Personajes
- LA DISCORDIA
- LA GUERRA
- CLODOVEO
- EL REY DE LA LEY NATURAL
- RODULFO
- EL REY DE LA LEY DE GRACIA
- LA PAZ
- EL OCIO
- EL BRAZO SEGLAR
- EL BRAZO ECLESIÁSTICO
- UN ÁNGEL
- LA JUSTICIA
- LA INFANTA
- LA FAMA
Sale la Discordia con plumas, bengala y espada
DISCORDIA
Sedicioso tumulto,
a quien dio la ambición primero culto
desde aquella primera
lid, en que, comunero de esa esfera
que el sol de luces baña
haciendo de tu patria tu campaña,
arrojaste a la tierra
los fieros aparatos de la guerra.
Tú, cuya furia al mundo introducida
en civil y campal vio dividida,
no sólo entre el vasallo y enemigo
cualquier mortal, pero entre sí y consigo,
según de Job se indicia;
pues al hombre doméstica milicia
le llama siendo su confuso abismo,
dentro de sí, batalla de sí mismo;
oye mi voz.
Tócanse cajas y sale la Guerra armado con plumas, banda y bastón
GUERRA
¿Qué quieres,
¡oh común disensión!, puesto que eres
contra la paz y natural concordia
del hombre entre los hombres la discordia?
Que ya ves, pues tu ser mi ser encierra,
cuánto uno son; no más, Discordia y Guerra.
DISCORDIA
Aunque en el fin uno no más seamos,
somos dos en las sendas que pisamos,
pues cuando hacia las cortes van mis sañas,
van tus furores hacia las campañas;
y siendo así, que de una y otra huella
necesita el influjo de mi estrella,
te diré lo que sabes por moverte
a una acción.
GUERRA
¿De qué suerte?
DISCORDIA
De esta suerte:
yo soy la (ya lo dijiste), del primero
rebelión hija, la Discordia; pero
primero que prosiga,
por si más que mi voz, mi horror te obliga,
pretendo que en futuras sombras veas
la vaga confusión de mis ideas.
Pues para revelarte
lo más remoto bien en esta parte
aprovecharme puedo
de magias que diabólicas heredo
de fitonisas mías.
Samuel lo diga entre cenizas frías,
y pues reproba ya la consecuencia,
hecha está para usar réproba ciencia,
ven conmigo, ¿qué ves en ese monte?
Llévale al primer carro que será una tienda de campaña
GUERRA
La línea guarnecer de su horizonte
con varias tiendas de campaña veo.
DISCORDIA
Y en aquella ¿qué ves?
Ábrese la tienda y vese en ella Clodoveo, vestido a la francesa con manto imperial y corona, hincado de rodillas
GUERRA
A lo que creo,
si el pavor no me admira,
un joven rey, según ceñir se mira
con majestad suprema
del dorado esplendor de real diadema.
DISCORDIA
¿Qué hace?
GUERRA
Orando está al cielo.
DISCORDIA
Pues oye lo que a Dios dice su celo.
REY 1.º
Señor, pues de mis sombras ilumina
la ceguedad la luz de tu doctrina,
y dar contra el error pretendo arriano
a mi patria el primero rey cristiano;
no me cierres te pido
las siempre francas puertas de tu oído,
fuerza de agüero en tan piadoso caso,
dando al fácil descuido de un acaso,
pues cuando hoy el baptismo recibía
(mi indignidad quién duda que lo haría),
la ampolleta del olio soberano
se le cayó al obispo de la mano,
con que los mal afectos
a tu ley, sediciosamente inquietos,
el pueblo alborotaron,
y admitir por entonces estorbaron
el divino carácter. Y pues llego
a pedírtele a ti, démele el fuego
que exhala el corazón en dolor tanto
o la sangre del agua de mi llanto.
Suenan las chirimías y baja un Ángel con un ramo de tres lirios de oro en la mano, y sobre la cabeza del rey una paloma con una ampolleta de vidro en el pico
GUERRA
Al compás de instrumentos,
dulce métrico idioma de los vientos,
a su ruego parece
que hermoso paraninfo se le ofrece.
DISCORDIA
Lo que le dice escucha.
GUERRA
Mucha es mi confusión.
DISCORDIA
Y mi ansia mucha
ÁNGEL
Cantado
Generoso Clodoveo,
que, altivo y humilde
a un tiempo, en la tierra tus hechos ensalzas
y al cielo los mides.
Tú, que en sólo una cerviz,
al yugo apacible,
hoy de la fe sacrificas el resto
de tantas cervices
como han de seguirte fieles;
no ya desconfíes,
pues olio que vierte un acaso mereces
que Dios te le envíe;
esa cándida paloma
que al sol que describe
veloz ilumina, no sólo le ofrece
porque te bautices,
sino porque cuantos reyes
tu cetro eternicen
ungidos con él, cristianísimos todos,
la fama apellide.
Y porque en todo renueves
el ser que hoy admites,
los tres negros sapos que orlaron tu escudo
es bien que de él quites,
y estos tres lirios de oro
en vez de ellos pintes,
Dale los lirios, y la paloma la ampolleta
porque con lises del oro y del cielo
corones tus timbres.
Y espera que en sucesión
dichosa y felice
habrá primavera que enlace fecunda
azucenas y lises.
MÚSICA
Y espera que en sucesión
dichosa y felice
habrá primavera que enlace fecunda
azucenas y lises.
Con esta música y las chirimías desaparece el Ángel y la tienda se cierra
REY 1.º
Aguarda, escucha, espera,
soberana visión.
DISCORDIA
Quítame, ¡oh fiera
magia!, tan alto objeto de delante
GUERRA
No le borres, detenle de otro instante,
siquiera el breve rato.
DISCORDIA
¿Para qué, si dilato,
recopilando edades a este punto,
de otro el no menos misterioso asunto?
¿Qué ves en esa selva?
Llévale a otro carro y suena dentro terremoto de tempestad, con truenos y relámpagos
GUERRA
No quieras que tan presto se me vuelva
en triste horror la música alegría.
DISCORDIA
¿Qué ves?
GUERRA
La más cerrada noche fría,
más triste y pavorosa,
más ciega, más horrible y tenebrosa
que vi jamás, pues sus espacios llenos
de rayos, de relámpagos y truenos
El terremoto
hacen en su horizonte
temblar la tierra y titubear el monte.
DISCORDIA
¿Divisas algo?
GUERRA
Entre el pavor que piso
una trémula antorcha allí diviso,
de algún rayo quizá breve centella.
DISCORDIA
¿Qué ves a las escasas luces de ella?
El terremoto, y dando la vuelta al carro pasa por delante de ellos un sacerdote a caballo, y Rodulfo con una hacha llevándole de diestro, y desaparecen
GUERRA
Déjame que lo note;
de un pluvial revestido sacerdote,
que porque no se llueva
dentro del pecho el sacramento lleva.
