Personajes
- LA IDOLATRÍA
- GOLIAT, filisteo
- OFNÍ, hebreo
- IRÁN, hebreo
- FINEÉS, hebreo
- ABIUD, hebreo
- SAMUEL, sacerdote hebreo
- TURPÍN, villano
- CINCO VILLANOS SEGADORES
- SOLDADOS, hebreos
- SOLDADOS, filisteos
- MÚSICOS
- LEY DE GRACIA
- DOS NIÑOS
- UN ÁNGEL
Tocan cajas y trompetas y sale la Idolatría con corona de laurel, espada, plumas y bengala
IDOLATRÍA
Desusado portento,
baldón de la común naturaleza,
en quien tal vez ociosa la grandeza
es su falta la sobra de su augmento,
desusado portento,
espúreo hijo del odio y de la guerra,
pasmo del fuego, asombro de la tierra,
susto del mar y escándalo del viento,
caos racional, pues de uno a otro elemento,
el fuego tiene, para más desmayos,
en tu ceño la forja de sus rayos;
la tierra sus temblores, cuando en ella
agobia un nuevo monte en cada huella;
su breve espejo el mar, si en él te miras;
su corta esfera el aire, si respiras;
siendo todo, a un bostezo de tu aliento,
ojeriza del alto firmamento,
de quien huyen medrosas las estrellas
temiendo que, a roballas o a rompellas
cuando a la cumbre subes,
deslustras flores y coronas nubes.
Desusado portento
(otra vez lo repita y otras ciento),
de quien… mas ¿para qué te habla por señas
mi voz, pues todas te vendrán pequeñas
si ajustarlas procura
al disforme embrión de tu estatura?
Y así, porque tu nombre sólo asombre,
callen tus señas, dígate tu nombre,
valiente Goliat, a cuya fama
es corto ámbito el orbe.
Sale Goliat
GOLIAT
¿Quién me llama,
voz dando y cuerpo a mi confusa idea?
IDOLATRÍA
¿Quién quieres, di, que sea
quien a la luz de pavorosa llama,
que el pecho hiela, el corazón inflama,
te hable en representable fantasía
que no sea tu misma Idolatría?
Yo soy aquella deidad
a quien dio altar, culto y ara
en Babilonia de Belo
la adoración de una estatua.
¿No acaso allí nací, en tiempo
de Abraham, un patriarca
a quien, padre de creyentes,
el pueblo de Israel aclama?
Dar a entender que nací
a oposición suya (a causa
de que, si hay quien un Dios crea,
quien crea muchos dioses haya),
dígalo el que desde Belo
de un ídolo en otro nazcan
Bel, Bahalín, Bal, Belfegor,
cuya primitiva infancia,
haciendo la consecuencia
a tantas naciones cuantas
contiene el orbe, creció
a multiplicidad tanta
que, por el número inmenso
con que me adoran extrañas
gentes, la gentilidad
me nombra la antonomasia
de los que en su culto austeros
sienten ver que, en mi alabanza,
contra un Dios suyo, los míos
de treinta mil dioses pasan.
De esta, pues, inumerable
tropa de imágenes varias,
que tal vez el bronce animan,
tal el oro, tal la plata,
y tal el leño, la piedra
o el barro (que no hay tan baja
materia a quien reverente
no supla el celo la falta),
la que me envanece más,
más me ilustra, más me exalta,
es la de Dagón, por ser
la que el filisteo idolatra
en dos especies, mostrando
que domina tierra y agua;
medio cuerpo ninfa y sol,
medio cuerpo pez y escama,
a imitación de sirena
que con sus voces encanta;
bien que tal vez me perturba,
me asusta y me sobresalta
la etimología del nombre,
porque Dagón en la hebraica
lengua el trigo significa,
y esto de trigo me causa
no sé qué pavor, no sé
qué miedo, qué horror, qué ansia;
pero en vano, cuando vuelven
los ojos mis confianzas
a que seas, Goliat,
tú el general de mis armas.
Y así, en aparentes sombras
de iluminados fantasmas,
hoy a valerme de ti
vengo con mayor instancia,
porque en mi mayor empeño
con mayor esfuerzo salgas.
Ese pueblo de Israel,
que ha tantos años que vaga
peregrino y forajido
por las ásperas estancias
de los desiertos, habiendo
llegado a las cumbres altas
de Filistín, y tú en ellas
defendídole la entrada
con tantas vitorias como
ellos lloran y tú cantas,
viéndose de ti vencido
en esa última batalla
de los pedriscos de Afebe,
y que rotas sus escuadras,
desbaratadas sus huestes
la fuga los desengaña,
de que contra tu valor
humanas fuerzas no bastan,
valerse de las divinas
solicita, y así traza
que el arca del Testamento
al ejército se traiga.
Preguntarás qué arca es ésta,
y diréte yo que el arca
del tesoro de su Dios,
que en los desiertos de Amara
de los cedros de Setín
labrar a Moisés le manda,
su arquitectura en medidas
al arte proporcionadas.
Regulares sus adornos
son, que oro puro la esmalta
por de dentro y por de fuera,
con cuatro ángulos que abrazan
sus cuatro esquinas, y dos
querubines, cuyas alas,
volando unas y cubriendo
otras los cuerpos, son basa
de una corona que sobre
su cúpula se levanta;
su tabernáculo, como
al fin tienda de campaña,
portátil fue hasta llegar
a Siló, donde hoy descansa.
También me preguntarás
ahora qué tesoro guarda,
y también te diré yo
que es lo primero la vara
de los prodigios, que en sangre
tiñó del Nilo las aguas,
y la que, después de haber
cubierto a Egipto de plagas,
abrió las del mar Bermejo;
a quien se siguen las Tablas
de la Ley, que, según cree
su pueblo, en la dura plancha
de un mármol, buril el dedo
de Dios esculpe y estampa.
No aquí, pues, para el tesoro,
que a vara y ley acompaña
una urna del maná,
que en menudos granos cuaja
o bien de la aurora el llanto
o bien la risa del alba,
cuando en manteles de nieve,
sobre mesas de esmeralda,
fue el banquete de su Dios
neutral sabor de viandas.
Tal es el arca y tal es
el tesoro a quien consagran
(como en prendas de que sean
sus misteriosas alhajas
visos, sombras y figuras
del venturo Dios que aguardan)
las víctimas, los cuchillos,
las súplicas y las gracias.
Y como tan sólo en ella
tienen toda su esperanza
han dispuesto (como dije)
que al ejército se traiga,
porque a vista de su Dios,
y en defensa de su causa,
¿qué espíritu no se anima?
¿qué corazón se acobarda?
Elí, su gran sacerdote
y juez, que por edad larga
no puede venir con ella,
a sus dos hijos la encarga,
Ofní y Fineés, mas debajo
de homenaje, fe y palabra
de volvérsela a Siló
o morir en la demanda;
conque, habiendo apresurado
los tránsitos de la marcha,
llegará a sus reales hoy.
Mira en qué empeño te hallas,
supuesto que en esas sombras
le creen, le adoran y aman.
El día que todo un dios
sale contra ti a campaña,
lidiar hombres y vencer
hombres ya es pequeña hazaña
para ti; crezca el trofeo
sin que mengüe la jactancia,
pues si bien lo miras, bien
lo atiendes, bien lo reparas,
concurren para este triunfo
amigas dos circunstancias:
una es la facción que yo
tengo entre esa gente ingrata
a su Dios, pues desde Oreb,
donde sembré mi cizaña,
prendió en su pecho raíces
tales que hasta hoy no se arrancan,
pues idólatras hebreos
desde el becerro no faltan;
otra es el vaticinio
de tu nombre. ¿No te llamas
Goliat? ¿Decir no quiere
(si nuestro idioma trasladas
al suyo) transmigración?
¿Transmigración no es que pasa
a captiva esclavitud
una patria de otra patria?
Pues ¿qué hay que temer, si en una
parte Goliat dice esclava
a ajena nación, y en otra
tengo yo allá de mi banda
espías que a mí me adulan
y a su mismo Dios agravian,
que en su amparo y no castigo
venga? Pues es cosa clara
que la voz de Sabaot
y Jehová dicen, entrambas,
que si es Dios de las piedades
también lo es de las venganzas.
GOLIAT
Adorada beldad mía
(bien dije, pues a su dama
nadie con más verdad dijo
el requiebro de adorada),
adorada beldad mía,
y de todos, con la salva
de que ninguno me ofenda
por más que todos te aplaudan.
¿Qué albricias te podrá dar
de que esas nuevas le traigas
el que, antes de oír las nuevas,
ya te había dado el alma?
