Personajes

  • LA CULPA
  • EL MUNDO
  • EL DEMONIO
  • LA LASCIVIA
  • EL DESEO
  • EL HOMBRE
  • LA GRACIA
  • LA NOCHE
  • EL LUCERO
  • LA AURORA
  • EL SOL
  • UN LEVITA
  • UN SACERDOTE
  • LA PENITENCIA
  • LA MUERTE
  • EL AMOR
  • SAN PEDRO
  • MÚSICOS
  • UN SAMARITANO
Sale en lo alto del primer carro, que ha de ser una montaña pintada de flores, la Culpa, vestida a lo bandolero, con capa gascona, montera, charpa y pistolas
CULPA
¡Ah de la cumbre del monte!
¡Ah del peñasco! ¡Ah del risco,
parda envidia, si no verde
emulación del Olimpo!
¡Ah de la inferior esfera
del mundo! ¡Ah del mundo mismo,
árbitro atlante de cuanto
mira el sol!
Sale en el segundo carro, que será una montaña pinta-da de breñas incultas, el Mundo, vestido también a lo bandolero
MUNDO
¿En qué te sirvo,
que ya a tus órdenes vengo
en el traje que me has dicho,
no sin asombro de ver
que no penetre el designio?
CULPA
Presto lo sabrás; espera
mientras los demás alisto.
¡Ah de las duras entrañas
de ese entreabierto obelisco,
volcán por donde respiran
las gargantas del abismo!
¡Ah del centro de la tierra!
¡Ah del abrasado limbo,
rey de sus sombras!
Sale del tercer carro, que será otra montaña pintada de llamas, el Demonio, vestido en el mismo traje
DEMONIO
¿Qué quieres,
que ya a tus voces asisto
conjeturando tu intento
a cuya causa me miro
por la costumbre del robo
en hábito de bandido?
CULPA
También lo sabrás; aguarda.
¡Ah del más ameno sitio
que vistió la primavera
a desdenes del estío
y a desaires del invierno,
de tanto matiz distinto
siendo tus flores tu imagen,
pues sensüal apetito
de solo un suspiro naces
a morir de otro suspiro!
Sale en el cuarto carro, que será otra montaña pintada de flores, la Lascivia, en el mismo traje vestida
LASCIVIA
¿Qué intentas, que ya la errada
huella de tus voces sigo,
girasol de tu semblante
que siempre idolatré?
CULPA
Amigos,
¡al valle, al valle!, y venciendo
los intrincados caminos
de la vida humana, que es
un confuso laberinto,
todas sus sendas tomad,
tomad todos sus distritos;
no se nos escape hoy
la mejor presa a que aspiro
después que de bandolera
usé el traidor ejercicio.
Bajan todos
MUNDO
¡Al valle!
DEMONIO
¡A la falda!
LASCIVIA
¡Al llano!
MUNDO
Ya el primero yo, en el sitio
que para teatro eliges
de algún trágico conflicto,
la huella que dejas borro,
la estampa que borras piso,
porque siendo como soy
del ardiente polo al frío
el Mundo, monarca noble
de cuanto por varios giros
el sol a esplendores dora
y la luna platea a visos,
nadie primero que yo
has de ver a tu servicio
obediente, porque vea
ese celestial zafiro
que a la culpa original
en mí a todo el mundo rindo.
DEMONIO
Yo, que los cóncavos senos
de sus entrañas habito,
rey de tinieblas y sombras,
también te las sacrifico,
porque también el sol vea
que, siendo del Mundo amigo,
si él va tras ti, yo tras él,
porque tras mí al punto mismo
venga también la que es
alma en quien los dos vivimos
como principal estrago
de potencias y sentidos.
LASCIVIA
Esa soy yo, que de todos
soy el primero caudillo,
pues como allá me vio Juan
sobre el bárbaro vestiglo,
monstruo de siete gargantas,
dorado veneno brindo,
porque siendo como soy,
cuando mi esencia averiguo,
el más natural afecto,
el más cercano apetito,
es fuerza que haya de ser
(de uno en otro silogismo
sacada la consecuencia)
el más familiar peligro
del hombre, pues en sus venas
de su mismo humor me crío
tan doméstico gusano
que me alimento dél mismo.
Y pues ya Mundo y Demonio
y Lascivia miras, dinos
¿a qué fin, original
culpa, intentas hoy vestirnos
en traje de bandoleros?
MUNDO
¿Qué alegórico sentido
a aqueste disfraz te mueve?
DEMONIO
¿Qué no alcanzados motivos
a estas armas te ocasionan?
CULPA
Oíd y sabréis mis designios.
Yo desde que vitoriosa
quedé en aquel desafío,
que en la florida campaña
de un hermoso paraíso
tuve con la gracia, cuando
concibieron el ser mío
la oreja de la mujer
y de la serpiente el silbo
—siendo embrión del humano apetito,
mi madre la voz y mi padre el oído—
tan soberbia, tan ufana
desde aquel instante vivo,
que no hay instante que no
piense mi espíritu altivo
cómo crecer mis aplausos,
que los blasones invictos
hidrópicos de su fama
se empiezan en el peligro,
mas en la felicidad
se prosiguen, conseguido
el primer triunfo, porqué
herederos de sí mismos
los bienes y males siempre sucesivos
no tienen más fin que tener principio.
Con esta ambición heroica
aumentarme solicito
trofeos que me coronen
a los venideros siglos,
sin que la gracia jamás
halle en el libre albedrío
del hombre entrada que pueda,
ni aun por el menor resquicio,
comunicarle su luz
al corazón, que escondido
en las sombras de la culpa,
vive muerto y muere vivo,
siendo hoy en el mundo inviolable rito
que nazca en pecado, ya David lo dijo.
Pues siendo así que ya tengo
este primero dominio
(que también lamenta Job
en su culpa concebido),
para que no pueda nunca
al estado primitivo
de aquella primera gracia
—candor y yugo sencillo
de eternas seguridades—
mirarse restitüido,
borrándole el primer yerro
que ya mi esclavo le hizo
no sé qué ablución de agua
que se ha de llamar baptismo,
quiero que de la actüal
culpa también sus delitos
le hagan reo, porque cierre
al cielo el piadoso oído
que al gemido anticipado
le está dictando el gemido.
¡Ah Dios, qué piadoso, qué fiel, qué benigno
buscas su memoria por darle tu olvido!
A este fin diversos nombres
me dan de que son testigos
tantos sacros textos como
contiene el cerrado libro
de quien allá en la escritura
si alguna águila examino
son páginas los misterios,
son los éxtasis registros;
si habla de flores, soy áspid;
si de fieras, basilisco;
si de aves, soy harpía;
si de peces, cocodrilo;
si de plantas, soy cicuta;
si de árboles, espino;
si de ganados, soy lobo;
cizaña, si habla de trigo;
si de contagios, soy lepra;
si de accidentes, delirio;
si de destemplanzas, peste;
de pasiones, parasismo;
si de yerbas, las mortales;
si de frutos, los nocivos;
si de vientos, Aquilón;
si de tierras, seno libio;
si de fuegos, volcán fiero;
Leteo, si habla de ríos;
de suerte que no hay baldón tan indigno
que como lo sea deje de ser mío.
Y siendo así que de todos
estos oprobios me miro
notada en aquel cuaderno
que abrió un cordero los signos,
de ningún nombre me ofendo,
de ninguna voz me aflijo
tanto como de que haya
(¡gima el labio al repetirlo,
el alma dude al pensarlo,
tiemble la voz al decirlo!),
de que haya —digo otra vez—
quien me dé por apellido
el de ladrona, porqué
en los humanos caprichos
es el vicio más infame
de la corte de los vicios;
que quien de lo ajeno se vale es indicio
que valor no tiene para conseguirlo.
Lucas lo diga, pues cuando
preguntado una vez Cristo
fue de un escriba qué haría
para gozar el impíreo,
escribe que respondió:
«Guardar la ley», a que hizo
réplica: «¿Cuál es la ley?»,
y Él: «dímela tú», le dijo,
«La que yo sé», respondió
el escriba: «Amar rendido
a Dios sobre todo y al
prójimo como a ti mismo».
