Personajes

  • EL LEÓN
  • LA FIERA
  • EUROPA
  • ASIA
  • AMÉRICA
  • ÁFRICA
  • EL HOMBRE
  • LA GRACIA
  • EL PRÍNCIPE
  • LA SIMPLICIDAD
  • EL BAUTISTA
  • EL EVANGELISTA
  • MÚSICOS
  • MARINEROS
Sale el Demonio, vestido de pieles, y en la cabeza una media visera en forma de testa de león, de quien penderá un manto también de pieles, asidas de garras en los hombros; hablando con el carro,que será una montaña
LEÓN
¡Oh tú, parda coluna
del venenoso Monte de la Luna,
cuya pálida luz, trémula y fría,
sobre las hierbas y áspides que cría,
de la cicuta, el opio y el beleño,
catres le mulle a la deidad del sueño;
del sueño, cuyo blando y cuyo fuerte
éxtasis es imagen de la muerte,
dos veces su veneno duplicado,
pues es la muerte imagen del pecado!
¡Oh tú, otra vez lo digo,
triste, funesto, pavoroso abrigo
y adormecido embargo
del mortal, que con tímido letargo
yace a su no sensible parasismo!
¡Oh tú, infausta acesoria del abismo
prisión del susto, cárcel del espanto,
donde de güésped de aposento el llanto
vive de quejas y alaridos lleno!
¡Rasga al conjuro de mi voz el seno
que en sí contiene aquella
hechicera beldad, música bella,
que el águila divina
vio, cuando al sol sus rayos examina,
con halagos incautamente bellos
brindar sobre el dragón de siete cuellos
el tósigo que dulcemente impura
conficionó su voz en su hermosura!
Y tú, si te he de dar tu propio nombre,
inordenada voluntad del hombre,
complacido receso
de la primera ley, amable acceso
que adúltero engendró aquel elocuente
parto de la mujer y la serpiente,
coloreado delito
de la afeitada tez del apetito,
doméstico homicida,
familiar enemigo de la vida,
y tú, ¡oh mil veces tú!, que no hay estrañas,
que no hay comunes señas
que te vengan mejor, rompe esas peñas
y abortado embrión de sus entrañas
vean estas campañas,
pues me aclaman su rey, cuánto ligera,
a la voz del León viene la Fiera
como vasalla suya,
sin que tu orgullo huya
el rostro a lid que faz a faz no luches…
Culpa, en fin…
FIERA
¿Qué me quieres?
LEÓN
Que me escuches.
Ábrese el peñasco, y vese en el primer cuerpo del tablado una hidra grande de siete cabezas, y sobre ella la Culpa , vestida de negro, con estrellas; adviértase que la represente mujer música, y que la hidra ha de estar sobre ruedas, que a su tiempo la han de mover, atravesando el tablado cantando con una copa dorada en la mano.
Ya sabes, según a todos
Isaías se lo cuenta,
aquella primera lid
que allá en mi patria primera
tuve cuando comunero
del impirio moví guerra
al mismo Dios; también sabes
que inflexible mi soberbia
aun cuando más castigada
menos reducida, intenta
pasar el odio de Dios
al de la naturaleza
humana, lugar común
deste caso. Y así, deja,
o por ociosa mi voz
o por prolija mi lengua,
esta y aquella batalla,
puesto que no hay quien no sepa
que si en aquella vencido
quedé vitorioso en esta,
de cuyas ruinas naciste
engendrada de ti mesma,
y siendo así que no es bien
en repetidas materias
desaprovechar el tiempo
que quizá para más nueva,
más escondida noticia,
ha menester mi impaciencia,
entremos en el asunto
desde luego, porque veas
en la prisa de mis iras
la cólera de mis penas.
Entre los muchos baldones
con que disfamarme intentan
en mil sagrados lugares
divinas y humanas letras,
el de rugiente león
me da alguno, porque adviertan
los mortales que a cebar
en ellos garras y presas,
buscando a quien devorar,
ando corriendo las selvas.
Yo, pues, todavía Lucero,
—que aunque perdí la belleza
y la gracia, no perdí
con ellas, Culpa, la ciencia,
pues la angélica sustancia
de querub, que se interpreta
plenitud de ciencias, no
es posible que la pierda—,
viendo que por una parte
con este nombre me afrentan
y que por otra me afligen
tantos visos, tantas señas,
tantas luces, tantas sombras
como vieron la primera
Ley natural, y segunda
Ley escrita de otra nueva
Ley de gracia que ha de haber
cuando en intacta pureza,
en fecunda virgen madre
encarnado el Verbo venga,
quisiera, valido a un tiempo
de su baldón y mi ciencia,
curarme deste temor,
inficionando la tierra
y aprovechando el oprobio
en metáfora de fiera,
de suerte que el triunfo que
de su venida se espera,
tan impedido halle al mundo
de mi industria y tu belleza,
de mi cautela y tu voz,
que cumplimiento no tengan
tantas parábolas como
la sacra página encierra,
a fin de dar enseñanzas
al hombre para la enmienda.
Dígalo el rey que a sus bodas
reyes convida, y no exceta
al más vil mendigo como
traiga nubcial veste puesta;
el que para perdonarles
pide a sus renteros cuenta;
el que a la oveja perdida
reduce al redil a cuestas,
y el gran padre de familias
que al hijo le da su herencia,
quizá porque disipada
vuelva a llamar a sus puertas;
el que, plantando la viña,
busca obreros para ella,
y a todos les da igual sueldo,
o tarde o temprano vengan;
el que el tesoro escondido
halla en el prado, y le merca,
porque los cinco talentos
del otro otros cinco crezcan;
el mercader de la nave
de pan cargada; el que encuentra
la preciosa margarita;
el que en la heredad que siembra
aparta el grano y da al fuego
cizaña y viciosa hierba;
y en fin, el que el ladrón roba
y el samaritano alberga,
no habiéndolo hecho levitas
ni sacerdotes, en muestra
de que primera y segunda
ley aguardan la tercera,
que ha de ser el cumplimiento
de una y otra… De manera,
que en estas, como ya dije,
parábolas y sentencias,
donde anda la Sunamitis
debajo de la corteza
de nubes, velos y sombras
disfrazada y encubierta,
está mi mayor tormento
por conjeturar que en ellas
ya el prodigio se divisa,
el portento se diseña
de unos siete sacramentos
en quien dará la excelencia
santísimo nombre al uno,
que es el que ya en visos tiembla
—desde racimo y maná
de la prometida tierra —
todo el infierno al pensar
que con la real asistencia
de cuerpo y alma ha de ser,
transustanciando caseras
especies de pan y vino
en carne y sangre, fineza
de las finezas de Dios,
clemencia de sus clemencias,
milagro de sus milagros,
grandeza de sus grandezas,
y en fin, línea, punto y cifra
de su summa omnipotencia.
Esto asentado, y también
asentado en mil diversas
autoridades que no hay
virtud que en Dios resplandezca
que en mí por la oposición
que hay del bien al mal no sea
vicio, malicia y delito,
inventando hoy una nueva
parábola acá a mi modo,
he de ver si puedo en ella
hacer que hechizado el hombre
tan alto honor no merezca.
A este fin, considerando
(aquí no te me diviertas
porque es aquí, Culpa, donde
te he menester más atenta),
a este fin considerando,
vuelvo a decir, que esta esfera
inferior por más que en sí
tantos ámbitos contenga
con el cielo cotejada
punto se imagina apenas
casi indivisible, quiero
darla nombre de una selva
reducida a una alquería
tan humilde, tan desierta
y tan pobre que una zarza
por ser la planta más seca,
más árida y más inútil,
más escabrosa y sangrienta
de cuantas en ella nacen,
blasón de sus cotos sea
y no sin autoridad
si del libro se me acuerda
de los Jueces, donde vimos
que haciendo los troncos dieta
a esta ruda débil planta
fue a quien juraron por reina,
si ya no fue porque armada
de sus espinas al verla
con el fruto del pecado
la eligieron porque fuera
decir de lágrimas valle
lo mismo que si dijeran,
aniquilando su nombre,
el valle de la zarzuela.
Esta pues selva del mundo
a quien tantas aguas cercan
como sus tribulaciones,
y en quien alcaide gobierna
sus cuatro partes el hombre,
hoy ha de ser de mi idea
una representación
de caza, y no con violencia
pues quien dijo cazador
(ejercicio en quien se encuentran
réprobos) pecador dijo,
a cuyo efeto quisiera
(aquí entras tú ahora) que
pues desde tu edad primera
con rostro humano y humana
voz fuiste la incauta hiena
de los no poblados bosques,
de las no habitadas peñas,
me ayudases derramando
traidoramente halagüeña
los dos mortales venenos
de tu voz y tu belleza,
pues para belleza y voz
lugares hay que te vengan:
Ambrosio sobre David
te da nombre de sirena,
cuando voluntad del siglo
te llama, y te considera
música adulación que
para dar muerte deleita;
el mismo David en otra
parte de ella hablando asienta
que es mágica la hermosura
falsa y engañosa, señas
que a ti te convienen, pues
quiere que de ti se entienda
que haces de los hombres brutos
con la venenosa fuerza
de tus dos hechizos… Pero
¿para qué busca mi lengua
lugares que te acrediten
de música ni de bella
cuando esa dorada copa
de sangre de áspides llena
es un emblema que dice
lisonja a un tiempo y ofensa?,
y pues cuando habla con siete
Iglesias de Asia te llega
a ver Juan triunfante en ese
monstruo de siete cabezas,
y yo cuando de siete hablo
sacramentos miro en ellas
siete capitales vicios
que los impidan, ¿qué esperas?
