Personajes
- MOISÉS
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- VILLANO
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- HEBREO
- 2 HEBREO 3
- HEBREO 4
- HEBREO 6
- ÁNGEL PRIMERO
- ÁNGEL SEGUNDO
- DOS HEBREAS
- UN NIÑO
Salen en tropa cantando y bailando todos los que puedan, y después de ellos Moisés, y a sus lados Séfora y María, Arón, y Josué.
MÚSICA
Gócese el pueblo de Dios
en la salida de Egipto,
libre de bárbaro pueblo
de quien estaba cautivo,
Dos cruzados de a cuatro atravesados
y pues es tal vez
culto el regocijo,
denle a Dios las gracias
cánticos y himnos.
Tres cruzados de a tres
MOISÉS
Decís bien: dele las gracias
Israel con cuantos hijos
de la casa de Jacob
en esclavitud vivimos
ciento y cuarenta y más años,
cuyo término prolijo
fue en el transcurso del tiempo,
por más que cumpliese el siglo,
poco para ser gozado,
mucho para ser sentido.
Setenta personas fueron
las que el gran padre consigo
trujo en busca de Joseph,
llamado más del cariño
que de la sobra del fausto
ni de la falta del trigo.
Seiscientos mil hombres somos,
sin las mujeres y niños,
los que hemos de estotra parte
del Mar Bermejo salido
a pie enjuto; ved si en tal
multitud, si en tal conflicto
os dice bien claro ser
su amado pueblo el divino
Dios de Abrahán, Dios de Isaac
y Dios de Jacob, pues quiso
creceros y libertaros
a costa de sus prodigios.
De Horeb lo diga la zarza
en quien el fuego su activo
vigor templó, pues ardía
y no abrasaba, en indicio
de que estaba Dios en ella.
Dígalo su decisivo
decreto en que, ya una vez
jurado por su ministro,
me manda que a Faraón
le dé de su parte aviso
de que quiere que su pueblo
le vaya a hacer sacrificios.
Dígalo la rebeldía
con que llegó, endurecido
su corazón, al examen
de batallar competidos
de una parte altos milagros,
de otra mágicos hechizos:
volverse en sierpes las varas
lo diga. Dígalo el Nilo,
en vez de argentada espuma,
en roja púrpura tinto.
En los senos de la tierra
y del aire en los vacíos
lo diga —ya en roncas voces,
ya en susurros y ya en silbos—
molesto idioma de ranas,
de langostas y mosquitos;
encapotarse las nubes
y contra el común estilo
flechar helados los rayos
y abrasados los granizos,
cuya noche de tres días
en que el sol obscurecido
desperdició tres auroras
lo diga en el homicidio
de todos los herederos
primogénitos de Egipto.
Y dígalo finalmente…
¿Mas para qué han de decirlo
las plagas, si mejor que ellas
lo dirán los beneficios?
Puesto que después de haber
celebrado el legal rito
de la cena del cordero
—sin que, este por impedido
o por perezoso aquel,
ni uno faltase— salimos
amparados de la luna,
que apenas brillaba en visos,
sin sus temores ufanos
y con sus haciendas ricos,
donde —aunque debió asustarnos
vernos de Faraón seguidos
por una parte, y por otra
que ya era golfo el camino,
sitiados por tierra y mar—
Dios, a fuer de rey invicto
y de capitán glorioso,
mostrando en ambos peligros
que nunca fueron más nuestras
angustias que sus auxilios,
envió para socorrernos
tan valeroso caudillo
que, guiando la vanguardia,
apenas vio al enemigo
en la retaguardia, cuando
de ella la vanguardia hizo,
dejándole orden al mar
de que estuviese a mi arbitrio,
con que, obediente al mandato
suyo y al impulso mío,
herido de aquesta vara
y no enojado aunque herido
—usando de aquel afecto
que tantas veces ha sido
frase de amor—, las entrañas
abrió para recibirnos:
amontonadas las ondas
desdeñaron de improviso
el ser golfos por ser montes,
ser piélagos por ser riscos;
encumbradas unas y otras
en diáfanos obeliscos,
transparentadas dejaban
ver que —todo el cristalino
campo a esta parte agregado
y a estotra parte diviso—
en torcidos caracoles
de galerías de vidros
y canceles de cristales
formaban un laberinto,
dando en doce enjutas sendas
de doce enjutos caminos
doce surtidas que fuesen
trincheras de doce tribus.
El de Judá fue el primero
que animosamente altivo
se echó al mar, a cuyo ejemplo
hicieron todos lo mismo;
con que ya vencido el riesgo,
desde sus márgenes vimos
que Faraón y los suyos,
ciegamente persuadidos
a que por todos se habría
fabricado el pasadizo,
a él se arrojaron. ¡Oh cuántos
por ir a dar vengativos
con el precipicio ajeno
dieron con su precipicio!
Apenas, pues, engolfados
los vio el mar en sus distritos,
cuando, desentumeciendo
los helados nervios fríos,
deseslabonando todas
las cadenas y los grillos
del pasmo en que Dios le había
puesto por sus justos juicios,
volvió a explayarse inundando
en undoso parasismo
al soberbio Faraón
con cuanto séquito vino
con él en alcance nuestro.
¿Quién vio ser a un tiempo mismo
cadalso el que fue sagrado,
siendo al favor y al castigo
el templo de los hebreos
panteón de los egipcios!
Preguntareisme a qué efecto
os cuento lo que habéis visto:
no os lo cuento, que os lo acuerdo,
a efecto de que no ha habido
mejor arte de memoria,
de voluntad mejor libro
para el agradecimiento
que acordar el beneficio.
Y así veréis —porque os quiero
siempre a Dios agradecidos—
que a todas horas y en todos
tránsitos os lo repito;
y pues este es el primero,
no sin propósito ha sido:
para llegar a buen fin,
empezar con buen principio.
El vuestro —en darle las gracias
alegremente festivos—
os agradezco, y en fe
de que le aplaudo y le admito,
el primero seré yo
que después de haber escrito
cánticos en su alabanza,
con todos repita a gritos:
Música, y él representa, y repiten cantando y bailando todos
ÉL Y MÚSICA
Gócese el pueblo de Dios
en la salida de Egipto,
libre de bárbaro pueblo
de quien estaba cautivo,
Moisés y todos a un tiempo prosiguen
y pues es tal vez
culto el regocijo,
denle a Dios las gracias
cánticos y himnos.
MARÍA
Viendo, Moisés, cuánto aceptas
hoy el júbilo por digno
que a Dios se dedica en fe
de gozoso sacrificio,
en celebración de ser
día de Dios tan benigno
que su nombre la memoria
conservará en sus archivos
de «fasé» en idioma hebreo
y de «tránsito» en latino,
a nadie disonará,
pues tú compusiste el ridmo
de su cántico, que yo
componga el blando sonido
de su música.
MOISÉS
No, y antes
verás, María, que estimo
ser tú el ejemplar, porqué
haga Séfora lo mismo,
que es bien que hermana y esposa
—ya que en seguimiento vino
nuestro con Jetró, su padre—
logréis el afecto mío.
MARÍA
(Porque ella no le lograra,
me holgara no haberlo dicho;
mas ya lo dije.)
SÉFORA
¿Qué habrá
de tu agrado, que mi fino
amor no obedezca? (Aunqué
Aparte
ser de María el motivo
pudiera excusarme).
MARÍA
Dame
el adufe tú, Simplicio.
SIMPLICIO
¿Qué es adufe?
MARÍA
Ese instrumento,
que aunque no es dulce al oído,
por lo menos acompaña
la voz, y es el que aprendimos
de las gitanas tal vez
que intentamos divertirnos
de su servidumbre.
SIMPLICIO
Pues
habiendo ya prevenido
que es instrumento gitano,
¿qué te embaraza pedirlo
claramente? Di «el pandero»,
que no es nombre tan indigno
que muchos que le oyen no
le tengan por apellido.
Toma pues.
Dale el pandero
SÉFORA
Empieza tú,
verás que todos seguimos
la dulzura de tu acento.
MARÍA
Pues decid todos conmigo:
Cantado
Celebremos honra y gloria
del Señor, cuyo divino
poder fortaleza es nuestra,
salud, amparo y auxilio.
Vueltas cada uno con la suya
MÚSICA
Y denle las gracias
cánticos y himnos.
Canta
SÉFORA
Celebremos honra y gloria
de lidiador tan invicto
que con solo su poder
destruyó a sus enemigos.
Tres cruzados
MÚSICA
Y denle las gracias
cánticos y himnos.
Canta
MARÍA
Celebremos honra y gloria
del que escuadrones altivos,
bien como a la arista el viento,
en el agua los deshizo.
Vueltas las mujeres y los hombres en redondo.
MÚSICA
Y denle las gracias
cánticos y himnos.
Canta
SÉFORA
Celebremos honra y gloria
del que en virtud de un suspiro
caballos y caballeros
sepulcro les dio en su abismo.
Bandas
MÚSICA
Y denle las gracias
cánticos y himnos.
SIMPLICIO
Aunque entre las filomenas
suene mal mi chicolío,
y más cuando su concepto
presumo que ya está dicho:
celebremos honra y gloria
Canta
de asombro tan exquisito
como siendo el Mar Bermejo
dar gusto sin dar fastidio.
MOISÉS
¡Quita, simple! Arón, supuesto
que al de Leví, nuestro tribu,
toca el sacerdocio, ve
adonde habiendo erigido
en nuevo altar el peñasco
que halles más puro y más limpio,
tras él alegre ofrezcamos
reverente sacrificio
a Dios. Tú, Josué, pues eres
por tu valor y tu brío
a quien de las armas toca
el militar ejercicio,
ve a reconocer la tierra
y quién son los más vecinos
moradores, porque de ellos,
al mirarnos peregrinos,
nos valgamos, y si no
quieren de paz admitirnos,
nos valdremos de la fuerza.
ARÓN
Tú verás cómo te sirvo.
JOSUÉ
Y cómo yo te obedezco.
MOISÉS
Sin que cese el repetido
canto, id vosotros por ese
despoblado paraíso
de Sur, primera mansión
nuestra, eligiendo en sus sitios
cada tribu de por sí
para su descanso asilo
a la sombra de sus troncos
y en la falda de sus riscos.
TODOS
Vamos, pues, y sea diciendo
todos hasta dividirnos:
MÚSICA Y TODOS
Y pues es tal vez
culto el regocijo,
denle a Dios las gracias
cánticos y himnos.
Con esta repetición se van todos cantado y bailando, y salen por una parte Belfegor y por otra la Idolatría
LOS DOS
«Y pues es tal vez
culto el regocijo,
denle a Dios las gracias
cánticos y himnos».
