Personajes

  • EL LUCERO
  • LA DISCORDIA
  • EL SEMBRADOR
  • UN SACERDOTE
  • DOS LABRADORES MÚSICOS
  • JOSEPH
  • MELQUISEDECH
  • ABRAHAM
  • BOOZ, viejo venerable
  • LEVI, mayoral
  • NOEMÍ
  • RUTH
  • ZAFIO, villano rústico
  • CELFA, villana
  • SIMEÓN, pastor galán
  • SEGADORES
  • MÚSICOS
Canta dentro la MÚSICA con grita y fiesta de segadores y sale el LUCERO
MÚSICA
¡Ven, hermosa aurora en quien
se alivian nuestras fatigas,
ven a dorar las espigas
de los campos de Belén!
¡Ven, hermosa aurora ven!
LUCERO
¡Ven a dorar las espigas
de los campos de Belén!
¡Ven, hermosa aurora, ven!
¡Oh, nunca hubiera a mi oído
llegado este alegre acento!
¡Oh, nunca le hubiera el viento
a mis noticias traído!
Hubiérasle suspendido,
eco, entre las enemigas
ansias que a sentir obligas
siempre que escuchando estén.
ÉL Y MÚSICA
¡Ven, hermosa aurora, en quien
se alivian nuestras fatigas!
Llamando están a la aurora,
clara, pura, limpia y bella
los gañanes, al ver que ella
las tareas les mejora,
cuando de sus mieses dora
los campos en que hoy se ven
primeros frutos; ¡oh, quien,
voz, borrara el que la digas!
MÚSICA
¡Ven a dorar las espigas
de los campos de Belén!
LUCERO
¿No bastaba, eco enemigo,
el pavor con que me asombras
siempre que espigas me nombras
y más espigas de trigo
sino, tirano conmigo,
aurora añadir también
para que juntos estén
luchando en mi pecho agora
no sé qué espiga, qué aurora,
que al oír temor me den?
MÚSICA
¡Ven, hermosa aurora, ven!
LUCERO
Mas ¿quién de la sombra mía
pisando la falda oyó
mis tristes lamentos?
Sale la DISCORDIA
DISCORDIA
Yo.
LUCERO
¿Discordia?
DISCORDIA
Pues ¿quién podía
venirte a hacer compañía
cuando oír tienes por desdén?
ELLA Y MÚSICA
¡Ven, hermosa aurora, en quien
se alivian nuestras fatigas,
ven a dorar las espigas
de los campos de Belén!
¡Ven, hermosa aurora, ven!
DISCORDIA
Y puesto que la Discordia
siempre te asiste, ¡oh Lucero
de la tarde!, que este nombre
te da Isaías, en viendo
que vacilado el discurso,
que ofuscado el pensamiento
en discordes conjeturas
batallas contigo mesmo
¿de qué te extrañas que agora
te siga? Y pues tras ti vengo,
adivinando ilusiones
que yo ni alcanzo ni entiendo,
háblame claro, descansa
conmigo; quizá mi ingenio,
caviloso siempre, siempre
mañoso, astuto y inquieto
(pues es dádiva de un triste
avivarle el sentimiento),
dará a tus iras rencores
ya que no pueda remedios.
LUCERO
Apenas, Discordia, en toda
la sacra página encuentro
la voz semilla, que no
esté brotando misterios;
¿y para qué es otra prueba
que ser cualquiera en naciendo
acetado sacrificio
de Dios? Pues las tribus vemos
que a la sacerdotal tribu
de Leví, en rendido feudo
de consagrado tributo,
primicias le dan y diezmos.
Dejemos doblada aquí
la hoja, en que hoy las traiga el eco
en las rústicas canciones
de esos bárbaros acentos
de la aurora acompañadas,
porque confundir no quiero
un pasmo con otro, y pues
queda por ahora suspenso
el discurso de la aurora
al de las semillas vuelvo.
Apenas, Discordia, digo
otra vez, su nombre encuentro
cuando me parece que hallo
en cada arista un misterio,
en cada grano un prodigio
y en cada espiga un portento;
de suerte que para mí
todo ese sacro contexto
no es más que una mies de Dios,
en cuyas cosechas viendo
que al trigo, como más noble,
más familiar alimento,
vasallos los demás granos
le dan el estivo imperio,
di en discurrir si tendría
algún divino secreto
en sí encerrado, y hallé
en cuatro distintos tiempos
de sus cuatro edades cuatro
lugares, en cuyo inmenso
piélago de confusiones,
aun yo (con ser yo) me pierdo.
El primero es... pero aguarda,
que al ver que perciben menos
los oídos que los ojos
no solamente pretendo,
Discordia, que los escuches
mas que los veas, supuesto
que de mágicos encantos
usar a tu vista puedo,
bien como a la de Esaúl
usé, hablando en Samuel muerto;
prevente, pues, al asombro,
pero ha de ser advirtiendo
que ni tiempos ni lugares
he de guardar, pues es cierto
que los retóricos tropos
no dan lugares ni tiempos,
mayormente cuando importa
para el orden del concepto
posponer o adelantar
citas al discurso; y siendo
así que aquesta licencia
por primer principio asiento,
a una parábola vamos
de la Ley del Evangelio
que ha de ser (como primera
edad del trigo, en quien tengo
de correr las cuatro edades)
hoy el primer fundamento.
¿Qué ves en esa campaña?
DISCORDIA
Mil labradas tierras veo,
que dispuestas para el grano,
sobre sus sulcados senos,
un divino sembrador
le arroja al aire, diciendo:
Ábrese el medio carro primero, y vese el SEMBRADOR, vestido de villano, con una cestilla, y como va cantando va como sembrando el trigo que traerá en ella; la pintura deste carro son parvas y mieses.
SEMBRADOR
Fértil tierra, que el blando rocío
en copa de flores le bebes al cielo
cuando en ti le vierte y le enjuga
la aurora llorando y el alba riyendo.
En confianza de Dios, este grano
a tus piadosas entrañas ofrezco.
¡Ay de ti si, tierra viciosa,
le mezclas con yerba que no es de provecho!
¡Ay de ti si, estéril y dura,
en corazón de piedra le siembro!
¡Y ay de ti, si a camino le sacas
que hollado no pueda llegar a su aumento!
Mas (¡oh venturosa de ti!) si, fecunda
y llena de gracia, le abriga tu centro,
pues no dará sólo a ciento por uno,
pero a millar de millares por ciento.
Y si harás, pues de Dios en el nombre,
a él se le fío aunque a ti te le entrego.
¡Descienda sobre él el rocío, que traigan
la aurora llorando y el alba riyendo!
Ciérrase el carro, desapareciendo el SEMBRADOR
LUCERO
¿Qué has visto?
DISCORDIA
Que el sembrador,
hablando con tierra y cielo,
al viento da la semilla,
mas no la esperanza al viento.
LUCERO
Pues en parábola ya
sembrado el trigo tenemos,
para mirarle nacido
al Levítico pasemos.
¿Qué ves hacia estotra parte?
DISCORDIA
Unos labradores veo
que alegremente piadosos,
cantando a su modo versos
de rústicos himnos, llegan
hasta las puertas de un templo,
donde anciano sacerdote,
benignamente halagüeño,
los admite y los abraza
al ver que, postrados ellos,
le dan ya segados haces
de espigas.
LUCERO
Pues escuchemos,
que en esa segunda edad
has de ver, sobre el precepto
de la ofrenda, ceremonia
que aumenta mis sentimientos.
Ábrese el segundo carro y vense, como han dicho los versos, a las puertas de un templo un SACERDOTE anciano, abrazando a dos labradores que estarán de rodillas con un haz de espigas de trigo, cada uno en la mano. Y dicen cantando.
LABRADORES
Estas tempranas primicias que ha dado
de nuestra fatiga el provido anhelo,
como don que, prestado o gracioso
de Dios recibimos, a Dios le volvemos;
admite en su nombre la ofrenda, no solo
porque es justa ley pagarle este feudo
mas porque es sacrificio segundo
seguir a la ley voluntario el afecto.
Toma el SACERDOTE los dos haces y levanta con ellos las manos al cielo con la acción y reverencia que el sacerdote levanta la hostia
SACERDOTE
Representando
En nombre de Dios, labradores, le admito
y agora en su nombre, y el mío y el vuestro,
para que todos piadosos cumplamos
la ceremonia al Levítico atentos,
a Dios se la doy, alzando las manos
como lo manda su canon al cielo;
en nombre, Señor, de vuestras criaturas,
de vuestros dones, esta hostia os ofrezco.
Los tres juntos, representando el SACERDOTE y cantando los VILLANOS
LOS TRES
Admite, Señor, la ofrenda no solo
porque es justa ley pagarte este feudo
mas porque es sacrificio segundo
seguir a la ley voluntario el afecto.