No sólo, pues, me estremece,
me atemoriza o me espanta
que su Dios contra mí venga;
pero me encumbra y ensalza
el cuidado que le doy.
Si a la descendiente raza
de los nietos de Canaán,
cuando pusieron escalas
al cielo, envió unas voces
que confundan y deshagan
su fábrica, ¡cuánto más
me reconoce ventajas
a mí que a Nembrot, supuesto
que contra Nembrot le bastan
voces para que no suba
y contra mí él mismo baja!
Pues le obligo a que, en persona,
si es verdad que se disfraza
en maná, vara, arca y ley,
deje de Siló el alcázar
y a nuestros montes descienda,
donde serán a tus plantas
trofeo de mis laureles,
arca, maná, ley y vara.
Cajas y trompetas
Apenas mañana el día…
pero ¿qué trompas y cajas
serán las que en su real suenan?
IDOLATRÍA
A lo que de aquí se alcanza,
a lo largo han descubierto
el plaustro en que viene el arca,
y así, a su primera vista,
Instrumentos, músicos y grita
saludan con esa salva.
GOLIAT
Oye, que entre los estruendos
de las trompetas bastardas
y heridos parches parece
que suenan voces más blandas.
IDOLATRÍA
Apliquemos el oído
por si podemos lograrlas.
Dentro cantan los del Coro 1
CORO 1
¿Quién ha de ser contra nos
si está con nosotros Dios?
IDOLATRÍA
¿Haslo escuchado?
GOLIAT
Sí, pero
no lo he temido, aunque añadan
a militares estruendos
y sonoras consonancias
popular aclamación
los demás, diciendo en altas
voces una vez y otra
sus festivas algazaras:
ÉL Y TODOS
¿Quién ha de ser contra nos
si está con nosotros Dios?
GOLIAT
Fácil será la respuesta
si allá mis voces se alargan
tanto como acá las suyas:
Goliat, que él solo basta
contra su pueblo y su Dios
cuando… pero ¿a las espaldas
cajan y trompetas también
no se oyen?
Cajas y trompetas a la otra parte
IDOLATRÍA
Sí, mas ¿qué extrañas
el que respondan por ti
tus gentes? Y, si no, aguarda,
verás que dicen lo que ibas
tú a decir.
GOLIAT
Atiende y calla.
Segundo Coro dentro, triste, y cajas roncas
CORO 2
¿Quién será contra Israel
si está ya su Dios con él?
GOLIAT
Mal discurres que, al contrario,
la sordina destemplada
y ronco el tambor, muy otro
es de lo que tú pensabas;
y si no, vuelve a escuchar,
verás que dicen sus ansias:
ÉL Y TODOS
¿Quién será contra Israel
si está ya su Dios con él?
GOLIAT
¿Qué será aquello?
IDOLATRÍA
Sin duda,
temiendo las amenazas
de los castigos que el Dios
de Israel hizo en las gitanas
riberas, viendo que de él
se favorecen y amparan,
desesperados, algún
motín contra ti levantan.
GOLIAT
Iré a atajar el peligro
que tales tumultos causan
en sus principios.
IDOLATRÍA
Bien dices,
que, si en ellos no se atajan
desmanes del vulgo, mal,
tarde o nunca se restauran.
GOLIAT
¿No vienes conmigo?
IDOLATRÍA
¿Cuándo
la Idolatría se aparta
de ti? Contigo voy, puesto
que me llevas en el alma;
pero permíteme, ya
que donde estás no hago falta,
que en representable idea
también de otro disfraz vaya
a introducir en el pueblo
sediciosas asechanzas,
que, como a mí me halle en él
su Dios y como mi maña
consiga que mis parciales
me sigan, no dudo que haga
de favores que se esperan
castigos que no se aguardan.
GOLIAT
Ve, pues, y de mí no temas
que temo sus amenazas,
por más que esas voces digan
tan festivamente ufanas:
ÉL Y CORO 1
¿Quién ha de ser contra nos
si está con nosotros Dios?
IDOLATRÍA
Lo mismo digo, y tampoco
no temas tú que te falta
mi favor, por más que diga
tu gente atemorizada:
ELLA Y CORO 2
¿Quién será contra Israel
si está ya su Dios con él?
GOLIAT
Pues al arma, aunque unas y otras
voces repitan contrarias.
IDOLATRÍA
Pues al arma, aunque publiquen
en opuestos ecos ambas:
ÉL Y CORO 1
¿Quién ha de ser contra nos…
ELLA Y CORO 2
¿Quién será contra Israel…
ÉL Y CORO 1
… si está con nosotros Dios?
ELLA Y CORO 2
… si está ya su Dios con él?
TODOS
¿Quién será contra Israel
si está ya su Dios con él?
CORO 1
¿Quién ha de ser contra nos
si está con nosotros Dios?
Con esta repetición, en que han de sonar juntos los coros, las voces, cajas y trompetas, se van los dos, y salen cantando y bailando Irán, Abiud, Turpín y otros, y luego Ofní y Fineés, a cuyo tiempo se verá en lo bajo de un carro sobre una peña el arca, en la mejor forma que se pueda imitar según los versos Ofní
Amado pueblo del grande
Adonaí, ya la sacra
arca, que por tantos días
peregrinó soberana
extranjeros horizontes
sin domicilio ni casa,
ara ni templo, del templo,
casa, domicilio y ara
que halló en Siló, en favor vuestro
hoy vuelve a verse en campaña;
y pues aquesta fineza
a Dios debéis sobre tantas,
no hay sino poner en él
segura la confianza.
FINEÉS
Vuestro sumo sacerdote
Elí, que venir nos manda
con ella, y que no volvamos
sin ella a verle la cara,
que arrojéis la idolatría
de vosotros os encarga,
pues con eso lograréis
todas vuestras esperanzas.
TODOS
Así lo ofrecemos todos.
IRÁN
Sino yo, a quien hacen falta
las bellezas de Moab.
ABIUD
Sino yo, en quien nunca pasan
las memorias de Bahalín.
TURPÍN
En fe de que su llegada
mos regocija, de baile,
himnos y cánticos vaya.
OFNÍ Y FINEÉS
A nadie más que a los dos
les tocan sus alabanzas.
MÚSICA
Si nos asiste el portento…
Bailando
CORO 1
… del arca del Testamento,
que en un alto sacramento
ha de ser el cumplimiento
de la palabra de Dios,
¿quién ha de ser contra nos?
Si nos asiste la bella
vara invencible y con ella
la süave ley de aquella
urna, que en sí incluye y sella
la mayor obra de Dios,
¿quién ha de ser contra nos?
Trocar los puestos
TURPÍN
Cantando
Nadie se asombre, ni espante,
aunque se ponga delante
aquel soberbio gigante
que en su talle y su semblante
es uno y parece dos,
si está con nosotros Dios.
MÚSICA
Si en aplaudir no se yerra
el tesoro que en sí encierra,
digan el cielo y la tierra:
VOCES
Dentro
¡Arma, arma! ¡Guerra,guerra!
Deshacerlos y corro
TURPÍN
Ya esta voz dice, ¡por Dios!,
Cajas y trompetas
¿quién ha de ser contra nos?
TODOS
¿Qué nuevo rumor es este?
[VOCES]
Dentro
¡Guerra, guerra, al arma, al arma!
Sale la Idolatría
IDOLATRÍA
Infelices israelitas,
a quien la fortuna arrastra
de peregrinos a esclavos
con la pequeña distancia
que hay de vivir en desiertos
a fallecer en campañas,
no esperéis de ese robusto
jayán la hidrópica saña
de humana sangre con que,
a presentar la batalla,
en formados escuadrones
con dobladas tropas marcha.
Para cada uno de vuestros
soldados tray su arrogancia
ciento y más; de suerte que,
víctimas sacrificadas,
podéis pensar que tenéis
ya el cuchillo a la garganta.
Bueno es esperar en vuestro
Dios, pero él también se agrada
de que se apliquen los medios
que son sus segundas causas.
Huid, pues, el no dudoso
peligro que os amenaza,
que es temeridad pedir
a Dios que milagros haga
cuando sin milagros quiere
vuestras vidas restaurarlas
avisándooslo por mí.
Una rústica villana
hija de estos montes soy,
a quien la luz soberana,
de común natural ley,
obliga a que, lastimada
de ver cuanto sea forzoso
haber de pisar mañana
en cada flor un cadáver,
un sepulcro en cada planta,
venga a daros el aviso,
y con el aviso traza
que de esclavitud o muerte
os redima; ¿qué intrincada
senda, qué fragoso seno
o qué escabrosa maraña
contiene el monte que yo
no penetre? Conque es llana
cosa que, entre sus malezas,
quien siga de mis pisadas
las huellas halle el camino
que no solamente salva
de tanto infalible riesgo
las vidas sino las almas.
