Personajes
- EL LUCERO
- LA SOMBRA
- LA ESFERA DEL FUEGO
- LA ESFERA DEL AIRE
- LA ESFERA DEL AGUA
- LA ESFERA DE LA TIERRA
- LA NATURALEZA HUMANA
- EL MUNDO
- LA INOCIENCIA
- EL JUDAÍSMO
- LA GENTILIDAD
- EL PEREGRINO
- MÚSICOS
Sale el Lucero vestido de estrellas.
LUCERO
¡Ah del confuso horror,
cuna del pasmo y tumba del temor,
patria horrible y cruel
del susto infame, del asombro infiel,
escuela del penar,
mansión del llanto, casa del pesar,
reino de confusión,
Babel del siglo y lóbrega región
del espanto, el rencor y la impiedad!
¡Ah del centro de cuya obscuridad
la noche arrastra el lóbrego capuz!
¡Ah del privado auxilio de la luz,
línea del mal, antípoda del bien,
ciudad sin Dios! ¡Ah del abismo!
Sale la Sombra, vestida de negro, de un peñasco.
SOMBRA
¿Quién,
penetrando veloz,
al pavoroso acento de su voz
deste siempre infeliz
calabozo la esfera, a la feliz
luz para todos, para mí cruel,
me fuerza, abriendo dél
el pálido bostezo, hoy a salir
a perturbar de tanto azul zafir
el puro rosicler,
pues demudaron, al llegarme a ver
desde el menor hasta el mayor farol,
su faz la luna y su semblante el sol?
¿Quién pues, quién me llamó?,
que la Sombra no ve si no oye.
LUCERO
Yo.
Yo; que nadie de ti,
trémulo asombro, se valiera…
SOMBRA
Di.
LUCERO
…sino solo quien fue
nocturno rayo tuyo, y bien se ve
serlo yo en que llegándose a apagar
mi luz, al trasmontar el día en el mar,
profético Isaías, que lo vio,
«Lucero de la tarde» me llamó.
SOMBRA
Ya los ojos abrí
y a pesar de la luz te conocí.
Dime qué quieres, pues
que ya sabes cuán tuya soy.
LUCERO
Que estés
atenta un breve rato a mi dolor.
SOMBRA
¿Dolor tú?
LUCERO
Sí.
SOMBRA
¿De qué?
LUCERO
De odio y amor.
SOMBRA
¿De odio y amor a un mismo tiempo?
LUCERO
Sí.
SOMBRA
¿De quién el odio fue?
LUCERO
De un sol que vi.
SOMBRA
Pues di ¿el amor de quién?
LUCERO
De un sol que vi también.
SOMBRA
¿Luego son ya, ¡ay de mí!, los soles tres?
LUCERO
No te asustes, que un sol hay no más.
SOMBRA
Pues
si ese es el regular
reloj de ese divino luminar
que de los astros rey
a la noche y al día pone ley
gozando el día entero su esplendor
y la noche partido, cuyo horror
de estrellas mancha el diáfano viril
diez a diez, ciento a ciento y mil a mil
¿cómo tú amas y aborreces dos
sin ser los soles tres?
LUCERO
Como de Dios
la imagen que sacó de su ejemplar,
que es la que llego a aborrecer y amar
por merecerlo ya su perfección,
ya por encarecerlo mi pasión
«sol» la llamé.
SOMBRA
Con todo, aunque salí
de una duda, otra duda resta.
LUCERO
Di.
SOMBRA
¿Cómo una imagen sola pudo hacer
dos efectos de amar y aborrecer?
LUCERO
Uno y otro sabrás
si atenta, ¡oh Sombra!, a mi dolor estás.
Ya sabes… pero no quiero
que lo que sabes escuches
sin que primero te informe
que mi voz mi pesadumbre.
Sal de esa prisión en que
la hermosa luz de quien huyes
encarcelada te tiene.
Llévala al primer carro.
SOMBRA
Ya te sigo.
LUCERO
¿Qué descubres
por todo aqueste horizonte?
SOMBRA
Permíteme que lo dude
que como desde el instante
que Dios de aquel globo inútil,
confusa masa —que «nada»
quisieron que se intitule
los profetas, bien que «caos»
los poetas le traducen,
por ser voz que significa
un todo que se confunde—,
me dividió de la luz
y en fuga al verla me puse,
es esta la vez primera
que al declinar de su lumbre
en oposición del día
la noche me restituye,
no es mucho que ciega al ver
tan nuevos objetos, turbe
la admiración y no sepa
lo que este horizonte incluye,
que aunque es verdad que seis noches
al orbe en silencio tuve
enviando mis tinieblas
a que de horrores le enluten,
yo —obscuridad en común
a quien tantos atribuyen
el ser de la culpa imagen
de cuyo origen se induce
serlo también de la muerte—
de aqueste seno lugubre
nunca salí, y así es fuerza,
puesto que encerrada estuve,
que —como dije primero—,
tan nuevos objetos hurten
la admiración a la vista
y al alma el sentido usurpen.
LUCERO
Pues pon en uno los ojos.
SOMBRA
Sean las hermosas luces
del sol, que como enemigas
es fuerza que me deslumbren.
LUCERO
¿Qué viste en él?
SOMBRA
El más bello
astro, que noble y ilustre
corazón del cielo, en todo
engendra, anima y influye,
tan liberal maravilla
que sus rayos le deslucen
pues de puro liberales
vienen a hacerse comunes,
que si él se estimara, y solo
tal vez, de su hermoso lustre
ostentara la belleza
a pesar de la costumbre
fuera otro tanto más sol,
pues no hay nadie que se asuste
de verle hoy morir, porque
saben todos que madrugue
mañana a ser otra vez
sin que él se lo dificulte
el mejor párrafo de ese
encuadernado volumen,
y si transciende mi vista
a más que a verle y discurre
a entenderle, me parece,
bien que sus rayos me ofusquen…
LUCERO
¿Qué?
SOMBRA
…que la esfera del fuego
entre astros que se traslucen
se me representa como
pidiéndome que la escuche.
LUCERO
Pues escúchala; quizá
sabrás a lo que te truje.
Ábrese el primer carro, que será un globo celeste, y vese dentro a caballo sobre una salamandra la Esfera del Fuego y al redor de ella pintado unzodiaco con los signos y más astros y imágenes quese puedan imitar, en cuya rueda ha de estar en movimiento mientras ella representa cantando.
ESFERA 1.ª
Bella esfera del fuego que a cargo tuve,
da calor a cuanto tu vista incluye
porque al vivir todo de ver tus luces
la Naturaleza de todo triunfe.
LUCERO
¿Hasla escuchado?
SOMBRA
Sí, pero
no sé a qué fin se conduce
tu pretensión.
LUCERO
Pues bien claro
te lo ha dicho: mas no apures
el discurso en entenderla,
puesto si a otro objeto acudes
que él te lo dirá mejor.
Pues sea el aire el que me alumbre.
LUCERO
Y en él ¿qué ves?
SOMBRA
Un hermoso
diáfano cuerpo voluble
cuyo espacio es de las aves
mansión, pues con inquietudes
hermosamente veloces
no hay parte en que no se crucen;
su canto y su vuelo a un tiempo
son al que curioso estudie
sus idiomas ya carácter,
ya vaticinio, si arguyes
que no acaso aquellas canten
y no acaso estotras sulquen,
y si como en la región
del fuego una imagen pude
ver imaginada, puedo
ver que otra la sustituye
en el aire, me parece
que otra aquellas voces suple.
LUCERO
Pues atiende y solicita
entender lo que pronuncie.
Ábrese el segundo carro, que será una nube, y vese dentro la Esfera del Aire sobre un águila y alrededor de ella otra rueda en que estarán como volando varios pájaros, los cuales estarán también en movimiento, y ella canta.
ESFERA 2.ª
Bella Esfera del Aire que a cargo tuve,
dale aliento a cuanto tu ámbito incluye
porque todo alentado de auras tan dulces
la Naturaleza de todo triunfe.
SOMBRA
Tampoco agora he entendido
nada, ni sé qué me anuncie.
LUCERO
Pues pasemos a otro objeto.
SOMBRA
Sea pues al que me mude
ese encarcelado monstruo
que desbocado presume
sorberse la tierra y cuando
montes sobre montes sube
a equivocar con el cielo
las espumas y las nubes
apenas llega atrevido
al margen que le resurte
cuando a una rienda de arena
todo su furor reduce.
Este, pues, de peces que
se encubren y se descubren
tal vez que del agua saltan
y tal que en ella se hunden,
con la voz de sus sirenas
también hablarme presume.
LUCERO
Pues escúchala, podrá
ser que mi pena articule.
Ábrese el tercer carro, que será un escollo de mar, y dentro de él se ve la Esfera del Agua sobre un delfín y alrededor de ella, también en movimiento, una rueda de varios animales.
ESFERA 3.ª
Bella Esfera del Agua que a cargo tuve,
da alimento a cuanto tu esfera inunde
porque a todo animando tus arcaduces
la Naturaleza de todo triunfe.
SOMBRA
Pues aun no la entiendo, sea
cuarto objeto aquella cumbre
de la tierra a quien posee
la variada muchedumbre
de diversos animales
que unos bajan y otros suben
entre árboles, cuyas copas
al aire que las sacude
hojas y frutos obstentan,
siendo del peso que sufren
no poco alivio las flores
que en olorosos perfumes
su falda con laberintos
de varios matices pulen.
Ábrese el cuarto carro, que será un peñasco, y vese en él la Esfera de la Tierra sobre un león, y entre árboles y flores varios animales que también estén en movimiento alrededor de ella, y ella canta.
LUCERO
Pues ya que allí de la tierra
la hermosa imagen descubres
atiende, que ella podrá
ser que mi dolor divulgue.
ESFERA 4.ª
Bella esfera del orbe que a cargo tuve,
da vigor a cuanto de ti produces
porque todo naciendo de tus virtudes
la Naturaleza de todo triunfe.
LUCERO
Habraslo entendido agora.
SOMBRA
No, pues todo se resume
a un mismo concepto que es
saber que a un tiempo procuren
la tierra, el agua, aire y fuego
que sus esferas tributen
para una Naturaleza
el fin a que las conduce
su inmenso criador.
LUCERO
Pues de eso
¿mi odio y mi amor no se arguyen?,
¿mi odio y mi amor no se explican?,
¿mi odio y mi amor no se inducen?
SOMBRA
No, si ya no es que más claro
lo digan cuando se aúnen.