De Ezequiel el caballo
debe de ser en el que va, pues hallo
que es de su Dios atlante.
DISCORDIA
¿Qué más ves?
GUERRA
Generoso héroe delante
que da, de reverente culto lleno,
la una mano al lampión y la otra al freno,
la huella asegurando donde toca,
pues pone antes los ojos y la boca
en la vereda; que él la errada planta,
descubierto con fe, con piedad tanta,
que el corazón entre dos aguas bebe;
a un tiempo la que llora y la que llueve.
A yerma ermita llega,
y luego que al sagrario el vaso entrega
el preste, sin querer ocupar silla
que desocupa Dios, sigue la orilla
de un rápido raudal en tiernas voces,
diciendo al viento que las tray veloces.
Sale el Rey 2.º como a oscuras y despavorido por lo bajo del tablado
REY 2.º
Perdido de mi gente erré el camino:
dichosa tempestad me sobrevino,
pues vine a dar por ella
con todo el sol a falta de una estrella.
De pajiza alquería
de visitar a un mísero venía,
¿quién creerá que entre toscas peñas duras
yo alumbre al sol y que él me deje a oscuras?
Mas ¿quién no lo creerá si su desvelo
le acuerda de Belén la escarcha y yelo?
Pues Dios que, allí con tan piadosos modos,
salió a las inclemencias para todos,
¿qué mucho que en rigor tan importuno
salga aquí a una inclemencia para uno?
Y más si se repara
que es tal su amor, su caridad tan rara,
que por un hombre solo padeciera
si solo un hombre todo el mundo fuera.
Mas ya que puesto en su custodia queda,
¿quién me dirá por dónde encontrar pueda
camino o senda alguna?
Mas, ¡ay!, que ausente el sol, ciega la luna,
¿quién me ha de dar ni luz ni seña agora?
Dentro la música, y luego chirimías
MÚSICA
La blanda paz del iris del aurora.
GUERRA
Oye, que otros acentos,
segunda melodía de los vientos,
suceden al terror, y me parece
que con la paz el iris amanece.
Baja de lo alto un iris, y en él sentada la Paz con un ramo de azucenas en la mano
DISCORDIA
A ti te toca oír lo que ahí se encierra,
puesto que ella es la Paz y tú la Guerra.
REY 2.º
¿Qué nueva luz estos desiertos dora?
MÚSICA
La blanda paz del iris del aurora.
PAZ
Cantado
Feliz Rodulfo, archiduque
invicto del Austria,
a quien le construya la fe de su celo
eternas estatuas,
ya en la tempestad el iris
tremola su blanca
bandera de paz, desplegando reflejos
de púrpura y nácar.
Alienta, pues, y confía
que sea esta alta,
católica acción, que hoy te ilustra, heredado
blasón de tu casa;
pues aunque ciñas y ciña
tu heroica prosapia
la siempre imperial corona de Roma
y regia de España,
ninguna dará más lustre
ni más gloria a entrambas
que aquella a quien dé de católico el nombre
la fe que hoy ensalzas;
ésta, pues, entre otros triunfos
que adornen tus armas,
tendrá en algún tiempo la blanca azucena
por timbre en Navarra,
y no sin grande misterio,
vecina de Francia,
por quien te dirá la fama algún día
que pise su raya,
que habrá fértil primavera
que teja guirnaldas
y a un lazo reduzga entre lirios de oro
azucenas de plata.
MÚSICA
Que habrá fértil primavera
que teja guirnaldas
y a un lazo reduzga entre lirios de oro
azucenas de plata.
Con esta repetición y chirimías se cubre la apariencia
REY 2.º
No te ausentes tan presto, espera, aguarda,
bellísimo esplendor.
Vase
GUERRA
¿Cómo se tarda
tanto en desvanecer arco que aspira
a que viva la Paz?
DISCORDIA
En esa ira
con que tu orgullo alientas
fundo yo mi esperanza.
GUERRA
Pues ¿qué intentas?
DISCORDIA
¿Qué he de intentar, si en amistosas leyes
la feliz sucesión ves de dos reyes,
cristianísimo el uno
y católico el otro, en oportuno
tiempo querer la Paz, contra el decoro
nuestro unir, enlazando a lises de oro
azucenas de plata,
sino ver si lo estorba o lo dilata
mi industria? Y pues que de una y otra historia
te ha revelado la futura gloria
la docta ciencia mía,
hagamos de la historia alegoría,
por ver si en ella contra mal tan fuerte
medio habrá.
GUERRA
¿De qué suerte?
DISCORDIA
Desta suerte:
yo soy la Discordia (ya
lo dijiste), del primero
rebelión, hija abortada
para escándalo del tiempo.
Mi difinición, según
divinos y humanos textos,
es íntimo odio del alma
que para mortal veneno
de concordes voluntades,
pasando a aborrecimiento
el que primero era amor,
en el corazón me engendro.
Dígalo, ¡ay de mí! el que apenas
me vi arrojada del cielo,
cuando en la tierra avive
las cenizas de mi incendio,
siendo la primer hoguera
(en quien los duros alientos
de la discordia soplaron
las ráfagas de sus cierzos)
las entrañas de Caín,
entre cuyos humos densos
pavesa Abel introdujo
mis sañas, pues por su pecho
para entrar al mundo halló
la muerte el camino abierto.
Desde este, pues, primer triunfo
de humanos ánimos dueño
perturbé la natural
ley, en ella introduciendo
no ser los bienes comunes;
con que así, como hubo ajeno
y propio, entró la discordia
a partir el universo,
hasta verse Babilonia
y Senar, estableciendo
monarquías en Nembrot
y idolatrías en Belo:
entre cuyos aparatos
de sediciones, de encuentros,
de enemistades, de envidias,
tumultos y sacrilegios,
pasó la Ley Natural,
violados los dos precetos
de amar a Dios (pues a mí
me dieron aras y templos
por diosa de la Discordia)
y al prójimo, pues me dieron
en ti el furor de las armas,
intentando y pretendiendo
ser de mí y de ti animados
todos más, ninguno menos.
A esta, pues, ya relajada
paz del natural derecho,
de no querer para otro
lo que para mí no quiero,
sucedió la Ley Escrita
(mira qué de cosas dejo
de acordar de mis prodigios,
de decir de tus portentos,
solamente por llegar
al asunto de hoy más presto).
Sucedió, digo, la ley
escrita, en quien vio el hebreo
los dos mandamientos de antes
crecer a diez mandamientos;
bien que en los dos incluidos,
pues sólo el número en ellos
del precepto fue extensión,
no novedad del precepto.
En esta edad es forzoso
(por más que abreviar pretendo)
detenerme a decir cuanto
en ella funde el imperio
de mis mañas, mis astucias,
mis asechanzas y riesgos;
pues en ella la venida
de no sé qué Nazareno,
que intruso rey pretendió
establecer nuevo reino
de tercera Ley de Gracia
con tales ritos y fueros,
que para haber de entablarlos
todo era hacer sacramentos;
me ocasionó a que sembrase
odios y aborrecimientos
tantos contra Él, que vi al mundo
en confusiones envuelto
sobre sí lo que enseñaba
era cierto o no era cierto.