Sal de ese lóbrego seno
donde fiera de las fieras
los bárbaros cazadores
destas intrincadas sendas
tanto a tu terror asustes,
tanto a tu voz adormezcas,
tanto a tu hermosura pasmes
y tanto a tu encanto venzas,
que no solamente el hombre
tu primero triunfo sea
cuando a tu albergue atraído
el juicio y sentidos pierda,
pero la Gracia, esa hermosa
soberana ninfa bella
de sus cristalinas fuentes,
viendo infestada la tierra
la desampare de suerte
que cuando desde su escelsa
corte el rey que dicen que
está enamorado de ella,
—la metáfora siguiendo—
de caza a estos bosques venga
apenas en ellos halle
quien no le reciba a penas,
con que cautelando tantas
tan misteriosas promesas
como hasta aquí mis agudas
conjeturas ven sin verlas,
conseguiré que no haya
—viendo en sus gentes diversas
perturbados los sentidos,
confundidas las ideas,
los juicios avenenados
y hechizadas las potencias—
quien le admita, le conozca,
le sirva ni le obedezca
¿Nada me respondes?
FIERA
No,
que no quiero que me debas
palabras sino obras.
LEÓN
¿Cómo
ha de ser?
FIERA
Desta manera.
Empieza a andar la hidra, atravesando el tablado y ella cantando hasta que medido el tiempo con los versos se esconde en el carro de enfrente. Canta.
¡A mi brindis, mortales, venid, que la sed
satisface esta copa del oír y el ver!
Cuenta Esdras que un enigma
preguntó al mundo tal vez
qué era la cosa más fuerte
de cuanto se hallaba en él.
Uno dijo que el león
de todos los brutos rey;
otro que el hombre, pues puede
ver al león a sus pies.
La mujer, respondió otro,
supuesto que es ella quien
vence al hombre que venció
al león con su poder,
a que otro añadió que el vino
era lo más fuerte pues
si la mujer vence al hombre
él al hombre y la mujer,
luego la cosa más fuerte
del mundo vengo yo a ser,
pues de la mujer y el vino
jeroglífico me veis.
Canta
¡A mi brindis, mortales, venid, que la sed
satisface esta copa del oír y el ver!
El agrado de mi voz,
de mi hermosura el desdén,
el agrio al azahar destilan
y a esotras flores la miel,
porque en compuesto licor
hoy en mi banquete halléis
con lo acedo de apacible
lo suave de cruel.
Que el placer os agüe el llanto
aquí no temáis porque
sola una lágrima aun no
ha de costar el placer.
Todo ha de ser gusto, todo
amor y agrado, sin que
malogre lo que se oye
la paz de lo que se ve.
Canta
¡A mi brindis, mortales, venid, que la sed
satisface esta copa del oír y el ver!
Al irlos nombrando como dicen los versos van sa-liendo de los cuatro carros Asia vestida a lo judío,Europa a lo romano, África a lo moro, y América a lo indio, como con admiración, oyendo loque canta
Aquí el néctar de los dioses
hallará el gentil, por quien
Clicie vive flor del sol,
y Dafne del sol laurel;
aquí hallará el hebraísmo
con misteriosa embriaguez,
alambicado el sabor
de la planta de Noé;
el idólatra la sangre
del áspid que adoró infiel,
y la ciega seta el vino
que le veda y no le cree.
Todos hallaréis, en fin,
vuestro paladar; mas ved
que aquí el hacer la razón
es el dejarla de hacer.
Canta
¡A mi brindis, mortales, venid, que la sed
satisface esta copa del oír y el ver!
Sale Europa
Sale Asia
Sale América
Sale África
Habiendo atravesado el tablado, se cubre la apa-riencia con esta repetición
LEÓN
Las cuatro Partes del Mundo
ya convidadas se ven,
pues de su voz atraídas,
sedientas vienen a ser
del tósigo de la Culpa
cómplices; dígalo el ver
que a Europa explica el gentil,
a Asia el hebreo y después
a África el moro, bien como
el idólatra también
a América, y pues llamados
quedan, a la mira esté
de lo que hará el hombre cuando
comprometidas en él,
como alcaide que es de todas,
con todas oiga otra vez.
ÉL Y FIERA
Canta
¡A mi brindis, mortales, venid, que la sed
Dentro a lo lejos y él se va
satisface esta copa del oír y el ver!
EUROPA
¿Qué nunca escuchada voz
es la que en el aire he oído?
ASIA
¿Qué nueva música ha sido
la que ha sonado veloz?
ÁFRICA
¿Qué soberana armonía
es la que forma este acento?
AMÉRICA
¿Qué estraña ave hoy en el viento
es la que despierta al día?
EUROPA
A cuyo ruido admirado…
ASIA
A cuyo eco suspendido…
ÁFRICA
A cuyo estruendo rendido…
AMÉRICA
A cuyo compás postrado…
LOS CUATRO
…sin mí y conmigo he quedado,
oyendo una y otra vez.
FIERA
Dentro Canta
¡A mi brindis, mortales, venid, que la sed
satisface esta copa del oír y el ver!
Más lejos
Sale el Hombre
HOMBRE
Dime, ¡oh tú, Europa triunfante!;
dime, ¡oh tú, África desierta!;
rica América, cubierta
de minas; Asia, abundante
de frutos; ¿oistis suave
una voz que dulce suena,
que ni es del golfo sirena,
de aire o monte, bruto o ave,
pues en ninguno se oyó
articulada hasta aquí
tan dulce música?
LOS CUATRO
Sí.
HOMBRE
¿Sabéis cúya fuese?
LOS CUATRO
No.
HOMBRE
¿Y qué habéis de ella inferido?
EUROPA
Yo, alcaide nuestro, he pensado
que el dios de amor disfrazado
a esta selva haya venido,
enamorado, sin duda,
de Gracia, una ninfa bella
que yo alguna vez vi en ella,
y es tal que juzgo que acuda
en su busca donde abril,
siempre que pisa sus flores,
dicen que la dice amores.
HOMBRE
Aparte
(Habló en Europa el gentil.)
AMÉRICA
Yo me persuado a que ha sido
el canto de aquel pavón
que en Safo adoran, pues son
los ecos de su gemido
de tan dulce melodía.
HOMBRE
Aparte.
¡Oh América! ¿Eso pensaste?
¡Qué como idólatra hablaste!)
ASIA
Yo, si oyera su armonía
más cerca de las semanas
de Daniel, pensara que era
del Mesías que se espera
algún nuncio; mas son vanas
esperanzas, y no creo
que aviso suyo será,
que hay mucho desde aquí allá.
HOMBRE
Aparte
(Habló en el Asia el hebreo.)
ÁFRICA
Yo no me atrevo a pensar
ni que de los dioses sea
el de amor, ni ave en quien crea
méritos para adorar,
ni que es del Mesías acción;
y así en argüir no me meta.
HOMBRE
Aparte
(Habló en África la seta
sin Dios y sin religión.)
Mas oíd, que la canción
vuelve al tono.
LOS CUATRO
Iré tras él.
Dentro el instrumento, y la voz más lejos, y al ir tras ella Los Cuatro, sale la Gracia , como huyendo asustada. Fiera Canta
¡A mi brindis, mortales, venid, que la sed…
LOS CUATRO
Yo seré el primero.
GRACIA
¡Esperad, tened!
No sigáis de aquesa voz
los enamorados ecos,
que siendo halagos del aire
son de la montaña incendios.
De esa cristalina fuente,
adonde mi albergue tengo,
pues siendo Gracia, de ser
ninfa del agua me precio,
saliendo al prado esta tarde
escuché ese dulce acento,
y cuando pensé que fuera
por una dicha que espero
paraninfo, siendo, ¡ay triste!,
la hermosura de su dueño
igual a su canto, al paso
me salió un monstruo tan fiero
que nunca le vio mayor
la esfera del universo.
De coronadas cabezas
estaba todo compuesto,
y aun no era su horror tener,
si de sus señas me acuerdo,
como vulgo de los montes
muchas cabezas un cuerpo
tanto como que rasgando
las escamas de su pecho,
abortó de sus entrañas
otro horrible monstruo bello
que por alma de sus iras
estaba encerrado dentro.
Este, pues, con rostro humano
y humana voz, su veneno
empezó a esparcir al mundo,
inficionando su aliento
con cada suspiro el aire,
con cada espuma el desierto.
A mí se vino, ¡ay de mí!,
a mi memoria trayendo
especies de otra batalla
en que ya lidiar se vieron
Culpa y Gracia, y como entonces,
ya que ahora lo represento,
quise que me viera el mundo
retirando, mas no huyendo,
y aun retirando, no solo
por salvar mi vida, pero
la de todos, pues a todos
la Gracia os previene el riesgo.
Huid pues, huid, y no a escucharla
os paréis, ni hagáis desprecio
de mis avisos, pues cuando
no hubiera dicho primero
quién soy, ellos lo dijeran,
manifestándose en ellos
ser Gracia quien da el auxilio
antes del merecimiento.
Y así, no solo sigáis
ese armonioso estruendo
que para daros la muerte
brinda dulce y llama tierno,
mas en la defensa mía
os empeñad, porque es cierto
que soy yo a quien devorar
solicita, y ya que llego
a ampararme de vosotros,
socórrame el valor vuestro.
Y a ti, feliz fértil Asia,
elijo por primer puerto;
favoréceme tú.
ASIA
En vano
buscas en mí tu consuelo,
porque no he de creer que es fiera
ni que vienes de ella huyendo,
no porque incrédulo soy
de cualquier advenimiento,
sino porque su armonía
me ha dejado tan suspenso
que por ver el dueño de ella
iré de la Gracia huyendo.