¡Tantos eran diez preceptos que pío
quisiste, Señor, a dos reducirlos?
Cristo, entonces: «Pues si tú
la sabes ¿por qué has querido
tentarme?» le dijo, y él:
«Porque saber solicito
quién como a sí mismo ama
al prójimo», a que el divino
maestro con casi historial
parábola satisfizo
diciendo: «Asaltado un hombre
en un errado camino
de bandoleros quedó
en su misma sangre tinto,
pasó el levita, pasó
el sacerdote, y impíos
o inhábiles no le dieron
favor, amparo, ni abrigo;
después el samaritano
pasó, y este, más benigno
que todos, le socorrió;
¿quién amó a aquel afligido
prójimo como a sí?», y él:
«quien le socorrió», le dijo.
El sentido es este literal, amigos;
de la alegoría entre ahora el sentido,
advirtiendo que hasta aquí
la letra no más he dicho
y que a glosar esta letra
me vuelvo ahora al principio.
Cuantas remontadas plumas
con generosos instintos
su vuelo elevaron hasta
mirar el sol de hito en hito,
todas convienen en que
el errado peregrino
el género humano es,
y los ladrones, los vicios,
siendo en el desierto,la vida el camino,
la gracia la hacienda, la culpa el peligro.
Pues si en esta parte ya
el alegórico estilo
de ladrones nos moteja
con la infamia de bandidos,
hagamos verdad la infamia
con robos, con homicidios,
con insultos, con torpezas,
con estragos y castigos,
de suerte que nadie pise este distrito
que en manos no dé de sus enemigos.
El Género Humano, el Hombre,
particular individuo
de su gran naturaleza,
ya de mi veneno herido
dejó su primera patria
y prófugo y fugitivo
viene descendiendo al valle
de lagrimas y gemidos.
Este de Jerusalén
a Jericó es el camino,
precisa vereda suya,
si sus dos nombres explico,
pues Jerusalén, ciudad
del sol cuyos edificios
siempre elevados coronan
los chapiteles altivos
en las luces del oriente,
es —como muchos han dicho—
aquella primera patria
de quien desterrado hijo
ha de vivir; Jericó,
a quien dan nombre distinto
continuas mudanzas, pues
quien dijo Jericó dijo
ciudad de la luna, es
el centro donde afligido
ha de morir; bien lo explica
el uno y el otro sitio
pues uno eminente, pues otro sumiso,
quien va de uno en otro va en su precipicio.
Entre cuantos naturales
dotes gozó su albedrío,
solos los que le han quedado
—dejo aparte los sentidos,
que como haberes del cuerpo
ni los aprecio ni estimo—
son las potencias del alma
joyas de precio infinito,
porque la memoria siempre
le está hablando en mudos gritos,
en metáfora de joya,
en dos preciosos anillos.
Un corazón de diamantes
es la joya en quien explico
la voluntad, y este tray
pendiente de un cabestrillo
como dando a entender que es
la voluntad, aunque rico
don, tan fácil de perderse
que anda jugando a su arbitrio.
En la copa del sombrero
una joya hermosa miro
que al entendimiento explica,
puesta en la región del juicio;
de suerte que siendo en nuestro sentido
dotes exteriores los más escondidos,
si le despojamos de ellos
quedará destituido
para volver a cobrarse
en la gracia que le quito,
bien que ella siempre a lo largo
con dulce voz le da avisos
que despiertan la memoria
de aquellos bienes perdidos,
dándole al entendimiento
en la penitencia auxilios
que muevan la voluntad
para volver a adquirirlos,
a cuya causa a los tres
para salirle al camino
he llamado, y porque encuentre
cada cual con su enemigo,
tú Mundo, le has de robar
la memoria, dando indicio
que la memoria del mundo
viene a ser de Dios olvido;
tú el entendimiento, pues
ese Demonio es tu oficio;
tú, la voluntad, es claro,
pues todo afecto lascivo
dueño es de la voluntad.
Veamos si conseguimos
la metáfora del robo
cuando en ella se haya visto
quién son los ladrones, quién
el caminante perdido,
el levita temeroso,
y el sacerdote remiso,
quién es el samaritano
que cuando le mire herido
de nuestras armas le albergue,
le dé favor, le dé asilo,
le ampare y le favorezca;
y liberal, noble y fino,
dejándole a Dios el lugar más digno,
al prójimo ama como ama a sí mismo.
MUNDO
No solo en particular
al Hombre, mas, como has dicho,
a todo el Género Humano,
en este umbroso distrito,
tránsito de Jericó,
—a quien por la luna ha habido
intérprete que le dé
nombre de seno nativo,
alimentados los meses
de sus semblantes ambiguos—
al paso estaremos donde
no ha de haber villano hijo
de Adán que de ti no sea
despojo.
Dentro el Deseo
DESEO
Que vas perdido,
no hay camino por ahí.
CULPA
Aguarda, ¿no habéis oído
no sé qué lejano acento
que en el aire al Mundo ha dicho
que va perdido?
DEMONIO
No hagas
del acaso vaticinio,
y más cuando descendiendo
ya el Hombre, esa voz ha sido
de algún afecto formada
de muchos que tray consigo,
y para que veas que yo
hago de ella desperdicio,
lo que el Mundo iba diciendo
de esta manera prosigo:
al paso estaremos, Culpa,
vigilantes y advertidos
para que criatura no haya
que no sienta tu dominio,
pues no hay camino que no
dé en tus manos.
El Hombre dentro
HOMBRE
Sí hay camino,
echa por aquí.
CULPA
¿Y esto
ha sido acaso?
LASCIVIA
Sí ha sido;
que claro está que no habla
con nosotros ni contigo,
porque ¿cómo decir puede
que nadie llegue a este sitio,
Culpa, que no sea trofeo
tuyo?
Sale el Deseo de villano
DESEO
Yo sé lo que digo,
y que por aquesta parte
está mejor y más limpio.
TODOS
¡Tente, villano!
DESEO
Ya estoy
tenido, y aun detenido.
¡Jesús, y qué malas caras
de cristianos!
CULPA
Calla y dinos
quién eres.
DESEO
Soy el deseo
de todos, aunque ahora sirvo
al Hombre en particular.
CULPA
Bien muestras en lo que has dicho
ser el deseo de todos,
pues todos de ti movidos
lo que dijiste, dijeron,
¿mas cómo vienes vestido
de villano, si el deseo
aun entre pobres es rico?
DESEO
Como nadie es más villano
que el que es mal contentadizo,
y siempre quiso ser más
de lo que su suerte quiso,
propio hábito del deseo.
MUNDO
¿Y a qué fin tan atrevido
que iba perdido dijiste?
DESEO
¿Pues yo cuándo hablé contigo,
hombre del diablo?
DEMONIO
¿A qué efecto,
hablando yo, has respondido
que contra lo que decía
camino hay?
DESEO
Yo hablé conmigo.
LASCIVIA
¿Y a qué propósito a mí
dijiste…
DESEO
¡Otro dimoñito!
LASCIVIA
… que lo que decías sabías
mejor que yo?
DESEO
Ese es delirio,
que yo no conozco a ustedes
si no es para servirlos;
y así, por amor de Dios,
que no me hagan mal les pido,
que soy niño y solo
y nunca en tal me he visto.
CULPA
¿Pues a qué fin diste voces,
y con quién hablabas?
TODOS
Dilo.
DESEO
Diablos que tan poco sepan
en toda mi vida he visto.
CULPA
Es que ajustarnos a hablar
humano modo es preciso.
TODOS
Dilo pues, ¿qué aguardas?
DESEO
Yo
lo diré; no me den gritos.
Yo soy el Deseo del Hombre
que estos montes peregrino
con él, porque una culebra,
de rostro y talle maldito
—no quitando lo presente—
a fuer de suegra le hizo
dejar su familia y casa,
obligándole aburrido
huyendo aquellos manzanos
a echar por aquestos trigos.