BELFEGOR
Religiosos acentos
que con sonora métrica alegría
para darme a mí muerte herís los vientos…
IDOLATRÍA
Religiosa armonía,
que para respirar con mis alientos,
sin mis alientos dejas la voz mía…
BELFEGOR
suspended de una y otra fantasía
el conjuro del canto…
IDOLATRÍA
suspende de la música el encanto…
BELFEGOR
que el corazón de un basilisco inflama…
IDOLATRÍA
que de un áspid los tósigos asombra…
BELFEGOR
en tanto, ¡ay infeliz!…
IDOLATRÍA
¡ay de mí!, en tanto…
BELFEGOR
que de la Idolatría…
IDOLATRÍA
¿Quién me llama
cuando de Belfegor voy…?
BELFEGOR
¿Quién me nombra?
IDOLATRÍA
¿Quién ha de ser sino quien es tu llama?
BELFEGOR
¿Quién ha de ser sino quien es tu sombra?
Ahora se ven
En busca tuya iba, a cuyo efecto
antes de hallarte te nombré.
IDOLATRÍA
Un afecto
sin duda hoy en los dos un fuego aviva,
que yo también en busca tuya iba.
BELFEGOR
Sepa a qué fin.
IDOLATRÍA
Primero
que oigas mi mal, saber el tuyo quiero.
BELFEGOR
Habiendo oído las voces
de ese pueblo que en Sur prófugo yerra,
embrión del mar y aborto de la tierra,
cuánto a Dios, solo Dios claman veloces,
temiendo las atroces
ruinas de Belfegor, en quien yo habito
—ídolo infiel de todo este distrito,
pues desde Sur a Sin más dios ignora
y a mí en sus bronces por su dios adora—,
he temido no en vano,
al verle tan cercano
y tan favorecido
de su amor, que a sus lástimas movido
quite a mi simulacro la asistencia
que, por sus altos juicios, su presciencia
dio, destruyendo mi engañoso rito
a ejemplar de los ídolos de Egipto.
Con esta o realidad o fantasía,
pues eres en común la Idolatría,
te vengo a consultar qué medios puedo
usar que me aseguren de este miedo,
contra la multitud que hoy Sur contiene
de ese pueblo que en fe de su Dios viene
de otros huido a nuestros horizontes,
mares hollando y navegando montes.
IDOLATRÍA
¿Qué medio puede dar quien, de horror llena,
su pena retratada ve en tu pena?
Pues si hablara primero mi agonía,
lo mismo que me has dicho te diría.
Bien que uno se me ofrece.
BELFEGOR
¿Qué es?
IDOLATRÍA
Que tú, pues Setín tanto obedece
o en favores o en iras
los mentidos oráculos que inspiras,
fatalidades a Amalec anuncies,
su rey, en el primero que pronuncies,
en que horroroso digas
que no dé paso a huestes enemigas,
de ajena ley; que salgan de su tierra
y, de no hacerlo, les intime guerra.
BELFEGOR
¡Ay, que aunque ese es buen medio
para ti, es para mí vano remedio!
IDOLATRÍA
¿Cómo?
BELFEGOR
Como tu pena, Idolatría,
para en tu pena, pero no en la mía;
que a ti —doy que Amalec vencerle puede—
mi adoración te basta que te quede;
pero a mí no; más adelante pasa
que el fuego que te enciende el que me abrasa,
cuanto va de un error que solamente
es error, a un espíritu que siente,
como réprobo espíritu, la lucha
de mayor mal.
IDOLATRÍA
¿De qué manera?
BELFEGOR
Escucha:
Jacob, Isaac y Abrahán
fueron los tres patriarcas
de Dios más favorecidos,
pues fueron a quien palabra
dio de que descendería
de su dichosa prosapia
el que de presente adoran
y el que de futuro aguardan
que ha de venir a sacarlos
de esclavitud más tirana
que la de Egipto. ¡Oh, no sea
—según misteriosas andan
sus sombras y sus figuras—
aquesta su semejanza!
¡Mas ay, que aunque no lo sea,
el ser su acuerdo me basta
para ser mis conjeturas
torcedor de mis desgracias!
Pues cuando no haga memoria
de aquella primer campaña
en que quedó victoriosa
astuta serpiente incauta,
llevando cautiva a toda
la naturaleza humana,
¿cómo ¡ay de mí! me es posible
el que memoria no haga
de aquella constante, aquella
irrevocable amenaza
de que una mujer sería
la que sobre la enroscada
cerviz suya —siempre pura,
siempre limpia y siempre intacta,
y siempre esempta— pondrá
la nunca mordida planta?
Esto en una parte; en otra,
volviendo a inquirir las causas
—que más que en la esencia suelen
pesar en la circunstancia—,
sobre asentado principio
de que vendrá de la casa
de Jacob el prometido
Mesías —cuya esperanza,
parece que se asegura
en lo sumo que propaga
Dios sus gentes, y en el sumo
cuidado con que las guarda—,
a la circunstancia voy
que dije, y es que de cuantas
familias los doce tribus
contienen, en lo que hoy pasa
el de Judá es el que más
me pone en desconfianza,
por ser el que con más fe
creyó las finezas raras
con que Dios los favorece,
pues cuando todos se pasman,
se estremecen y se asustan
al mirar en sendas varias
hecho pedazos el mar,
fue el que con más confianza
a él se arrojó. Dirás tú
agora que qué se saca
para nuestra confusión
que el tribu de Judá haya
sido el de más fe, pues cuando
el cielo quiera premiarla
con que de Jesé en el tronco
sea la fecunda rama
que lleve el glorioso fruto
de aquella mujer sin mancha
y de ella nazca el Mesías,
¿qué importa a nuestra venganza,
si es que ha de nacer de un tribu,
que de este u que de otro nazca?
Y responderete yo
que no es aquesa la instancia
en que hoy mi discurso estriba,
sino en probar cuánto es alta
piedad que, en fe de uno, todos
los que le siguen se salvan.
Conque, mientras que su fe
no destruyamos, es vana
pretensión la de la guerra,
puesto que —aunque con armada
hueste a mi impulso Amalec
al opósito les salga—
mientras entre ellos no falte
la fe y con ella la gracia
de su Dios, con uno que ore
al tiempo que otros batallan,
será la victoria suya.
Mas si nuestras asechanzas
hacen que la gracia pierdan
viendo que la fe les falta
será nuestra la victoria.
Y así, Idolatría, que añadas
fuerza a fuerza será bien,
con que al tiempo que yo vaya
a disponer con Amalec
la oposición de las armas,
tú, mañosamente astuta,
busques modos, busques trazas
que te introduzgan entre esas
gentes, que si a un tiempo se hallan
asaltadas de Amalec
y de su Dios en desgracia,
tratando yo de vencerlas
y tú de prevaricarlas,
acabaremos con todas
de una vez, pues cosa es clara
que si es Dios de las piedades,
también lo es de las venganzas.
IDOLATRÍA
Bien lo has discurrido, puesto
que medida la distancia
que hay de la guerra exterior
a la interior guerra, tratas
que vea el mundo cuánto es
la interior la más contraria;
viendo que, una campal y otra
civil, militan entrambas,
la exterior contra la vida
y la interior contra el alma.
Con el nombre de Cozbí,
que se interpreta y declara
«la mentirosa», tomando
aparente forma humana,
me introduciré en el pueblo,
sin que haga repugnancia
lo visible a lo invisible,
y más con dos circunstancias
tales como ver que seas
tú, Belfegor, quien lo trazas,
y quien lo ejecuta yo,
pues es consecuencia clara
que a la Idolatría introduzga
el demonio y que ella haga
el papel de la mentira,
pues hace adorar estatuas.
Y así, no hay que perder tiempo.
BELFEGOR
¡Pues al arma!
IDOLATRÍA
¡Pues al arma!
BELFEGOR
Y vea el cielo…
IDOLATRÍA
Y vea la tierra…
BELFEGOR
de mis rencores las sañas,…
IDOLATRÍA
de mis iras los ardides,…
BELFEGOR
cuando publique la fama…
IDOLATRÍA
cuando los ecos repitan…
LOS DOS
en nuestro aplauso…
Dentro
TODOS
¡Mal haya
quien a perecer nos trujo
a tan desiertas montañas
de hambre y de sed!
IDOLATRÍA
¿Qué es aquello?
BELFEGOR
A lo que mi vista alcanza,
motín es del pueblo, pues
todos tan confusos claman
contra su caudillo.
IDOLATRÍA
No
será malo que ahora caiga
sobre esa desavenencia
nuestro intento.
BELFEGOR
¿Pues qué aguardas?
Ve, Idolatría, a encender
el tumulto.
IDOLATRÍA
Ve a que salga
Amalec tú.
BELFEGOR
Sí haré, y sea,
para que suenen más altas
sus voces, decir con ellos
también las nuestras:…
LOS DOS Y TODOS
¡Mal haya
quien a perecer nos trujo
a tan desiertas montañas
de hambre y de sed!
Con estas voces se entran los dos y salen con ellas en tropa los siete afectos y Moisés
MOISÉS
¿Qué es aquesto,
amigos?
TODOS
¿De qué te espantas?
Esto es quejarnos de ti.
MOISÉS
¿De mí?
AFECTO 1.º
Sí, pues nos engañas,…
AFECTO 2.º
diciéndonos que nos traes…
AFECTO 3.º
a tierra, cuya abundancia…
AFECTO 4.º
toda es gozos, toda es dichas…
AFECTO 6.º
y es la tierra una montaña…
áspera y desierta,…
SIMPLICIO
donde
bebida y manjar nos falta.
MOISÉS
Para llegar a la tierra
prometida, fuerza es que haya
fatigas en el camino.
AFECTO 1.º
Sí, pero no han de ser tantas
que sea fuerza que nos demos
por vencidos de sus ansias.
Ni aun agua nos da esta tierra,
pues de una escondida balsa
que en toda ella descubrimos
era tan neutral el agua
que brindaba como pura
y ofendía como amarga
tanto que ya, de Setín
perdido el nombre, su estancia
se llamará desde aquí,
en vez de Setín, Amara.
MOISÉS
Dios proveerá de remedio.
AFECTO 1.º
Cuando venga —que ya tarda—,
¿podrá en un desierto Dios
ponernos mesa tan franca,
que seiscientas mil familias
a ella coman?
MOISÉS
Calla, calla,
y no en el poder de Dios
entres en desconfianza.
Dios lo puede todo y puede,
pues nos hizo de la nada,
de la nada sustentarnos;
y agradece que no haga
en ti un ejemplar castigo,
viendo que en tus voces habla
afecto tan de soberbia
que opuesto a Dios me retrata
la misma soberbia que a él
se opuso.