Vase
GRACIA
Europa, tú a mi defensa
acude.
EUROPA
Yo no me atrevo
a lidiar contra mis dioses,
y pues es igual portento,
según le pintas, disfraz
de alguno que anda encubierto,
de su canto arrebatado
iré sus voces siguiendo
y mas que digan de mí
que por él, Gracia, te dejo.
Vase
GRACIA
Mira, América, mi llanto
y mi peligro.
AMÉRICA
Si atiendo
cuánto a inmundos animales
he dado culto, mal puedo
dejar de darle, según
dices, a monstruo tan bello
que elevando mis sentidos
lleva tras sí mis afectos;
y así, perdóname, Gracia,
si por ganarle te pierdo.
Vase
GRACIA
África…
ÁFRICA
Nada me digas,
que yo no sé de argumentos.
Aquella voz me ha agradado;
solo por mi gusto intento
seguirla sin discurrir
que sea malo o que sea bueno,
que como yo viva a gusto,
ni más Dios ni Gracia quiero.
Vase.
GRACIA
¡En fin, en ninguna parte
del mundo hoy abrigo tengo!
Hombre, pues de todas cuatro,
en ausencia de su dueño,
tienes como alcaide suyo
el político gobierno,
no a la Gracia desampares,
pues viene a buscarte.
HOMBRE
¡Cielos!
¿Qué he de hacer entre aquel canto
y estas lágrimas, si advierto
que aquí llora una hermosura
y allí suspende un acento?
GRACIA
¿Aún no me respondes? ¿Cuándo
yo… si… cómo… ? Hablar no puedo,
que al ver al hombre dudoso
entre mí y Culpa, fallezco,
porque en mi desmayo vean
aire, agua, tierra y fuego,
sol, luna, estrellas, montañas,
aves, fieras, peces, puertos,
golfos, troncos, plantas, flores,
cumbres y valles, que en viendo
afecto al Hombre a la Culpa
desmaya la Gracia.
Cay desmayada
HOMBRE
¡Cielos,
otra vez y otras mil digo!
¿Qué es esto? ¡Ay de mí! ¿Qué es esto?
Sin poder morir la Gracia
¿cómo para mí se ha muerto?
Pero no… solo es desmayo,
y si su hermosura advierto,
mas eleva por los ojos
este soberano objeto
que elevó aquella dulzura
por los oídos.
Suspenso
el Hombre después que yo
ya en mis encantos poseo
las cuatro Partes del Mundo,
que de mi copa bebieron
la regalada ponzoña,
se quedó a la Gracia viendo,
en su hermosura elevado.
Ea, pues, entre aquí el duelo
entre el oído y la vista
de lo hermoso y lo discreto.
Sale la Fiera escondida entre unas ramas Fiera
HOMBRE
¡Beldad que con tus temores
compadeces y deleitas
y al revés de otras te afeitas,
que es quitándote colores;
contra una fiera favores
pides, y aunque te asegura
mi valor, será locura
pensar que dé mi fineza
armas contra una fiereza
si me mata una hermosura!
Ni habla, ni alienta, ni mueve;
turbado a tocarla llego.
¿Quién creerá todo es fuego,
¡cielos!, donde todo es nieve?
Los aljófares que llueve
y al rayo del sol se enjugan
el manto a la noche arrugan
porque en ti, hermosura, vuelvas.
Cantando entre las ramas y el Hombre se suspende
FIERA
Compitiendo con las selvas,
donde las flores madrugan…
HOMBRE
Mas ¿qué nuevo acento aquel
es, que me ha dejado en calma?
¿Si es de aqueste cuerpo el alma
que no se halla fuera de él,
y sintiendo cuán cruel
desampararle presuma,
acompañando la suma
pena de su sentimiento…
FIERA
Cantando.
…los pájaros en el viento
forman abriles de pluma.
HOMBRE
¡Ella es! Bien mi pensamiento
previno; que mal pudiera
decir lo que yo dijera
quien no, cómplice en mi intento,
sintiera lo que yo siento.
Mal mis temores lo dudan
al ver que al desmayo acudan,
y que aves, montes y prados…
FIERA
Cantando
De su hermosura engañados
por aurora la saludan.
HOMBRE
La voz me lleva tras sí.
Acercándose a la voz
No el dejarte sientas hoy,
que si a buscar tu alma voy
no es dejarte a ti por ti;
no ir fuera culpa.
GRACIA
¡Ay de mí!
Vuelve la Gracia y el Hombre
HOMBRE
Mas ya culpa sin disculpa,
pues vuelve ella. ¡Oh voz! Disculpa
no ir tras ti, que mis enojos…
FIERA
Cantando.
En viendo sus bellos ojos,
quedan vanos de su culpa.
GRACIA
Volver él me volvió en mí.
HOMBRE
¡Qué deidad tan soberana:
segunda vez la mañana
en sus bellos ojos vi!
GRACIA
Dicha es que aún estés aquí.
HOMBRE
Solo la de verte es mucha,
y más si en no sé qué lucha,
en que mi esperanza apoye…
FIERA
No es sorda la que no oye
sino aquella que no escucha.
HOMBRE
Y pues… mas deja, primero
que prosiga, ver de aquella
voz el dueño.
GRACIA
Si tras ella
vas, que no me halles infiero.
HOMBRE
¿Por qué?
GRACIA
Porque considero
que ella y yo no puede ser
en un afecto caber.
HOMBRE
Verla pretendo no más.
GRACIA
Mira que me perderás.
HOMBRE
¿Pues no puedo ir y volver?
GRACIA
No sé; que de engaños llena,
es con amoroso estilo
deste margen cocodrilo
y deste golfo sirena
que con rostro humano, llena
de traiciones ofenderte
trata; tu peligro advierte;
y pues no puedo obligarte
a que me sigas, con darte
aviso de que tu muerte
busca, del afecto mío
bien asegurada quedo,
porque yo impedir no puedo
el uso de tu albedrío.
HOMBRE
¿Te vas?
GRACIA
No, mas me desvío;
tú a retirarme me obligas;
y porque pienses y digas
lo que puedes o no puedes,
o quédate o no te quedes,
o sígueme o no me sigas.
Vase
HOMBRE
¿Quién igual confusión vio?
¿Habrá quien pueda, ¡ay de mí!,
descifrar mis dudas?
FIERA
Cantado
Sí.
HOMBRE
¿Seguiré sus pasos?
FIERA
Canta
No.
HOMBRE
¿Quién me lo aconseja?
FIERA
Canta
Yo.
HOMBRE
Voz que llevas suspendidos
tras tus ecos mis sentidos
y sin dejarte mirar
me solicitas tapar
los ojos con los oídos
¿por qué me aconsejas, di,
que aquella beldad no siga,
con tal dulzura que obliga
a que me vuelva tras ti?
Sale representando
FIERA
Porque aunque hermosa la vi
veas que en mí te divierte
más que el ver el oír.
HOMBRE
Advierte
que su hermosura es locura
competir.
FIERA
No es la hermosura
lo más.
HOMBRE
¿Cómo?
FIERA
Desta suerte.
Canta.
De su agrado a mi agrado la ventaja es
que aquí hay ver y oír y allá solo ver.
Aquel exterior sentido
que se entrega a lo que ve
nunca realmente se rinde,
pues se rinde al parecer.
El que a lo que oye se entrega
tiene más de interior, pues
pasando al alma acredita
la realidad de su ser.
El que alaba una hermosura
la dice: «No hay más que ver»;
y es verdad, porque no hay más
en mirándola una vez:
nunca crece a ser mayor,
que la más hermosa tez
hará harto en ser mañana
tan linda como era ayer.
El objeto del oído
cada día crece en fe
de que siempre hay más que oír
pues siempre hay más que saber.
Luego con mayor empleo
te solicita atraer
que su hermosura mi voz,
si es que consideras…
HOMBRE
¿Qué?
FIERA
Canata.
Que en su agrado y mi agrado la ventaja es
que aquí hay ver y oír y allá solo ver.
GRACIA
Dentro
Mortal, no ese dulce engaño
te detenga; tras mí ven.
HOMBRE
Espera, que me han llamado;
luego vuelvo.
FIERA
Representando
Bien se ve
que eres necio.
HOMBRE
¿En qué?
FIERA
En que vas,
baldonado de tu ser
adonde mortal te llaman.
Sale la Gracia
GRACIA
Antes por aqueso es bien
que dejándote a ti, venga
donde le acuerdan lo que es,
ya que el ser yo lo que soy
me obliga a venir por él.
HOMBRE
Dices bien, y pues mortal
soy, la Gracia seguiré.
FIERA
Eso es serlo ahora, pudiendo
dejarlo para después.
HOMBRE
También dices bien tú.
GRACIA
El tiempo
no da fianzas de que
ha de esperar.
FIERA
Cantando.
¡Ay de ti,
si sus desengaños crees!
GRACIA
Llorando
Si no los crees, ¡ay de ti!
HOMBRE
¿De qué calmado bajel
se cuenta que fuese el aire
la rémora de sus pies?
Pero apuremos, sentidos,
ambos afectos. ¿Por qué
te lamentas tú de mí?
FIERA
Porque miras y no ves.
HOMBRE
Pues ¿entre ver y mirar
qué distinción hallas?
FIERA
Que
mirar es solo mirar
y ver lo mejor es ver.
GRACIA
Aunque la oigas no la escuches.
HOMBRE
¿Qué distinción tú también
das entre escuchar y oír,
que también distingues?
GRACIA
Que
el oír es oír no más,
y el escuchar atender.
HOMBRE
¿Qué quieres decirme tú?
