Personajes
- EL GÉNERO HUMANO
- LA TIERRA
- EL MAR
- EL FUEGO
- EL VIENTO
- LA CULPA
- EL REY
- EL PRÍNCIPE
- EL ALBEDRÍO
Sale el Género Humano con barba larga, vestido de labrador
GÉNERO
¡Verde, apacible esfera,
hermosa patria de la primavera,
que llena de colores
humano cielo de divinas flores,
tan bizarra te ostentas, que con ellas
no tienes que envidiar a las estrellas,
pues en su monarquía
si unas brillan de noche otras de día!
¡Tú, que, partida en varios horizontes,
sufres la pesadumbre de los montes,
de los mares, los troncos y los frutos,
y alcázar de los hombres y los brutos
todo su centro natural te aclama,
fértil, próvida Tierra!
Sale la Tierra vestida de villana, coronada de flores y en la mano espigas
TIERRA
¿Quién me llama?
GÉNERO
Quien tu verdor ha menester atento
en habiendo llamado otro elemento.
¡Espejo cristalino
de los campos, del sol, que por divino
decreto, siendo monstruo desbocado,
te tiene encarcelado
esa fácil cadena
eslabonada de átomos de arena!
¡Tú, que sañudo intentas tantas veces
hasta del cielo poseer los peces,
cuya furia la playa
para y detiene a raya
cuando más tu soberbia nos asombra,
imperio de las aguas!
Sale el Mar, coronado de olas, y en la mano un tridente
AGUA
¿Quién me nombra?
GÉNERO
Sabraslo cuando veas a mi acento,
aunque hable al Aire, hablar con fundamento.
¡Vaga estación, que en tus espacios graves
la variedad contienes de las aves,
que volando veloces
al sol despiertan con sonoras voces
cuando con dulce ligereza suma
exhalaciones de matiz y pluma
la campaña discurren de tu esfera
llevándose tras sí la primavera,
pues formación de mis acentos eres,
escúchate a ti mismo!
Sale el Aire con plumas en el sombrero
AIRE
¿Qué me quieres?
GÉNERO
Que aguardes hasta luego
que a mis voces también concurra el Fuego.
¡Leve región suprema
que aquí nos vivifica, allá nos quema,
dándonos ya favores, ya desmayos,
a un tiempo tus reflejos y tus rayos,
en quien templado o riguroso andas,
de Dios última ira!
Sale el Fuego con un rayo en la mano, como pintan a Júpiter
FUEGO
¿Qué me mandas?
GÉNERO
Que a mis voces atentos
estéis, ¡oh generosos elementos!
Ya sabéis que las dos bellas
fábricas de Tierra y Cielo
un rey tienen soberano,
un señor tienen inmenso,
que asistiendo infatigable
en las cortes de su imperio,
de esta inferior monarquía
a mí me entregó el gobierno
por ser cual soy en el mundo,
—donde ya amigos, ya opuestos,
los cuatro formáis la hermosa
máquina del universo—
el grande Género Humano,
que estas luengas canas peino
desde mi primera edad
por significar con esto
que es mi ser en todo ser
caduco y perecedero.
Ya sabéis que de la nada
racional mundo pequeño
a quien responden en cuatro
humores cuatro elementos
me formó, y que su virrey
me apellidó, pues que tengo
a mi cargo las especies
de cuanto vive, supuesto
que a la obediencia del hombre
cuanto nació nació atento,
dándome todas las cosas
ley, vasallaje y imperio.
La Tierra en su tierna infancia
me rindió, sin el desvelo
de sobornarla el sudor,
de fatigarla el tormento,
todos sus frutos, tan míos,
que, sazonados y tiernos,
cogerlos no me costaba
más afanes que cogerlos;
sus más simples animales,
sus animales más fieros
domésticamente humildes
me lisonjeaban, teniendo
al arbitrio de mi voz
inferior conocimiento;
el Aire, en suaves auras
siempre me halagaba, siendo
a todas horas favonio,
a ningunas horas cierzo;
dulcemente me servía
aquel suavísimo acento,
cuerda con que concertado
andaba siempre acá dentro
del reloj del corazón
el volante del aliento;
el Mar, en secretas venas
que penetraban el centro
de la Tierra, generoso
se desangraba corriendo
fuentes que arroyos formaron,
arroyos que ríos se hicieron
para que yo divirtiese
la vista y la sed a un tiempo;
el Fuego me iluminaba
con sus templados reflejos,
dando al natural calor
vigores y no ardimientos.
En esta tranquila paz,
obedientes y sujetos
os vi, y de un instante a otro
alterados y soberbios
os vi también, retirando
aquel tributo primero
que como a gobernador
del rey, me debéis. ¿Qué es esto?
¿Qué es esto, nobles vasallos?
Si le quebranté un precepto
que allá en mi patria me impuso
(¡oh, cada vez que me acuerdo,
con qué terneza lo lloro
y con qué dolor lo siento!)
ya pedí perdón al rey,
y aunque no me ensoberbezco
de parte de mi ignorancia
en pensar que le merezco,
de parte de su piedad
tan por seguro le tengo
que fuera no ser su ser
tan divino y tan perfeto
si faltara su perdón
para mi arrepentimiento.
Pues, ¿por qué, si en confianza
suya vivo y suya reino,
todos cuatro me negáis
aquel prometido feudo
en que me reconocisteis
debajo del juramento
y homenaje que en su nombre
hasta este instante conservo?
¿Qué cuenta le daré al rey
de este entregado gobierno,
aves, fieras, peces, frutos,
si al pedirme cuenta de ellos,
los que me dio tan leales
tan traidores se los vuelvo?
La Tierra lo diga, pues
tan otro es su espacio ameno
que sus flores son espinas
y sus frutos son venenos;
todos sus brutos me asombran
mirando contra mi pecho
afilar dientes y garras
cada vez que los encuentro;
dígalo el Aire también,
pues el escuadrón ligero
de sus pájaros me huye
y en terremotos violentos
alterado me estremece
cuando a sus embates fieros
los edificios más graves
y los montes más soberbios
en sus asientos caducan,
deliran en sus asientos;
con tormentas me amenaza
el Mar cada vez que vuelvo
a ver que monte de espumas
se eleva sobre sí mesmo,
temiendo el día en que haya
de derramarse, cubriendo
la faz de la Tierra y dando
a sus montes monumentos
que sepulten el helado
cadáver del universo;
con rayos me atemoriza
toda la región del Fuego
tan traidoramente que
después de hacer el incendio,
por ceremonia no más
me avisa la voz del trueno.