AFECTO 2.º
El enojo basta,
que todos echamos menos
el ser tus promesas falsas.
¿Adónde están las riquezas,
las perlas, el oro y plata
que yo me prometí?
MOISÉS
¡Oh, afecto
de codicia, lo que arrastras!
AFECTO 3.º
De las gentiles moabitas,
de cuya hermosura rara
la fama es clarín, ¿adónde
están los bailes y danzas
que imaginé yo?
MOISÉS
¡Oh, lascivia,
lo que tu afecto adelantas!
AFECTO 4.º
Viendo con cuántos extremos
todas sus quejas extrañas,
no te diré yo la mía
por no haber en quien vengarla;
que si hidrópico pudiera
hartarme de sangre humana,
en odio de los que dieron
oídos a esta jornada
lo hiciera.
MOISÉS
¡Oh, afecto de ira,
qué esperas para ser rabia?
AFECTO 6.º
Yo de los que te han seguido
nunca querré la venganza,
pues sienten lo que yo siento,
pero de quien me vengara
fuera de aquellos que cuando
yo peregrino, descansan.
¿Por qué ha de haber quien esté
quieto y seguro en su casa,
a sus horas en su mesa,
a sus horas en su cama,
cuando en un desierto yo,
sin más lecho que la grama
ni mesa que el risco, estoy
sujeto a las destemplanzas
de la noche que me hiela
y del día que me abrasa?
MOISÉS
¡Oh, afecto de envidia, cuánto
del bien ajeno te agravias!
SIMPLICIO
Si hubiera yo de quejarme,
de uno ni otro me quejara,
sino de que me creyese
que había una tierra tan rara
que corrían sus arroyos
leche y miel, cuando tomara
una cebolla de Egipto
y no moviera las plantas
por otro manjar, según
cansado estoy.
MOISÉS
¡Oh, villanas
pasiones, afectos viles
de gula y pereza!
TODOS
¿Tantas
razones no son disculpa
de una queja y…?
MOISÉS
Basta, basta,
ingrato pueblo de dura
cerviz, en quien se retratan
los siete afectos de aquella
hidra de siete gargantas
que en siete bocas respira
siete venenos del alma.
Y porque veáis cuánto es
más liberal, suave y blanda
la condición de Dios que
la vuestra fiera y ingrata,
arrancad aquel madero
que cruzan dos secas ramas
y al agua amarga le echad;
hallaréis que no es amarga,
tomándose él la amargura
por dejaros dulce el agua,
con que ya la sed vencida
también hallaréis al alba
en mantelería de nieve
sobre alfombra de esmeralda
puesta la mesa de Dios,
tan liberal y tan franca
que en una vianda sola
os dé todas las viandas.
Los resisteros del día,
de la noche las escarchas,
dos columnas veréis que
los dos temples os reparan,
la una con doradas luces
y la otra con sombras pardas.
Ved si queréis más favores
para no decir mañana
contra mí…
Dentro cajas y trompetasDentro
VOCES
¡Arma, arma, guerra!
MOISÉS
¿Mas qué es esto?
TODOS
Que faltaba
a nuestra queja solo ese
mal.
Dentro
VOCES
¡Guerra, guerra, arma, arma!
Salen Josué y la Idolatría
MOISÉS
Josué, ¿qué es eso?
JOSUÉ
Como
tú me ordenaste, a campaña
con poca gente salí
a solo batir la estrada,
reconocer el terreno
y tomar voz de su estancia
y moradores; conque
no hallando quien me informara,
me empeñé hasta donde supe
de esa mujer —cuya rara
intención sabrás después—
que era el término y la raya
de Setín, donde Amalec
reina; y que viendo cercana
tanta gente en sus estados
para impedirnos la entrada
a recibirnos de guerra
viene doblando la marcha;
y así, para resistirlos,
que al punto se alisten manda
—pues el tribu de Leví
no es tribu de tomar armas—
de los once tribus, once
las más valientes escuadras,
para que con ellas yo
al opósito les salga.
MOISÉS
Ve tú a elegirlas, que lleva
el cabo grandes ventajas
si es de su satisfación
la gente que se le encarga.
JOSUÉ
Pues en nombre de Dios y orden
tuya, voy en su demanda.
Ruégale tú a Dios, Moisés,
que con vitoria me traiga.
Vase
MOISÉS
Sí haré, y él me oirá, pues Dios
de dioses Jehová se llama,
Adonai, Dios de ciencias,
y Sabaoth de batallas.
¿Tú, mujer, quién eres?
IDOLATRÍA
Soy
a quien la luz soberana
del cielo con natural
razón alumbró a que es vana
religión supersticiosa
la que más que a un dios aclama,
cree y adora. Nunca tuve
ocasión para dejarla,
hasta hoy, porque sabiendo
que el pueblo de Israel no ama,
cree ni adora más que un dios,
forajida de mi patria
—en fe de tener en él
quien me guarde las espaldas—,
salí en busca suya, donde
te pido puesta a tus plantas
me admitas entre tus gentes,
porque logre la esperanza
de hacer tu religión mía.
MOISÉS
aparte
(No sé qué me dice el alma,
en que todo esto es mentira;
disimule hasta apurarla.)
Vengas con bien.
IDOLATRÍA
aparte
(No me va
saliendo la industria mala.)
LOS TRES
¡Qué hermosura!
LOS TRES
¡Qué belleza!
1.º
Vamos, por si nos señalan
para la facción.
TODOS
¡Oh, quién
volviera a verla y hablarla!
Vanse los seis
MOISÉS
¡Arón, Séfora, María!
Salen Arón, Séfora y María
ARÓN
¿Qué me quieres?
LAS DOS
¿Qué nos mandas?
MOISÉS
Tú, Arón, mientras Josué
al campo va, a esa montaña
con Ur tu levita sigue
mis pasos, para que haga
oración entre los dos,
por si los brazos se cansan
puestos en cruz sustentarlos
podáis; y así asegurada
en la cruz la oración dure
lo que dure la batalla,
que va en que unos lidien y otros
oren perderla o ganarla.
ARÓN
Claro está que la fe es
quien las vitorias alcanza.
En busca voy de Ur.
Vase
MOISÉS
En esa
de Sinaí florida falda
te espero. Vosotras dos,
a esta extranjera amparadla
y tenedla entre vosotras.
(Y ninguno la hable, hasta
Aparte a las dos
que yo me asegure de ella,
que temo viene con falsa
intención de espía perdida.)
Vase
MARÍA
Séfora, ¿no es cosa extraña
la condición de mi hermano?
Siempre se teme y recata
de todo.
SÉFORA
No le murmures,
que el recato nunca daña.
MARÍA
Nunca daña, pero siempre
fastidia.
SÉFORA
En vano lo extrañas,
que como sois los hebreos
tan mal acondicionada
nación, que a cualquiera aire
se facilita voltaria,
ningún recato le sobra
al que ha de tenerla a raya.
MARÍA
¿Es más firme la etiopisa,
en quien, porque no haya nada
fijo, el sol variando teces
a unas deja y a otras mancha?
SÉFORA
A ser yo de la Etiopía
del Nilo, quizá escuchara
con la razón de ser negra
el baldón de no ser blanca,
mas siendo de la Etiopía
de Palestina, templada
región que la tez no tiñe,
el modo solo me agravia,
y a no mirar… Extranjera,
ven conmigo, sin que hagas
concepto de que la sufro
el desdén con que me habla
por inferior; que no es
el usar de esta templanza
sino porque hermanas somos.
Ven, pues, conmigo.
Vase
MARÍA
No vayas
sino conmigo, creyendo
que el reportarse, cobrada
en el arrojo que iba
a decir, no es porque hermana
es mía, ni pueda serlo,
que no es sino mi cuñada.
Vase
IDOLATRÍA
Bueno es, por llevarme una,
haberme dejado entrambas.
No sea misterio el acaso
que de mí a las dos aparta;
pero yo se lo agradezco,
a precio de que mis ansias
puedan discurrir a solas
qué arte, qué industria, qué maña
tendré para ir encendiendo
alguna hipócrita llama
que se mantenga en pavesas
hasta que en hogueras arda.
Esto dirá el tiempo, y puesto
que no se mide a distancias
lo perspicaz de mi vista,
dilátese a ver qué pasa
en la batalla de Sin.
Dentro cajas y trompetas, ruido de batalla, y sale Belfegor como despeñado
DENTRO
¡Guerra, guerra, al arma, al arma!
BELFEGOR
¡Ay de mí infeliz!
IDOLATRÍA
¿Qué es esto,
Belfegor?
BELFEGOR
Que declarada
por Israel la vitoria
queda, en fe de ser tan grata
la oración de Moisés, pues
el rato que se desmayan
sus brazos puestos en cruz
era nuestra la ganancia,
pero suya el rato que
vueltos en cruz los levanta;
y no paró aquí su triunfo,
sino en que deshecha caiga
mi estatua en tierra, que de ella
—quizá porque fue mi estatua
oráculo de la lid—
también su fervor me lanza.
Mira si te dije bien
que contra su Dios no bastan
humanas fuerzas el tiempo
que los conserva en su gracia;
y así vuelvo en busca tuya,
porque si tú no restauras,
haciéndolos que la pierdan,
nuestras ruinas, siempre ufanas
dirán sus voces al son
de sus trompas y sus cajas:…
Las cajas y trompas en un carro
VOCES
dentro
¡Vitoria por Israel!
UNOS
en un carro
¡Viva de Josué la fama!
OTROS
en otro
¡Viva la fe de Moisés!
Dentro
MOISÉS
Ni a él ni a mí nos deis las gracias
que solo a Dios se le deben.
IDOLATRÍA
¡Qué ira! Y más al ver (¡qué ansia!)
que al darse vista (¡qué pena!)
los vencedores (¡qué rabia!)
y los demás (¡qué dolor!)
al tiempo que Moisés baja
(¡qué congoja!) a recibirlos
de la cumbre (¡qué desgracia!)
los israelitas (¡qué angustia!)
vienen cantando la gala;
de suerte que divididos
unos y otros en dos bandas,
música mezclando y trompas,
unos dicen y otros cantan:…
Cajas y trompas
UNOS
¡Viva la fe de Moisés!
OTROS
¡Viva de Josué la fama!
BELFEGOR
Hasta pensar lo que haremos,
a aqueste lado te aparta.
TODOS
¡Vitoria por Israel!
IDOLATRÍA
¡Qué confusión!
BELFEGOR
Oye y calla.
