado,
no podrás haberlas hecho,
que una cosa es parecer
flores y otra cosa el serlo.
SABÁ
También la naturaleza
se imita: cada día vemos
que unas a otras se parecen
sus más bellas flores, luego
si yo hago que se parezcan
las mías a las suyas vengo
a hacer lo mismo que ella hace,
pues a la vista es lo mesmo,
puestas en igual distancia,
el serlo que el parecerlo,
ya que a ti te engañan.
SALOMÓN
No
engañan.
SABÁ
Sí hacen, supuesto
que no dices cuáles son,
por más que las estás viendo,
verdaderas o imitadas.
SALOMÓN
La vista no es argumento,
que el ver no le toca al sabio,
pues un rústico grosero
pudiera ver más que yo
y distinguirlas más presto.
Lo que al sabio toca es
investigar los secretos
no por actos del sentido
sino del entendimiento.
Yo te diré cuáles son
de aquí a un rato; ahora pasemos
a otra plática.
SABÁ
Tú, Astrea,
el ramillete poniendo
donde esté a la mira puedes
proponer algún concepto
que divierta a Salomón;
tú podrás hacer lo mesmo,
Palmira.
IDOLATRÍA
Y aún más podré
si es que introducirme puedo
a ganar entre estas gentes
algún inclinado afecto.
ASTREA
Obedecer es forzoso.
IRÁN
Vos estáis en grande empeño
si es que habéis de competir
con la hermosura el ingenio.
IDOLATRÍA
Preciso es obedecerte,
aunque me turbe el respeto.
CANDACES
No puede turbaros tanto
como a mí me turba el veros
casi con adoración.
IDOLATRÍA
La lisonja os agradezco,
aunque, idólatra gitano,
me dais lo que yo me tengo.
MÚSICA
Silencio, silencio,
que va de pregunta,
que va de argumento.
ASTREA
¿Podrán, señor, de una causa
producirse dos efectos
contrarios?
SALOMÓN
Dígalo el sol,
pues ablanda a un mismo tiempo
cera y endurece barro.
ASTREA
Eso es por razón de objetos
distantes en calidades,
mas no por causa del fuego
que hiere en ellos. Si un día
trocara los dos extremos
y endureciera la cera
y ablandara el barro, es cierto
que nacieran de una causa
efectos contrarios; pero
siempre uno en cada uno,
no es contrario, sino el mesmo.
Esta razón de dudar
me motivó un instrumento
que siendo él uno no más
y uno no más el objeto
efectos causa contrarios;
estos son los que pretendo
saber de ti.
SALOMÓN
Mal podré
decirlos yo hasta saberlos.
MÚSICA
Silencio, silencio,
que va de pregunta,
que va de argumento.
ASTREA
Pues ya que un jardín teatro
es de ociosos pasatiempos
y dio flores para uno,
no será improprio el empleo
de dar para otros cristales.
Este transparente terso
vidro, puesto ante los ojos
de dos, y un libro ante ellos,
pasando del uno al otro
libro y vidro, al ir leyendo,
a uno da en diminución
sus líneas, y a otro en augmento.
¿Dar vista al uno y quitarla
al otro no son opuestos
efectos?
SALOMÓN
Sí, mas con causa
natural.
ASTREA
Esa deseo
saber.
SALOMÓN
Pues la causa, Astrea,
es… Mas yo la diré luego:
aquellas las flores son
que estoy a esta parte viendo
las naturales, y aquellas
las fingidas.
SABÁ
Así es, pero
¿qué has visto en ellas agora
que antes no viste?
SALOMÓN
Ya tengo
dicho que lo que el sentido
no ve, ve el entendimiento.
MÚSICA
Silencio, silencio,
que va de pregunta,
que va de argumento.
SALOMÓN
Sobre aquellas flores vuelan
en enamorados cercos
próvidas abejas; sobre
estotras al mismo tiempo
inmundas moscas: las unas
liban sus matices bellos
de que artificiosas labran
la miel, las otras sus vuelos
solo a mancharlas las rondan;
conque es preciso que siendo
más generosa avecilla
la abeja y de más provecho
para el hombre a lo mejor
su instinto vaya, y que de esto
saque el ingenio más alto
investigando secretos
naturales, que tal vez
contra el desvanecimiento
sabe el instinto del bruto
más que del hombre el ingenio.