FIERA
Cantado
Que no te pares en ver
sin que pases a mirar
que en lo breve de tu ser
allá será pesar todo,
todo aquí será placer.
HOMBRE
Tú ¿qué me quieres decir?
GRACIA
Que si breve tu ser es,
no por deleitar lo breve
lo eterno pierdas.
HOMBRE
¿Qué haré?
GRACIA
Seguirme a mí.
HOMBRE
Ya te sigo;
mas la senda de tu pie
toda es abrojos y espinas.
Tropieza y cay
FIERA
Cantado
Sigue estotra.
HOMBRE
Tras ti iré,
pues por la que tú me guías
toda es florido vergel.
GRACIA
Llorando
Sí, pero contiene el áspid
entre la rosa y clavel.
FIERA
Cantado
El encanto de mi voz
se le sabrá adormecer.
GRACIA
Llorando
Entre estas espinas llora
la aurora su rosicler.
FIERA
Cantado
Y entre estas flores el alba
ríe el que llorar la ve.
GRACIA
Llorando
Aquí el pesar no es pesar,
pues será gozo después.
FIERA
Cantado
Aquí el placer desde luego
empieza siendo placer.
GRACIA
Llorando
Lo cruel quizá es piedad.
FIERA
Cantado
Lo cruel siempre es cruel.
GRACIA
Llorando
Al desdén sigue el favor.
FIERA
Cantado
Bueno es favor sin desdén.
GRACIA
Llorando
No la sigas…
FIERA
Cantado
No la veas…
GRACIA
Llorando
… y ven tras mí…
FIERA
Cantado
…y tras mí ven…
GRACIA
Llorando
…a probar…
FIERA
Cantado
…a esaminar…
GRACIA
Llorando
…a discurrir…
FIERA
Cantado
…a entender…
LAS DOS
…que en mi agrado y su agrado…
HOMBRE
No más, que ya sé
que aquí hay ver y oír y aquí solo ver,
y eso llantos, penas y ansias;
y pues me dais a escoger
aquí un bien que brota espinas,
que inspira auras aquí un bien,
perdona que la esperanza
trueque a posesión, porque
fuera muy necio en dejar
lo que es por lo que ha de ser.
Guía por donde quisieres,
bello enigma.
FIERA
Vamos, pues;
y pues vitoriosa vuelvo,
diciendo a voces iré…
HOMBRE
Y yo contigo, aunque no
suene mi acento tan bien…
Cantan
FIERA
Que en mi agrado y su agrado…
HOMBRE
Que en tu agrado y su agrado…
LOS DOS
…la ventaja es
que aquí hay ver y oír y allí solo ver.
Vanse los dos
GRACIA
¡Ay de mí! ¡Qué antiguo en el Hombre fue
aplaudir su engaño antes que mi fe!
Y pues el mundo abreviado
deste bosque en que ha nacido,
de una fiera poseído,
de una música encantado,
tan talado
yace que no hay nadie en él
que oiga fiel
mi voz, esparcirla quiero
al cielo, por ver si una dicha que espero
los plazos abrevia a mi pena cruel.
¡Oh tú, alto rey, que increado,
aqueste bosque labraste
porque en él hallar pensaste
recreación a tu cuidado!,
del pecado
le mira al ábrego impío
tan yerto y frío
que no volverá a su augusto
albor si no llueven las nubes al Justo
y el alba más bella le da su rocío.
Tantas son sus talas, tantas
sus grietas son, son sus ruinas,
que armada zarza de espinas
es la reina de sus plantas.
Si tus santas
piedades muevo, señor,
porque el verdor
cobre que hoy árido encierra
¡abra sus senos fecunda la tierra
y que nos produzca, le di, al Salvador!
Y pues que de tu virtud
sola el reparo colijo
¡danos, señor, a tu hijo,
envíanos tu salud!
Mi inquietud,
desta fiera que en él yerra
vea la guerra
reparada en la criatura,
porque se publique…
MÚSICA Y TODOS
¡A Dios en la altura
la gloria, y al hombre la paz en la tierra!
Esta música se oye en la nave, y dando vuelta con salva y chirimías se ven en ella el Príncipe , y el Lucero del Alba , San Juan Baptista , y el Águila del Sol , San Juan Evangelista ,la Simplicidad y los Músicos y otros marineros
GRACIA
Mas ¿qué voz, opuesta agora
a aquella de que hizo alarde
el Lucero de la tarde
da el Lucero de la aurora,
tan sonora
que algún gran misterio encierra,
pues destierra
desde el mar la niebla obscura?
PRÍNCIPE
Celajes se ven.
TODOS Y MÚSICA
¡A Dios en la altura
la gloria, y al hombre la paz en la tierra!
GRACIA
Albricias, que si engañada
mi vista no puede ser,
la nave es del mercader,
que viene de pan cargada!
Tu encantada
prisión, bosque, prado y sierra,
si en ti aferra,
volverá el ansia en ventura,
pues viene diciendo…
TODOS Y MÚSICA
¡A Dios en la altura
la gloria, y al hombre la paz en la tierra!
Vase. Da vuelta la nave y queda de través.
PRÍNCIPE
Echa el áncora, pues ya,
del austro inspirada llega
feliz al puerto la nave
que aunque padezca tormenta
contrastada pero no
sumergida será, en muestra
de que siempre a salvamento
ha de arribar, como aquella
del universal diluvio,
que a los embates esenta
del mar, coronó los montes
mostrando que aquella y esta,
a pesar de aguas, que son
tribulaciones y penas,
han de salvar las reliquias
de la gran naturaleza.
ÁGUILA
Yo, águila perspicaz, que
al sol miré de más cerca,
puedo desde aquí mejor
informarte de las señas
que dan lejanos celajes.
Allí al occidente ostenta
su línea América, allí
al mediodía demuestra
África su coto, Europa
al setentrión, y a opuesta
parte del oriente el Asia.
PRÍNCIPE
¡La proa pon, patrón, en ella,
pues contiene a Nazaret,
que es donde he de tomar tierra!
LUCERO
Pues yo voy a prevenir
el esquife, porque vean
que si el águila del sol
la describe, en consecuencia
suya el lucero del alba
va a asegurarte la senda.
ÁGUILA
Tras ti iré.
SIMPLICIDAD
Y yo tras los dos,
que siendo, cual soy, la misma
Simplicidad, el seguiros
me toca sin que me meta
en saber cuándo, ni cómo,
ni a qué vengo; aunque pudiera
dudar por qué, siendo simple,
acá me trayn, cuando llena
de tantos simples descubro
toda la isla.
PRÍNCIPE
Mientras echan
el esquife, otra y mil veces
la música y salva vuelvan.
SIMPLICIDAD
Vuelvan, porque tierra y cielo
digan en voces diversas…
MÚSICA Y TODOS
¡Gloria a Dios en las alturas,
y paz al hombre en la tierra!
Con esta repetición, música y salva, da vuelta lanave, y bajan de ella por el escutillón, sin salir altablado todos; y sale el León como asombrado
LEÓN
«¡Gloria a Dios en las alturas,
y paz al hombre en la tierra!»
¿Qué voz es esta ni cómo
puede en una ni otra esfera
haber gloria ni haber paz,
viviendo yo, que en aquella
le turbé la gloria a Dios
y al hombre la paz en esta?
¡Culpa!
Sale la Culpa
FIERA
¿Qué es lo que me quieres?
LEÓN
¿Oíste una música, opuesta
tanto a la tuya, que cuando
la tuya adormece, eleva
ella los sentidos?
FIERA
Sí;
y al escucharla, sangrienta
víbora soy, pues me mata
a mí mi ponzoña mesma
sin que el dejar de mi oscura
cárcel en las sombras negras
preso y aherrojado al hombre
la ansia deste asombro venza
por más que las cuatro partes
del mundo mi hechizo sientan.
LEÓN
Aún no es ese mi mayor
tormento, sino que ciegas
mis conjeturas, la causa
desta novedad no entiendan;
y más teniendo de qué
inferirlo, si a ver llegan
vestida de fiesta y gala
toda la Naturaleza
en la más árida estancia
del año. Próvida tierra
¿qué hay en ti para que alegres,
a pesar de escarcha y nieblas,
renazcan todas tus flores?
Mira una blanca azucena
dar allí granos de oro
sin que el cierzo su pureza
empañe ni aje; una rosa
allí en virgen edad tierna
mira, que aún no el botón roto,
encarnado albor ostenta;
el cedro, el lirio, la palma
ciprés y plántano muestra
hoy más su pompa que nunca,
y ya que no da respuesta
la tierra, ¿qué hay en ti, agua,
que cuando tus ondas hielas,
no ufana con que sean vidros
las vas elevando a perlas?
¿Sierpecilla de cristal
aquel arroyo no era,
cuando en torcidos caminos
iba mordiendo las hierbas?
Pues ¿cómo al pie de un jazmín
haciendo remanso, deja
de ser sierpe y no manchado
espejo se representa?
Aire ¿qué hay en ti, que cuando
con más ráfagas violentas
sueles arrancar los troncos,
blando espiras, dulce alientas,
siendo la salva de una ave,
en nueva música y nueva
salutación de la aurora
tu recreación y mi ofensa?
¿Qué hay en ti, fuego, que cuando
más de oscuras nubes densas,
escaseando los luceros
te sueles vestir de nieblas,
llena la luna no solo
de luz, mas de gracia llena,
permites que brille, siendo
del mar una antorcha bella
hoy emperatriz de toda
tu numerosa caterva?
¿Qué hay, en fin, en todos?