Retíranse los dos, y salen por una parte Josué y soldados, y por otra músicos, María, Séfora, y los demás hombres y mujeres que puedan, cantando y bailando, y detrás Moisés y Arón.
MÚSICA
Venga en hora dichosa
Josué, a quien llama
«monte vitorioso»
la letra hebraica.
Culebrilla
Rosas y claveles
en su guirnalda
tejan entre flores
laurel y palma.
Cruzado
Y para que vuele
eterna su fama,
dele ella sus bronces
y el tiempo sus alas.
Vueltas
De Israel el pueblo
le cante la gala,
a Moisés la gloria
y al cielo las gracias.
MOISÉS
Dame, Josué, los brazos.
JOSUÉ
A mí tú, Moisés, las plantas.
MOISÉS
Eso es querer que me humille
a alcanzarlos yo. Levanta,
vencedor caudillo en quien
espero que tus hazañas
han de suspender al Sol.
JOSUÉ
En vano, señor, me ensalzas,
que no es la vitoria mía,
sino tuya, pues tú alcanzas
de Dios su aplauso, que es quien
vive, vence, triunfa y manda.
MOISÉS
Cansado vendrás; no es bien
detenerte sin que vayas
a descansar a tu albergue,
y más viendo cuánto baja
obscura la noche.
AFECTO 1.º
Y tanto,
que si un instante se tarda,
no acertará con la senda.
MOISÉS
Nube habrá que iluminada
a él y a todos os alumbre
de noche.
AFECTO 2.º
Cuando luz traiga,
¿qué traerá para el alivio,
si nadie hambriento descansa?
MOISÉS
Quizá habrá nube también
tan prodigiosa y tan rara
que os haga sombra de día,
y una y otra os den vianda
que os sustente todo el tiempo
que caminéis a la patria
de la prometida tierra
que os espera.
SIMPLICIO
Esa palabra
está gozando de Dios.
MOISÉS
Claro está, pues Dios la causa.
Ve, Josué, y id vosotros
acompañándole hasta
su tribu.
TODOS
Vamos, y sea
repitiendo en su alabanza:…
Cantan
TODOS
Que todo Israel
le cante la gala,
a Moisés la gloria
y al cielo las gracias.
Vanse cantando, y Moisés detiene a las dos, y Arón se queda
MOISÉS
¿María? ¿Séfora?
LAS DOS
¿Qué quieres?
MOISÉS
¿Adónde está aquella extraña
mujer que encargué a las dos
que la tuvieseis en guarda?
MARÍA
Séfora te dirá de ella,
que fue quien seguirla manda.
SÉFORA
De ella te dirá María,
que fue quien dijo que vaya
con ella.
MARÍA
Yo no la vi
más.
SÉFORA
Yo tampoco.
MOISÉS
¡Qué hurañas
estáis siempre! ¿Cuándo habéis
de vivir en paz entrambas?
SÉFORA
Cuando tú a tu hermana no
la des, Moisés, tantas alas
que se atreva a motejarme
de etiopisa.
MARÍA
Si ella…
MOISÉS
Calla,
que tu condición, María,
es terrible.
ARÓN
No es más blanda
la de Séfora.
MOISÉS
Cuando ella
algo dijera, mirara
que era Séfora mi esposa.
ARÓN
Mirara ella que es tu hermana.
MOISÉS
¡Oh familiares rencillas,
qué molestas, qué pesadas
sois! Y más para quien tiene
sobre sus hombros la carga
de todo un pueblo, en que estriban
cosas de más importancia.
LAS DOS
Yo…
MOISÉS
Dejadme, y no vengáis
más con tan necias demandas:
Arón, aparte me escucha.
Habla aparte
(Alto espíritu me llama
a que a la cumbre del monte
Sinaí suba, en cuya estancia
me detendré algunos días.
Tú del gobierno te encarga,
en mi ausencia, de este pueblo;
ya conoces cuánto es varia
su condición, y no tiene
más medio que tolerarla.
Compón a las dos, y adiós.)
(Señor, ya voy donde mandas.)
Vase
ARÓN
Cierto, Séfora,…
SÉFORA
A mí no
tienes que decirme nada;
díselo a tu hermana, que es
la que da siempre la causa.
Vase
MARÍA
A mí tampoco no tienes
qué decir, pues ves con cuánta
sequedad, atropellando
mi queja, Moisés me trata.
ARÓN
Ya volví por ti; no tienes
por qué quedar disgustada.
MARÍA
¿Cómo no, si veo que a mí
con todo el pueblo me iguala
en el ceño con que a todos
los rige, gobierna y manda?
ARÓN
Áspera es su condición,
no lo niego.
MARÍA
La montaña
de Egipto lo diga donde
alevosamente mata
a un pobre gitano, solo
porque tuvo unas palabras
con un hebreo.
ARÓN
No es eso
lo más de su temeraria
nimiedad; pues a otro, un día
no más de porque cortaba
leña en sábado, mandó
apedrearle.
MARÍA
Él no repara
en que la suma justicia
es suma injuria; y si hallara
el escrúpulo más leve
en mí, pienso que en mí…
Hace como dicen los versos
El habla
titubeada se retira,
porque el aliento la falta,
al pronunciar que si, cuando…
¿Cielos, qué es lo que me pasma,
que todo me hiela cuando
siento que todo me abrasa?
ARÓN
¿Qué tienes?
MARÍA
No sé, no sé
qué súbita destemplanza,
qué nuevo delirio, qué
nuevo frenesí me embarga
lo articulado a la lengua
y lo discurrido al alma;
porque solo sé ¡ay de mí!
que entre congojas y bascas,
el corazón en el pecho
a pedazos se me arranca;
que me abraso, que me hielo
sin saber si quien me mata
es en el pecho puñal
u dogal en la garganta.
¡Ay de mí, infeliz!
Vase
ARÓN
Tras ella
forzoso será que vaya
a ver qué remedio pueda
tener tan no vista causa
de repentino accidente.
Vase, y salen la Idolatría y Belfegor de donde estaban retirados
IDOLATRÍA
Belfegor, de esto que pasa,
¿qué es lo que ha tu inmortal ciencia
discurrido?
BELFEGOR
Mucho y nada.
Mucho, si es que en lo historial
acudo a las circunstancias
de un pueblo cautivo y libre,
de un mar abierto, de un agua
amarga y dulce en virtud
de un tronco, de una elevada
oración en cruz, de un triunfo
y una ruina, una campaña
desierta y poblada; pero
si acudo a dónde van tantas
maravillas a parar,
nada sé, porque no alcanzan
mis ciencias a reservados
motivos de Dios.
IDOLATRÍA
Aguarda,
que aún en lo historial hay otro
nuevo prodigio que añadas,
no menos raro, pues no
menos admirable espanta.
Instrumentos en la nube primera, y vase abriendo poco a poco, elevándose en una columna el ángel primero con una hacha en la mano.
¿Qué nueva luz será aquella,
que cuando trémula apaga
la noche rayos de oro
en undosa urna de plata,
todo este horizonte alumbra
tan diáfanamente clara
que no le hace falta el día
a quien el sueño hace falta?
BELFEGOR
No sé, que aunque mi fortuna
corrió el cielo estrella a estrella,
no me acuerdo como ella
que hubiese imagen ninguna;
ni del Sol ni de la Luna
participa su arrebol
cuando, nocturno farol,
todo lo ilumina.
IDOLATRÍA
¿Pues
que será luz que no es
estrella, Luna ni Sol?
BELFEGOR
Si a creella me provoco
—en las dudas con que lucho—
exhalación, dura mucho;
si cometa, asusta poco;
si en que sea nube toco
que concibe en embrión
algún rayo, no hay razón
para ver cuán alta sube.
IDOLATRÍA
¿Pues qué es, di, luz que no es nube,
cometa ni exhalación?
BELFEGOR
Si algún astro desasido
de su epiciclo la infiero,
signo que vaga ligero
o planeta suspendido,
será discurso perdido,
que la ordenación perfecta
de sus rumbos no sujeta
a mudanzas está.
IDOLATRÍA
¿Pues
qué será luz que no es
astro, signo ni planeta?
BELFEGOR
Si de terrestre vapor
o si de vapor marino
vaga impresión la imagino,
de aire u de fuego esplendor,
uno y otro será error
en mí más que en otros, ciego
que más que otros a ver llego.
IDOLATRÍA
¿Pues qué será, dime, pues,
luz que ni es vapor ni es
impresión ni aire ni fuego?
BELFEGOR
No sé, que aquí por vencido
todo mi saber se dio.
IDOLATRÍA
Si eso haces tú, ¿qué haré yo?
BELFEGOR
Suspender alma y sentido.
IDOLATRÍA
Fuerza es que luz que no ha sido
del cielo imagen ninguna,
lo sea de mi fortuna;
pues no es nube ni impresión,
cometa, astro, exhalación
ni estrella ni Sol ni Luna.
Cantado
ÁNGEL 1.º
Despertad, despertad, israelitas,
del pálido sueño en que ociosos dormís,
no perezoso os detenga el descanso,
mirad que os espera una patria feliz.
Caminad, caminad, pues seguro
el paso os ofrece triunfante la lid
de los amaros desiertos de Sur
a las amenas campañas de Sin.
No temáis que obscura la noche
os descamine, que para seguir
su norte columna de fuego esta nube
antorcha será que os alumbre sutil.
MÚSICA
Despertad, caminad y salid
de los amaros desiertos de Sur
a las amenas campañas de Sin.
IDOLATRÍA
Antes que de aquella voz
los ecos oigan, probemos
a ver si impedir podemos
el que no corra veloz.
BELFEGOR
Dices bien. ¡Oh tú, luciente
rasgo de elevado centro!
Si el oráculo que dentro
de ti habla me consiente
—por ser el primer hebreo
que tu dulce acento oyó—
el que también hable yo,
¿qué logra nuestro deseo
en que tenga su agonía
—ya que caminar conviene—
de noche luz si no tiene
mantenimiento de día?
¿Con hambre y al resistero
del sol ha de caminar
sin viático manjar
que le dé fuerzas primero
para la jornada de esa
gran tierra de promisión?
Y así de tu persuasión,
pues nada ha de lograr…
ÁNGEL 1.º
Cesa
tú en la tuya; y porque no
dudes —conocido ya—
que nada al pueblo faltó,
manjar y sombra tendrá.
LOS DOS
¿Quién ha de dársela?
Ábrese la segunda nube, y en ella el ángel segundo con un canastillo de flores deshojadas; deja el primero la luz y toma otro canastillo.
ÁNGEL 2.º
Yo.
IDOLATRÍA
Segundo ardor me deslumbra
al ver que manjar ofrece
sombra que al día obscurece
tras luz que a la noche alumbra.
