Personajes

  • LA MALICIA
  • LA LISONJA
  • EL LUCERO, bautista
  • ANDRÉS
  • PEDRO
  • DIEGO
  • JUAN
  • MATEO
  • LA SIMPLICIDAD
  • EL DUQUE DE AUSTRIA
  • LA SINAGOGA
  • LA ESPOSA
  • LA ORACIÓN
  • MÚSICOS
Sale la Malicia de galán, con alguna alusión en el vestido o manto de demonio.
MALICIA
¡Oh tú, blando veneno,
que de dulzura y de ponzoña lleno,
hiriendo el corazón por el oído
dejas al corazón agradecido,
sin ver cuánto le daña
aún más que el que le hiere, el que le engaña.
Artífice violento
de voluntades, que al taller del viento
forjando las palabras
te adoras en los ídolos que labras;
mañosa delincuente de ambas leyes,
ruina apacible a príncipes y reyes,
monarcas y señores.
¡Oh tú, plausible error de los errores,
mina sagaz de dóricos espacios,
dorado panteón de los palacios,
dolor apetecido,
falaz amor, agravio consentido,
perniciosa alabanza,
culpa ajena de propia confianza,
áspid disimulado,
y en fin, oh tú, delito tolerado!
¡Oh tú, Lisonja, tú, que sola eres
tú tu definición!
Sale la Lisonja de dama, con manto en los hom-bros.
LISONJA
¿Qué es lo que quieres?
Dime, ¡oh mal de los males,
mortal enfermedad de los mortales,
privación de los bienes,
que en otro estragas lo que en ti no tienes,
ánimo pervertido,
viciosidad del interior sentido,
delirio de la mente!
¿qué quieres, oh Malicia, finalmente?,
que en mí verás cuán claro el mundo indicia
ser la Lisonja voz de la Malicia.
Habla, pues, sin que más dudosa luches,
conmigo. ¿Qué me quieres?
MALICIA
Que me escuches,
ya que de un hombre apoderada intento
que respire mi saña con su aliento.
Ya sabes que desde aquella
primera lid en que injusta
mi malicia abandonó
toda la celeste curia,
hasta que pasando osada
al temor de la segunda
también abandonó toda
la naturaleza junta,
siempre en sobresalto vivo
esperando la futura
edad en que al hombre Dios
aquella palabra cumpla
de que ha de tomar humana
carne en una Virgen pura,
que permaneciendo siempre
intacta, manchada nunca,
se conserve en los dos dotes
de virgen y de fecunda.
Dejemos este misterio
aquí, sin que me confunda
que el Verbo sea carne y vamos
a otro que no menos turba
mis atenciones, porque
consta de mis conjeturas
aún más que de sus palabras,
eslabonándose unas
de otras, al mirar las sombras,
los lejos y las figuras
de que está llena la sacra
página de la Escritura.
Desde aquel gran sacrificio
de Abel, pues siendo una dura
peña su primer altar
(tan antiguas son mis dudas),
fue no manchado cordero
primera víctima suya,
a quien vi que familiar
llama del cielo consuma.
Desde entonces, pues, no sé
con qué razón me disgustan
corderos sacrificados,
tanto que no veo ninguna
seña de aquel que no tema,
que no infiera, que no arguya
que ocultas sombras encierre
y arcanas luces encubra.
De no manchados corderos
allá en el Génesisusa,
a cada paso, la Ley
Natural; y aunque de muchas
ceremonias acordarme
pudiera, bástame una.
Esta en el Éxodo sea
el Phase, cuando en su fuga,
los báculos en las manos,
en cinta las vestiduras,
fue viático un cordero
que con amargas lechugas
(símbolo de penitencia)
comió el pueblo, a que se junta
después en la Ley Escrita,
que el Levítico instituya,
que sea en el Parasceve,
en honor de esta ventura,
un cordero legal cena.
Y para que no presumas
que en ceremoniado solo
mis sobresaltos se fundan,
envíanos el cordero
(decir a Isaías escucha)
que ha de dominar la tierra
desde la piedra (¡qué angustia!)
del desierto (¡qué temor!)
al monte de Sión (¡qué furia!).
Y no aquí el asombro para,
sino que después que anuncia
predominante al cordero,
la pompa en pavor le inmuta,
tanto que dice, bien como
al filo de la tonsura,
el manso cordero irá
con voz tan callada y muda
que un solo balido aun no
haga queja de la injuria.
Pero, ¿para qué me canso,
cuando toda la Escritura
es un rebaño de Dios?
Pues entre redil y urna
apenas al recental
materno pecho tributa
la cándida leche, cuando
le mancha sangre purpúrea
ya en votos que satisface
y ya en defectos que purga,
y aun tal vez que no le mancha,
el recelo no me escusa,
pues no menor me le da
que me le esmalte la lluvia
del rocío de una aurora,
cuando Gedeón enjuta
halle la tierra y a él no,
en cuyo viso se ocultan,
bien si la piel se humedece
o bien si la piel se enjuga,
sacramento que me asombra
y encarnación que me asusta.
Suspensa, Lisonja, estás,
como que entre ti preguntas
qué causa hoy más que otras veces
ha despertado mis furias.
Pues oye, que hay novedad
tal que me obliga a que acuda
mi anticipada respuesta
a tu tácita pregunta.
Hoy un joven, cuya voz
en la intrincada espesura
del desierto clama: «este
es el cordero (pronuncia)
de Dios, que a quitar (¡ay triste!)
viene del mundo las culpas».
Por quién lo dice no sé,
que a quien con el dedo apunta,
Lisonja, el joven profeta
es un nazareno, cuya
venida al mundo, ignorada
de mí como entre confusas
sombras, de su encarnación
el gran misterio me oculta;
conque es fuerza que hoy me aflijan
estas sombras más que nunca,
pues el llamarle cordero
me oprime, pasma y angustia
tanto que al ver que en un hombre
temidas sombras concurran
del trueno de aquella voz,
el relámpago deslumbra
mi vista de suerte que
ando tropezando a oscuras.
Y puesto que no es posible
que sus designios descubra
si ya no es que lo que ignora
mi ciencia rastree mi industria,
atiende a una que he pensado,
que si tú en ella me ayudas
desvaneceré las nubes
que mi entendimiento ofuscan.
Esta es. Pues de alegorías
el sagrado texto usa
tantas veces, que nosotros
usemos, Lisonja, de una.
Supongamos que este hombre,
a quien cordero promulga
la voz, como que en él paran
todas mis sospechas juntas,
es un héroe generoso;
y pues David intitula
al Mesías que yo temo,
entre otras pompas augustas,
de rey, de príncipe y duque,
que es, como el nombre traduzcas,
capitán, caudillo o guía,
cuyos oficios se ajustan
tanto si es él como quien
viene a alistar las conductas
de sus gentes, duque sea
en nuestra inventada astucia.
Y pues alta esfera es fuerza
que sea la patria suya,
démosle en la alta Alemania
el solar de su fortuna.
Supongamos que su padre
majestad tan absoluta
goza que desde el mayor
imperio su fama ilustra.
El nombre Felipe sea,
que es, como al griego construyas,
domador de incultas fieras,
puesto que soy fiera inculta
y solicito agobiar
mi cerviz a su coyunda.
La madre que hemos de darle
(atiende por vida tuya),
supuesto que mercader
de preciosas piedras puras
le llama otra alegoría,
sea Margarita, cuya
pureza le haga heredero
de los tesoros que busca.
El sobrenombre le dé
Habacuc, pues él divulga
que del austro vendrá el rey;
conque si todo lo juntas
hallaremos que la alta
Alemania sea su cuna,
que duque y Felipe de Austria
también sea y porque, en suma,
la metáfora campee
a gusto de quien la estudia,
supongamos un palacio
cuyos umbrales ocupan
en los cortesanos trajes
de que hoy más el fausto usa,
los criados a quien manda
y vasallos de quien triunfa.
Palacio dije; ya aquí
entras tú, pues que no hay duda
en que palacio y Lisonja
son dos mitades conjuntas.
Y así te vengo a pedir
que conmigo te introduzcas
en él, porque si Malicia
y Lisonja se conjuran,
¿qué fábrica suntüosa
no será sombra caduca?
Yo usaré de mis cautelas,
tú usarás de la dulzura
de tu voz, música que
al compás de la hermosura,
adula con lo que canta
y encanta con lo que adula.