Pues siendo así que yo, como
he dicho, a mi cargo tengo
esta república, no haya
en ella levantamientos
tan públicos que el castigo
del gran monarca irritemos
de suerte que nos confunda,
o ya con rayos de hielo,
o ya con inundaciones
de llamas, que entrambos pienso
que amenazan igualmente
al orbe como primero
y segundo fin a que él
sentenciado está y expuesto.
Vuelva, vuelva a mi obediencia
el gran vasallaje vuestro;
volvamos a ser amigos
el hombre y los elementos,
y no me neguéis tributos
que por natural derecho
me debéis como a virrey
del gran monarca supremo
en cuya obediencia vivo
y en cuyo nombre gobierno.
TIERRA
Yo que la primera fui
que a tu voz concurrió, quiero
satisfacer de mi parte
a los cargos que me has hecho,
diciéndote las razones
que para negarte tengo
el tributo de mis troncos
y de mis campos el feudo,
y por qué mis animales,
tan conformemente opuestos
a tu ser, contra tu ser
se irritan; si bien mi intento
ocioso es, que ya lo has dicho,
Género Humano, tú mesmo,
pues desde aquel triste día
que ingrato a tu rey y dueño
a la obediencia faltaste
de su divino precepto,
yo entre mis brutos y fieras
reconocí un monstruo nuevo,
el más sagaz, más astuto
y sabio de todos ellos.
En el Génesis Moisés
lo diga, y conste del texto
el tener humana voz
que con engañoso acento
mueve las inclinaciones
y arrebata los afectos.
Esta fiera de mis rosas
es el áspid encubierto,
es la víbora nociva,
es el basilisco fiero
que inficionando los frutos
los daña con el aliento;
serpiente la llamó el propio
Moisén, y arrastrando el pecho
por la hierba, a sus bramidos
todo lo marchita, haciendo
que se pongan en defensa
los animales del suelo,
de suerte que mientras yo
aqueste prodigio tengo
en mis esferas, no aguardes
que te dé para sustento
ni los frutos ni las mieses
sin la zozobra de haberlos
de beneficiar tu llanto,
tu pena y tu desconsuelo,
porque yo no puedo darlos
graciosamente, teniendo
quien me dañe cuanto crío,
quien me aborte cuanto engendro;
y así puedan tus afanes
contrastar mis sentimientos
porque no es posible que
la Tierra rinda sin riesgo,
mientras esta fiera viva,
su natural alimento.
AGUA
Cuanto la Tierra te ha dicho
te digo yo, que en el centro
desde donde distribuyo
líquidas minas de hielo
con que los montes taladro,
con que los valles penetro,
escándalo de mis ondas,
entre mis brutos conservo
otro monstruo, que en las señas
diré mejor que es el mesmo,
cuyo horror, cuyo prodigio
mi cólera altera, haciendo
los huracanes, que así
los profetas lo dijeron,
con cuya saña irritado
tan alto me desvanezco,
que tal vez pienso apagar
las luces del firmamento,
y tal explayando cuanta
majestad sujeta al freno
de la obediencia me tiene,
sepultar al orbe espero;
y así el Agua que te ofrezca
no aguardes tributos bellos,
mientras que de ella no falte
aqueste mortal portento,
que es sirena de sus ondas
cuyo traidor canto, lleno
de dulces halagos, deja
a los peregrinos muertos,
siendo así que peregrinos
son del mar cuantos nacieron,
porque en la Escritura cuantas
veces Agua nombra el texto
sagrado, se entienden penas,
tribulaciones y riesgos,
y no nace quien no nazca
a padecerlos atento.
AIRE
Peste y contagio llamaron
a la Culpa los sujetos
más graves, con que también
al cargo que me has propuesto
respondo yo, inficionada
la rara estación del viento
del aliento de un dragón
que mis esferas corriendo
con alas, como le pinta
el Águila del desierto,
es nueva añadida ave
que deja el aire cubierto
de sombras, a cuyo canto
despavorido el ligero
vulgo de pájaros huye.
FUEGO
Lo mismo te dice el Fuego,
desde que una salamandra
se alimenta de su incendio,
cuya fatal ojeriza
rayos forja hasta el postrero
que haya de vibrar mi mano,
a cuyo fatal estruendo
pavesa será la inmensa
fábrica del universo
cuando por fuego a juzgar
venga el rey vivos y muertos.
GÉNERO
¿De suerte que a todos cuatro
rebeldes a mis preceptos
os tiene una fiera?
TODOS
Sí.
GÉNERO
¿Por ella favores vuestros
no han de darme alivio?
TODOS
No.
GÉNERO
¿Tan poco, Tierra, te debo?
TIERRA
No esperes fruto de mí
si no me labras primero.
Al tenerla toca en las espigas y ensangriéntase la mano
GÉNERO
¡Oye! Mas, ¡ay infelice!,
que al irte a tocar me has muerto
con las espinas y abrojos
de tus frutos.
TIERRA
Todo eso
engendró la Culpa en mí,
serpiente que en mí mantengo.
Vase
GÉNERO
Préstame las lluvias tú
para enternecer su pecho.
AGUA
Enternécela con llanto
y sudor.
Al tenerle sale agua del tridente
GÉNERO
¡Ay, que me anego!
AGUA
La gravedad de tu Culpa
te baña el rostro, y te advierto
que su voz es la traidora
sirena que en mí sustento.
Vase
GÉNERO
Enjúgame con tus plumas
tú el sudor y dame aliento
para vivir.
Échale aire con las plumas, y él tiembla
AIRE
Sí daré,
pero de fatigas lleno.
Vase
GÉNERO
Tantas son, que a sus suspiros
traspasado de frío tiemblo;
mi decrépita vejez
calienta, porque con eso
yo anime.
FUEGO
Llégate a mí.
Sale fuego del rayo
GÉNERO
¡Que me abraso, que me quemo!
FUEGO
Tu culpa es, Género Humano,
el rayo con que te ofendo.
GÉNERO
¡Ay de mí, ay de mí, infelice,
que por enemigos tengo
luces, fieras, peces, aves,
en aire, agua, tierra y fuego!
¡Ay de mí, otra vez!, ¡Qué buena
residencia dar espero
al rey del cargo del mundo
que de mí fio!