Cantado
ÁNGEL 2.º
Despertad, despertad, israelitas,
y porque veáis que para salir
de los amaros desiertos de Sur
a las amenas campañas de Sin
ni la obscuridad ni el hambre ni el sol
tan digno viaje podrán impedir,
hallaréis que dos nubes contrarias
en obscurecer a un tiempo y lucir
conformes están en daros viandas
que luces y sombras contienen en sí,
porque hoy solo entre sombras y luces
se deja mirar de este tránsito el fin.
Y así a refacción que os anime y aliente,
venid a mi voz…
ÁNGEL 1.º
A mi acento venid…
LOS 2.
y veréis que el rocío que ofrece…
ÁNGEL 1.º
la aurora al llorar,…
ÁNGEL 2.º
el alba al reír…
LOS DOS
pan de ángeles es, que os esfuerce al partir…
MÚSICA
de los amaros desiertos de Sur
a las amenas campañas de Sin.
Van los ángeles esparciendo las flores
ÁNGEL 1.º
Este cuajado aljófar que os llueve
listada mi nube de rosa y jazmín…
ÁNGEL 2.º
Este blanco maná que os esparce
la mía argentada de nieve y carmín…
ÁNGEL 1.º
en neutral sabor de manjares
veréis que se sabe tal vez convertir.
ÁNGEL 2.º
Y tal hallaréis que transubstanciado
sabrá a cuanto el labio le llegue a pedir.
ÁNGEL 1.º
Llegad, pues, a gozar un tesoro
que excede en riquezas al oro de Ofir,…
ÁNGEL 2.º
y para alimento, vianda que deja
atrás la substancia de espiga y de vid.
ÁNGEL 1.º
Y pues sombra ni luz ni comida…
ÁNGEL 2.º
os hace ya falta para conseguir…
ÁNGEL 1.º
de un tránsito en otro, llegar a la patria…
ÁNGEL 2.º
que tan prometida os espera feliz,…
MÚSICA Y ÁNGELES
despertad, despertad, israelitas;
despertad, caminad y salid
de los amaros desiertos de Sur
a las amenas campañas de Sin.
Cúbrense las nubes
IDOLATRÍA
¿Qué es esto, Belfegor?
BELFEGOR
Yo
no sé más de que los cielos
han dejado monte y valle
de blanco maná cubiertos.
IDOLATRÍA
Llega a probarle; veamos
a qué sabe.
BELFEGOR
Si haré, …pero
no haré, que al ir a tocarle
de pies y de manos tiemblo.
Llega tú, llega, que yo
no me atrevo, no me atrevo
ni aun a mirarle.
IDOLATRÍA
Bueno es
que a ti te retire huyendo
y quieras que llegue yo.
BELFEGOR
Sí, que si en él hay misterio
que quiera significarnos
algún alto sacramento,
más fácil es a tu humano
error el atrevimiento
que a mi angélico error, pues
el delito del respeto
podrá cometerle el hombre,
y yo, Idolatría, no puedo.
IDOLATRÍA
Pues yo llegaré, si a mí
es más dado su desprecio.
Dentro
ARÓN
Nadie se atreva a tocar
tal manjar sin que primero
gracias dé a Dios.
IDOLATRÍA
¿Si conmigo
habla esta voz?
BELFEGOR
No, supuesto
que con todo el pueblo habla,
pues repite todo el pueblo…
Dentro Música y todos
TODOS
Candor tan bello
pan de ángeles es que a que el hombre le coma
desciende del cielo.
BELFEGOR
Y en sus caseras alhajas
el blanco maná cogiendo,
a tropas por todas partes
discurre.
IDOLATRÍA
Con todo eso,
no me ha dejado el acaso
sin el susto del proverbio.
Salen Arón, Josué y los siete afectos, Séfora y las más mujeres que puedan y hombres con canastillas de mimbres todos.
JOSUÉ
Nadie se atreva a tocarle,
yo también a decir vuelvo,
sin que el primero sea Arón,
pues por sacerdote, es cierto
que a su dignidad le toca
ser quien le guste primero.
SÉFORA
Justo es, y en tanto que él llega
todos en su loor diremos:…
MÚSICA Y TODOS
Candor tan bello
pan de ángeles es que a que el hombre le coma
desciende del cielo.
Hace Arón acción de levantarle de suelo y comer, yluego todos
ARÓN
Decís bien, que en un sabor
mezcla sabores diversos,
de pan con leche amasado
y miel.
SIMPLICIO
Ahora lo veremos.
JOSUÉ
¡Qué dulzura tan suave!
SÉFORA
¡Qué manjar tan blando y tierno!
MUJER 1.ª
¡Qué soberana comida!
MUJER 2.ª
¡Qué soberano alimento!
AFECTO 1.º
A mí no me sabe a más
que a lo ácimo y a lo seco.
AFECTO 2.º
¿Adónde está esta dulzura,
que yo con ella no encuentro?
AFECTO 3.º
Ni yo más que un desabrido
sabor.
AFECTOS 4.º Y 6.º
Yo digo lo mesmo.
SIMPLICIO
Yo no, porque a mí me basta
no más de que sea sustento
sin que me cueste buscarle,
a gula y pereza atento.
BELFEGOR
¿Qué pan será este que da
a unos gozo y a otros tedio?
IDOLATRÍA
De réprobos y elegidos
debe de ser argumento.
ARÓN
Séfora, pues de María
es tan grande el desconsuelo
como haber brotado en lepra
su accidente —a cuyo efecto
vive apartada—, que de ese
manjar la lleves te ruego
alguna porción.
SÉFORA
Sí haré,
que sentimientos que en pecho
noble a lástimas se pasan
dejan de ser sentimientos.
Venid conmigo vosotras.
ARÓN
Tú, Josué, conmigo. Demos
vuelta por todos los tribus,
que es gozo gozosos verlos.
JOSUÉ
No es contento el que no es
comunicado contento;
y así, porque este lo sea,
vamos todos repitiendo:…
TODOS Y MÚSICA
Candor tan bello,
pan de ángeles es que a que el hombre le coma
desciende del cielo.
Vanse todos, los músicos y mujeres, quedando los afectos, Idolatría y Belfegor
IDOLATRÍA
Supuesto que introducida
estoy ya con todos ellos,
veré, para pervertirlos,
si puedo ir ganando afectos.
Aquí me espera.
BELFEGOR
Sí haré,
y pues valerte no puedo
en más que en introducirte,
invéntate tú los medios.
Quédase retirado Belfegor
IDOLATRÍA
(Con el nombre de Cozbí,
claro es que será mintiendo.)
Decidme…
AFECTO 1.º
¡Qué es lo que miro!
¿No es este el prodigio bello
que al verle me robó el alma?
LOS OTROS
¿No es este el raro portento
que abrasó mi corazón?
SIMPLICIO
¿No es este aquel embeleco
del no sé qué y sí sé qué,
que le siento y no le siento?
IDOLATRÍA
Con una duda venía
que como extranjera tengo
a preguntaros qué causa
hoy os tiene tan contentos,
y ya son dos, pues se añade
a ella el mirarme suspensos.
AFECTO 1.º
A ambas estáis respondida
con que el contento es de vernos
de Dios tan favorecidos,
y la suspensión de veros
tan bella a vos.
IDOLATRÍA
Pues dejando
esa segunda al silencio,
volvamos a la primera,
que es solo a lo que yo vengo.
¿Qué favor es el que habéis
de Dios recibido?
AFECTO 2.º
¿Viendo
esa nevada campaña
en socorro del asedio
que en estos montes tuvimos,
dudáis favor tan inmenso?
IDOLATRÍA
¿Favor? Acaso no es
favor ¿Cuántas veces vemos
extrañas lluvias causadas
en las regiones del viento
por los contrarios vapores
de que se conciben? Dejo
por comunes agua, nieve
y granizo; y voy a tiempos
en que se ha visto llover
sangre y ceniza: pues siendo
así que los almagrares
rojos, que los cenicientos
campos pueden dar vapores
en su cualidad tan densos
que no liquidados vuelvan
a bajar como subieron,
¿quién quita que congelados
esos granos sean de aquellos
vapores en fértil tierra
de varias frutas compuestos?
Varios sabores lo digan,
pues al paladar diversos
son más sabrosos a unos
que no a otros. Fuera de esto,
si es alimento de Dios,
¿cómo es coartado alimento?
Apenas el sol le hiere,
cuando le miráis deshecho,
y el que de él más ha cogido
no lleva más que el que menos;
si guardáis para mañana,
mañana en gusanos vuelto
le hallaréis. Y en fin, si fuera
favor de Dios, ¿a qué efecto
se hubiera Moisés huido,
las justas quejas temiendo
del engaño con que os trujo
a perecer a un desierto?
U decidme dónde está,
y veréis cuánto es opuesto
veros de Dios socorridos
y ausentarse él por no veros.
Y pues del que yo imagino
no hallo señas en el vuestro,
de aquí en su busca iré, ya
que en vosotros no le encuentro.
AFECTO 1.º
Oye.
AFECTO 2.º
Aguarda.
AFECTO 3.º
Escucha.
AFECTO 4.º
Espera.
IDOLATRÍA
Detenerme es vano intento
mientras no tengáis un dios
que no os traiga pereciendo
por desiertos, engañados
de falsos prometimientos.
Buscad, pues, al que yo busco,
que él os dará alojamiento
no en montes, sino en palacios
fabricados y compuestos
de mármoles y de bronces
en cuyos reales asientos,
de tapetes alfombrados
y de doseles cubiertos,
goce la pompa del fausto
la majestad del imperio.
AFECTO 1.º
Dices bien. ¿Por qué ha de darse
a partido mi deseo
de un peñasco y de un manjar?
Tras ti, bella deidad, pienso
buscar el dios que tú buscas.
BELFEGOR
aparte
(Ya ha traído a sí el afecto
de la soberbia.)
IDOLATRÍA
¡Qué oro,
qué plata, qué lucimiento
de joyas no tendrás!
AFECTO 2.º
¿Joyas,
oro y plata dijo? Necio
será aquel que no la siga.
IDOLATRÍA
¿Pues qué, los divertimientos
no serán en los jardines
de varias bellezas llenos
donde todo sea delicias,
bailes, músicas y juegos,
a quien seguirán banquetes
tan varios como opulentos?
AFECTO 3.º
¿Quién por delicias no da
penalidades en trueco?
BELFEGOR
aparte
(Sola esta vez ha seguido
el lascivo al avariento.)
IDOLATRÍA
Si algún motín se moviera
en las cortes de su reino,
¿qué militares honores,
qué dignidades, qué premios
no dará al que en roja sangre
vuelva a sus ojos envuelto?