Conque si una vez las dos
en la gran familia suya
introducidas nos vemos,
yo maliciosa y tú astuta,
notaremos de más cerca
sus acciones, de que induzca
qué misterio es el que inspire,
qué secreto es el que influya
en este Felipe nuevo
de Austria la sacra figura
que de cordero le da
nombre en esa voz que apura
con sus ecos mis sentidos,
tanto que las peñas duras
del Flegra, por no escucharla,
tomara que de sus grutas
despeñaran sobre mí
las más eminentes puntas,
siendo a mi inmenso cadáver
cuando tanto peso sufra,
bóveda todo el abismo
y todo el Vesubio tumba.
LISONJA
No solo a tu voz atenta
obedecerte procura
mi amistad, pero a tu voz
atentas cuantas criaturas
el gran teatro del mundo
contiene, haré que concurran
en tu alegórica idea,
porque ni opone ni impugna
a la verdad que sea hoy duque
en el austro el que otras plumas
han hecho pastor en otros
varios climas; y si apuras
el sacro texto hallarás
que no solo le atribuya
racional luz, pero aun no
racional, pues lo figura
ya espiga, ya vid, ya piedra.
Y así, puesto que es segura
la metáfora, corramos
con ella, sin que calumnia
pueda haber en trajes, tiempos
ni lugares.
MALICIA
Pues escucha,
que parece que otra vez
la voz el eco articula.
Suena dentro un instrumento.
LISONJA
A dulce música suena.
MALICIA
Si dar a entender procura
que es voz de Dios, ¿quién, Lisonja,
que suene sonora duda?
Sale el Bautista cantando.
BAUTISTA
Canta
Vengan, vengan a mi voz
cuantos noble dueño buscan,
que yo salgo a recibir
gente en la milicia suya
a esta tan hermosa orilla
que están sus arenas rubias
compitiendo con las selvas
donde las flores madrugan.
LISONJA
Con la metáfora nuestra
parece que ya se ajusta,
pues a su familia llama.
MALICIA
Llega y de su estilo usa.
LISONJA
Canta
Sirena de estos cristales,
que haces que iguale en su espuma
el gozo de las que lleguen
al pesar de las que huyan.
Feliz quien te oyó, si en vano
en la competencia tuya
los pájaros en el viento
forman abriles de plumas.
BAUTISTA
Canta
Bienvenida seas, serrana,
cuya voz, cuya hermosura,
señas de humana desmiente
cuando canta y cuando alumbra;
tanto que flores y aves,
que tierra y aire dibujan,
de tu belleza engañadas
por aurora la saludan.
LISONJA
Canta
Hermoso gallardo joven,
la perfección solo es tuya,
pues las flores que te miran
y las aves que te escuchan
por Dios te aclaman y cuando
su escrúpulo las acusa,
en viendo tus bellos ojos
quedan vanos de su culpa.
BAUTISTA
Representa
¿A mí por Dios? Calla, calla,
tu voz se suspenda muda,
que es sacrílega lisonja
a que mi humildad repugna.
Un príncipe soberano
al mundo mi voz anuncia,
de cuyo coturno aun no
merezco las ataduras
tocar, ¿cómo será Dios
quien se aniquila y anula
aún no digno de sus plantas?
LISONJA
Yo pensé…
BAUTISTA
Pues fue locura.
LISONJA
…que tú…
BAUTISTA
Pues fue ciego error.
LISONJA
…eras…
BAUTISTA
Pues fue acción injusta.
LISONJA
…el que…
BAUTISTA
Ten la voz, no más,
lisonjera, siempre astuta.
Canta
Y tu traidora astucia
de la verdad de las verdades huya.
LISONJA
Canta
¿De cuándo acá, Fortuna,
tiembla Lisonja, que señores buscan?
MALICIA
Aparte
Conocida la Lisonja
suspensa quedó y confusa,
que como en la voz consiste
su venenosa cicuta,
es fácil que la conozca
quien su vanidad escucha.
Llegue yo, que la Malicia
mejor su acción disimula,
que está en lo interior del alma
y nadie lo interior juzga.
Llega a él.
Ya hermoso gallardo joven
que a ella de un error la culpas,
alúmbrame de un acierto
a mí.
BAUTISTA
¿Qué es lo que procuras?
MALICIA
Saber qué príncipe es ese,
porque si es tal mi ventura
que conocerle merezca,
mejore en él mi fortuna.
BAUTISTA
Pues no llegas a mal tiempo,
que de esa fábrica augusta
del austral clima que hoy
prevenida esfera es suya,
sale a este jardín.
MALICIA
¿Cuál es?
Salen el Duque , Pedro , Andrés , Juan , Diego ,Mateo y la Simplicidad , de villano.
BAUTISTA
El que entre toda la turba
que le asiste yo señale,
diciendo al salvar tus dudas,
Cantando
llega, llega, peregrino
que el mar de este mundo surcas,
que este es el cordero que
quita del mundo las culpas.
LISONJA
Pues aunque por lisonjera
vea que tú me repudias,
no me has de desconfiar
que de este jardín augustas
palmas, fértiles olivas,
echaré a las plantas suyas
Echa a los pies del Duque algunos ramos y elmanto.
y aun mi manto será de ellas
tapete, en fe de mi suma
adoración, repitiendo
en la competencia tuya:
Canta
Bendito sea el que viene
y en nombre del Señor triunfa.
BAUTISTA
Mi voz impedir tu aplauso
no puede y así pronuncia
lo que a ella toca.
LISONJA
La mía
lo mismo hará.
MALICIA
Y yo entre angustia
Aparte
mortales absorta oiré
que digan entrambas juntas:
Cantando las dos.
LISONJA
Bendito sea el que viene
y en nombre del Señor triunfa.
BAUTISTA
Este es el cordero que
quita del mundo las culpas.
DUQUE
Aunque esta Lisonja veo
que presto ha de ser delito,
con todo eso la permito
por baldón más que trofeo.
Y pues de Juan escuchaste
la voz que al punto seguiste,
Andrés, y el primero fuiste
que a mi familia llegaste,
también serás el primero
que ilustre con los bastones
de tus armas los blasones
de las mías; y así quiero
de un triunfo, que en Citia esperas,
goces hoy el lauro, pues
desde hoy tus armas, Andrés,
adornarán mis banderas
en facción de gloria tanta
como es el haber de enviar
mis gentes a conquistar
la tierra que llaman santa.
Y porque premio y castigo
son los dos ejes en quien
estriba el cetro, también
será su marca testigo
del baldón el día que vean
que de mi ejército huyendo
falte algún soldado, haciendo
que castigo y premio sean
tus aspas, pues tremolando,
allí infamias y aquí errores,
mostrarán ser superiores
polos de mi imperio, dando
contra la común ponzoña
que infesta mis tierras hoy
(pues Duque del Austro soy)
este antídoto a Borgoña.
ANDRÉS
Cuando la voz escuché
que a tu servicio llamó
varias gentes, resolvió
seguirla, Señor, mi fe,
no a tanto interés atento
como el honor que me das,
porque a servirte no más
aspiró mi pensamiento,
como a dueño soberano,
a cuya causa de ti
noticia al punto le di
a Simón Pedro mi hermano,
que también a tu servicio
llega rendido y sujeto.
PEDRO
Y a tanto glorioso efecto,
Señor, por primer indicio
de amor, de lealtad y fe,
porque mi fervor se entienda,
en Betsaida oficio, hacienda,
casa y familia dejé.
DUQUE
Tú verás desde este día
cuánto esa fineza medra:
Pedro eres y en tal piedra
sentaré mi monarquía.
Y pues del austro, en quien fundo
mi corte hoy, no sin misterio,
se ha de dilatar mi imperio
por los ámbitos del mundo,
de los romanos ufanos
haré que mi virrey seas
luego que en Roma me veas
jurar por Rey de Romanos.
JUAN
También Diego y yo dejamos
en Jenezaret, Señor,
madre y patria.
DIEGO
Y nuestro honor
en la esperanza fundamos,
que a su ruego prevenís,
ponernos de amor en muestra
a la diestra y la siniestra.
DUQUE
Ignoráis lo que pedís,
mas de Patmos la montaña
verás, Juan, que a ti te entrego
y tú, mi embajador, Diego,
irás de mi parte a España.
LISONJA
No en vano en tu aplauso lleno
de un proverbio el mundo está:
sirve a buenos, dice, y ya
te buscan como el más bueno.
El renombre que te ha dado
empieza a lograr la fama.
MALICIA
Felipe el Bueno le llama
Aparte
la Lisonja y mi cuidado
con cada palabra crece.
MATEO
También a tu voz Mateo,
para mostrar el deseo
que humilde a tus pies ofrece,
de rentas se desapropia,
tratos y comercios.
DUQUE
Pues
en premio verás que es
tu virreinato Etiopia,
donde con mi nombre irás
y como fueren llegando
liberal iré premiando
a todos los de demás.
