Entra por la plaza (lo más bien imitada que puede) el arca de Noé sobre lienzos pintados, y en llegando al tablado, se abre en lo alto de ella una compuerta con ventana,ventana desde donde ha de haber bajada para el tablado, y sale por ella Noé, viejo venerable.
NOÉ
Reliquias reservadas
de las iras de Dios, ejecutadas
justa y divinamente
en cuanto humano fue, cuanto viviente,
pues que, siendo despojos
de sus venganzas, cóleras y enojos
el número capaz de tantas vidas,
las vuestras solamente defendidas
se vieron de la Parca
al sagrado acogidas de esta arca,
que fluctüando grave
fue de las ondas la primera nave,
¡dadme albricias dichosas!
Ya las nubes —que vio tan pavorosas
tejer el aire, condensados velos—
la majestad descubren de los cielos;
ya las ondas vencidas,
a freno y ley se miran reducidas;
ya publica favores
el arco celestial de tres colores
y ya volando asoma,
con el árbol de paz, blanca paloma.
Salid, salid a tierra;
la posesión tomad de aquesta sierra
que el cielo, que inmortal nos favorece,
para segunda patria nos ofrece.
Y tú, consorte bella,
conmigo las cervices duras huella
de estos excelsos montes
que dividen a Armenia en horizontes.
Sale una Mujer y él la baja de una mano al tablado
MUJER 1.ª
Salve, piadoso cielo,
que —ya corrido aquel obscuro velo
que oculto te tenía—
dejas al día que parezca día,
cuando tu azul campaña hermosa y clara
se permite, sin nubes, cara a cara.
Sale Jafet con su mujer
JAPHET
Salve, antorcha luciente,
bellísimo prodigio del Oriente,
que incesable te nombras
ádbitro de las luces y las sombras,
pues ya tan luminoso
venciste aquel vapor caliginoso
que en trémulos desmayos
el rosicler menguaba de tus rayos…
MUJER 2.ª
Salve, monte eminente,
en cuya excelsa, en cuya altiva frente
puerto agora ha tomado
este primer bajel, que derrotado
sobre las ondas frías,
sulcó el espacio de cuarenta días…
Sale Sem con su mujer
SEM
Salve, piadosa seña,
arco triunfal, que claramente enseña
ser, porque tu esplendor al mundo asombre,
signo de paces entre Dios y el hombre,
cuando en la azul esfera
tremola desplegada tu bandera,
por fin de sus enojos,
reflejos verdes, pálidos y rojos…
MUJER 3.ª
Salve, montaña, y deja
a la piedad, movida de la queja,
al ver que, siendo de fortunas tantas,
que vuelvan a pisar humanas plantas…
Sale Cam con su mujer
CAM
Talada, inculta tierra,
que del rigor de Dios, que de su guerra
fuiste breve campaña,
en quien flechó las iras de su saña
cuando a su voz se desataron luego
incendios de agua y piélagos de fuego:
salve también, que tu estación vacía,
yerta, caduca y fría,
más bella me parece
que el sol, que en su esplendor se desvanece;
más que el arco sagrado
de diversos colores rubricado;
más que el monte vistoso,
albergue nuestro; más que el cielo hermoso,
porque el monte y el cielo,
el arco, el sol, a mi fatal desvelo,
a mi rigor adusto,
no son objetos de tan grande gusto
como tu estancia pálida y desierta,
de ruinas y cadáveres cubierta,
cuyos horribles trágicos sucesos
te acuerdan, tumba de infelices huesos.
MUJER
¡Oh nunca llegue el día
escarmiento de tanta tiranía!
NOÉ
Ya que habemos salido
nosotros, para todos ha venido
la libertad; diversos animales,
que en aquesta prisión fuisteis iguales,
viviendo en compañías lisonjeras
las aves y las fieras,
cada cual acudiendo a su elemento,
la fiera al monte, como el ave al viento.
Van saliendo del arcalos más animales y pajaros que puedan y se van
Y tú, Arca, que esempta del combate
de un vaivén y otro, de uno y otro embate
nunca fuiste alterada,
y siempre segura, siempre reservada,
y hoy en la excelsa cumbre
de ese monte, que al sol toca la lumbre,
donde libre y segura
serás imagen, símbolo y figura
de aquella nave, entera monarquía
que ha de durar hasta el postrero día,
siendo en la tierra Iglesia militante
y en el cielo triunfante,
sin poderla anegar persecuciones,
tormentas, ansias ni tribulaciones,
pues nadando en la sangre derramada
de sus mártires, nave reservada
será, en fe de un misterio,
pasmo de todo este celeste imperio,
incomprensible a todo ingenio humano
por estupendo, grande y soberano,
pues su piloto es cierto
que la ha de gobernar después de muerto,
porque sacramentado
se ha de quedar en ella disfrazado
en un cándido velo,
admiración de infierno, tierra y cielo.
Desaparece el arca mientras dice estos versos
Y de la misma suerte
que has sido imagen tú de vida y muerte
—de vida, a quien en ti se ha recogido;
de muerte, en quien de ti no fue admitido—;
así aquella gran nave preferida
será juez de la muerte y de la vida
al diluvio de fuego
que a éste de agua ha de seguirle luego.
Desaparece el arca
Y nosotros agora,
aprovechando la primer aurora,
humildes y rendidos,
mostrémonos con Dios agradecidos,
altares dispongamos
y sacrificios a su nombre hagamos.
SEM
Yo el primero seré que con astuta
diligencia la leña mal enjuta
cortaré para hacer el sacrificio.
Vase
JAPHET
Yo, imitando tu celo, dando indicio
de mi fe agradecida,
con una piedra de otra piedra herida,
el fuego encenderé.
NOÉ
Y yo aquella peña
consagraré donde encender la leña.
Vase
MUJERES
Y a tan justos extremos,
nosotras con el alma asistiremos.
Vanse
CAM
Id vosotros a hacer
sacrificios al Señor,
que no es forzoso, en rigor,
que hayamos todos de ser
sacrificadores; ver
quiero —en tanto que ocupados
en religiosos cuidados
están— el dulce, el vistoso,
el humano cielo hermoso
de estos montes y estos prados,
que —como ha catorce días
que ya el diluvio cesó,
siete que el cuervo tardó,
ave de entrañas impías,
y siete que a las porfías
de la paloma Noé
no dio crédito, hasta que
en su pico vio la oliva—
no hay planta que no reviva,
no hay flor que hermosa no esté.
Porque con el sol y el viento
oreada la tierra ya,
con mayor vigor está
brotando risa y contento:
nueva vida, nuevo aliento
cobra en frutos y verdores,
las aves cantan amores
al compás de fuentes tantas,
y los árboles y plantas
se enamoran de sus flores.
Todo el campo es alegría,
todo el cielo claridad,
todo el sol serenidad
y lisonja todo el día.