FIERA
¿Qué
quieres que haya, cuando a oír llegas
a tierra, agua, fuego y aire
decir en voces diversas…
MÚSICA
¡Gloria a Dios en las alturas,
paz al hombre…
TODOS
¡A tierra! ¡A tierra!
Salen los de la nave y el Príncipe , con un arcabuz
PRÍNCIPE
Al tomarla he tropezado…
¡oh, qué sañuda, oh, qué fiera,
madre común, me recibes!
ÁGUILA
¿Tú, señor, lágrimas tiernas?
PRÍNCIPE
Si cuantos entran al mundo,
sin saber a lo que entran
lloran ¿qué haré yo, que sé
los peligros que me esperan?
FIERA
A la parte de Asia toman
puerto los que el mar navegan.
LEÓN
Dime tú quién son, pues tú
es preciso que lo sepas,
Culpa; pues sin tu registro
ninguno en el mundo entra.
FIERA
Es verdad; pero aunque a todos
los conozco, el que se aleja
de mí no sé quién es.
LEÓN
¿Cómo
nadie de ti se reserva?
¿No bastó que una mujer
pasase sin ver quién era,
sino un hombre?
FIERA
No sé; pero
hasta discurrir quién sea,
a la mira retirados
estemos.
Escóndese los dos
LEÓN
Entre estas peñas,
pues somos fiera y león,
nos ocultemos.
PRÍNCIPE
Por esas
intrincadas ramas que
impiden hallar la senda,
ved si alguna población
o gente hay.
LUCERO
Yo voy por esta
orilla del Jordán.
Vase
ÁGUILA
Yo
por la falda de esta excelsa
cumbre del monte.
Vase
PRÍNCIPE
Bien agua
y cumbre, como sirena
y águila, elegís los dos.
LEÓN
Fiera, atención.
FIERA
León, alerta.
SIMPLICIDAD
Ya que hemos quedado solos
esperando la respuesta
que traigan, ¿no me dirás,
señor, qué venida es esta?
PRÍNCIPE
Si sabes por una parte
que Gracia, dríade bella
de aquestos cristales, es
cuidado de mi fineza;
si por otra parte sabes
que a la gran corte en que reina
mi padre llegó la voz
con la lastimosa nueva
de que una fiera…
FIERA
Oye.
LEÓN
Escucha.
PRÍNCIPE
…el bosque del mundo infesta,
¿cómo dudas que mi brío
dando mi padre licencia,
y su amor armas de fuego,
de caza a buscarla venga?
SIMPLICIDAD
¿Cómo es eso de venir
la fiera buscando?
PRÍNCIPE
¿Fuera
bien saber que anda en mis cotos
y no buscarla y vencerla;
mayormente cuando hablando
David de mi fortaleza,
dice que soy el señor
de las fieras de la selva?
SIMPLICIDAD
No fuera bien; pero yo,
como soy simple, quisiera
puesto que el buscar hermosas
es malo y peor será fieras,
que vinieras a otra causa
de más gusto; que mil letras
hay que dicen que vendrás
a hallarte en bodas y cenas,
y por eso venía yo
tan contento.
PRÍNCIPE
Pues no temas,
que cena habrá en Sión, y boda
en Canán.
SIMPLICIDAD
Mientras que vengan
ellas y los que a buscar
fueron del monte la senda,
va otra pregunta. Si no hay
en la Escritura sentencia
en que por el cazador
el réprobo no se entienda
(Caín, Esaú y Nembrot
bastantes testigos sean),
¿cómo de cazador tomas
disfraz?
PRÍNCIPE
Como aunque no sea
yo pecador, ya vestido
desta humana humilde jerga,
en su cansancio y fatiga
conviene que lo parezca.
FIERA
¿Has entendido algo?
LEÓN
No,
ni es posible que lo entienda.
PRÍNCIPE
Y pues fatiga y cansancio
dije, ¡qué oscura, qué negra
y fría baja la noche,
siendo el hielo la primera
destemplanza que me aflija!
SIMPLICIDAD
Hacia aquí un hombre se acerca;
háblale, pues que no vienen
los dos, a ver si te alberga.
Sale el Asia , como hablando entre sí, con confusión y asombro
FIERA
Atiende, que el Judaísmo,
que en Asia se representa,
por una parte postrado
de mi veneno a la fuerza,
y por otra pensativo
de no saber qué suceda
en su patria, como loco,
lleno de dudas diversas,
discurriendo desvelado
el monte, al joven se acerca.
LEÓN
Veamos qué se dicen.
ASIA
No,
no es posible que lo sea,
por más que esas voces digan
que la paz del hombre venga
y la gloria de Dios, puesto
que las semanas, ¡qué ciega
confusión!, no están cumplidas,
si hago al cómputo la cuenta,
pues faltan… ¿Quién va? ¿Quién es?
Topa con ellos
PRÍNCIPE
Un cazador que la negra
noche en el monte ha cogido
sin que en qué albergarse tenga,
y pues el primero sois
a quien mi venida encuentra,
os ruego que me admitáis
hasta que el alba amanezca.
ASIA
¡Es muy buena pretensión
para mí, cuando mis penas,
mis cóleras y mis iras
tanto de mí me enajenan
que aun de mí no sé!
PRÍNCIPE
Mirad
que el galardón que os espera
de mi hospedaje podrá
ser que…
ASIA
Suspended la lengua,
que ni albergaros, ni oíros,
ni veros pienso.
SIMPLICIDAD
Ucé advierta
que aunque le ve aquí tan solo,
quizá es más de lo que piensa.
ASIA
Pues ¿quién puede ser?
SIMPLICIDAD
¿No puede
ser el rey? ¿Será muy nueva
cosa que en traje de monte
el valle de la Zarzuela
le vea seguir la caza,
desde el águila a la fiera,
puesto que a su rayo no hay
pluma o piel que se defienda?
ASIA
Para que yo le conozca
trae muy contrarias las señas,
pues no lo son desabrigo,
hambre, cansancio y miseria,
de la pompa y majestad
con que mi pueblo le espera.
Guarda deste bosque soy,
y así, torced la vereda
sin que paséis adelante;
si albergue buscáis, en esa
campaña una choza hay,
o casilla, tan desierta,
tan desmantelada y pobre
que aun establo de las bestias
apenas es; ahí podéis
pasar la noche primera
entre sus humildes pajas
y sus brutos, que mi opuesta
condición no tiene más
cariño que a nadie ofrezca
desde que en mí revistió
sus rencores una fiera
que siendo halago del aire
escándalo es de la selva.
Vase.
SIMPLICIDAD
Mal de Asia los moradores
te reciben.
PRÍNCIPE
De la guerra
la caza imagen, fuerza es
que incomodidades tenga.
LEÓN
Su plática el judaísmo
no ha admitido.
FIERA
Bien empieza
tu alegórico conceto,
pues el Asia le desprecia.
SIMPLICIDAD
Esta es la choza que dijo;
en sus pajas te recuesta;
descansa un rato.
PRÍNCIPE
Sí haré,
hasta que tome más señas
por donde la fiera anda;
y aunque al parecer me duerma
velará mi corazón.
Échase en el suelo
SIMPLICIDAD
Eso el mío no hará; apenas
se habrá echado cuando ronque.
Échase
LEÓN
Pues en el portal se alberga,
y el pavor que dio despierto
dormido nos quita, llega,
llega, Culpa, y a tu voz
alevosa le despierta,
que no dudo, si una vez
la oye, que atraído sea
también él, como hombre al fin,
de tus encantos.
FIERA
Espera,
pues no le vi cuando nazca,
que le rinda cuando crezca.
Oye. A mi brindis, mortales…
Va a cantar y tartamudea desentonada
Mas ¿qué es esto? ¿Quién destempla
el órgano de mi voz?
Canta
…venid; que la sed!… La lengua
muda, balbuciente el labio,
tartamudeando me hielan
voz y pecho…
Va a cantar y no puede
…satisface
esta copa…
LEÓN
¿Qué recelas?
Si es él el que está en el hielo,
¿cómo eres tú la que tiemblas?
FIERA
No sé… del oír y el ver…
Mas ni ver ni oír me deja
un temblor… aquí el veneno
de mi voz perdió la fuerza,
y yo el sentido, al mirar que
a este joven no se atreva,
ni aun leve voz de la Culpa.
LEÓN
Advierte…
FIERA
No me detengas,
que es tal el Vesubio, tal
el Volcán y tal el Edna
que al respirar me ahoga, haciendo
que a mí mis suspiros vuelvan,
que es fuerza que de aquí huya,
y rabiosamente ciega
me vaya a arrojar al agua,
por ver si su incendio templa,
o ya que en mí no le apague
en todo el Jordán le encienda.
Vase
LEÓN
¡Oye, aguarda! Mas, ¡ay triste!,
que en mí se ve la esperiencia
de que es contagio la Culpa,
pues del fuego que en sí lleva
en mí ha prendido la llama.
GRACIA
Dentro.
¡Moradores destas selvas,
huid, que orillas del Jordán,
la fiera baja sedienta!
UNOS
¡Al valle!
OTROS
¡Al monte!
TODOS
¡A la cumbre!
LEÓN
Toda la Naturaleza,
advertida de la Gracia,
viendo que al Jordán descienda
se pone en fuga.
GRACIA
A las aguas
corre.
Despiertan los dos
PRÍNCIPE
¿Qué voces son estas?
SIMPLICIDAD
De ellas no sé más de que
hacia aquella parte suenan.
LEÓN
¿En todo misterio? ¿Cómo,
ya que hay texto en que se duerma,
no le despierta la Culpa
y la Gracia le despierta?
Sale el Lucero
LUCERO
Señor…
PRÍNCIPE
Lucero del alba,
¿qué hay?