SIMPLICIDAD
Y yo que en tu casa so,
si va a decir la verdá,
la misma Simpricidá
y en este vergel estó
por jardinero, ¿no es bien
que de tantos algún premio
tenga?
DUQUE
Inocencia, en mi gremio
serás felice también,
que tu ánimo sencillo
no es el que menos me agrada.
SIMPLICIDAD
Ser Simpricidá premiada
no es nuevo vello ni oíllo,
que a cada paso, Señor,
lo hace la Fortuna varia,
mas ¿qué Ínsula Barataria
me ha de ver gobernador?
DUQUE
El premio que tú tendrás
es que te descubra a ti
lo que a sabios encubrí.
SIMPLICIDAD
Muy buena hacienda me das,
que eso es más que premio, agravio.
DUQUE
¿Por qué?
SIMPLICIDAD
Porque en lo común
no hay cosa más huerte que un
simpre que empieza a ser sabio
solo porque un libro acaba
de leer; poniéndose grave
cansa hoy más con lo que sabe
que ayer con lo que ignoraba.
MALICIA
Yo llego, aunque mi injusticia
Aparte
teme al verse en su presencia,
que quien premia a la Inocencia
conocerá a la Malicia.
Llega
Si un extranjero, Señor,
que de ese mar derrotado
a besar tu pie ha llegado,
merecer puede el honor
de poner feliz el labio
adonde la estampa pone,
¿harás que alegre perdone
a su fortuna el agravio
que ha padecido hasta aquí?
DUQUE
¿De dónde eres?
MALICIA
¿Qué diré?
Aparte
DUQUE
¿No respondes?
MALICIA
Solo sé
que en esta patria nací
y que desdichas me hicieron
que saliese huyendo de ella.
DUQUE
¿Por qué?
MALICIA
Por no buena estrella,
y pues mis ansias pudieron
tomar puerto en tus umbrales
ellos mi sagrado sean.
DUQUE
Sí serán, para que vean
en su ejemplo los mortales
cuánto es mi amor infinito,
pues sabiendo quién movió
sus labios le admito y no
porque obro, sino permito
en la intención con que viene.
En mi servicio te queda
hasta que tu premio pueda
ser el que a tu ser conviene.
Y ya vasallos, amigos
y deudos, que os llego a ver
juntos, donde habéis de ser
de mis pasiones testigos,
justo será que sepáis
el más venturoso empleo
de mi amor y mi deseo.
Felice dueño esperáis
tener muy presto, porque
aliviando mis pesares
Salomón en sus Cantares
me ha capitulado en fe
de ser tan bella la esposa
que al aplauso de su fama
desde el Líbano la llama;
su sangre es tan generosa,
que David ha dicho de ella
que es princesa, del mayor
César hija, cuyo honor
Oseas publica al vella
rica de dotes, después
que para más glorias mías
la hace heredera Isaías
de imperios. Su nombre es
compuesto de dos que son,
contra la común discordia,
el uno misericordia,
cuando el otro exaltación.
Y aunque juramento sea
de Dios su nombre en mi historia,
para que hoy en la memoria
alegórica se vea
cuánto es su fe soberana
y cuánto amante la mía,
por exaltación María,
por misericordia Ana
se ha de llamar, no tomando
más su lustre en esta acción
que la significación
de entrambos nombres, mostrando
que a reparar la desgracia,
que el hombre en su culpa hereda,
en ley de mi gracia pueda
llamarla su Ley de Gracia.
Que la traiga espero, pues,
a mi imperio soberano,
adonde le dé la mano,
y así esa nave que ves,
que de mi puerto al abrigo
pudo el temporal traer
del felice mercader
que de lejos porta el trigo,
Pedro, de ti he de fiar,
porque de la hermosa nave
que inspira el aura suave
de la estrella de la mar
has de ser primer piloto.
Embárcate pues en ella
y aunque en el poniente al vella
brame el norte y gima el noto,
piensa que va defendida
del austro, y así engolfada,
si la vieres zozobrada,
no la temas sumergida.
Parte pues al eminente
Líbano en que la hallarás.
PEDRO
Al sumo honor que me das
solo respondo obediente,
que ser el silencio aquí
mudo idioma del afecto,
es el más digno concepto.
Hermosa nave, de ti
patrón, verán las espumas
que surcando ovas y lamas,
eres delfín sin escamas,
eres águila sin plumas.
A embarcar, hombres, os mueva
el feliz cargo en que medro,
pues ya la nave de Pedro
empieza a tocar a leva.
Dentro salva de tiros y vase.
DUQUE
Tú, Juan, para que entre reales
pompas se celebre más
mi boda, al oriente irás,
donde a los más principales
de la Sinagoga, bella
emperatriz del oriente,
convides y juntamente
+le dirás también a ella
que la espero y que veloz
venga de gala vestida
y déjela persuadida
la dulzura de tu voz,
de suerte que no se excuse
ni deje de traer a igual
tálamo ropa nupcial.
BAUTISTA
Por ti no hay riesgo que excuse.
Vase
ANDRÉS
Todos en fe de mis canas
por mí a tus plantas rendidos
se muestran agradecidos
a las dichas soberanas
que en esposa les previenes
tan noble, rica y hermosa.
TODOS
Vivan Felipe y la esposa.
LISONJA
Vivan, pues, ella es…
DUQUE
No tienes
que proseguir su alabanza
Lisonja, que no te toca
y es sospechosa en tu boca
la verdad.
LISONJA
En confïanza
de sus méritos…
DUQUE
No más,
que ofenderla solicitas,
pues tú los méritos quitas
a quien piensas que los das.
Y si he tolerado yo
tus venenos hasta aquí
fue porque hablaron de mí,
pero de mi esposa, no;
que si humano girasol
yo corro mortal fortuna,
no ella, que es más que la luna
pura, hermosa más que el sol.
Y así del primer umbral
no pases de este palacio,
que el majestuoso espacio
que ha de ser de la imperial
águila roca, no debe
ser de tus rayos esfera.
Vase
LISONJA
Yo si…
ANDRÉS
No le sigas, fiera.
Vase
LISONJA
…pretendí…
DIEGO
Suspende, aleve,
la voz.
Vase
LISONJA
…no fue…
JUAN
No prosigas.
Vase
LISONJA
…que…
MATEO
Revienta en tu ponzoña.
Vase
LISONJA
…pensé…
SIMPLICIDAD
No más, sora doña
cara de pocas amigas.
Vase
LISONJA
…que de mí…
MALICIA
No he de oírte yo.
LISONJA
¿Tú también me afrentas?
MALICIA
Sí,
qué importa, porque si a ti
te han conocido, a mí no.
Vase
LISONJA
Canta
¿Estos baldones, cielos,
llegan a ver y oír
mis vanidades? ¿Pues
de cuándo acá (¡ay de mí!)
la Lisonja en palacio es infeliz?
Sonoras voces mías,
que fuisteis hasta aquí
hechizo que al oído
supo halagar y herir,
sed desde aquí veneno
de los ojos, pues vi
que ya en vez del cantar
solo os toca el gemir.
Lágrimas, no conceptos,
a la tierra esparcid,
ya que es la vez primera
que todos contra mí
la Lisonja en palacio es infeliz.
Representa
¿Pero de qué me sirve
penar, temer, sentir,
si es el temblar de otro
desconfiar de mí?
Y así cobrado el susto
y aliento que perdí,
verás, sagrado alcázar,
que en aqueste país
fabrico ficta idea,
que aunque me eches de ti,
no por eso me privas
de ser en tu confín
veleta de tus torres,
ábrego de tu abril,
de tu dosel cizaña
y áspid de tu jardín.
Pues de Juan en alcance
avenenando he de ir
las rosas ciento a ciento,
las flores mil a mil,
donde a la Sinagoga
que intenta persuadir,
prevaricar intente.
Veamos si es más feliz
la Lisonja en el monte,
ya que hoy contra el sentir,
entre los viles noble
y entre los nobles vil,
la Lisonja en palacio es infeliz.
Vase. Dentro voces y sale la Sinagoga vestidaa lo judío, con un venablo. Dentro
UNO
¿No hay quien acuda al rebaño,
que el lobo en contorno anda
del redil?
Dentro
OTRO
Ya con la presa
se retira a la montaña.
TODOS
A la selva, al risco, al llano,
al monte.
SINAGOGA
Bruto pirata,
que en corso de aquese inquieto
piélago de nieve blanca
los dos páramos infestas
del vellón y de la escarcha.
Yo, pues no acaso a la aurora
salí a estas selvas a caza,
seré quien te siga y quien
la presa que llevas haga
que a tu pesar restituyas
al pecho de quien la arrancas.