No hay árbol sin bizarría,
como ya se mira enjuto,
y ofreciendo su tributo
no hay pimpollo sin verdor,
no hay hoja verde sin flor,
ni se mira flor sin fruto.
¡Cuánto se gasta mejor
el tiempo en este placer
que no en acudir a hacer
sacrificios al Señor!
Porque si él es el Autor
de aquesta humana hermosura,
quien más gozarla procura
es quien más se le agradece:
luego más así engrandece
a su Criador la criatura.
Pero ya del sacrificio
la ceremonia acabó
la gente, y se dividió
cada cual a su ejercicio:
Noé solo, dando indicio
de decrépito y cansado,
en el monte se ha quedado;
quiero, por curiosidad,
qué hace en tanta soledad
ver, desde aquí retirado.
De una vid toma un sarmiento
de quien más fértil y opimo
pende un hermoso racimo,
y exprimiéndole avariento
su licor bebe sediento.
¿Qué virtud habrá escondida
en esta planta florida,
en aquesta fruta bella
que siendo comida ella
es ya comida y bebida?
Yo se lo he de preguntar
pues que se acerca hacia mí…
¿Para qué, señor, así
bebida haces del manjar?
Sale Noé como turbado.
NOÉ
Para decir y mostrar
que en esta dulce bebida
hay tal virtud prevenida
que en ella el cielo me advierte
que está el horror de la muerte,
que está la paz de la vida.
Deja caer la ropa
El pecho siento inflamarse,
el corazón siento arderse,
Desabróchase
lengua y voz entorpecerse,
alma y sentido turbarse,
la fuerza debilitarse,
toda la razón faltar;
al sueño me he de entregar,
Cae en el suelo
de mi sentidos es dueño,
que este misterio en el sueño
Dios me quiere revelar.
Duérmese
CAM
De varios delirios lleno
enigmas me respondió
que ni él entiende ni yo;
¿qué género de veneno
aqueste será, que ajeno
de sí mismo le ha dejado?
Torpe, ciego y embriagado
cayó en tierra y sus vestidos,
descompuestos y esparcidos,
sin abrigo le han dejado:
¿quién jamás sujeto vio
de más risa? ¿Sem? ¿Japhet?
Salen los dos
LOS DOS
¿Qué quieres?
CAM
Venid a ver
al padre que os engendró
y reíos, como yo,
de verle en el suelo echado
sin adorno y sin cuidado,
Riéndose Cam
ajadas las vestiduras,
soñando varias locuras
de un delirio que le ha dado;
los dos le llegad a ver
desnudo y fuera de sí.
SEM
Calla, Cam, ¡no hables así
del padre que te dio el ser!
Cuando él llegase a tener
un defecto entre infinitas
virtudes, mal solicitas
descubrirle tú, porqué
¿quién quieres que honra te dé
si a tu padre se la quitas?
JAPHET
La burla que de él has hecho
con mis manos castigara
en ti, si no imaginara
que es castigo sin provecho:
y pues con razón sospecho
que no le toca a mi celo
tu castigo, al cielo apelo,
en ti su justicia cuadre,
que hijo que afrenta a su padre
ha de castigarle el cielo.
SEM
No sólo le hemos de ver
tan desnudo y descompuesto
como tú nos le has propuesto,
pero lo que hemos de hacer
en honor suyo ha de ser
sin verle llegar a echarle
nuestros mantos y abrigarle:
si pudo un error rendirle,
trata tú de descubrirle
y nosotros de ocultarle.
JAPHET
Bien dices, echarle es bien
—movidos de afectos santos—
sobre su cuerpo los mantos:
dame aquesa mano, Sem,
y andando conmigo ven
hacia atrás; y así verás,
para que te admires más,
Cam, que son en tales casos
los más acertados pasos
los que damos hacia trás.
Vanse los dos de las manos hacia atrás donde está Noé
CAM
Qué piadosos tan cansados
estáis hoy, Japhet y Sem;
¿no soy yo su hijo también
y supliera sus enfados,
cuando importara callados
tener?
SEM
No; pues, en rigor
aquel que mormurador
no supo, como indiscreto,
callar el menor defecto,
¿cómo supiera el mayor?
CAM
Yo de verle me reí,
y siempre que así le viera
de mi padre me riera.
SEM
¿Topaste ya con él?
JAPHET
Sí.
Llegan
SEM
Pues sin que vuelvas aquí
a verle, el manto te quita
y cubrirle solicita.
JAPHET
Ya el mío sobre él eché.
SEM
También yo.
CAM
Y diréis que fue
una piedad infinita.
JAPHET
Diremos que ha sido celo
de humildes y de obedientes.
CAM
De astutos y impertinentes,
diré yo.
NOÉ
¡Válgame el cielo!
Despierta Noé
¡Qué de cosas mi desvelo
aquí me ha representado!
¡Qué de misterios soñado,
que ya por la fe los creo,
pues me parece que veo
Vino y Pan Sacramentado!
Del cielo inspirado yo
aquel racimo exprimí
y el rubio licor bebí,
cuya fuerza me dejó
sin mí, pues me enajenó
en mí mismo suspendido:
alto misterio escondido
tiene, cuyo Sacramento
cautivó mi entendimiento
y me privó de sentido;
porque este vino será
materia de un peregrino
sacramento que, divino,
en sangre convertirá,
¡inmenso poder que hará
milagro tan señalado!
¡Dichoso aquel que postrado
llegare a beberle fiel
y desdichado de aquel
que le bebiere en pecado!
Si delito cometí
en llegar a la embriaguez,
no será la última vez
que el cielo declare así
sus prodigios, pues aquí
mi imaginación veloz
en un pecado de Booz
un gran misterio está viendo;
de Jacob otro, mintiendo
de Esaú manos y voz;
y así el cielo ha declarado
en la visión que he tenido
el misterio preferido
a cuantos ha imaginado.
Vino en sangre transformado
unión milagrosa harán,
y aun aquí no pararán
señas de un poder divino;
pues quien vuelve en sangre el vino
en carne volverá el pan.
De la Iglesia es ya figura
aquella nave en el viento,
de su mayor sacramento
un racimo que procura
convertirse en sangre pura;
sólo no penetro yo
qué efecto se consiguió
de este misterio que admiro.
¡Pero, qué es esto que miro!
¿Es éste mi manto? No.
¿Este no es de Japhet? Sí.
¿Y de Sem no es este manto?
¡Ay, soberbio Cam, por cuanto
estuviera el tuyo aquí!
Mas ¿qué me quejo¡ay de mí!,
de un hijo malo si vos
sois tan liberal, mi Dios,
que me ofrecéis oportuno
para desconsuelo uno
y para consuelo dos?
Enteras mitades mías,
tomad con mil tiernos lazos
vuestros mantos y mis brazos.
SEM
Cam nos dijo que dormías
desabrigado y con pías
entrañas...
NOÉ
Todo lo infiero
y de tu error considero,
pues a los dos lo dijiste,
que el primero al verme fuiste
y al honrarme aun no el postrero.