Ciérrase el carro con los tres
LUCERO
Desvanézcanse esas luces
(sombras a decir no acierto)
porque no sé lo que incluya
en sí este alto, este secreto
rito de que el sacerdote,
por sí orando y por el pueblo,
alce la oblación, que siempre
que lo miro me estremezco.
DISCORDIA
Pues pasa para borrar
esas especies siguiendo
edades a la tercera,
ya que sembrado tenemos
y segado el trigo.
LUCERO
¿Qué
se sigue, Discordia, a eso?
DISCORDIA
El encerrarle en las trojes.
LUCERO
Aun en encerrarle pienso
después de alzarle, que hay
visos también; mas pasemos.
DISCORDIA
¿Dónde?
LUCERO
Al Génesis ¿Qué miras?
DISCORDIA
Un gran tumulto diciendo
a las puertas de un palacio:
TODOS
Dentro
¡Viva el gran redentor nuestro!
LUCERO
¡No hallara voz que no fuera
redentor! Pero, en efeto,
¿qué ves más?
DISCORDIA
Un bello joven
que en los fantasmas de un sueño
la fecundidad vio, y vio
la esterelidad, haciendo
que su nombre con sus obras
convenga, pues en hebreo
frase quien dijo Joseph
es visto que dijo aumento.
Este, atesorando el trigo,
que fue abundancia de un tiempo,
la necesidad de otro
repara, y oyendo al pueblo
VOCES
Dentro.
¡Nuestro gran redentor viva!
DISCORDIA
Reparte el trigo, diciendo:
Ábrese el tercer carro y vese en él la fábrica de un palacio a cuya puerta estará JOSEPH vestido de galán, y dice cantando
JOSEPH
Cantando.
Venid, moradores de Egipto, venid,
venid a mi voz, pues en mí, Dios inmenso,
si como juez previno el castigo
también como padre previno el remedio.
Acudid, acudid al tesoro
del trigo encerrado, pues ya contra el fiero
embotado cuchillo del hambre,
ministro de Dios, en custodia le tengo.
Llegad y veréis que igual le reparto
al rico y al pobre, al grande y pequeño,
que si es en común de todos el daño,
de todos también en común el remedio,
sin escetar personas; abiertas
las puertas tenéis del erario, que el cielo,
si como juez previno el castigo,
también como padre previno el remedio.
UNOS
Dentro.
¡Nuestro gran redentor viva!
OTROS
¡Viva el gran redentor nuestro!
Ciérrase el carro quedando como primero.
LUCERO
Sobre ser tesoro el trigo
y, encerrado, verle abierto
para todos y aclamar
redentor al tesorero
que le tiene en su custodia
¿qué hay más que discurrir?
DISCORDIA
Puesto
que ya sembrado, segado
y encerrado le tenemos
¿qué falta ahora?
LUCERO
Verle pan.
DISCORDIA
¿Y quién lo dirá?
Cajas y trompetas
LUCERO
Ese estruendo,
que en el Génesis también
toca al arma a mis tormentos.
VOCES
Dentro
¡Melchisedech y Abrahám
vivan, caudillo y rey nuestro!
LUCERO
¿Qué ves?
DISCORDIA
A Abrahám, gobernando
un ejército que lleno
de vitoriosos despojos
y militares trofeos
de cinco idólatras reyes,
que rotos deja y deshechos,
a la ciudad de Salén
marcha, en cuyo campo ameno,
Melchisedech, sacerdote
y rey, le sale al encuentro,
donde en tienda de campaña,
portátil altar dispuesto
de vino y pan, sacrificio
pone a Dios, en hacimiento
de gracias de sus vitorias.
Las cajas y trompetas
LUCERO
Si tú te atreves a verlo,
velo tú, que yo, Discordia,
ni puedo (¡ay de mí!) ni quiero,
porque en gracias de enemigos
vencidos que lo soy pienso
y, aunque todo es sombras, esa
es la sombra que más temo.
Cajas y trompetas. Y ábrese el cuarto carro y vese en él un altar con unos panes y redomas de vino, y a un lado MELCHISEDECH, vestido de sacerdote, con corona y cetro, y al otro ABRAHAM con bastón de general.
VOCES
¡Melchisedech y Abrahám
vivan, caudillo y rey nuestro!
MELCHISEDECH
Venga en hora feliz el capitán
del vitorioso pueblo de Israel.
ABRAHAM
Esté en hora feliz el que laurel
y sacerdocio igual adorno dan.
MELCHISEDECH
En sacrificio a Dios de vino y pan
por ti las gracias le consagro fiel.
ABRAHAM
Y yo le adoro, por pensar que a él
con la fee ha de llegarse de Abrahám.
MELCHISEDECH
Admítele, oh divino Sabaot.
ABRAHAM
Acétale, oh sagrado Adonaí.
MELCHISEDECH
De un padre rey, que esto es Abimelech.
ABRAHAM
Y contra infieles hijos de Behemot.
MELCHISEDECH
Sacerdotes le ofrezcan de Leví.
ABRAHAM
Según el orden de Melchisedech.
VOCES
Dentro
¡Melchisedech y Abrahám
vivan, caudillo y rey nuestro!
Con estas voces, cajas y trompetas se cierra el carro.
LUCERO
¿Huyó ya ese asombro?
DISCORDIA
Sí,
mas, aunque él huya, me quedo
yo con él.
LUCERO
¿Cómo?
DISCORDIA
Dudando
a qué fin va todo esto.
LUCERO
A fin de que hayas sabido,
Discordia, los fundamentos
con que siempre que oigo espigas,
y más las de trigo, tiemblo;
y ya que asentaron cuatro
autoridades, si tengo
razón de tener razón,
al primer discurso vuelvo.
Estos campos de Belén,
que por fértiles y amenos
del blasón de la excelencia
gozaron los privilegios,
pues quien dijo Belén dijo
casa de pan, en sus bellos
confines veneran hoy
por su mayoral supremo
a Booz, un gran patriarca,
rama ilustre del excelso
tronco de Judá, de quien,
según los prometimientos
de Abrahám, Isac, Jacob,
el Mesías verdadero
ha de venir; este, pues,
enriquecido, no menos
de dotes de la fortuna
que de favores del cielo,
grande padre de familias,
justo, liberal, honesto,
piadoso, benigno, manso,
caritativo y atento,
al ver que su casa es
albergue, refugio y puerto,
no a los jornaleros solos,
a quien paga iguales feudos
o vengan tarde o temprano;
pero sin ser jornaleros
a todos los peregrinos
que a su umbral llegan, me ha puesto
en presución de que en él
se va ya acercando el tiempo
en que de tantas virtudes
descienda encarnado el Verbo.
Y aunque esto para mis ansias
bastaba, sobre ser dueño
de los campos de Belén,
que como dije primero
(no obste el repetirlo) están
brotando siempre misterios,
aun hay hoy otra razón
que añadir a mis recelos,
que es venir hoy a sus lindes
casi limosna pidiendo
Noemí, la que un tiempo fue
hermosa lisonja de ellos
y se ve tan destruida
que sin humano remedio
de los campos de Moab vuelve
a los de Belén huyendo
la hambre y la sed; mas ¿qué mucho,
si en Noemí a dos luces leo
una vez la hermosa y otra
la amarga (estarás diciendo
tú agora entre ti) el temor
en que esta mujer le ha puesto
es que feliz y infeliz
hoy vuelva a su patrio suelo
adonde ejerza piedades
y crezca merecimientos
benignamente piadoso
con ella Booz? Pues no es eso,
sino que venga con ella
llorando sus desconsuelos
sin querer desampararla
en todos sus sentimientos
Ruth. Al nombrarla, llegó
el tiempo en que desdoblemos
la hoja que doblé al aurora
¡oh nunca llegara el tiempo!
Ruth (digo) su hija, que, aunque
no es sino nuera, bien puedo
darla de propia hija el nombre,
pues que se le da el derecho,
amparando como a hijas
las nueras y, aparte esto,
es Ruth, sobre la hermosura
mayor que los montes vieron
(aunque vieron azucenas,
rosas y lirios, tejiendo
listados iris, aunque
vieron plátanos y cedros,
narcisos, de hojas y flores
enamorarse al espejo
de no manchados cristales)
menos perfecta en el cuerpo
que en el alma, porque llena
de gracia la canta un verso,
toda pura y toda hermosa;
conque, si juntos revuelvo
sembrador que esparce el grano,
ministro que le alza al cielo,
redemptor que le atesora,
rey sacerdote que hecho
pan le consagra con vino;
Belén, casa de pan, dueño
suyo el padre de familias
y añado sobre todo esto
amarga hermosura, a quien
consuela prodigio bello,
que a Belén peregrinando
viene al abrigo de un viejo
anciano, pariente suyo,
misericordias pidiendo
para dar misericordias;
y esto a ocasión que esos ecos
llamando a la aurora están;
¿qué mucho (¡ay de mí!) compuesto
de tantas partes un todo,
que turbadamente ciego,
absorto, elevado, mudo,
triste, confuso, suspenso
presuma que en esta lid
más que en la pasada pierdo?