LUCERO
Pues atiende.
ESFERA 4.ª
Aire, Agua y Fuego,
ya que el día restituye
a mis campos sus colores
haciendo a la noche que huye
que el manto de sus tinieblas
o se aje o se arrebuje,
venid a mi esfera todos
para que cuando madrugue
la Humana Naturaleza
halle en nuestras prontitudes
los vasallajes de tanta
merecida servidumbre.
ESFERA 1.ª
Dices bien, y yo una llama
llevaré con que se alumbre.
ESFERA 2.ª
Yo un abanico de pluma
que ese calor desminuye.
ESFERA 3.ª
Yo en agua un espejo donde
su gran belleza la adule.
ESFERA 4.ª
Yo mis frutos y mis flores,
y nuestras voces se junten
porque todas a una voz
con el día la saluden,
diciendo todas sin que
la confusión nos perturbe:
Cantando todas.
TODAS
Bella esfera…
ESFERA 1.ª
…del fuego…
ESFERA 2.ª
…del aire…
ESFERA 3.ª
…del agua…
ESFERA 4.ª
…del orbe…
TODAS
…que a cargo tuve…
…da calor a cuanto…
ESFERA 1.ª
…tu vista influye…
ESFERA 2.ª
…tu ámbito incluye…
ESFERA 3.ª
…tu esfera inunde…
ESFERA 4.ª
…de ti produces…
TODAS
…porque todo…
ESFERA 1.ª
…viviendo…
ESFERA 2.ª
…alentando…
ESFERA 3.ª
…animando…
ESFERA 4.ª
…naciendo…
ESFERA 1.ª
…de ver tus luces…
ESFERA 2.ª
…de auras tan dulces…
ESFERA 3.ª
…tus arcaduces…
ESFERA 4.ª
…y tus virtudes…
TODAS
…la naturaleza de todo triunfe.
Ciérranse las cuatro apariencias.
LUCERO
¿Aun no lo entendiste?
SOMBRA
No.
LUCERO
Pues ya que escusar no pude
el referir mis desdichas
atiende aunque me murmuren
que a vueltas de lo que sabes
lo que no sabes pronuncie.
Yo, pálida, oscura Sombra,
a quien lugares comunes
llaman «culpa» y llaman «muerte»
porque como a tal te busque,
soy, aunque este negro manto
mi noble persona encubre,
por alta naturaleza
príncipe augusto y ilustre
tan grande que el sol, hermoso
rey de esos campos azules,
aprendió la luz de mí,
pues primero que el sol tuve
el tridente de los rayos
y el imperio de las luces.
Antes que él resplandeciente
fui: su splendor se presume
que se encendió en las pavesas
de mi despreciada lumbre;
natural soy de un imperio
que todo el ámbito incluye
del cielo, cuyas provincias
son once en quien distribuye
la corte tantos favores
que por sí niegan o influyen.
Sus muros son de diamante
en quien se graban y esculpen
crisólitos y topacios,
y para que los inunde
un foso de cristal tienen,
firmamento que asegure
su incendio. Y en él se miran
almenas y balaústres;
sus torres y capiteles,
pirámides de luz suben
hasta perderse de vista
donde no hay lince que apure
en qué paran, porque es
el pabellón que los cubre
un espacio imaginario
que los ingenios confunde.
Cortesanos deste imperio
son potestades, virtudes,
tronos y dominaciones,
serafines y querubes.
Destos fui yo, bien mi genio
te lo dirá, si traduces
querub «plenitud de ciencia»;
y tanta en mí el cielo infunde
que están en mí los objetos
de todas sus plenitudes.
Tan cerca de la persona
del rey me crié que tuve
grande parte en sus secretos,
si bien del todo no estuve
en su gracia confirmado,
que a estarlo una vez, no dudes
que no pudiera perderla;
mas de suerte me introduje
con él que me reveló,
una vez que verle pude
afable, arcanos misterios
y el que yo entender no supe
fue que me enseñó a su esposa
entre rasgos y vislumbres
de un retrato, en cuya rara
hermosura, puso útil
el pincel menos primores
que yo admiraciones puse,
pues al instante sentí
mil celosas inquietudes
y como tan mal los celos
se finjan y disimulen
—porque en efecto no es noble
quien con celos calla y sufre—
empecé celoso y triste
con vanas solicitudes
a mostrar cuánto sentía
que a los dos un lazo junte,
y como es del envidioso
naturaleza y costumbre
decir mal de lo que envidia,
defetos suyos propuse
a mi príncipe diciendo
que no era de sangre ilustre
por ser su naturaleza
inferior, y que no dude
que yo el primero de todos
obedecerla rehúse,
aunque el resto de su corte
por emperatriz la jure,
dije; y siguieron mi voz
infinitas multitudes
de vasallos rebelados
que tras mí a mi bando truje.
Hiciéronse de la parte
del rey otros que presumen
de leales, con que yo
en comunidades puse
el reino. No hay parte donde
ya escándalos no se escuchen
de cajas y de trompetas,
o pavorosas o dulces.
Para coronar mis tiendas
jeroglíficos compuse
de serpientes coronadas,
que humo exhalan, fuego escupen.
Los de otro bando en las suyas,
como castigar presumen
delitos, señas de muerte
pusieron, horcas y cruces.
Llegó de la lid el plazo
y, para que no me angustie
contar el reñido duelo
de vicios y de virtudes,
baste decir que un caudillo
del rey a quien se atribuye
nombre de «quién como Dios»
toda mi pompa desluce
tanto que a nunca más ver
de mi hermosa patria hube
de salir donde el abismo
para siempre me sepulte.
Desta, pues, infame ruina
fue forzoso que resulten
aquel odio, aquel amor
que en el principio propuse
ya en favor, ya en odio de esa
Naturaleza que ilustre
reina hoy del universo
no solo posee en quietudes
blandas, en blandas delicias,
rayos, auras, golfos, cumbres,
pues fuego y aire, agua y tierra
quieren que de todo triunfe,
pero siendo como es
hija del Mundo, presume
ser heredera de aquella
patria hermosa a quien yo tuve
tanta acción como perdieron
mis locas ingratitudes.
Y así enamorado a un tiempo
de un sol que abrasa y no luce
y rencorioso de ver
que ella es la que me destruye,
es fuerza que hacerla mía
o por el amor procure
o para que no sea ajena
de contrario arbitrio use,
y entre cuantos o celoso
o enamorado dispuse,
el principal en que tú
solicito que me ayudes
es que, pues eres, ¡oh Sombra!,
la que las plantas produces
que en el Monte de la Luna
frenético sueño infunden,
me conficiones a ruego
hoy de mis solicitudes
un hechizo que la atraiga
a mi amor, o que la mude
sus perfecciones de suerte
que quede para otro inútil.
Mágica eres si a David
se ha de creer cuando juzgue
que en brutos los hombres vuelves,
a cuyo fin introduje
los elementos porque
los vicies y los perturbes
valiéndote de los medios
naturales y comunes,
que aunque es verdad que no es nuevo
podrá ser que lo disculpe
el teatro si a ver llega
el fin que de ellos resulte
cuando inficionada esa
Naturaleza intitule
«la cura y la enfermedad»
su vida, si es que la cure
el médico prometido
a las humanas saludes.
SOMBRA
Aunque responder pudiera
que no solamente hoy
en ese sentido soy
o mágica o hechicera,
sino en otros infinitos,
—pues no hay ciencia prohibida
que esté a mi ciencia escondida
como allá la tierra a gritos
dirá en la nigromancía
de Saúl, cuando con él
hable algún muerto, y en Bel
la ciega piromancía
cuando en fuego ejecutada
de idólatra sacrificio
dé de mi saber indicio;
bien como luego alterada
el agua, la hidromancía,
de la culpa universal,
verá en su puro cristal,
dando la heteromancía
al aire al ver que turbada
a media tarde de su esfera
el sol a mis manos muera—,
no lo he de hacer, que asentada
una vez esta opinión
no quiero echar a perder
el tiempo que ha menester,
Lucero, tu pretensión.
¿Que quieres, pues? ¿Que inficione
el tósigo de mi aliento,
puesto que no habrá elemento
a quien mi saña perdone?
LUCERO
Ya que a mi ruego movida
te enternece mi tristeza,
la Humana Naturaleza
quede de mi amor vencida
o de mi odio castigada;
búscate tú el medio.
SOMBRA
Espera,
¿quién la hermosa primavera
de esta fábrica labrada
para alcázar suyo pisa?
LUCERO
Este es un simple villano,
y que es la Inociencia es llano
pues de serlo nos avisa
el que aquí tenga asistencia,
porque en este paraíso
solo el autor suyo quiso
que la asista la Inociencia.
SOMBRA
Como yo a aqueste posea
él…
LUCERO
Di.
Retírase el Lucero.
SOMBRA
…me introducirá.
Inociencia.
Sale la Inociencia de villano.
INOCIENCIA
¿Quién va allá?
SOMBRA
Quien solamente desea
servir a la soberana
reina que mil siglos viva,
y para que la reciba
se vale de vos.
INOCIENCIA
Muy vana
pretensión y mal fundada
traéis.
SOMBRA
¿Por qué?
INOCIENCIA
Porque, pardiós,
que no tenéis cara vos
de ser buena para nada.
SOMBRA
Jardinera soy, que sé
la agricultura mejor
que el sol, pues fruta ni flor
en este jardín se ve
de cuantas en él celebras
que yo no sepa entender.
INOCIENCIA
Traza tenéis de saber
vos aun más que las culebras,
cuanto más eso.
SOMBRA
¿De qué
lo inferís?
INOCIENCIA
Me ha parecido
que si no lo sois, lo heis sido
o lo queréis ser.
SOMBRA
No sé
por qué lo decís.
INOCIENCIA
Ni yo,
que esto no es más qué capricho
pero…
SOMBRA
¿Qué?
INOCIENCIA
Lo dicho dicho.
SOMBRA
Vamos donde está.
INOCIENCIA
Eso no,
que fuera cosa cruel.
SOMBRA
¿Por qué?
INOCIENCIA
Porque no se ha hallado
simpre que quiera a su lado
a quien sepa más que él,
y yo, en fin, soy la Inociencia
de su original justicia…
SOMBRA
Aparte.
(Yo te haré presto malicia.)