De que conozco también
el misterio que en mí hubo,
pues en usar de él estuvo
encerrado el mal y el bien:
que si los que así me ven
unos me obligan rendidos
y otros burlan atrevidos,
hoy a ser mi sueño viene
obra de Dios, pues que tiene
reprobados y elegidos.
A quien tal piedad debí
con acción tan singular
mi bendición he de echar:
Sem y Japhet, desde aquí
de Dios tengáis y de mí
la sagrada bendición:
con feliz propagación
sus prometidos consuelos
el gran Dios de mis abuelos
cumpla en vuestra sucesión.
Y tú, que has desmerecido
la bendición de los dos,
maldito seas de Dios
y del mundo aborrecido;
pobre vivas y abatido,
con trabajo y con afán;
y porque los que serán
lo que tú hayas sido crean,
monstruos de los hombres sean
los descendientes de Cam.
Salen las mujeres
MUJER 1.ª
Señor, ¿tú tan enojado?
MUJER 2.ª
Señor, ¿tan enfurecido?
MUJER 3.ª
¿Tú con tu hijo ofendido?
MUJER 4.ª
¿Con mi esposo tan airado?
CAM
Dejad, dejad que, indignado
a costa de sinrazones,
desahogue sus pasiones,
que a las soberbias de Cam
poco que temer le dan
sus caducas maldiciones;
antes obstinado, a fin
de verlas cumplidas hoy,
seré Caín, pues estoy
maldito como Caín.
Teatro este verde jardín
será a mis hechos crueles;
dos son a tu gusto fieles,
mas yo seré, si me vengo,
dos veces Caín, pues tengo
envidia de dos Abeles.
NOÉ
Antes que en injusta guerra
se ensangriente tu osadía,
yo, pues es herencia mía
toda la faz de la tierra,
repartiré cuanto encierra,
dividiéndoos mi dolor,
si todo el mundo en rigor
término pudiere ser
bastante para caber
dos leales y un traidor.
Tú, Sem, camina al Oriente
y lleva en tu compañía
tu mujer; tú al Mediodía;
y tú, Cam, al Occidente,
que yo de los tres ausente
en Armenia quedaré:
digan los tiempos que fue
en este siglo segundo
patrimonio todo el mundo
de los hijos de Noé.
SEM
Fuerza es que te obedezcamos,
aunque dejarte sentimos.
JAPHET
Si de ti nos dividimos
no del alma en que quedamos.
CAM
Celphora, de aquí nos vamos.
MUJER
¿Sin hablallos?
CAM
Y sin vellos.
NOÉ
Mi hijo eres como aquellos
¿no me das los brazos hoy?
CAM
Sí, de albricias de que voy
a vivir sin ti y sin ellos.
Yéndose cada uno por su parte
JAPHET
Palabra te doy, señor,
de que, si el cielo me diere
sucesión, la que tuviere
venga a verte.
SEM
De mi amor
espera el mismo favor.
CAM
Y también de mí lo fía,
no porque vendrá la mía
a festejarte ni a verte,
sino solamente a hacerte
testigo de su osadía,
que espero de mi ambición
tales monstruos engendrar
que vengan a avasallar
una y otra sucesión.
MUJER 1.ª
Dividido el corazón
tengo en pedazos.
NOÉ
Mi vida
yace postrada y rendida
a este golpe de paciencia.
MUJER 2.ª
No vi más tirana ausencia.
MUJER 3.ª
No vi más dura partida.
SEM
A pedir al cielo voy,
siempre humilde y obediente,
que feliz tu vida aumente.
Vase
JAPHET
Yo voy, desde el día de hoy,
en cuantas víctimas doy,
a pedirle tus consuelos.
Vase
CAM
¡Qué otros que son mis desvelos
de soberbios y arrogantes!
Yo voy a engendrar gigantes
que se opongan a los cielos.
Vase
NOÉ
Ellos se duelan de ti,
de tu fiera condición,
tu soberbia y tu ambición
y duélanse, ¡ay Dios!, de mí,
que tan solo quedo aquí.
MUJER 1.ª
Tú, por salvar un recelo,
te buscaste un desconsuelo.
NOÉ
No fue aquesa la ocasión,
porque aquesta división
ha sido gusto del cielo;
él es el que me mandó
que la tierra dividiera.
MUJER 1.ª
Verlos otra vez quisiera
desde aquella cumbre yo.
Vase
NOÉ
Yo no me atrevo, por no
enternecerme otra vez.
Supremo, divino juez,
la palabra me habéis dado
de que, antes que el tiempo airado
esta caduca vejez
dejare en polvo, he de ver
de mi feliz sucesión
la grande propagación;
decidme si podrá ser
que yo os llegue a merecer
esta palabra que oí.
¿Llegará tiempo en que aquí
vea de mis descendientes
las innumerables gentes
antes que fallezca?
Sale el Ángel
ÁNGEL
Sí,
que la palabra de Dios
es una escritura que
se escribe en diamante, siendo
otro diamante el cincel.
NOÉ
¿Quién eres, joven galán
vestido de rosicler,
que a consolarme dos veces
has venido? Una, porqué
me aseguras mi deseo
por tan inviolable ley,
y otra, porque mi pesar
has convertido en placer,
de suerte que, aunque tres hijos
ausentes lloro, con ver
tu rara beldad olvido
la ausencia de todos tres.
ÁNGEL
Soy la inteligencia toda,
a cuyo cargo se ve
la cuenta de los minutos
que se hacen horas; después
de las horas, que se hacen
días; de los días, que
semanas; de las semanas,
de que se compone el mes;
de los meses que los años
hacen cabalar también;
y de los años que cumplen
siglos de siglos; porqué
no hay siglo, año, mes, semana,
día, hora, minuto en quien
la inteligencia de Dios
tomando cuentas no esté.
Y como, en fin, de los tiempos
soy tutor, al conocer
que el deseo que te aflige
causa de los tiempos es,
consolarte me ha tocado
para que seguro estés
donde vuelvas a poblar
el mundo, porque has de ser
segundo Adán de las ondas,
si de la tierra lo fue
otro, augmentando el humano
género segunda vez.
NOÉ
Paraninfo soberano,
en tu palabra fïel
confïado, parto donde
con siempre constante fe
estaré esperando el día
en que he de volver a ver
la familia innumerable
de los hijos de Noé.
Porque lo mandas me parto,
si el pie no te beso es
porque tocar no merezco
las sandalias de tus pies.
Vase
ÁNGEL
Tiempo que corres veloz,
tan infatigable que
aun no paras a tomar
aliento para correr:
tú, que enamorado siempre,
según que vuelas tras él,
del día estás de mañana,
olvidado del de ayer;
con él vuela hasta alcanzar
aquel feliz siglo, aquel
en que poblados de gentes
estos montes se han de ver.
Compadécete del mundo
que tan desierto se ve
que ocho personas son solas
número de todo él.