AFECTO 4.º
¿Quién deja de ir donde pueda
lucir con el ardimiento
de su espíritu?
AFECTO 6.º
¿Ni quién
ha de quedarse sujeto
a envidiar a quien encuentre
tal dicha?
SIMPLICIO
Yo, que si oyendo
aquello de los convites
me detuve a no ir tras ellos
fue a causa de la pereza
que para buscarlos tengo.
Si dijera esa beldad:
«yo sé de un dios que todo esto
nos dará luego en llegando»,
yo fuera en su seguimiento;
pero «vamos a buscarle,
que podrá ser que le hallemos»
es contingente locura
de bárbaro endiosamiento.
AFECTO 2.º
Bien dice, aunque simple.
AFECTO 3.º
No
discurre mal, aunque necio.
SIMPLICIO
¿Qué necio o qué simple no
tiene grande entendimiento?
AFECTO 1.º
La razón siempre es razón,
dicha de cualquier sujeto.
Y pues no está en quien la dice
la estimación, sino en serlo,
hasta tener más noticias
no nos resolvamos presto.
Quédate tú entre nosotros
hasta hallarlas.
IDOLATRÍA
Con un medio
me quedaré que he pensado
de hallar a este dios más presto.
TODOS
¿Qué es?
IDOLATRÍA
Que propongáis a Arón
que —pues Moisés, con pretexto
de que va a hablar con su Dios,
dejándole a él el gobierno
del pueblo, os dejó a vosotros
sin Dios ni caudillo, expuestos
al antojo de una nube
o a la veleidad de un viento—
os dé dios a quien pedir
que os saque de aqueste yermo
páramo, con que ofrecido
a él el culto, es fuerza —viendo
que ya le adoráis en fe
de ignoto conocimiento—
se deje hallar, y obligado
os saque de cautiverio
más penoso que el de Egipto.
SIMPLICIO
¡Y cómo si es, que me acuerdo
que no como aquellas ollas
de ajos, cebollas y puerros!
AFECTO 2.º
El medio es proporcionado
al estado en que nos vemos
sin caudillo y sin Dios.
AFECTO 4.º
¿Pues
qué esperamos? Vamos presto
en busca de Arón.
AFECTO 1.º
Porqué
si se resiste haga el miedo
lo que no haga el ruego, sea
convocando y persuadiendo
por todos los tribus hasta
niños, mujeres y viejos
que clamen por nuevo dios.
AFECTO 6.º
Dices bien.
AFECTO 1.º
Pues no esperemos
más.
TODOS
En busca suya vamos
todos desde aquí diciendo:
¡Arón, danos nuevo dios!
Vanse los afectos
IDOLATRÍA
Belfegor, ¿qué dices de esto?
BELFEGOR
No es tiempo de discurrir,
sino que vayas con ellos
adelantando el tumulto
con tus voces.
IDOLATRÍA
Ten por cierto
que no los pierda de vista,
por más que voy a perderlos.
Vase tras ellos
BELFEGOR
Pues como tú no los dejes,
verá el mundo y verá el cielo
que a la idolatría el demonio
la introdujo, que ella luego
en la sujeta materia
de los viciados afectos
mentirosamente supo
facilitarse su obsequio;
y tanto que ya movido
en varios bandos el pueblo
los sigue, diciendo:…
Dentro
TODOS
!Arón,
danos un dios que adoremos!
Salen todos los que puedan y Arón
ARÓN
Bárbaro, desconocido,
ingrato, atrevido pueblo,
¿qué dios pides?
TODOS
Un dios que
nos saque de este desierto.
ARÓN
¿Pues no tenéis al Jehová,
que es Dios de Dioses inmenso,
a quien pedírselo?
TODOS
No,
que no oye nuestros lamentos
después que Moisés con él
se ha retirado o se ha muerto.
ARÓN
¿Con un manjar en su ausencia
no acaba de socorreros?
¿Aún el sabor en los labios,
está ya la queja en ellos?
TODOS
¿Qué manjar es un rocío?
AFECTO 1.º
Aquí, Arón, no hay más remedio
que darnos dios…
TODOS
o morir
a nuestras manos.
ARÓN
aparte
(¿Quién, cielos,
se ha visto en igual conflicto?
Por una parte el consejo
de Moisés es tolerarlos;
por otra, error complacerlos;
por otra, morir si no
los complazco y los tolero.
¿Qué medio habrá?)
TODOS
¿Qué respondes?
ARÓN
aparte
(Mas ya se me ofrece el medio:
esta gente es miserable
y avarienta por extremo,
mayormente las mujeres;
pues démosle tiempo al tiempo,
proponiendo un imposible
que detenga este primero
ímpetu desenfrenado;
en cuyo breve intermedio
abrirá el cielo camino
que provea de remedio.)
TODOS
¿Qué dices?
ARÓN
Que yo os daré
un dios tan raro y tan nuevo
que sea dios y sacrificio
en un simulacro mesmo.
Mas es dios tan soberano
el que voy a proponeros,
que si no es su estatua de oro,
de otro metal no hace aprecio.
Ved, pues, si este queréis.
TODOS
Sí.
ARÓN
Pues dadme, para el efecto
de que vaya a fabricarle
el metal que yo no tengo.
AFECTO 1.º
Cuantas riquezas pedidas
de los gitanos traemos
en recompensa de haber
servídolos tanto tiempo
te ofrecen todos en mí.
MUJER 1.ª
Porque no quede por eso,
en mí —hablando yo por todas—
las mujeres te ofrecemos
no solo las joyas que
pedimos prestadas, pero
hasta aljorcas y zarcillos.
ARÓN
aparte
(Saliome vano el intento,
conque es fuerza fabricarles
el ídolo que he propuesto
de ser sacrificio y dios.
¿Cómo he de componer esto,
si no es que fabrique alguna
bruta estatua, persuadiendo
que aquel es el sacrificio
del dios que le anima dentro?
TODOS
¿En qué otra vez te suspendes?
ARÓN
En admirar vuestro celo.
Id trayendo materiales;
iré yo la estatua haciendo.
TODOS
Porque el tiempo no se pierda,
vamos todos a traerlos.
Vanse
ARÓN
¡Oh barbaridad! Si no
fuera de fe, ¿fuera, cielos,
fácil creer que hubo quien compre
a joyas los sacrilegios?
Vase
BELFEGOR
Bien de Cozbí las mentiras
te han salido.
IDOLATRÍA
Pues no en esto
han de parar, que una vez
habiendo llegado a verlos
en desgracia de su Dios,
no han de dar paso sin riesgo
que no le impida a la tierra
prometida.
BELFEGOR
¡Quién el tiempo
adelantara!
IDOLATRÍA
¿Qué más
adelantado, si vemos
desde aquí con cuánta priesa
acuden unos trayendo
al ídolo materiales,
otros a avivar el fuego
para su fundición y otros
a erigir un risco en templo
en que colocado puedan
darle adoración?
BELFEGOR
Ya veo
que para los dos no hay
lugar, distancia ni tiempo,
y podemos reducir
muchos días a un momento;
pero por veloz que sea,
es perezoso al deseo.
IDOLATRÍA
El que yo tengo no es
que se nos supla lo presto,
sino el de saber qué causa
mueve a Arón, según voy viendo,
para que el ídolo sea
en forma de un bruto.
BELFEGOR
A eso
se me ofrecen dos razones:
una, que ese bruto es cierto
que será animal nombrado
a sacrificios aceptos,
y querrá con eso darles
a entender que en un supuesto
les da el dios y el sacrificio;
la otra, que quizá creyendo
—ya que le labra forzado—
que habrá algún tribu que viendo
la desproporción que hay
de un bruto a un dios, quiera cuerdo
no darle adoración.
IDOLATRÍA
Bien
has discurrido, mas ellos,
poseídos de sus vicios
y de su natural mesmo,
fácil, inconstante y vario,
están a mí tan afectos
que no dudo que darán
adoración a un becerro.
Dentro instrumentos y grita
BELFEGOR
Dígalo esa salva, pues
ya llegan aquí los ecos
de la aclamación con que
aun antes de verle hecho
le celebran: sus lejanas
voces oye.
Canten dentro como a lo lejos .Dentro
MÚSICA
Pues tenemos
ya dios a quien adorar,
bien podemos,
al colocarle en su altar,
cantar, tañer, danzar y bailar.
IDOLATRÍA
Habiendo sido en visible
forma quien les dio el consejo,
visible es bien les asista.
BELFEGOR
Y yo invisible, supuesto
que la Idolatría se deja
ver en viendo sus efectos,
y no el demonio, que anda
invisible entre ella y ellos.
IDOLATRÍA
Pues tú invisible y visible
yo, fuerza a su culto demos.
BELFEGOR
¿Qué haremos en eso?, si es
dárnosle a nosotros mesmos,
el día que por nosotros
su voz dice:…
LOS DOS Y MÚSICA
Pues tenemos
ya dios a quien adorar,
bien podemos,
al colocarle en su altar,
cantar, tañer, danzar y bailar.
Dentro grita y instrumentos varios. Vanse los dos repitiendo la copla, y sale Moisés en lo alto del monte con las tablas de la ley
MOISÉS
Cuando tan favorecido
de vos ¡oh Señor! desciendo
con las tablas de la ley
contenida en diez preceptos
—que se reducen a dos—
grabados en mármol terso
con el buril soberano
de vuestro imperioso dedo,
¿qué regocijos, qué fiestas
de voces y de instrumentos
serán los que a mis oídos,
articuladas del viento,
llegan no cabales, pues
la mitad les hurta el eco?
¡El pueblo tan de alegría!
¿Qué habrá sucedido al pueblo?
A saber lo que es descienda.
Va bajando, suena dentro la grita, y sale Josué
JOSUÉ
¡Que escuche yo…!
ÉL Y MÚSICA
Pues tenemos
ya dios a quien adorar,
bien podemos,
al colocarle en su altar,
cantar, tañer, danzar y bailar.
JOSUÉ
Ya que no puedo impedir
—teniendo Arón el gobierno—
este sacrílego culto,
este inexecrable obsequio,
este abominable rito,
pueda ¡ay de mí! por lo menos
no verle ni oírle. Los montes
en sus más incultos senos
me escondan, donde no llegue
el ruido de sus acentos.
De este las entrañas sean
las que… ¡Mas qué es lo que veo!
¿No es Moisés el que desciende
de su cumbre? A tus pies puesto
—bien que deslumbrado al ver
los encendidos reflejos
que te coronan— te pido
la mano.
MOISÉS
¿Josué, qué es esto?
¿Tú llorando cuando otros
cantando…?