Pues si allí hermosura y gracia
perdí, saqué por lo menos
la ciencia que no hallo aquí,
pues no es posible que, huyendo
el entendimiento, haya
ciencia sin entendimiento.
DISCORDIA
De todas tus conjeturas
sólo he sacado, Lucero,
que los varios aparatos
de tantos visos y lejos
van a dar en el temor
de que anda embozado en ellos
el prometido Mesías.
Y pues ilustrado ingenio
dijo que el amenazado
dardo no hiere violento
tanto como el improviso,
pues al fin permite tiempo
para embrazar el escudo,
prevengámonos, haciendo
experiencias en las sombras
que nos defiendan los riesgos
cuando lleguen de esas luces.
LUCERO
¿Cómo?
DISCORDIA
Tú, hasta aquí ¿del texto
no has dicho lo literal?
LUCERO
Sí.
DISCORDIA
Pues yo desde aquí quiero
lo alegórico decir,
conque el escudo previendo
el amago antes del golpe
cautelar los dos podemos,
al ver que vienen a herirnos,
el modo de defendernos.
LUCERO
Di.
DISCORDIA
Con una condición.
LUCERO
¿Qué es?
DISCORDIA
Que me has de estar atento.
Supongamos que en Booz,
que significa en hebreo
sobre padre de familias
fortaleza, pues a un tiempo
concurren en él de Dios
dos atributos excelsos,
está Dios representado.
Supongamos, después de esto,
que en Noemí, un tiempo la hermosa
y ya la amarga, sintiendo
por donde quiera que va
hambre, sed, calor y yelo,
representada la humana
naturaleza está; luego
en Ruth su hija, y no su hija,
supongamos un supuesto
tan divinamente humano
que, sin negar lo primero
que en lo humano sea su hija,
goce de tal privilegio
que en lo divino parezca
que lo es y deja de serlo.
El nombre que hemos de darla
nos dará su nombre mesmo:
¿Ruth no es en todo rigor
(perdonando lo grosero
por lo propio) la Harta? ¿La Harta
no es (perifraseando luego
la voz a mejor sentido)
la Llena? Pues si la has hecho
la Llena de Gracia tú
gracia por nombre la demos;
y quizá podrá importarnos
que haya gracia a nuestro intento,
para que andando a la mira
veamos que obran sus efetos
cuando la Naturaleza
llegue a las puertas pidiendo
del gran padre de familias
y, si es lo que tememos,
que la dé el socorro en trigo
pues es propio oficio fiero
de la Discordia sembrar
cizañas, yo te prometo
(sin dudar que también haya
parábola para esto)
viciársele de manera
que, en inútil yerba envuelto,
en varias sendas hollado,
en duras piedras deshecho
de dogmas y de opiniones,
silogismos y argumentos,
o él no se le dé o a ella
no lo sean de provecho.
LUCERO
Si a tanto te atreves, modo
de introducirnos busquemos
en su familia y labranza
distintos, porque no demos
sospecha al mirarnos juntos.
Dentro la MÚSICA y grita
DISCORDIA
Has dicho bien y sea presto,
que ya aquella mies segada
a esta vienen prosiguiendo
la tarea y la canción.
LUCERO
Si me ayudas, nada temo.
DISCORDIA
Si me vales, nada dudo.
LUCERO
Por más que diga ese acento.
DISCORDIA
Por más que esas voces digan.
LUCERO
Repetidas de los ecos.
DISCORDIA
En cláusulas enemigas.
LUCERO
Que a los dos temor nos den.
Representando los unos y cantando los otros. Se van LUCERO y DISCORDIA y salen vestidos de segadores todos los MÚSICOS y MÚSICAS que puedan, y con ellos LEVI viejo, rústico mayoral, y SIMEÓN, segador galán, y CELFA, villana.
TODOS
¡Ven, hermosa aurora, en quien
se alivian nuestras fatigas,
ven a dorar las espigas
de los campos de Belén!
¡Ven, hermosa aurora, ven!
LEVI
Ya que queda segada
esa primera mies de la cebada
como primero fruto
que al dueño dan los campos por tributo
la del trigo empecemos,
pues en cambios de Dios trocados vemos,
de ese monte en la falda,
a golfos de oro arroyos de esmeralda.
SIMEÓN
No sin grande provecho
de su labranza mayoral te ha hecho
Leví, mi tío, pues que quieres sea
principio de una el fin de otra tarea.
SEGADOR 1.º.
Bien vengado tenemos
el sueldo de hoy; deja que descansemos
hasta comer en esta
sombra el ardor siquiera de la siesta.
LEVI
Yo el descanso no os quito,
la tregua una y mil veces os permito,
porque el decir que a otra labor pasemos
no es decir sea tan presto que no demos
alivio a la fatiga,
y hasta comer el orden no os obliga.
CELFA
Si ese plazo nos das, despacio estamos
¿Qué va que todo el día descansamos?
2.º
¿Por qué, Celfa?
CELFA
Porque quien hoy ha ido
por la comida es Zafio, mi marido,
cuya grande simpreza
en su vida hizo cosa sin pereza.
SIMEÓN
Mira cuánto te engaña
la pasión, que ya al pie de la montaña
le descubro cargado
de olla y banasta.
TODOS
El sea bien llegado.
3.º
El parabién le demos.
Y desde aquí a la olla saludemos.
CELFA
De repente me obrigo
a hacer las copras yo. Decid conmigo.
LEVI
¿Qué sepa, oh providencia de Dios pía!,
la casa del afán el alegría?
CELFA
Cantado
Es venir Zafio presto tal maravilla
que en él vemos estrellas al mediodía.
MÚSICA
Es venir Zafio presto tal maravilla
que en el vemos estrellas a mediodía.
CELFA
La gran olla madre que es de familias,
pues en su labranza todos fatigan.
MÚSICA
¡Sea bien venida!
CELFA
La que aunque esté negra parece linda
pues la quieren todos como a su vida.
MÚSICA
¡Sea bien venida!
CELFA
La que de otros manjares es bello enigma
pues está más sabrosa si está podrida.
MÚSICA
¡Sea bien venida!
CELFA
La que para esposa fuera de estima,
pues no cansa el ser una todos los días.
MÚSICA
¡Sea bien venida!
CELFA
La que de sus alhajas es tan perdida
que empobrece a todos sin quedar rica.
MÚSICA
¡Sea bien venida!
Sale ZAFIO, villano rústico, con una cesta y en ella una olla, bota y horteras, y todos le reciben bailando alrededor dél.
MÚSICA
Es venir Zafio presto tal maravilla
que en él vemos estrellas a mediodía.
TODOS
Seas, Zafio, bien venido.
ZAFIO
Todos bien hallados sean
y, pus hoy me toca ser
el motilón de la era
que reparte las pitanzas,
pónganse todos en rueda,
y para que vaya dando
aperciban las horteras
sin rebatiña y con orden.
UNOS
Norabuena.
OTROS
Norabuena.
ZAFIO
Tomad el primero vos.
1.º
¿Caldo sin más porción echas?
ZAFIO
No hay otra cosa, y así
por hoy, amigos, paciencia
y sorber y no mascar.
TODOS
¿Cómo?
ZAFIO
Si decirlo es fuerza,
como digo de mi cuento,
sabréis, érase que se era,
amigos míos de mi alma,
que al bajar por una cuesta,
como venía cargado,
di al traste con olla y cesta;
quiso Dios y mi ventura
que, sin que cascos se hiciera,
tan sólo se derramase;
yo, viendo la olli-tragedia,
lo que pude recogí,
que fue el caldo.
SIMEÓN
¿Pues no era
más fácil coger la carne?
ZAFIO
Embebiósela la tierra
toda así como cayó,
de suerte que sólo de ella
pude el caldo recoger.
1.º
Muy linda disculpa es esa.
2.º
Apelemos a la bota,
que esta por lo menos llena
viene.
ZAFIO
¿No había de venirlo
si hay fuentes?
3.º
Bebe tú y venga.
2.º
¿Qué ha de ir si aun el vino es agua?
ZAFIO
¿Qué vino hay que no lo sea?
SIMEÓN
Aquí no hay sino que pague
la burla: una manta venga.
1.º
Volando por ella voy
a la cabaña.
ZAFIO
Cremencia,
que yo diré la verdad.