Pero ¿para qué te pido
ni te ruego, para qué,
tu mismo oficio si es fuerza
que siempre volando estés
sin que te puedan parar,
por lo altivo o lo cortés,
ni el ruego de la hermosura,
ni el precepto del poder?
Dígalo tu mismo efecto,
lima de las vidas, pues
a ti mismo te sucedes,
fénix de tu mismo ser.
Ya va heredándose el tiempo,
tan lento que al parecer
son en los hombres instantes
los que son siglos en él.
Ya, hidrópico de sucesos,
tantos empieza a beber
que pudieran apagar,
a no ser suya, su sed.
Y a voluntad de los días,
de los años a merced,
es el número infinito
de la familia de Sem,
que entregada a la crianza
de los ganados se ve,
creciendo, a gozar el grande
patrimonio de Noé.
Ya el valeroso Arphaxad
su primogénito es,
cuya bendición hereda
la prudencia de Salé.
Y a Salé Heber le sucede,
de quien ha de descender
la línea más dilatada
de los tribus de Israel,
que se han de llamar hebreos
por descendientes de Heber:
familia tan venturosa,
como el árbol de Jessé
lo dirá; pues vendrá de ella,
humanado al mundo, aquel
Hombre y Dios, grande Mesías,
tan prometido en la ley;
cuyo imperio durará
eternamente, porqué
aunque ha de morir, es cierto
que no ha de morir con él
su gobierno, pues quedando
siempre en la tierra, ha de ser,
asistiendo entre los hombres
con morir, inmortal rey.
Cómo ha de morir y al mismo
tiempo quedarse, el querer
de su amor nos lo dirá
con las voces de la fe,
que no puede ser posible
de otra manera entender
la cifra de la ventura,
el enigma de este bien,
el secreto de esta dicha,
la gloria de este placer,
lo inmenso de este favor,
lo grande de esta merced:
porque debajo de especies
este quedarse ha de ser
vivo, en cuerpo y alma, como
en el cielo está, sin que
sin Fe lo pueda alcanzar
el discurrir ni el saber
del hombre, porque éste, en fin,
de sus obras ha de ser
el epílogo que cifre
el poder de su poder.
Oh feliz siglo mil veces
el que llegue a merecer
adorar el blanco pan
de este misterio, que es
misterio de los misterios
más relevados, a quien
en cielo, en tierra y infierno
han de admirar y temer
el ángel, hombre y demonio,
mereciéndole comer
sólo el hombre, ¡en esta parte
el más feliz de los tres!
Y dejando este prodigio,
en que yo me anegaré,
a la descendencia vuelvo
de los hijos de Noé.
Y al tiempo que de Sem esta
familia empieza a crecer,
se va propagando en otras
provincias la de Japhet.
Ya fundan ciudades, ya
su mayorazgo Gomer
los heredados haberes
de las labranzas, en quien
se ha ocupado tantos días,
deja en su hijo Arcener.
Ya en Occidente de Cam
crecen las gentes, también
bárbaramente, sin Dios,
sin política y sin ley,
gentes desproporcionadas
aun en el aspecto, pues
como monstruos de los hombres
nacen gigantes a ser
aborrecidos del cielo
por su soberbia crüel.
Chus, de Cam hijo, ha engendrado
a Nembrot, cuya altivez
de todo el Género humano
piensa apellidarse rey.
En este estado la cuarta
generación de Noé
está ya en el mundo, y como
cumplimiento ha de tener
lo que está determinado
en el supremo dosel,
con sus familias y haciendas
vienen a ver a Noé
de varias partes del mundo
Heber, Nembrot y Arcener.
Gran patrïarca, en quien Dios
depositó su poder,
pues reservó las reliquias
del mundo en ti, cuando aquel
rigor suyo vino el mundo
a padecer, su desdén
el último parasismo
que imaginó padecer:
ya sin sentir se llegó
la edad prometida, en que
tus nietos te buscan, sólo
a darte obediencia, en fe
del precepto de sus padres
que lo dejaron por ley.
Paréntesis de su historia
ha sido este tiempo, ven
a admitirlos; y vosotras,
montañas de Armenia, que
visteis cómo despidió
a sus hijos todos tres,
sincopado el tiempo, cómo
recibe a sus nietos ved;
y no os admire el llegar
hoy, a vuestro parecer,
tan veloz, pues todo un siglo,
cuando le vuelven a ver
humanos ojos, parece
que sucedió el día de ayer.
Vase el Ángel y entran por dos partes de la plaza Heber, con ganados, pastores y Libio, villano; y Arcener con labradores, espigas y instrumentos de labranzavestidos los dos de pastores, y Floro, villano; y representan sin subir al tablado
HEBER
Alto monte de Armenia, cuya cumbre
al cielo sube sin fatiga alguna
a sostener la hermosa pesadumbre
del cóncavo palacio de la luna,
tú que del sol a penetrar la lumbre
te atreves, siendo dórica coluna,
dime, así de otros montes seas monarca,
¿si vive en ti Noé, gran patrïarca?
ARCENER
Alto monte de Armenia, que ceñido
de nieve y matizado de colores
a un mismo tiempo al sol has parecido
montaña de cristal, aura de flores,
tú que sagrado, tú que puerto has sido,
templo de tantas iras y rigores,
dime, si te conoce siempre el Arca,
¿si vive en ti Noé, gran patrïarca?
LIBIO
Alto monte de Armenia, pues venimos
penetrando montañas y campiñas,
dinos, ya que con ruegos lo pedimos,
si vive en ti el que plantó las viñas.
FLORO
El que exprimió el licor de los racimos,
causa de tantas paces como riñas,
¿adónde está, que todos le buscamos
por esta obligación en que le estamos?
Sale Noé en lo alto del monte, con barba más larga que primero
NOÉ
Felices extranjeros peregrinos,
que pasando diversos horizontes
venís por varios rumbos y caminos,
del Tigris unos y otros del Orontes,
si al arbitrio que os dan vuestros destinos
buscáis de Armenia entre elevados montes
a Noé, yo lo soy, y en breves plazos
llegad, llegad a mis caducos brazos.
Suben al tablado
HEBER
¡Qué dignamente de fortunas tantas
el fin he conseguido deseado,
pues con llegar a verme ya a tus plantas
de toda mi fatiga he descansado!
ARCENER
Yo con verme a tus pies olvido cuantas
fortunas he corrido y he pasado.
NOÉ
Un retrato de Sem en ti me ofreces;
A Heber y tú ¡lo que a Japhet te le pareces! A Arcener
HEBER
Heber soy, de tu hijo descendiente,
Sem, que por obediencia suya vengo
a verte de los campos del Oriente,
rico con los ganados que allá tengo.
ARCENER
Yo Arcener, de Japhet soy descendiente,
que con la misma causa aquí prevengo
buscarte con los frutos, los mejores,
que próvidos me dan mis labradores.