Sígame, pues, quien quisiere
vivir. (Si este engaño fragua,
Aparte
el que fíen más de mí
que de su Dios, verá en clara
práctica experiencia el mundo
que tantas personas cuantas
a la Idolatría siguieron
desampararon el arca).
Vase
IRÁN
Oye, aguarda.
ABIUD
Escucha, espera.
LOS DOS
¿Dónde vais?
LOS OTROS DOS Y TURPÍN
Tras esa rara
beldad a salvar las vidas.
LOS DOS
¿De una idólatra villana
os creéis?
TURPÍN
Pues ¿por qué no?
Las villanas idólatras
¿por qué han de entrar en el uso
de señoras cortesanas
que hacen gala del mentir
porque hacen del mentir gala?
IRÁN
Dice bien; si su piedad
nos avisa las ventajas
del enemigo y previene
medios para repararlas,
¿por qué no hemos de creerla?
OFNÍ
Porque astutamente incauta,
como la primer serpiente,
con rostro y con voz humana,
quiere, siguiéndola a ella,
que entréis en desconfianza
de que ha de ampararnos Dios;
en que no sólo declara
el ser idólatra, pero
idólatra que retrata
a toda la idolatría.
FINEÉS
Y si esa razón no os basta,
acordaos de las moabitas
que halagüeñamente falsas
prevaricaron al pueblo.
ABIUD
No siempre ha de ser ingrata
la hermosura; y pues no son
vuestras costumbres tan santas
que también venir no puedan
por ellas nuestras desgracias,
¿qué nos reprendéis?
FINEÉS
Aunque es
verdad, lo es con la distancia
que hay de negar a ofender;
y pues una vida mala
enmienda una buena muerte,
muera el cuerpo y no la fama.
Dentro
¡Arma, arma! ¡Guerra, guerra!
Dentro las cajas
IRÁN
Quita, Ofní.
ABIUD
Fineés, aparta.
OFNÍ
Cuando veis que el enemigo
con todo su grueso avanza,
y que rotas y deshechas
las compañías de guardia
a abrigarse de nosotros
vienen tomando la carga,
¿dejarnos queréis?
Las cajas
IRÁN Y ABIUD
El mismo
trance con que nos disfamas
es con el que nos disculpas;
hermosa beldad, aguarda.
Vanse
IDOLATRÍA
Dentro
A la montaña, israelitas.
TODOS
Hebreos, a la montaña.
OFNÍ
No solamente ellos, pero
de todas nuestras escuadras
grande número les sigue.
FINEÉS
Y al mirar que desamparan
sus puestos, los demás vuelven
cobardemente la espalda.
TURPÍN
Sino yo, que no la vuelvo
ni para ir tras la zagala
ni para entrar en la lid,
sino para irme a mi casa,
que, mal por mal, mejor es
que la guerra la labranza.
Vase
GOLIAT
Dentro
Mueran todos.
Las cajas
TODOS
¡Guerra, guerra!
GOLIAT
Ninguno escape.
TODOS
¡Arma, arma!
FINEÉS
Infelices de nosotros,
que, ya toda la vanguardia
rota, llega Goliat
al centro de la batalla
donde el arca está; ¿qué haremos?
OFNÍ
Reducir la desmandada
gente y, a más no poder,
cuerpo a cuerpo y cara a cara
morir, que es mejor con honra
que no vivir con infamia.
Sale Goliat
[GOLIAT]
Mueran todos, con la vida
ninguno escape, que hasta
que el campo de Afebe se inunde
de hebrea púrpura y sus varias
flores no sepan que hay
otros matices que el nácar,
no se ha de apagar la sed
de mi venenosa rabia.
Sale la Idolatría en su traje primero
IDOLATRÍA
Contra quién, si ya no queda
nadie en toda la campaña,
que unos en mi seguimiento
y otros porque ellos les faltan
todos en fuga se han puesto.
GOLIAT
Aún más hay que eso; repara
que entre los varios despojos
de cadáveres, de armas
y de haberes que abandonan,
si la vista no me engaña
o las señas no me mienten,
sin guarda ha quedado el arca.
FINEÉS
Que el arca ha quedado es cierto,
mas no es cierto que sin guarda.
GOLIAT
Pues ¿quién en su guarda queda?
FINEÉS
Quien en su defensa basta.
OFNÍ
Y cuando él no baste, quien
sacrificado a sus aras
perderá mil vidas.
GOLIAT
Locos
jóvenes, cuya ignorancia,
si yo hubiera de temer,
temiera, porque pensara
que sólo un joven sin juicio
pudiera emprender la hazaña
de competirme a mí, en cuya
imaginación la espada,
que sin duda se templó
en la venenosa fragua
en que debió de fundirse
la tijera de la Parca,
suspensa ha quedado.
IDOLATRÍA
¿Cómo
suspensa? ¿A ti pudo nada
ponerte en pavor?
GOLIAT
Bien dices,
y en premio de su arrogancia
lleven el honor de ser
Goliat el que los mata.
Riñen los cuatro y caen los dos con ansias de muerte Idolatría
Entre ti y tu Idolatría
se partirá esa alabanza.
LOS DOS
Y entre Ofní y Fineés la gloria
de morir en tal demanda.
GOLIAT
Pues logradla con morir
de una vez.
OFNÍ
¡Qué pena!
FINEÉS
¡Qué ansia!
OFNÍ
No dirás, ¡oh padre mío!,
que no cumplo mi palabra.
Pelean cayendo y levantando
FINEÉS
Y yo, pues sin la arca no
volveré a verte la cara.
OFNÍ
¡Oh justo juicio de Dios!
FINEÉS
¡Oh misteriosa enseñanza!
OFNÍ
Lo que descubres al ver…
FINEÉS
Que cuantos por su desgracia…
LOS DOS
… a la Idolatría siguieron
fueron pérdida del arca.
Retíranlos los soldados y luego cargan con el arca
GOLIAT
Retiradlos, y ahora ella
captiva entre todos vaya
al gran templo de Dagón.
IDOLATRÍA
Y todos en voces altas
decid conmigo, cantando
al gran Goliat la gala.
Cantado
¡Viva la gloria, viva…
MÚSICA Y CORO 2
¡Viva la gloria, viva…
IDOLATRÍA
… del caudillo valiente…
CORO 2
… del caudillo valiente…
IDOLATRÍA
… que en culto reverente…
CORO 2
… que en culto reverente…
IDOLATRÍA
… de Dagón lleva en oblación festiva
el arca del gran Dios de Israel captiva!
CORO 2
… de Dagón lleva en oblación festiva
el arca del gran Dios de Israel captiva!
Con esta repetición, cajas y trompetas, dan vuelta al tablado, y a este tiempo suenan en el otro carro destempladas las cajas y trompetas, y música triste, y dice Samuel representando
SAMUEL
¡Muera la gloria, muera…
CORO 1
¡Muera la gloria, muera…
SAMUEL
… de Israel en el día…
CORO 1
… de Israel en el día…
SAMUEL
… que por su idolatría…
CORO 1
… que por su idolatría…
SAMUEL
… ve de Dagón sacrílega la esfera,
cautiva el arca que cobrar no espera!
CORO 1
… ve de Dagón sacrílega la esfera,
cautiva el arca que cobrar no espera!
CORO 1
Oíd, ¿qué lamentables ecos
nuestro alborozo embarazan?
IDOLATRÍA
Esto es ser teatro el mundo
de la fortuna voltaria;
pues el hebreo que ayer
cantó con alegres salvas,
fugitivo por los montes,
de donde a vernos alcanza,
hoy llora fatales ruinas;
y tus gentes, que lloraban
ayer ventajosos riesgos,
hoy gloriosos triunfos cantan.
GOLIAT
Pues si tan breve es la edad
que hay de dichas a desgracias,
gocemos las dichas de hoy
sin temer las de mañana.
Lloren ellos y cantad
vosotros hasta la falda
del monte en que yace el templo,
diciendo ambas consonancias.
Éntranse por una puerta y salen por otra
CORO 2
¡Viva la gloria, viva!
CORO 1
¡Muera la gloria, muera!
[CORO] 2
Que canta lisonjera…
[CORO] 1
Que llora compasiva…
[CORO] 2
… el arca del gran Dios de Israel captiva.
[CORO] 1
… captiva el arca que cobrar no espera.
[CORO] 2
¡Viva, viva!
[CORO] 1
¡Muera, muera!
Repiten todo ambos coros
[LOS DOS]
Quien llora compasiva,
quien canta lisonjera,
el arca del gran Dios de Israel captiva,
captiva el arca que cobrar no espera.