La olla olía de manera
que la abrí por un ladito
el paño en que venía envuelta;
la cobertera cayose
(¡oh qué de cosas mal hechas
se escosaran en el mundo
si no hubiera coberteras!)
en fin, ya de par en par,
echándole vaho con más fuerza
oí que me estaba diciendo
cómeme, la boca abierta.
Saqué una presa. Esta, dije,
no hará falta, tampoco esta;
proseguí y volví por otra.
Esta es chica y no entra en cuenta;
esta es gorda y empalaga;
esta es fraca y no sostenta;
esta ni fraca ni gorda,
vaya; conque, presa a presa,
si la olla era su cárcel
y yo, hecho una pascua, era
su vesita general,
quedó la cárcel desierta.
3.º
Ya está allí la manta. Vaya
de vuelo.
ZAFIO
Socorro, Celfa.
CELFA
Pluguiera al cielo te echaran
tan alto que te comieran
las aves en el camino.
ZAFIO
Fuera eso hacer de mí ellas
lo que yo hice de la olla.
LEVI
Dejalde, que su simpleza
le excusa de todo y yo
haré que luego os provean
de otra comida.
ZAFIO
Hará usted
una cosa tan bien hecha,
tan heroica y tan soblime,
como poner freno y rienda
a una gente desollada.
Sale el LUCERO, vestido de segador
LUCERO
Empiece aquí mi cautela.
Labradores de Booz,
decidme, por vida vuestra,
¿dónde hallaré al mayoral?
LEVI
¿Qué mandais?
LUCERO
Saber quisiera
si un extranjero gayán
que dado al trabajo intenta,
arrojado de su patria,
lugar hacerse en la ajena,
habrá en qué pueda servir.
LEVI
Nuestro gran dueño no exceta
personas ni sexos, todos
en su familia se albergan:
en ella podéis quedaros
desde hoy que, aunque la tarea
empecéis a media tarde,
la paga tendréis entera.
LUCERO
¡Qué poco la espero yo!
LEVI
Y pues ya pasó la siesta,
mientras que yo voy a hacer
que otra comida os prevengan
y a esperar a Booz, que pienso
que a ver hoy las parvas venga,
la mies del trigo empezad
a segar.
LUCERO
¡Que aun hasta en esta
circunstancia haya misterio!
Mas no es de aquí.
CELFA
Norabuena
vengáis, galán segador.
ZAFIO
¡Noramala! ¿la primera
le deis vos la bienvenida?
CELFA
¿Ser cortés es indecencia?
ZAFIO
No, mas es decencia alonje.
SIMEÓN
Segador de extrañas tierras,
seáis muy bien venido.
LUCERO
Adonde
a todos servir pretenda.
Hacen la acción como si segaran.
1.º
Pues habemos de empezar,
canción y cansancio vuelvan.
MÚSICA
Ven, hermosa aurora, en quien...
LUCERO
No prosigáis, que ya esa
canción parece que está
de más, pues la aurora bella
ya vino.
Salen NOEMÍ y RUTH, de peregrinas
SIMEÓN
Dos peregrinas,
atravesando la senda
del camino hacia la haza
que segamos (y ya llevan
hechos manojos los carros)
vienen.
CELFA
Pues templar es fuerza
con algo cansancio y sol,
el tono en vaya se vuelva.
TODOS
¿Dónde van las peregrinas?
ZAFIO
Anciana caduca vieja
¿vas a buscar con la hermosa
la Vida?
LUCERO
Cosa es bien cierta
que la Vida va buscando
y aun la de todos.
Aparte
RUTH
Alienta,
que ya está, según las parvas,
la ciudad de Belén cerca
donde descanses.
NOEMÍ
Mal puedo
alentar, hija, que pesan
mucho desdichas y años.
RUTH
A mí te arrima, que fuerzas
y auxilios me dará el cielo
con que sustentarte pueda
hasta llegar a tu patria.
Pasan por delante de los segadores arrimándose sobre el hombro de RUTH NOEMÍ
LUCERO
¡Qué mal la esperiencia empieza
de Naturaleza y Gracia,
pues lo primero que encuentra
es ver que la Gracia al hombro
lleve a la Naturaleza!
CELFA
¿De cuándo acá se han dolido
las hermosas de las feas?
ZAFIO
Por cierto que habéis cargado
con lindo montón de tierra.
LUCERO
Aun si lo supierais bien,
pues en lo que representa
tierra es y tierra será.
Aparte
RUTH
Pasemos la humana senda
de la vida, sin hacer
de achaques del mundo cuenta.
TODOS
Deja la vieja caduca,
hermosa beldad.
1.º
La lengua
suspended, y no la vaya
a estas mujeres se atreva,
que no ha de decirse que hubo
jamás quien las hizo ofensa.
SIMEÓN
¿Por qué?
1.º
Porque, si no mal
la memoria me la acuerda,
la anciana mujer que miro
es Noemí que, ilustre y bella,
lisonja fue destos prados.
SIMEÓN
¿Eres por ventura aquella
que en otro tiempo la hermosa,
huyendo del hambre fiera,
con Elimelech tu esposo
y tus hijos desta tierra
te fuiste a la de Moab,
que por su idolatría ciega
fue propensión del pecado?
NOEMÍ
Sí, mas ya no son mis señas
la hermosa sino la amarga,
por fortunas tan adversas
como he pasado, pues muertos
marido y hijos no queda
más consuelo a mis desdichas
para que a mi patria vuelva,
sólo en fee de sus piedades,
que esta singular belleza,
que fue de mi primer hijo
Mahalón mejorada herencia,
bien como divina esposa
del espíritu, en quien quedan
de Elimelech las cenizas
guardadas para quien quiera
en ella resucitarlas
como heroica rama excelsa
del gran tronco de Judá,
de cuya tribu se espera
el prometido Mesías.
SIMEÓN
¡Lástima me ha dado el verla!
1.º
¡Compasión hace el mirarla!
2.º
¡Qué trocada está!
3.º
¡Qué ajena
de lo que fue!
4.º
¡Qué infelice!
UNOS
¡Qué postrada!
OTROS
¡Y que deshecha!
CELFA
¡En esto para una hermosa!
ZAFIO
Mira lo que somos, Celfa.
RUTH
Todos la miran y nadie
la alivia ni la consuela.
SIMEÓN
Sobrino de Elimelech,
su esposo, fui, por la mesma
línea que de Booz; mas viendo
sus desdichas, conocerla
por deuda no me está bien.
LUCERO
Sólo esto bien me suceda,
y es que no haya en el humano
linaje que representa,
oyendo que es deuda suya,
quien reconozca que es deuda.
NOEMÍ
Para no compadeceros
de mí y ofrecer siquiera,
en cortesía o posada,
o alivio o limosna, en muestra
de alguna misericordia
¿me preguntastis si era
o no era yo?
SIMEÓN
¿Qué podemos
hacer a tantas miserias
como haber perdido esposo
y hijos? ¡Dios os favorezca!
Vase.
1.º
Id con Dios, que harto en el llanto
que nos causastis nos queda
que sentir.
Vase.
TODOS
¡Dios os ampare!
Vase.
CELFA
¡Él os valga!
Vase.
ZAFIO
¡Él os provea!
Vase.
LUCERO
Esto es mostrar que a su daño
no bastan humanas fuerzas.
NOEMÍ
Vamos, Ruth, que el corazón
se me arranca de vergüenza
de haberles dicho quien soy.
RUTH
Aunque todos te desprecian,
yo no he de desampararte
y, porque mejor lo veas,
vete poco a poco tú,
Noemí, a esperarme a la puerta
de la ciudad, mientras yo
de aquella segada era,
en quien ya los carros cargan,
con otras espigaderas
que los deshechos mendigan
que dejó la Providencia
en los rastrojos, procuro
hacer un haz que, aunque hoy sea
de cebada, nos sustente,
mientras el trigo no venga.
NOEMÍ
A esperar voy, pues no tengo
otro consuelo en mis penas
que tus piedades.
Vase NOEMÍ
RUTH
Empiece
a recoger de la mesa
de Dios las breves migajas
que liberalmente deja
que se caigan para el pobre.
LUCERO
¿Qué es lo que allí miro? Señas
son de aquel previsto anuncio
de espigas y aurora. Suelta
estas espigas, mujer.
Va RUTH cogiendo unas espigas que habrá en el tablado; velo el LUCERO y, llegando a quitárselas, sale BOOZ, viejo venerable vestido a lo judío, y hállalos como luchando. Defendiéndolas ella salen con él todos los SEGADORES
RUTH
¿Por qué impides la clemencia
de Dios cuando él para el pobre
que caigan permite?
LUCERO
Ella
es hacienda de mi dueño,
y no es bien que yo consienta
el robársela a mis ojos.