Mas, ¡ay de mí!, que al blandir
del bruñido acero el asta,
flaquea el brazo y el pulso
tiembla, el valor se acobarda,
el aliento descaece,
late el corazón, desmaya
el pecho y no bien segura
se ha entumecido la planta.
¿Qué es esto (¡ay de mí!), qué es esto
que me aflige y que me pasma,
al llegar a ver con cuánto
carnicero horror, con cuánta
sañuda cólera, sobre
la entretejida maraña,
que al bostezo de una cueva
sirve de gruta y mordaza,
el atroz ladrón del bosque,
con las presas y las garras,
sin que le socorra nadie,
al cordero despedaza,
siendo carne y sangre a un tiempo
su bebida y su vianda?
¿Qué jeroglífico, cielos,
es este en que me retratan
muerto a manos de una fiera
manso cordero, mis ansias?
Cruentos sacrificios, pues
la peña a manera de ara,
a manera de holocausto,
el recental, sin que haga
el más tímido balido
ni aun queja del dolor, mancha
de resulta de unas flores
los cambrones de unas zarzas.
Pero ya que de su muerte
cómplice fue mi tardanza,
de su venganza será
cómplice mi pena. Aguarda,
sangriento terror, mas ¡ay!,
que otra vez caduca estatua
de nieve y fuego parece
que abrasadamente helada
me he complacido en la ofensa
según tardo en la venganza;
a cuyo pavor, a cuyo
pasmo, a cuyo asombro es tanta
mi confusión que aun mi sombra
me atemoriza y me espanta.
¿El destrozo de un cordero,
cielos, tanto me acobarda?
¿Por dónde huiré de mí misma
viéndome prófuga y vaga?
¿No hay criados, no hay monteros
que me socorran y valgan?
Salen por una parte el Bautista y por otrala Lisonja , cantando.
LISONJA
Canta
Dime, divina beldad.
BAUTISTA
Canta
Dime, beldad soberana.
LISONJA
Ya que aquí me traen tus quejas…
BAUTISTA
Ya que aquí me traen tus ansias…
LISONJA
¿En cuál de estos verdes riscos…
BAUTISTA
¿En cuál de estas peñas pardas…
LISONJA
…es donde la reina asiste?
BAUTISTA
…es donde la reina anda?
SINAGOGA
Aunque me lo preguntéis
con voz tan suave y blanda,
que con su dulzura eleva,
con su suavidad encanta,
aun siendo yo no sabré
si sabrá decirlo el alma.
LISONJA
Canta
Ya podéis pedir albricias,
amorosas voces claras.
BAUTISTA
Canta
Ya, dulces ecos, podéis
alentar con esperanzas.
LISONJA
Pues Apolo a la que busco
la primera me señala.
BAUTISTA
Pues la primera en el monte
a quien Amor busca, halla.
SINAGOGA
¿Qué nuevo estilo, Fortuna,
es este con que me hablan?
LISONJA
Representa
¡Mas qué miro!
BAUTISTA
Representa
¡Mas qué veo!
LISONJA
¿Qué te admira?
BAUTISTA
¿Qué te espanta?
LISONJA
Verte venir donde vengo
con tan ciega confïanza.
BAUTISTA
Mirarte, que donde yo
estoy tu ambición te traiga.
LISONJA
¿Por qué, si a la Sinagoga
venir su pueblo me manda?
BAUTISTA
Porque no sé que se hiciesen
para los montes tus armas.
Canta
No desdores, Lisonja,
tus voces tiernas,
ve a buscar los palacios,
deja las selvas.
LISONJA
Canta
Si yo a la reina busco
y aquí la hallo,
adonde están los reyes
son los palacios.
BAUTISTA
Canta
Yo he venido a esta empresa
y a mí me toca.
LISONJA
Canta
Las verdades no siempre
vencen lisonjas.
SINAGOGA
Dulce antídoto del aire,
que de un letargo en que estaba
habéis podido ahuyentar
ilusiones y fantasmas.
Ya que quien soy habéis dicho,
decid quién sois y qué causa
en mi busca os trae. Mas no
por pasar la primer salva,
pase el músico conjuro
a otro estilo, ya que el alma
de un helado frenesí
con vuestras voces descansa.
BAUTISTA
Para hacer la relación,
sin que haga el concento falta,
entre cláusula y noticia
la voz el camino parta.
SINAGOGA
¿De qué suerte?
BAUTISTA
De esta suerte.
LISONJA
Callaré mientras él habla.
Aparte
BAUTISTA
Representa
Bella Sinagoga, de estos
montes reina soberana,
el gran príncipe del austro,
que con la divina infanta
Canta
del Líbano, a quien
su hermosura exalta
tanto que hallar pudo
en sus ojos gracia,
Representa
felices bodas celebra
y te pide que a ellas vayas
con tus familias vestidas
de ricas nupciales galas.
Canta
Porque aunque en su mesa
a todos aguarda,
no se ha de sentar
el que no las traiga.
LISONJA
Representa
De parte yo de tu pueblo
vengo con otra embajada,
tanto a tu decoro atenta
cuanto a su intento contraria.
Canta
Pues quien a sus bodas
huéspeda te llama
tu respeto ofende,
tu hermosura agravia.
Representa
Tú, que en el oriente reinas
de los imperios del alba,
para coronar tus rizos
entretejieron guirnaldas
Canta
Jericó y Senar,
de púrpura y nácar,
Cedrón y Efraín,
de cedros y palmas.
Representa
Tú, a quien la dominatriz
del orbe aplaude la fama,
siendo aun menor tu dominio
que tu hermosura y tu gracia.
Canta
Dígalo el que escribe,
dígalo el que canta,
templada la pluma
y discreta el arpa.
Representa
¿Has de ir en obsequio de otra
a ser tú la convidada
donde ella la esposa sea?
Demás que si lo reparas
Canta
aun dejando aparte
los fueros de dama,
hay otras razones
si aquestas no bastan.
Representa
Si del austro ha de venir
el esposo que tú aguardas,
o es él o no es él. Si es él,
¿cómo con otra se casa?
Canta
Y si no es él, ¿cómo
intruso te engaña
con lustre que usurpa,
con pompas que…?
SINAGOGA
Aguarda,
no prosigas, que aunque más
sonora tu voz me agrada
que esotra cuanto va (¡ay, triste!)
de mi oprobio a mi alabanza,
con todo he de interrumpirla,
porque la ira arrebata
a la suspensión, bien como
primera pasión del alma.
Voz que yo debo de ser
el desierto donde clamas,
según lo poco que en mí
tus ecos mantiene el aura,
¿qué príncipe es ese que
no conozco?
BAUTISTA
Si no bastan
las señas que he dado de él,
es el cordero…
SINAGOGA
¿Qué hablas?
BAUTISTA
…que a quitar del mundo viene
los pecados.
SINAGOGA
Calla, calla,
que la misteriosa voz
con que cordero le llamas
(cuando me asusta el mirar
que otro su sangre derrama
a las manos de una fiera)
me atemoriza y espanta
de suerte que aun para oírlo
valor y ánimo me falta.
¿Cómo cordero (¡qué pena!)
y rey del austro (¡qué ansia!)
al mundo a quitar (¡qué ira!)
pecados viene (¡qué rabia!),
si para quitar pecados
y ser el que la palabra
a mí me ha dado de esposo
los aparatos le faltan
de relámpagos y truenos
con que Isaías le aguarda?
Y así, pues no le conozco
ni sé quién es, dile que haga
sus bodas sin mí; y por esta
vez el seguro te valga
de embajador, que otra puede
ser si llegas a mis plantas
que destroncadas se queden
las voces en tu garganta.
BAUTISTA
Por volver con la respuesta,
no por huir la amenaza,
me ausentaré.
Vase
SINAGOGA
Pues añade
que ya que no convidada,
iré ofendida a vengar
los engaños con que trata
imaginado cordero
e introducido monarca
dar a la gran Ley Escrita
celos con la Ley de Gracia.
Y pues de gala me pide
que yo a sus festejos vaya
y es de cualquier sentimiento
la triste la mejor gala,
di que yo me vestiré
del color de mi desgracia,
pues si entre su negro horror
mis cautelas se disfrazan,
que no creyendo sus luces
solo mis sombras me agradan.
Y tú, pues el clarín eres
de mi pueblo, toca al arma,
que a la voz de tus lisonjas
se han de mover mis venganzas.
LISONJA
Sí haré, repitiendo una
y otra vez…
Dentro
TODOS
Amaina, amaina.
Aparécese en lo alto de un carro, que será unanave, la Esposa , Pedro , la Oración , músicos yclarines.
SINAGOGA
Dime, ¿qué voces son estas?