Con esta repetición en la muestra entrando por una puerta y saliendo por otra, y en los carros dando vuelta al tablado, se corre en el carro 1 una cortina que ha de cubrir toda su fachada, y verse detrás de ella un retablo de altar, bien imitado de jaspes, bronces y columnas, y en su principal nicho la estatua de Dagón como dijeron los versos, medio ninfa y medio pez
IDOLATRÍA
Ya las aceradas puertas
del gran templo de Dagón
están a la aclamación
de nuestras voces abiertas.
Ha de haber en el tablado una pira de jaspes delante del altar en que pondrán el arca
GOLIAT
Grande dios de Filistín,
quien más te venera fiel
el tesoro de Israel
en parias te ofrece, a fin
de que en la pira que fue
ara de tus sacrificios
dé al mundo claros indicios
de su valor y su fe;
de su valor, pues ganado
en campal guerra le tray;
de su fe, pues que no hay
otro que haya a su Dios dado
igual don, cuyo laurel
¿quién podrá ya de los dos
dividir?
MIGUEL
Dentro
«¿Quién como Dios?»
Que es la empresa de Miguel.
IDOLATRÍA
¿Oíste una extraña voz?
GOLIAT
No.
IDOLATRÍA
Ni nadie la oirá, ¡ay de mí!,
Aparte
porque ninguno es aquí
espíritu sino yo.
SOLDADOS
Ya el arca en la pira está.
GOLIAT
¡Oh cuánto me desvanece
lo bien que en ella parece!
En un bofetón, por un lado del carro, sale sobre un nubarrón Miguel con la espada desnuda en proporción que pueda alcanzar con ella a dar en la estatua
IDOLATRÍA
Calle el temor que me da.
MIGUEL
Pues que Dios por ministerio
siempre de ángeles obró
sus maravillas, bien yo,
ministro de este misterio,
muestro que la guarda soy
de la sinagoga bella
y que en las reliquias de ella
obligado a su honra estoy.
Y así, infausto bronce, en quien
réprobo espíritu vive,
segunda vez te derribe
el «quién como Dios», que es bien
que ante su arca postrado
rindas la cerviz altiva,
que donde ella está captiva
no has de estar tú colocado.
Da a la estatua y cay del altar a los pies de la pira donde está el arca
SOLDADO
¡Valednos, cielos!
LOS DOS
¿Qué ha sido?
SOLDADO 1
Volviendo el arca a mirar,
hallamos que del altar
la estatua en tierra ha caído
sin llegar ninguno a ella.
IDOLATRÍA
Aparte
(Enmiende esto.) ¿Qué os espanta?
Su cólera sería tanta
llegando en su templo a vella,
que, a fin de despedazalla,
del trono se arrojaría.
Vuelven la estatua a su lado
GOLIAT
Bien piensas, Idolatría,
volved, pues, a colocalla,
que, si se da por sentido
Dagón que en su templo esté,
yo le desenojaré
delante de ella, teñido
su adorno en sangre mañana
de las víctimas que yo
a él sacrifique; y pues no
da hoy lugar la sombra vana
de la noche, que ya va
rematando con el día,
quédate tú, Idolatría,
de guarda en el templo y da
a Dagón satisfacción
de en qué le pudo ofender
cumplir Goliat con ser
su nombre transmigración.
Vanse y los soldados
IDOLATRÍA
A mi pesar quedaré
en el templo, y la presencia
de aquella alta inteligencia
que sola mi vista ve,
como espíritu también
que representable asiste
a esta gente, en quien reviste
sus iras; y pues se ven
en mi poder entregados
a mi adoración cruel,
¿qué quieres de ellos, Miguel?
MIGUEL
Dejarlos desengañados,
conque esta luz soberana
al más olvidado acuerde
que el fiel que peca a Dios pierde;
mas no por eso le gana
el infiel, que a fiel y infiel
igual asiste a los dos;
pero, si él está sin Dios,
¿qué importa estar Dios con él?
De esta verdad sea testigo
el que captivar su honor
no es de Filistín favor
sino de Israel castigo;
conque, vengado en los dos,
gima este y llore aquel:
uno el que Dios falta de él,
otro el que está con él Dios.
IDOLATRÍA
¿Qué ha de llorar ni gemir
el que sin temer tu daño
le mantengo yo en mi engaño?
MIGUEL
Eso es lo que ha de decir,
pues veloz la noche vuela
el primer albor del día.
IDOLATRÍA
Poco a la soberbia mía
tu amenaza la desvela,
porque, si cuando tu obras
el ministerio que he visto
y que ellos no ven, resisto
con mis industrias tus obras,
¿qué has de hacer?
MIGUEL
Pues ¿no bastó
derribar la estatua al pie
del arca de Dios en fe
de que al verla la adoró,
destrozalla con más fuerte
golpe y que no vuelva a estar
delante de ella en altar?
IDOLATRÍA
¿De qué suerte?
Dala otra vez y cay deshecha la estatua, y desmayada la Idolatría
MIGUEL
De esta suerte.
IDOLATRÍA
¡Ay, infelice de mí!
MIGUEL
A esos mortales desmayos
Ruido de terremoto
sucedan truenos y rayos;
y aún no ha de parar aquí
tu ruina; esterelidades,
ansias, angustias, pasiones,
hambres, sedes, aflicciones,
pestes y calamidades
tu pueblo padecerá
en merecido castigo
de entenderse en Dagón trigo
a la vista del maná.
Desaparece con terremoto, suenan Voces dentro y sale Goliat como despavorido
VOCES
¡Qué pena, qué ansia, qué horror!
GOLIAT
Cuando para dar ejemplo
con el día vuelvo al templo
a volver por vuestro honor,
¿qué súbito terremoto
queréis, ¡oh dioses!, que deje
u del orbe roto el eje
u el eje del cielo roto?
Según uno estremecido,
según de otro ajado el velo,
están la tierra y el cielo
para dar un estallido.
¿Por qué, Dagón? Mas ¡qué veo!
¿Por qué, Idolatría? ¡Qué miro!
Allí a él destroncado admiro,
desmayada a ella allí creo.
¡Qué infausto para mí el día
con tales horrores nace!
Pues al ver que él se deshace
desmaya la Idolatría;
y aun el pueblo, pues de un modo
dice en pavoroso llanto:
El terremoto
[VOCES]
Dentro
¡Qué asombro! ¡Qué horror! ¡Qué espanto!
GOLIAT
No temáis, que contra todo
basto yo; ¿quién, beldad, fue
quien tu ídolo ultrajó?
¿Quién, di, tu sol me eclipsó?
Vuelve con asombro
IDOLATRÍA
No sé (¡ay infeliz!), no sé,
pues sólo sé (¡qué dolor!)
que hablar no puedo (¡qué injuria!),
porque el corazón (¡qué furia!)
me ha embargado (¡qué rigor!)
los alientos (¡qué tormento!)
y avaro de ellos (¡qué ira!)
para sí se los retira
al verse (¡qué sentimiento!)
desamparado de mí;
conque nada te diré,
porque si de mí no sé,
mal sabré decirte a ti
que con hechos soberanos
ese dios de los hebreos
hace hoy con los filisteos
lo que ayer con los gitanos.
Dígalo, tras mis desmayos
y esos destrozos, ver llenos
los horizontes de truenos,
El terremoto
de relámpagos y rayos.
Temed sus iras, temed
sus plagas, pues os espera
que el aire infestado hiera
con pestes, con hambre y sed
la tierra, cuando animales
inmundos talen sus frutos,
y en vez de claros tributos
corran sangre los cristales
de sus ríos y sus fuentes;
y pues no quiere viva
su arca en Filistín captiva,
esgrimiendo sus ardientes
armas también con nosotros,
volvédsela, imaginad
el cómo y con brevedad
arrojadla de vosotros,
que ella es la causa quizá
porque (¡a mi pesar lo digo!)
no sea nuestro Dagón trigo
a vista de su maná.
Vase
GOLIAT
Oye, espera, que hasta ver
claro ese enigma, deshecho
el corazón en el pecho
no sé qué me da a entender;
mejor que dudar dijera
cerrad el templo, no entre
dentro quien su estrago encuentre
y diga luego allá fuera:
Vase y sale de otro carro Samuel viejo venerable, vestido a lo judío
SAMUEL
¡Muera la gloria, muera,
de Israel en el día
que por su idolatría
ve de Dagón sacrílega la esfera,
captiva el arca que cobrar no espera!
¡Oh Señor! ¡Qué investigables
son tus caminos! Si fuera
posible a nuestra ignorancia
leer un punto de tu ciencia,
qué claro hablaría, que cuantos
a la corta vista nuestra
son acá abajo rigores,
son allá arriba clemencias.