RUTH
No es ya.
LUCERO
Sí es.
BOOZ
¿Qué lucha es esta?
LUCERO
La de un nuevo obrero tuyo
que, mirando por tu hacienda,
impide que estas prolijas
hormigas de tus cosechas,
codiciosamente avaras,
vengan y carguen con ella
en su provecho y tu daño.
BOOZ
¿Quién os ha dicho que esas
espigas, que ya una vez
el haz le volvió a la tierra,
es hacienda mía? ¿La ley,
segador, no se os acuerda
en que el Levítico manda
que el mismo dueño aun no pueda
levantarlas, porque ya
una vez al suelo vueltas
del pobre son y no suyas?
Pues de la misma manera
que él me las robara a mí,
arrancadas de la tierra,
se las robara yo a él
alzadas del suelo, en prueba
de que el pobre también tiene
en la Suma Providencia
de Dios mieses y labores;
en que al rico es cosa cierta,
que no se le disminuye
la mies si no se le aumenta,
pues no es tesoro tan suyo
el que en las trojes se encierra
como el que se lleva el pobre,
que la más segura hacienda
no es la que el rico atesora
sino la que el pobre lleva,
tan a logro que lo mismo
que se va es lo que se queda,
seguro de que el gorgojo
ni la polilla lo pierdan.
Mirando a LEVÍ
Y no me espanto de vos,
sino de quien os consienta
en mi familia; y no sólo
esto reñiros intenta
a vos mi piedad, Leví,
sino a todos, como advierta
cuan a raíz de la haza
segada dejáis aquella
mies. ¿La Ley también no manda
que no entre de manera
codiciosa la hoz, cortando
a solo el provecho atenta
las cañas de la macolla
que no se queden en ellas
sus provechos a los pobres
en la paja, con que puedan
sustentar sus jumentillos
o ablandar en sus tristezas
¡oh gran cuidado de Dios!
los lechos en que se acuestan?
¿No basta que duerman mal
sino tan mal que aun no duerman?
LUCERO
Yo, señor...
LEVI
Señor, yo...
BOOZ
Basta,
que esto no tiene respuesta.
Dios sobre todo, y el pobre
luego, que a Dios representa.
LUCERO
¡De verle enojado, el alma
pasma, duda, gime y tiembla!
BOOZ
Y vos, bella peregrina,
de cuya virtud en muestra
la necesidad me basta,
¿quién sois?
RUTH
Una forastera
de aquesta patria, a quien trujo
solo la piedad, atenta
a sustentar una madre
anciana, pobre y enferma
(quien es calle, porque no
segundo desdén padezca)
sin querer desampararla
en desconsuelos y penas,
ansias y calamidades,
tanto que aun esta miseria
aun no es para mí, señor,
sino para darla a ella,
porque el pedir para dar
es mi blasón.
BOOZ
De manera
que puedo decir que sois,
siendo hija de obediencia,
madre de misericordia,
pues peregrina extranjera,
y dos veces peregrina
por el traje y la belleza,
no acudáis a otra labranza
sino venid siempre a esta,
que quiero tener yo parte
también en vuestra clemencia.
RUTH
¿De dónde, señor, que a mí
tan grande dicha me venga
De rodillas
como que hallar gracia yo
en vuestros ojos merezca?
BOOZ
¿Qué mucho la halléis en mí
si vos sois la gracia mesma
y vos con vos la traeis,
mostrando de gracia llena
que el Señor está con vos?
RUTH
No soy más que esclava vuestra:
vuestra voluntad se cumpla
siempre en mí.
BOOZ
Alzad de la tierra,
y todos vosotros ved
que os mando, siempre que venga
a la heredad, que la hagáis
agasajo y no molestia;
a las horas del comer
con vosotros coma, en prueba
de que ya es de mi familia.
ZAFIO
Quedará bien satisfecha
como yo traiga la olla.
BOOZ
Y vos, Leví, tened cuenta,
Aparte los dos
siempre que aquí la veais,
de que vayan por la senda
que ella siguiere, dejando
caer con mañosa desecha
espigas, que ella recoja
más que otras, porque vean
que algún privilegio más
que todas las demás tenga.
Id en paz, porque dar quiero
a toda la heredad vuelta.
RUTH
En paz quedad.
BOOZ
¡Qué hermosura
tan peregrina y honesta!
RUTH
¡Qué afabilidad piadosa
Yéndose los dos
y venerable presencia!
BOOZ
¡Con cuan lícitos afectos
tras sí los ojos me lleva!
RUTH
¡Con cuan honestos cariños
amable respeto engendra!
BOOZ
¡Qué agradable!
RUTH
¡Qué apacible!
BOOZ
¡Es su vista!
RUTH
¡Es su clemencia!
BOOZ
¡Tierno hechizo!
RUTH
¡Dulce halago!
BOOZ
¡Qué luz!
RUTH
¡Qué paz!
BOOZ
¡Qué modestia!
RUTH
¡La vida tras él se va!
BOOZ
¡El alma se va tras ella!
Id norabuena, señora.
RUTH
Quedad, señor, norabuena.
Vanse los dos
ZAFIO
Pues hoy con su vista el padre
de familias nos alegra,
prevengámosle algún baile
para cuando al valle vuelva.
TODOS
Dices bien.
CELFA
No os quedéis vos,
que habéis de entrar en la fiesta.
ZAFIO
¿Quién te mete en eso así?
CELFA
¿Ser cortés es indecencia?
ZAFIO
Que no, dije otra vez; pero
el palo lo dirá esta.
CELFA
¡Ay, que me quiere morir!
TODOS
Teneos.
ZAFIO
Ya la costa hecha
de la acción, dejadme darla
aqueste palo siquiera,
que no he de quedarme así
toda la vida.
TODOS
Huye, Celfa.
Vase CELFA huyendo y todos deteniendo a ZAFIO y queda solo LUCERO
LUCERO
¿Quién creerá que contra mí
tanto mi industria se vuelva
que víbora de mí mismo
me mate, bien como a ella
su mismo veneno mata
si fuera de sí le encuentra?
Sale la DISCORDIA de espigadera
DISCORDIA
¿Lucero?
LUCERO
¿Discordia?
DISCORDIA
¿Qué hay
de tu examen? Porque sepas
que hay del mío.
LUCERO
Que muy mal
va saliendo la experiencia.
Gracia (en el primer instante
que el padre la vio de aquesas
familias) halló en sus ojos
y, aunque de cebada sean
las espigas que hoy recoge,
con que ya a la ciudad llega
en consuelo de su madre,
Mirando adentro
a quien los favores cuenta
que halló en la vista de Booz,
no por de cebada dejan
de darme pesar, que hay
también consecuencia en ellas
para mi mal.
RUTH
¿En espigas
de cebada consecuencia?
LUCERO
Sí, que no en vano los cielos,
si sus edades me acuerdan,
quieren que el pan de cebada
antes que el del trigo crezca.
DISCORDIA
¿Qué es?
LUCERO
Que áspero y desabrido
significa penitencia,
siendo su escabrosidad
el silicio de la lengua.
¡Con qué dolor qué vocal
dispone la gracia! Queda
para aumento de ella cuando
por el pan de trigo vuelva,
que será presto, según
de instante a instante la aumenta.
DISCORDIA
Pues no temas que la halle
en él, porque yo encubierta,
como ves, tomando el traje
de esotras espigaderas
(bien como ella, pues al ver
Mirando dentro
que en serlo hallo convenencia
se le viste, porque el uso
con el hábito convenga)
he sembrado tal cizaña
que, entre los trigos envuelta,
dejará poco, y a pocos
de provecho, y de manera
ha cundido (porque al fin
crece como mala yerba)
que no hay tierra en que no nazca;
conque yo, Lucero, al verla
que, hipócrita de verdores,
afeitada por defuera,
brindaba para otro año,
no con el uno contenta,
con David pasé al segundo
en el verso que lamenta
que toda la tierra está
de lazos y de hoyos llena
en que tropiecen y caigan
los mortales; y así, fiera,
disimulé hoyos y lazos
de opios, cicutas y adelfas,
conque no dudo que todos
den de ojos en mis cautelas.
LUCERO
¡Oh, quiera mi horror, que en ellos
caigan, y más hoy que intentan
a su dueño festejar
en la siempre verde esfera
Dentro grita y instrumentos
deste valle!
DISCORDIA
Pues no dudes
que de lágrimas lo sea,
por más que hacerle presuman
de músicas y de fiestas,
diciendo una y otra vez
en dulces voces diversas:
MÚSICA
Dentro
Norabuena el padre
de familias venga
a ver sus sembrados,
venga norabuena.
LUCERO
Hacia aquí vienen.