INOCIENCIA
…conque no tengo licencia
para recebir criados,
echá vuesa pretensión
por otro cabo, y pues son
sirvientes más avisados
los elementos y aquí
vienen a asistirla, todos
dones trayendo a sus modos
que ofrecerla, no de mí
hoy os valgáis, valeos de ellos,
que quizá alguno podrá
introduciros allá,
si bien vuesos ojos bellos,
vueso talle y vuesa gala
me ha obrigado de manera…
SOMBRA
¿Que?
INOCIENCIA
…que antes que os recibiera
os enviara noramala.
SOMBRA
¡Viven los cielos, villano!
INOCIENCIA
Tened, que no es de sofrir…
SOMBRA
¿Qué?
INOCIENCIA
Que quien viene a servir
quiera dar a otro la mano.
Vale a dar y él la tiene la mano y huye de ella y ella vuelve al Lucero.
SOMBRA
¡Quién los ojos te quebrara,
simple!
Yéndose
INOCIENCIA
¡Colebra!
SOMBRA
¡Insensato!
INOCIENCIA
¡Más colebra!
SOMBRA
¡Mentecato!
INOCIENCIA
¡Colebra otra vez!
Vase.
SOMBRA
Repara
cuán en vano en este llego
a entablar mi pretensión.
LUCERO
Pues no pierdas ocasión;
esta es la Esfera del Fuego:
su luz hermosa inficiona.
Sale de su carro la Esfera del Fuego con una hacha encendida; quiere la Sombra llegar y se retira.
SOMBRA
Sí haré; mas en sol y luna
y estrellas he visto una
basa, un manto, una corona
que forman sus luces bellas
cuyo resplandor me abrasa.
Manto el sol, la luna basa,
y corona las estrellas,
y yo inficionarlas no
podré, que dicen belleza
de Humana Naturaleza
a quien no he de tocar yo.
LUCERO
Pues en el aire el cruel
veneno ponga tu aliento.
Sale del suyo la Esfera del Aire con un abanico de plumas.
SOMBRA
Sí haré, aunque en vano lo intento.
Retírase también.
LUCERO
¿Por qué?
SOMBRA
Porque he visto en él
entre otras aves, ¡que pena!,
volar una nueva ave
tan hermosamente grave
que es ave de gracia llena.
LUCERO
Pues vicia el agua.
Sale de su carro la Esfera del Agua con un vaso de agua en una salva.
SOMBRA
Sí haré,
aunque mi temor disculpa
ver que con agua mi culpa
se ha de lavar.
LUCERO
Solo fue
la tierra la que quedó
sin darte pavor. Sus flores
inficiona.
Sale del suyo la Esfera de la Tierra con un azafate de frutas y flores.
SOMBRA
Son errores
que pueda infestarla yo.
LUCERO
¿Cómo?
SOMBRA
Como una azucena
me está amenazando hermosa
entre un lirio y una rosa.
LUCERO
Pues sus frutas avenena
ya que sus flores no puedes.
SOMBRA
Esas pienso que podré
y así entre aquestas pondré
Llega por detrás de la Tierra y toca las frutas.
el hechizo con que quedes
vengado de esa hermosura
pues si él no la atray a ti
por lo menos hará…
LUCERO
¡Di!
SOMBRA
…que padezca una locura
o enfermedad tal que no
quede perdida su paz
para otro dueño capaz.
Sale el Mundo con barba oyendo lo que hablaron.
LUCERO
El Mundo tu voz oyó.
SOMBRA
No importa, y en eso fundo
los efetos de después,
que esta culpa claro es
que la ha de saber el Mundo.
LUCERO
¿Cómo entendido en tan grave
mal no se da?
SOMBRA
Como es tal
que aunque más sepa su mal
parece que no le sabe.
LUCERO
Retirémonos de aquí
pues la fruta avenenada
queda.
SOMBRA
No hemos hecho nada
si no la come, y así
vendré en traje diferente
porque aún somos menester
la oreja de la mujer
y la voz de la serpiente.
Vanse los dos.
MUNDO
Elementos que la hermosa
máquina del universo
unís, unos de otros siempre
amigos y siempre opuestos
ya que os restituye el día
de las prisiones del sueño
a la gran Naturaleza,
jurada hija de mi imperio,
todos a ofrecer llegad
vuestros ricos dones bellos
saludando su hermosura,
pues ya amanecer la vemos
aurora de estos jardines.
LOS CUATRO
Va de músicas y versos.
Sale la Naturaleza ricamente vestida y los Elementos llegan con sus dones bailando alrededor de ella.
MÚSICA
Viva, viva felice siglos eternos
la que es hija del Mundo y hereda el cielo.
Viva, viva felice y a sus pies puestos
logren sus dones agua, tierra, aire y fuego.
ESFERA 1.ª
El sol desde su esfera
la ofrezca sus reflejos.
ESFERA 2.ª
Y tiemplen sus ardores
del aire los alientos.
ESFERA 3.ª
El agua en sus cristales
la sirva con espejos.
ESFERA 4.ª
Y la tierra con frutas
y con flores dicendo:
TODOS
Viva, viva felice siglos eternos
la que es hija del Mundo y hereda el cielo.
NATURALEZA
Dulce paz, dulce guerra, que a porfía
en lid amiga, en amistad opuesta
conserváis esta fábrica compuesta
en números de métrica armonía.
Al Fuego
Feliz yo a quien tu luz ofrece el día,
Al Aire
tu céfiro el halago de la siesta,
Al Agua
tu orilla el de la tarde, y tu floresta
A la Tierra
el blando lecho de la noche fría.
Feliz digo otra vez y otras mil veces
quien tal paz, quien tal lid, quien tal belleza
posee fiel, mira alegre y goza ufana.
Mas ¡ay, discurso que te desvaneces!,
si no puedo aunque soy Naturaleza
dejar de ser Naturaleza Humana.
MUNDO
No discursivo anticipe,
hija mía, el pensamiento
a sacras felicidades
los humanos sentimientos.
Vive en la paz de tu estado,
feliz, sin otros acuerdos,
que hasta ahora no eres mortal.
Sale la Inociencia
INOCIENCIA
Es verdad, mas con todo eso
es bien que esté sobre aviso
para no llegar a serlo,
y así yo, aunque la Inociencia
tuya soy, con uno vengo
que pienso que ha de importarte.
NATURALEZA
¿Qué es?
INOCIENCIA
No olvidar un precepto
porque entre troncos y flores
anda un áspid encubierto.
NATURALEZA
¿Qué áspid, Inociencia?
INOCIENCIA
Uno
tan cauteloso y tan bello
que tiene traza de echar
a perder el universo.
NATURALEZA
¡Qué como Inociencia hablas!
ESFERA 1.ª
Yo te alumbraré del riesgo.
ESFERA 2.ª
Yo te daré alas con que
puedas escaparte huyendo.
ESFERA 3.ª
Yo como leves espumas
desharé ese sentimiento.
ESFERA 4.ª
Y yo a las frutas y flores
que avenené en un madero
antídotos daré en otro.
NATURALEZA
¡Que hermosas son!
TODOS
¿No han de serlo…
ESFERA 1.ª
…si yo las matizo a rayos.
ESFERA 2.ª
…si yo a soplos las aliento.
ESFERA 3.ª
…si yo a riegos las cultivo.
ESFERA 4.ª
…si yo a raíces las prendo.
Sale la Sombra vestida de villana y llega a ella hablando como rústica.
SOMBRA
…y si yo su agricultora
soy la que te las ofrezco.
NATURALEZA
¿Quien eres tú?
INOCIENCIA
¡Este es el áspid!
DOS
¡Quita, loco!
DOS
¡Aparta, necio!
MUNDO
¿El áspid con rostro humano?
INOCIENCIA
Como esos por ahí encuentro.
SOMBRA
Una jardinera soy
que solo a servirte vengo
compadecida de ver
que seas dueño y no seas dueño
destos jardines.
NATURALEZA
Pues, ¿cómo
puedo yo serlo y no serlo?
SOMBRA
No siéndolo de lo más
y siéndolo de lo menos,
porque no comes de todas
sus bellas frutas supuesto
que todas son para ti.
NATURALEZA
Yo de todas como…
SOMBRA
Bueno,
¿de todas comes?
NATURALEZA
Sino es
de una.
INOCIENCIA
Cuidado con esto,
«de todas como», había dicho
antes que añadiera luego
«sino es de una».
MUNDO
Y bien, ¿qué sacas
de eso?
INOCIENCIA
Lo que saco desto
es que mintió la mujer
antes que el demonio mesmo,
y así no es mucho que vivan
más que el demonio mintiendo.
SOMBRA
¿Y por qué no comes de una?
NATURALEZA
Porque quiso Dios que en esto
le reconozca criador.
SOMBRA
¡Ay de ti, que no es por eso!
NATURALEZA
Pues ¿por qué?
SOMBRA
Porque no sea
tu ser como el suyo, eterno.
Come, y como Dios serás.
Toma de las frutas una y dásela.
NATURALEZA
¿Cómo puede ser?
INOCIENCIA
Comiendo,
me parece.
NATURALEZA
Sí haré, muestra,
que ser como Dios pretendo.
Mas ¡ay infeliz de mí!,
¿qué es esto, cielos, qué es esto?
Hace que come y queda suspensa como con un letargo.
SOMBRA
Mi delito y tu delito
de un mismo parto nacieron:
vivirás como yo vivo,
morirás como yo muero.
Y así, agora tú, Inociencia,
el Mundo y los elementos
podrán proseguir la glosa
pues yo cumplí con el texto.
Vase.
NATURALEZA
¡Ay de mí!, infelice, otra
y otras mil veces, ¿qué es esto?
MUNDO
Que todo el Mundo ha temblado
como que a todo le han muerto.
ESFERA 1.ª
Apagóseme la luz.
Mata el hacha.
ESFERA 2.ª
Faltole al aire el aliento.
Desmáyase.
ESFERA 3.ª
Quebró el agua sus cristales.
Quiebra el vidro.
ESFERA 4.ª
Gimió de la tierra el centro.
Terremoto.
INOCIENCIA
¿Qué profundo sueño es
este de que yo despierto?
NATURALEZA
El corazón a pedazos
se me ha quebrado en el pecho.
MUNDO
¿Qué sientes?
NATURALEZA
Que siento sé,
pero no, no sé qué siento.
¡No me mires, no me mires,
oh Mundo, que me avergüenzo
de verte y de que me veas!
Huye dél.
MUNDO
Llegad vosotros.
TODOS
¿Qué es esto?
NATURALEZA
No sé, no sé.
ESFERA 1.ª
¿Qué te ha dado?