LISONJA
Que la nave en que se embarca
en el Líbano la esposa,
dando vista a las murallas
de la gran Jerusalén,
velas amainando y jarcias
hace la salva a sus torres.
SINAGOGA
Más es desaire que salva.
Da vuelta la nave.
TODOS
Buen vïaje, buen pasaje.
PEDRO
Saludad con voces altas
a las elevadas puntas,
que desde aquí a ver se alcanzan,
de los montes de Sión.
ESPOSA
Salve, ciudad soberana,
salve, divina Salén,
salve, religioso alcázar,
salve, gran templo de Dios,
en quien funda mi esperanza
el más generoso triunfo
de cuantos triunfos aguarda
el amante rey esposo
que a su tálamo me llama.
Da vuelta la nave.
TODOS
Buen vïaje, buen pasaje.
SINAGOGA
¿Que esto consienta mi saña
sin que el abrasado cierzo
de mis suspiros les haga
zozobrar? ¡Oh, para cuándo
sus iras el noto aguarda!
¡Para cuándo el aquilón
sus cóleras!
LISONJA
Ya a la instancia
de tu invocación parece
que maretas se levantan
amotinando contra esa
nave el mar.
SINAGOGA
¡Oh, fueran tantas
que al través dieran con ella
en aquellas peñas pardas,
adonde tope la quilla
tumba y luego desatada
en fragmentos fuese a pique!
LISONJA
Sí harán, pues ya la contrastan
las ráfagas de sus iras.
ESPOSA
Tormenta nos amenaza
de opuestos contrarios vientos.
TODOS
Iza, vira, amaina, amaina.
SINAGOGA
Pues siempre se interpretaron
tribulaciones las aguas
y de mis tribulaciones
ya empieza a correr borrasca,
en tanto que su fortuna
o la derrota o la salva
de mar y tierra, infestando
las dos marciales campañas
con relámpagos y truenos
de trompetas y de cajas,
verás turbar los aplausos
de sus bodas.
LISONJA
Toca al arma
en todo tu imperio y todo
en tu desagravio salga.
SINAGOGA
Ven conmigo, pues tú sola
mis sentimientos halagas,
hasta que mis triunfos veas.
LISONJA
Siempre seguiré tus plantas
hasta que sepa en tus triunfos…
SINAGOGA
…qué misterio es el que aguarda…
LISONJA
…qué secreto es el que encierra…
SINAGOGA
…esta admirable…
LISONJA
…esta rara…
SINAGOGA
…metafórica alusión…
LISONJA
…alegórica amenaza…
LAS DOS
…de la insignia del cordero
en los príncipes del Austria.
Arma, arma, guerra, guerra.
En la nave
Al trinquete.
A la mesana.
A la escota.
Al chafaldete.
VanseDentro cajas.Dentro
TODOS
Iza, vira, amaina, amaina.
PEDRO
No temáis, que aunque furiosos
huracanes se levantan,
afligirnos podrán, pero
no sumergirnos.
ESPOSA
Sagrada
Oración, pues de la tierra
como el humo te levantas
del incienso y eres sola
la que en el aire elevada
puedes penetrar los cielos,
sube en ti misma a la gavia
a ver si puerto descubres.
ORACIÓN
Deme tu espíritu alas
de paloma, que con ellas
penetraré las doradas
esferas.
Elévase la Oración.
PEDRO
Apenas sube
la Oración cuando se amansan
de los siglos de la vida
las procelosas borrascas.
ESPOSA
Restituïda lo diga
ya la tormenta en bonanza.
ORACIÓN
Y no lo diga eso solo.
TODOS
¿Pues qué? Dilo en voces altas.
ORACIÓN
Canta
Albricias, que ya la guerra
del mar venció nuestro celo
y es serenidad del cielo
que paz publique la tierra.
TODOS
Tierra, tierra.
Da vuelta la nave.
MÚSICA
Albricias, que ya la guerra
del mar venció nuestro celo
y es serenidad del cielo
que paz publique la tierra.
TODOS
Tierra, tierra.
ORACIÓN
Canta
En los desiertos parajes
del mar de la vida humana
la Oración es soberana,
la que descubre celajes
y con seguros pasajes
encaminará al que yerra;
y pues el horror destierra,
no dude nuestro desvelo
MÚSICA
que es serenidad del cielo
que paz publique la tierra.
TODOS
Tierra, tierra.
ORACIÓN
Canta
El camino de la vida
le acertará quien siguiere
la Oración y la anduviere
aun antes de la partida;
y pues a todos convida
para pasar desta guerra
a la paz que el cielo encierra,
correr al horror el velo.
MÚSICA
que es serenidad del cielo
que paz publique la tierra.
TODOS
Tierra, tierra.
PEDRO
Pues ya tranquilas las ondas
nos coronan de esperanzas,
de aquellos australes montes
haced a las cumbres salva.
Tocan clarines en la nave y disparan, y salen al tablado el Duque, Andrés, Juan, Mateo, la Malicia y la Simplicidad.
DUQUE
Pues ya en los lejos del mar
despliega las velas blancas
aquella nave en quien viene
toda la flota cifrada
de las Indias del Ofir,
responded a la alborada
de sus voces y clarines.
ANDRÉS
Feliz es hoy nuestra patria.
MATEO
Sí, pues flota y paz a un tiempo
publica.
SIMPLICIDAD
Y con circunstancia
tal (perdonen si no es buena,
que es la Inocencia quien habla
con las voces del afecto)
que de Santander las armas
trae en las velas, y así
Santander es el que ampara
su navegación.
MALICIA
No hable
equívoca tu ignorancia.
SIMPLICIDAD
Sí quiero, que hoy diz que está
en equívocos la gracia.
MALICIA
Y la desgracia, en cuanto hoy
mi vista alcanza y no alcanza.
SIMPLICIDAD
No sabré encarecer cuánto
este demonio me cansa.
ESPOSA
¡A tierra, a tierra, y publiquen
vuestras voces mi llegada!
Tocan los clarines en la nave.
DUQUE
Pues sus salvas se repiten,
repítanse nuestras salvas.
CORO
¡Ah del mar!
En el tablado
CORO 2.º
¡Ah de la tierra!
En la nave
DUQUE
Con bien vengas, soberana
nave de Pedro, a la orilla,
que tan dichosa te aguarda.
ESPOSA
Con bien la admitan tus puertos
y sí harán, que en la austral playa
es cualquier cabo que doble
Cabo de Buena Esperanza.
CORO 1.º
Albricias.
CORO 2.º
Albricias.
Y a voces la Fama…
Y a voces la Fama…
…publique el tesoro
que ya desembarca.
…publique la paz
de nuestra bonanza.
ESPOSA
Y al sol saludando…
DUQUE
Y aplaudiendo al alba…
ESPOSA
…del amante esposo…
DUQUE
…de la hermosa infanta…
ESPOSA
…la salva repitan…
DUQUE
…repitan la salva…
ESPOSA
…voces y clarines.
DUQUE
…trompetas y cajas.
Mientras canta todo esto la música bajande la nave.
MÚSICA
Albricias, albricias,
y a voces la Fama
publique el tesoro
que ya desembarca;
publique la paz
de nuestra bonanza.
Y al sol saludando
y aplaudiendo al alba,
del amante esposo,
de la hermosa infanta,
la salva repitan,
repitan la salva
voces y clarines,
trompetas y cajas.
DUQUE
Exaltada deidad en quien se vio
madrugar el aurora, para que
floreciese la vara de Jessé
y brotase la flor de Jericó.
ESPOSA
Amante esposo, a quien el austro dio
el católico cetro de la Fe,
porque desde la esfera de tu pie
llegase al solio de tus brazos yo.
DUQUE
Vengas feliz a mi ínclito dosel.
ESPOSA
Feliz admite a quien te amó leal.
DUQUE
Donde contigo parta mi laurel.
ESPOSA
Donde adore tu sol ave imperial.
DUQUE
Por especiosa, fina, firme y fiel.
ESPOSA
Por bueno, justo, afable y liberal.
DUQUE
Ven, pues, al sacro palacio
donde has de ser coronada.
ESPOSA
Repitan cielos y tierra
mis venturas.
MALICIA
Y mis ansias.
Aparte
MÚSICA
Albricias, albricias,
y a voces la Fama
publique…
Dentro cajas y voces.Dentro
Arma, arma.
TODOS
¿Qué es esto?
Dentro
Arma, arma.
DUQUE
¿Quién con bélicos estruendos
perturbar mis bodas trata?
ESPOSA
¿Quién impedir solicita
mis dichas?
Sale el Bautista .
BAUTISTA
De mi embajada
ya, Señor, respuesta han sido
esas trompetas y cajas.