Llegamos a cierto puesto
donde el paso dividido
en dos veredas estaba,
la una era abrojos y espinos,
rosas y flores la otra;
él, con no sé qué motivo
de cierta voz, que le anda
hablando siempre al oído,
quiso echar por la aspereza;
yo, que como deseo elijo
siempre lo más agradable,
le dije: «¡que vas perdido,
no hay camino por ahí!»,
y él respondió: «sí hay camino,
echa tú por aquí»; yo,
que nunca a mi dueño sigo,
cuando mi dueño no va
por donde yo le encamino,
eché por aquí diciendo:
«que yo sé lo que me digo,
y que por aquesta parte
está mijor y más limpio»;
esto es lo que dije yo,
esto es lo que habéis oído.
CULPA
Calla, villano Deseo,
que de escucharte me aflijo,
que echó tras aquella voz
sin ti, que es haber seguido
la vereda que va a dar
a ese pequeño edificio
que la penitencia labra
a la gracia entre los riscos
más ásperos de estos montes,
conque no dar es preciso
por agora en nuestras manos.
LASCIVIA
No le trates con desvío,
que teniendo acá el Deseo,
quizá tal vez consentido,
podrá ser que nos le traiga
tras sí. Escuchad lo que os digo.
DESEO
¿Qué será lo que los cuatro
hablando están tan quedito?
LASCIVIA
Tú Mundo, le has de engañar
con gustos, con regocijos
de fantásticos placeres,
galas, manjares y vinos.
DESEO
Si yo no me engaño a mí,
vinos y manjares dijo.
MUNDO
Dices bien, pues si engañado
al Deseo una vez miro,
él traerá tras sí a su dueño.
DEMONIO
Y más si hubiera un arbitrio
para que supiera dél.
CULPA
Oíd el que yo imagino.
DESEO
Si de vinos y manjares
volviera a hablar fuera lindo.
CULPA
Tú Lascivia, en otro traje
le has de salir al camino,
y con fingidos halagos
y con traidores cariños,
de parte de su deseo
que acá tendrá divertido
el Mundo, le has de apartar
de esa senda.
LASCIVIA
Yo me obligo
a traerle a vuestras manos
estando el Deseo cautivo,
que juntos Deseo y Lascivia, es preciso
que sean imán del humano sentido.
Vase
MUNDO
¡Deseo!
DESEO
¿Qué es lo que quieres?
MUNDO
Que tú te vengas conmigo.
DESEO
Si haré, que de ir y venir
es lo más de que yo sirvo.
MUNDO
No temas que habemos de ser muy amigos
y vas donde es todo fiesta y regocijo.
DESEO
Holgareme, y más si lo que he entreoído
es cierto que hay manjares y vinos.
Vanse los dos
DEMONIO
Ahora los dos retirados,
en las breñas escondidos,
esperemos ver el fin
del uno y otro designio.
CULPA
No dudes, si aquí al Deseo
tiene el Mundo divertido
y allá la Lascivia hace
de la sirena el oficio,
que ha de dar en nuestras manos.
DEMONIO
Ni lo dudo, ni lo admiro.
LOS DOS
Que el que una vez tiene el deseo perdido
y ve a la Lascivia, desprecia el auxilio.
Vanse. Sale el Hombre asombrado
HOMBRE
¿Dónde te has ido, Deseo?
que en un monte despoblado
solo y triste me has dejado,
adonde nada que veo
me agrada, porque no creo
que haya gusto para mí
estando, Deseo, sin ti;
pues no hay quien feliz se vea
el rato que no desea
ser más de lo que es, y así
rendidamente te ruego
te dejes hallar, porqué
si elegí esta senda fue
que absorto, confuso y ciego,
una voz que a escuchar llego,
sin saber cúya es, me guía
por aquesta selva umbría
llena de espinas y abrojos
adonde pongo los ojos
antes que los pies; ya el día
empezando a declinar
de esotra parte del monte
lobreguece el horizonte
trasmontado el sol al mar.
¡Oh, divino luminar,
qué poco debe de ser
tu pesar al fallecer!,
pues si en todo es de sentir
que nace para morir
tú mueres para nacer;
¿dónde, antes que expires, puedo
con mi Deseo encontrar?
Dentro
GRACIA
¿Por qué le quieres hallar?
HOMBRE
Porque en poder de mi miedo
triste y solo sin él quedo,
mas tú cuyos ecos sigo
¿por qué a lo largo conmigo
hablas sin dejarte ver?
GRACIA
Porque estar no puede ser
Culpa y Gracia, Hombre, contigo.
HOMBRE
Luego, ¡ay infelice!, ¿yo
llevo mi Culpa tras mí
donde quiera que voy?
GRACIA
Sí.
HOMBRE
¿Aún no me ha dejado?
GRACIA
No.
HOMBRE
Pues si el que la cometió
por sí, por sí no ha podido
haberla restitüido,
ya que perdido me veo
seguir deja en mi deseo
un perdido a otro perdido;
tu senda quiero dejar
y volver por donde él fue.
Sale la Gracia y canta
GRACIA
¡Ay de ti infeliz!
HOMBRE
¿Por qué
me lamentas mi pesar?
Canta
GRACIA
Por obligarte a llorar.
HOMBRE
Ya he llorado y no ha bastado,
y pues el mar lo llorado
y lo suspirado el viento
se llevó, mi deseo intento
seguir u diga tu agrado
qué camino es el que sigo.
Canta
GRACIA
Tu enemigo…
HOMBRE
¿Hay más que decir podrás?
Canta
GRACIA
…más…
HOMBRE
¿Qué es más, no es florido y fiel?
Canta
GRACIA
…cruel…
HOMBRE
Haz otro concepto dél,
alma, pues oyendo estás
que es el camino en que vas…
LOS DOS
Tu enemigo más crüel…
Cantando la Gracia y representando el Hombre
HOMBRE
¿Vida, es verdad lo que ves?
GRACIA
…es…
HOMBRE
¿Quién es con quién más peleo?
GRACIA
…tu deseo…
HOMBRE
¿Tú me lo avisas a mí?
GRACIA
…y así…
HOMBRE
¿Por qué más claro (¡ay de mí)
no hablas al alma en tal calma,
diciendo tu enemigo, alma?
LOS DOS
…es tu deseo y así…
HOMBRE
Mira que la duda es queja.
GRACIA
…deja…
HOMBRE
¿Qué he de dejar sin que tenga
más desengaño?
GRACIA
… que él venga…
HOMBRE
¿Dónde ha de venir, me di?
GRACIA
…tras ti…
HOMBRE
¿Cómo podré yo (¡ay de mí!)
decir padeciendo un daño,
no busques el desengaño?
LOS DOS
…deja que él venga tras ti…
HOMBRE
Y pues solo Dios bastó…
GRACIA
…y tú no…
HOMBRE
…dolor, a que alivio hayas
ve tras tu Deseo.
GRACIA
…no vayas…
HOMBRE
¿Dónde no he de ir, voz que fiel
te significas?
GRACIA
…tras él.
HOMBRE
Afloja duda, el cordel
al tormento que me das,
o espera a que apriete más.
LOS DOS
…y tú no vayas tras él.
HOMBRE
¿Quién en confusión tan fuerte
los avisos que me das
redujera a uno?
GRACIA
Sí harás.
HOMBRE
¿De qué suerte?
GRACIA
De esta suerte.
En cuanto te he dicho advierte,
mientras te hablo en otros fiel
«tu enemigo más crüel
es tu deseo, y así
deja que él venga tras ti
y no vayas tú tras él».
Vase la Gracia
HOMBRE
«Tu enemigo más crüel,
es tu deseo, y así
deja que él venga tras ti
y no vayas tú tras él».
¿Pues cómo puedo esperar
yo que venga mi Deseo
tras mí, si él sin mí se vive
alimentado del viento?
Ya echó por donde no quise
y pues que sin él me veo,
tengo de ir donde presumo
que está gustoso y contento.