NOÉ
Dichosa la cansada vejez mía,
que a costa de tan luengos desengaños
llego a gozar el venturoso día
al número ofrecido de mis años:
una y otra lucida compañía
he de abrazar; ningunos son extraños,
que es sangre mía cuanta toco y veo;
cumplió Dios su palabra y mi deseo.
LIBIO
Yo también a tus plantas descansara…
FLORO
Yo también a tus pies vida tuviera…
LIBIO
… si de sarmiento algo exprimido hallara.
FLORO
… si de racimo algo exprimido viera.
HEBER
Quita, loco, y adónde estás repara.
ARCENER
Con quién hablas ¡oh necio! considera...
NOÉ
Venid, antes que el sol se nos trasmonte
a mi albergue, aunque rústico.
Entra por la otra parte de la plaza Nembrot, vestido de pieles y cuatro salvajes en camellos, o en caballos, en pelo; y todos traen zuecos que los hacen más crecidos, y tocan cajas.
NEMBROT
¡Ah del monte!
NOÉ
¿Dónde son estas voces? Mas ¡qué veo!
HEBER
Otra tropa de gentes más extrañas
atravesando viene, a lo que creo,
lo inculto de las ásperas campañas.
ARCENER
El traje horrible y el aspecto feo
parece.
LIBIO
Fieras son de las montañas.
FLORO
Ellos, si gentes son, son malas gentes.
NOÉ
Estos serán de Cam los descendientes.
NEMBROT
Alto monte de Armenia, que el primero
fuiste que vio, y primero sin segundo,
descollando tus puntas, el severo
estrago donde agonizaba el mundo,
tú, que fuiste teatro horrible y fiero
en la lid de aquel piélago profundo,
dime, así seas imperio de la Parca,
si vive en ti Noé, gran patrïarca.
NOÉ
Monstruo, que yo no sé cómo te nombre
mi voz, porque al nombrarte considera
que para fiera traes mil señas de hombre
y para hombre señas mil de fiera:
yo soy Noé; aunque tu horror me asombre,
llega a mis brazos, que mi amor te espera
combatido de sustos y placeres;
ya que en ellos estás, dime, ¿quién eres?
Sube al tablado
NEMBROT
Nembrot soy, de Cus hijo y de Cam nieto,
que peregrino vengo a tu presencia
no por cumplir humilde su preceto,
que no me muevo yo por obediencia,
sino por solo gusto mío, a efeto
de ver del mundo la circunferencia,
por ver si puedo avasallarla toda,
que a esto mi gran soberbia se acomoda.
NOÉ
Cuando tu voz quién eres no dijera,
lo dijera tu horror altivo y fuerte;
cuanto por verte antes de ahora diera,
diera ya por no haber llegado a verte:
aquesas ambiciones considera,
Nembrot, que a todo el mundo dieron muerte
cuando un abismo de agua a otro abismo
fue tumba y monumento de sí mismo.
NEMBROT
Esas son amenazas que no vimos
y por sola noticia imaginamos.
HEBER
Aunque esa historia alguna vez oímos
no de testigos vivos la escuchamos.
ARCENER
Tú lo eres, y todos te pedimos
que nos la cuentes hoy, antes que vamos
a más descansos, más alojamientos.
NOÉ
Pues todos os sentad y estadme atentos.
Siéntanse todos y Noé en medio en el suelo del tablado
Estaba el mundo gozando
en tranquila edad segura
la pompa de su armonía,
la paz de su compostura,
considerando entre sí
que de una masa confusa
—que ha llamado la poesía
caos y nada la Escriptura—
salió a ver la faz serena
de su azul campaña pura,
dividiendo y apartando
las cosas, que cada una,
siendo mucho de por sí,
eran nada todas juntas.
Con esta hermosura vano,
no hay ley a que se reduzga
—tan antiguo es en el mundo
el ser vana la hermosura—;
vano y hermoso, en efecto,
eterna mansión se juzga,
sin parecerle que haya
—por castigo de sus culpas—
flechado un universal
diluvio que le destruya;
y con esta confïanza
en sólo vicios se ocupan
los hombres, mal poseídos
de la soberbia y la gula,
de la envidia y la avaricia,
ira, pereza y lujuria.
Dios ofendido de verlo
—a quien nada hay que se encubra—
determinó deshacer
al mundo como a su hechura;
mas doliéndose de que
las especies se consuman,
me mandó labrar un arca,
cuya grande arquitectura
trecientos codos tuviese
toda la longitud suya,
cincuenta de latitud
y treinta codos de altura.
Aquí mandó mi familia
encerrar la piedad suma
y de aves y animales
todas las especies juntas.
Ya que lo estuvieron, luego
desató su helada furia,
cubrióse el cielo de nubes
densas, opacas y turbias,
que, como estaba enojado,
por no revocar la justa
sentencia, no quiso ver
de su venganza sañuda
su mismo rigor; y así,
entre tinieblas se enluta,
entre nubes se enmaraña;
porque aun Dios, con ser Dios, busca,
para parecer crüel,
ocasión, si no disculpa.
El principio fue un rocío
de los que a la tierra enjuga
con cendales de oro el sol;
luego una apacible lluvia,
de las que a la tierra dan
el vigor con que se pula;
luego fueron lanzas de agua,
que nubes y montes junta;
luego fueron desatados
arroyos, creció la furia;
luego fueron ríos, luego
mares de mares. ¡Oh justa
Sabiduría! ¡Tú sabes
los castigos que ejecutas!
Bebiendo sin sed el orbe,
hecho balsas y lagunas,
padeció tormentos de agua
por bocas y por roturas;
y como aquel que se ahoga
a brazo partido lucha
con las ondas, y ellas hacen
que aquí salga, aquí se hunda;
el mundo así agonizando
sobre las ondas profundas,
aquí un edificio postra,
allí derriba una punta,
hasta que rendido ya,
entre lástimas y angustias,
de cuarenta codos de agua
no hay parte que no se cubra,
siendo a su inmenso cadáver
todo el mar pequeña tumba.
Cuarenta auroras capuz
echó el sol, porque le ocultan
las nubes la faz, exequias
de esta máquina difunta.
Sola el Arca, primer nave,
a tanto embate segura,
elevada sobre el agua,
a todas partes fluctúa;
en ella, pues, las reliquias
del mundo salvó la suma
piedad de Dios.
NEMBROT
No prosigas,
calla, calla, que es injusta
hipocresía que a Dios
esas cosas se atribuyan.
¿Qué milagro, qué prodigio
es que un arca no se hunda
de materia tan ligera
que ella misma la asegura?
El milagro fuera hundirse;
y pues vemos que a las furias
del cielo sin Dios el hombre
puede vencer con industria;
por si otras veces se enoja,
y helados rayos desnuda
contra el mundo, es bien que hagamos,
con máquina más segura,
con fábrica más heroica,
para sus enojos una
fortaleza que resista
las ardientes iras suyas.