LUCERO
Que la sañuda fiera…
GRACIA
Dentro.
…orillas del Jordán, corre
infestando su ribera.
¡Huid, huid!
TODOS
¡Al monte! ¡Al valle!
LUCERO
Otra voz lo que dijera
yo, prosiguió.
PRÍNCIPE
No te admires
que acabe lo que tú empiezas,
que voz de Gracia y de Joan
todo es una cosa mesma,
sino delante de mí
ven; guíame donde queda,
verás que es dentro del agua
la primer batalla nuestra.
Vanse los dos
SIMPLICIDAD
Yo también lo veré, puesto
que todos los triunfos de ella
en su infancia ha de lograr
la Simplicidad.
Vase.
LEÓN
¡Oh, crezcan
mis confusiones, mis ansias,
mis sobresaltos, mis penas
y mis desdichas al ver
que guiado de su güella
en la orilla del Jordán
la alcanza bien que ligera,
al descubrir el lucero
que va delante, se echa
al agua porque el raudal
en su fuga la defienda!
Mas ¡ay, qué poco la importa!
Pues echándose tras ella
al agua también los dos,
sus ondas pisan apenas
(y mejor dijera a glorias),
cuando en su curso suspensas
se han elevado en sí mismas,
lloviendo el cielo sobre ellas
bella inundación de luces,
que blanca paloma en lenguas
de fuego esparce, porque
unas digan y otras sientan…
MÚSICA
¡Este es mi hijo, en quien mi amor
se complace y se recrea!
LEÓN
Y no para aquí el prodigio,
sino que al oírlas y al verlas,
el agua pasa la Culpa,
tan postrada y tan deshecha,
que la Gracia, que la huyó
en la batalla primera,
con nuevo aliento la aguarda
procurando detenerla
porque el joven de una vez
la dé muerte. ¡Oh!, nunca hubiera
desta alegórica caza
inventado mi cautela
la metáfora, pues no
sacar me ha servido de ella
más que el temor con que huyo,
por no oír que a decir vuelvan…
ÉL Y MÚSICA
¡Este es mi hijo, en quien mi amor
se complace y se recrea!
Vase, y salen la Fiera y la Gracia , luchando
GRACIA
Si fiera del mar te llaman
¿cómo el agua te amedrenta
tanto que huyas de ella?
FIERA
Como
no sé qué poder contenga
hoy el agua contra mí,
que de sus ondas me ahuyenta.
GRACIA
Yo sí; que ablución que fue
Bautismo de penitencia,
será de Gracia siendo agua
de Espíritu Santo.
Luchando las dos
FIERA
Cesa,
cesa, no prosigas; pues
no es, Gracia, la causa esa,
sino que al ver que ese joven
tanto en mi alcance se empeña,
comprueba ser mi mal rabia,
puesto que el agua aborrezca;
y así, a los desiertos montes
iré, donde no se vea
ni nube que los fecunde,
ni rocío que los llueva,
ni fuente que los regale,
ni arroyo que los guarnezca.
GRACIA
No harás, tirana, no harás,
sin que yo aquí te detenga
hasta que él pase las aguas
en tu alcance.
Desásese de ella
FIERA
¡Suelta, suelta!,
pues basta, Gracia, pues basta
ver que el agua me atormenta
tanto, que al desierto voy
huyendo dél, de ti y de ella.
Vase
GRACIA
Allá te seguirá, y más
si yo dejo aviso. ¡Deja,
misterioso cazador,
el Jordán, que ya la fiera
huyó a los montes!
Sale el Príncipe y el Lucero y la Simplicidad
PRÍNCIPE
En fin,
soberana Gracia bella,
¿a la orilla del Jordán
fue donde hoy hube de hallarte?
GRACIA
Es mi más segura parte,
que no en vano a mi voz Juan
te condujo a su ribera
sabiendo que en ella fui
ninfa del agua.
PRÍNCIPE
Aunque aquí
huirme ha podido la fiera,
en otra ocasión podré
hallarla. Dame los brazos
agora.
GRACIA
De aquestos lazos
testigo ha de ser la fe
que hoy en el Jordán recibo.
PRÍNCIPE
En fin, me tray cazador
por estas selvas tu amor,
donde disfrazado vivo
desde que de tus lamentos
compadecido tomé
tierra en la nave que fue
reina de mares y vientos,
siendo de los vientos ave
y de los mares estrella,
para librarte de aquella
que horrorosamente grave,
encantado el orbe entero
en sus cuatro partes tiene,
por cuya causa a ser viene
el hombre su prisionero.
GRACIA
Como esas finezas debo
a tu piedad.
PRÍNCIPE
La mayor
aún no ha llegado.
Sale el Águila
ÁGUILA
Señor…
PRÍNCIPE
¿Qué es, Joan, lo que traes de nuevo?
ÁGUILA
Habiendo al monte subido
hasta penetrar la lumbre
del sol (porque al fin la cumbre
siempre es del águila nido),
el monstruo de siete cuellos,
de quien parto horrible fue
esa fiera, vi.
PRÍNCIPE
Ya sé
que has de dar las señas de ellos
tú; y aun con la circunstancia
de que al mismo tiempo ves
la misma Gracia
ÁGUILA
Después,
corriendo al monte la estancia,
entre sus incultas breñas
la fiera vi, que emboscada
queda, como amedrentada
de que la busques.
PRÍNCIPE
Sus peñas
registren las ansias mías;
nadie me siga, que quiero
vencerla solo, y espero,
aunque ande cuarenta días
sin comer y sin beber
tras ella en el monte, dalla
muerte en él.
Vase
GRACIA
Pues a buscalla
va, yo en tanto disponer
quiero mi cabaña, donde
descanse de la fatiga
a que esta caza le obliga.
SIMPLICIDAD
Ese favor corresponde
a mi gana de cenar.
GRACIA
Pues yo a prevenir voy cena
a todos, de gracia llena.
ÁGUILA
Y no faltará lugar
en que escribiendo su fiesta,
refiera el sabio algún día…
GRACIA
¿Qué?
ÁGUILA
Que la sabiduría
le tuvo la mesa puesta.
Vanse los dos
SIMPLICIDAD
Lucero, ¿no vienes?
LUCERO
No;
que en ella no me he de ver.
SIMPLICIDAD
¿Por qué?
LUCERO
Porque otra ha de ser
en la que he de hallarme yo.
Vase
SIMPLICIDAD
Pues yo en esta me he de hallar
y en esotra, si pudiere,
y en todas cuantas hubiere,
trovando cierto cantar
en que un menguado decía
que eran buenas para él
penas… pues menos cruel
diré en su glosa y la mía:
Canta
«¡Para mí son buenas cenas!
¡Para mí, que las tengo por buenas!
¡Que para mí,
que para cenar nací!»
Canta y baila y al entrarse muy alegre encuentracon el León
LEÓN
¡Tente, villano!
SIMPLICIDAD
¿Qué vi?
En las garras de un león
he dado.
LEÓN
La turbación
deja.
SIMPLICIDAD
Déjeme ella a mí;
que ella me tiene y no yo
a ella.
LEÓN
Dime: ¿quién ha sido
ese joven que ha venido
de caza a estos montes?
SIMPLICIDAD
¿No
lo sabe?
LEÓN
Si lo supiera
no a ti te lo preguntara.
SIMPLICIDAD
¿Tan tonto es que no repara
en sus señas? ¿Quién pudiera
ser quien con tanto valor
sigue a la señora fiera,
que el gran príncipe no fuera
de los montes, del mayor
monarca hijo soberano;
de la Gracia amante fiel,
vino adonde a esa cruel
matará, y…
LEÓN
¡Mientes, villano!
Maltrátale y quéjase dentro la fiera.
FIERA
Dentro.
¡Ay de mí!
SIMPLICIDAD
Muy bueno es
que de su golpe me deje
muerto a mí, y otro se queje;
mas si miento o no, después
lo verá, pues tras la fiera
subir al monte le vi.
LEÓN
¡Calla, bárbaro!
FIERA
¡Ay de mí!
SIMPLICIDAD
¿Aun no me dejan siquiera
quejar?
Al huir dél sale la Fiera por otra parte y da con ella
FIERA
No, cuando yo muero;
y en ti dél he de vengar
mi ira, mi rabia y pesar.
SIMPLICIDAD
Por eso huiré yo primero,
diciendo (pues no mejora
uno lo que otro maltrata)
que una bela retirata
a tuta la vita honora.
Vase
LEÓN
Culpa, ¿qué es esto?
FIERA
No sé;
que solo sé que no estoy
segura en el agua, y voy
buscando dónde lo esté
de ese joven que me sigue
con tan superior poder
que no me puedo atrever
a esperarle.
LEÓN
Ya que obligue
a huir dél, pues encarcelado
tienes al Hombre, antes que
muerte ese joven te dé
dásela tú a él; en pecado
muera; veremos si acaso,
aunque te venza cruel,
podrá darle vida a él.
FIERA
Dices bien; salte tú al paso,
mientras muerte al Hombre doy ;
y porque antes no me halle,
procura tú desvialle
la senda por donde voy.
Vase
LEÓN
Sí haré, a cuyo efeto quiero,
para lograr la ficción,
dejar la piel de león
y vestir la de cordero.
Arroja el manto de las pieles y sale en lo alto de lamontaña el Príncipe
¡Ignorado cazador
destas selvas!…
PRÍNCIPE
¿Quién me llama?
LEÓN
Quien interesado en que
tu valor llegue a librarlas
de esa escandalosa fiera,
viene a decirte dónde anda.