Deje de pisar espinas
quien puede con mejor tiento
pisar rosas —los avisos
me perdonen de tus ecos,
ignorada voz, que siempre
me estás dictando lamentos—
que he de seguir esta vez
los rumbos de mi Deseo,
y ver el mundo y gozar
de todos los pasatiempos,
que en fantásticos teatros
me representa el inmenso
autor de una compañía
que forman los elementos.
Vivir por ver se intitula
la comedia en que el ingenio,
divino poeta, hizo
tales trazas, tales versos
de amores y celos que
el gran senado del cielo
deleitándose en oírlos
otra vez está pidiendo
a las flores los amores
y a los pájaros los celos.
La tierra llena de galas,
el viento de plumas lleno,
son dama y galán, ¿qué mucho
si siempre en el mundo fueron
tierra el papel de la dama
y el papel del galán viento?
Allí el del gracioso hace
despeñado un arroyuelo
que mormurando de todo
piensa que es gracia el despeño.
Cubierto de nieve el monte
hace el papel de los viejos
siendo, aunque se ve caduco,
en nunca mudarse cuerdo.
¡Qué pinturas tan hermosas
en perspectivas y lejos,
artífice de apariencias,
ha trazado el pensamiento!
¡Qué dulce apacible escena
es la primera que veo!
¡Con qué varia emulación
montes y mares fingiendo,
se compite el desaliño
de las breñas, al aseo
de los jardines, en quien
las fuentes corren, sirviendo
a los coros de las aves
de templados instrumentos!
Más apacible camino
es este, y más cuando advierto
que en nueva transmutación,
va la escena descubriendo
poblaciones que a lo largo
se fingen, cuyos soberbios
edificios fabricados
montes son, que compitiendo
en dorados chapiteles
a los hermosos reflejos
del sol, parecen pedazos
caídos del firmamento.
¿Cómo sus gentes serán?
¿Cómo serán sus comercios?
¿Cómo serán sus bellezas?
Sin duda que estás, Deseo,
en las delicias del mundo
pues me haces estos acuerdos.
¿Por qué vereda echaré
que dé contigo más presto?
Aquesta elijo.
Sale la Lascivia, medio vestida, suelto el cabello
LASCIVIA
Detente,
ignorante pasajero,
no por esta senda vayas.
HOMBRE
¿Quién eres, dulce portento?
¿Quién eres, hermoso asombro?
¿Quién eres, prodigio bello,
rémora de a dos, pues paras
la planta y el pensamiento?
LASCIVIA
Quién de tu riesgo te avisa
por escapar de su riesgo.
Todo este monte (¡ay de mi!),
poblado de bandoleros,
está siendo todo estragos,
todo muertes, todo incendios,
todo robos, todo insultos,
traiciones y sacrilegios.
Si eres como muestras, noble,
favorézcame tu esfuerzo,
ampáreme tu osadía
y socórrame tu aliento.
La vida pido a tus plantas.
HOMBRE
¿Quién eres, otra vez vuelvo
a preguntarte, prodigio
de tan contrarios efectos,
que cuando pides la vida
das la muerte?
LASCIVIA
Hablar no puedo,
que a un tiempo cansancio y susto
me van quitando el aliento.
Hija de Jerusalén
soy —solo en esto no miento;
David y Absalón lo digan—
que hoy a Jericó viniendo
perdí el camino y di en manos
de traidores bandoleros,
por quien son aquestos montes
siempre teatro funesto
de lástimas y desdichas,
de quejas y de lamentos.
Prisionera de dos fui
que a mi hermosura (bien puedo,
sin que sea vanidad
el presumir que la tengo,
decir hermosura cuando
no es perfección, sino riesgo)
rendidos, sobre el que había
de ser mi tirano dueño
a las armas apelaron,
en cuyo partido duelo
pude entregada a la fuga
gozar de su contratiempo.
Y pues a las voces mías
piadoso responde el cielo,
sostituyendo el favor
en ti, porque sus decretos,
aunque son primeras causas
siempre usan segundos medios,
a tus pies te pido no
me desampares poniendo
en salvo… Mas (¡ay de mí!)
que desmayado el aliento,
muda la voz, balbuciente
la lengua, los labios yertos,
torpes las manos, heladas
las venas, cerrado el pecho,
enflaquecida la vista,
y entre uno y otro extremo,
entumecido el sentido,
titubeado el sentimiento,
no puedo hablar. En tus brazos
me recibe, ya que leño
frágil escapé del golfo
a zozobrar en el puerto.
HOMBRE
Muerta beldad a quien llego
a recibir en mis brazos,
¿cómo son yelo los lazos
y el nudo que dan es fuego?
¿Cómo cuando absorto y ciego
nieve es lo que estoy tocando
ardor siento? ¿Y cómo cuando
darte el corazón pretendo,
haces que responda ardiendo
puerta a que llamas temblando?
Mas, ¡ay!, que tal vez neutral
al acero considero,
pues estando frío el acero
hace llama el pedernal.
Bien en mi experiencia igual
con igual afecto llama,
pues cuando el pecho me inflama
eslabón es tu albedrío,
que en ti se ha quedado frío
y en mí ha encendido la llama.
Leño que empieza a ser brasa
cuando el fuego le devora,
por el un extremo llora
y por el otro se abrasa;
esto mismo a los dos pasa,
pues cuando el incendio temo
somos uno y otro extremo
los dos, y así al mismo paso
que tú trasudas, me abraso,
y que tú lloras, me quemo.
Tras mi Deseo venía
y cuando tu beldad veo
pienso que eres mi deseo,
pues ya estoy sin la agonía
que de alcanzarle tenía.
Vuelve en ti, dulce, crüel
hechizo, luz fiel y infiel,
y si le has visto me di,
porque yo no sé de mí
o eres tú quién sabe dél.
LASCIVIA
Claro está que he de ser yo
quien sepa dél.
HOMBRE
¿Cómo es esto?
¿Furiosa en ti vuelves?
LASCIVIA
Sí.
HOMBRE
¿Qué te obliga?
LASCIVIA
Tu desprecio.
HOMBRE
¿Qué desprecio?
LASCIVIA
¿El que en sus brazos
llegó a verme, ha de echar menos
su deseo?
HOMBRE
¿Por qué no?
LASCIVIA
Porque a quien mi vida ofrezco
para que ampare mi vida
no le ha de quedar afecto,
ni deseo ha de tener
aun para tener deseo.
HOMBRE
Antes sí, pues para amarte
desear amarte es el medio.
LASCIVIA
Desear amar no es amar,
y va perdido aquel tiempo
que deseando amar no ama;
y así de tu amor me ofendo
y no quiero tu socorro
que no puede de un grosero
hacerse un fino; tras mí
Aparte
le han de llevar los desprecios,
que mientras puedo ganar
a uno con penas, no quiero
que sea con gustos.
HOMBRE
¡Detente!
LASCIVIA
No me sigas.
HOMBRE
¿Cómo puedo
dejar de seguirte, cuando
el reclinarte en el pecho
fue abrasarme el corazón,
que en helada llama ardiendo
no podrá vivir sin ti?
LASCIVIA
Eso es lo que yo pretendo,
y para que voluntario
Yéndose
sea delito el que fue afecto,
porque me siga con él,
dale Mundo su deseo,
que más nos importa ya
Dentro
tenerle libre que preso.
Vase
HOMBRE
¡Oye, aguarda, escucha, espera!
Sale
DESEO
¡Gracias a Dios que te encuentro!
HOMBRE
¿Qué importa haberme encontrado
si donde te hallo te pierdo?
DESEO
¿Cómo?
HOMBRE
Como eres traidor
que de dos veces me has muerto,
porque no te tuve antes
y agora porque te tengo.
¿Por dónde va una hermosura
que aquí vi?
DESEO
Yo lo sé
HOMBRE
¿Luego,
la has visto?
DESEO
Cuanto hay he visto
porque he visto al mundo entero
y he sido su camarada.
¡Qué gustos, qué pasatiempos,
qué regalos, qué caricias
y qué banquetes me ha hecho!