Levántanse
Mortales, no sin gran causa
en esta parte nos junta
la providencia del hado
y el favor de la fortuna.
Ya habéis oído que el cielo,
si se enoja y se disgusta,
sabe deshacer del mundo
esta varia compostura.
Prevengámonos nosotros
con valor y con cordura,
para que, seguros de él,
no pueda acabarnos nunca.
Levantemos una torre,
cuyas elevadas puntas
lleguen de su misma esfera
a las campañas cerúleas.
Escalas tendrá por donde
los hombres bajen y suban
a saber si está de paz
o está de guerra su curia.
Subiremos a tocar
del sol la madeja rubia;
sabremos de qué materia
es fabricada la luna;
tocaremos con las manos
a las estrellas más puras:
y sobre todo tendremos
un arca de piedra, cuya
majestad en los diluvios
nos guarde y nos restituya.
Ayudadme a fabricarla
y veréis, con vuestra ayuda,
cómo mi inmenso valor
montes sobre montes junta;
y la cerviz de la tierra,
de tan pesada coyunda
oprimida, la haga que
tanta pesadumbre sufra
bien que con el peso gima,
bien que con la carga cruja.
NOÉ
¿Cómo es posible que escuche
tan sacrílegas locuras
a un bárbaro sin que tome
mi helada fuerza caduca,
a costa de poca vida,
la causa de Dios por suya?
HEBER
Mejor a un joven le toca
responder: detente, escucha,
bárbaro, sin Dios, pues niegas
estas grandes obras suyas.
Su inmenso poder, por más
que bárbaramente arguyas,
dando a la naturaleza
la causa de aquella suma
piedad, no podrás, porqué
no hay cómo se la atribuyas.
¿Pudo la naturaleza
—por más sabia y más astuta
que estuviese— prevenir
la saña del cielo justa
tantos años antes como
se empezó la arquitectura
del arca? ¿Pudo juntar
a sola una voz, en una
mansión, león y cordero
que a estar en paz se reduzgan?
¿Pudo hacer que de las aves
que libres el aire cruzan
tributasen las especies
águila y paloma juntas?
Y ya que pudiese hacer
que una tabla no se hunda,
¿pudo hacer que combatida
de tantas olas y espumas
no chocase con los montes
y que deshecha y difusa
se desatase en fragmentos
sobre las ondas profundas?
Luego no un milagro solo
en este caso se apura,
que en abismos de milagros
a milagros se acomulan.
Esa fábrica que quieres
tú que sea arca segunda
que en los diluvios te ampare,
lo dirá, cuando, caduca,
ni te guarde ni defienda
de la menor ira suya,
siendo a una voz solamente
de leves cenizas urna.
NEMBROT
Porque veas, joven loco,
si es segura o no es segura
tú has de ser hoy el primero
que a su gran fábrica acudas.
ARCENER
¿Cómo lo has de conseguir
si él el seguirte rehúsa?
NEMBROT
Obligándole por fuerza
a que me siga.
ARCENER
Es locura
querer forzar libertades.
NEMBROT
Sí, pero es locura augusta.
Y tú que la causa de otro
tomar a cargo procuras,
¿no piensas seguirme?
ARCENER
No.
NEMBROT
Pues, defender no presumas
causas ajenas, pues tienes
ya que defender las tuyas.
Todos, como estáis, habéis
de ir hoy a Senaar en duras
prisiones.
HEBER
La libertad
es en todos absoluta.
Dividiéndose en bandos, los salvajes, de una parte, y los demás de otra.
NEMBROT
Pues yo haré que no lo sea.
NOÉ
¡Qué notable desventura!
LIBIO
Mas ¿que se salen con ello
estas malditas figuras?
NEMBROT
Valientes vasallos míos,
las inferiores criaturas
se nos oponen, sin ver
que es nuestra ventaja mucha;
pues ellos son unas plantas
que al pie del monte madrugan,
y el monte nosotros, pues
nuestras grandes estaturas
montes son organizados
de miembros y de medulas.
Si no me dan la obediencia
que mi soberbia procura,
¡mueran todos!
SALVAJE 1.º
¡Mueran todos
si hoy por su rey no te juran!
SALVAJE 2.º
En ti ha de tener principio
la monarquía absoluta
de los reyes de la tierra.
SALVAJE 3.º
Pon a sus cuellos coyunda
tan generosa.
SALVAJE 4.º
Da leyes
y de todos juntos triunfa.
HEBER
Amigos, la tiranía
ya en el mundo se divulga,
no consintamos que empiece
a mandar su ley injusta.
ARCENER
Libres somos, no dejemos
que este monstruo se introduzga
en el mundo, ¡al arma!
Tocan
LOS SALVAJES
¡Mueran!
LOS OTROS
¡Mueran los que lo procuran!
Pónese en medio Noé
NOÉ
Deteneos, deteneos:
¡qué notable desventura!
LIBIO
¡Oh, nunca a Armenia viniera
con ser patria de las uvas!
Tocan cajas, dase batalla, y éntranse retirando de Nembrot, Heber, Arcener y su gente, y vuelve a salir Nembrot con sangre en las manos
NEMBROT
Mueran los que no se dieren
a partido.
NOÉ
¿Qué procuras,
monstruo?
NEMBROT
Ser señor del orbe,
y aun vendrá estrecho a mi furia.
NOÉ
Mira que ofendes al cielo
con esta soberbia injusta.
NEMBROT
Yo sabré desenojarle
cuando allá en mi torre suba.
NOÉ
¿Luego piensas intentarlo?
NEMBROT
Y aun acabarla sin duda.
NOÉ
Cortaráte Dios las alas.
NEMBROT
Yo sabré volar sin plumas.
NOÉ
¿Quién ha de ayudar, Nembrot,
tan sacrílega locura?
NEMBROT
Esos rendidos, pues ya
no hay campos a donde huyan.
Tocan alarma dentro
UNOS
Dentro
¡Viva Nembrot!
OTROS
¡Nembrot viva!
NEMBROT
Dígalo la voz que escuchas;
y si no te llevo a ti
a que mis intentos cumplas,
es por no ser de provecho
tu helada vejez caduca.
Hijos de Cam, pues que ya
la acción no se dificulta,
y rendidos y postrados
todos, mi poder no dudan,
a los Campos de Senaar
caminad con esta chusma,
que ellos han de ser adonde
la inmensa fábrica suba
a ser escala del sol
y paso para la luna.
Tocan, y vase
NOÉ
¡Oh, nunca para este caso,
para esta tragedia, oh nunca
viera el deseado día
que en tantas penas resulta!
Con los rendidos despojos
de la más sangrienta lucha
camina Nembrot, que ya
rey del orbe se divulga;
Heber y Arcener cautivos,
con todas las gentes suyas,
van.¡Altos montes de Armenia,
hoy seréis mi sepultura!
Vase. Cajas y salen todos los que puedan, rendidos Heber, Arcener, Libio y Floro; detrás los salvajes y después Nembrot.