La Sinagoga, que entonces
dominatriz de su pueblo
en él reinaba, me dio
tanto lugar en su pecho,
que no mentiré aunque diga
que pudo mi valimiento
asentar para adelante
el ser un solo supuesto
ella y yo, pues transformada
yo en ella y ella en mí a un tiempo,
vivió un cuerpo con dos almas
o animó un alma en dos cuerpos.
Dígalo el que discordantes,
ya gentiles y ya hebreos,
en las varias opiniones
del no admitido Rey nuevo,
les obligó mi ojeriza
a acabar con Él, tan lleno
de afrentas y de baldones,
de oprobios y de improperios,
que fue patíbulo suyo
una cruz. Mas no por eso
(de imaginarlo me asombro,
de decirlo me estremezco)
dejó de dejar al mundo,
a pesar de mis denuestos,
establecida la ley
que predicó, en menosprecio
de la Sinagoga; ya
dije ella y yo ser lo mesmo,
con que dije cuán de cerca
me tocan sus sentimientos;
y cuánto ya para todos
su persona represento.
Y siendo así (oye que agora
te he menester más atento)
que teniendo una Ley antes
y otra después, a ser vengo
paréntesis de ambas, pues
a la Natural siguiendo
la Escrita y luego a la Escrita
la de Gracia, en sus extremos
fronteriza de ambas leyes,
estoy de las dos en medio;
y viendo que si se unen
hermanas en fe, añadiendo
poder a poder, no sólo
a mí que entre ambas me asiento,
pero a todo lo restante
del orbe avasallen, quiero
cautelarme a su invasión,
a cuyo fin mi desvelo
diversas veces rastrea
en mis magias sus progresos;
con que entre otras varias sombras
(que serán, si las refiero,
proceder en infinito)
esas dos que has visto, a efeto
de que más que el escucharlo
te haya conmovido el verlo,
son las que me afligen más,
porque a los dos nombres tiemblo
de cristianísimo y de
católico; y así intento,
que pasando a alegoría
hoy la historia, imaginemos
que en felice sucesión
nos representen los mesmos
que hemos visto, los que quieran
en los siglos venideros
unir azucena y lirio,
porque una vez previniendo
por donde nos viene el daño,
acudamos al remedio.
Bien me parece que estás
agora entre ti diciendo:
si hermanas en religión
son, como hemos visto (puesto
que el uno el sacramento admite
del baptismo, el sacramento
del altar adora el otro)
¿cómo yo impedirles puedo
la amistad de dos hermanos?
Mas responderete a eso
que, aunque no se opongan nunca
en fe, religión y celo,
la razón de estado puede
guerra introducir en ellos;
y la mayor, sin que toque
en la ley ni el parentesco,
es la de la antipatía;
y para probar el serlo,
dejándome en medio a mí,
imaginemos dos reinos
en que reinan dos retratos
de los dos; agora, ingenios,
porque el hablar cara a cara
no me censure el más cuerdo,
de mi parte esté el decirlo,
de la vuestra el entenderlo.
La Ley Natural, que es
la que hacia el oriente tengo,
tome el nombre de aquella ave
que antes que todas el bello
candor del alba saluda,
aquella que de su fuego
tiene la constelación,
y por lo ígneo y lo regio
de púrpura se corona,
aquella… ¿qué rehúso, puesto
que el gallo no es voz tan baja
que pronunciarla no puedo?
Y más cuando él a la Galia
da el nombre y a mí el concepto.
La de Gracia que a occidente
cae, no sin otro misterio,
pues más cercana a la noche
vio su sol en sombras puesto
del Héspero Hesperia dicha,
que es el nocturno lucero
que la domina tomando
el imperioso ardimiento
de lucir aun entre sombras;
tenga por blasón excelso
la crespa melena que hace
corona de su cabello
al monarca de los montes,
al césar de los desiertos;
y siendo así, que león
y gallo viven opuestos
por lo terrestre y lo ígneo,
a fuer de sus elementos,
no les busquemos razón
a su oposición, creyendo
que su mismo natural,
por lo altivo y lo guerrero,
los opone sin más causa
que no caber en sí mesmos.
A este fin yo buscaré
imaginados pretextos
que a la dispuesta materia
la llama apliquen, fingiendo
que nos quieren alterar
las exenciones y fueros
de la ley que recibimos
en Sinaí, monte excelso,
que es el libro verde en que
se escriben mis privilegios.
Con que mi pueblo alterado,
buscando auxiliares medios
de uno contra otro, podrás
tú introducir los estruendos
de las armas, estorbando
que en dulce vínculo estrecho
de amor, azucena y lirio
se den las manos, haciendo
tu escándalo y mi temor,
tu furia y mi sentimiento,
que en metáfora de flores,
guerra en floridos imperios,
dé al blando halago del austro
la fiera saña del cierzo.
GUERRA
Cuando la razón que tienes
no bastara, la que tengo
de oponerme para que
no haya paz en ningún tiempo,
a valerte me obligara;
y así, prevén tú los medios
a la sedición que yo
mi amparo y favor te ofrezco.
Sale el Ocio
OCIO
Un extranjero, que el ocio
nunca vio en el hemisfero
de tu principado, audiencia,
señora, pide.
DISCORDIA
Extranjero
que el Ocio no vio, ¿quién puede
ser? Mas si a nadie la niego,
entre.
Sale el Brazo Seglar con cruz verde de Alcántara y llave dorada
SEGLAR
La paz del Señor
sea contigo.
DISCORDIA
Al verle tiemblo.
¿Quién este joven será
que en tal confusión ha puesto
mis sentidos?
SEGLAR
A ti ¡Oh bella
Sinagoga.
DISCORDIA
Di y sea presto.
SEGLAR
El Rey de la Ley de Gracia,
siempre invicto y siempre excelso,
a quien por lidiador llama
Felipe el idioma griego,
benignamente me envía:
primeramente, a que el feudo,
que en natural vasallaje
debes a sus mandamientos,
le reconozcas en nombre
suyo; después, admitiendo
segunda persona, que
te gobierne y…
DISCORDIA
Bueno es eso;
y a su segunda persona
pienso yo que ya la he muerto.
Mas tú, que no te conozco,
¿quién eres?
SEGLAR
Soy el primero
móvil de su monarquía,
la grabada cruz del pecho,
verde hoy, aunque fue roja,
pasando desde cruento
a incruento sacrificio
lo diga, pues del supremo
tribunal de fe es la verde
cruz insignia.
DISCORDIA
Y en efeto,
¿quién eres?
SEGLAR
Soy el Bautismo,
y pudieras conocerlo,
en que la gracia del rey
de parte suya te ofrezco;
porque yo para su entrada
la llave dorada tengo.