Bien que me dio el vino aguado,
no tanto porque él es cierto
que siempre da aguado el gusto,
cuanto porque el tabernero,
de puro amigo no es puro,
y le hace lisonja en esto.
HOMBRE
Deja locuras y guía,
pues dices que sabes, necio,
dónde su hermosura va.
DESEO
Ven tras mí.
HOMBRE
Ya te obedezco.
DESEO
En fin, hoy me sigues.
HOMBRE
Sí,
y para que pueda hacerlo,
puesto que eres más veloz,
ir delante te consiento.
Dentro
LASCIVIA
Ya es deseo consentido
el que le tray.
Dentro
MUNDO
Según eso,
ya podemos embestirle.
Salen los tres
DEMONIO
Sí, pues ya el término nuestro
la línea llegó a pisar.
CULPA
Infelice pasajero,
rinde la hacienda y la vida.
HOMBRE
Sin duda eres, pues te veo
capitana de mis males,
mi primera Culpa.
CULPA
Es cierto,
tu primera Culpa soy.
HOMBRE
¿Adónde me traes, Deseo?
DESEO
Donde tú venir quisiste,
que yo persuado y no fuerzo,
mas no temas que estos son
amigos y compañeros.
¡Ah, señores, que es mi amo,
no le matéis!
MUNDO
Y aun por eso,
pues para matarle a él
te agasajé a ti primero.
HOMBRE
Sin duda que eres el Mundo,
pródigo con los deseos
y con las obras avaro.
DEMONIO
Las joyas larga, en quien veo
explicadas las potencias
del alma a práctico ejemplo.
HOMBRE
Sin duda eres el Demonio,
pues me das ese consejo.
DESEO
Tómale, que es de enemigo,
o tomaré yo otro haciendo
mi oficio.
HOMBRE
¿Cuál es?
DESEO
Que mueras
si no les rindieres luego
esas tus joyas.
HOMBRE
¿Pues cómo
tú de su bando te has puesto?
DESEO
¿Pues cuándo el deseo no es
homicida de su dueño?
HOMBRE
Eres traidor.
TODOS
Es quien es.
Sale la Lascivia de bandolera
LASCIVIA
¿Ahora estáis en argumentos?
¿Trújeosle yo a que discurra
o a que perezca?
HOMBRE
¡Qué veo!
¿También tú, fiera, a su lado
te has mudado?
LASCIVIA
¡Bueno es eso,
siendo afecto de mujer
dudar que me mude presto!
Y para que veas mejor
que soy el pasado incendio,
muere al rayo de mis ojos.
Dispara
HOMBRE
¡Ay de mí, que tú me has muerto!
¡Cielos, piedad!
CULPA
Dispara
No hay piedad.
HOMBRE
¡Remedio, astros!
MUNDO
Dispara
No hay remedio.
HOMBRE
¡Favor, montes!
DEMONIO
Dispara
No hay favor.
HOMBRE
Pues muera en mi sangre envuelto,
porque la muerte del alma
represente la del cuerpo.
DESEO
¡Triste de mí, que yo he sido
homicida de mí mesmo!
Ya está cometido el daño,
tarde o nunca me arrepiento.
CULPA
Ya que en la tierra cayó,
despójele yo primero
Toma la capa
que todos de sus adornos,
pues de su primero yerro
fue la desnudez castigo.
LASCIVIA
Yo del corazón del pecho,
que explica la voluntad,
vasalla de mis imperios.
Quítale la joya del pecho
MUNDO
Yo le quito las memorias
de Dios.
Quítale las memorias de los dedos
DEMONIO
Yo, el entendimiento,
para que no pueda nunca
revivir.
[Quítale] la joya del sombrero
CULPA
Pues ya tenemos
ejecutada la presa,
con ella nos retiremos.
LASCIVIA
Y para que veamos quién
—si de la letra me acuerdo—
será aquel samaritano
que le ha de dar el remedio
amándole como a sí,
es bien que a la vista estemos,
no nos le pase la noche
en su nocturno silencio.
CULPA
Yo la primera seré
por dar a todos ejemplo
que aquesta la posta haga,
hasta mirar el lucero
del alba y salir el sol.
LASCIVIA
Yo vendré a mudarte luego.
MUNDO
Yo sucederé a las dos.
DEMONIO
Y yo a los tres.
CULPA
Pues con eso
retirémonos, en tanto
que entupecidos los velos
al gran cadáver del sol
le sirven de monumento.
Hombre miserable, mira
quién eres.
LASCIVIA
Solo un deseo
te quita la voluntad…
DEMONIO
…te priva el entendimiento…
MUNDO
…te perturba la memoria…
CULPA
…y atiendan todos al verlo…
TODOS
…que esta es la muerte del alma
representada en el cuerpo.
Vanse los cuatro
HOMBRE
¡Ay infelice de mí!
DESEO
¿Quién me ha mudado el afecto,
que de Deseo tirano
me hace piadoso Deseo?
¡Hombre infeliz!
HOMBRE
¿Quién me llama?
DESEO
Pues aún del último aliento
no está el número cumplido,
y estando en tu culpa muerto
vivo estás en tu esperanza,
toma ánimo, cobra esfuerzo
y ven en mis brazos.
HOMBRE
¿Tú
eres quien me da consuelo?
DESEO
¿Quién a un deseo le quita,
aunque fue malo, ser bueno?
Ven en mis brazos.
HOMBRE
No es
posible, que tu consejo
bastó a perderme sin Dios,
mas sin Dios no basta, es cierto,
a restaurarme la vida
que envuelta en mi sangre pierdo.
Hombre mortal, mira en mí
de tu miseria el ejemplo,
pues al mal un deseo basta,
y al bien no basta un deseo.
DESEO
Dices bien que yo no basto,
mientras no soy tan perfecto
que me eleve a contrición;
mas ya que por mí no puedo
de la culpa levantarte,
podré ayudarte pidiendo
sus favores a la Gracia.
¡Ah del áspero desierto
adonde la Penitencia
tiene en sus grutas su templo!
Dentro
GRACIA
Yo no me puedo acercar,
que fue su delito inmenso,
en tanto que no sea inmensa
su satisfacción; mas puedo
mis consuelos enviarte,
y ese ha de ser el primero.
Dentro
VOCES
¡Por aquí! ¡Por aquí va!
Dentro
CULPA
¡Seguidle, no escape huyendo!
Sale un
LEVITA
¿Dónde ampararé mi vida
del escandaloso estruendo
que en estos montes oí?
Todo es horror cuanto encuentro,
todo asombro cuanto miro.
DESEO
Peregrino pasajero,
aqueste estrago te mueva
a cuidar de su remedio.
LEVITA
No me puedo detener,
que si a su desdicha atiendo
no seré bastante yo.
DESEO
¿Por qué?
LEVITA
Porque yo no tengo
facultad a tanto daño,
y harto haré esa ruina viendo
en ponerme en salvo a mí,
y este tesoro que llevo
de la gran ley natural,
que es la que aquí represento.
DESEO
¿Pues, quién eres?
LEVITA
Un Levita,
que del Levítico adquiero
nombre.
DESEO
¿Pues, no es amparar
al prójimo un precepto
de los dos que llevas?
LEVITA
Sí,
mas a obrarle no me atrevo,
porque el infinito daño
requiere infinito medio,
y en mí no le hay infinito,
que ese ha de venir del cielo,
y así lo que haré es guardar
el grande tesoro inmenso
del pan de Melquisedec,
figura de un sacramento
de quién él puede esperar
y no de mí su remedio.
Vase
HOMBRE
¡Oh, si para que llegara
tan veloz corriera el tiempo
que redujera los siglos
a instantes!
Decidme, os ruego;
mas, ¡ay infeliz!, ¿qué miro?
Sale un Sacerdote
DESEO
¿Qué preguntáis?
SACERDOTE
(¡Estoy muerto!)
¿Si va la ley natural,
cuyos pasos voy siguiendo,
por aquí?
DESEO
Sí, ¿mas quién sois
que vais en su seguimiento?