NATURALEZA
¡No te acerques a mí, oh Fuego!,
Huye dél.
que con dos contrariedades
en un instante me has muerto.
ESFERA 1.ª
¿Dos contrariedades?
NATURALEZA
Sí,
pues ciega sin tu luz quedo
y de tu luz abrasada.
¿Cómo cielos, cómo cielos,
si me ha faltado la luz
no me ha faltado el incendio?
No abrases, pues que no alumbras,
¡que me quemo, que me quemo
a la inclemencia del sol,
obscuro y sañudo a un tiempo!
ESFERA 2.ª
¿Qué te aflige?
Huye dél.
NATURALEZA
Tú me afliges
tú, ¡ay infeliz! pues de estremo
a estremo pasa el dolor;
detén, aire lisonjero
hasta aquí, y furioso ya,
las ráfagas de tus vientos
que aterida de los fríos
notos, ábregos y cierzos
Temblando.
que respiras, me traspasas.
¡Que me hielo, que me hielo
a la inclemencia del Aire
frío y abrasado a un tiempo!
ESFERA 3.ª
¿Qué te angustia?
NATURALEZA
Tú me angustias.
Huyendo dél.
Guarda, encerrado elemento,
el coto al margen, y no
rompas el sagrado freno
que a raya te tiene; mira
que vas a inundar sediento
toda la naturaleza.
¡No tan presto, no tan presto
en profundos obeliscos
sepultes el universo,
que me ahogo, que me ahogo,
ya desde aquí padeciendo
las destemplanzas del agua
veloz, hidrópica a un tiempo…
ESFERA 2.ª
Abrígate en mí.
Huye della.
NATURALEZA
¿En ti?, ¿cómo,
madre ingrata, si en el seno
que me labraste la cuna
me labras el monumento?
¡Oh mal hubiesen tus frutas
y tus flores!… mas, ¡ay cielos!,
Ajando las flores y despedazándolas se ensangrienta las manos
donde dejé fruta y flor
abrojos y espinas siento.
Tu me ensangrientas y hieres,
¡que me muero, que me muero,
a inclemencias de la tierra
ingrata y fértil a un tiempo!
Todo, todo contra mí
se rebela, pues los tiernos
cantos de las aves no
son anuncios sino agüeros,
vaticinios sino asombros,
cláusulas sino lamentos;
los halagos de los brutos,
a mi obediencia sujetos,
ya son amenazas, todos
aguzando y previniendo
contra mí presas y garras.
¡Oh quién no llegara a verlos
por no verlos tan airados!
Tápase los ojos y déjase manchado el rostro con la sangre de las manos.
Pero, ¡ay infeliz!, primero
que ellos en mí los empleen,
yo misma más fiera que ellos
las emplearé en mí, arrancando
con rabiosa ira del pecho
pedazos del corazón.
Mas, ¡ay!, que aqueste no es medio,
y mejor será acudir
a la piedad que al despecho.
¡Fuego!
Vuelve a ellos y ellos huyen de ella.
ESFERA 1.ª
No borres mis luces
con el contagio que advierto
en las manchas de tu rostro.
NATURALEZA
Agua, ¿yo qué manchas tengo?
ESFERA 2.ª
Mírate, en estos cristales
las verás.
Hace que se mira en un arroyo.
NATURALEZA
La sombra veo
de mi muerte en mi semblante.
¡Qué horroroso está! ¡Qué feo!
¡Qué pavoroso! ¡Qué triste!
¡Aire!
ESFERA 3.ª
De ti he de ir huyendo
para que no me inficiones
NATURALEZA
¡Tierra!
ESFERA 4.ª
A verte no me atrevo.
NATURALEZA
¡Mundo!
MUNDO
No me digas nada
que harto tu contagio siento
y es verdad que todo el mundo
le ha de sentir.
NATURALEZA
¿Pues, qué es esto?
Si os acercáis es a herirme
y a huir de mí si yo me acerco.
TODOS
Sí, que no somos vasallos
ya.
NATURALEZA
Pues ¿qué sois?
TODOS
Tus opuestos.
NATURALEZA
¿Tú no me debes las luces?
Al Fuego [y al resto en los siguientes versos]
ESFERA 1.ª
Ni aun las sombras no te debo.
NATURALEZA
Tú el aliento.
ESFERA 2.ª
Si suspiras,
que ya en mí no hay más alientos.
NATURALEZA
Tú el cristal.
ESFERA 3.ª
Para que llores.
NATURALEZA
Tú los frutos.
ESFERA 4.ª
Si primero
los cultivas, y aun entonces
será en espinas envueltos.
NATURALEZA
Pues todos se me rebelan,
Inociencia, a ti me vengo.
INOCIENCIA
A muy buen puerto te acoges,
que yo he de ser lo primero
que te falte.
NATURALEZA
¿Tú faltarme?
INOCIENCIA
Sí, que aunque yo nunca puedo
habiendo sido Inociencia
cuanto a mí dejar de serlo
cuanto a ti puedo, porque
quién quita a humanos sujetos
el ser inocentes antes
y ser maliciosos luego,
y así trocado no en mí
sino en ti de ti iré huyendo
supuesto que a la inociencia
tú en ti en malicia la has vuelto;
no te acerques, no te acerques
a mí, que verte no quiero
de lepra cubierta toda.
NATURALEZA
¿Lepra es el mal que yo tengo?
INOCIENCIA
Pregúntaselo a Isaías,
Nahamán, y la hermana luego
de Moisés, pues por contagios
del pecado será el bueno
reputado por leproso,
y en los demás será ejemplo
la lepra, sin otras tres
razones que hay para serlo.
NATURALEZA
¿Cuáles son?
INOCIENCIA
Ser mal de manchas,
pegarse, y ser su remedio
la sangre del inocente.
NATURALEZA
Tú discurres todo, es cierto
pues sin duda es grande el daño
que hace al ignorante cuerdo.
¡Ay de mí, otra vez, y otras
mil veces! ¡ay de mí!, cielos
luna, sol, signos, estrellas,
agua, tierra, fuego, viento,
aves, peces, fieras, flores,
montes, valles, golfos, puertos,
tened lástima de mí.
Y pues corresponder veo
cuatro elementos a cuatro
humores que descompuestos
del natural equilibrio
han enfermado mi pecho
de tan contagioso mal
que el mundo le está sintiendo,
en metáfora de cura
buscad, buscad el remedio
para que pueda sanar
deste o tósigo, o veneno,
o letargo, o frenesí,
o lepra, que es lo más cierto,
la Humana Naturaleza
a quien un bocado ha muerto.
Vase.
LOS CUATRO
Gran mal la dio en un instante.
MUNDO
Pues a gran mal, gran remedio.
Échese un bando que diga
como yo, el Mundo, le ofrezco
deste imperio a la princesa
que heredera es de otro imperio
por su esposa a quien la diere
sana de su mal.
Vase el Mundo
ESFERA 4.ª
Echemos
todos el bando porque
no haya en mar, tierra, aire y fuego,
a quien público no sea
a los siglos venideros.
LOS TRES
Empieza tú, y sea trocando
las dulzuras en lamentos.
ESFERA 4.ª
Cantado
La Humana Naturaleza…
MÚSICA
La Humana Naturaleza…
ESFERA 4.ª
…padece un daño mortal…
MÚSICA
…padece un daño mortal…
ESFERA 4.ª
…y del Mundo la grandeza…
MÚSICA
…y del Mundo la grandeza…
ESFERA 4.ª
…hará a quien cure su mal
esposo de su belleza.
MÚSICA
…hará a quien cure su mal
esposo de su belleza.
TODOS
La humana Naturaleza
padece un daño mortal,
y del Mundo la grandeza
hará a quien cure su mal
esposo de su belleza.
Vanse con esta repetición de suerte que la acabendentro del vestuario.
INOCIENCIA
Buena esposa llevará,
fuera de que yo no creo
que habrá doctor que la cure,
porque si supieran ellos
curar fealdades, no hubiera
dónde echaran el dinero
que ganaran. Solo aquellas
dos viejas de allí frontero
dieran, si talentos tienen,
por cada arruga un talento.
Mas, malicia, poco a poco
que vais tomando muy presto
las liciones de Malicia,
aunque no mucho si advierto
cómo se tejen los siglos
de los instantes del tiempo.
¡Oh alegóricas figuras,
y cómo sabéis valeros
de retóricas licencias
de un instante en otro haciendo
en la representación
edades de los momentos!
Dígolo, porque ya el bando
que intiman los elementos
es a tres siglos notorio
y pues a sonar ha vuelto
teniendo ya quien le escuche,
eslabone el argumento
con la noticia del daño
la esperiencia del remedio,
pues a ese fin suena el bando
una y otra vez diciendo.
Vase la Inociencia repitiendo al entrarse con la música los primeros versos de la copla. Y salen prosiguiendo los demás, por una parte el Judaísmo y por otra la Gentilidad sin verse, representando aparte cada uno.
MÚSICA
La Humana Naturaleza…
INOCIENCIA
…padece un daño mortal…
GENTILIDAD Y JUDAÍSMO
La Humana Naturaleza
…padece un daño mortal…
MÚSICA
…y del Mundo la grandeza…
LOS DOS
…y del Mundo la grandeza…
MÚSICA
…hará a quien cure su mal
esposo de su belleza.
LOS DOS
…hará a quien cure su mal
esposo de su belleza.
GENTILIDAD
¿Quién de tan glorioso asunto
podrá apellidarse dueño
sino la Gentilidad?
JUDAÍSMO
¿Quién de tan heroico empleo
podrá, sino el Judaísmo,
tener el merecimiento?
GENTILIDAD
En dos principios lo fundo.
JUDAÍSMO
Con dos razones lo pruebo.
GENTILIDAD
Quien dice Naturaleza
Humana dice el inmenso
número de gentes, y es
el Gentilismo lo mesmo,
con que yo el interesado
soy en conquistar su reino.
JUDAÍSMO
Quien Naturaleza Humana
dice, dice todo el pueblo
y el Judaísmo es quien tiene
la antonomasia de serlo.
Conque me toca de tal
esposa, corona y cetro.
GENTILISMO
Y cuando a las ciencias se haya
de remitir el empeño
a mi cargo están las ciencias
de tres mil dioses que tengo
dando un dios a cada causa
y otro dios a cada efeto.
JUDAÍSMO
Y si ha de ser el estudio
desta experiencia el trofeo,
¿quién sabe más que quien es
de tantos rabinos maestro?
GENTILIDAD
Luego al Gentilismo toca
el hacerla suya.