Y pues ya estáis en las flores
respondida, al cristal vuelvo.
La causa de dar, Astrea,
esos contrarios efectos
un solo cristal dirá
más claramente un ejemplo.
MÚSICA
Silencio, silencio,
que va de pregunta,
que va de argumento.
SALOMÓN
Un instrumento templado,
unísono suena, pero
si por lo bajo una cuerda
disuena, turba el concento,
bien como otra por lo alto.
El hombre es un instrumento
de organizados sentidos
destemplados por momentos:
baja en uno el de la vista,
y ese cristal impidiendo
que los visuales rayos
atenuados salgan, puesto
ante los ojos, les hace
reconcentrarse en su centro,
con que unidos cobran fuerza
y con la fuerza saliendo
por lo diáfano del vidrio
según los grados que hubieron
menester purificados
concuerdan en su perfecto
punto; ahora a contrario, el que
nada necesita de esto
—porque el órgano templado,
no ha menester suplimiento—
si se pone ante los ojos
el cristal, que sube es cierto
la cuerda y que ella disuene
por lo alto; y así vemos
que a uno da lo que a otro quita,
por la razón del exceso
en uno y por la razón
de la falta en otro, y siendo
como es suplimiento al uno
y al otro sobra, bien pruebo
el que se puedan seguir
de una causa dos efectos,
y si a otra causa de causas
pasara, que vieras creo,
Astrea, que efecto no hay
en cuantos el universo
contrarios tiene que de ella
no dependa.
SABÁ
¿Qué oigo, cielos?
¿Causa de causas?
SALOMÓN
¿Qué admiras?
SABÁ
Admiro eso que no entiendo
porque lo deseo entender.
IDOLATRÍA
Pues yo responderé a eso
y servirá mi respuesta
en lugar de mi argumento.
MÚSICA
Silencio, silencio,
que va de pregunta,
que va de argumento.
IDOLATRÍA
En el principio del mundo
con Júpiter dividieron
Neptuno y Plutón el mando.
Júpiter se tomó el cielo,
Neptuno el mar, el abismo
Plutón, en cuyos imperios
uno domina los rayos,
otro los mares y vientos
y otro las sombras y abismos
como primer causa de ellos.
SALOMÓN
¡Qué como Idolatría hablaste!
Y aunque convencerte puedo,
con que reino dividido
siempre fue asolado reino,
omitiendo esta cuestión
no he de argüírtela a precio
de que me digas quién fue
—ya que entre los tres partieron
cielos, abismos y mares
supuesto que estaban hechos
para partirlos— el que hizo
abismos, mares y cielos.
IDOLATRÍA
¿Quién haber hecho pudiera
ese azul alcázar bello
día y noche presidido
de Luna y Sol, de luceros
y estrellas?, ¿quién esa acorde
desconcordia de elementos,
que de frutos y de fieras
inunda la tierra, el fuego
de resplandores, de peces
el agua, de aves el viento,
sino el prodigioso acaso,
con que todo el universo
de sí mismo y por acaso
hecho se halló de sí mesmo?
SALOMÓN
¿De sí mismo y por acaso?
IDOLATRÍA
Sí.
SALOMÓN
¿Y a esos dioses que fueron
dioses para repartirlo
y no dioses para hacerlo,
ya que el argumento pones,
quién los hizo?
IDOLATRÍA
Ellos se hicieron.
SALOMÓN
Ciego es el error que sigues.
Para que se hiciesen ellos,
¿no había de haber habido
quien a ellos hiciese? Luego,
¿quién les dio la adoración?
IDOLATRÍA
Diósela el hombre primero.
SALOMÓN
Y a ese primer hombre, ¿quién
le crió?
IDOLATRÍA
Su nacimiento.
SALOMÓN
¿De qué mujer?
IDOLATRÍA
La primera
mujer concebirle es cierto.
SALOMÓN
Y a esa primera mujer,
¿qué hombre la engendró?
IDOLATRÍA
Ya es eso
proceder en infinito.
SALOMÓN
¿Pues qué es lo que yo pretendo?