SACERDOTE
Sacerdote de la escrita
ley, que tras ella pretendo
poner en salvo una joya,
que fue el maná del desierto,
para que no me la ultrajen
forajidos bandoleros
de estos montes.
DESEO
Pues si ya
tienes la noticia de ellos,
esta ruina suya sea
de tus piedades ejemplo.
Ayúdame a socorrer
este infeliz.
SACERDOTE
Sí haré, pero
al verle envuelto en su sangre,
helado y caduco tiemblo.
Yo no basto a dar favor
a quien yace tan deshecho,
tan postrado y tan rendido,
y antes debe el escarmiento
aconsejarme que huya,
no me suceda lo mesmo.
DESEO
¿Del decálogo, los diez
preceptos tuyos no fueron
a dos reducidos?
SACERDOTE
Sí.
DESEO
¿Y no es el segundo de ellos
amar al prójimo?
SACERDOTE
Es claro,
mas en tanto horror me has puesto
que no me atrevo a acercarme,
y así en pasar me resuelvo
a guardar este tesoro,
figura de un sacramento
de quien él puede esperar,
y no de mí su remedio.
Vase
DESEO
Como estas leyes son sombras,
la noche viene cayendo.
HOMBRE
De su pálido semblante
me asombra, arrugado el ceño
como imagen de mi culpa,
y así de su vista huyendo
iré, aunque sea arrastrando,
a sepultarme en el centro
deste monte. En tus entrañas
admite, ¡oh lúgubre seno!,
un cadáver, no ya tanto
por lo que dije primero
de que la muerte del alma
representa la del cuerpo,
cuanto porque en mí se vea
que el hombre en su culpa muerto
al sepulcro por su pie
va tropezando y cayendo.
Vase
DESEO
Sobre las caducas hojas
de tristes álamos negros,
lecho infausto aún no mullido
del desaliño del cierzo,
segunda vez cay postrado.
Dejarle solo no tengo
en el horror de la noche,
y más cuando a un lado veo
que le hace posta la Culpa
y a otro la Gracia. ¡Silencio!
Y pues Gracia, Culpa y Noche
deja entablado el Deseo,
veamos si podrá el de alguno
dar al de todos contento.
Vase. Sale la Noche por el carro de en medio, La Gracia por una parte, y la Culpa por otra
CULPA
Ya que la ley natural
pasó, y llegando la escrita,
del hombre es la pena tal,
que ni le socorre piadoso el Levita
ni el Sacerdote le ampara en su mal;
de sus tinieblas cubierta
toda la noche y no en vano,
he de velar por si acierta
acaso a pasar el Samaritano.
¡Alerta, rencores!
Canta
GRACIA
¡Piedades, alerta!
CULPA
¿Voz de la Gracia no es
la que también desvelada
desotra parte oigo?
Canta
GRACIA
Pues
funesta la noche, la sien coronada
de pardo beleño y de verde ciprés,
desciende pálida y yerta,
no es justo que duerma yo
cuando la Culpa, despierta,
desotra parte veló.
¡Alerta, piedades!
CULPA
¡Rencores, alerta!
¿Mas, qué temo si infelice
yace el hombre?
Canta
GRACIA
¿Mas, qué temo
si puede hacerse felice
pasando el deseo un extremo a otro extremo?
Canta
LAS DOS
¡Alerta, y oigamos la Noche qué dice!
Canta
NOCHE
«Perezca, Señor, el día
que al hombre nacido ve
y para más agonía
perezca la noche fría
en que concebido fue».
CULPA
De Job la lamentación
bien se ajusta con mi intento.
Canta
GRACIA
Llorando su maldición
parece (¡ay de mí!) que a mi triste lamento
los despertadores sus cláusulas son.
Canta
NOCHE
Día para tantos daños,
noche para tanta afrenta,
con mortales desengaños
no entre en los meses a cuenta
ni haga número en los años.
CULPA
Bien a mi intención concierta.
Canta
NOCHE
Perezca, Señor, el día.
Canta
GRACIA
Mal mi lástima despierta.
Canta
NOCHE
Perezca la noche fría.
Cantan
NOCHE Y CULPA
¡Alerta, rencores!
Cantan
NOCHE Y GRACIA
¡Piedades, alerta!
Vase la Noche
CULPA
Ya de su espacio primero
la noche el curso prosigue.
GRACIA
Ya el Lucero verdadero
del alba a la noche en crepúsculos sigue.
LAS DOS
Oigamos a ver lo que dice el Lucero.
Sale Lucero
LUCERO
¡Albricias, albricias pido!
que aunque comprehendidos son
todos, alguno ha nacido
anunciado y bendecido,
que no hay ley sin excepción.
CULPA
¿Bendecido y anunciado
no es concepción sin pecado?
GRACIA
No más es mostrar que el rey
puede haber sobre la ley
algún privilegio dado.
LUCERO
Aunque es común la sentencia,
puede el hombre por mortal
que le tenga su dolencia
convalecer de su mal.
¡Penitencia, penitencia!
CULPA
¡Qué ansia!
GRACIA
¡Qué dicha!
CULPA
¡Qué pena!
GRACIA
Dulce alivio.
CULPA
Fiero afán.
De asombro y de pasmo llena
me aduermen desde el Jordán
las voces de su sirena.
LUCERO
¡Albricias, albricias pido!
GRACIA
Hombre, tu ventura es cierta.
LUCERO
Que alguien en gracia ha nacido
anunciado y bendecido.
GRACIA
¡Alerta, piedades!
CULPA
¡Rencores, alerta!
¿Mas, cómo alerta he de estar
si desta sirena el canto
tan dulce es a mi pesar
que me adormece el encanto
de su acento singular?
¿Qué letargo es (¡ay de mí!)
qué pasmo, qué frenesí
el que de mí se apodera
que me priva de manera
que no soy la que antes fui?
GRACIA
Al oír que hubo excepción
en la general desgracia,
no sin grave admiración
a la voz de Juan, que es gracia,
perdió la Culpa la acción.
CULPA
Sin duda como he pasado
la noche tan desvelada,
la música me ha causado
sueño, y tal que me ha dejado
ciega, muda, absorta, helada.
Música dentro de instrumentos y aves
Y pues del alba la salva
ya tras el lucero vuela,
buena disculpa me salva;
¿qué mucho quien toda una noche
está en vela del alba
que llegue a dormirse en el cuarto?
GRACIA
¡Albricias, mortales!
Cay en el suelo la Culpa
MÚSICA
¡Albricias, albricias!
que como a la noche el lucero siguió,
al lucero le sigue el aurora,
y es fuerza al aurora también siga el sol.
«¡Albricias, albricias!
que como a la noche el lucero siguió,
al lucero le sigue el aurora,
y es fuerza al aurora también siga el sol».
Sale el Aurora
GRACIA
Bella Aurora celestial
que vas siguiendo al lucero,
pues la Gracia está a tu umbral
y duerme la Culpa, trasciende primero
que empañe tu luz su veneno mortal.
AURORA
Magnifica, alma, al Señor
y bañada en alegría
de tu espíritu el fervor
se gozará en el favor
de quien es la salud mía.
GRACIA
Pasa conmigo, porqué
haciéndote guarda yo
no te sienta ella.
AURORA
Si haré,
ya que Dios la humildad vio
de la que su esclava fue.
GRACIA
Sin sentidos, sin acciones
muertas sus obras están.
AURORA
Por tan no vistos blasones
bendita me llamarán
todas las generaciones.
GRACIA
A pisar apenas oso,
no sienta que vas aquí.
AURORA
Recato es escrupuloso,
cuando me hizo grande a mí
el que es todopoderoso.
GRACIA
Ya desta parte tu planta
pisa su cerviz altiva.
AURORA
Honrome con dicha tanta
quien los soberbios derriba
y los humildes levanta.
GRACIA
¡Albricias, mortales!
MÚSICA
«¡Albricias, albricias!
que como a la noche el lucero siguió,
al lucero le sigue el aurora,
y es fuerza al aurora también siga el sol».