DISCORDIA
¿Tú eres aquel, si traduzgo
en luo luis latino verbo,
que significa lavar,
el gramático concepto,
de que luis o lavas?
SEGLAR
Sí,
pues por agua imprimo el sello,
carácter de nuevo mundo,
como canciller supremo
de las Indias de su Ofir.
DISCORDIA
Si en unas sombras y lejos
ha poco que me asustabas,
¿qué harás real? Oírte no quiero
ni admitirte; vete, pues,
y di a tu rey que no tengo
de conocer vasallaje
a nadie, cuando ser pienso
república libre.
SEGLAR
Advierte
que soy el brazo derecho
seglar suyo: seglar digo,
no tanto por sacramento
común a ambos sexos, cuanto
porque empuñando el acero
en defensa de su fe,
vivir y morir protesto;
y que de si paz no admites
la gracia que represento
suya, sabrá…
DISCORDIA
¿qué sabrá?
SEGLAR
castigar tu atrevimiento.
Pónese a su lado la guerra hablando al pasar con la Discordia
GUERRA
Y yo que la Guerra soy,
pondré a tu lado mi esfuerzo,
prevén defensas, pues ves
Aparte
que ya le animo.
DISCORDIA
Ya entiendo.
OCIO
Esto, si mal no discurro,
es querer la Guerra serlo;
pues dar la razón a dos
es el fin de sus intentos.
DISCORDIA
Aunque la Guerra a tu lado
se ponga, a ninguno temo;
y así, a tu rey le dirás
que yo atenida a los fueros
del gran verde libro mío
ni otros admito ni aceto
GUERRA
¿Qué aguardas? Por tierra y mar
a fuego y sangre resuelto,
guerra pública.
SEGLAR
Sí haré,
y haré mi oficio, supuesto
que al bautismo es permitido
usar de agua, sangre y fuego.
Vase
GUERRA
Busca auxiliares, pues yo
voy a excitarle en fe de ellos.
Vase
DISCORDIA
Claro está, pues soy Discordia,
que he de querer parecerlo.
OCIO
A la pereza del ocio,
¡oh qué mal le suena esto
de que la Guerra y Discordia
se anden hablando en secreto!
¿Qué será lo que se han dicho?
Pero rato más o menos
lo sabré, pues a dos horas
todos somos del Consejo;
supuesto que es fuerza dar
traslado a los mosqueteros
de lo que resuelven, pena
de haber de pelearlo ellos.
DISCORDIA
¡Ah de la Ley Natural!
Sale el Brazo Eclesiástico con manto rojo, embrazado un escudo con las lises en él
ECLESIÁSTICO
¿Qué quieres?
DISCORDIA
Que pues derecho
natural es la defensa
contra un esperado riesgo
en que el rugido del grande
rey de la Hesperia me ha puesto,
me des auxiliares armas.
ECLESIÁSTICO
Cuando no fuera el pretexto
tan natural, por ver sólo
el canto del gallo opuesto
al rugido del león,
de parte el favor te ofrezco
de mi gran ley, que no en vano
reina reinante al efeto
de amparar a quien se valga
de ella, la dio el frase hebreo
nombre de Ana, que es decir
gracia.
DISCORDIA
Anque te lo agradezco
el tener de gracia el nombre
en algún temor me ha puesto.
Pero ¿tú quién eres, dime,
que, de púrpura cubierto,
en su nombre me respondes
tan en mi amparo y tan presto?
ECLESIÁSTICO
Responda que el primer móvil
de su patria, este argumento:
la Ley Natural está
a los humanos afectos
siempre pronta, bien mi escudo
lo significa, diciendo
que, para hacer los reparos,
se embraza en el brazo izquierdo;
y siendo así que yo nunca
tiro a herir, sino no siendo
que otro hiera, bien también
ser en uno y otro muestro
el Eclesiástico Brazo,
y en este color sangriento,
que a quien mi escudo no vale
vale la sangre que vierto
en generosa defensa
de mi rey.
DISCORDIA
Eso no entiendo
de tu rey, pues ¿no dijiste
que es reina reinante?
ECLESIÁSTICO
Es cierto,
que eso es reinar por su hijo.
DISCORDIA
¿Quién es su hijo?
ECLESIÁSTICO
Su amor mesmo.
DISCORDIA
¿Cómo se llama?
ECLESIÁSTICO
La Lis,
que le dio el blasón excelso,
síncopa es de Luis el nombre.
DISCORDIA
¡En todo ha de haber misterio!
Luis, el ministro del rey
de la Gracia, a quien dio el griego
por lidiador el renombre
de Filipo; Gracia, luego
la Ley Natural, y Luis
su amor.
ECLESIÁSTICO
Pues ¿qué temes?
DISCORDIA
Temo
que haya significación
adelante en todo esto;
pero la necesidad
no elige el mejor consejo,
sino el más pronto; y pues ya
negada obediencia tengo
al rey de la Gracia y miro
tu escudo en mi amparo puesto,
porque no desprevenidos
a su invasión nos hallemos
toca al arma.
ECLESIÁSTICO
Al arma toca,
que yo mi favor te ofrezco.
Vase
DENTRO
Arma, arma; guerra, guerra.
Las cajas
OCIO
¡Por Dios, que es esto muy bueno
para mi poltronería!
DISCORDIA
¿Quién aquí se queja?
OCIO
¿Eso
dudas? ¿Quién ha de quejarse,
sino quien siente en extremo
saber cuán poco conocen
al Ocio los valimientos?
Pues habiendo dos estado
contigo, ninguno ha hecho
caso de mí.
TODOS
La Paz muera.
Dentro
UNOS
De entre nosotros la echemos,
caiga despeñada.
OTROS
Caiga.
PAZ
¡Ay de mí!
DISCORDIA
¿Qué será aquello?
OCIO
Como ya al pueblo alborotan
esos militares ecos,
despeñada de los montes,
que hasta aquí su albergue fueron
arrojan de sí a la Paz.
Cay, como cayendo la Paz a los pies de la Discordia
TODOS
Muera, pues.
PAZ
¡Valedme, cielos!
DISCORDIA
Ella es, pues es la misma
que vi en el Iris.
PAZ
Pues llego
a tus pies, no en vano aguardo
hallar tu piedad en ellos
contra el confuso tumulto
de tu sedicioso pueblo
que de sí me echa.
DISCORDIA
No tomas
en tu tormenta buen puerto,
que, siendo yo la Discordia
aun conmigo no te tengo;
y antes seré la primera
que para mayor despeño,
que es el caer de ti misma,
te arrojará de su pecho;
y así, sal de mis estados,
que, a pesar de un Iris bello
y una paloma, también
símbolo tuyo, pretendo
sin ti que la Hesperia y Galia,
el escudo y el acero
de su Eclesiástico Brazo
y Brazo Seglar opuestos,
no lleguen a ver unidos,
siendo su valla mi centro,
azucenas de Rodulfo
y lises de Clodoveo.