JUDAÍSMO
Luego
el ganarla para sí
toca al Judaísmo.
LOS DOS
Puesto
que ella es en común de quien
yo en particular desciendo.
GENTILIDAD
Y así ¡ah del Mundo!
JUDAÍSMO
¡Ah del Mundo!
Sale el Mundo
MUNDO
¿Quién me llama? Mas ya veo
que sois la Gentilidad
y el Judaísmo, y gran yerro
fuera, siendo mis mayores
dos brazos, no conoceros.
Y así, quién sois no tenéis
que decir, sino el intento
que os tray a buscarme.
GENTILIDAD
Yo
habré de hablar el primero,
pues de la ley natural
desde que Nembrot al fuego
dio primera adoración,
bien que hijo bastardo, vengo.
JUDAÍSMO
Aunque pudiera alegar
también yo esa edad, hebreo
pueblo siendo desde Heber,
otra antigüedad no quiero
que la de la ley escrita,
que es de la que más me precio,
y así, habla primero tú.
GENTILIDAD
Pues digo, ¡oh Mundo! que oyendo
cuánto está enferma mi noble
Naturaleza, deseo
con las causas naturales
que estudié en dioses diversos,
dando a cada una su dios,
darla salud.
JUDAÍSMO
Según eso
una es nuestra pretensión
bien que no es uno el fin nuestro,
pues yo, doctor en la ley
de un solo Dios, darla espero
sana del mal que padece.
MUNDO
Vuestro cuidado agradezco,
y aunque en natural y escrita
ley sois tan doctos sujetos,
es infinito su mal,
y así, no sin causa, temo
que sin infinita ciencia
podáis hallarla el remedio.
GENTILIDAD
Yo he de intentarle.
JUDAÍSMO
Yo y todo.
Sale la Inociencia
INOCIENCIA
A pedirte albricias vengo.
MUNDO
¿De qué, Inociencia, o Malicia,
o quién eres, que no acierto
ya con tu nombre?
INOCIENCIA
De que
a la voz del bando creo
que el cielo en ecos responde
pues se oyen decir sus ecos.
MÚSICA
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en el suelo.
INOCIENCIA
Con cuya salva ha venido.
MUNDO
¿Quién?
INOCIENCIA
Un peregrino bello
que llaman samaritano
unos, otros galileo,
si bien el cabello en crencha
más muestra ser nazareno;
tan docto médico dicen
que es, que el nombre le han puesto
«es salud», y esperan dél
no solo que dé a los ciegos
vista, pies a los tullidos,
al paralítico esfuerzo,
descanso al endemoniado,
quietud al leproso, pero
en Magdalo y en Naín
creen que dé vida a los muertos.
JUDAÍSMO
¡Calla, loco!
GENTILIDAD
¿Pues de qué
te enojas con él?
JUDAÍSMO
No quiero
que venga con ignorancias
a predicarnos portentos.
GENTILIDAD
¿No puede ser que otro tenga
la virtud que no tenemos
nosotros?
JUDAÍSMO
Bien puede ser,
pero yo no he de creerlo.
INOCIENCIA
Pues porque lo creas, ¡oh tú,
bello joven estranjero!,
cuya patria no se sabe
hasta decirla tú mesmo…
Sale el Peregrino
PEREGRINO
Esas son mis señas, ¿qué
me quieres?, que nunca dejo
de responder yo a la voz
que me llama con afecto.
INOCIENCIA
Que una enferma que está aquí
visites.
PEREGRINO
Sí haré, supuesto
que ella solamente es
la salud por quien yo vengo.
¡Salve, oh Mundo!
MUNDO
Bien venido
seas. Y pues tan suspenso
me ha dejado tu venida,
que ni discurro ni entiendo
cómo ni de dónde vienes,
que nos lo digas deseo.
PEREGRINO
¿No me has conocido?
MUNDO
No.
PEREGRINO
Diralo así el evangelio.
JUDAÍSMO
Si el Mundo no te conoce,
todos los demás, ¿qué haremos
en no conocerte?, ¿quién
eres?
PEREGRINO
Yo soy…
JUDAÍSMO
Di…
PEREGRINO
Yo mesmo.
JUDAÍSMO
¿No más?
PEREGRINO
Sí, mi padre y yo.
JUDAÍSMO
¿Y quién es tu padre?
PEREGRINO
Necio,
sabe de mí y sabrás dél.
JUDAÍSMO
¿Cómo, Peregrino, habemos
de saber dél ni de ti
si el Gentilismo y yo, que hemos
visto la ley natural
y escrita, dudamos?
PEREGRINO
Viendo
otra ley.
JUDAÍSMO
¿Qué ley?
PEREGRINO
De gracia.
JUDAÍSMO
No la ha habido.
PEREGRINO
Habrala presto.
JUDAÍSMO
Mucho falta a las semanas
en los cómputos del tiempo;
pero esto ahora no es del caso
¿A qué has venido aquí?
PEREGRINO
A efeto
de que la Naturaleza
sea de mi ciencia premio.
JUDAÍSMO
¿Eres médico?
PEREGRINO
No solo
médico me llaman, pero…
JUDAÍSMO
¿Qué?
PEREGRINO
…médico y medicina.
JUDAÍSMO
¿Qué lugar hay para eso?
PEREGRINO
Que el altísimo, que a mí
me engendró, la crió. Y el cuerdo
no debe aborrecer ni a ella
ni a mí.
JUDAÍSMO
Agora lo veremos:
Mundo, a la enferma veamos.
MUNDO
Daraos horror, daraos miedo
ver vuestra Naturaleza
cuál una culpa la ha puesto.
PEREGRINO
Fuerza es el verla los tres.
INOCIENCIA
Bien, si no fuera tan viejo,
viniera aquí el cuentecillo
de aquel miserable enfermo
que viendo entrar tres dotores
saltó en camisa diciendo:
«Traidores, ¿tres para uno?»
y aun dizque acabó el proverbio…
Dentro instrumentos.
MUNDO
Ella es la que viene allí
que aunque está mala no ha hecho
cama, y antes la ha obligado
el duro accidente fiero
a hacer ejercicio, y tanto
como ven los elementos
en el sudor de su rostro,
a cuya causa violentos
la asisten por afligirla
más que aliviarla; los ecos
suyos lo digan trocando
armonías en lamentos.
Salen los Elementos y músicos cantando, detrás la Naturaleza vestida de negro, ensangrentados rostro y manos. Y detrás de todos la Sombra embozada con su manto como acechando.
MÚSICA
En vano espere piedad
la Naturaleza bella
porque de tanta fealdad
¿cómo ha de sanar, si es ella
la cura y la enfermedad?
NATURALEZA
El mote dijo verdad
pues del rigor de mi estrella
enferma la voluntad.
ELLA Y MÚSICA
¿Cómo ha de sanar, si es ella
la cura y la enfermedad?
NATURALEZA
Mas no, que si soy mi cura
y mi enfermedad, supuesto
que uno y otro de mí pende,
mi enfermedad, pues la siento
tan arraigada en el alma
que a cada parte que vuelvo
los ojos, sin que la vea
otro con mi culpa encuentro,
Vuelve mirando a la Sombra que andará siempretras ella.
siendo la sombra del alma
como otras lo son del cuerpo;
y mi cura, pues de mí
pende si aplico el remedio
de lágrimas y suspiros,
bien puedo esperar que el cielo
de mí se duela, y así
volved a decir, os ruego,
la interrogación, glosando
en afirmativo acento:
bien puede esperar piedad.
MÚSICA
Bien puede esperar piedad…
NATURALEZA
…la Naturaleza bella…
MÚSICA
…la Naturaleza bella…
NATURALEZA
…pues ya sabe su humildad…
MÚSICA
…pues ya sabe su humildad…
ELLA Y MÚSICA
…cómo ha de sanar, si es ella
la cura y la enfermedad.
JUDAÍSMO
¡Qué lástima!
GENTILIDAD
¡Qué desdicha!
MUNDO
¡Qué pena!
PEREGRINO
¡Qué sentimiento!
SOMBRA
¡Qué rabia! dijera yo
al ver tratar su remedio
si pensara que le había.
INOCIENCIA Y LOS 4.º
Veamos en qué para esto.
MUNDO
Llega, Gentilismo, tú,
que el primero eres.
GENTILIDAD
No puedo
Retírase.
que me ha dado tanto horror
su mal que acercarme temo
por no llevar su contagio.
MUNDO
¿Judaísmo?
JUDAÍSMO
No me atrevo
a acercarme yo tampoco
por no inficionar mi pueblo.
Retírase.
CULPA
Aparte.
Buena ignorancia es pensar
que no están tocados ellos
de su mismo mal; mas uno
es tenerle en sí encubierto
y otro que la alegoría
le haga en ella manifiesto.
MUNDO
Según eso ¿tú tampoco
llegarás?
PEREGRINO
Sí haré, que quiero
Acércase a ella por delante del Mundo
que vea el Mundo que a la Humana
Naturaleza me acerco,
sin que de su mal me ponga
temor a mí ningún riesgo.
Retírase la Culpa al paso que él se acerca.
SOMBRA
¿Quién es este hermoso joven
que yo no conozco? ¡Cielos!
¿cómo entró al mundo sin que
la Culpa llegue a saberlo?
Mas, ¡ay!, que si hubo mujer
que gozó este privilegio
¿de qué me admiro que haya
hombre que le goce?, pero
¿qué me aflige? ¿Sombra o Culpa
no soy? Sí. Pues, ¿de qué tiemblo?
PEREGRINO
Deshecha hermosura, a quien
su hado en tal estado ha puesto,
¿quieres sanar?
NATURALEZA
Con el alma
y la vida lo deseo.
PEREGRINO
No es mal principio querer.
ESFERA 1.ª
Llega, si has de llegar, presto.
Tírale el Fuego de la mano.
PEREGRINO
¿Tú, Fuego, me das la prisa?
ESFERA 1.ª
Soy activo.
PEREGRINO
No es por eso.
Engáñaste.
ESFERA 1.ª
Pues, ¿por qué?
PEREGRINO
Porque el amor todo es fuego,
y solamente el amor
es quien me da prisa en esto.
Llega a ella y tómala la mano.
Dame el pulso.
NATURALEZA
Esta es mi mano.
PEREGRINO
¡Al tocarla me estremezco!
Llegan a él por un lado la Esfera del Aire y por otro la del Agua.
ESFERA 2.ª
¿Tiemblas?