Porque hasta dar con un ser
infinitamente bueno,
santo, sabio, poderoso,
incomprensible y inmenso,
de todo principio y fin,
sin fin ni principio, eterno,
no es posible dar a causa
de causas conocimiento.
SABÁ
Sí, ¿mas quién ese infinito
ser es?
SALOMÓN
Es el verdadero
Dios de Israel, que gozando
en sí su gloria y su imperio,
sin tener necesidad
de segundos ornamentos,
por obstentarse criador
y comunicarse excelso
hizo de la nada el todo,
criando la tierra y cielo
sobre cuantas criaturas
contiene el ámbito entero
sensibles y vegetables,
racional al hombre haciendo
en él, que animado el limo
fuese otro mundo pequeño,
y no solo aquí paró
su poder y amor, que viendo
que le había salido ingrato,
rompido el primer precepto,
Dios a Abraham, Dios a Isaac,
Jacob, y David, que fueron
por el tribu de Judá
mis padres y mis abuelos,
les prometió que vendría
humano a enmendar su yerro,
cuya gran venida aguardo,
en fe del prometimiento.
SABÁ
Pues, ¿cómo siendo divino
humano le aguardas?
SALOMÓN
Eso
tus mismas flores, Sabá,
me habrán de dar el ejemplo.
¿Aquellas que naturales
son sin manos no se hicieron?
SABÁ
Sí.
SALOMÓN
¿No se hicieron con manos
las imitadas?
SABÁ
Es cierto.
SALOMÓN
Podrás de ambos ramilletes
hacer uno.
SABÁ
No lo niego.
SALOMÓN
Pues imagina que el hombre
de varias flores compuesto
que son del alma virtudes
o son flaquezas del cuerpo,
ramillete es; las del alma
obras son sin manos, puesto
que sin manos la hizo Dios,
inspirada de un aliento;
las del cuerpo obras con manos,
pues el barro de que hecho
fue sus manos le amasaron;
pase agora el pensamiento
a que si alma y cuerpo unidos
hacen que sea un supuesto
verdadero hombre, ¿quién duda
que verdadero Dios siendo
y admitiendo en sí la humana
naturaleza, sea a un tiempo,
uniendo humano y divino,
Dios y hombre verdadero?
ASTREA
Quien duda que a lo celeste
no le dé horror lo terreno.
SALOMÓN
Para perder ese horror
también te sirva de ejemplo
tu cristal, pues de la suerte
que sin empañar lo terso
de su pureza no solo
los visuales rayos, pero
también los del sol transcienden
su luna, podrá el inmenso
poder hacer que transcienda
la divinidad un bello
claustro virginal sin que
de su cristalino espejo
padezca la integridad
ni lesión ni detrimento.
ASTREA
No dice palabra que
en sí no incluya un misterio.
IDOLATRÍA
Ni palabra que no sea
un rayo para mí.
SABÁ
Cielos,
mucho me da que pensar
lo que oigo y lo que veo,
pues veo y oigo…
Ya, señor,
está el camino dispuesto
y la puente aderezada.
Sale Eliud
SALOMÓN
Pues las cuestiones dejemos
y aunque discretas y hermosas
tus damas con sus ingenios
me tienen bien divertido,
ven, Sabá, pues los reflejos
del sol templados no pueden
ya ofenderte.
SABÁ
Poco temo
sus rayos, que ya mi tez
pagó a su dominio el feudo.
Aparte
(No me temiera a mí más
lidiando con dos afectos,
el de su ciencia y su gala,
y el de mi arrebatamiento.
Primera causa de causas,
ya que en lejanos reflejos
me das tu noticia, dame
también tu conocimiento).
SALOMÓN
Volved al baile vosotros.
IDOLATRÍA
Vuelva yo a mis sentimientos.
ASTREA
Y yo a mis admiraciones.
TODOS
Y nosotros al festejo.
MÚSICA
Sabá y Salomón
para en uno son.
Del ingenio y la hermosura
ella es divino portento,
él es humano milagro
de la gala y del ingenio,
con que compitiendo
gala y discreción,
para en uno son.
Ella en los campos de oriente
tiene del sol el imperio,
él en los climas del austro
el más dilatado reino,
con que compitiendo
blasón a blasón
para en uno son.