Vase
DENTRO
Arma, arma; guerra, guerra.
Las cajas
PAZ
¡Ay de mí, que ya no puedo
parar aquí, donde sola
y desterrada ir pretendo!
OCIO
Eso no sé yo, mas sé
que sola no irás.
PAZ
¿Quién tengo
yo que me haga compañía?
OCIO
Quien irá a la Paz siguiendo,
para vivir descansado;
y quien te destierra es cierto
que a mí me destierra, pues
Ocio y Paz juntos salieron
de otra patria desterrados:
tú a vivir expuesta a riesgos,
yo a comer de mi sudor,
y juntos hemos de ir puesto
que no hay Ocio donde hay guerra.
Atravesando el tablado de una parte y otra
PAZ
Deme sus alas el viento
para no ver que debajo
de una religión, un celo
una fe, un amor, un culto,
haya la Discordia puesto,
políticamente astuta,
tantos mortales encuentros
como verán sus campañas.
OCIO
Ahora ven, que vas huyendo,
pues vuelas más que caminas.
PAZ
Mira si en todo ese ameno
valle, donde fatigada
me va faltando el aliento,
poblado hay.
OCIO
No le descubro,
ni sé donde estamos, pero
qué mucho si en lo que somos
no se da lugar ni tiempo,
y habremos andado mucho.
Pero aguarda, que allí veo
una grande fundación,
de capiteles diversos
coronada, que quizá
será buen retiro nuestro,
si a ella llegas.
PAZ
No lo dudes,
pues si en sus señas advierto,
pienso que mis ojos ven
algún modelo de aquella
ciudad peregrina y bella,
triunfante Jerusalén,
que en su Apocalipsi vio
Joan.
OCIO
¿En qué lo ha parecido?
PAZ
En lo hermoso y lo florido
con que su beldad pintó,
comparándola a la Esposa
que, de joyas adornada,
desciende al tálamo; y nada
pudiera hacer más dichosa
mi venida que llegar
donde real arquitectura
sea sombra y sea figura
de la esposa singular,
en quien hoy la paz espera
hallar albergue.
OCIO
Si a ti
te lo ha parecido, a mí
también; a su real esfera
llama, y para que veloz
tu acento penetre el viento,
pues tan dulce el acento
de la Paz, alza la voz.
PAZ
¡Ah de la nueva Salén!
Cantando
MÚSICA
¿Quién…
Música
PAZ
¡Ah de la esfera suprema!
Cantado
MÚSICA
sin que tema…
Música
PAZ
¡Ah del sol que al sol regracia!
Cantado
MÚSICA
desgracia…
Música
OCIO
Parece culpar tu audacia
el eco, según colijo
de su voz, puesto que dijo
ÉL Y MÚSICA
¿Quién sin que tema desgracia…
PAZ
¡Ah del templo de la Fama!
Cantado
MÚSICA
llama…
PAZ
Quien de un temor que la espanta.
Cantado
MÚSICA
con tanta…
PAZ
en ti sus alivios fía
Cantado
MÚSICA
osadía?
OCIO
¡Ay de la presunción mía!
Pues cuando esperé felice
fin, quien a estas puertas dice.
MÚSICA Y ÉL
Llama con tanta osadía
PAZ
Si astro imaginé celeste…
MÚSICA
a este…
PAZ
dosel del planeta cuarto.
MÚSICA
cuarto…
PAZ
¿De quién otro ser podía?
MÚSICA
De María.
OCIO
O miente mi fantasía
o en muy buen paraje estamos,
puesto que los dos llegamos…
MÚSICA
a este cuarto de María.
PAZ
¿Quién quieres que ser colija?
Cantado
MÚSICA
Hija.
PAZ
¿De quién,por si amarla es ley?
MÚSICA
Del rey.
PAZ
¿Qué rey, diga tu eficacia?
MÚSICA
De la Gracia.
OCIO
Parece que ya se espacia
el corazón en mí, pues
deidad que aquí vive es…
ÉL Y MÚSICA
Hija del rey de la Gracia.
PAZ
La Justicia, a lo que infiero,
de guarda es hoy, pues la puerta
abre.
OCIO
Oye a ver si concierta
con lo que dijo primero.
Sale la Justicia de dama cantando
JUSTICIA
¿Quién, sin que tema desgracia,
llama con tanta osadía
a este cuarto de María,
hija del rey de la Gracia?
PAZ
¿Quién, sino la Paz, pudiera
llegar desterrada aquí?
JUSTICIA
¿La Paz desterrada?
PAZ
Sí.
JUSTICIA
Pues halle franca la esfera
de su alcázar tu desgracia,
pues la Justicia te guía
a este alcázar de María.
MÚSICA
Hija del rey de la Gracia.
PAZ
Bien en tu agrado se indicia
que descendiste del cielo,
y que para alto consuelo
se abracen Paz y Justicia.
JUSTICIA
Más que eso este sitio encierra,
pues da a entender que es capaz
del que albergando a la Paz
con justicia hará la guerra
el día que haya quien reacia
desterrada a ti te envía.
MÚSICA
A este cuarto de María,
hija del rey de la Gracia.
PAZ
¿Es la que a aqueste jardín
Instrumentos dentro
sale de esplendores llena?
JUSTICIA
Si es su mejor azucena
a quien la rosa y jazmín
vasallaje rinden, mal
en dudarlo haces.
PAZ
No fue
sino que es ciega la Fe;
mas ya que mi dicha es tal,
dime: ¿podré su belleza
desde más cerca adorar?
JUSTICIA
Sí, tu bien puedes llegar.
PAZ
¿Cómo he de llamarla?
JUSTICIA
Alteza
hasta el día que apetece
el mundo, que será el que
la Paz la majestad le dé.
OCIO
Eso y mucho más merece
su beldad.
Sale la Esposa con acompañamiento
PAZ
Si un sol crisol
Representado
es en quien se acendra el día,
y entre uno y otro arrebol
en los ojos de María
Cantado
madrugaba un claro sol.
Bien, quien dos llega a advertir
Representado
alteza divina en vos,
podrá al del cielo decir
que no se atrevió a salir
Cantado
sin licencia de otros dos.
Y aunque dudó mi temor
Representado
deslumbrado, vuestras señas
ya me informaron mejor.
Las fuentecillas risueñas
Cantado
y el prado lleno de olor.
Pues del cristal aplaudida
Representado
y aplaudida del verdor,
vi que a vuestra edad florida
le daban la bienvenida
Cantado
perla a perla y flor a flor.
ESPOSA
¿Quién eres?
PAZ
Si el soberano
favor de tu mano es
el premio que al verte gano
la Paz soy, porque a tus pies
esté la Paz en tu mano.
ESPOSA
Güélgome de conocerte:
alza del suelo, a mis brazos
llega.
PAZ
Feliz es mi suerte.