Sale el Albedrío de villano [y vanse los Elementos]
ALBEDRÍO
¿Qué es esto?
Toda la vida, amo mío,
estáis llorando y gimiendo.
GÉNERO
Y aun plega a Dios que me baste.
ALBEDRÍO
Pues ¿qué hay agora de nuevo
para hacer con Jeremías
lamentaciones y trenos?
GÉNERO
¡Ay, que en la esfera del mundo
anda un monstruo tan horrendo
que es en la tierra serpiente,
que es salamandra en el fuego,
que es huracán en el mar
y que es dragón en el viento!
ALBEDRÍO
Sin duda es el chocolate
ese animal, porque creo
que él solo estuviera de
tantas especias compuesto.
¡Cuerpo de tal y de cual!,
si tal y cual tienen cuerpo,
y qué pavura me ha dado…
mas ni me ha dado ni quiero
que me dé, porque ¿eso es más
que una sierpe más o menos?…
Pues como esas sierpes yo
mirando estoy por momentos:
¿qué tía de aquellas que
se lleva el diablo por tercios
de niña, moza y anciana,
en llegando al tercio viejo
no es serpiente reformada?;
¿qué madre de aquellas veo
que en infantería bisoña
están sentadas al sueldo
teniendo cuerpo de guarda
sin tener guarda de cuerpo
que no sea serpiente viva?;
¿qué suegra por ahí encuentro
que en vez de cuellos no sea
serpiente de siete yernos?;
¿qué vieja…? En fin, no hay que hacerme
amenazas, ya lo dejo,
porque me la está jurando
aquella que está allí en medio.
GÉNERO
¡Ay, Albedrío, qué loco
fuiste siempre!
ALBEDRÍO
Así contento
vivo, porque sé que no
está el siglo para cuerdos.
GÉNERO
¿Qué haremos con esta fiera?
ALBEDRÍO
¿A mí me pides consejo?
¿Cuál de los dos es el loco,
quien lo es o quien quiere serlo?
GÉNERO
Yo en esa parte, Albedrío,
lo soy, pues que no me acuerdo
de que siempre lo peor
tú me aconsejas.
ALBEDRÍO
Por eso
está en tu mano el tomar
y el dejar mis argumentos,
pues aunque siempre te inclino
sabes que nunca te fuerzo.
GÉNERO
Vente, Albedrío, conmigo.
ALBEDRÍO
¿Qué quieres hacer?
GÉNERO
Ir quiero
arrebatado en las alas
de mi mismo pensamiento
a dar cuenta al rey del daño
para que él ponga el remedio.
ALBEDRÍO
¿Cómo a su sagrado alcázar
llegar intentas, sabiendo
que están cerradas sus puertas
por ahora para ti?
GÉNERO
Haciendo,
ya que a sus umbrales yo
no he de llegar por el miedo
del alcaide que las guarda
con una espada de fuego,
que llegues tú con mis voces,
mis suspiros y lamentos,
quejándome de esta fiera
por quien tanto mal padezco.
ALBEDRÍO
Como tú me envíes, verás
que yo hasta sus puertas llego.
Dentro la Culpa, y suena el arpa entre unos árboles
CULPA
No harás.
ALBEDRÍO
Entre aquestos ramos
¿no ha sonado un instrumento?
GÉNERO
Todo es encantos el valle
de lágrimas.
ALBEDRÍO
Escuchemos,
pues suspendido y parado
se queda todo a su acento.
CULPA
Canta
¿Dónde vas, Género Humano,
dónde vas,
si sabes cuánto es en vano
que escuche tu voz el rey soberano
en cuya desgracia para siempre estás?
GÉNERO
¡Ay de mí, que de mi pena
la causa acordarme sabe
el gemido de esta hiena,
la música de esta ave
y la voz de esta sirena!
ALBEDRÍO
¡Ay también, señor, de mí,
que pasmado me dejó
su acento!
GÉNERO
Llega, que allí
se oyó la voz.
ALBEDRÍO
¿Quién es?
CULPA
Yo.
Sale la Culpa vestida de demonio, con una cabezade serpiente en el tocado
GÉNERO
¡Tú eres!
CULPA
¿Conócesme?
GÉNERO
Sí,
que si yo no conociera
a mi culpa, cosa es clara
que al rey buscando no fuera
para que él me remediara.
ALBEDRÍO
¿Es esta la horrible fiera
de nuestro valle?
GÉNERO
Esta es,
monstruo horrible, ¿no la ves?,
de tanta especie distinta
como allá Juan nos la pinta
en su Apocalipsi.
ALBEDRÍO
Pues
vamos por acá.
GÉNERO
Eso ha sido
lo que ella ha pretendido.
ALBEDRÍO
¿Qué?
GÉNERO
Que torzamos por ella
el camino de la bella
patria para que he nacido.
Antes pasar me verás
a su pesar.
CULPA
Canta
¿Dónde vas,
si sabes cuánto es en vano
que escuche tu voz el rey soberano,
en cuya desgracia para siempre estás?
GÉNERO
Torpe y absorto he quedado,
que el encanto de su voz
los sentidos me ha quitado.
ALBEDRÍO
¡Oh, cuánto es dulce y atroz
el acento del pecado!
CULPA
Representando
Género Humano, a quien dio
el rey tanta autoridad
que este imperio le fio,
por cuya incapacidad
quedé introducida yo
en el mundo de manera
que de uno en otro horizonte,
que de una en otra esfera,
soy escándalo del monte,
soy terror de la ribera,
si en tantos textos sagrados
me llamen doctos lugares
la rata de tus sembrados,
la tormenta de tus mares,
la peste de tus ganados,
¿qué solicitas hacer
con llorar y con gemir,
viendo que no puede ser,
aunque llegues a sentir,
llegar a satisfacer?
Infinita fue la ofensa
hecha a señor infinito,
pues ¿cómo tu llanto piensa
convalecer de un delito
que no tiene recompensa?
Ya las puertas del perdón
se cerraron; ya no esperes
dar al rey satisfación,
y pues para siempre eres
vasallo de mi ambición,
sin aquella original
justicia —como acredita
Job en la ley natural,
David en la ley escrita,
Pablo en la de gracia—, mal
intentas pasar de aquí,
que he de matarte crüel
por significar así
que llegar no puede a él
quien no pasare por mí.
GÉNERO
Pues si en vencerte a ti está
mi dicha, llega a los brazos,
que aunque horror tu vista da,
pasar tengo.