Si yo supiera explicarme,
bien a decir me atreviera
que permitir tus ocultos
soberanos juicios, que esas
divinas prendas del arca,
siendo, como son, las prendas
que significan la ley
que has de establecer eterna
cuando la fecunda intacta
vara de Jesé florezca
y en vivo maná las nubes
pan de ángeles nos lluevan;
que permitir (otra vez
y otras mil a decir vuelva)
tus justos juicios, que pasen
esas misteriosas señas,
rasgos, visos y figuras
de la venida que esperan
tantas veces prometida,
patriarcas y profetas,
a tiranas gentes, donde
captivas (¡ay de mí!) y presas
padezcan los improperios
de sacrílegas ofensas
es un decir que se está
ensayando tu paciencia
en las sombras para cuando
la realidad las padezca;
conque mirado su ultraje
a luz de tu providencia,
habré de acabar en gracias
lo que iba empezando en quejas.
Nada al acaso, Señor,
se dé en Ti, todo en Ti sea
misterio que el alma goce
por más que el cuerpo lo sienta.
Crea la fe, aunque el sentido
dude; y en fe de que crea,
por mí todas tus criaturas
gracias te den; la primera
diga el cielo:
VOCES
Dentro
¡Samuel viva!
SAMUEL
Eso es responder la tierra
y no el cielo, equivocando
mi pregunta y su respuesta.
VOCES
¡Viva Samuel!
Sale Irán
SAMUEL
Irán,
pues ¿qué novedad es esta?
IRÁN
(Complaciéndome con él,
Aparte
mi interior culto desmienta.)
Habiendo llegado a Elí
la triste infelice nueva
de la pérdida del arca
y de la muerte violenta
de sus dos hijos, cayó
tan desalentado en tierra
que murió de la caída,
conque el pueblo, al ver que queda
sin su sumo sacerdote
y juez, la mira en ti puesta,
desde Siló a Ramatá,
donde tienes tu vivienda,
juez y sacerdote suyo
te aclama, y para que veas
que nadie más que yo mueve
elección tan justa y cuerda,
adelantándome a todos
cuantos ya en tu busca llegan,
vengo a darte…
SAMUEL
No prosigas;
y tú, ¡oh pueblo!, aguarda, espera,
y, antes que a mí llegues, mira
desde allá mi insuficiencia.
¿Quién soy yo para que cargues
en hombros de mi flaqueza
tan grave peso como una
república y esa llena
de sospechosos achaques
que a Dios de su vista ausentan?
Vuelve, vuelve, sin hacerme
tan peligrosa propuesta
que le ofenda el aceptarla
o el no aceptarla le ofenda.
VOCES
Nuestro juez y sacerdote
has de ser, no tu modestia
te excuse.
Esperad, porque antes
que lleguéis yo le convenza
(mejor diré le asegure
Aparte
de mis temidas sospechas);
o admite, Samuel, el cargo
o que a Dios ofendes piensa.
Sale Abiud
SAMUEL
¿Por qué?
ABIUD
Porque siendo hijo
tú de las lágrimas tiernas
de Ana, tu madre, y tu nombre
Samuel, que se interpreta
dádiva de Dios, no es bien
dejar de satisfacerla.
En su templo te criaste,
adonde en tu edad primera
tres veces te llamó Dios
para darte de profeta
el espíritu, conque
a Elí y a sus hijos reprehendas;
pues cómo el que Dios elige
para juez de la suprema
dignidad puede excusarse
de que el pueblo haga la mesma
elección que Él hizo, puesto
fuera dar consecuencia
a que, si ésta fuera mala,
¿no sería la otra buena?
VOCES
O piensa aceptar el cargo
o que a Dios ofendes piensa.
SAMUEL
¿Qué haré, Señor, que tu pueblo
me arguye con tanta fuerza
como ser voz tuya? Bien
trocado afecto lo muestra
en mí, pues la repugnancia
se va pasando a obediencia;
y así, creyendo el impulso
que interiormente me alienta,
yo, Israel, acepto el grave
don de tan rara materia
que pesa con lo que alivia
y alivia con lo que pesa.
UNOS
¡Viva Samuel!
Salen algunos con fuentes, y en ellas lo que dicen los versos
OTROS
¡Samuel viva!
IRÁN
Y en gloriosa muestra
pluvial ropa…
ABIUD
… pastoral
báculo…
IRÁN
… y sacra diadema
prevenid.
UNO
Aquí está todo.
SAMUEL
Ya Israel, que tú me entregas
y yo admito, en tu mayor
conflito, tu cargo, en prueba
de que el orbe del gobierno
sobre dos polos se sienta,
que son premios y castigos,
será la causa primera
que juzgue castigo y premio
del que uno y otro merezca.
Tú, Irán, el primero fuiste
que me trujiste la nueva;
tú, Abiud, el que tomaste
la voz el primero en ella,
y ambos los que en mi elección
pusisteis más diligencia:
agradecido a los dos
estoy.
ABIUD
(Sin duda me premia.)
Aparte
IRÁN
(Sin duda algún grande puesto
Aparte
me da).
SAMUEL
¿Puede hacer fineza
un elegido mayor
que con pública experiencia
dar satisfacción de que
la elección, en que se empeñan
otros por él, fue acertada,
prudente, advertida y cuerda,
desempeñando sus votos
con sus juicios?
TODOS
No.
SAMUEL
Pues sea,
ya que en aciertos y errores
castigo y premio concuerdan,
premio y castigo de entrambos
mandar.
LOS DOS
¿Qué?
SAMUEL
Que entrambos mueran,
en castigo de haber sido
los que siguieron aquella
villana ilusión que dio
causa a que el arca se pierda.
Y en premio de que resulte
en su honor el que se sepa
que fue justa su elección,
pues es justa mi sentencia,
prendedlos.
LOS DOS
Pues antes que…
ABIUD
… o me maten…
IRÁN
… o me prendan,
convencidos mis errores
de tan no estudiada ciencia
que infusa ve el corazón
desmentido de la lengua,
a tus pies el perdón pido,
Arrodíllase
con afirmada propuesta
que al ídolo Bahalfagor,
que fue ruina de la hebrea
nación, en Moab dé al fuego.
ABIUD
Y yo, señor, con la mesma
abrasaré el de Bahalín,
escollo de la fe nuestra.
Arrodíllase
SAMUEL
Alzad del suelo a mis brazos,
que Dios no quiere que muera
el pecador, sino que
viva como se arrepienta;
y baste ahora que sepáis
ser mi obligación primera
desterrar idolatrías,
contra cuya peste fiera
no habrá albergue en el poblado,
no habrá en la campaña tienda,
gruta en el monte ni seno
en la más inculta selva
que mi celo no registre,
que mi cuidado no inquiera,
en escrutinio de cuantos
ídolos fueron herencia
de Israel; conque no dudo
que, entregados a la hoguera
que en tribunales de fe
católico siglo encienda,
aplaque sus iras Dios
y el arca a nosotros vuelva;
porque el haber permitido
que el idólatra la tenga
ni es que a él quiere bien ni es
que a nosotros aborrezca,
sino ser padre que azota
al hijo que ve que yerra
por enmendarle, sin que
el golpe arguya que quiera
más al azote que al hijo.
Y así, amigos, penitencia,
que él arrojará el azote
si ve en nosotros la enmienda.
UNOS
¡Viva el grande Samuel!
OTROS
¡Viva, reine, triunfe y venza!
SAMUEL
Reine, triunfe y viva Dios,
que es quien vive, triunfa y reina;
y así, no a mí, sino a él,
repitan las voces vuestras.
Al irse a entrar, grita y música de labradores
MÚSICA
A la siega, a la siega, zagales,
zagales venid, venid a la siega,
que el trigo en la parva es la mesa del cielo,
y mesa tan franca que a todos sustenta.
Venid, venid a la siega.
SAMUEL
Oíd, ¿qué festivos acentos
hacia aquella parte suenan?
IRÁN
Labradores de Betsaida
son, y a lo que ver se deja,
cumpliendo la ceremonia
en que el Levítico ordena
dar al sacerdote, en sacras
primicias, de sus cosechas
fértiles haces, ¿quién duda
que en el camino la nueva
les cogió de tu elección
y que en busca tuya vengan
alegremente festivos
para entregarte la ofrenda?
SAMUEL
¡Oh, Señor, gracias os doy
de que mi oblación primera
sacrificio sea de trigo;
quizá en alta recompensa
de que en mi nombre os agrade,
ya que en Dagón os ofenda!
Esperemos a que lleguen.
FINEÉS
¿Qué hay que esperar si ya llegan?