PEREGRINO
Sí.
ESFERA 2.ª
¿De qué?
PEREGRINO
De que
la primera vez que llego
a examinar peregrino
los accidentes violentos
de Humana Naturaleza,
las dos me cogéis en medio
de suerte que tomar yo
este pulso y sentir luego
Tíenela de la mano y ensangriéntase la suya.
las destemplanzas del aire,
del agua la escarcha y hielo
todo tan a un tiempo ha sido
que sin distinguir el tiempo
conozco aquí el accidente
y aquí el frío de que tiemblo.
SOMBRA
No sé qué pasmo me ha dado
al ver que todo es misterios,
que con el frío que él siente
soy yo la que me estremezco.
PEREGRINO
¿De qué, perdida hermosura,
nació tu mal?
NATURALEZA
Del veneno
que en un bocado comí.
PEREGRINO
Con la confesión que has hecho
buena indicación me has dado
del daño para el remedio.
¿Lloras?
NATURALEZA
¿Pues no he de llorar
pena igual?
PEREGRINO
Mejor es eso:
decir el mal y llorarle.
Alienta que yo te ofrezco
otro bocado que sea
su antídoto.
SOMBRA
¡Cómo cielos!
¿su antídoto otro bocado?
Darele muerte primero
que lo intente…
Saca un puñal y al irle a herir con él tropieza y caeen sus brazos; y él la recibe en ellos desmayada.
mas ¡ay triste!
Sombra soy, y en mí tropiezo.
Este es el primer desmayo
que yo he sentido.
NATURALEZA Y TODOS
¿Qué es esto?
PEREGRINO
Caer su culpa sobre mí.
JUDAÍSMO
¡Qué prodigio!
GENTILIDAD
¡Qué portento!
MUNDO
¡Qué maravilla!
TODOS
¡Qué asombro!
PEREGRINO
Y con saber que es su intento
matarme, ser tan piadoso
que la admito y que la aceto
como mía, siendo suya.
SOMBRA
No es por eso, no es por eso,
Vuelve en sí furiosa.
sino porque siendo humano,
las propensiones de serlo
has de sentir, aunque sea
porque tú quieras quererlo,
y pues vengarme de ti
de otra manera no puedo,
quite el embozo a mis sombras.
Huid, huid de ese estranjero,
a quien la Naturaleza
Humana inficionó haciendo
que le ultrajen y le hieran
de su culpa los efetos;
reputado por leproso
no le admitan vuestros pueblos,
Gentilidad, Judaísmo
sino id de su vista huyendo,
que yo huyendo de su vista
no me ausento aunque me ausento.
¡Ay de mí, rabiando vivo!
¡Ay de mí, rabiando muero!
Vase.
ESFERA 4.ª
Cierto es pues que las manos
ensangrentadas le veo
que de su contagio el mal
le pegó.
PEREGRINO
También es cierto
ver tú, Tierra, la primera
sangre que por ella vierto.
NATURALEZA
¡Ay infelice de mí!
Mi mal le pegué tan presto.
¿Quién querrá curarme si es
tan venenoso mi aliento?
Yéndose.
TODOS
¿Dónde vas?
NATURALEZA
Donde ninguno
me vea, porque no quiero
ser el contagio de todos.
INOCIENCIA
Tarde que lo intentas, pienso,
que ya creo que lo has sido.
TODOS
¡Detente!
NATURALEZA
Dejadme, os ruego,
por incurable vivir
adonde viva muriendo.
Y tú, galán Peregrino,
perdona, que aunque yo tengo
la culpa de tu dolor
tu piedad es quien te ha muerto.
Tú fuiste el que te acercaste
a mí, tú te hiciste dueño
de mi culpa y la admitiste
sobre ti, y así te ruego,
pues llevas mi mal contigo,
si hallares algún remedio
con que por ti quede sana,
ya que por mí vas enfermo,
en el bocado que has dicho
me avises dél.
Vase.
PEREGRINO
Yo lo ofrezco.
GENTILIDAD
Bien hice yo en no acercarme.
JUDAÍSMO
Y yo, pues en un momento
le pegó todo su daño.
PEREGRINO
Es la verdad, no lo niego,
porque si le tengo yo,
propio tenerle no puedo;
pegado sí, y así es fuerza
confesar que le padezco
mío porque le hice mío,
mas no porque no era ajeno.
JUDAÍSMO
O ajeno o propio, ya tú estás
a su mismo mal sujeto;
no te acerques a nosotros.
PEREGRINO
Cumplió Isaías su texto,
pues ya por leproso estoy
reputado.
INOCIENCIA
Y su proverbio
«médico, cúrate a ti»
el Eclesiastés.
Aparta al Mundo y a la Gentilidad el Judaísmo y hablan los tres aparte; el Peregrino está retirado y la Inociencia se pone a oír como a hurto lo que hablan por detrás de los Elementos que estarán en medio de unos y otros.
JUDAÍSMO
Atentos,
Gentilidad, Mundo, oíd.
LOS DOS
¿Qué quieres?
JUDAÍSMO
Decir un medio
que se me ofrece con que
quizá la salud daremos
a nuestra Naturaleza.
INOCIENCIA
Junta hacen, ¡ay del enfermo!
JUDAÍSMO
Violentas enfermedades
quieren violentos remedios,
mayormente cuando son
por sus contrarios efetos
ignoradas, es preciso
que también se ignoren ellos,
y así, puesto que han de ser
ignorados y violentos,
me parece será bien
que los esperimentemos
en este primero, pues
en él se aventura menos,
que no en la Naturaleza
de quien ya tiene el mal mesmo.
Si salieren provechosos
a ella los aplicaremos
después; y si no, ¿qué importa
que se muera un estranjero?,
pues morir uno por todos
es político consejo,
y mas cuando de su sangre
puede ser también valernos,
pues lepra con sangre humana
se cura.
MUNDO
No es malo el medio.
GENTILIDAD
No, no es malo, aunque cruel
parece.
INOCIENCIA
Miren qué presto
se conforman los doctores
en que se muera el enfermo.
GENTILIDAD
Y así aunque vengo en la cura
y la esperiencia, no vengo
en aqueso de la sangre.
JUDAÍSMO
Yo sí.
MUNDO
Y yo tu voto apruebo.
JUDAÍSMO
Pues empecémosla, Mundo,
que yo basto para esto
aunque la Gentilidad
repugne el venir en ello.
GENTILIDAD
En remedios lenitivos
yo vendré, mas no en sangrientos.
MUNDO
Él mudará parecer.
JUDAÍSMO
O lo sentirá el imperio.
Miserable Peregrino,
ya tú ves que no podemos
admitirte entre nosotros;
la piedad de nuestros pechos
quiere curarte: apartado
obedece a los remedios.
PEREGRINO
Sí haré, que a obedecer vine.
INOCIENCIA
¿Cura empiezan?, pues yo quiero
avisar al sacristán
que empiece a tocar a muerto.
Vase.
JUDAÍSMO
¿Agua?
ESFERA 3.ª
¿Qué quieres?
JUDAÍSMO
Que un baño
des a ese hombre lo primero.
ESFERA 3.ª
En la orilla del Jordán
a darle el baño me ofrezco.
Ven conmigo.
PEREGRINO
Ya te sigo,
que pues los achaques siento
de Humana Naturaleza
aceptando los ajenos
como propios, no he de hacer
repugnancia a los remedios,
porque sé que de mi cura
resulte en ella el efecto.
Vanse los dos, Peregrino y Esfera 3.ª.
JUDAÍSMO
Tierra.
ESFERA 4.ª
¿Qué quieres?
JUDAÍSMO
Que a un monte
le retires en saliendo
del baño; la cuarentena
haga en él, donde te advierto
que todos cuarenta días
guarde dieta.
ESFERA 4.ª
Yo me atrevo
a hacer que solo un bocado
no me coma en todos ellos.
Vase.
JUDAÍSMO
Fuego, después de la dieta
porque no inficione el pueblo
curándose entre nosotros,
tú le has de sacar a un güerto
adonde —pues los sudores
siempre le han tocado al fuego—
tan gran sudor le has de dar
que sude sangre.
GENTILIDAD
En habiendo
remedio de sangre, yo
no le doy.
JUDAÍSMO
¿Qué importa eso?
Yo se le ordeno, que basta.
Y para que más efeto
haga el sudor, la bebida
que ha de recibir primero
puedes llevarle en un cáliz.
ESFERA 4.ª
Verás cómo te obedezco.
Vase.
GENTILIDAD
Protesto, Mundo, otra vez
y otras mil, que no convengo
en que sangre de inocente
se derrame.
JUDAÍSMO
Eso es bueno
para quien cinco mil sajas
ha de recetarle presto.
MUNDO
Si es necesario, bien haces.
GENTILIDAD
Pues, si hace bien, yo le dejo
lo restante de la cura,
que no ha de decir el tiempo
que el Gentil convino, ya
que complaciendo al hebreo
no se opuso a su dictamen
en sacrificios cruentos
sin que lavase las manos.
Vase.
MUNDO
Oye, aguarda.
JUDAÍSMO
Él vendrá en ello
quiera o no quiera; conmigo
ven, que en habiéndose hecho
la dieta, el sudor y el baño
lo demás proseguiremos.
ESFERA 2.ª
¿Y a mí no me encargas nada?
JUDAÍSMO
Yo te avisaré a su tiempo,
que ha de ser la postrer cura
verle en el aire pendiendo.
ESFERA 2.ª
Podrá ser, mas ahora el aire
más de gala y de festejo
está que de curación,
pues dicen en él los ecos:
Vanse Judaísmo y Mundo y suena música dentro y éntrase el Aire con los versos de la música, al tiempo que con ellos mismos sale el Lucero repitiéndolos también como asombrado.
MÚSICA
Aqueste es mi amado hijo
en quien yo más me deleito.
LOS DOS
Aqueste es mi amado hijo
en quien yo más me deleito.
LUCERO
¿A qué fin, piadosos cielos
—nunca para mí piadosos—
de vuestros orbes hermosos
rasgáis los azules velos
mirando mis desconsuelos
de par en par sus estrellas?
Cerrad esas puertas bellas
que no, no las quiero ver
abiertas, pues no ha de ser
para que yo entre por ellas.