La ingrata reina de oriente
(aún más celosa que ingrata),
movida de la Lisonja
de su pueblo, que anotada
en su palacio la asiste,
no solo de ti llamada
viene a tus bodas, mas viene
de ti ofendida en demanda
de decir que tú del austro
príncipe intruso la engañas,
usurpando majestad
que no es tuya; a cuya causa,
sin que quiera conocerte,
alistar sus gentes manda
en odio tuyo y en odio
de tu esposa, cuya saña
creció al escuchar de mí
cuando por señas le daba
que eres el cordero que
a quitar vienes…
DUQUE
Aguarda,
que antes que a mis reales bodas
las nupciales fiestas haga
a honra de mi esposa, tengo
de añadir hoy a sus plantas
ese triunfo; y pues la ofende
tanto el ver que me señalas
manso cordero, ha de ser
ese el blasón de mis armas.
MALICIA
Atención, que quizá aquí
Aparte
empiezan mis asechanzas.
DUQUE
Y así porque cuantos fueren
conmigo a esta empresa vayan
honrados con él, primero
que a sus opósitos salgan,
he de instituir un orden
de caballería fundada
en la insignia del cordero,
no porque diga la fama
en ningún tiempo al mirar
que Tusón de Oro se llama,
que es por el vellón de oro
que tanto a Jasón ensalza,
sino el cándido vellón
que vio Gedeón al alba
cuajar el blanco rocío;
que habiendo de dedicarla
a mi esposa y siendo ella
como es Gracia de las gracias,
a ella compete el blasón
del blanco vellón sin mancha.
Llamarse tusón construya
en el esquilo la lana,
pues se explica en la tonsura
aquella porción humana
que sujeta al filo viste
la divinidad del alma.
Su insignia (pues es mi amor
quien constituïrla manda)
será de fuego y así,
de pedernales la banda
de que penderá el cordero
se ha de labrar, engazada
de eslabones de oro que
estén exhalando llamas,
con una letra que diga
Herido luce, a que añada
otra en respuesta diciendo
(pues para ti se consagra)
Tú sola y no otra; con que
del collar medida y tasa
siempre será una, advirtiendo
que en mi amor no habrá mudanza.
Y aunque hoy en su fundación
contada familia haya,
podrán después sus maestres
extenderla y ampliarla.
No han de tener encomiendas
ni pruebas sus ordenanzas:
encomiendas, porque es orden
de pobreza voluntaria
y solo ha de mantenerla
el tesoro de sus arcas;
ni pruebas, porque no excepta
personas, que quien a tanta
dignidad llegue en la fe
la notoriedad le basta.
El manto capitular
(pues es para ir a batalla,
mostrando que a morir pronto
ha de estar en sus venganzas)
será de color de sangre,
como que ya la derrama
cordero sacrificado
a las presas y a las garras
de hambriento lobo; conque
de armiños y de escarlata
ha de ser significando
la pureza y la constancia.
Cinco oficios principales
ha de tener en su casa
el Maestre del Tusón:
Asesor para sus causas,
Gran Canciller, Secretario,
Tesorero y Rey de armas.
Y aunque armados caballeros
de ser adelante no hayan,
hoy por más honor del orden
es bien que entre ellos se partan.
Y pues el primero fuiste,
A Andrés
Andrés, que llegó a mis plantas
por el nombre del cordero
que oíste en Juan, de ser te encarga
perpetuo Asesor del Orden.
Tú, Bautista, pues señala
el Canciller los despachos
y es quien los firma y los marca
con el real sello que imprime
de mi carácter la estampa,
serás su Gran Canciller,
pues de tu bautismo de agua
ha de manar el Bautismo,
que es el carácter del alma.
Tú has de ser su Secretario,
Juan, a quien darán las alas
del águila del imperio
plumas para su alabanza,
mayormente cuando des
fe y testimonio a la instancia
del cordero cuando el libro
de los siete sellos abra.
Tú, Diego, a quien tantas veces
han de mirar las campañas
invocado en sus victorias,
has de ser su Rey de armas.
Tú, Pedro, su Tesorero,
y así esta llave dorada
te entrego de sus tesoros
para que tú los repartas.
Y a ti, Mateo, te nombro,
para escribir las hazañas
que espero, mi Coronista,
porque notorias las hagas.
Y pues ya están elegidos
los oficios que la sacra
Orden del Maestrazgo encierra
y para facción tan alta
es Andrés el Asesor
que justifique las causas,
siendo el Bautista el que imprima
con el Bautismo la estampa
que el proceso de la culpa
original la deshaga;
dando como Secretario
de que queda cancelada
Juan el testimonio, y Diego
(pues es jurado Rey de armas)
arbolando sus pendones;
y Pedro, que la dorada
llave tiene del tesoro
para tan justa demanda;
repartiéndolos a todos
yo, como principal causa,
haré que vuele mi imperio
en las alas de la Fama
desde el alemán nevado
hasta la zona tostada
y del ámbito del orbe
no haya parte reservada
que no se mire triunfante,
glorioso el laurel del Austria.
TODOS
Por tan supremos favores
a todos nos da tus plantas.
SIMPLICIDAD
¿Cómo liberal con todos
A la Malicia
a usted no le ha dado nada?
MALICIA
Yo empiezo a servir ahora.
SIMPLICIDAD
No le arriendo la ganancia.
ESPOSA
Pues de tantas honras, tantos
favores, de dichas tantas
como a ellos hacéis, en mí
resultan las alabanzas;
por mí y por ellos, Señor,
humildemente postrada
y rendida, no tan solo
como esposa, como esclava
a tus pies.
DUQUE
¿Qué haces? Del suelo
a mis brazos te levanta.
ESPOSA
¿Qué mucho que me interpreten
María, si tú me ensalzas?
DUQUE
¿Y qué mucho si por todos
tan agradecida hablas,
que por misericordiosa
también te interpreten Ana?
Y supuesto que la noche
tan trémulamente baja,
que habré de esperar al día
para entrar en la batalla,
sea primer ceremonia
de esta militar usanza
el sentaros a mi mesa,
cuya honra vinculada
quedará a los caballeros
del Tusón. Y cuando haya
la legal cena cumplido,
la de poneros añada
en los pechos el cordero.
Ya dije que fuego exhalan
sus eslabones; ya dije
que a honor de la Ley de Gracia,
mi amante esposa, se funda
con estas dos circunstancias.
Ven, esposa, y venid todos.
Y ay de aquel que con dañada
intención ponga en el pecho
el cordero y no en el alma.
Mirando a la Malicia .
MALICIA
A mí me mira, si es
Aparte
que mis designios alcanza.
ANDRÉS
Aunque a todos, Señor, honran
tus obras…
MATEO
…con tus palabras
a todos turbas.
JUAN
¿Quién puede
ir a tanto honor…
DIEGO
…con mala
intención?
DUQUE
Alguno, que
quizá entre nosotros anda.
MALICIA
Aparte
El corazón se me ha muerto
dentro del pecho.
PEDRO
Señala
quién es, verás qué sañudo
león le hago.
DUQUE
Basta, basta,
que al más sañudo león
el canto del gallo espanta.
Venid, pues.
ANDRÉS
No en vano el mundo…
DIEGO
…Felipe, Señor, te aclama…
TODOS
…pues vas a vencer la fiera
cerviz de siete gargantas.
Vanse los cinco.
MALICIA
Que caiga en mí la sospecha
Aparte
de su voz o que no caiga,
he de entrar a ver en qué
la Orden del Cordero para,
pues fue el fin a que introduje
misterio de sombras tantas.
Vase
DUQUE
Bautista.
BAUTISTA
¿Qué es lo que quieres?
ESPOSA
Oración.
ORACIÓN
¿Qué es lo que mandas?
DUQUE
Que tú, pues sabes mejor
que todos estas montañas…
ESPOSA
Que tú, pues eres quien más
las noches en vela pasas…
DUQUE
…te quedes de posta en ellas…
ESPOSA
…te estés en esta de guarda…
DUQUE
…que aunque a la cena no asistas,
no por eso te hará falta
el cordero, pues verás
que siempre contigo anda.
ESPOSA
…que aunque has de hallarte en la cena
(pues siempre a mí me acompañas)
con todo eso sea otro el paso
donde la Oración aguarda.
ORACIÓN Y BAUTISTA
¿Qué nombre me dejas?
DUQUE Y ESPOSA
Fe.
Vanse
ORACIÓN Y BAUTISTA
Tú verás mi vigilancia.
Sale la Lisonja .
LISONJA
En este sitio la posta
la Sinagoga me encarga,
y pues la Lisonja siempre
ha servido desvelada
en agrados, conocer
tengo a todos cuantos pasan.