Al irla a abrazar sale el Rey 2.º (que le hará el que en la primera salida hizo a Rodulfo) y detiénela impidiendo que se abracen
REY 2.º
No llegues Paz; y tú advierte
que es presto para esos lazos.
PAZ
Al que hablé en el Iris, ¡cielos!
parece. ¿Qué dudo? Pues
en los católicos celos
es dichoso el rey que es
retrato de sus abuelos.
ESPOSA
Si es virtud tan singular,
¿por qué no la he de abrazar?
REY 2.º
Satisfacerte pretendo,
porque es Paz que viene huyendo
y no la debo acetar,
que aunque a mi reino mi vida
dar desea la Paz, no
desairada y afligida,
y uno es que la desee yo
y otro que otro me la pida.
¿Si mis armas en campaña
marchan contra ingrata ley,
y hay quien su orgullo acompaña
y en sangre mis campos baña,
será pundonor de un rey,
por cuyos imperios yerra
el sol, mal de ellos capaz,
que por el mar y la tierra
otros publiquen la guerra
y yo agasaje la Paz?
Contra una altivez altiva
yo he desnudado la espada
y fuera bien te reciba
si vinieras enviada
como vienes fugitiva.
Y así, huye también de aquí
sin que de mi hija te valgas,
que hasta que otro me hable en ti
es justo que de mí salgas
y que no salgas de mí.
Ven tú conmigo.
Vase
PAZ
Aunque huya
de tu vista por agora,
no sé lo que el alma arguya.
Entrándose la Esposa tras el Rey
ESPOSA
¿En qué?
PAZ
En que se haga señora
la Paz en la virtud tuya.
ESPOSA
Aunque de mi fe se indicia,
mi padre lo ha de tratar.
Vase
JUSTICIA
Contra la humana malicia,
que han de volverse a abrazar;
espera paz y justicia.
Vase
OCIO
Buenos habemos quedado.
PAZ
¿Dónde iremos desde aquí?
OCIO
Donde tú quisieres, pues
no hay apartado confín
que no penetres veloz.
PAZ
Aunque eso pueda suplir
hoy lo alegórico, bien
lo puedes Ocio decir
por lo real, pues ni lugar
ni tiempo hay hoy para mí.
Atravesando el tablado hacia otro carro
OCIO
Sí hay, pues siguiendo tu vuelo
otro remoto país
no conocido pisamos.
¿Quién imaginara…
PAZ
Di.
OCIO
que con la Paz ande el Ocio
sin comer y sin dormir?
¿Qué más con la guerra hiciera?
PAZ
¿Quién llegara a presumir
que aun los ocios de la Paz
son fatigas?
OCIO
Es así,
pero entre estas y entre estotras
flores pudiera decir
en otro jardín estamos.
PAZ
En cuyo florido abril,
aunque son varias las flores,
todas son flores de lis.
Sale el Rey 1.º, que le hará el que hizo a Clodoveo vestido de francés, divertido en un retrato
OCIO
Retírate hacia esta parte,
que en su amoroso pensil
galán joven se pasea.
PAZ
Y es el que pienso que vi
en otra pasada edad.
OCIO
¿Tan mozo en otra edad?
PAZ
Sí,
que cristianísimos reyes
(aunque vuelva a repetir
lo del católico) son
siempre retrato feliz
de sus abuelos y este
(si bien lo llego a inferir)
retrato es de Clodoveo.
OCIO
Tan en sí, fuera de sí,
mirando un retrato está
que, sin llegarnos a oír
ni ver, por delante pasa
de nosotros.
PAZ
Su sentir
da osadía para que
me atreva…
OCIO
¿A qué?
PAZ
a percebir
cúyo el retrato será.
OCIO
Pues ¿qué te va en eso a ti?
PAZ
Según insta el corazón
algo me debe de ir.
REY 1.º
¿Quién creerá, cuando pendiente
estoy de la auxiliar lid,
que di por ley natural
a quien se valió de mí
se haga lugar en mi pecho
otra batalla civil
Paseándose él le sigue a hurto la Paz mirando el retrato
de sentidos y potencias?
¿Mas quién lo creerá, si
considera que el amor
es tan mañoso adalid,
que si no basta el poder
de cautela del ardid?
Este retrato lo diga
que acaso llegó, ¡ay de mí!,
a mis manos sin que sepa
quién es su dueño feliz;
¡qué diera yo por saberlo!
Mas ¿quién lo podrá decir
si tan perfecta hermosura
como linea su perfil
será imaginada?
PAZ
Yo.
REY 1.º
¿Luego tú lo sabes?
PAZ
Sí.
REY 1.º
Pues dime, seas quien fueres
(que no quiero divertir
la dicha con preguntarlo,
ni cómo has entrado aquí):
¿quién es el original
desta copia?
PAZ
A quien David
llama Infanta, hija del Rey.
REY 1.º
¿Tan gran sangre incluye en sí?
¿Cómo es su nombre?
PAZ
Exaltada.
REY 1.º
María quiere decir.
PAZ
Y en síncopa de Teresa,
Tersa puedes añadir,
a fuer de la mejor perla
que cuaja el alba al reír.
REY 1.º
¿Y es tan bella?
PAZ
Y aun más bella;
que grosero ese matiz
no la pintó tan hermosa
como el día que la vi
en poder de Salomón.
REY 1.º
¿Cómo puede ser?
PAZ
Así;
que pues es de sus cantares,
con ellos lo he de decir.
REY 1.º
Mal podrás, que no es el ampo
tan bello como está aquí.
PAZ
Sí es, que allá el candor del ampo sutil
Cantado
sonroseó la mezcla de nieve y carmín.
REY 1.º
Aquí, en prisión el cabello,
aun no desdeña el lucir.
PAZ
Allá menos dócil, rayos mil a mil
Cantado
esparce en diluvios de peinado ofir.
REY 1.º
Aquí en su frente se mira,
que desairado el jazmín…
PAZ
allá por no verse obligado a huir,
Cantado
quedó de temor pajizo alhelí.
REY 1.º
Aquí en sus flechadas cejas
dos arcos del amor vi.
PAZ
Allá es porque amor no se atreve a ir
Cantado
de esos dos cada arco un iris feliz.
REY 1.º
Aquí de sus bellos ojos
rayos se ven despedir.
PAZ
Allá de paloma miran sin herir
Cantado
que nadie a sus rayos merece morir.
REY 1.º
Aquí a lid de perlas, valla
es de plata la nariz.
PAZ
Allá es de los vientos en fragante lid,
Cantado
si el céfiro azar, el aura ámbar gris.
REY 1.º
Aquí en dos purpúreas hojas
está partido el abril.
PAZ
Allá en dos claveles, entero un rubí,
Cantado
porque cada uno brilla para sí.
REY 1.º
Aquí son su cuello y su talle
una coluna gentil.
PAZ
Allá torre en quien se ven competir
Cantado
el mármol bruñido, torneado el marfil.