Salen cantando y bailando cinco segadores y entre ellos la Idolatría de segador y Turpín en medio con unas espigas
MÚSICA
A la siega, a la siega, zagales,
zagales venid, venid a la siega,
que el trigo en la parva es la mesa del cielo,
y mesa tan franca que a todos sustenta.
Venid, venid a la siega.
IDOLATRÍA
Segunda vez disfrazada
Aparte
sembrar cizañas pretenda
entre este trigo, no el nuevo
juez y sacerdote crea
que han de poder desterrarme
sus prometidas violencias.
SEGADOR 1
Pues que tu espada, Turpín,
sólo trujo de la guerra
el pomo con un tornillo
y la hoja con una vuelta,
con todo eso no has dejado
de mejorar algo en ella,
que, en efecto, la milicia
es la más ilustre escuela
de los hombres en la parte
del estilo de la lengua;
y así te habemos fiado
que por todos hables.
[SEGADOR] 2
Llega
y venera su persona.
TURPÍN
Llegarán, que no son bestias;
pero, porque no me enturbie
lo grave de su presencia,
con mósicas y instromentos
meted a bulla la arenga.
Coro grande
MÚSICA
A la siega, a la siega, zagales,
zagales venid, venid a la siega,
que el trigo en la parva es la mesa del cielo,
y mesa tan franca que a todos sustenta.
Venid, venid a la siega.
TURPÍN
Señor, sumo sacerdote
que el pueblo concha o venera,
puesto que venera o concha
todo es una cosa mesma,
del más encogido trigo,
no del que cayó en las piedras
donde no prendió raíces,
no del que en viciosa hierba
se sufocó, ni del que
se holló pisado en la senda,
del más encogido trigo
(otra vez a decir vuelva),
que a darmos ciento por uno
cayó en sazonada tierra,
los betsamitas (aun antes
que el bieldo aviente la era
ni el trillo quebrante el grano)
estas espigas presentan
para que en su nombre a Dios
de su parte las ofrezcas,
en fe de que a merced suya
arrojado nazca y crezca,
deciendo porque a su ejempro
otros labradores vengan:
MÚSICA
A la siega, a la siega, zagales,
zagales venid, venid a la siega,
que el trigo en la parva es la mesa del cielo,
y mesa tan franca que a todos sustenta.
Venid, venid a la siega.
Cruzado largo
SAMUEL
Yo en nombre de Dios lo acepto,
y porque un punto no pierda
de mérito el sacrificio,
en el ara de esta peña
Pónelo sobre una peña
a quien en altar construyo
(que no será la primera
vez que la peña sea altar),
le pongo y, para que ejerza
en todo la ceremonia
como el Levítico enseña,
orad, hermanos, en tanto
que yo bendigo la ofrenda.
IDOLATRÍA
Aparte
Atenta me importa estar
a ver qué función es esta.
Cantan todos de rodillas y Samuel levanta las espigas en alto
MÚSICA
Reciba Dios de tus manos
nuestro sacrificio, y sea
para laude y gloria suya
y para utilidad nuestra.
SAMUEL
Decid todos «Sancto, sancto»,
mientras que yo en alto ofrezca
su hostia al cielo.
MÚSICA
Sancto, sancto,
Dios de Sabaot, la tierra
y el cielo llenos estén
de tu majestad inmensa.
IDOLATRÍA
Aparte
¿Qué es esto? ¡Ay de mí! Que al ver
que el trigo en su mano eleva
el sacerdote, he quedado
absorta, muda y suspensa.
SAMUEL
Ahora, para que en el templo
quede esta memoria eterna,
llevaré aquestas espigas
a que en sus paredes pendan.
¡Oh, Señor, qué dicha mía
fuera, y de todos, si fuera
su sacrificio ante el arca!
Supla el afecto la ausencia
con ferviente caridad,
fe firme, esperanza cierta,
de que nos la volveréis
cuando a vuestro honor convenga.
[SEGADOR] 1
Acompañémosle todos
hasta el templo.
TODOS
Norabuena.
TURPÍN
Sí, mas diciendo otra vez,
y otras mil y otras milenta:
TODOS
A la siega, a la siega, zagales,
zagales venid, venid a la siega,
que el trigo en la parva es la mesa del cielo,
y mesa tan franca que a todos sustenta.
Venid, venid a la siega.
Bajar dos a dos y vanse todos cantando y bailando de-lante
IDOLATRÍA
No en vano, ¡ay de mí!, no en vano
recelé siempre que aquella
interpretación de trigo
en Dagón era violenta.
Dígalo el que, cuando halla
superior inteligencia,
le destruye y le aniquila,
le consagra y le celebra
aquí el sacerdote; pero
no porque misterios tema
he de darme por vencida:
tras él iré hasta que vea
resquicios por donde entren
mis cismas en sus clemencias;
mas, ¡ay de mí!, que la planta,
en grillos de hielo presa,
me embarga, como diciendo
no pases, porque hay enmienda
que ha dado a la Idolatría
en los ojos con la puerta.
Al entrarse, topa con Goliat
Y pues pasar adelante
no puedo, tome la vuelta
hacia Filistín.
GOLIAT
¿A qué?
¿A ver desdichas, a oír quejas?
Y estragos, pestes y hambres,
ruinas, ansias y miserias
tales que me han obligado,
antes que al templo la nueva
estatua de Dagón lleve,
por si es que le enoja el verla,
a que echemos de nosotros
esa arca.
IDOLATRÍA
¿De qué manera
lo has dispuesto?
GOLIAT
Enriquecida
(sea vanidad o sea
miedo, o miedo y vanidad,
que bien caben en mis penas,
sobre miedo que la arroje,
vanidad que la enriquezca);
enriquecida, pues, de unas
láminas de oro y, entre ellas,
haciendo gala del daño
y desprecio de la ofensa,
tallada también en oro
esa inmunda, esa perversa
plaga de animales que,
putrefacción de la tierra,
todos los fructales talan,
todas las mieses asuelan,
mandé ponerla en un carro
hecho a su medida mesma
y, porque nadie la lleve,
ni los hebreos entiendan
que yo se la restituyo,
mandé que en el yugo puestas
dos nuevas recientes vacas,
que nunca sufrido hubieran
ni de la coyunda el lazo
ni del pértigo la fuerza,
la llevasen a su arbitrio,
donde quiera y como quiera
que el instinto las guiase,
como fuera salir fuera
de nuestros distritos; bien
que, por ver dónde la llevan,
la voy siguiendo a lo largo,
con admiración tan nueva
y tan rara como ver
que a ningún poblado llega
a dar vista que lo mismo
que nosotros no padezca;
y aun no para aquí el prodigio,
transcendiendo mi advertencia
a que vacas tan cerriles
y no domadas no tuerzan
el camino ni a una parte
ni a otra, siguiendo la senda
de Siló sin que declinen
a diestra mano o siniestra,
como si alguien las guiase.
IDOLATRÍA
Aparte
¡Y cómo que guía! Mas ésa
maravilla es que yo sola
puedo ver: callarla es fuerza.
Salen los cuatro segadores y Turpín
[SEGADOR] 1
Ya que con la ceremonia
cumplimos, a la tarea
será justo que volvamos.
GOLIAT
Gente hacia esta parte llega.
IDOLATRÍA
Segadores son que, habiendo
ido con no sé qué ofrenda
de Betsaida a Ramatá,
dan a sus parvas la vuelta.
GOLIAT
Mucho la curiosidad
de ver hasta dónde llegan
las vaquillas con el carro
me ha empeñado a entrar en tierra
de hebreos solo, bien que nunca
está a solas mi soberbia.
IDOLATRÍA
Con todo eso será bien…
GOLIAT
¿Qué?
IDOLATRÍA
Que en aquella maleza
nos recatemos, supuesto
que se descubre desde ella
a dónde el arca camina
sin que esa gente nos vea.
GOLIAT
No dices mal, allí estemos
en tanto que no se pierda
ella de vista.
[SEGADOR] 2
Ya que
volver al afán es fuerza,
aventemos esta parva
porque algún turbión no venga
de verano que el montón
en arroyo nos convierta.
[SEGADOR] 3
Sólo en esas avenidas
de que en agosto le llueva
sobra al labrador el agua.
TURPÍN
En abril me sobra ella
a mí.
[SEGADOR] 4
Luego, ¿bebes vino?
TURPÍN
Concedo la consecuencia.
[SEGADOR] 5
¿Vino siendo judío?
TURPÍN
Pues,
¿quién quita al jodío que beba
vino sino el tabernero
según el agua le echa?
Conque a las fuentes pusiesen
un ramo o una carpeta
se pudieran jobilar
todas las demás tabernas.