DISCORDIA
Pues no
los pongamos en sospecha
de ver que nosotros solos
sentimos el que se guelgan.
LUCERO
Dices bien y así, a pesar
del pesar que me atormenta,
con los demás nos mezclemos,
diciendo en sus voces mesmas.
ELLOS Y MÚSICA
Venga norabuena, norabuena venga.
Salen NOEMÍ y RUTH de espigaderas villanas
NOEMÍ
¿Tan presto en tal traje quieres
volver?
RUTH
Sí, que no es bien pierda
la gracia que hallé en sus ojos
y en la omisión de su ausencia
falte a la perseverancia;
y es bien, pues de espigadera
me dio licencia en sus mieses,
siga el traje a la licencia.
NOEMÍ
¿Qué? ¿Tan gran favor te hizo?
RUTH
Como es suya la excelencia
de hacerme grande el favor,
no aventuro la modestia
yo en decirlo.
NOEMÍ
De su ausilio
es justo que yo agradezca
la parte que a mí me toca;
y así, a conocerle atenta,
por ti y contigo he venido.
Dentro los instrumentos y grita
RUTH
Hacia esta parte se acerca
el regocijo y, pues todos
con la venida se alegran
de su dueño, no en nosotras
reparen que de su fiesta
nos desdeñamos, y así,
introducidas en ella,
la celebremos.
NOEMÍ
Será
impropiedad que en mí vean
alegría.
RUTH
Antes será
como exceso de fineza,
que en el Día del Señor,
que criados le festejan,
no hay canas que alegres bien
a sus ojos no parezcan.
NOEMÍ
Siendo así, con esa salva
dé de agradecida muestras.
Salen todos los segadores y segadoras que puedan bailando y entre ellos SIMEÓN, LEVI, CELFA y ZAFIO. Detrás de todos BOOZ, LUCERO y DISCORDIA se mezclan con ellos guiando una banda y RUTH y NOEMÍ otra
MÚSICA
Norabuena el padre
de familias venga
a ver las labranzas
que gozó en herencia.
Venga norabuena, norabuena venga.
BOOZ
Toda la vida es mudanzas
y, pues sin que tiempo pierda
bien desde aquesta era estoy
mirando todas las eras,
permita que estos criados
a mi vista se diviertan.
MÚSICA
A mirar sus gentes
y ver las tareas,
y si en su servicio
van malas o buenas
norabuena venga.
Cay el LUCERO
LUCERO
¡Ay de mí!
DISCORDIA
El primero hubiste
de caer en mis lazos.
LUCERO
¿Esa
que novedad es, ¡ay triste!,
si mi caída primera
fue el lazo de la discordia?
TODOS
Levantaos.
Quiere levantarse y no puede quedando en el suelo fuera del corro
LUCERO
Si yo pudiera
levantarme ¿qué faltaba
a mi dicha?
ZAFIO
Pues se queda
fuera del corro estropeado,
sin él vuelva el baile.
TODOS
Vuelva.
MÚSICA
A ver lo primero
arada la tierra
y arrojado el grano,
o prenda o no prenda.
Cae NOEMÍ a los pies de BOOZ y él la levanta dándola la mano
NOEMÍ
¡Ay infelice de mí!
ZAFIO
¿Qué bailáis vos, buena vieja?
LUCERO
Aun bien, que tras mí cayó
toda la naturaleza.
DISCORDIA
Sí, pero tú no pudiste
levantarte como ella.
LUCERO
¿Qué mucho si hay quien la mano
la dé?
CELFA
Vuelva el baile.
TODOS
Vuelva.
MÚSICA
Al segar las mieses
con el alba y verlas,
joyas de esmeraldas
cuajadas de perlas.
Venga norabuena.
Como van bailando van cayendo todos y levantándose sin dejar el baile
CELFA
¡Ay, que me he hecho las narices!
ZAFIO
¡Ay, que me he roto una pierna!
NOEMÍ
Todos cayn donde cay.
LOS DOS
Nada es. Vuelva al baile.
TODOS
Vuelva.
MÚSICA
A ver cómo ya
acaba la siega
y quebranta el trillo
lo que el bieldo avienta.
Venga norabuena.
1.º
¡No hay ninguno que no caiga!
SIMEÓN
Como quebrada la tierra
y llena de hoyos está
cayn todos.
LUCERO
Si no es Ruth bella.
DISCORDIA
Donde a poner el pie agora
va, hay lazo que caiga es fuerza.
Proguiendo los lazos del baile con esta última copla, va a caer RUTH y BOOZ ataja la música a tiempo que ella sin caer queda puesto el pie sobre LUCERO
MÚSICA
Al ver limpio el grano,
que la paja vuela.
BOOZ
Detente y no se prosiga
el baile, que ya la negra
noche acercándose va.
LUCERO
Que para mí será eterna,
pues no la dejo que caiga
estando del lazo cerca,
parándola cuando tiene
la planta sobre mí puesta.
DISCORDIA
Él cay y no se levanta;
todos aunque cayn se esfuerzan;
Rut sola antes de caer
la tienen ¿qué enigma es esta?
LUCERO
Déjala sin apurarla
y entiéndala quien la entienda.
Levántase
BOOZ
¿Leví?
LEVI
¿Qué, señor, me mandas?
BOOZ
Que en una cabaña de esas
me hagan un lecho de haces
en que la noche divierta,
que quiero con el aurora
ver también cómo la siega
va del trigo.
LEVI
Aunque la mía
es tan pobre, tan pequeña
como las demás.
BOOZ
No importa
que no será la postrera
noche que otro mejor dueño
en pajas de Belén duerma;
idos a recoger todos.
¡Ay, hermosa espigadera,
cuanto tu beldad me inclina!
NOEMÍ
Pues en el campo se queda,
ven adonde sepas, Ruth,
lo que mi amor te aconseja.
RUTH
Siempre haré lo que me ordenes,
que soy hija de obediencia.
Vanse los dos
ZAFIO
Hasta ir a la cabaña
la música y baile vuelvan.
MÚSICA
Norabuena el padre
de familias venga,
a ver las labranzas
que gozó en herencia,
venga norabuena.
Vanse todos bailando delante dél y quedan LUCERO y DISCORDIA
LUCERO
En fin, Discordia ¿no da
este rasgo, este bosquejo
de lo que hoy es ni un reflejo
solo de lo que será
que no sea contra mí?
DISCORDIA
No me espanto que te dé
pavor, porque aún yo no sé
qué hallé, qué noté, qué vi
en cuanto hasta aquí he advertido,
que con tu mismo cuidado
absorta y muda he quedado,
mas no te des por vencido
sino prosigue hasta ver
de quién en tu hado enemigo
es.
LUCERO
Di.
DISCORDIA
Símbolo este trigo
y imagen esta mujer.
LUCERO
Pues si hemos de proseguir,
veamos en qué a parar va
el consejo que la da
su madre, ya que advertir
puede en la obscura tristeza
de la noche mi desgracia,
donde movida la gracia
va de la naturaleza.
Mirando dentro como que ven lo que dicen los versos
DISCORDIA
Hacia la cabaña va
sola y oscura, en quien
esta noche a Booz Belén
pajizo albergue le da.
LUCERO
A sus plantas se reclina.
DISCORDIA
Y él al contacto o al ruido,
mal despierto o mal dormido,
averiguar determina
lo que aún no sus ojos ven,
diciendo en baja voz leve.
Salen como oscuras representando con recato y misterio BOOZ y RUTH
BOOZ
¿Quién a transcender se atreve
aquestos umbrales?
RUTH
Quien,
si no la socorréis vos,
sin duda perecerá.
LUCERO
Para mí la gracia está
llamando a puertas de Dios.
BOOZ
¿Quién eres, dime, y qué quieres?
RUTH
Una mujer afligida
soy, que a estas puertas la vida
piensa hallar.
BOOZ
Sepa quién eres.
RUTH
La espigadera que halló
primera gracia en tus ojos
y sin temer los enojos
de la noche aquí quedó
como tus piedades ven,
por salir a mejor hora
a coger con el aurora
las espigas de Belén;
de la noche el duro yelo
aquí me obligó a amparar.
BOOZ
Y aún a mí me hace llorar
el ver vuestro desconsuelo,
tomad, pues, y de frío tanto
os reparad.
LUCERO
¿Qué hay que diga,
al ver que el padre la abriga,
de familias con su manto?
Dale el gabán o manto y ella le toma
DISCORDIA
Bien explicado se ve
el cielo en su amago breve,
pues a nadie da la nieve
que la lana no le dé.
RUTH
El haber yo recebido
la ropa que me ofrecéis
es porque me la debéis.
BOOZ
Decís bien, que os la he debido,
que sois pobre y mal podría
negar yo cuan vuestra era.