Vanse las dos, y sale la Lascivia
LASCIVIA
Ya que declarado el día
luciente la Aurora pasa,
a la vela de la Culpa
le vengo a mudar la guarda.
¿Pero, qué miro? Dormida
está. ¡Ah Culpa!
CULPA
¿Quién me llama?
LASCIVIA
¿Pues de esta manera haces
la posta de que te encargas?
CULPA
Como la noche velé
¿qué te admira, qué te espanta
que con disculpa la Culpa
se duerma al cuarto del alba?
¿Quién ha pasado?
LASCIVIA
No sé,
mas criatura ha sido humana,
pues donde estaba tu frente
impresa quedó su planta.
CULPA
¡Ay de mi!, porque no solo
me atemoriza la estampa
sino echar la Gracia menos
que de esotra parte estaba
también de posta.
LASCIVIA
Bien temes,
que si su voz no me engaña
Instrumentos
de esotra parte del día
pasó con quien fue la Gracia.
CULPA
¿Cómo puede ser?
LASCIVIA
No sé,
pero escucha dónde canta
al nuevo Sol que amanece
siguiendo la luz del alba.
Sale el Sol
SOL
Ya que a la Noche destierra
la Aurora con luces puras
diga cuanto el mundo encierra…
GRACIA
…Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
MÚSICA
«Ya que a la Noche destierra
la Aurora con luces puras
diga cuanto el mundo encierra…
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra».
CULPA
¿La Gracia en términos míos
osa entrar? Iré a arrojarla
de ellos; más (¡ay infeliz!)
que no sé qué roja espada,
sangrienta insignia de Diego,
en el aire me amenaza.
¡Tente Benito, Bernardo
tente! No, no en mi garganta
hagáis coyunda dos cruces,
una verde y otra nácar;
república de las ciencias,
por quien Maredit te llamas,
no de ese Imperial Colegio,
de Dios Compañía, te valgas
contra mí, congregaciones
que herederas de las aguas
votáis zozobrar la culpa
en vuestras espumas sacras,
no contra mí los consejos
toméis que os dieron las armas,
porque velando la noche
me dormí al cuarto del alba.
LASCIVIA
¿Qué ilusiones o qué ideas,
qué sombras o qué fantasmas
ves?
CULPA
No sé
Salen Mundo y Demonio
LOS DOS
¿De qué das voces?
MUNDO
¿Quién te ofende?
DEMONIO
¿Quién te agravia?
CULPA
Aquella Alba y ese Sol,
al ver que en sus dos estancias
los términos de la Culpa
ha trascendido la Gracia,
a cuyo asombro (¡qué pena!)
a cuya novedad (¡qué ansia!)
es fuerza (¡qué sentimiento!)
que me retire (¡qué rabia!)
porque contra tanta luz
mi vista (¡ay de mí!) no basta.
Sabed vosotros quién es,
ya que yo tan descuidada
por estar la noche en vela
me dormí al cuarto del alba.
Vase
MUNDO
Llega la primera tú.
LASCIVIA
Sí haré, que el verle en humana
naturaleza me toca.
Nuevo Sol destas montañas,
¿cómo si eres Sol te vistes
del hombre la semejanza?
SOL
Como soy hombre y soy Sol.
Sol, pues mi padre en mi patria
me engendra luz de la luz;
Hombre, pues mi madre intacta,
me concibe y pare virgen
en cuerpo y racional alma.
LASCIVIA
Eso es querer que yo crea
que de divina y humana
naturaleza subsistes.
SOL
Verdad soy.
LASCIVIA
Oírlo me espanta,
porque ¿cómo puede ser
siendo yo la activa llama
—este corazón lo diga
que al hombre robó mi saña—
de aquel… —¿cómo lo diré
que no cause disonancia? —
de aquel lazo natural
que liga, une, ciñe y ata
la sucesión de una en otra,
que sin mi noticia haya
concebido nadie?
SOL
Como
sus purísimas entrañas
antes y después quedaron
siempre vírgenes e intactas.
LASCIVIA
¡Calla!, que a tanto prodigio,
que a tanto misterio… ¡Calla!,
con las sombras de la culpa
la luz de la razón falta,
el discurso se confunde
y la admiración se pasma.
Mundo, examínale tú,
que yo es fuerza huyendo vaya
tras la Culpa, ya más que ella
ciega, pues morimos ambas,
yo porque amanece el Sol,
y ella porque salió el Alba.
Vase
MUNDO
Extranjero peregrino,
si por estos montes pasas
con las fatigas de todos,
pues su aspereza te cansa,
su nieve a tiempos te yela,
su fuego a tiempos te abrasa,
su sed a tiempos te aflige,
su hambre a tiempos te maltrata,
¿cómo quieres que crea el Mundo
unión tan nueva, tan rara
y que sin que él te conozca
pases por él?
SOL
Cosa es clara
que no me has de conocer,
diciendo de mí que estaba
Juan en el mundo y que el mundo
no me conoció.
MUNDO
O se engaña
mi discurso o me pareces
Samaritano, que andas
vagando, y si es que lo eres,
un hombre herido te aguarda
a quien robé estas memorias.
SOL
Ya yo escuché su desgracia
y no por eso dejé
de ir siguiendo sus pisadas,
porque veas que no temo
de tu soberbia arrogancia
el peligro.
MUNDO
Otra vez vuelvo
a admirarme en tus palabras
que el Mundo no te conozca.
SOL
Ni has de conocerme hasta
que otro diluvio de fuego,
general como el de agua,
en vez de montes de yelo
te inunde en golfos de llamas.
Entonces sabrás quien soy,
pues entonces, Mundo…
MUNDO
Aguarda,
que ya estas memorias son
contra mí, pues me dan causa
que uno acuerde y otro tema,
entre cuyas sombras varias
parece que agonizando
otra vez en las pasadas
ondas me consumo, a cuyo
tiempo la ardiente amenaza
del incendio me estremece,
de suerte que entre dos ansias,
dos muertes, dos parasismos,
dos castigos, dos venganzas,
la que me abrasa, me yela,
la que me yela, me abrasa.
Llega tú, llega y procura
tentar maravilla tanta,
que a mí con estas memorias
vida y aliento me falta.
Vase
DEMONIO
Ya los dos hemos quedado
solos en esta campaña
del desierto, en él no quiero
que me den favor las armas
sino la razón, pues dueño
soy de la joya más alta,
que es la del entendimiento.
Con él es bien que te haga
decir quién eres, si eres,
como tus voces ensalzan,
hombre y Dios ¿para qué ayuno
padeces, vigilias tantas?
Cuarenta días penetran
ya mis conjeturas sabias,
que ha que no comes; haz pan
destas piedras porque haga
yo concepto de quién eres.
SOL
No de solo pan, es clara
cosa, vive el hombre.
DEMONIO
Pues
échate de esa montaña,
veré si para tenerte
en el aire ángeles bajan.
SOL
A Dios no se ha de tentar.
DEMONIO
Pues humíllate a mis plantas
y te haré señor del mundo.
SOL
Solo a Dios, primera causa,
se ha de dar adoración.
DEMONIO
Basta, no prosigas, basta,
que con esas tres respuestas
me atormentas y me matas,
obligándome a que huyendo
solicite las entrañas
de estos montes; sobre mí
se precipiten y caigan
sus más elevadas cimas,
sus pirámides más altas,
porque no escuche, no vea
que cuando allí el Hombre clama
el Samaritano aquí
le pueda dar esperanzas
de que ha de cobrar la vida.
Vase, y Sale el Deseo
DESEO
Pues ya salió el Sol, aguarda,
que gente el monte atraviesa.
Peregrino a cuyas plantas
llega el Deseo del Hombre,
sabrás que en estas montañas,
a manos de bandoleros,
robado y herido se halla.
Si hay piedad en vos, venid
a ayudarle, que no alcanza
mi fuerza a más que a la voz.
SOL
Sí haré; guíame a esa estancia
porque vean que el Deseo
para llevarme a mí basta.
DESEO
Vesle aquí.
SOL
Hombre miserable,
pues tu Deseo me llama
¿qué quieres?