Paséanse los tres, cada uno en su puesto, y en medio la Oración.
ORACIÓN
Pues tengo de estar en vela
divierta la voz mis ansias.
Canta
Alerta, mortales, alerta, mortales,
y no temáis desdichas ni males
mientras la Oración os asiste despierta,
alerta, alerta, alerta.
BAUTISTA
Pues allí canta otra posta.
LISONJA
Pues allí otra posta canta.
BAUTISTA
Cante yo si así se alivia.
LISONJA
Cante yo si así descansa.
BAUTISTA
Canta
Alerta, soldados.
LISONJA
Canta
Alerta, soldados.
BAUTISTA
Canta
Y no, no os aflijan…
LISONJA
Canta
Y no, no os aflijan…
BAUTISTA
Canta
…recelos.
LISONJA
Canta
…cuidados.
BAUTISTA
Canta
Que yo os aseguro…
LISONJA
Canta
…y os guardo la puerta.
ORACIÓN
Canta
Alerta.
BAUTISTA
Canta
Alerta.
LISONJA
Canta
Alerta.
Sale la Malicia con el Tusón al cuello, como espantado.
MALICIA
El cordero que exterior
insignia pendiente al pecho
significa otro interior,
no sé en mí qué efecto ha hecho
de ira, asombro, pasmo, horror,
después que le puse en él;
que cuando a todos ha sido
dulce, manso, afable y fiel,
para mí sólo ha tenido
lo acedo, áspero y cruel.
Pues muerto el corazón, muerta
me deja el alma (¡ay de mí!),
que uno helado y otra yerta
rabio y gimo.
BAUTISTA
Un hombre allí
viene.
Canta
Alerta.
ORACIÓN
Canta
Alerta.
LISONJA
Canta
Alerta.
MALICIA
¿Cómo, ya que he recibido
el Orden del Tusón de Oro,
sabré el valor que ha tenido?
Que examinando un tesoro
dice lo que hay escondido.
BAUTISTA
¿Quién va?
MALICIA
Un hombre que concierta
salir a aquesa desierta
campaña.
BAUTISTA
El nombre me dé.
MALICIA
¿Qué nombre? Un hombre sin fe.
BAUTISTA
¿Fe hay? Pase.
Alerta.
Vase Oración Canta
LISONJA
Canta
Alerta.
MALICIA
¿Cómo salir me ha dejado
solo porque llegó a oír
fe? Mas (¡ay de mí!), cuidado,
que como es para salir
bastó el haberla nombrado
debajo de negación.
ORACIÓN
¿Quién va?
Aparte
MALICIA
Aquesta es la Oración.
Poco me asusto de vella,
que quizá consiste en ella
lo mayor de mi traición.
Gente de paz.
ORACIÓN
¿De paz?
MALICIA
Sí.
ORACIÓN
¿Pues en qué la paz veré?
MALICIA
En acercarme hacia ti.
ORACIÓN
Haz alto y da el nombre.
MALICIA
Fe,
bien que falsa.
ORACIÓN
Pues fe oí
y no me toca que advierta
si es fe viva o si es fe muerta,
pase.
Vase
MALICIA
Pues ya mi ambición
rompió gracia y oración,
adelante vaya.
LISONJA
Alerta,
que llega gente. ¿Quién va?
MALICIA
¿Aún otra posta me queda?
LISONJA
Sí. ¿Quién va, digo?
MALICIA
Quien ya
sabe cómo pasar pueda.
LISONJA
¿El nombre?
MALICIA
Fe.
LISONJA
Hágase allá
que no conozco a la Fe
ni vive ese nombre aquí.
MALICIA
Luego ¿ya al campo llegué
de la Sinagoga?
LISONJA
Sí.
MALICIA
¿Quién su primer posta fue?
LISONJA
Quien agradarla codicia.
MALICIA
Luego ¿la Lisonja eres?
LISONJA
¿Quién tan presto el serlo indicia?
MALICIA
Quien quiere lo que tú quieres.
LISONJA
Luego ¿tú eres la Malicia?
MALICIA
Sí, que huyendo como tú
de aquese palacio excelso,
traigo robada una joya,
Lisonja, en que del primero
discurso nuestro presumo
que está cifrado el misterio
que tanto me asombra.
LISONJA
¿Cómo?
MALICIA
Oye.
Sale la Sinagoga .
SINAGOGA
¿Con quién (cuando vengo
de ronda en la noche obscura
asegurando los puestos
de mi gente, que ya en arma
está), Lisonja, te encuentro
hablando?
LISONJA
Con un soldado
que a tu campo viene huyendo
del campo contrario.
SINAGOGA
¿Qué hay
en él, soldado, de nuevo?
MALICIA
Que a honra de su amante esposa
un Orden Felipe el Bueno
de Austria, si es que vuelvo a hacer
de la metáfora acuerdo,
ha instituïdo, porque
armados sus caballeros
salgan contra ti a campaña.
SINAGOGA
¿Qué Orden es?
MALICIA
La del Cordero,
que aunque acá fuera se explica
me está abrasando allá dentro.
Con este, pues, Tusón de Oro
pendiente en piedras de fuego,
cuyos motes son Herido
luce, a que se añade luego
Tú sola y no otra, pretende
que señalados los pechos,
yendo publicando honores,
vayan aumentando esfuerzos.
Robado le traigo a causa
de que aquilatar deseo
qué ley tiene su oro.
SINAGOGA
A mí
me toca, soldado, eso
de aquilatarle la ley.
¿Quieres, porque pueda hacerlo,
vendérmelo?
MALICIA
Ya yo en mí
como vendido le tengo,
pues pasé de la Oración.
Lo que ahora falta es el precio.
SINAGOGA
Ponle tú. ¿Qué es lo que quieres,
di, por él?
MALICIA
Treinta dineros.
SINAGOGA
Si el oro es fino, no es mucho,
mas que anda, soldado, temo
mucha malicia en el oro.
MALICIA
Claro está, que yo le vendo.
SINAGOGA
Y así hasta tocarle no
le he de pagar. Tráeme presto,
Lisonja (pues para mí
nunca más llegaste a serlo),
las piedras de mis contrastes
y luz.
Vase la Lisonja .
MALICIA
¿Pues tú entiendes de esto?
SINAGOGA
Lapidaria hay quien me llame,
piedras me da un Evangelio
y crisol me hace algún
Salmo
de los justos y, en efecto,
de contrastes siempre tiene
la Sinagoga instrumentos.
Vuelve a salir la Lisonja con luz y en una fuente lo que van diciendo los versos.
LISONJA
Tus piedras de toque y luz
traigo.
Dale el collar.
SINAGOGA
Alumbra, que ver quiero
lo que compro. Estas no son
piedras de valor ni aprecio,
engastados pedernales
son no más.
MALICIA
Ni yo las vendo
por de más fondo tampoco.
¿No dije que está diciendo
la letra que Herido luce?
SINAGOGA
¡Ay! ¿Qué dices? Mas ¿qué es esto:
unidos pedernal y oro?
¡Oh, no signifiquen, cielos,
divino y humano unidos!
MALICIA
No lo creas.
SINAGOGA
No lo creo,
que si lo creyera no
anduviéramos en esto.
Pruebo el oro.
Tócale a una soga.
MALICIA
¿En qué le pruebas?
SINAGOGA
En un esparto le pruebo,
por si su aspereza le hace
descubrir mezcla y es cierto
que la humanidad descubre
de la soga el sentimiento
en el primer toque.
MALICIA
Pasa
a otro examen.
SINAGOGA
Ya lo intento.
Tócale a unos azotes.
MALICIA
¿A un azote le examinas
de cáñamo y zarzas hecho?
SINAGOGA
Sí, que cáñamos y zarzas
son las forjas de mi incendio.
MALICIA
No le des más.
SINAGOGA
¿Cómo no?
Cinco mil veces le tengo
de examinar a este toque
y al de estas espinas luego.
Tócale a una corona de espinas.
Y no contenta, pasar
hasta el acerado hierro
Tócale a unos clavos.
de estos clavos y este palo,
Tócale a una cruz.
que en opiniones de cedro
por lo incorruptible hará
que el oro… ¿pero qué es esto?
Dentro ruido de truenos y tempestad.
LISONJA
Que al arma tocan, no solo
uno y otro campo, pero
aun todo el cielo parece
con relámpagos y truenos
que al son de sus cajas pone
en arma los elementos.
Deja caer la fuente con las insignias.
MALICIA
Al tocarle (¡ay infelice!)
a los clavos y al madero,
todo se estremece, todo
se turba.
Ruido
SINAGOGA
Y en mí el aliento
ha fallecido. ¿Qué digo?
¿Yo me acobardo, yo temo?