Con esta repetición dan vuelta entrando por una parte y saliendo por la otra
SALOMÓN
De Sión, Moria y Calvario,
que son los montes excelsos
sobre cuyos tres cervices
Jerusalén tomó asiento,
este de Sión el paso
es al Calvario y temiendo
no fuese uno de otro ruina
del competirse en lo ameno,
foso de plata el Cedrón
se les interpuso en medio;
y aunque siempre de sus ondas
fue humilde el caudal, hoy temo
que al ver que tú has de pisarle
se ha envanecido soberbio;
y así por su puente es fuerza
pasarle.
SABÁ
Yo le agradezco
la cristalina lisonja
de dar con su impedimento
lugar a la cercanía
de tanto florido aseo
como en sus orillas gozo.
(Aunque no sé lo que siento,
que inflamado el corazón
me parece que del pecho
quiere salirse a pedazos).
SALOMÓN
Más el agradecimiento
a él le toca, pues más flores
debe al contacto pequeño
de tu planta que al abril.
Esta puente, bien que estrecho
paso, en fin es más seguro;
permite que entre primero
que es para darte la mano
o para quitarte el miedo
de ver su fábrica pobre
sobre tan flacos cimientos.
SABÁ
Como yo te siga nada
puede ponerme en recelo,
que no dudo que en seguirte
está mi mayor acierto.
(Y es verdad si a tu Dios sigo).
SALOMÓN
Ven, pues.
SABÁ
Ya voy, mas ¡ay, cielos!
SALOMÓN
¿Qué te retira?
SABÁ
No sé.
SALOMÓN
Entra, pues.
SABÁ
No, no me atrevo
a pisar su estrecha línea.
SALOMÓN
¿Pues qué temes?
SABÁ
Nada temo,
pero mucho admiro.
SALOMÓN
¿En qué?
SABÁ
En que no sé qué reflejos
de trémulas luces que
ciegan y alumbran a un tiempo
con tal pasión me arrebatan,
me afligen con tal extremo,
que no sin terror presumo
que es pasión cuanto estoy viendo.
Retírate, no, no pises
insensiblemente ciego
ese madero que está
entre otros dos maderos
desde Sión a Calvario,
por paso del Cedrón puesto,
porque según ilumina
alto espíritu mi aliento,
es el que habiendo enviado
Adán a Set al terreno
Paraíso por el olio
de la salud trujo en premio
de la obediencia que tuvo
tres pepitas del primero
fruto del árbol vedado;
estas, pues, sembradas dieron
sobre el sepulcro de Adán
en palma, ciprés y cedro
el árbol que a Jericó
cupo en el repartimiento,
que del mundo y del cadáver
entre sus hijos y nietos
hizo Noé, con que él
la calavera y el leño
al Líbano trujo, donde
el tronco en su verde centro
prendido sintió la usada
veloz injuria del tiempo,
de cuyo culpable olvido
le despertó el duro acero
de no culpable segur,
sino misteriosa, a efecto
de que viniese a servir
en la fábrica del templo,
y no menos misteriosa
en que ella ni otro hierro
le labrase, porque siempre
a los medidos diseños
de los artífices vino
tal vez grande y tal pequeño.
Pero ¿qué mucho, qué mucho?,
si destinado del cielo
para mejor templo vivo
me parece que estoy viendo
pendiente de él bello joven
tal que aún conserva lo bello
a pesar de los marinos
juncos que ensangrientan fieros
su hermosa faz, que en aguda
diadema de su cabello
inundándole en arroyos
desde la frente hasta el pecho
tiñen en púrpura humana
todo lo demás del cuerpo,
como si al cuerpo faltaran
descoyuntados los nervios
clavado de pies y manos
tantos golpes como afectos,
pues contra los que le injurian
tiene los brazos abiertos;
que expira parece, a cuyo
pasmo, a cuyo sentimiento
no sé si muero o si vivo,
mas por si vivo o si muero,
moradores de Israel,
tened aqueste madero
por madero misterioso,
porque no solo el bien vuestro
pende de él, pero de él pende
todo el bien del universo.