CULPA
Eso será
haciéndote yo pedazos.
Luchan los dos
GÉNERO
Albedrío, de ti fío
que me libres de esta fiera.
ALBEDRÍO
Es muy corto el poder mío
contra la Culpa primera.
CULPA
Así es, que aunque tu Albedrío
pudo en el primer estado
de tu dicha singular
haberte de mí librado,
era antes de pecar,
no después de haber pecado.
Échale en el suelo, y él huye asombrado
GÉNERO
Ventaja a tus fuerzas doy,
y pues no hay poder en mí
contra tus rigores hoy,
tú, Albedrío, pasa y di
al rey el riesgo en que estoy,
pidiendo que su favor
me libre de aqueste error.
Vase
CULPA
¿Y por dónde ha de pasar?
ALBEDRÍO
¿Quién me lo puede estorbar
a mí?
CULPA
Mi saña y furor.
Va a luchar con él, y él escapa de entre sus brazos
ALBEDRÍO
Eso es bueno, pues ¿a mí
intentas cogerme?
CULPA
Sí.
Otra vez
ALBEDRÍO
¿Tú no sabes, según eso
que yo no puedo ser preso?
Libre soy, libre nací.
Otra vez
CULPA
Yo te prenderé.
Andando tras él
ALBEDRÍO
Es en vano
intentarlo.
CULPA
Mal porfío,
que aunque esté rendido, es llano
que puede de su Albedrío
usar el Género Humano.
Pasa de la otra parte
Pero ya que contra ti
no vale la fuerza mía,
valdrá el arte.
ALBEDRÍO
¿Cómo?
CULPA
Así.
Canta
Perezca, Señor, el día
en que a este mundo nací.
Suspéndese, y vase tras ella
ALBEDRÍO
¿Dónde voy, si Job maldijo
aquel día en que nació?
Bien desespero y me aflijo
de su remedio, pues yo
imposible le colijo.
Suena otra arpa al otro lado
Mas no el pensarlo es injusto
si otra voz al Albedrío
suena, y de escucharla gusto.
VOZ
Dentro
Dé la aurora su rocío;
lluevan las nubes al justo.
ALBEDRÍO
¿Rocío la aurora pía
ha de dar, dulce nublado
lloverá al justo algún día?
Pues, ¿qué temo?
CULPA
Canta
Y en pecado
me engendró la madre mía.
ALBEDRÍO
Mas ya mi solicitud
vana es si en David colijo
del pecado la inquietud.
VOZ
Dentro
Danos, Señor, a tu Hijo,
envíanos la salud.
ALBEDRÍO
Si eso el profeta me advierte,
¿qué me para o me divierte?
CULPA
Todos en Adán pecaron.
VOZ
Todos en Cristo sanaron
del contagio de la muerte.
ALBEDRÍO
Si del rigor con que oprime
la Culpa, fuerza es me guarde
la gracia que me redime,
y hay canto que me acobarde
como hay canto que me anime,
el aviso daré fiel.
CULPA
Ve, que poco importará,
pues en pena tan crüel,
por donde quiera que él va,
va su pecado tras él.
Vase
ALBEDRÍO
Monarca de dos orbes, tierra y cielo,
en quien siempre piedad hallar confío,
corra esa nube el marañado velo
del tupido vapor helado y frío
que oscurece tu faz, y el justo celo
del Hombre que hoy, fiado a su Albedrío,
llega a regar con llanto tus umbrales,
la apelación te deba de sus males.
Tú que eres Padre eterno y increado
de Hijo que es engendrado y no nacido,
cuyo amor ni nacido ni engendrado
Espíritu es de entrambos procedido,
rey absoluto de lo que has criado,
oye mi voz, escucha mi gemido,
y aunque no te ha de ver la vista mía,
supla la imperfección la alegoría.
Ábrese la nube, y están en ella el Rey y el Príncipe
REY
Prosigue, que esas voces lastimosas,
que el cielo saben penetrar veloces
mis músicas serán armonïosas,
pues bien me suenan lastimosas voces.
¿Qué quieres?
ALBEDRÍO
Si en tus ciencias misteriosas
lo sabes todo, todo lo conoces,
¿qué te traerá de nuevo mi fatiga?
REY
La gloria de que el llanto me lo diga.
ALBEDRÍO
Viendo, Señor, en la inferior esfera
cuánto el Género Humano te ha ofendido,
ninguno hay ya que obedecerle quiera,
porque nadie obedece a un desvalido;
de este motín caudillo es una fiera
cuya voz, cuya acción, cuyo bramido
doméstica introduce civil guerra
contra él, en fuego, en aire, en agua, en tierra.
Todo cuanto nació se ha rebelado,
el tronco, el pez, el pájaro y el bruto,
y comuneros todos le han negado
a un tiempo escama, pluma, piel y fruto,
de suerte que a tus rentas ha faltado
todo el gracioso natural tributo,
y huyendo al seno de una peña dura,
limbo diré mejor, o sepultura,
invoca tu favor, tu nombre aclama,
oprimido de horror y asombro tanto,
y con el coro angélico te llama
en dulces voces:
MÚSICA
¡Santo, Santo, Santo!
ALBEDRÍO
En fuego de tu amor el pecho inflama,
atiende a su dolor, mira su llanto,
pues a tus plantas postra su Albedrío.
GÉNERO
Dentro
Aurora celestial, ¿cuándo el rocío
nos has de dar, que ha de ilustrar la tierra?
¿Cuándo, Señor, tu ángel nos envías?
¿Cuándo la nube que la lluvia encierra
lloviendo al justo nos dará al Mesías?
De aquesta fiera que nos hace guerra
contra quien flacas son las fuerzas mías,
tú, nos defiende, gran Señor, y en tanto
digamos todos:
MÚSICA
¡Santo, Santo, Santo!
PRÍNCIPE
Su pena, su dolor me ha enternecido.
y lo he de remediar, y pues no puede
quien inmenso valor no haya tenido
vencer un monstruo que a lo inmenso excede,
de grosero sayal yo haré un vestido
y iré en su busca al monte, porque quede
libre de este terror el ser humano.
Dame licencia, Padre soberano,
para que de este trono descendiendo
vaya en persona a defender la tierra,
que la vista del príncipe saliendo
solo a mirar, acabará la guerra;
amotinado estoy al orbe viendo
sediciosos escándalos que encierra,
la gran naturaleza amedrentada
de una hidra de cabezas coronada.