Para que se vea que nada
me enmienda, a la compra vuelvo.
Ruido.
Y aunque todo dice liga
de baja mezcla, aun con eso
es mío el cordero; y pues
entre las manos le tengo,
dale el dinero, Lisonja,
y ven donde en tanto estruendo
mis gentes, de mí asistidas,
no desmayen los alientos.
Vase
LISONJA
A tanto escándalo absorta
de mirarte (¡ay de mí!) tiemblo.
Ruido
Toma el dinero, Malicia,
que fue del Tusón el precio.
Arma, arma, guerra, guerra.
Vase, dejándole unas monedas.Dentro
MALICIA
¿Qué es esto? (¡ay de mí!) ¿Qué es esto?
in duda expira la inmensa
fábrica del universo
en la sangrienta batalla
de aire, tierra, mar y fuego.
Y si como humano hablo,
¿qué mal he hecho, qué mal he hecho?
Mas si hablo como quien
se ha revestido en mi pecho,
no hice mal, no hice mal, que
no hay en mí arrepentimiento.
Y así el dinero arrojado
a los umbrales del templo,
moriré a mis propias manos
desesperado, advirtiendo,
mortales, que lo que no
pudiera hacer por sí mesmo
el Demonio, pudo hacer
tomando por instrumento
a la malicia de un hombre.
Arma, arma.
VaseSalen la Esposa y la Simplicidad .Dentro
ESPOSA
Hacia este puesto,
Inocencia, fue por donde
mi esposo a triunfar muriendo
entró en la batalla, y yo
contigo seguirle intento.
SIMPLICIDAD
Será fuerza que los dos
le sigamos, que en todo esto
solo Gracia e Inocencia
han quedado.
ESPOSA
¿En qué tropiezo?
Repara en las insignias.
Mas no es tropezar sino
dar de ojos. Dadme, cielos,
valor para ver las ruinas
que aquí arrojadas encuentro.
SIMPLICIDAD
¿Qué son?
ESPOSA
Un collar de quien
alguno de los corderos
del Tusón pendiente ha estado
y ese entre estragos envuelto
de espartos, cáñamos, zarzas,
espinas, clavos y leño,
y todo teñido en sangre.
SIMPLICIDAD
¿Pues qué recelas?
ESPOSA
Recelo
que hayan los contrastes sido
del acendrado oro bello
del cordero, que de él falta.
SIMPLICIDAD
¿De qué lo infieres?
ESPOSA
Lo infiero
de que para examinarle
la ley del oro habrán hecho
costosa experiencia en él,
y no sin causa lo siento,
que siendo para probarle
la ley, como he dicho, y siendo
yo la ley, ¿qué mucho que
con sacrílegos extremos
hallen en mí los quilates
y en él las finezas? Estos
sagrados ricos despojos
ve, Inocencia, recogiendo.
Va levantando las insignias y la Simplicidad recogiendo.
SIMPLICIDAD
¿Cómo a ellas la Malicia
llega con atrevimiento,
si aun siendo yo la Inocencia
llego con temor?
Vase Tocan la caja.
ESPOSA
Y puesto
que dura la lid, he de ir
por esta parte siguiendo
sus pisadas.
Sale la Sinagoga con la espada desnuda.
SINAGOGA
No podrás,
que soy yo quien la defiendo
y no ha de pasar de aquí
la Ley de Gracia, supuesto
que yo he examinado el oro
del Tusón de su cordero
y en la mezcla de lo humano
la liga le he descubierto.
Y si no mira vencido
su campo, roto y deshecho,
y que todos sus soldados,
por más que les honró el pecho
con la insignia del Tusón,
todos le han dejado; pero
¿qué mucho si competir
quiso con el león soberbio
de Judá el cordero humilde
de Austria? Y si quieres verlo,
vuelve a esa nube los ojos,
en cuyo abrasado seno
coronado mi león
triunfa en las alas del viento.
Ábrese el carro de la nube y vese el león coronado.
ESPOSA
Ya veo que de Judá
el león triunfa, mas si eso
padeció en lo que es de humano,
no de divino, advirtiendo
que aun vencido en la batalla
triunfará después de muerto.
Y si no, vuelve también
los ojos tú a aquel supremo
palacio, donde verás,
adelantándose el tiempo,
celebrando al tercer día
en el oráculo excelso
Capítulo General
con todos los caballeros
de la Orden del Tusón
en su púrpura tiñendo
los mantos capitulares
que instituyó para eso
de rojo color.
Tocan chirimías, ábrese el palacio y vese sentado el Duque en una silla con manto carmesí del Tusón, y luego van bajando con el mismo manto Andrés, Pedro, Bautista, Juan, Mateo, Diego y la Simplicidad.
SINAGOGA
¡Ay triste!,
que al verle vencedor tiemblo
después que le vi vencido.
DUQUE
Vasallos, amigos, deudos,
ya que en mi primera vista
alteraron los estruendos
de las armas lo festivo
de mis bodas, ahora es tiempo
de que las celebre el gozo
pasándose lo crüento
a incruento, a cuya causa
el capítulo celebro
del Orden que dediqué
a su beldad; y así vuelvo
con el manto carmesí
mis dos palabras cumpliendo:
Herido luce, y ya veis
si herido es mi lucimiento;
Tú sola y no otra, también
veis si lo cumplo, supuesto
que a vista de la que quiso
turbar de mi casamiento
la elección, vuelvo a sus brazos.
ESPOSA
Humilde tus plantas beso.
SIMPLICIDAD
He aquí que todas las cosas
son como se toman, puesto
que cosas que el otro Jueves
son llanto, en este contento.
SINAGOGA
¿Qué importa que victorioso
vuelvas, si todavía tengo
coronado mi león?
DUQUE
No es tuyo desde este tiempo,
que pasando a ser blasón
del austro, que hoy represento,
pasará a ser león de España
en mi lugar, sucediendo
al Maestrazgo del Tusón
la fe, religión y celo
de sus católicos reyes
Archiduques de Austria.
SINAGOGA
¿Y eso
no implica contradición,
hacer la orden del cordero
y del león el timbre?
DUQUE
No,
cuando son ambos lo mesmo.
SINAGOGA
¿Lo mesmo?
DUQUE
Sí.
SINAGOGA
¿Cómo?
DUQUE
Como
Dios enojado es león fiero,
manso cordero aplacado;
y porque lleguéis a verlo
mirad si es cordero el día
que el león se rasga el pecho.
Ábrese el león y vese el cordero.
SINAGOGA
Cuando cordero y león
sea, ¿será más que eso?
DUQUE
Si él también el pecho rasga,
será…
SINAGOGA
¿Qué?
DUQUE
…Alto Sacramento.
Ábrese el cordero y vese el Sacramento.
SINAGOGA
Pan y vino miro y toco.
DUQUE
Más es, pues incluye dentro
si también se rasga…
SINAGOGA
¿Qué?
Ábrese el Sacramento y vese un Niño de Pasión con soga al cuello.
DUQUE
…a Cristo en alma y en cuerpo,
y Maestre del Tusón;
trae el agnus Dei al cuello
y en las manos las insignias
que fue la Gracia cogiendo.
SINAGOGA
Yo lo creeré, o nunca o tarde.
ANDRÉS
Advierte, monstruo soberbio,
que soy Asesor del Orden
fundado en piedras de fuego
y tengo mi Tribunal
en la Corte cuyo centro
también es de pedernales,
que harán de tu duda incendio.
SINAGOGA
Mal me venceré al temor
si a la razón no me venzo.
¿Quién me lo asegura?
BAUTISTA
Yo,
pues yo te enseñé el cordero.
JUAN
Y yo, como Secretario,
doy fe y testimonio de ello.
MATEO
Y como su Coronista
también lo afirma Mateo.
DIEGO
Y yo, como Rey de armas,
con la espada lo sustento.
PEDRO
Y yo, que de sus tesoros
la llave dorada tengo,
te daré ayuda de costa
para que al entendimiento
cautives por el oído
y del alcance te absuelvo.
SINAGOGA
Por ahora nada me obliga,
sino el asombro y el miedo,
a ir donde prófuga y vaga
viva sin patria ni templo.
Vase
ESPOSA
Las dichas de mi ventura
doble con su sentimiento.
DUQUE
En tanto que se previene
a la Gracia otro festejo.
TODOS
Y las de todos humildes
a vuestras plantas, diciendo:
Con la música.
Jeroglífico siempre
de altos trofeos
es unir un escudo,
león y cordero.
CC0 1.0
Licence

Holder of rights
Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach

Citation Suggestion for this Object
TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. El Maestrazgo del Tusón. El Maestrazgo del Tusón. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbmp.0