JOSUÉ
Sí, pues es cierto,
que son su canto y mi llanto
nacidos de un parto mesmo,
bien como de un mesmo parto
tu duda y mi sentimiento
de que a tan mal tiempo vengas
y vengas a tan buen tiempo.
MOISÉS
¿Qué contrariedades son
estas?
JOSUÉ
Ese ingrato pueblo,
al ver que cuarenta días
de él has faltado, creyendo
que arrebatado de nubes
en el divino comercio
de Dios, olvidado de él
estabas o absorto o muerto,
fastidiado del maná,
obstigado del desierto,
de ti quejoso y de Dios
desconfiado, ha dispuesto
pedir nuevo dios a Arón,
que a fuerza de su despecho
un ídolo les ha dado,
a quien adorando… ¿Pero
para qué es decirlo yo,
si tú, Moisés, puedes verlo?
Vuelve a ese monte los ojos,
veras en un risco puesto
el bruto ídolo en su pira,
y a todos ante él diciendo…
MOISÉS
Si aun no me atrevo a dudarlo,
¿cómo he de atreverme a verlo?
Ábrese un carro, que es otro monte, y vese en él elídolo de un becerro, y salen los afectos y hombres ymujeres, bailando delante de él
MÚSICA Y TODOS
Pues tenemos
ya dios a quien adorar,
bien podemos,
al colocarle en su altar,
cantar, tañer, danzar y bailar.
MOISÉS
Deme Dios dolor tan fuerte,
tan sin término y medida
que empiece a quitar la vida
y no acabe de dar muerte.
Arroja la tabla partida en dos mitades
JOSUÉ
¿Qué has hecho?
MOISÉS
No sé; la tabla
en que está la ley escrita
Dios de las manos me quita,
quizá por que darme entabla
gracia en otra ley con que
de ese bárbaro enemigo
pueblo ejecute el castigo;
y pues el mármol quebré
que con el nimio dolor
entre esas peñas arrojo,
quiebre también el enojo
en venganza del Señor,
que no son discursos vanos
creer que su agravio me alcanza,
pues que para su venganza
me desocupa las manos.
JOSUÉ
A castigarlos lleguemos.
MÚSICA
Pues tenemos
ya dios a quien adorar,
bien podemos…
MOISÉS
Sentir, padecer, gemir y llorar.
¿Qué dios, sacrílego, infiel
pueblo desagradecido,
vil, torpe, infame, atrevido,
tienes más que al de Israel,
que es el que de la prisión
te sacó y, el mar abierto,
te sustenta en un desierto?
UNOS
¡Qué asombro!
OTROS
¡Qué confusión!
JOSUÉ
Venguemos, Moisés, los dos
en ellos error tan fiero.
MOISÉS
Aguarda, porque primero
me he de vengar en su dios.
Va subiendo al monte del sacrificio
Adúltero hijo de Bel,
que en uno y otro metal
forma de ave dio a Baal
y de culebra a Bethel,
a Belcebut de dragón,
de pavón a Adramelech,
de caballo a Anamelech
y de sirena a Dagón,
de fiero áspid a Baalín,
de mansa oveja a Astarot,
de lascivo hirco a Behemot,
a Moloc de pez, y en fin
de hombre humano a Belfegor;
y añadiendo yerro a yerro
a ti de infame becerro,
castíguete mi furor.
Dale con la vara, y húndese el ídolo
Ved vuestras idolatrías
qué dios adoran, villanos,
que le hicieron vuestras manos
y le deshacen las mías.
BELFEGOR
Al golpe de su crueldad
fallezca mi vanidad.
Vase
IDOLATRÍA
Crezca a su golpe mi ira,
pues aún me quedo mentira
a vista de esta verdad.
Vase
MOISÉS
No en que le derribe pare
mi ansia: polvos le he de hacer
y dárselos a beber
a los que vivos dejare
la cólera de mi acero.
¡A ellos ahora, Josué!
JOSUÉ
A tu lado moriré.
Sale Arón
ARÓN
Yo también, pues —aunque infiero
cuán enojado estarás
por el consejo que di—
con el tribu de Leví,
que no idolatró jamás,
a su sacerdocio fiel,
vengo a asistirte.
MOISÉS
Yo admito,
dejando aparte el delito,
el socorro, viendo en él
que en auxilio de los dos
sacerdotes han de ser
los que han de satisfacer
ofensas hechas a Dios.
La caja, y hacen batalla, retirándose los seis, y salen María con manchas en el rostro y manos, y Séfora deteniéndola
TODOS
Forzoso nos es huir.
DENTRO Y LOS TRES
¡Arma, arma, guerra, guerra!
UNOS
¡Al bosque!
OTROS
¡Al monte!
OTROS
¡A la sierra!
SÉFORA
¿Dónde vas?
MARÍA
¿Dónde he de ir?,
si cuando escucho cantares
se me inflama el corazón
y ahora es más su inflamación
oyendo ecos militares,
porque es de esta lepra impura
tan venenoso el afán
que igual tormento me dan
el horror que la dulzura.
La caja
Y así, ajena de sentido,
no excusando que me vean,
según mis ansias desean
ver a Moisés, he salido
del retiro que tenía,
oyendo que ya bajó
del monte; pues como yo
confiese la culpa mía,
a sus pies sanar espero.
La caja
SÉFORA
Pues a mal tiempo has llegado
en su busca, que empeñado
—azote de Dios su acero—
en su desagravio va
matando a un tiempo y hiriendo,
con los levitas siguiendo
a los idólatras.
La caja
MARÍA
Ya
veo desde aquí a Moisés,
que blandiendo la cuchilla
todo cuanto encuentra humilla,
sin perdonar a sus pies
niño ni joven ni viejo.
SÉFORA
Tanto el campo se humedece
de púrpura que parece
que le inunda el Mar Bermejo.
La caja. Dentro
TODOS
Piedad, Moisés.
Dentro
MOISÉS
Si piedad
piden, tribu de Leví,
lo que es justicia hasta aquí,
no sea desde aquí crueldad.
A retirar al desierto;
duerma el acero gentil.
Salen los tres
JOSUÉ
Casi son treinta y tres mil
los idólatras que han muerto.
ARÓN
Pero no los más culpados,
que esos presumo que fueron
de los primeros que huyeron.
MOISÉS
Ya están todos perdonados.
Envainemos, no haya más,
que ya el corazón me ha dado
que está Dios desenojado.
MARÍA
Luego tú también lo estás,
que si piedad mi malicia
te pide y no la halla en ti,
será crueldad desde aquí
lo que hasta aquí fue justicia.
MOISÉS
¡Ay, María, qué dolor
me da el verte de esa suerte!
MARÍA
¡Ay, Moisés, qué gozo es verte
tan lleno de resplandor!,
viéndose a un tiempo en los dos,
yo asquerosa y tú ilustrado,
en ti de Dios el agrado
y en mí el enojo de Dios.
SÉFORA
Ten lástima de ella y ruega
a su piedad soberana.
MOISÉS
¡Ay, Séfora, que es mi hermana
y al verla el llanto me ciega!
Y aunque su murmuración
contra mí la causa fue,
apartamiento daré
de ella para su perdón.
ARÓN
Dámele también a mí.
MOISÉS
A ti no te le daré.
ARÓN
¿A mí no por qué?
MOISÉS
Porqué
no le has menester, que a ti
no te ha castigado Dios,
que aunque también murmuraste
para tu castigo baste
saber que hay entre los dos
una infinita distancia.
ARÓN
¿Qué es, si merezco sabella?
MOISÉS
Ser sacerdote, y no ella,
de cuya gran circunstancia
es la consecuencia clara,
pues quiere Dios que se note
que culpas de sacerdote
no han de salirle a la cara.
Si en secreto está culpado,
secreto dolor le valga:
llóresele él y no salga
en público su pecado.
Consuélate tú, María,
que presto sana estarás.
Tú, Josué, porque más
no estemos tan solo un día
en tránsito que haya sido
teatro de abominación
tan torpe —cuya mansión
quisiera haber reducido,
aun más que a la sangre, al fuego,
porque a fuego y sangre fuera
brasero de fe su esfera—,
haz que se disponga luego
en marcha el pueblo. Pasemos
por los tránsitos de Can
a Moab, Og y Basán.
JOSUÉ
Dices bien, este dejemos,
quedando por nombre en él
«Campo de Sangre» desde hoy;
y así a obedecerte voy.
¡Marche el campo de Israel!
Vase. Dentro
TODOS
¡Marche el campo de Israel!
MOISÉS
Ven, Séfora; María, ven.
LAS DOS
¿Cuándo no somos las dos
tus sombras?
MOISÉS
Inmenso Dios,
fuerza tus piedades den
con que pueda domeñar
una cerviz tan cruel.
Dentro
TODOS
¡Marche el campo de Israel!
Vanse todos, toca la caja y sale la Idolatría
IDOLATRÍA
¿Adónde piensa marchar
que no le alcance el castigo,
si siempre al paso ha de encontrar conmigo?
Que aunque salí arrojada
de aquella adoración, no escarmentada,
pues me queda otra acción en que le pueda
vencer vencida.
Sale Belfegor
BELFEGOR
¿Ya qué acción te queda?
IDOLATRÍA
La de haberme dejado
vivos los siete afectos del pecado.
BELFEGOR
¿Qué, Idolatría, a ti te toca de ellos?
IDOLATRÍA
Ser yo la hidra de sus siete cuellos.
Si el pecado más leve hacerle sabe
paso al grave, y el grave a otro más grave,
¿quién duda que unos de otros enlazados
crecieron hasta ser idolatría?
Luego «público archivo de pecados»
difinición es mía:
sagrada pluma lo dirá algún día.
La caja
BELFEGOR
Pues siendo así, ¿qué esperan sus efectos,
cuando marchando vienen los afectos
que vivos han quedado?
IDOLATRÍA
Atiende a cada cual en su pecado;
verás —hecha la historia alegoría—
si son vasallos de mi monarquía
y si me queda acción en la esperanza
de tomar en su ejército venganza
de aquel pasado agravio.
BELFEGOR
¿Qué esperanza, si fue su ruina tanta?
IDOLATRÍA
La que el mortal anhélito del labio,
la que el letal contacto de la planta
con su estampa y su aliento
la tierra infeste y inficione el viento:
todo aqueste camino,
que es el rumbo que trae su destino,
de áspides sembraré, cuyo veneno
verás que de cruel tósigo lleno
a fieras mordeduras los devora.
BELFEGOR
¿Pues tienes tú poderes de criadora?
IDOLATRÍA
No, pero a instancia mía,
para que el mundo vea
que son —siendo la idea
de Dios la que los cría—
espúreos hijos de la idolatría,
me da poder para que mi despecho
los arranque abortados de mi pecho.