Yo venceré su horror, que si es veneno
su voz, mi voz antídoto es süave;
si está su pecho de ponzoña lleno,
verter mi pecho dulce licor sabe.
REY
De tu valor no es el intento ajeno;
desciende al mundo, y de una vez acabe
ese asombro, ese escándalo, ese encanto.
ALBEDRÍO
Tu nombre aclamen.
TODOS
¡Santo, Santo, Santo!
Ciérrase la nube [y sale la Culpa]
CULPA
¿Dónde vuelves?
ALBEDRÍO
A traer
a mi dueño la respuesta
del recado a que me envía.
CULPA
¿Cuál es, que quiero saberla?
ALBEDRÍO
Si yo no quiero decirla,
poco importa, que tus ciencias
sabrán lo que el hombre diga,
mas no lo que el hombre piensa.
CULPA
¿Dónde has de hallar a tu dueño,
si huyendo de mi fiereza
forajido anda en los montes?
ALBEDRÍO
En ellos le hallaré; suelta,
que él sin mí ni yo sin él,
aunque alguna vez me deja,
vivir podemos.
CULPA
Agora
no has de pasar.
ALBEDRÍO
Aunque quieras
impedirme, ¿ya no sabes
que a mí no has de hacerme fuerza?
¡Género Humano!
Pasa
GÉNERO
Dentro
¡Albedrío!
ALBEDRÍO
Albricias, que a tu presencia
vuelvo tan bien despachado
como te dicen las señas
de todas las obras juntas
de la gran naturaleza,
repitiendo en dulces ecos,
publicando en voces tiernas:
Vase
MÚSICA
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
CULPA
¿Qué voces son misteriosas
estas que en el aire suenan?
Víbora soy, pues me mata
a mí mi ponzoña mesma.
Encanto de los mortales
la voz de la Culpa era;
pues ¿cómo es ya de la Culpa
encanto otra voz diversa?
¿Qué es esto? Mis conjeturas
¿cómo es posible no entiendan
de estos efectos la causa
si las obras más secretas
de naturaleza yo
penetro? Próvida Tierra,
Sale la Tierra como admirada
¿qué hay en ti, que en la estación
más áspera, dura y yerta
del año, cuando tus flores
pierden su pompa y belleza
y sus sazones tus frutos,
estás absorta y suspensa?
¿Qué hay en ti, imperio del Agua,
Sale el Agua
que cuando prendes y hielas
tus ondas, cuajando en vidros
lo que iba corriendo en perlas,
tan ufano estás que haces
que los prados reverdezcan,
y a pesar de tus escarchas
se coronan de sus hierbas?
¿Qué hay en ti, Viento, que cuando
Sale el Aire
con más ráfagas violentas
debieras amotinarte
contra edificios y peñas,
estás tan tranquilo y quieto?
¿Qué hay en ti, región suprema
Sale el Fuego
del Fuego, que cuando más
nubes se te oponen densas,
estás de gala, y brillando
con más luceros y estrellas
haces de la noche día?
¿Ninguno me da respuesta?
¿Qué es esto? ¿Qué causa hay
que os eleve y os suspenda
y que así tenga pasmada
toda la naturaleza?
¿Qué hay en el mundo de nuevo?
¿Qué hay de nuevo en la edad nuestra?
TODOS
Cantando
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
CULPA
¿Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra,
solo respondéis? Pues ¿cómo
puede en una ni otra esfera
haber gloria ni haber paz
viviendo yo, que en aquella
le turbé la gloria a Dios
y al hombre la paz en esta?
Sale el Príncipe de villano con arco y flechas
PRÍNCIPE
Como ha venido a vencerte
dulce traidora sirena,
de aquestos montes el sol
que ha de ausentar tus tinieblas.
CULPA
¿Y quién es ese sol?
PRÍNCIPE
Yo.
CULPA
A tu voz mi saña tiembla.
¿Quién eres? ¿Quién eres, nuevo
cazador de aquestas selvas?
Que, pues yo no te conozco,
y vienes con arco y flechas,
sin duda eres el Amor;
mas no me lo digas, deja
de afligirme con tu vista,
matarme con tu presencia,
que pues yo no te conozco
ni alcanzo de qué manera
te introdujiste en el mundo
sin escribirte en la cuenta
de los mortales, oculta
a lo inmenso de mis ciencias
la obra de tu encarnación,
no quiero saber quién seas,
sino (¡el pecho se me abrasa!)
huyendo (¡el corazón tiembla!)
de ti (¡el aliento me ahoga!),
ir (¡enmudece la lengua!)
a esconderme en el abismo
de esos montes y esas peñas;
Tierra, Fuego, Viento y Agua,
pues alterados os deja,
la ponzoña de mi aliento
no haya en vosotros clemencia.
Vase
PRÍNCIPE
Huyó en la primera lid
de mí la engañosa fiera,
que fue dudar mi divina
y humana naturaleza.
No la sigo, porque yo,
aunque a darla muerte venga,
no he de vencerla naciendo,
que muriendo he de vencerla.
AGUA
Tierra, ¿qué pastor es este
de quien la sierpe se ausenta?
TIERRA
No sé.
PRÍNCIPE
Claro está que no
me ha de conocer la Tierra.
Cortesanos de este valle
de lágrimas, que a diversas
calidades, siempre amigas
y siempre también opuestas,
os conserváis, albergad
en la gran fábrica vuestra
un extranjero pastor
que de las más altas sierras
que con el cielo confinan
y aun sobre el cielo se asientan,
a vuestro valle desciende
a conseguir una empresa
a que le tray el amor;
cazando por estas selvas
me cogió la noche oscura,
y tan tirana se muestra
que estoy temblando de frío,
tened piedad y clemencia
de mí, albergadme esta noche.
TIERRA
Pastor, que no sé quién seas,
porque otra vez en el valle
no te he visto, aunque quisiera
albergarte en mis entrañas,
están de rigores llenas
tanto que no me es posible
no usar de mis inclemencias;
lo más que te puedo dar
es una casa desierta
tan mísera, humilde y pobre
que es una ruina pequeña,
del tiempo desmantelada
ya de todas sus defensas;
esta sola, y unas pajas
la Tierra te da.
AGUA
Y aun esas
te dará el Agua tan frías
que estén de escarcha cubiertas.