NEMBROT
En la falda lisonjera
de este monte —coronado
de flores de tal manera
que a él parece que ha llamado
a cortes la primavera—
haced alto con la gente
que a Senaar llevo cautiva,
porque quiero que obediente,
a la margen de esta fuente,
por rey suyo me reciba;
y no es gloria muy pequeña
que aquí mi valor remonte,
que a quien a reinar se enseña,
¿qué palacio, como un monte?
¿Qué dosel como una peña?
SALVAJE 1.º
¡Ea!, cautivos, llegad
y al gran Nembrot adorad;
y pues tal valor encierra,
humano Dios de la tierra
le aplaudid y le aclamad.
SALVAJE 2.º
Celebrad su fama altiva,
mísera gente cautiva,
a su deidad obediente.
TODOS
Nembrot invicto y valiente,
primer rey del mundo, ¡viva!
Van llegando todos y arrodillándose
ARCENER
Yo te confieso que has sido
mi rey, señor, y en fe de eso
la mano a tus plantas pido,
y humildemente rendido
te reconozco y la beso,
que pues mi suerte importuna,
sin hallar defensa alguna,
me ha reducido a este estado,
quiero obedecer al hado
y creer a la fortuna.
Van pasando y queda Heber
LIBIO
Yo también llego a besarte
la mano con mil placeres,
por no llegar a enojarte;
mira, gran señor, si quieres
que te bese en otra parte.
FLORO
Yo, a trueco de verme vivo,
hoy por mi rey te recibo,
y no he empeorado de estado,
que puesto que era criado,
¿qué más tiene ser cautivo?
NEMBROT
Aquel que altivo y severo
se ha quedado allí el postrero
sin adorarme ¿quién es?
Llegad y echadle a mis pies.
Arrójanle a los pies
HEBER
¡Quién vio tormento más fiero!
Aunque la persona mía,
cuando sus afectos tuerza,
se postra a tu tiranía
—no a tu deidad, que esto es fuerza
y esotro culpa sería—,
y aunque es razón que me asombre
viendo esto aquí entre los dos
porque no ha de darse al hombre
adoración que es de Dios
solo y de su santo nombre.
NEMBROT
¿Por qué no, vil peregrino?
Písale
Adoración singular
siempre el valor mereció;
y al hombre se le ha de dar
cuando el hombre es como yo.
HEBER
Aunque a tus plantas postrado
estoy, y tú me has pisado,
desconfïar no procuro.
Y así, tú no estés seguro,
pues no estoy desconfïado;
que si se llega a advertir
que en el mundo no ha de haber
firme estado hasta morir,
tú subes para caer,
yo caigo para subir.
NEMBROT
¿Cuándo, imitando a la luna,
esa mudanza importuna
ha de ser, si yo prevengo
mis aplausos y si tengo
en mi mano mi fortuna?
No sólo en tanto desvelo
el hombre me podrá hacer
ni pesar ni desconsuelo;
mas ni al cielo he de temer,
pues me he de atrever al cielo;
tanto, que para empezar
el asalto que he de dar
a su alcázar turquesado,
me huelgo de haber llegado
a los Campos de Senaar.
Ea, esclavos, a poner
por obra tanto desvelo,
que en este campo ha de ser
la torre que se ha de hacer
contra las iras del cielo.
Bajan todos y toman instrumentos, unos azadas, otros espuertas y cubos; llegan adonde ha de ser la torre, hacen como que cavan unos y otros traen materiales y la torre empieza a subir.
Todos juntos empezad,
de esos montes arrancad
piedras, sus senos romped,
sus entrañas deshaced,
sus arroyos agotad;
de suerte que el sol, al dar
vuelta a aquestos horizontes,
piense, al verlos trastrocar,
que se han mudado los montes
de un lugar a otro lugar.
SALVAJE 1.º
Todos a servirte iremos,
y a la torre acudiremos.
SALVAJE 2.º
Mudando aquestas campañas,
con sus troncos las montañas
de su centro arrancaremos.
Va subiendo la torre
ARCENER
Ya que así hoy nos miramos,
Heber, a trabajar vamos.
HEBER
¿Que hemos de ayudar los dos
a fabricar contra Dios?
ARCENER
Sí, pues cautivos estamos.
Entran y salen por la torre
NEMBROT
¿Tú no vas a trabajar?
LIBIO
Pensé que venía a holgar
cuando en el camino oía
a los otros que venía
a los Campos de cenar.
NEMBROT
Sube, fábrica inmortal,
al alcázar celestial,
siendo de esos vientos yedra.
Andan alrededor de la torre todos
SALVAJE 1.º
Traigan piedra.
SALVAJE 2.º
Aquí hay piedra.
SALVAJE 1.º
Traigan cal.
SALVAJE 2.º
Aquí hay cal.
NEMBROT
Excelsa máquina rara,
Crece, y que has de ser, repara,
contra divinos enojos.
Dentro
SALVAJE 1.º
Agua.
HEBER
Aquí está y de mis ojos
la diera cuando faltara.
Sale Heber con dos cubos
NEMBROT
Como son tantos y están
tan conformes, que se dan
hoy los materiales juntos
de la gran torre, por puntos
creciendo los muros van.
Creced, creced, puntas bellas,
trepando esferas de viento,
hasta que os ciñan aquellas
resplandecientes estrellas,
átomos del firmamento.
Subid, subid, y sin alas
volad al centro más alto
por esas etéreas salas;
tema su imperio mi asalto
viéndose poner escalas,
que deseo ya tocar
del gran Dios de Sabaoth
el alcázar singular,
subiéndole a visitar
por la torre de Nembrot.
Sube la torre
SALVAJE 1.º
¿Esta es fábrica o es vuelo?
SALVAJE 2.º
Agua.
SALVAJE 3.º
Piedra.
SALVAJE 4.º
Yeso.
SALVAJE 1.º
Cal.
SALVAJE 2.º
Con tanta prisa, recelo
que presto máquina igual
ha de tocar en el cielo.
Sale el Ángel a caballo con una espada de fuego por la plaza
ÁNGEL
No hará, no hará, que primero
cortaré sus pasos yo.
¡Ah de la soberbia obra
de la torre de Nembrot!
Páranse en la acción que los coge
NEMBROT Y SALVAJES
¡Bárbaro ceño del cielo!
¡Injusto enojo de Dios!
ÁNGEL
¡Ah de la máquina aleve
que ha imaginado el error
hoy de los hijos de Cam,
maldita generación!
Oíd, oíd, aunque imposible
sea vuestra pretensión
—pues no es posible llegar
a los términos del sol—;
por el sacrílego intento
quiere atajar el Señor
el curso a vuestro deseo,
el vuelo a vuestra intención.
Y porque veais que él puede
a la fábrica mayor
de los hombres deshacer
solamente con su voz,
su voz ha de destruir,
dilatándose veloz
en todos tan desigual,
que sea una confusión.