Reverenciadle, adoradle,
que yo al temor o al respeto
de pisarle me retiro,
de mirarle me estremezco
tanto que despavorida
entre el cariño y el miedo
no sé si helada me abraso
o si abrasada me hielo;
porque solo sé que absorta
pasmo, gimo, lloro y tiemblo
perdiendo en su parasismo
alma, vida, voz y aliento.
Cay desmayada entre Palmira y Astrea
SALOMÓN
¡Sabá, Sabá, ay infelice!
UNOS
¡Qué asombro!
OTROS
¡Qué sentimiento!
UNOS
¡Qué pasmo!
OTROS
¡Qué confusión!
SALOMÓN
¿Astrea, qué es esto? ¿Qué es esto,
Palmira?
ASTREA
Rapto que suele
el espíritu supremo
que la asiste darla.
IDOLATRÍA
Rapto
del diabólico veneno
que la aflige el corazón.
Vuelve
SABÁ
No es, fiera esfinge, y pues vuelvo
con conocimiento mío
para tu conocimiento,
apártate de mis brazos,
vete de mi vista huyendo
a adorar tus falsos dioses,
que yo con el verdadero
Dios de Abraham, Dios de Isaac,
y Dios de Jacob, espero
que Dios también de David
sin fin ni principio eterno,
le tengo de ver triunfando
ya que le vi padeciendo.
SALOMÓN
Pues ¿por qué de ti a Palmira
arrojas?
SABÁ
Porque no quiero
que me asista ni me vea
quien asentó en su argumento
que Júpiter y Neptuno
y Plutón los dioses fueron
primera causa de causas,
cuando convence tu ingenio,
que no puede ser más que uno
en no dividido imperio.
Este es el que tú me enseñas
y es, como dije primero,
el que espero ver triunfando
ya que le vi padeciendo.
TODOS
Pues, ¿de qué sabes que es él?
SABÁ
De que me dictan los cielos
que en figura y figurado
está a sus fieles diciendo:
Ábrese un carro en que se verá una cruz
Este es el ligno en quien pende
la salud del mundo entero,
pues de la sangre que de él
inundará al universo
divina fuente de gracia
a los siglos venideros
correrá por siete caños
que son siete sacramentos
la eterna salud del hombre,
siendo el principal entre ellos
aquel divino milagro,
aquel sagrado portento,
de que estén transubstanciados
en pan y vino alma y cuerpo,
recobrándole en su gracia,
por ser de la gracia augmento.
SALOMÓN
A tan soberano asombro,
seré yo, Sabá, el primero,
que le dé veneración
con futuro rendimiento.
Y para que no le pise
peregrino pasajero,
ya que al templo no sirvió,
a las orillas del templo
llevándolo yo en mis hombros
para más rendido obsequio,
le ocultaré en reverente
mansión en que le halle el tiempo.
IDOLATRÍA
No hallará, que yo sabré,
Sabá, ese profundo seno
rebalsar tanta picina
que nadie le busque dentro.
SALOMÓN
Si es olio de la salud,
allí le hallará el enfermo,
que corra más diligente
a ver en él su remedio.
IDOLATRÍA
¿Qué olio de salud, si está
el orbe en vil cautiverio?
SABÁ
Eso lo dirá otro auto,
que a ti te pondrá en silencio,
si a este sus yerros perdonan,
aborrecidos tus yerros.
SALOMÓN
Huye, Palmira, su enojo,
pues ves que yo te defiendo.
IDOLATRÍA
De ella y del árbol huiré,
mas será con un consuelo:
ya que con Sabá no voy,
que con Salomón me quedo.
SALOMÓN
Dadme el árbol, porque yo
le he de llevar.
SABÁ
Sea diciendo
todos conmigo en su loor
el vaticinio primero
que me dio su primer luz,
pues dijo, si bien me acuerdo:
ELLA Y MÚSICA
Un singular, un celestial madero,
con dulce fruta en su sazón cogida,
antídoto ha de ser de aquel primero,
porque uno muerte dé y otro dé vida;
y cuando el parasismo vea postrero,
la fábrica del orbe desunida
los dichosos serán los señalados,
cuando con él a juicio sean llamados.
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Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach

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TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. El árbol de mejor fruto. El árbol de mejor fruto. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbcx.0