AIRE
El Aire por sus resquicios
te sabrá hacer tanta ofensa
que sus suspiros te hielen.
FUEGO
¿Qué mucho, si el Fuego es fuerza
que retirado te falte
cubierto de nubes densas?
PRÍNCIPE
¿Tan poca piedad se halla
en vosotros?
AGUA
No te ofendas,
porque la Culpa del hombre,
monstruo horrible, nos violenta
las condiciones, de suerte
que contra cuantos lo sean
nos es forzoso tener
destempladas influencias;
y así pues naciste, llora…
TIERRA
Padece…
FUEGO
Suspira…
AIRE
Tiembla…
AGUA
… sufre…
TIERRA
… pasa…
FUEGO
… gime…
AIRE
… siente…
AGUA
… llantos…
TIERRA
… ansias…
FUEGO
… sustos…
AIRE
… penas.
Vanse
PRÍNCIPE
Sí haré, y supuesto que al mundo
vine, pasaré por ellas,
ya que aquestas de la caza,
viva imagen de la guerra,
son las incomodidades
que yo padecer es fuerza.
Salen el Género Humano y el Albedrío
ALBEDRÍO
Digo que el príncipe mismo,
que de alentado blasona,
dice que vendrá en persona
a sacarte de este abismo,
y es constante silogismo
de que llegó esa armonía,
esa paz y esa alegría.
GÉNERO
No es, que si fuera verdad,
con más pompa y majestad,
truenos y rayos, vendría;
coronado de laurel,
noble triunfador bizarro,
de Elías trujera el carro
o el caballo de Ezequiel,
y así no creas que es él
quien tan secreto ha venido.
ALBEDRÍO
Este que al paso ha salido
la novedad nos dirá.
GÉNERO
¡Bello joven! ¿Quién será?
Que yo no le he conocido
con ser el Género Humano,
porque parece que tiene
más esplendor que previene
el ser de mi ser.
PRÍNCIPE
En vano
has solicitado, es llano,
el conocerme.
GÉNERO
¿Por qué?
PRÍNCIPE
Porque el ignorarlo fue
fuerza, si ha de decir Juan
que no me conocerán
los mismos que yo crié.
ALBEDRÍO
Extranjero cazador
que al hielo estás, ¿has sabido
qué novedad causa ha sido
de este sonoro rumor?
PRÍNCIPE
El príncipe del mayor
imperio hoy al valle vino.
GÉNERO
¿Dónde está? Porque imagino
buscarle al punto.
PRÍNCIPE
Yo soy.
GÉNERO
Dudando y creyendo estoy
ser humano y ser divino,
que como generaciones
tan distintas represento,
y dentro de mí sustento
tantas tan varias naciones,
confusión de confusiones,
no se qué crédito y fe
a tanta admiración dé
como ha introducido en mí
sola esa voz.
PRÍNCIPE
¿Cómo así?
GÉNERO
Escucha y te lo diré.
Al mirar los esplendores
de tu deidad misteriosa,
rey te aclama la piadosa
sencillez de mis pastores;
luego en aplausos mayores
otra extraña gente ya
nueva adoración te da…
PRÍNCIPE
Prosigue, que esos son…
GÉNERO
¿Quién?
PRÍNCIPE
Los pastores de Belén
y los reyes de Sabá.
GÉNERO
Confusamente el rumor
de otra nación que concurre
a esta novedad discurre
en que eres el dios de amor
o Apolo, que de pastor
te vistió la voluntad
de alguna hermosa deidad
que en estas montañas mora.
PRÍNCIPE
Esos que en ti hablan agora
son…
GÉNERO
¿Quién?
PRÍNCIPE
La Gentilidad.
GÉNERO
Otro admirado tropel
de Dios te aclama profeta.
PRÍNCIPE
¿No Dios?
GÉNERO
No.
PRÍNCIPE
Aquesa es la seta
que traidoramente infiel
descendiente es de Ismael.
GÉNERO
Otro que antes te creía
de su opinión se desvía,
y apartado de tu ley
dice que no eres su rey.
PRÍNCIPE
Aquesa es la Apostasía.
GÉNERO
Agora, en confuso abismo,
corre un vulgo amotinado
que alterador te ha llamado.
PRÍNCIPE
Aquese es el Judaísmo.
GÉNERO
Todos dentro de mí mismo
llenos de un error tirano,
entender quieren en vano
la verdad de tu venida,
dejando sin ser, sin vida,
absorto el Género Humano.
PRÍNCIPE
Pues ya que todos en ti
sus opiniones fundaron
y en común todos hablaron
confusamente de mí,
tú en particular me di
qué sintieras tú, si fueras
solo uno, y de mí qué hicieras
en razón de mi venida.
GÉNERO
Yo te quitara la vida
porque turbador no fueras
de la paz con que he vivido,
pues no eres, ni creerlo quiero,
el príncipe que yo espero,
pues que no te ha conocido
mi Albedrío, y ofendido
de que tomases su nombre,
hiciera que al mundo asombre
la sentencia de tu muerte,
porque quisieses hacerte
hijo de Dios siendo hombre.
PRÍNCIPE
Del Judaísmo has tomado
la acción toda, y siendo así,
Judaísmo desde aquí
serás.
GÉNERO
Si ciego y turbado
yo quién eres he dudado,
sácame de duda igual.
PRÍNCIPE
¿Cómo?
GÉNERO
Dame una señal
de que mi príncipe eres.
PRÍNCIPE
¿Señal me pides y quieres?
GÉNERO
Sí.
PRÍNCIPE
Yo hiciera en darla mal,
porque ha de estarse a mi fe,
aunque señal verdadera
será rendir a la fiera
que huyendo de mí se fue;
al monte tras ella iré
donde la venza mi afán.
Sale el Agua
AGUA
Pastor, si buscando van
tus flechas ese portento,
dañando está con su aliento
los cristales del Jordán.
Del agua el imperio mío
avenenado me deja,
y a ti vengo con la queja,
por ver si puede tu brío
matarla allí.
PRÍNCIPE
Bien confío
que en agua la original
Culpa muera; la señal
que me pides te daré
dándote en agua de fe
un carácter inmortal.
Vanse el Agua y el Príncipe
GÉNERO
Supuesto que no me da
la señal que le he pedido,
no es el príncipe.
ALBEDRÍO
Atrevido,
orillas del Jordán va.
GÉNERO
En ellas la fiera está,
y así como le miró,
de unas peñas se cubrió.