REY 1.º
Aquí es cada mano blanca flor de lis.
PAZ
Allá es…
REY 1.º
No lo digas que no quiero oír
que deje de serlo por si es para mí.
PAZ
¿Cómo quieres que lo sea
si tratas tú de impedir
a tu dicha esa esperanza?
REY 1.º
¿Yo trato de impedirla?
PAZ
Sí.
REY 1.º
¿Cómo?
PAZ
Como al rey su padre
te opones.
REY 1.º
Pues ¿quién es? Di.
PAZ
El rey en la Ley de Gracia.
REY 1.º
Ese soy yo que nací
hijo de la Gracia que
se interpreta Ana.
PAZ
Es así;
mas la Natural y aquella
todas caminan a un fin,
pues inspiradas de un austro
nacieron de una raíz.
REY 1.º
Si de una raíz nacieron,
¿quién quita volverse a unir?
PAZ
La Discordia a quien tú auxilias,
que está en medio.
REY 1.º
¡Ay infeliz,
que las armas que di a otro
contra mí mismo las di!
¿Habrá remedio?
PAZ
Sí habrá.
REY 1.º
¿Qué es?
PAZ
El valerse de mí.
REY 1.º
Pues ¿quién eres?
PAZ
Soy la Paz.
REY 1.º
¿Y es él el que te envía aquí?
PAZ
No, que yo soy quien me vengo.
REY 1.º
¡Ay de mí otra vez y mil!
Que si tú te vienes, Paz,
mal te puedo yo admitir,
que a segunda ley di fuerzas
que no he de dejar; y así,
pues no vienes enviada
y yo no te he de pedir,
vuélvete aunque muera yo
a manos de mi sentir,
que no es bien que de mí salgas
y es bien que salgas de mí.
Vase
OCIO
Esto y lo otro todo es uno.
PAZ
Pues aun no me he de rendir,
que si el pundonor de entrambos
les obliga a despedir
en lo público la Paz,
puesto que lo interior vi
y que uno y otro desean
en quieta hermandad vivir,
sin que uno ni otro me pidan
los tengo de convenir
y hacer que me admitan ambos.
OCIO
¿Cómo ha de ser eso?
PAZ
Así.
¿No es cristianísimo campo
aquel en que veo lucir
allí bruñidos arneses?
Aquel en que miro allí
brillar limpias armas, ¿no es
católico campo?
OCIO
Sí.
PAZ
¿No son militante Iglesia
uno y otro? Y esta lid,
¿no es en místico sentido?
OCIO
¿Quién que no puede decir?
PAZ
Pues en las preces de aquesta
noche me he de introducir
en ambos, pues no hay en ellos
duelo para no pedir
paz, y más al cielo, que
si una vez los llega a oír,
como a católico y como
a cristianísimo el fin
conseguiré, porque Paz
tan dichosa y tan feliz,
que a pesar de la Discordia
enlace azucena y lis,
de la voz del pueblo sólo ha de salir,
pues sólo del cielo nos puede venir.
OCIO
Si a eso te resuelves, ya
la noche trémula cierra.
Al irse a entrar, salen la Guerra y la Discordia hablando como con recato
PAZ
Ven; mas ¡ay! que con la Guerra
la Discordia hablando está
al paso; aquí te retira
que no puedo (¡qué pesar!),
sin ser conocida, entrar
por delante de ellos.
Retíranse los dos
GUERRA
Mi ira
por lo menos no dirás
que bien no te asiste, pues
llenas de púrpura ves
tanto tus selvas, que más
parecen golfos que selvas.
DISCORDIA
¡Ay! Que en sangre derramada
la Ley de Gracia fundada
dicen que está, y aunque vuelvas
los ojos a ese horizonte
y sólo miren los ojos
entre marciales despojos,
golfo el valle, escollo el monte,
no me aseguro jamás
que a los que militan llenos
de fe cada vida menos
es una vitoria más.
GUERRA
Si es tu empeño embarazar
aquella prevista unión
y estos los efetos son
de tanto horror militar,
¿qué temes tan pertinaz
en tus dudas?
DISCORDIA
No lo sé.
GUERRA
Dame el nombre, ¿quién diré
viva esta noche?
DISCORDIA
La Paz
es la que temo.
GUERRA
Aunque fue
acaso haber respondido,
cuando el nombre te he pedido,
que la Paz temor te dé,
para que veas que a mí
no me amenaza el agüero
de que la Paz viva, quiero
para más baldón, que aquí
hoy la Paz el nombre sea.
DISCORDIA
Sea, y ronda ese cuartel.
mientras que yo rondo aquél.
GUERRA
Bien es que a los dos nos vea
un campo y otro asistir.
Divídense los dos, yendo la Guerra hacia donde está la Paz que, habiendo salido como para oír, es sentida
PAZ
Por más que quise, amparada
de la sombra, llegar, nada
que trataron pude oír.
OCIO
Aquí se acerca.
GUERRA
¿Quién va?
PAZ
La Guerra es, si conocidos
hoy somos, somos perdidos.
OCIO
Usted sola lo será,
que yo, porque no me asombre,
me he de congraciar con él.
GUERRA
¿Quién va?
OCIO
Amigos del cuartel.
GUERRA
Hagan alto y venga el nombre.
OCIO
La Paz.
GUERRA
Pasen.
Vase
PAZ
¿Cómo así,
oyendo quien soy, me deja
pasar y de mí se aleja?
OCIO
¿Quién sabrá cómo si aquí
te vale el medio que tomo
contra ti?
PAZ
Misterio encierra
ver que la Paz a esta guerra
se ha entrado sin saber cómo.
Pasa donde se apartó la Discordia
DISCORDIA
¿Quién viene allá?
OCIO
Amigos.
DISCORDIA
Haga
alto y diga el nombre. ¿Quién
vive?
OCIO
La Paz.
DISCORDIA
Pase.
Vase
OCIO
Bien
sucede, y que satisfaga
no es posible a mi dudar;
en la discordia, ¿hay concordia?
PAZ
Sí; que Paz a esta Discordia,
sin saber cómo, ha de entrar.
Y pues me vi introducida
entre ambos campos por modos
tan raros, ténganme todos
sin que ninguno me pida.
¡Ah de la Ley de la Gracia!
Cantado
¡Ah de la Ley Natural!
MÚSICA, CORO 1.º
¿Quién viene?
CORO 2.º
¿Quién vive?
CORO 1.º
¿Quién llama?
CORO 2.º
¿Quién va?
PAZ
La paz que ya entre vosotros está.
CORO 1.º
Pues Discordia y Guerra la dejan pasar.
CORO 2.º
Y para que viva su nombre nos dan.
LOS DOS COROS
Pase la palabra y viva la Paz.
PAZ
Pues entré sin saber cómo
y en ambos con gozo igual,
corre de la Paz la voz,
digan, porque corra más
y porque mejor se arguya,
ser del cielo este favor;
todos: hágase, Señor.