HOMBRE
Que tu favor
en mi miseria me valga.
Llévame donde me curen
la desnudez y las llagas
que causó mi culpa, siendo
bandida destas montañas.
Por Dios, que me favorezcas.
SOL
Fuerza es que por Dios lo haga.
¿Pero tú qué harás por Dios?
HOMBRE
Deme el llanto las palabras.
Si esta sangre por Dios hacer pudiera,
que la herida a los ojos la pasara
antes que la vertiera, la llorara,
fuera elección y no violencia fuera.
Ni el interés del cielo me moviera
ni del infierno el daño me obligara;
solo por ser quien es la derramara
cuando ni premio ni castigo hubiera.
Y si aquí infierno y cielo mi agonía
abiertos viera, cuya gloria o cuya
pena estuviera en mí, si prevenía
ser voluntad de Dios que me destruya,
al infierno me fuera por la mía
por no entrar en el cielo sin la suya.
SOL
Pues con ese acto que has hecho
de la tierra te levanta.
HOMBRE
¿Quién eres que de la tierra
me das nueva vida y alma?
SOL
Quien a socorrerte viene.
Sobre mis hombros descansa.
Ve tú delante, Deseo,
que ya de los dos te encargas,
dél porque desea vivir,
de mí porque con más ansia
que el vivir, morir deseo.
Sale la Culpa, acechando
CULPA
Con él en los hombros carga,
pero yo haré que le pese
tanto que rendido caiga.
SOL
¡Ay de mí!
HOMBRE
¿Tan grave es
mi peso que te desmaya?
SOL
No es quien me agrava tu peso,
el de tu culpa me agrava.
HOMBRE
Sangre parece que sudas.
SOL
¿Qué te admira? ¿Qué te espanta
si cargando en ti tu culpa,
tu culpa sobre mi carga?
Deseo, ¿qué población
descubren estas montañas?
DESEO
Una venta me parece.
SOL
Pues no llames a ella; pasa
mas adelante.
HOMBRE
¿Por qué?
SOL
Porque es venta que me agravia.
HOMBRE
Sudar sangre y haber venta
y querer, señor, pasarla
yendo con tan grave peso,
algún secreto declara.
DESEO
¿No beberemos en ella?
SOL
¡Ay, que su más limpia taza
es un cáliz de amargura!
CULPA
Misterios son cuantos habla,
y por más fuerza que pongo,
rémora siendo a sus plantas,
no puedo, que sobre sí
a él lleva y a mí me arrastra.
Iré a convocar mi gente,
y volver de mano armada
a hacer que le den la muerte,
ya que mi fuego no basta.
DESEO
Una fábrica pequeña
se descubre.
SOL
Esa es la casa
que la Gracia en estos montes
a la Penitencia labra.
Llama a ella, Deseo.
DESEO
Un anciano
viejo solo hay en su estancia,
tan inmóvil que de piedra
parece.
SOL
Piedra le llama,
pues es la piedra en que yo
tengo de fundar mi alcázar.
Descúbrese Pedro en una gruta
DESEO
¡Ah de la cueva!
PEDRO
¿Quién va?
SOL
Un peregrino que pasa
estos montes de la vida,
que movido a una desgracia,
este herido trae a que
algún remedio le hagas
con que en su mal convalezca.
PEDRO
¿A quién señor, se le encargas?
¿Un hombre, que en esta gruta
solo llorando descansa
los defectos de un error,
quieres que esa cura haga?
SOL
Sí.
PEDRO
¿Qué medios tengo yo?
SOL
Los que yo te diere; trata
de ligarle las heridas,
que cuantas cosas ligadas
fueren de ti lo serán
de mí, y si se las desatas
también de mí quedarán
absueltas y desatadas.
La costa que el Hombre hiciere
mientras convalece y sana
toda la he de pagar yo,
sin que en su cura haya falta
hasta ver que su vertida
sangre, la mía restaura;
y porque mejor lo veas
dejando al mundo enseñanza
que al prójimo como a sí
se ha de amar, vuelve la cara
porque el tesoro recibas
que te previene la Gracia.
Sale Gracia en lo alto
GRACIA
Ya triunfando sobre el viento
después que me salió el Alba,
que a la noche de la culpa
trujo el Sol de la esperanza,
a la ley de tu obediencia
vengo. ¿Qué es lo que me mandas?
SOL
Que pues vienes a ser ley
de mi obediencia y mi gracia,
me descubras los tesoros
que en tus archivos se guardan
para la cura del Hombre,
porque Pedro, en el alcázar
de la Iglesia, a los heridos
los aplique y los reparta.
Sale el Lucero en lo alto
LUCERO
Yo en la orilla del Jordán
un baño le daré de agua
que de la vertida sangre
le lave todas las manchas.
Sale la Culpa en lo alto
CULPA
Yo, pues de Gracia y bautismo
es fuerza verme a las plantas,
la ropa que le quité
veré vestidura blanca.
Sale el Levita
LEVITA
Yo, confirmando esta ley
a quien mis preceptos pasan,
pues al prójimo y a Dios
amar una y otra mandan,
seré la confirmación
de ella, tan firme que valga
por los siglos de los siglos.
Sale la Penitencia
PENITENCIA
Yo, que labré aquella estancia,
le daré la penitencia
que es la más segura tabla
en el naufragio del mundo.
Sale el Mundo a sus pies
MUNDO
Yo es bien que de ella me valga
volviéndole las memorias
que le tenía robadas,
por si al diluvio de fuego
con ellas al mundo salva.
Sale la Noche
NOCHE
Yo, deponiendo las sombras
de aquellas leyes pasadas,
en fe de que ya es de luz
la nueva ley que me ensalza,
daré en este blanco velo
al enfermo una vianda
que es pan de vida.
Sale la Muerte
MUERTE
Y porqué
vean cuantos no le tratan
con reverencia y decoro,
que es también en su substancia
pan de muerte a quien le come,
reo de dicha tan alta
la muerte le sigue dando
sacramento que se haga,
en su artículo postrero,
por refacción de las almas.
Sale el Demonio
DEMONIO
¡Qué bien a estos sacramentos
rinde el Demonio su rabia,
puesto que en vida y en muerte
contra mis mortales ansias,
las fuerzas me quita el uno
y el otro las esperanzas,
pues porque cautive a este
su entendimiento, mi saña
se le restituye!
Sale el Sacerdote
SACERDOTE
Yo,
viendo maravillas tantas
ya que fui segunda ley
a quien la primera pasa
sus dos preceptos, llevando
mis diez a la ley de gracia,
el orden sacerdotal
le daré para que haya
más ministros que le asistan
a cura tan soberana.
Sale el Amor
AMOR
Y para que nunca falte
sucesión ilustre y clara,
legítimamente noble,
en congregación tan alta,
yo, el casto amor, le daré
sacramento con que vaya
continuándose la cura
por siglos y edades largas.
Sale la Lascivia
LASCIVIA
Yo, contra ese casto amor
siempre fiera, siempre cauta,
sabré armarme de traiciones,
de agravios, y de mudanzas
con que se vuelva a mi pecho
el corazón que hoy me arranca.
SOL
Este tesoro te entrego.
PEDRO
Pues con prevenciones tantas
¿qué haré yo en hacer la cura?
HOMBRE
¡Felice fue mi esperanza!
DESEO
¡Dichoso fue mi deseo!
CULPA
¡Qué asombro!
MUNDO
¡Qué horror!
DEMONIO
¡Qué rabia!
SOL
Pues decid todos conmigo,
repitiendo en voces varias
mientras se pide el perdón
dándole al cielo alabanzas:
«Ya que el ejemplo te di,
hombre, que ames te ruego
a Dios sobre todo, y luego
al prójimo como a ti.
Cantando y Representando
TODOS
«Ya que el ejemplo te di,
hombre, que ames te ruego
a Dios sobre todo, y luego
al prójimo como a ti.
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Rechtsinhaber*in
Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach

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TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. Tu prójimo como a ti (primera versión). Tu prójimo como a ti (primera versión). CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbjk.0