BELFEGOR
Aun en mí —¿qué hará en ellos?— pavor labra
tu furor.
Dentro
TODOS
¡Alto, y pase la palabra!
Dentro
OTROS
¡Alto, y pase la palabra!
Dentro estos versos
AFECTO 1.º
¿Adónde, Moisés, nos llevas?
AFECTO 2.º
¿Es la tierra prometida…
AFECTO 3.º
una campaña cubierta…
AFECTO 4.º
de áspides y de serpientes,…
AFECTO 6.º
de víboras y culebras?
Dentro
MOISÉS
Si aun perdonados no tienen
vuestros afectos enmienda,
no yo, vuestra poca fe,
idólatras, las engendra.
Dentro
UNOS
¡Qué asombro!
Dentro
OTROS
¡Qué confusión!
Dentro
OTROS
¡Qué desdicha!
Sale el Afecto primero ensangrentado el rostro
AFECTO 1.º
¡Qué violenta
ira de Dios revestida
en escamada culebra!
Fatigado de la marcha
me vio reclinado apenas,
cuando en mi frente cebada
todo el rostro me ensangrienta,
de venenosa ponzoña
derramando por mis venas
tal tósigo que no hay
sentido que no fallezca.
IDOLATRÍA
Mira el ambicioso ya
si herido de mí se queja.
BELFEGOR
Ya veo que la frente es
la región de la soberbia.
Sale el segundo ensangrentadas las manos
AFECTO 2.º
Mortal serpiente ¡ay de mí!
al ir a embestirme fiera,
adelantando las manos
a apartarla u detenerla,
en ellas mordió su saña.
IDOLATRÍA
Son los instrumentos ellas
de la avaricia, que es
el afecto que en ti reina.
Sale el tercero con sangre en los ojos
AFECTO 3.º
¡Ay de mí, infelice! Cielos,
¿qué víbora sería aquella
que saltándome a los ojos
ciego y pasmado me deja?
IDOLATRÍA
¿Qué víbora había de ser
más que su lascivia mesma?
BELFEGOR
Bien dices, que la lascivia
cuanto más ve está más ciega.
Sale el cuarto
AFECTO 4.º
¿Qué áspid es el que en mi pecho
del corazón se alimenta?
Sale el sexto
AFECTO 6.º
¿Qué áspid será el que mordiendo
el corazón me avenena?
BELFEGOR
Del corazón y del áspid
los dos a un tiempo se quejan.
IDOLATRÍA
Son ira y envidia afectos
que en el corazón se engendran,
y ellos se tenían el áspid
antes que el áspid los muerda.
Sale Simplicio
SIMPLICIO
¡Ay de apestado de a dos,
que por ser gula y pereza
tiene un lagarto en los labios
y un culebrón en las piernas!
IDOLATRÍA
No ahí pares: vuelve a esos montes,
verás sus estancias llenas
de cadáveres.
BELFEGOR
No hay
verde planta que no sea
roja pira, seco tronco
que no sea tumba funesta.
Dentro y fuera todos
TODOS
¡Rabiando muero sin que
haya quien me favorezca!
IDOLATRÍA
Mira si son vasallaje,
como dispuesta materia
a mi culto, los viciados
afectos; y considera
si al respecto de la culpa
les corresponde la pena.
BELFEGOR
No saques moralidades,
que podrá ser que alguien de ellas
se aproveche, y para daño
mío bástame que vea
el que al tribu de Leví,
Idolatría, no llega
tu apestada inundación;
y temo que es su reserva
en fe de ser sacerdotes.
IDOLATRÍA
No en eso solo se prueba,
sino en que cuando padece
el pueblo, él es el que ruega
por él a Dios; y así al tiempo
que unos, heridos, sus quejas
dicen,…
DENTRO Y LOS TRES
¡Qué rabia!
DENTRO Y LOS OTROS TRES
¡Qué furia!
IDOLATRÍA
dice él en voces más tiernas:…
Dentro
MÚSICA
Misericordia, Señor;
clemencia, Señor, clemencia.
AFECTOS 1.º Y 2.º
¿Qué voces son las que alivian
mi dolor?
AFECTOS 3.º Y 4.º
¿Qué acentos templan
mi angustia?
¿Qué ecos son estos,
que si no sanan, consuelan?
IDOLATRÍA
¿De cuándo acá a los que rabian
las músicas los recrean?
BELFEGOR
Desde que heridos se animan
todos a decir con ellas:…
Dentro
ARÓN
Hasta enternecer al cielo,
las deprecaciones vuelvan.
TODOS Y MÚSICA
Misericordia, Señor,
clemencia, Señor, clemencia.
Con esta repetición salen Arón, Josué, Séfora, Ma-ría, y todos los demás, músicos y mujeres, y en loalto del monte Moisés, con las tablas de la ley enuna mano, y en la otra un áspid de metal en unavara, como le pintan
JOSUÉ
Parece que nos ha oído,
según Moisés desde aquella
alta cumbre da a entender
que viene a dar la respuesta.
MARÍA
¿Qué misteriosas insignias
serán las que trae, que al verlas,
a no haber sanado, creo
que ahora sanara?
SÉFORA
Oye atenta.
MOISÉS
Peregrinos israelitas
que a la prometida tierra,
por no creer felicidades,
vais tropezando en tragedias,
albricias, que conmovido
Dios de las lástimas vuestras,
viendo que misericordia
le pedís, porque se vea
ser sus piedades más que
las ingratitudes vuestras,
renovando de la ley
escrita las tablas mesmas,
que rompió el dolor, en fe
de que de gracia las vuelva
a revalidar, me manda
que exalte a la vista de ellas
en la misteriosa vara
de los prodigios aquesta
sierpe. A verla, pues, venid;
veréis que el que llegue a verla
de las fieras mordeduras
de otras sierpes convalezca.
AFECTO 1.º
Dígalo yo, que al mirarla
conozco que mi soberbia
en esta exterior herida
la interior salud preserva,
pues la sanidad del cuerpo
pasa a que el alma la tenga.
TODOS
Lo mismo decimos todos.
IDOLATRÍA
Sino yo, en quien ya revientan…
BELFEGOR
Sino yo, en quien ya respiran…
IDOLATRÍA
todas las iras del Etna…
BELFEGOR
del volcán todas las furias…
IDOLATRÍA
por saber…
BELFEGOR
porque quisiera
penetrar…
IDOLATRÍA
qué misterioso
antídoto…
BELFEGOR
qué secreta
virtud…
LOS DOS
tiene ese exaltado
áspid para que a otros venza.
MOISÉS
¡Qué propia duda de quien
hizo verdad la sospecha
de ser mentira y de ser
el demonio quien la alienta!
IDOLATRÍA
Pues ya conocidos, danos
razones que nos convenzan.
Si en natural curación
vemos que a un veneno templa
otro contrario veneno,
¿cómo con el mismo intentas
que un áspid cure a otro áspid?
BELFEGOR
Fuera de esto, ¿el que demuestras
no es de bronce? ¿Pues por qué,
ya que áspid quieres que tenga
virtud contra el áspid, no
pones áspid que lo sea?
MOISÉS
Si fuera áspid natural,
fuera preciso que hubiera
tenido ponzoña; y siendo
así que en divinas letras
la ponzoña del pecado
alma y sentidos infesta,
convino que en el metal
tenga sola la apariencia
del pecado, pero no
que haya tenido ni tenga
ni pueda tenerle quien
en este se representa
hoy para cuando exaltado
en más noble vara penda.
IDOLATRÍA
Si tan gran sujeto quieres
que signifique, ¿no fuera
bien poner otra figura
menos horrorosa en ella
que no un áspid?
MOISÉS
No, porqué
para sanar las dolencias
del que mordido del áspid
al pecador se semeja,
no siendo él el pecador,
convendrá que lo parezca.
LOS DOS
Pues dinos ya de una vez
qué sombra o figura es esa.
Vuelven a abrirse los dos carros de las nubes, y en ellas los ángeles como estuvieron
ÁNGEL 2.º
En cuanto a sombras, a mí
me toca dar la respuesta,
pues soy la que di las sombras
al día, ocultando en ellas
embozado al sol, que fue
decir que entre nubes densas
anda hoy en lejanas luces.
LOS DOS
¿Qué luces pueden ser esas?
ÁNGEL 1.º
Eso de luces a mí
me toca, pues a la negra
noche di participadas
del sol las luces que en ella
alumbraron; y así ahora,
porque mejor resplandezcan,
os he de enseñar al Sol,
en representada idea
de mis sombras y sus luces,
pendiente —en correspondencia
del áspid— en otra vara
más prodigiosa que aquella.
LOS DOS
¿Qué Sol ese ha de ser?
Vuélvese a abrir el carro del sacrificio, y adonde estaba el becerro se ve un niño en una cruz
NIÑO
Yo,
que para sanar las fieras
venenosas mordeduras
de la serpiente primera,
no siendo pecador, quise
parecerlo porque tenga
en mi muerte el pecador
vida temporal y eterna.
LOS DOS
¿Eterna vida? ¿Pues qué
manjar habrá que le pueda
—mientras del árbol no coma
de la vida— mantenerla?
ÁNGEL 1.º
A eso de manjar de vida…
ÁNGEL 2.º
a ambas nubes la respuesta…
ÁNGEL 1.º
toca, que el maná llovieron,…
ÁNGEL 2.º
que es sombra y figura expresa
de aquel alto sacramento
que en pura cándida oblea
también en sombras y luces
en él se nos representa.
LOS DOS
¿Pues qué es lo que en sí contiene?
NIÑO
Mi carne y mi sangre mesma
transubstanciada en especies
de pan y vino, materia
que solos los accidentes,
no la substancia, conservan.
IDOLATRÍA
A tanto golfo de sombras,…
BELFEGOR
De luces a tanta esfera,…
IDOLATRÍA
sienta, sufra, gima y llore.
Vase
BELFEGOR
llore, gima, sufra, y sienta.
Vase
MOISÉS
Y todos en esperanza
de futura edad que tenga
la felicidad de ver
maravilla tan inmensa,…
ARÓN
milagro de los milagros,…
JOSUÉ
fineza de las finezas,…
SÉFORA
prodigio de los prodigios,…
MARÍA
grandeza de las grandezas,…
TODOS
digamos todos humildes
a sus plantas y a las vuestras…
TODOS Y MÚSICA
que en figura y figurado
perdonéis las faltas nuestras,
pues asegura el perdón
vida temporal y eterna.
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- Zitationsvorschlag für diese Edition
- TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. La serpiente de metal. CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbr4.0