RUTH
Aunque por pobre no fuera
la tomara porque es mía.
BOOZ
¿Vuestra?
RUTH
Sí.
BOOZ
¿Cómo? ¿Que habéis
frustrado lo liberal?
RUTH
Como es la ropa nubcial
que a mi sangre le debéis:
Noemí la amarga y la hermosa,
que es la madre que alimento,
por quien lloro, gimo y siento,
fue de Abimelech esposa,
vuestro deudo, y de Mahalón
su hijo yo, en quien hoy está
del gran tronco de Judá
la rama sin sucesión;
y siendo así, que en la bella
lección de las profecías
el prometido Mesías
es de fee que vendrá della,
bien por ley y obligación
debéis revivir en mí
las cenizas de Noemí,
Abimelech y Mahalón;
conque, aunque de liberal
la capa y caritativo
vos me la deis, la recibo
yo como ropa nubcial.
Vuelve BOOZ a cobrar el manto
BOOZ
Como tal en vuestra mano
desde luego la dejara,
si contra mi amor no hallara
otro deudo más cercano
a quien le toca esa acción;
y así, hasta que sepa dél,
si en vos quiere atento y fiel
cumplir ley y obligación,
no me atreveré a dejalla,
porque en fee de mi poder
violencia a nadie he de hacer;
y pues el silencio calla
de la noche que hasta aquí
lleguéis, no en resolución
que nació de inspiración
demos que glosar; y así
idos, conmigo a deshora
nadie os vea. Y pues que ya
veis que descifrando va
los enigmas el aura
de las sombras de los dos,
hasta que en tan soberana
duda os responda mañana,
id con Dios.
Vase BOOZ
RUTH
Quedad con Dios.
LUCERO
En misteriosos extremos
paso, Discordia, no damos
sin un asombro.
DISCORDIA
Atendamos,
que después discurriremos.
LEVI
Dentro Levi.
¡Ah de chozas y cabañas,
jornaleros de Booz,
buenos días!
MÚSICA
Buenos días.
LEVI
Para ir a la labor
despertad, que ya viene el alba.
MÚSICA
Despertad, que ya viene el alba.
LEVI
Despertad, que ya viene el sol.
MÚSICA
Despertad, que ya viene el sol.
DISCORDIA
Del afán a que los llaman
han compuesto la canción.
LUCERO
Porque con ella otra vez
padezca escuchando yo
que ya viene el alba.
MÚSICA
Que ya viene el alba.
LUCERO
Que ya viene el sol.
MÚSICA
Que ya viene el sol.
RUTH
Pues que de la obscura fría
noche, huyendo las tinieblas,
de las tropas de sus nieblas
triunfa vitorioso el día;
y la voz del mayoral,
perezosamente alerta,
alegre el afán despierta
a vivir de su jornal,
vuelva a mi ejercicio, pues
en la fatiga que sigo
ya el rastrojo de aquel trigo
me está franqueando la mies;
¡quién a más bello arrebol
supiera hacer mejor salva!
LEVI Y MÚSICA
Despertad, que ya viene el alba,
despertad, que ya viene el sol.
RUTH
¡Qué lozana la campaña
a merced de Dios está!
DISCORDIA
Lucero, atención, que ya
va donde el trigo es cizaña.
Empieza RUTH a coger algunas espigas y sale LEVI con un haz de ellas y por detrás de RUTH la va arrojando y ella va cogiendo las que arroja sin verle
MAYORAL
Mandome Booz que, si viera
esta espigadera aquí,
como al descuido de mí
siempre que llevar tuviera,
y así en la senda que va
espigas iré dejando
caer.
LUCERO
¡Qué es lo que estoy mirando!
DISCORDIA
Los socorros que la da
de parte de su señor
el que para sus fatigas
arroja a sus pies espigas.
RUTH
¡Qué inmenso es vuestro favor,
oh soberano Jehová!
Pues en el pobre deshecho
de un ya segado barbecho
tan grandes frutos me da.
LUCERO
¿Qué acaso es, piensa?
DISCORDIA
Y los dos
vemos, porque nos asombre,
que los acasos del hombre
aun son cuidados de Dios.
LUCERO
Bien claro nos desengaña
si aquí las llega a gozar.
Que no tiene que llegar
adonde está la...
TODOS
¡Cizaña
en los trigos ha nacido!
LEVI
¿Qué oigo?
RUTH
¿Qué escucho?
SIMEÓN
No hay mata
que sin mala yerba esté.
UNOS
¡Qué desdicha!
OTROS
¡Qué desgracia!
Sale BOOZ, alborotado por una parte, y por otra SIMEÓN y los demás segadores
BOOZ
¿Qué voces aquestas son?
SIMEÓN
Que apenas aquesa haza,
de cuyos lozanos trigos
pensamos colmar tus parvas
empezó a romper la hoz,
cuando en su primera tala
la descubrimos cubierta
de viciosa yerba, en tanta
multitud que será inútil
el trabajo de segarla,
pues apenas queda espiga
que en la raíz de su caña
no intente infestar el fiero
contagio de la cizaña
que en ellas nace; sin duda
no fue en su primer labranza
buena, señor, la semilla
que en ella sembraste.
BOOZ
Calla,
que buena fue, y tanto que,
si hubiera de compararla
algún místico sentido,
sólo fuera a la palabra
de Dios, de cuya dotrina
el mejor fruto se aguarda.
SIMEÓN
Pues algún traidor obrero
de los que en tu labor andan,
heréticamente (ya
que a doctrina la comparas)
la cizaña de sus dogmas
sembró en ellas.
LEVI
Mientras se halla
el agresor, vamos todos,
procuremos arrancarla
de las prendidas raíces
que hasta aquí echó.
BOOZ
Espera, aguarda,
que no ha de arrancarse así.
LEVI
¿Por qué?
BOOZ
Porque, si están malas
yerbas mezcladas con buenas
en la raíz, cosa es clara
que unas se destruyan si otras
con violenta acción se arrancan.
La República de Dios
permite, tolera y guarda
a los malos por los buenos;
y así, con esta enseñanza,
mejor será que igualmente
se sieguen a un tiempo entrambas
semillas, y no padezcan
con la fuerza de arrancarlas
violentamente las unas
por las otras; que segadas
una vez entrará el juicio,
conque verás que se apartan
mejor las malas y buenas,
y que las buenas se guardan
y las malas se condenan
siendo materia a las llamas
ellas mismas de la hoguera,
donde para siempre ardan.
Vamos allá, yo diré
lo que se ha de hacer.
Vanse BOOZ, LEVI y SIMEÓN
RUTH
¡Turbada
de pensar que este socorro
falte no muevo las plantas!
DISCORDIA
Ya por lo menos, Lucero,
al ver cómo se separan
las buenas y malas yerbas
lograremos ver que haya
que echar al fuego
LUCERO
¿Qué importa
si a las espigas no alcanza
que, escogidas para Ruth,
en fee de suyas se salvan
de tu contagio?
DISCORDIA
En su mano
verás que aun llego a infestarlas.
LUCERO
Alguna vez lo intenté
y no lo conseguí.
Retírase el LUCERO y adelántase la DISCORDIA
DISCORDIA
¿Cuántas
bastan otros a delitos
a que el demonio no basta?
Peregrina espigadera,
que advenediza y extraña
de estos montes has venido
a quitar esas migajas
(que de la mesa de Dios
él permite que se caigan)
a tantas espigaderas
como a merced de la patria
nos sustentaron sus mieses,
presumiendo que se guardan
sólo para ti las que hoy
se han conservado sin mancha,
suelta, que a todos nos tocan
estos derechos.
RUTH
Repara
que porque son de otra pobre,
a quien yo debo llevarla
viendo que la tuya no es
necesidad sino rabia,
no te entrego estas espigas.
DISCORDIA
¿Qué importa si yo tomarlas
puedo?
RUTH
Sabré defenderlas.
Abrázase con el haz de las espigas, cruzando los brazos, y retírase la DISCORDIA
DISCORDIA
Sí sabrás, pues que me matas
en vez de que mate yo;
¿quién eres, oh imaginada
mujer, en cuyos vislumbres
no sé qué visos se esmaltan
de futura luz, que siendo
unas espigas tus armas
parece que rayos vibran?
¡Lucero, mi vida ampara!
LUCERO
¿Huyendo vuelves?
DISCORDIA
Al ver
que al hacecillo se abraza
del trigo en Belén nacido
y que a sus pechos le guardan
en forma de cruz los brazos,
en mí tus primeras ansias
se han revestido.
LUCERO
¿Quién eres,
mujer, que a los dos espantas?
RUTH
No sé más de mí que ser
la humilde, y de ambos me salva
quien derriba los soberbios
y los humildes levanta.