Desciende, pues, de la cumbre,
y sea con prisa tanta
(para que no se me pierda
de vista, mudando estancia),
que sin buscarle veredas
al monte, desde esas altas
peñas te arrojes; que si eres
hijo del mayor monarca,
como se piensa, ¿quién duda
que numerosas escuadras
de querubes enviará,
que te tengan en sus alas?
PRÍNCIPE
Yo descenderé, pues ya
descendí otra vez, sin que haga
sin necesidad milagros
Dios, porque escrito se halla:
«A Dios no se ha de tentar».
LEÓN
Pues pasemos a otra instancia;
y ya que, tomando espera,
su seguimiento dilatas,
pactemos los dos, que quiero
que logres tus esperanzas
a menos costa. Ya ves
que África, América, Asia
y Europa, todas padecen
esa venenosa saña
del encanto de su voz,
y siendo tu fin sacarlas
de su esclavitud, yo haré
que sus cuatro partes varias
sean todas tuyas como
me adores puesto a mis plantas.
PRÍNCIPE
Solo a Dios se debe dar
adoración.
LEÓN
Calla, calla,
que más que el rayo en tus manos
está el trueno en tus palabras.
¡Qué misteriosas respuestas!
PRÍNCIPE
¿Qué te admiras?
LEÓN
¿Qué te espantas
tú, si tú haces sacramentos,
que yo admiraciones haga?
Y pues, ni engañar tu ciencia
puedo ni encubrir mi rabia,
me valdré de piedras, puesto
que no tengo aquí otras armas
que pueda usar contra ti.
Toma, y pues que ayuno andas
el desierto tantos días,
hambre y cansancio repara
haciendo pan esas piedras.
Hace como que tira
PRÍNCIPE
No pan solo al hombre basta
para que viva.
LEÓN
¡Otra vez
y otras mil tu voz me pasma,
me atemoriza y asombra!
Y siendo así que en mis ansias,
decir dónde anda la fiera
no me ha servido de nada,
sírvame de algo el decirla
a ella por dónde tú andas,
porque se guarde de ti.
Vase
PRÍNCIPE
Será en vano esa esperanza,
que de ella y de ti sabré
ocultarme, porque añada
aun esa propiedad más
el concepto de la caza
que voy siguiendo; y pues sé
que va donde al hombre guarda
en sus encantos, a fin
que de ellos vivo no salga
y este es el paso, en él quiero,
ya sin seguirla, esperarla.
Tomo, pues, el puesto en esta
senda que del monte baja
al arroyo del Cedrón;
deme su sombra esta zarza
que otra vez me dio su luz,
pues no faltará quien haga
juicio que en la zarza Dios
es Cristo en la cruz; no vana
razón también de haber dado
nombre a estos bosques sus ramas
que en un manzano se enredan.
No bien me encubren, que varas
sin hojas y con espinas,
más me hieren que me guardan.
¡Oh si a la copa pudiera
del árbol a que se enlazan
subir, porque más frondosa,
más cubierta y más opaca,
me recatara mejor,
y desde ella la campaña
también mejor descubriera!
Pero el aliento me falta;
herido de sus cambrones
mal solo me ayudo.
En el carro, que será un jardín ha de haber un árbol y una cruz entre sus ramas. Y en tanto que el príncipe hace como para subir a él salen Asia, Europa , África y América hablando entre sí como con recato
LOS TRES
Estrañas
cosas nos cuentas.
ASIA
Europa,
esto en mis términos pasa;
esto, África, en mis confines,
y esto, América, en mi patria;
de que os doy cuenta porque
cualquier extremo que haga
conste al mundo.
EUROPA
Ya le consta,
puesto que sin vida y alma,
de aquella primera voz
a todos la ruina alcanza.
ASIA
Sí, mas no alcanza la ruina
y escándalo que amenaza
el que un estranjero joven
hijo del alto monarca
diga ser, y que en mis cotos
ande sembrando esperanzas
de que ha de matar la fiera.
ÁFRICA
¿Tú no has dicho que le aguardas?
ASIA
Sí le aguardo, pero el ver
que tanto en rendirla tarda,
le hace para no creerle
sospechoso, y es la rabia
que ha introducido en mi pecho
el presumir que me engaña
tal que por escandaloso
quisiera que cooperara
todo el mundo en aplaudir
su castigo y mi venganza.
AMÉRICA
A tu lado estamos.
ÁFRICA
Oye,
que según nos le retratas,
es el que está en aquel güerto
que hace del monte la falda.
ASIA
Él es.
EUROPA
Préndele en él, puesto
que eres de este monte guarda,
y sabe con qué licencia
hoy en tus vedados anda.
ASIA
Sí haré; mas el ver que intenta
subir al árbol que abraza
Va a subir y se detiene
y que sus armadas puntas
tiñen de púrpura humana
manos y rostro, volver
me hace atrás.
LOS TRES
¿Qué te acobarda?
ASIA
Estranjero cazador,
¿cómo los términos pasas
de aquesos vedados cotos?
PRÍNCIPE
Como de mí no se guardan.
ASIA
Pues ¿quién eres?
PRÍNCIPE
Soy quien soy.
ASIA
¿Por qué más no te declaras?
¿Eres el príncipe, hijo
del que todo el orbe abarca,
como das a entender?
PRÍNCIPE
lo dices.
ASIA
¿Por qué no hablas
más claro? Quién es, nos di
de una vez, tu padre. Acaba.
PRÍNCIPE
Sabe de mí y sabrás dél.
ASIA
Para que de entrambos haga
mi incredulidad concepto,
dame una señal.
PRÍNCIPE
¡Oh ingrata
generación! ¿Señal pides?
¿La de Jonás no te basta,
verle vivo al tercer día?
ASIA
Notables son tus palabras;
pero dejando lo real
por lo alegórico, vaya
una pregunta. Si vienes
en metáfora de caza
a dar la muerte a esa fiera
¿cómo en conseguirlo tardas
tanto?
PRÍNCIPE
Como aún no ha llegado
mi tiempo.
ASIA
Pues ¿a qué aguardas?
PRÍNCIPE
A que ella no pueda huir
de mi vista, a cuya causa
en la copa deste árbol
hoy encubierto esperarla
solicito, y porque el pecho
ensangrentado desmaya
de sus espinas, llegad
a ayudarme; que como haya
quien en su copa me ponga,
desde ella podré matarla.
ASIA
Llega, África, tú.
ÁFRICA
Si es dogma
de mi paganismo en la ancha
ley sin meterme en cuestiones,
ser mi argumento mi espada
¿para qué quieres que a hombre
sangriento de heridas tantas
le aflija más? Si te ofende
a ti el que de tu monarca
hijo se finja, castiga
tú su ambiciosa arrogancia,
que yo no quiero ofenderle
puesto que a mí no me agravia.
Vase
ASIA
América, llega tú.
AMÉRICA
A mí poco me embaraza,
cuando hijo de tu Dios sea
o no lo sea, el que haya
o no haya un ídolo más;
hartos son los que en mis aras
tengo, y no es número uno
para que aumente sus ansias.
Vase
ASIA
Europa, pues que tú eres
quien tiene el dominio de Asia
hoy por el romano imperio
que te tributa sus parias,
llegue tu gentilidad,
que yo te dejo la instancia.
EUROPA
Sí haré; sube al tronco, joven…
Llégase a él y se retira
mas detente, espera, aguarda;
que al mirar que tus heridas
de más de cinco mil pasan,
penetrada tu cabeza
de las puntas de esas zarzas,
me has conmovido, y no quiero
tener parte en tus desgracias.
ASIA
¿Por qué sin subir al árbol
le dejas?
EUROPA
Porque tú vayas;
que yo no hallo causa que
me obligue a que mayor haga
su dolor; y pues me deja
las manos ensangrentadas
de haberle tocado, iré
hoy de su sangre a lavarlas.
Este es el hombre que tú
delincuente me señalas;
si lo es o no, tú en el árbol
le pon; que yo no hallo causa.
Vase
ASIA
¡Oh, no sea el ver que todos
me dejan y desamparan
significación de que
las sinagogas de España,
a quien estas tres naciones,
de su imperio dominadas,
pagarán feudos, no fueron
cómplices en mi venganza!
Pero ¿qué importa, qué importa,
si a mi rencor, si a mi rabia,
pues yo me sobro a mí mismo,
ninguno otro me hace falta?
Sube, aunque manos y pies
te desgarres y te abras
el pecho al tronco; que a mí
ni me estremece ni espanta
tu pena; y pues ya en la copa
estás, veamos cómo matas
a la fiera.
Vase. Sube como ayudado del Asia por elevación hasta ponerle en la cruz que estará en la copa del árbor y abriéndose el peñasco salen dél luchando el Hombre y la Fiera.
PRÍNCIPE
Sí, verás;
mas ¡ay, que tu pertinacia
no ha de creer lo que vea
aunque vea lo que aguarda!
FIERA
Si presumes que el haber
penetrado las entrañas
de la prisión en que vivo
te he sepultado, es para
concederte libertad
compadecida, te engañas
pues es para darte muerte
de una vez.
HOMBRE
El que de tantas
muere en tu encanto, ya tiene
perdido el miedo a tus sañas,
pero no perdido el miedo
a la dichosa esperanza
de que ha de haber quien le libre
desta prisión.
FIERA
Cuánto es vana
verás, dándote primero
la muerte.
HOMBRE
El monte me valga,
Desásese huyendo
porque me ampare la fuga,
pues la fuerza no me ampara.
Huye el hombre hacia la cruz
PRÍNCIPE
Huyendo a la Culpa el Hombre
aquí tras sí la tray, clara
consecuencia que es el cebo
para que en mis manos caiga.
FIERA
Aunque escaparte pretendas
mal podrás.