[SEGADOR] 1
No os entretenga ese loco,
horquillas y bieldos vengan
y a aventar todos la parva.
[SEGADOR] 2
Ya que él no nos entretenga,
entreténganos alguna
tonadilla.
Toman bieldos y hacen la acción de aventar el trigo, cantando
TODOS
Norabuena.
MÚSICA
¡Qué bien se repite, qué bien se remeda,
alegre el favonio, el aura risueña,
en las hojas del álamo siendo
trompeta del monte, clarín de la selva!
¡Qué bien se repite, qué bien se remeda,
al compás el ruido que hacen
el bieldo en el aire y el trillo en la tierra
cuando, apartada la paja del grano,
el grano se abate o la paja se vuela!
¡Qué bien se repite, qué bien se remeda,
alegre el favonio, el aura risueña,
en las hojas del álamo siendo
trompeta del monte, clarín de la selva!
UNOS
Dentro
¡Qué asombro!
OTROS
¡Qué pena!
TURPÍN
Aquel es otro cantar.
[SEGADOR] 1
¿Qué novedad será esta
de quejarse todos?
[SEGADOR] 2
Otra
lo es más; ¿no veis una bella
carreta de oro que al valle
baja venciendo la cuesta?
TODOS
¿Qué será aquello?
TURPÍN
¿Quién duda,
según todos se lamentan
por donde quiera que pasa,
y según también las señas
de corona que la ilustra
y de oro que la hermosea,
que el arca que el filisteo
llevó captiva es aquella
que viene por el camino?
[SEGADOR] 1
Yo no dudo que lo sea,
por haber oído decir
que, mal hallados con ella,
de sí arrojarla trataban.
[SEGADOR] 2
Sí, mas ¿tan sola?
[SEGADOR] 3
¿Siquiera
alguno que la guiase
con ella no enviaran?
[SEGADOR] 4
Esa
duda, con que no querían
más que ausentarla, se absuelva.
TURPÍN
Ella es, que bien la conozco.
Yo desde Siló las nuevas
le llevaré a Samuel
porque a recibirla venga.
Vase
[SEGADOR] 5
¿No veremos, ya que sola
hacia nosotros se acerca
y en todo este despoblado
no hay persona que nos vea,
que es lo que contiene arca
de quien tantas cosas cuentan?
LOS TRES
Bien ha dicho.
[SEGADOR] 1
No ha hecho tal,
que yo he oído que en sí encierra
los más arcanos, más graves
tesoros de la ley nuestra,
y no es bien que a ellos lleguemos.
[SEGADOR] 2
Antes por la razón mesma
debemos verlos, por ver
lo que de ellos creer convenga.
[SEGADOR] 1
Por quererlos ver he oído
que mil castigos sucedan.
[SEGADOR] 2
Todo lo has oído, en ti
sin duda alguna se esmera
el sentido del oído
más que otro alguno.
[SEGADOR] 3
Pues llega
ya a nosotros, tocar tengo
yo su dorada madera
descerrajándola.
[SEGADOR] 4
Yo
he de ver lo que en sí encierra.
[SEGADOR] 5
Yo he de gustar su maná.
[SEGADOR] 2
Yo su fragrancia sabea
apuraré, hasta saber
EL ARCA DE DIOS CAUTIVA
de qué aromas se alimentan
sus holocaustos.
[SEGADOR] 3
Salgamos
al paso.
[SEGADOR] 4
Detente, espera,
que mejor es que esperemos
a que en lo inculto de aquellas
matas se enfrasque, porque
no pase alguien que nos pueda
censurar.
LOS TRES
Allí escondidos
esperemos.
[SEGADOR] 1
Ello es fuerza
que los siga, bien que no
lo será que me convenzan.
Retíranse a una parte sin dejar el tablado y sale el arca como han dicho los versos, guiada del Ángel
MIGUEL
Si cuando Israel salía
del triste captiverio
de Egipto, el ministerio
de la asistencia mía
fue ser del mar su capitán y guía,
bien cuando el arca sale
Va caminando poco a poco
del captiverio triste
de Filistín, la asiste
también, pues equivale
lo mismo que esta acción a aquella iguale.
Y si allá en la vanguardia
fui su amparo y su abrigo
hasta que el enemigo
picó en la retaguardia,
donde mudando puesto entré de guardia,
piedad será se crea
que yo en custodia suya
a Dios la restituya,
porque mejor se vea
explicado el concepto de su idea,
viendo que allá ha dejado
a Dagón destruido
y que aquí, arrepentido
el pueblo y perdonado,
cobra la gracia que perdió el pecado.
Conque ausentarse esquiva,
mostrarse poderosa
para volver piadosa,
claramente motiva
por qué el arca de Dios se vio captiva.
[SEGADOR] 2
Ahora podemos salir
y su curso detener.
Salen los cinco y ponen el arca
MIGUEL
Esto en mí no es conceder,
porque es en Dios permitir;
de guarda debo asistir,
retirarme a nadie asombre,
pues, aunque guarda me nombre
cuidadosa y vigilante,
con eso yerra delante
del ángel de guarda el hombre.
[SEGADOR] 1
Yo el primero he de llegar
Hace él y los demás las demonstraciones que dicen los versos
a descerrajarla, pero
¡ay de mí!, pasmado muero,
helado y yerto (¡qué azar!).
Apenas (¡fiero pesar!)
tocarla (¡qué angustia!) trato,
cuando el morir no dilato.
¿Yo entumecido? ¿Por qué?
ÁNGEL
Porque misterios de fe
no los averigüe el tacto.
[SEGADOR] 4
Si cobarde te retiras,
yo llegaré, que he de ver
lo que en sí pudo esconder;
mas ¡ay infeliz!
[SEGADOR] 2
¿Qué admiras?
[SEGADOR] 4
Que en mí ejecuta más iras,
pues, sin que el dolor resista,
ni discurra en qué consista,
ciego estoy. ¿Por qué? No sé.
ÁNGEL
Porque misterios de fe
no los inquiera la vista.
[SEGADOR] 2
Aunque sin tocalla y vella
pudistis los dos dejalla,
yo, sin vella ni tocalla,
con sólo acercarme a olella,
sabré los aromas de ella;
mas ¡ay triste! que embriagado
el sentido me ha privado
de juicio. Cielos, ¿por qué?
ÁNGEL
Porque es misterio de fe
aun al olfato negado.
[SEGADOR] 5
Aunque algún pavor me da
el pasmo que en los tres veo,
le ha de vencer el deseo
de gustar de su maná;
mas ¡ay! que al decirlo está
trabada la lengua ¡oh susto
mortal!, ¡oh dolor injusto!,
balbuciente yo, ¿por qué?
ÁNGEL
Porque misterios de fe
no los examina el gusto.
[SEGADOR] 3
¡Ay de mí! Aterido muero.
[SEGADOR] 4
¡Ay de mí! Que ciego voy.
[SEGADOR] 2
¡Ay de mí! Sin juicio estoy.
[SEGADOR] 5
¡Ay de mí! Que hablar no espero.
[SEGADOR] 1
¿No os advertí yo primero
los asombros que había oído
de esa arca?
LOS CUATRO
¿Por qué eximido
tú quedas de ellos?
ÁNGEL
Porque
en los misterios de fe
sólo se salva el oído.
Sale la Idolatría deteniendo a Goliat
IDOLATRÍA
¿Dónde vas?
GOLIAT
Habiendo estado
siempre a la mira y habiendo
visto que los betsamitas
el arca paran, intento
averiguar a qué fin.
IDOLATRÍA
Tu riesgo teme (el que temo
Aparte
dijera mejor, mirando
allí a Miguel).
GOLIAT
Nada arriesgo
el día que voy conmigo.
Villanos, ¿qué atrevimiento
es que cuando de mí arrojo
esa arca yo, con deseo
de que se aparte de mí
lo más aprisa y más lejos,
Huyen de él cada uno en la acción de su mal
vosotros la detengáis?
¿No me respondéis? Si es miedo
de verme, yo os lo perdono,
que es culto de los soberbios
el ser temidos.
MIGUEL
Aparte
Aquí
el mirarme a mí suspenso
a todos suspenda.
GOLIAT
¿Aún no
habláis? Llega tú.
[SEGADOR] 3
No puedo,
no puedo porque, impedido,
inmoble, pasmado y yerto,
el sentido de sentir
me tiene sin sentimiento.
GOLIAT
Mira tú.
[SEGADOR] 4
¿Qué he de mirar
si por mirar estoy ciego?
GOLIAT
Tú dime.
[SEGADOR] 2
Mal podré yo,
que sin discurso ni acuerdo
vivo desde que el olfato
me turbó el entendimiento.
GOLIAT
Habla tú; ¿sólo por señas
respondes?