Y si el cielo me ilumina
soy quien aun en sombras basta
para poneros temor.
LOS DOS
¿De quién?
RUTH
De otra soberana
Rud, que a sus pechos tendrá
el trigo que en Belén nazca,
fruto de aquel sembrador
que en la era desta haza
Llega al primero carro
viste tú arrojar el trigo.
LUCERO
¡De buena siembra te alabas,
de una era en quien cayó
el trigo en partes tan varias
que uno en corazón de piedra
no prendió, ni otro en ollada
senda, ni otro en tan viciosa
tierra que admitió cizaña!
RUTH
Por eso, si se perdió
en esas tierras ingratas
a su dueño, se cobró
en las fecundas entrañas
de otra virgen tierra.
DISCORDIA
Yo,
si vuelvo a correr mis sañas,
al sembrador solo veo,
no a la tierra que señalas
fecunda y virgen.
Ábrese el primero medio carro y vese el SEMBRADOR en la misma acción que se vio al principio, y dando vuelta, como dicen los versos, se ven en el reverso del otro medio carro una NIÑA, con manto azul, y un ÁNGEL de rodillas, figurando lo mejor que se pueda un cuadro de encarnación.
SEMBRADOR
Sí ves
si de la figura pasas
a lo figurado.
LUCERO
¿Dónde
está?
SEMBRADOR
En esa tierra intacta
que vendrá después de mí,
en quien siembre la palabra
de Dios mejor sembrador.
DISCORDIA
No veo nada.
LUCERO
No veo nada,
que sin duda este misterio
es el que Dios me recata
tanto que toda mi vista
ni mi ciencia no le alcanzan.
SEMBRADOR
Pues aunque tú no le veas,
diciendo está en voces altas:
ÁNGEL
«Ave María, llena de gracia».
MÚSICA
«Ave María, llena de gracia».
ÁNGEL
«Bendita tú eres».
MÚSICA
«Llena de gracia».
ÁNGEL
«Entre las mujeres».
MÚSICA
«Llena de gracia».
ÁNGEL
«Y bendito es el fruto de tus entrañas».
MÚSICA
«Ave María, llena de gracia».
NIÑA
Esclava soy del Señor,
en mí su voluntad se haga.
MÚSICA
«Ave María, llena de gracia».
DISCORDIA
Aunque hay luces que me yelan
donde hay sombras que me abrasan,
para dejar de seguirte
me asustan, mas no me espantan.
RUTH
Iré donde vi que al cielo
la sembrada mies levanta
en ofrenda el sacerdote.
LUCERO
¿Qué hallarás, cuando allá vayas?
Si para llegar al fruto
el segado trigo es clara
cosa que ha de deshacerse
el grano y, deshecho, nada
me puede dar que temer.
Ábrese el segundo medio carro y vese en él los VILLANOS y el SACERDOTE en la acción que primero, levantando las espigas, y con los versos da vuelta el carro y vese en el otro medio un NIÑO en una cruz
SACERDOTE
Tú lo verás, si reparas
lo figurado también
de aquesta figura santa.
LUCERO
¿Qué es?
SACERDOTE
Cristo, mortificado
grano para el fruto, en la ara
de la cruz, a quien diciendo
himnos, cielo y tierra cantan.
«Ave, cruz bella, divina vara».
MÚSICA
«Ave, cruz bella, divina vara».
SACERDOTE
«Precioso ligno».
MÚSICA
«Divina vara».
SACERDOTE
«Bandera de paz».
MÚSICA
«Divina vara».
SACERDOTE
«De Jesús, lira;
de David, arpa».
MÚSICA
«Ave, cruz bella, divina vara».
NIÑO
Yo soy el mortificado
grano que su fruto ensalza
cuando a la vista del pueblo
la hostia el sacerdote alza.
MÚSICA
«Ave, cruz bella, divina vara».
DISCORDIA
Nuestro obstinado furor
aún no detiene ni para
tanto asombro.
RUTH
Pues iré
donde este trigo se guarda
a que me guarde de entrambos.
LOS DOS
Veremos lo que dél sacas.
Ábrese el tercero medio carro y vese en él JOSEPH como primero, y dando vuelta se ve en el otro medio carro una fuente en un jardín con siete caños
JOSEPH
Para hambre de siete años,
de siete años la abundancia,
en los siete sacramentos
que perenemente manan
de la fuente de la Iglesia,
donde a todos se repartan,
siendo el tesoro escondido
de quién dirá la alabanza
«Ave, tesoro de mejor arca».
JOSEPH
«Erario feliz».
MÚSICA
«De la mejor arca».
JOSEPH
«Alto secreto».
MÚSICA
«De la mejor arca».
JOSEPH
«Llave divina de fuente sellada».
MÚSICA
«Ave, tesoro de la mejor arca».
DISCORDIA
Por lo menos, ya que sea
tesoro, verle pan falta,
pisando yo esas espigas.
RUTH
No harás si de ti las guardan
Melchisedech y Abrahám.
LOS DOS
¿Dónde?
Vense los dos en el cuarto medio carro y dando vuelta se ve en el otro medio un altar con sacramento debajo de araceli
ABRAHAM
Yo, en esta campaña,
que vencí la Idolatría.
MELCHISEDECH
Y yo en la obra más alta
de esos siete sacramentos,
que en hacimiento de gracias
sacrifiqué en pan y vino.
LOS DOS
¿Cuál es?
MELCHISEDECH
El de esa hostia blanca.
ABRAHAM
Que es la santa eucaristía.
MELCHISEDECH
Por quien dicen voces altas:
ABRAHAM
«Ave pan vivo de hostia sagrada».
MÚSICA
«Ave pan vivo de hostia sagrada».
LOS DOS
«Maná de las nubes».
MÚSICA
«Hostia sagrada».
LOS DOS
«Rocío del cielo».
MÚSICA
«Hostia sagrada».
LOS DOS
«Gracia de Dios y aumento de gracia».
MÚSICA
«Gracia de Dios y aumento de gracia».
DISCORDIA
¡Ay de mí, infeliz, que al verle
todo es paz, Discordia falta!
LUCERO
Ahí verás que no fue en vano
el asombro que me daban
las espigas de Belén,
pues cuando llego a mirarlas
hoy en las manos de Ruth
su siembra hallo, en tierra intacta,
su siega en alzada cruz,
su troj en fecunda guarda
y su pan en sacramento
repitiendo voces varias:
Los de cada carro con la MÚSICA repiten los versos que les tocan, dando todos vuelta
CORO 1.º
«Ave María, llena de gracia».
CORO 2.º
«Ave cruz bella, divina vara».
CORO 3.º
«Ave tesoro de la mejor arca».
CORO 4.º
«Ave pan vivo, hostia sagrada».
LOS DOS
¿A qué más pudo llegar
mi pena?
RUTH
A lo que ahora falta.
Salen todos
BOOZ
La cizaña que nos dio
cuidado fácil se arranca,
sin que los frutos destruya
en fee de las soberanas
espigas de Ruth, de quien
todo este triunfo se aguarda.
NOEMÍ
Y en fee de que Noemí sí es
la naturaleza humana,
al amparo de tal hija
dichosa llega a tus plantas.
BOOZ
Y dichoso tú, sobrino.
SIMEÓN
¿Por qué dichoso me llamas?
BOOZ
Porque siendo el más cercano
deudo suyo, debes darla
la mano de esposo.
SIMEÓN
Cuando
yo merezca dicha tanta,
la acetaré, por cumplir
la ley, mas para dejarla
con sólo el nombre de esposo
para ti pura y intacta,
que siendo tú el padre destas
familias, y hallando gracia
en tus ojos, sólo tu alto
spíritu ha de lograrla,
porque se diga también
que a un pariente ser le mandas
esposo sólo en el nombre,
cuando para ti la ensalzas.
BOOZ
Siendo así, a mis brazos llega.
RUTH
Mejor estoy a tus plantas.
LUCERO
¿Ya qué hay que esperar si veo
que destas virtudes nazca
nieto David, de quien hijo
llamará después la fama
al prometido Mesías?
CASIO
Que para mayores ansias
el triunfo de las espigas
de Ruth esas voces altas
repitan
TODOS Y MÚSICA
Diciendo todos,
humildes a vuestras plantas:
«Ave María, llena de gracia.
Ave cruz bella, divina vara.
Ave tesoro de la mejor arca.
Ave pan vivo y hostia sagrada,
gracia de Dios y aumento de gracia».
Con esta repetición dan vuelta los cuatro carros viéndose a un tiempo sembrador y encarnación, sacerdote y cruz, erario y fuente, sacrificio y sacramento y cerrándose las apariencias acaban el auto los que están en el tablado.

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TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. Las espigas de Ruth. CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbcc.0