Suenen en todos a un tiempo
distintos acentos hoy,
hablando distintas lenguas
de idiomas setenta y dos.
Unos a otros no se entiendan,
porque en esta turbación
ninguno pueda acudir
a hacer acertada acción.
Revuélvense todos
SALVAJE 1.º
¿Qué nos turba? De la torre
prosigamos la labor.
ARCENER
¿Qué dice este monstruo que
no puedo entenderle yo?
SALVAJE 2.º
¿De la torre presumida,
qué, la fábrica cesó?
DENTRO
Venga agua.
LIBIO
Aquí hay piedra.
SALVAJE 2.º
Venga piedra.
FLORO
Cal te doy.
SALVAJE 1.º
¿Por qué no trabajas?
LIBIO
¿Qué oigo?
Sin duda se emborrachó
este salvaje, pues habla
en lengua que nadie habló.
SALVAJE 1.º
¿Cómo no acudís a dar
recado a quien le pidió?
LIBIO
Estotro salvaje y todo
padece el mismo dolor.
HEBER
Leña a la fábrica traigo,
tomad; nadie me entendió.
SALVAJE 1.º
Pues si no nos ayudamos
en vano las fuerzas son
y la labor cesará.
TODOS
Cese, cese la labor.
NEMBROT
Suspensos se quedan todos.
¿Qué es esto que viendo estoy?
¡Ah de la torre que vuela
en alas de mi ambición!
¿Qué accidente, qué delirio,
qué frenesí, qué pasión
os ha dado, que os quedáis
todos en tal suspensión?
No me oyen o no me entienden.
Saldrá el Ángel al tablado
ÁNGEL
Escucha, injusto Nembrot,
sabrás, para más asombro,
las maravillas de Dios.
Con sólo quererlo él,
se introduce tanto horror
en tus gentes, que es un ciego
Babel esta confusión,
que quiere decir diversa
junta de lenguas; y yo,
de parte suya, después
que pare la obra, por no
dejar señal ni memoria
de tan sacrílega acción,
quiero que abrasados veas
sus soberbios muros hoy,
y sobre ellos, y las gentes
que acuden a su labor,
para escarmiento del mundo,
fuego descienda de Dios.
Aquí se deshaze la torre bajando algunos cohetesa ella y quedan algunos como cogidos de la fábrica; suben al tablado Arcener, Heber, Libio y Floro.
SALVAJE 1.º
¡Ay de mí, infeliz, que muero
abrasado en vivo ardor!
SALVAJE 2.º
¡Qué desdicha!
SALVAJE 3.º
¡Qué tragedia!
FLORO
¡Qué espanto!
LIBIO
¡Qué confusión!
HEBER
Sin duda alguna, este incendio
castigo ha sido de Dios.
ÁNGEL
En solo Heber, porque en fin
su sangre el cielo escogió,
la natural lengua dure.
NEMBROT
Buscando la cumbre voy
deste monte, por si puedo
desde ella alcanzar veloz
Sube
a deshacer de su esfera
el sagrado pabellón.
Mas ¡ay de mí! que la tierra
me falta; al abismo voy
en mi sombra tropezando.
Mas ¿qué es esto? ¿Adónde estoy?
HEBER
A mis pies, para que veas,
fiero, soberbio Nembrot,
que para caer tú fue
hoy fácil el subir yo.
¿Confesarás a mis plantas
ahora que el que se atrevió
a Dios, a un hombre se rinde
que esclavo suyo es?
NEMBROT
No, no.
ÁNGEL
¿Cómo lo puedes negar,
disforme monstruo feroz,
si este prodigio del mundo,
del cielo esta permisión,
en tantas lenguas publica
el castigo de tu error?
Siendo figura esa torre,
que el viento desvaneció,
de todos cuantos soberbios
con osada presunción
pretenden examinar
secretos que guarda Dios.
Oye el cómo, porque sepas
cuánto misterio encerró
tu castigo y cuánto ejemplo
para los que viven hoy.
Llegar a tocar el cielo
tu soberbia presumió
y pisar la azul campaña
de su esfera superior.
Ver quisiste la materia
de que ellos compuestos son,
y de que también compuestos
son estrellas, luna y sol.
Por cuya causa enojado
el Cielo te confundió,
para enseñar que ninguno
se atreva con ciego error
más que a admirar sus secretos;
pero a examinarlos, no.
Pues el día que Él dijere
—mira qué ejemplo te doy—
tomando especies de pan:
«aquí en cuerpo y alma estoy»,
se ha de creer de tal suerte
que ningún sentido no
se ha de atrever a tocarlo,
ni el gusto, por el sabor
de pan, ni el tacto tocando
pan, ni por tener olor
de pan tampoco el olfato,
ni la vista porque vio
pan; porque todos rendidos
a la verdad de su voz
al oído han de dejar
por sentido superior,
sin oler, gustar, tocar,
ni ver si es verdad o no;
pues aquel que lo intentare,
como tú intentastes hoy
ver los cielos, ese hará
torres contra el mismo Dios
y merecerá el castigo
que tu culpa mereció.
NEMBROT
Ese misterio no alcanzo,
y negándosele a Dios,
con sangre escupiré al cielo
blasfemándole mi voz;
y cuando me falten armas
con que ofenderle feroz,
arrancaré con mis manos
pedazos del corazón.
Vase.
HEBER
Bañado en su misma sangre,
lleno de asombro y horror
se desesperó desde esa
cumbre al abismo inferior
del mar que ya es su sepulcro.
ÁNGEL
Mortales que reservó
ese diluvio de rayos,
imagen de otro mayor,
ved que el que a tocar se atreve
causas que Dios reservó
torres contra Dios levanta.
ARCENER
Así lo confíeso yo.
LIBIO
Y todos.
HEBER
Pues en fe de eso
todos juntos a una voz
el gran misterio adoremos
que por ejemplo nos dio
este espíritu divino
que está entre nosotros hoy.
Descúbrese el Sacramento
ARCENER
Divino pan que ser puedes,
debajo de tu candor,
carne y sangre de un Dios vivo
por fe mil gracias te doy.
HEBER
Clara luz que cautivando
entendimiento y razón
darás a entender Misterios
por Fe mil gracias te doy.
y música
LIBIO
Blanca especie que llegando
al sentido más veloz
verás más cuanto más crea,
por fe mil gracias te doy.
y música
FLORO
Cándido velo en que el cielo
su deidad depositó
como en sí mismo, la tierra
por fe mil gracias te doy.
y música
HEBER
Y sirva para escarmiento
de cualquiera presunción
que quiera tocar misterios
la soberbia de Nembrot.
De cuya historia el poeta
que ignorante la escribió
por él y por todos pide
ya que no aplauso, perdón.
- Lizenz
-
CC0 1.0 Licence
Link zur Lizenz
- Zitationsvorschlag für diese Edition
- TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. La torre de Babilonia. CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbdg.0