ALBEDRÍO
Para poderla tirar,
el Agua intenta pasar.
GÉNERO
A las ondas se arrojó
para desde allí poder
el tiro acertar.
ALBEDRÍO
Ligera
huye asombrada la fiera;
y aunque la dio que temer
no la ha podido vencer
aquesta vez.
GÉNERO
Es así,
pues huyendo por aquí
pasa a extraños horizontes.
Sale la Culpa
CULPA
Caigan sobre mí los montes,
caiga el cielo sobre mí,
pues con sobrenatural
fuerza, mi veneno atroz
vence en el aire una voz
y en el agua una señal.
¿Cómo mi furia inmortal
huyendo va de esta suerte?
ALBEDRÍO
Rabiosa viene, su fuerte
cólera huye.
CULPA
¿Para qué,
si ya (¡ay de mí!), no podré,
Género Humano, ofenderte
como hasta aquí? Que aunque no
este joven me ha vencido,
ni el poder con que he nacido
hasta agora me quitó,
del aliento me privó
con que al mundo hice temer.
GÉNERO
Aunque es tanto su poder,
él bien puede ser que sea
el príncipe de Judea,
mas yo no lo he de creer.
Vanse los dos
CULPA
Cielo, sol, luna y estrellas,
aves, fieras, peces, plantas,
montes, ciudades, abismos,
¿qué es esto que por mí pasa?
¿No soy yo aquella serpiente
que en la curia soberana,
enarbolando banderas,
toqué trompetas y cajas?
Pues ¿cómo la que allí al mismo
rey se atrevió cara a cara,
aquí infamemente huyendo
a un hombre vuelve la espalda?
A un hombre y dos veces, pues
me atemoriza y me espanta
cuando viene al valle una
y otra cuando siendo el agua
materia de sus intentos,
para matarme se baña
en las ondas del Jordán,
donde formando palabras
me ahuyenta de sí. Pues no
conseguirá la alabanza
de que he temido sus flechas
tanto que no sé esperarlas
alguna vez; y supuesto
que en la alegoría de caza
sale al desierto a buscarme,
en cuyos páramos anda
tantos días que cuarenta
veces por la azul campaña
le vio el sol en líneas de oro,
la luna en giros de plata,
en él esperarle tengo,
y atrevida y temeraria
probar mis fuerzas con él,
que es bajeza, que es infamia
ofrecerle la vitoria
tan de balde que no haya
de costarle el que le tiente
las fuerzas con que me agravia.
¡Oh tú, cazador, a quien
las flechas sirven de alas
para poder penetrar
la cumbre de esa montaña!
¡Ya no huyo de tu vista,
oye mi voz!
Sale el Príncipe en lo alto
PRÍNCIPE
¿Quién me llama?
CULPA
Quien cara a cara te espera,
quien cuerpo a cuerpo te aguarda,
y si al ver que yo te busco
mi vista acaso te espanta
y eres el príncipe invicto
hijo del mayor monarca,
ríndete a mí, y yo te ofrezco
cuanto a ver tu vista alcanza
de ese pináculo: Europa,
África, América y Asia.
PRÍNCIPE
Los postrados rendimientos
solo para Dios se guardan.
CULPA
Pues si de tu valor fías
el vencerme en la campaña,
depón el arco y las flechas
y a luchar conmigo baja;
no desciendas poco a poco,
mide esa grande distancia
de un vuelo, que si eres hijo
del soberano monarca,
ángeles y serafines
te tendrán sobre sus alas.
PRÍNCIPE
No es justo tentar a Dios.
CULPA
Pues si todo esto no basta,
de piedras me armaré; toma,
conviértelas en sustancia
de pan.
Tírale piedras
PRÍNCIPE
No de solo pan
vive el hombre.
CULPA
Calla, calla,
que ya con voces me has muerto
más que con flechas y jaras.
Tercera vez de ti huyo,
y no espere tu bizarra
altivez, puesto que aquí
tus arpones no me alcanzan,
matarme jamás, porque
huyendo a regiones varias,
no estaré donde estuvieres,
registrando las estancias
primero que entrar en ellas
para ver si de ellas faltas,
que ya sé que estar no pueden
juntas la Culpa y la Gracia.
Vase
PRÍNCIPE
Vete, Satán, que aunque huyas
de mi valor, dará traza
mi ingenio para que llegues
vencida a besar mis plantas.
Albedrío y Género Humano y Elementos
GÉNERO
¿Cómo, si tanto te precias
de cazador, nunca acabas
de vencer este prodigio
de los montes?
ALBEDRÍO
¿A qué aguardas,
si al fin de cuarenta días
que en su busca en ellos andas,
un solo tiro no has hecho?
TIERRA
¿Cómo permites se vaya
la fiera sin que examine
los arpones de tu aljaba?
AGUA
¿Hasta cuándo has de tenernos
pendientes de esa esperanza?
FUEGO
¿Cuándo la postrera lid
verá de los dos el alba?
AIRE
¿Cuándo sabremos que eres
el remedio que se aguarda?
PRÍNCIPE
Presto, Elementos, veréis
vuestra mayor destemplanza,
y presto, Género Humano,
conocerás tu ignorancia.
Tres veces me huyó la fiera,
y así, viendo que no basta
el valor con que la busco,
me he de valer de las trazas
y ardides de cazador;
encubierto he de aguardarla
en la copa de este árbol,
Descúbrese un árbol con una cruz
ocultándome sus ramas
para que ella no me vea
y de la fuga se valga…
En vano subir a él
intento solo; tus alas,
Aire, me presta.
AIRE
Ese árbol
me atemoriza y me espanta
siempre que sus hojas hiere
de mis suspiros el aura;
llegar a él no puedo.
PRÍNCIPE
Inclina
con tus avenidas, Agua,
su copa, porque yo pueda
llegar desde aquí a alcanzarla.
AGUA
Yo tengo a ese árbol respeto,
que es iris de mis borrascas,
serenidad de mis furias.
PRÍNCIPE
Tierra, su raíz arranca.
TIERRA
No es posible que me atreva,
que ese árbol es guirnalda
y corona de mis flores.
PRÍNCIPE
Fuego, abáteme sus ramas.
FUEGO
No puedo ofenderle yo,
que es el laurel a quien salvan
de mi cólera las iras.
GÉNERO
¿Tanto un tronco os acobarda?
Yo te pondré en él, espera.