La distancia que medí
el día de mi altivez
allá en Jacob una vez
poblada de ángeles vi,
y aunque no sé si entendí
aquella escala que unía
tierra y cielo, bien temía
que cada ángel explicaba
al Verbo cuando bajaba
y al hombre cuando subía;
pero agora al ver que están
en la tierra tan de asiento
que bajando ciento a ciento
sobre el cristal del Jordán
uno a uno aún no se van
que esté en él su gloria infiero,
mas qué gloria sea no espero
saber, ¿cómo, luces bellas,
no entiende ángeles y estrellas
quien querub es, y…
Sale la Sombra con espanto.
SOMBRA
Lucero.
LUCERO
¿Quién llama?
SOMBRA
Quien a buscarte
con un rabioso dolor…
LUCERO
De otro yo, quizá mayor
también procuro informarte.
SOMBRA
Pues dame del tuyo parte
para que el mío te asombre.
LUCERO
Habla tú primero.
SOMBRA
Un hombre
que sin mí en el mundo entró
de quien…
LUCERO
Di.
SOMBRA
Yo con ser yo
no sé padre, patria o nombre
me dio al verle tan cruel
desmayo (desdicha fiera)
que antes que él en mí cayera
vine yo a caer en él.
Humano, piadoso y fiel
me recibió sobre sí,
y aunque yo ingrata le herí
con efetos de mi mal
fue mi parasismo tal
que hasta ahora no he vuelto en mí.
Curarle tratan; si estás
interesado en mi daño,
saliendo ahora de un baño
en el Jordán le hallarás;
quién es inquiere, y…
LUCERO
No más,
que para haberte entendido
de un mismo parto han nacido
sin ser ninguno mayor
tu dolor y mi dolor,
pues trayéndome afligido
la imaginación de ver
que un hombre en el mundo hubiera,
sin que yo alcanzar pudiera
cómo haya podido ser
de virgen madre nacer,
por rastrear tan prodigiosa
encarnación misteriosa
sus pasos seguí al Jordán.
Ya que es su sirena Joan
no fue de Joan la piadosa
voz que en sus aguas se oyó
diciendo «Aqueste es mi hijo»,
de cuya visión colijo
si el hijo de Dios nació
¿por qué no es posible, no
que nazca una niña bella
sin ti, que para doncella,
y él no sea, y más si atiendo
a que sin culpa naciendo
se ha espuesto a los riesgos de ella?
SOMBRA
Pues si esa imaginación,
como dices, te ha afligido,
y es así que solo ha sido
de cuantos misterios son
este de su encarnación
el que tú no has penetrado,
ya del baño le han sacado
y en ese desierto está:
tiéntale el fondo, quizá
saldremos deste cuidado.
LUCERO
Fatigado Peregrino,
que como apestado haces
cuarentena en un desierto,
sujeto a la sed y al hambre…
Sale el Peregrino, llega el Lucero a él y retírasela Sombra.
PEREGRINO
¿Qué me quieres?
SOMBRA
¿Qué te asombra?
Llega, pues.
LUCERO
Aparte.
(Tiemblo al mirarle.)
Compadecido de que
padezcas ajenos males,
vengo a verte y a decirte,
movido de mis piedades,
que ¿para qué te sujetas
a una cura semejante
para esperiencia de otros?
¿De cuándo acá, dime, se hacen
en un vivo anotomías?
Desentierren un cadáver
si hacerlas quieren, y tú
huye, huye sus ultrajes
aunque para no sufrirlos
la necesidad te trate
con tal rigor que te obligue
a hacer destas piedras panes.
PEREGRINO
Aunque habrá piedra que sea
pan, y habrá pan que sea carne,
no de solo pan el hombre
vive.
LUCERO
Respuesta notable.
Pues si tan mortificado
estás que quieres dejarte
en las manos de la muerte,
¿no será mejor que acabes
antes del propio despecho
que del ajeno coraje?
Arrójate de este monte,
que si Dios quiere guardarte
tropas de ángeles hará
que te tengan en el aire.
PEREGRINO
Sí hará, como quiera hacerlo,
pero a Dios no ha de tentarse.
LUCERO
Pues agora bien, yo quiero
desta miseria sacarte.
Cuanto descubre tu vista
desde esta cima a aquel margen
que línea del horizonte
el cielo y la tierra parte,
todo es mío y será tuyo
con una cosa tan fácil
en hacimiento de gracias
a una dádiva tan grande
como darme adoración.
PEREGRINO
Solo a Dios debe adorarse
porque sin Dios no se debe
dar adoración a nadie.
Y huye, monstruo, de mi vista.
Airado.
LUCERO
No te enojes, no te agravies,
que al mirarte airado vivo
a merced de tu semblante.
PEREGRINO
Primero que de mi fuego…
LUCERO
No le nombres, no le llames,
que ya él viene a consumirme
primero que se lo encargues.
Sale la Esfera 1.ª.
PEREGRINO
No te asombres, que pasando
de sentidos literales
a alegóricos sentidos,
no viene a que yo le mande
sino a que yo le obedezca,
porque es de mi amor imagen.
¿Qué me quieres, Fuego?
ESFERA 1.ª
Que
de este monte a un huerto pases
adonde un sudor te ordenan
los que la cura en ti hacen
para nuestra Infanta; este
cáliz la bebida trae.
Trae un cáliz.
PEREGRINO
Todo el cuerpo se estremece
al verla, ¡oh eterno padre!,
pase de mí si es posible
la amargura deste cáliz
Tómale y vase con él y con la Esfera 1.ª.
y si no, tu voluntad
se cumpla.
SOMBRA
De aqueste examen
¿qué has sabido?
LUCERO
Nada y mucho.
SOMBRA
¿Mucho y nada?
LUCERO
No te espantes,
que es mucho porque lo ignore
y nada porque lo alcance.
Con tres respuestas, ¡ay Sombra!,
deshizo mis tres combates.
Todo es este hombre misterios,
y solo puede quedarme
una esperiencia.
SOMBRA
¿Qué es?
LUCERO
Que
con él esta cura acabe
asistiendo al Judaísmo.
SOMBRA
Él y el Mundo al paso salen.
Salen el Mundo y el Judaísmo hablando como en secreto.
LUCERO
Pues yo, revestido en él,
le dictaré cuanto hable.
JUDAÍSMO
¿Qué me dices?
MUNDO
Lo que pasa.
JUDAÍSMO
¿Mejor está?
MUNDO
Y con tan grande
mejoría convalece
con los remedios que haces
al peregrino, que va
cobrándose por instantes
como si en ella se hicieran
y no en él.
JUDAÍSMO
Nada te espante,
que bien en la simpatía
la razón de aqueso cabe,
que muchas veces se vio
adolecer de un achaque
uno, y pegándole a otro
que este muera y aquel sane,
y aun también que a uno aprovechen
los remedios que a otro hacen,
porque como la raíz
por naturaleza pase
de uno a otro, ella curada,
curar la rama es más fácil,
y así, pues se ve el provecho,
vaya la cura adelante.
Sale la Gentilidad.
GENTILIDAD
¿Cómo adelante la cura
ha de ir, si el sujeto yace
tan postrado que el sudor
cubriéndole de su sangre
con mil mortales congojas
le ha puesto al último trance
y dibilitado ha sido
necesario confortarle
para que vuelva en sí?
Habla el Lucero a espaldas del Judaísmo, como que le dicta lo que dicen los versos, diciéndolos quedo el Lucero y pronunciándolos recio el Judaísmo sin volver a verle.
LUCERO
Eso…
JUDAÍSMO
Eso…
LUCERO
…mejor se hiciera con darle
unos garrotes…
JUDAÍSMO
…mejor se hiciera con darle
unos garrotes; y así…
LOS DOS
…de pies y manos le aten
en el güerto donde está,
y para que no se dañe
esa sangre estravenada
cinco mil veces le sajen,
y si no basta, porque
más un daño se restaure
tal, cuatro veces después
de pies y manos le sangren,
mientras no se haga una fuente
en el costado que mane
la agua y sangre detenida.
LUCERO
Obedeció mi dictamen.
GENTILIDAD
¿Todos han de ser crueles
tus remedios? ¿No hay suaves
minorativos con que
ese riesgo se repare?
JUDAÍSMO
Dices bien, y esta vez quiero
seguir tu parecer; dadme
de escribir recado.
Sale Inociencia con una cartera, papel y pluma.
INOCIENCIA
Aquí
le tienes.
JUDAÍSMO
¿Tú me le traes?
INOCIENCIA
Pues, ¿quién —ya que en el sujeto
y no en sí pudo mudarse
siendo Inocencia en malicia—
pudiera esta pluma darte,
esta tinta, este papel?
GENTILIDAD
¿Y qué piensas recetarle?
JUDAÍSMO
Puesto que empezó a sudar,
porque de sudar acabe,
la zarza y el palo santo.
Escribe, y el Lucero dictando los versos como primero le lleva la mano.
Setenta y dos penetrantes
espinas de zarza, digo,
que su cabeza traspasen
y que el palo de una cruz
donde le pongan y enclaven,
sea el palo santo suyo.
INOCIENCIA
Cuando receta piedades
receta así el Judaísmo.
LUCERO
Bien se ve en remedios tales
que yo la mano le llevo.
JUDAÍSMO
Y por si esto no es bastante,
la última purga receto.
GENTILIDAD
¿De qué?
LUCERO
De hiel y vinagre.
JUDAÍSMO
De hiel y vinagre.
INOCIENCIA
¿Qué purga no es de lo mismo?
JUDAÍSMO
Firma tú, porque se encargue
al Aire la ejecución.
INOCIENCIA
¿Por qué al Aire?
JUDAÍSMO
Porque al Aire
en nuestra composición
toca el humor de la sangre;
firma pues tú.
GENTILIDAD
Yo no puedo
firmar medicinas tales.
MUNDO
Eso es querer que el imperio
del mundo contra ti se arme.
Toma la pluma el Lucero y dásela a la Gentilidad llevándole también la mano.
GENTILIDAD
No puedo, digo.
LUCERO
Sí puedes,
sí puedes.
GENTILIDAD
Con protestarte
cumpliré que yo no sé
quién esta fuerza me hace.
Escribe.
JUDAÍSMO
Pues ya que firmaste, yo
lo ejecutaré al instante.
Ven tú, Mundo, ven, Malicia,
que a vuestra vista he de darle
la bebida por mi mano,
o mátele o no le mate.
Vase.
MUNDO
Confuso tus pasos sigo.
Vase.
INOCIENCIA
Para el bobo que enfermare
mientras viva este dotor.
[Vase.]
LUCERO
Sombra, yo no he de dejarle.
SOMBRA
Ni yo a la Naturaleza.