[SEGADOR] 5
Sí, porque siendo
la lengua del paladar
el principal instrumento,
padece achaques del gusto,
a cuya causa enmudezco.
GOLIAT
Ya no hay otro que lo diga
sino tú; dime ¿qué es esto?
[SEGADOR] 1
Esto es honestar castigos
ese perdido respeto,
viendo lo que otros padecen
en lo que padecen estos:
tocar, ver, oler, gustar
lo que en sí incluye quisieron,
conque el singular sentido
pasa a común escarmiento.
GOLIAT
¿Qué escarmiento? ¡Vivo yo,
villanos, viles, groseros,
que a mis manos…
TURPÍN
Dentro
Allí está,
mirad agora si miento.
IDOLATRÍA
Sin duda por ti lo dicen.
SAMUEL
Dentro
Lleguemos todos.
TODOS
Dentro
Lleguemos.
GOLIAT
¿Qué importa? Llegad.
IDOLATRÍA
De gentes
se van los campos cubriendo.
No te cojan aquí solo,
huye Goliat.
GOLIAT
No quiero,
que jamás el león huyó
y si es rey de los desiertos
yo también lo que hace haré,
que es en ventajoso empeño
irse a vista, poco a poco,
retirando, mas no huyendo.
Salen Samuel y todos
SAMUEL
De finojos arrojado,
ante tus aras y pecho,
por tierra, Señor, mil veces
con blandos suspiros beso,
con dulces ansias abrazo,
con tiernas lágrimas riego
la que imprimieron estampas
de las huellas que os han vuelto
a nuestros ojos.
TODOS
Y todos
hacemos, Señor, lo mesmo.
LOS CUATRO
Misericordia, Señor,
pues nuestro error conocemos,
y que en materias de fe
el oído es el rey nuestro.
MIGUEL
Esa confesión os vuelva
a vuestro estado primero.
LOS CUATRO
¡Qué dicha!
TODOS
¡Qué bien!
SAMUEL
¡Qué gozo!
GOLIAT
¡Ya me falta el sufrimiento!
Ni aun retirarme haré ya.
¿Qué religiosos extremos,
miserables israelitas,
son los que hacéis en obsequio
de un arca que no cobráis
pues soy yo quien os la vuelvo?
SAMUEL
¿Aquí estás tú?
GOLIAT
¿Qué sé yo
si estoy o no estoy, mas eso
de si fue pues pudo ser,
qué quita o pone al concepto?
¿Qué extremos, pues, religiosos
son los que en recibimiento
hacéis de un arca que yo
de mí arrojo con desprecio?
SAMUEL
Los que debemos hacer
y aun no son los que debemos,
porque a su inmenso tesoro
nada es mucho y todo es menos.
IDOLATRÍA
Porque a mí no me conozcan,
Aparte
habla tú, que yo te aliento.
¿Qué inmenso tesoro es más…
GOLIAT
¿Qué inmenso tesoro es más…
IDOLATRÍA
… que un mármol, un tronco y luego…
GOLIAT
… que un mármol, un tronco y luego…
IDOLATRÍA
… una urna del maná
que os fue llovido alimento?
GOLIAT
… una urna del maná
que os fue llovido alimento?
MIGUEL
Responde, que yo te inspiro.
Aparte
SAMUEL
Para hablar en loor vuestro
abrid, vos, Señor, los labios.
MIGUEL
Ese puro mármol terso…
SAMUEL
Ese puro mármol terso…
MIGUEL
… vara y urna soberanas…
SAMUEL
… vara y urnas soberanas…
MIGUEL
… misterios son.
SAMUEL
… son misterios.
GOLIAT
[¿Son misterios?] ¿Qué misterios
contra quien no pueda el humo
del volcán que arde en mi pecho,
de alto espíritu influido,
borrarlos y obscurecerlos?
SAMUEL
Los que a profética luz,
de más amoroso fuego
y de espíritu más noble,
más ilustrado y excelso
que arde en el mío podrá
gozar el bien de anteverlos.
GOLIAT
¿Qué has de antever en un mármol?
SAMUEL
Grabados los diez preceptos
que hoy, Ley Escrita, serán
Ley de Gracia.
GOLIAT
¿Cuándo?
SAMUEL
Eso
lo dirá la Sinagoga
en sus últimos alientos,
cuando al expirar en brazos
de la Iglesia esté diciendo:
Ábrese un carro y vese en él la Iglesia, con tiara y báculo de tres cruces, y a sus pies la Sinagoga, entregándola unas tablas, como las que pintan en manos de Moisés
SINAGOGA
Estas son las joyas que
durante mi casamiento
en el decálogo Dios
me dio en dote, y pues fallezco
a manos de mis desdichas
su primera esposa siendo,
y tú su esposa segunda
vas a ser, en ti las dejo,
como cláusula forzosa
de mi último testamento.
IGLESIA
Yo las recibo porque
el mundo conozca en esto
que, símbolo de la Iglesia,
esa arca contiene dentro
depositados tesoros
para aquel felice tiempo
en que el documento antiguo
ceda al nuevo documento.
GOLIAT
Cuando eso (que yo lo dudo)
sea, ¿qué merecimiento
tendrá una vara que, cuando
mucho, será de algún seco
leño cortada, teñida
con sangre de sus portentos?
En otro carro, un Niño de Pasión con los pasos de ella
NIÑO 1
El infinito, que yo
daré a otro sagrado leño
teñido también en sangre,
no de portentosos ceños
sino antes de portentosas
piedades, cuando cordero
en él inmolado sea,
rescate del universo.
GOLIAT
En fin, cruento sacrificio
vendrás a ser cuando…
SAMUEL
Pero
cruento sacrificio que
el maná le hará incruento.
GOLIAT
Pues ¿qué el maná significa?
Otro Niño de Gloria con hostia y cáliz en el otro carro
NIÑO 2
Ese alto sacramento,
prodigio de los prodigios,
misterio de los misterios,
fineza de las finezas
y extremo de los extremos
de amor, en quien yo realmente
asistiré en alma y cuerpo.
LOS CUATRO
Mira ahora si son
corridos los velos.
IGLESIA
El arca, la Iglesia.
SAMUEL
La tabla, el precepto.
NIÑO 1
La vara, la cruz.
NIÑO 2
El maná, el sacramento.
SAMUEL
¿Qué esperáis que todos
en dulces acentos
no aplaudís que sean
corridos los velos?
ÉL Y MÚSICA
El arca, la Iglesia.
La tabla, el precepto.
La vara, la cruz.
El maná, el sacramento.
GOLIAT
Contra todo ese aparato
de sombras, luces, bosquejos,
rasgos, visos y figuras,
antes que yo llegue a verlos
acabaré con vosotros
retándoos a campal duelo,
con ley de que el que venciere
(que es el más fuerte argumento
de que fuese Goliat
caudillo del filisteo,
pues no pudiera dar ley
el que no llegara a serlo),
con ley, digo, de que aquel
que venciere cuerpo a cuerpo
lleve el pueblo del vencido
esclavo del otro pueblo.
SAMUEL
Cuando eso llegue, no dudo
caiga contra ti del cielo,
bien como piedra arrojada
del Monte del Testamento,
otra piedra que derribe
tu soberbia.
GOLIAT
¿Cómo es eso
de otra piedra? Que al oír
sólo el nombre me estremezco;
mas no por eso podrán
volver atrás mis intentos,
por más que al imaginarlo
pasmo, lloro, gimo y tiemblo.
Vase
IDOLATRÍA
No menos yo tiemblo, gimo,
lloro y pasmo a los reflejos
de quien, apagada llama,
en humo me desvanezco.
Vase
MIGUEL
Y, aunque ya restituida
a Israel el arca dejo,
para velar en su guarda
no me ausento aunque me ausento.
Vase
SAMUEL
Ya que igual dicha gozamos
y que en Siló no tenemos
seguro nuestro cobrado
tesoro, es bien le llevemos
en casa de Aminadab,
de donde en más feliz tiempo
pase a la de Obededón,
y de ella al glorioso templo,
que Salomón lo fabrique;
y aun no han de parar en esto
sus triunfos, pues habrá Rey
Católico en venideros
siglos que el vivo Maná
hospede en su Alcázar mesmo.
TODOS
Acompañémosla todos.
TURPÍN
Sí, pero todos diciendo,
después que habíamos pedido
el perdón de nuestros yerros:
TODOS Y MÚSICA
Venturoso el siglo
que ve el cumplimiento
de ser en nosotros
corridos los velos:
el arca, la Iglesia;
la tabla, el precepto;
la vara, la cruz
y el maná, el sacramento.
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- TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. El arca de Dios cautiva. CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbts.0