Vuélvele a asir y cayendo él en el suelo saca la Fiera un puñal y al irle a dar con él dispara el Príncipe y es ella la que cay muerta.
HOMBRE
Valor me falta;
que yo no puedo por mí
de ti librarme; a tu rabia
rendido estoy.
FIERA
¡Muere a ella!
PRÍNCIPE
No hará tal, que hay quien le guarda.
FIERA
¡Ay infelice de mí!
HOMBRE
¿Qué es esto? ¡El cielo me valga!
¿Quién al trueno de su voz
y al rayo de su palabra,
de las manos de la Culpa
tan generoso me salva
que en un punto de vencido
mi ser a vencedor pasa,
pues yace a mis plantas muerta
la que me tenía a sus plantas?
PRÍNCIPE
Quien por darte a ti la vida
en un tronco se desangra,
a cuyo fin tiembla todo.
Terremoto dentro y van saliendo cada uno con susversos como despavoridos y asombrados
TODOS
Dentro.
¿Quién vio confusiones tantas?
LEÓN
¿Qué eclipse, cielos, es este,
que no hallándose en contraria
oposición sol y luna,
luna y sol al mundo faltan?
Sale y el terremoto
ÁFRICA
¡El cielo sobre nosotros
se desploma y desencaja!
Sale y el terremoto
AMÉRICA
¡A media tarde la noche,
bandida del día, la asalta!
Sale y el terremoto
EUROPA
¡Los montes estremecidos
de sus asientos se arrancan!
Sale y el terremoto
ASIA
¡Pájaros de fuego cruzan
cometas que el aire abrasan!
Sale y el terremoto
LUCERO
El terremoto
¡A tanto escándalo el sacro
velo del templo se rasga!
ÁGUILA
El terremoto
¡Aun los cadáveres de
sus sepulcros se levantan!
SIMPLICIDAD
El terremoto
¡Bajeles de nieve son
las aguas sobre las aguas!
HOMBRE
El terremoto
¡Las piedras unas con otras
se hieren y se quebrantan!
¡O el mundo espira o padece
su hacedor!
UNOS
¡Qué pena!
OTROS
¡Qué ansia!
TODOS
Muerta aquí yace la fiera.
FIERA
Gran naturaleza humana,
pues comprendéis la de Europa,
África, América y Asia,
muerta estoy, yo lo confieso,
al rayo que me dispara
ese nuevo cazador,
desde el árbol en que estaba
tan escondido de mí
que hasta el punto en que me mata
no pude saber quién era,
pero aunque muerto me haya
como culpa universal,
volverá a vivir mi rabia
como culpa actual el día
que el Hombre en pecado caiga;
y así, no libre de mí
blasones; que mis venganzas
siempre han de seguirte y siempre
rendirte.
PRÍNCIPE
Contra esa instancia,
para que también él tenga
siempre favor que le valga,
le entregaré aquella nave,
en que de los bosques salga
encantados de la culpa.
Hombre, en fe de ella te salva;
que la nave es de la Iglesia.
HOMBRE
A ella iré con vida y alma.
Vase
EUROPA
La gentilidad de Europa
te sigue, pues ser declara
hijo de Dios este hombre.
Vase
AMÉRICA
América tus pisadas
sigue, en fe, Europa, que habrá
rey en ti, que a mí me traiga
a tu religión.
Vase
ÁGUILA
Pues yo,
marinero de la barca
de Pedro, os iré a enseñar
los rumbos de su fe santa.
Vase
LUCERO
Yo a conduciros al puerto,
siendo del monte atalaya,
aunque por mi celo vea
el cuchillo a la garganta.
Vase
ÁFRICA
Yo tras nadie iré, porque
mi comodidad no halla
ley como no tener ley.
Vase
ASIA
Ni yo, que razón no alcanza
mi obstinación, aunque ande
sin domicilio ni casa,
prófugo y vago.
Vase
LEÓN
¡Ay de mí!
Que aunque el mundo con Dios parta
desde Abel y Caín, haciendo
réprobos y justos bandos,
no contento quedo.
SIMPLICIDAD
Fuera
proposición temeraria
estar tú contento.
FIERA
No
desconfíen tus venganzas,
que él volverá al puerto, pues
ya está corriendo borrasca,
que son las persecuciones
de la Iglesia.
Aparecen en la nave dando una y más vueltas el Hombre, el Águila, Europa y América, comocorriendo tormenta
TODOS
¡Amaina, amaina!
HOMBRE
Combatida de contrarios
vientos, si no contrastada,
tormenta la nave corre.
ÁGUILA
En la Escritura las aguas
siempre significan penas,
tribulaciones y ansias;
no temas.
HOMBRE
¿Cómo es posible,
cuando en el mar me amenazan
más peligros que en la tierra?
ÁGUILA
Aquesto es volver la cara
al encanto de la Culpa.
HOMBRE
Mejor vivir en la playa
en duda es, que no morir
de cierto en el mar.
LEÓN
Pues anda
ya prevaricado, Culpa,
si tus encantos le llaman
no dudes que vuelva a ti,
y más si atiende y repara
que tanto el que te venció
en las hojas se desangra
del árbol, que fallecido
yace, conque si él le falta
¿quién le valdrá?
PRÍNCIPE
Aunque yo muera
no te quede esa esperanza
de que mi asistencia nunca
le falte.
LOS DOS
¿Quién esa rara
propuesta asegura?
Las chirimías y abriéndose el cuarto carro se ve la Gracia sentada a una mesa en forma de altar con el cáliz y hostia.
GRACIA
Yo,
que le tuve en mi cabaña
esta cena prevenida,
en todo opuesta y contraria
a tu encanto; pues si tú
en una copa dorada
la sangre del dragón brindas,
veneno que al hombre mata,
yo con esta brindo al hombre
la sangre que se derrama
en aquel leño, que vida
le ha de dar; y porque haya
en todo correspondencia,
si a ti sus voces encarga
el lucero de la tarde,
yo…
FIERA
Di.
GRACIA
Al lucero del alba;
y porque lo veas, oye
tu primer canción trocada
en himnos de fe, diciendo
el que es la voz de la Gracia.
En lo alto de la primera montaña sale por elevación el Lucero
LUCERO
Canta
¡A aquel brindis, mortales, venid que la sed
satisface su copa del oír sin ver,
porque como la Gracia es don de la fe
y ella cree lo que oye y no lo que ve,
cierto es que su sed
satisface su copa del oír sin ver!
HOMBRE
¡Amaina, amaina, que a pique
nos vamos!
TODOS
¡Amaina, amaina!
LEÓN
Por más misterios que digas…
FIERA
Por más sacramentos que hagas…
LEÓN
…volver aquí el hombre intenta.
FIERA
Y más si mi voz le llama,
llorando y cantando a un tiempo.
SIMPLICIDAD
Veamos cómo llora y canta.
FIERA
Canta
¡Ah del mísero bajel,
que, monstruo de dos especies,
siendo del aura delfín,
águila del mar pareces!
¡Vuelve a mis voces, vuelve,
donde en vez de prisión tendrás albergue!
HOMBRE
La voz y hermosura otra
vez mi sentido arrebatan.
ÁGUILA
También la voz de la fe
de esotra parte te llama.
LUCERO
Canta
¡Venid, que la sed
satisface su copa del oír sin ver!
HOMBRE
Tormenta entre las dos corro;
¿qué haré, escuchándolas ambas?
ÁGUILA
Para que la una te mueva
y la otra no te atraiga,
bien como el que pasó el golfo
de las sirenas, te abraza
del árbol mayor de aquesta
nave, que ya es semejanza
de aquel que te dio la vida;
pues si los ojos te tapas,
a él amarrado, sin ver
la hermosura que te encanta,
dejándote los oídos
libres a sus consonancias
verás cuánto mejor suena
que no la Culpa la Gracia.
HOMBRE
Bien me aconsejas; los brazos
al árbol mayor me ata;
véndame también los ojos:
veamos cuál vence de entrambas
cuando entrambas juntas repitan varias…
LUCERO
Canta
¡Venid, que la sed
satisface esta copa del oír sin ver!
FIERA
Canta
¡A mi voz vuelve,
donde en vez de prisión tendrás albergue!
HOMBRE
Intrincados laberintos
del mundo, que en breve mapa
os significó una selva,
decid a todas sus plantas,
de quien, misteriosa reina,
fue su corona una zarza,
que atado y vendado el Hombre
de sus encantos escapa
en fe de que se abrazó
al árbol que, semejanza
de otro, le hace ver sin ver
misterios de una hostia blanca
que en mejor dorada copa
es bebida y es vianda.
Vuélvese la nave
FIERA
Pues si no bastan mis voces…
LEÓN
Si mis cautelas no bastan….
FIERA
…y el Hombre ve más no viendo…
LEÓN
…y aquella copa señala…
FIERA
…desde la nave del pan…
LEÓN
…que es antídoto a mi rabia.
LOS DOS
¡Muera la Culpa otra vez!
Vase
GRACIA
Muera, dejando enseñanza…
PRÍNCIPE
…que la fiera de los bosques…
GRACIA
…aunque es Dios el que la mata…
PRÍNCIPE
…también el Hombre, después
que a otro madero se abraza.
SIMPLICIDAD
Con cuya vitoria yo
diré, pues el auto acaba
del valle de la Zarzuela,
que perdonéis nuestras faltas,
repitiendo todos en voces altas
que acudamos donde dice la gracia…
TODOS
Cantan
¡A mi brindis, mortales venid.
CC0 1.0
Licence

Holder of rights
Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach

Citation Suggestion for this Object
TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. El valle de la Zarzuela. El valle de la Zarzuela. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbgj.0