LUCERO
Pues asistamos iguales,
ya que enfermedad y cura
entre los dos se reparten,
yo a este hombre para que muera,
tú a ella para que no sane.
Vase. Sale la Naturaleza.
NATURALEZA
¡Oh quién con David supiera
cantar, Señor, tus piedades
pidiéndote que me vuelvas
la alegría saludable
que en mi prevaricación
perdí! Y segunda vez pase
mi malicia a mi Ignociencia,
porque aunque mejor me halle
Ve a la Culpa.
todavía está mi culpa
a mi vista.
SOMBRA
No te espantes
de verme contigo pues
culpas que una vez se arraiguen
ya pudieran con el tiempo
haberse hecho familiares.
NATURALEZA
No pudieran, porque siempre
son nuevas para que causen
horror al verlas, si bien
ya no es mi temor tan grande,
no en la parte familiar
que dices, sino en la parte
de esperar que tener pueden
convalecencia mis males.
SOMBRA
¿Cómo, infeliz, es posible?,
porque si a Dios agraviaste
que es infinito, ¿quién puede
remedio infinito darte?
NATURALEZA
El mismo Dios.
SOMBRA
Es así,
pero no serán iguales
la culpa y satisfación
si haciéndola el hombre, sale
Dios al reparo y no el hombre.
NATURALEZA
Sí serán si satisface
Dios por el hombre, hombre y Dios.
SOMBRA
De ese hasta agora aún no sabes.
NATURALEZA
Sí sé, pues da ese hombre, enfermo
del contagio de mi achaque
por querer sanarme a mí,
de serlo tantas señales.
SOMBRA
¿Qué señales?
NATURALEZA
Las de haber
sanado a tantos. ¡Oh, hablen
paralíticos, leprosos,
mudos, ciegos, miserables
y endemoniados! Y cuando
no basten aquestos, basten
tres cadáveres que a vida
restituye.
SOMBRA
Será en balde
que yo me persuada a que
a otros poderoso salve
y que no se salve a sí.
¡Oh vuelve, vuelve a mirarle
y verasle cuán desecho,
postrado y rendido yace
al último parasismo
del mal que tú le pegaste!
NATURALEZA
Ya le veo, mas también
veo que al último vale
de su vida, cielo y tierra
tristes exequias le hacen
pues cielo y tierra…
Dentro terremoto en todos cuatro carros.
SOMBRA
No, ¡ay triste!,
prosigas, porque a tan grande
terror, tiembla el alma, el labio
enmudece, el pecho arde,
la voz gime, el corazón
desafuciado aun no late
siendo la primera yo
que muerta a este asombro yace
respirando Etnas de fuego,
Mongibelos y Volcanes.
Cay la Culpa adormecida.
NATURALEZA
Murió mi culpa con él
a tiempo que el cielo en graves
terremotos titubea
si se cae o no se cae.
El terremoto, y sale el Mundo como asombrado.
¿Qué es esto, Mundo?
MUNDO
Sin duda
me dicen estas señales
que padece mi hacedor
o que mi unión se deshace.
El terremoto, y sale la Esfera 1.ª.
NATURALEZA
¿Qué es esto, Fuego?
ESFERA 1.ª
No sé
que no es posible que alcance
la Esfera del Fuego cómo
sin que entre mí y Mundo halle
su interposición la luna
muera el sol a media tarde.
El terremoto, y sale la Esfera 2.ª.
NATURALEZA
Aire, ¿qué es esto?
ESFERA 2.ª
Es en vano
el que yo se lo declare,
que no entiendo qué tinieblas
hoy en mis esferas manden.
El terremoto, y sale la Esfera 3.ª.
NATURALEZA
¿Qué es esto, Agua?
ESFERA 3.ª
Que mi centro
ha roto el coto a su margen
y a su arbitrio, sin el mío,
hoy de sus límites sale.
El terremoto, y sale la Esfera 4.ª.
NATURALEZA
¿Tierra, qué es esto?
ESFERA 4.ª
Romperse
de mis entrañas el grande
seno, abortándose de ellas
el más oculto cadáver.
El terremoto, y sale la Gentilidad.
NATURALEZA
Gentilidad, dime tú
de qué tanto asombro nace.
GENTILIDAD
¡Verdaderamente era
—si es que atiendo a efetos tales—
hijo de Dios aquel hombre!
El terremoto, y salen Judaísmo y Inociencia.
JUDAÍSMO
Mintió mi ciencia ignorante,
pues erré toda la cura.
INOCIENCIA
Nada ese yerro te espante,
¿qué dotor no se la yerra
al enfermo que le cabe?
TODOS
Sin duda Dios hombre era,
en cuyas exequias hacen
sentimiento tierra y cielo.
El terremoto y sale el Lucero.
LUCERO
Callad, no lo diga nadie,
que aunque yo sé que es así,
al verle bajar triunfante
adonde a mis calabozos
ha quebrantado la cárcel,
nadie que lo diga quiero.
JUDAÍSMO
¿Dónde iré, por no mirarte,
—¡oh espíritu!— siendo tú
quien mi mano y voz guiaste?
Mas ¿dónde he de ir, si ya es fuerza
que, deshechos mis altares,
vago y prófugo, no tenga
domicilio en que me ampare?
Vase.
ESFERA 1.ª
¿Dónde iré yo por no verte?;
pero mi esfera me guarde
donde en fuego un holocausto
haré que aquesta ira aplaque.
Vase a su carro primero.
ESFERA 2.ª
Yo en el aire haré también
sacrificio de alguna ave.
Vase a su carro.
ESFERA 3.ª
Yo me salvaré en una arca
de quien fue la otra su imagen.
Vase a su carro.
ESFERA 4.ª
Yo ofreceré de mis mieses
ofrenda más agradable.
Vase a su carro.
GENTILIDAD
Yo, Humana Naturaleza,
te he de seguir, al mirarte
de tu mal convalecida.
NATURALEZA
Gentilidad, tú heredaste
la viña del Judaísmo,
y así la fuga nos salve.
MUNDO
Todo el mundo con los dos
también guarecerse trate.
NATURALEZA
Ven, que no te he de dejar,
Inociencia.
INOCIENCIA
Muy bien haces,
que aunque fui un tiempo Malicia,
porque con la edad mudaste
tú el intelecto, ya sana
tú, vuelvo a ser lo que antes.
Vanse.
LUCERO
Todos huyendo de mí
se ponen en salvo, grande
indicio de que están todos
redimidos de mis males.
Tropieza en la Culpa.
Y más, ¡ay de mí!, si veo
tropezando en un cadáver
que es la Culpa que antes fue
de Culpa y de muerte el áspid.
¡Sombra infausta!
SOMBRA
¿Quién me nombra?
LUCERO
Quien del letargo en que yaces
te despierta, porque vuelvas
hoy con venenos mortales
a inficionar otra vez
agua, fuego, tierra y aire.
SOMBRA
Sí haré, que aunque en mí murieron
culpa y muerte, en mí renacen,
—pues a la Naturaleza
quedan culpas actuales—
segunda vez, que soy hidra,
y porque de serlo trate
por mis pesares agora
si antes fue por tus pesares,
inficionaré la Esfera
del Fuego, que el mundo abrase.
Ábrese segunda vez el primer carro y donde se viola Esfera del Fuego entre astros y imágenes celestes se ve un sacrificio de leña con un cordero y ella sale por lo bajo del tablado.
ESFERA 1.ª
No podrás, que el holocausto
de un cordero hay que la guarde
en quien siempre influyen dichas
esos astros celestiales.
SOMBRA
El Aire inficionaré.
Ábrese el segundo carro y vese donde estuvo primero la Esfera del Aire un pelícano ensangrentado el pecho, y ella en el tablado.
ESFERA 2.ª
No harás, que hay entre sus aves
una que se rasga el pecho
siendo alimento su sangre.
SOMBRA
Pasaré al Agua.
Sale la Esfera 3.ª.
ESFERA 3.ª
Tampoco,
Ábrese el tercer carro y vese sobre las ondas que primero una arca como pintan la de Noé.
que hay un arca en que se salve
la Humana Naturaleza,
sombra de una virgen madre.
SOMBRA
Pasaré a la Tierra.
ESFERA 4.ª
Menos
podrás desde aquí adelante
inficionarme mis frutos
si de ellos este pan nace.
Ábrese el cuarto carro y vese donde se vio la Tierra un altar y en él el sacramento y sentado a sumesa el Peregrino.
LOS DOS
Pues ¿qué pan es este?
PEREGRINO
Es
aquel bocado suave
que a la gran Naturaleza
prometí para que sane
del primer bocado, en cuya
fe convalecida sale
a gozar nuevas delicias
en las luces celestiales
deste vivo pan del cielo
de quien son símbolos grandes
aquel cordero en el fuego,
aquel pájaro en el aire
y aquel arca en las espumas.
Y pues yo pagué sus males
y haciéndose en mí la cura
sanó ella, porque se guarde
este antídoto en la Iglesia
y nunca el remedio falte
por sobrenatural modo
quise en este pan quedarme,
adonde realmente asisto
porque es mi cuerpo y mi sangre.
Sale la Naturaleza ricamente vestida y con ella Inociencia y Mundo y Gentilidad.
NATURALEZA
Yo lo creo y yo lo adoro,
en cuya gran fe constante
detestando mi malicia
y procurando como antes
que vuelva a ser Inociencia,
humilde me postro ante
esas aras.
GENTILIDAD
Y yo en ellas
reponiendo mis altares
solo este adoraré.
MUNDO
Yo,
rindiendo mi mayor parte
hoy en la Gentilidad,
espero para adelante
siendo un pastor y un rebaño
que todo el mundo le ensalce.
JUDAÍSMO
¡Oh, antes que mi ceguedad
a verlo llegue…
SOMBRA
¡Oh, antes
que lo oiga yo…
JUDAÍSMO
…me consuma
mi fuego!
SOMBRA
…mi ira me abrase!
Vanse los dos.
TODOS
Pues vuelve a sus perfecciones,
volvamos todos a darte
la obediencia.
INOCIENCIA
Eso ha de ser
con sacras festividades
porque con el alto triunfo
de este sacramento acabe
la cura y la enfermedad.
TODOS
Pues digan ecos suaves…
TODOS Y MÚSICA
No en vano espere piedad
la Naturaleza bella,
pues sabe su voluntad
cómo ha de sanar, si es ella
la cura y la enfermedad.
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- TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. La cura y la enfermedad. La cura y la enfermedad. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbnk.0