Sube agora.
Ayúdale [a] subir en el árbol
PRÍNCIPE
Cosa es clara
que el Género Humano había
de ser por quien yo llegara
a ponerme en este árbol,
y más cuando en otra instancia
significa al Judaísmo.
ALBEDRÍO
Ya en la copa estás más alta,
herido de las espinas
y cambrones de sus ramas,
tanto que con sangre tuya
nos salpicas y nos manchas.
¿Qué es tu intento? Dinos, pues,
qué es lo que agora te falta.
PRÍNCIPE
Sólo que pase la fiera
sin verme, porque no haga
ausencia otra vez de mí.
CULPA
¡Género Humano!
GÉNERO
¿Quién llama?
Sale la Culpa
CULPA
Quien en tu busca ha venido
llena de cólera y rabia,
porque viendo que este joven
me ha ahuyentado veces tantas,
antes que me dé la muerte,
que ya en mis alcances anda,
quiero, pues que no está agora
en todas estas campañas,
hoy de una vez acabar
contigo y toda la humana
naturaleza.
GÉNERO
¡Ay de mí,
que aquí las fuerzas me faltan!
Lucha con él
ALBEDRÍO
Si al Género Humano ves
tan afligido, ¿qué aguardas?
PRÍNCIPE
Para esta acción encomiendo,
Padre, en tus manos el alma.
Dispara la flecha, da a la Culpa, y ella suelta al Género Humano
CULPA
¡Ay de mí, ay de mí, infelice,
que el corazón me traspasa
un rayo en forma de flecha
que al Género Humano saca
de los brazos de la Culpa!
Un terremoto, dentro truenos y rayos, y túrbanse todos
GÉNERO
Aquese rayo me salva
de tu poder, monstruo horrible.
TIERRA
A su exhalación me faltan,
a mí, que la Tierra soy,
los cimientos de mi estancia,
pues caducando veloces
todos mis montes se arrancan
y unas con otras mis piedras
se rompen y despedazan.
Dura el terremoto todo esto que se representa
AIRE
Al Aire ofuscan y ciegan
negras sombras, nubes pardas,
y sin tocarle, del templo
en él el velo se rasga.
FUEGO
Anticipada la noche
todas mis luces apaga,
y sol, luna, estrellas, astros,
todos a un punto me faltan.
AGUA
Tormentas son pavorosas
los movimientos del Agua,
elevándose hasta el cielo
montañas sobre montañas.
Note: [SIGUE FINAL APÓCRIFO]
Cesa el terremoto
GÉNERO
Verdaderamente era
hijo del mayor monarca
este joven, pues así
muriendo, a la Culpa mata.
CULPA
Y yo lo confieso ahora,
Póstrase a sus pies
que hasta ahora lo dudaba,
y así, bañada en mi sangre,
vendré a caer a sus plantas,
porque triunfante le vea
su Padre, cuando se abra
aquella nube, y a mí,
llena de mortales ansias,
me halle al pie de aqueste leño,
poniendo su soberana
raíz sobre siete cervices
que son mis siete gargantas.
Tocan chirimías, y ábrese la nube otra vez; en ella ya un tiempo sube el árbol con el Príncipe, el Rey y el Espíritu Santo, como se ha dicho
REY
Muy felizmente triunfaste,
hijo, de aquella tirana
fiera. Sube ya a vivir
conmigo esferas más altas.
GÉNERO
Gran vencedor del prodigio
de estos montes, no te vayas.
LOS DOS
No te ausentes de nosotros.
PRÍNCIPE
No temáis ausencia larga,
que con vosotros me quedo,
pues porque otra vez no nazca
de sus cenizas aqueste
pasmo de vuestras montañas,
por inmenso Sacramento
me quedaré en Cuerpo y Alma,
En la parte donde estaba el árbol se descubre un Cáliz con una Hostia
en este pan y este vino,
que esta es la mayor hazaña
del Divino Cazador.
ALBEDRÍO
Tierra, Fuego, Viento y Agua,
cantemos a esta victoria
y a este pan mil alabanzas.
ELLOS Y MÚSICA
Viva el Cazador Divino
que la sierpe vence y mata,
y en pan y vino nos deja
de esta victoria la palma.
PRÍNCIPE
Y porque jamás sus daños
ejecuten en las almas
larga enfermedad, ahora
es bien de mi lado salgan
siete santos sacramentos,
que con fuerza soberana,
contra los siete pecados
que ha maquinado su infamia,
se conspiren, celebrando
la Iglesia la ley de gracia
contra aquella Sinagoga
en que el judaísmo labra
a la madre del error
de su culpa nueva estatua.
Salen de su costado siete colonias encarnadas, y decada una toma la punta un personaje que represente un Sacramento
MÚSICA
Viva del príncipe Dios
la más heroica hazaña,
pues con siete sacramentos
siete vicios avasalla.
BAUTISMO
Yo soy el Bautismo santo,
cuyo carácter al alma
imprimo, en agua borrando
aquella original mancha.
CONFIRMACIÓN
Y yo la Confirmación,
que corroboro sagrada,
de parte de la memoria,
las impresiones del alma.
PENITENCIA
Y yo soy la Penitencia,
en quien David se esmeraba,
ya castigando su sangre,
ya renovando la llaga.
COMUNIÓN
Yo soy de la Eucaristía
la fidelísima usanza
donde el cristiano recibe
la medicina más sana.
EXTREMAUNCIÓN
Y yo soy la Extrema Unción,
que Melquisedec usaba
en aquel divino hospicio
donde curaba las almas.
ORDEN
El Orden Sacerdotal
soy yo, en quien solo se halla
la potestad de absolver
como de juntar la causa.
MATRIMONIO
Y yo el Matrimonio santo,
que en coyundas celebradas
de dos almas hago un cuerpo
por virtud de unas palabras,
conformando voluntades.
ALBEDRÍO
Solo aqueste no me agrada,
porque en él el Albedrío
no juega pieza ni entabla.
GÉNERO
¡Calla, necio! Y pues triunfante
tantos vicios postra y mata,
digan para gloria suya
en acordes asonancias:
ÉL Y MÚSICA
Viva del Príncipe Dios
la más heroica hazaña,
pues con siete sacramentos
siete vicios avasalla.
ÉL Y TODOS
Representa
Y demos al auto fin,
pidiendo de nuestras faltas
a este discreto senado
perdón, ya que no alabanzas.
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