Cantado
MÚSICA
Hágase, Señor.
PAZ
La Paz en la virtud tuya.
MÚSICA
La Paz en la virtud tuya.
PAZ
Y pues bien tan singular…
MÚSICA
Y pues bien tan singular…
PAZ
tu recto consejo fue…
MÚSICA
tu recto consejo fue…
PAZ
el cielo la Paz nos dé…
MÚSICA
el cielo la Paz nos dé…
PAZ
que el mundo no puede dar.
MÚSICA
que el mundo no puede dar.
MÚSICA Y TODOS
Pase la palabra y viva la Paz.
Dentro
OCIO
A tus preces ambos campos
respondieron.
PAZ
Claro está,
si son ambos de una fe
y en ambos rezos igual
suena mi deprecación,
que ambos digan a la par
TODOS
Pase la palabra y viva la Paz.
PAZ
Y así ven, pues ya aquí dejo
aclamada mi piedad
en ambos campos, adonde
un templo labré inmortal,
que casa de conferencia
sea para su amistad,
sin que en medio de los dos
nunca esté ni pueda estar
la Discordia.
OCIO
¿Dónde puedes
esa fábrica labrar,
si es sinagoga, y en medio
de Gracia y Ley Natural
su lugar tiene.
PAZ
Eligiendo
sobre el agua otro lugar,
donde confinantes ellas
darse la mano verás
la Natural Ley y Ley
de Gracia.
OCIO
¿En agua fundar
piensas su edificio?
PAZ
Sí.
OCIO
¿Por qué?
PAZ
Porque su raudal,
en las ondas del Bidaso,
acuerde las del Jordán,
pues entrambos sitios
a un tiempo se oirá:
TODOS
Pase la palabra y viva la Paz.
LOS DOS
Pase la palabra y viva la Paz.
Representando unos y cantando otros, salen por una parte la Guerra y por la otra la Discordia
DISCORDIA
¡Cielos! ¿Qué escucho?
GUERRA
¿Qué oigo?
DISCORDIA
¿Quién traidor…
GUERRA
¿Quién desleal…
DISCORDIA
en contra de mi placer…
GUERRA
en favor de mi pesar…
DISCORDIA
con sedicioso motín…
GUERRA
con tumulto popular…
LOS DOS
el campo alborota?
TODOS
Quien
Dentro
guarda el nombre que les dan.
GUERRA
¿Qué sedición os obliga
a tan grande novedad?
UNOS
Correr de la Paz la voz
que a todos tan bien está.
DISCORDIA
Pues, ¿qué rey de los dos es
el que pide la admitáis?
OTROS
Ninguno es el que la pide,
y ambos son los que la dan.
TODOS
Pase la palabra y viva la Paz.
DISCORDIA
Procura tú por aquesa
parte la voz atajar,
mientras yo lo solicito
por estotra.
GUERRA
Mal podrás,
pues sin que vuelvas a hacer
de tu mágica infernal
futuras demostraciones,
me finge mi vanidad
que estoy entre sombras viendo
que ha corrido la voz ya
de la Paz a entrambas cortes,
y con alborozo igual
la celebran, sin saber
quién la lleva o quién la tray.
DISCORDIA
Dices bien, pues sin volver
al conjuro (¡estoy mortal!)
me representa la idea,
en fantástico ejemplar,
al rey de la Ley de Gracia
y al de la Ley Natural;
ambos a la voz atentos
que repite sin cesar.
TODOS
Pase la palabra y viva la Paz.
Salen con acompañamientos a un lado el Rey 1.º y Brazo Eclesiástico y a otro el 2º y Brazo Seglar
REY 1.º
¿Quién ha movido esta voz
que paz en mis reinos hay?
REY 2.º
¿Quién esta voz ha movido
de que se trate la paz?
ECLESIÁSTICO
El pueblo que la desea
la debe de adivinar.
SEGLAR
Voz es del cielo, señor,
el aplauso general.
REY 1.º
Pues el brazo de mi escudo
eres, y por tu piedad,
Brazo Eclesiástico mío,
procúrate adelantar
para informarte mejor.
REY 2.º
Pues tú de mi majestad,
atlante de mi poder,
eres mi Brazo Seglar,
adelántate a saber
qué principio a extremo tal
ha ocasionado.
ECLESIÁSTICO
Primero
sepa el orden que me das.
Si aquesta voz que ha corrido
tiene algo de verdad
y de parte de la Ley
de Gracia el pedirla está,
¿acetarela en tu nombre?
REY 1.º
No sólo la has de acetar;
pero si hallas ocasión,
atento a la gran beldad
de aquel retrato que vi,
procura, ¡ay de mí! estrechar
el antiguo lazo de
nuestro deudo y amistad.
Y atiende porque mi amor
Aparte los dos, hablan en secreto
para ti sólo es no más.
SEGLAR
Si tiene algún fundamento
que de la Ley Natural,
propia acción suya, esta voz
hoy sale, ¿qué orden me das?
REY 2.º
Que ajustes la paz con ella;
que acción que llegó a pensar
mi pueblo que le está bien
nunca puede estarme mal.
REY 1.º
Y para este efeto, pues
(perdone mi voluntad
a acetar y no poder)
con todo mi poder vas;
capitula en nombre mío.
REY 2.º
Y pues mi poder te dan
mi amor y mi confianza
no a pedir, sino a acetar,
en mi nombre capitula.
REY 1.º
Que tu fe…
REY 2.º
Que tu lealtad…
REY 1.º
merece esta confianza.
REY 2.º
logra esta seguridad.
REY 1.º
¡Oh si entendieras mi pecho!
Vase
REY 2.º
¡Oh si vieras mi piedad!
Vase
ECLESIÁSTICO
Honrado con tantas dichas
no puedo llegar a más.
SEGLAR
Con tantas honras felice,
¿qué me queda que esperar?
ECLESIÁSTICO
Dadme, pues, el paso, ¡oh montes!…
SEGLAR
La senda, ¡oh montes!, me dad…
ECLESIÁSTICO
…donde airoso llegue a oír.
SEGLAR
…y vuelva airoso a escuchar.
TODOS
Pase la palabra y viva la Paz.
Vanse los dos, cada uno por donde salió
GUERRA
¿Qué es lo que has visto, Discordia?
DISCORDIA
Mucho, que para su mal,
de un desdichado la vista
siempre ha sido perspicaz,
y no sólo con poderes
de sus reyes; a mirar
llego, que ambos se despiden,
mas que su velocidad
por las veredas que no
tocan ni pueden tocar
en mis lindes, que es donde a ambos
divide y une un cristal,
la raya el uno del otro,
ansiosos buscando van.
¡Quién torcerles el camino
pudiera, porque jamás
llegaran a verse! Pero,
¿qué dudo? Tú lo podrás,
si tú los llamas; y así,
toca al arma, tu marcial
estrépito los divierta.
Pues, ¿qué es esto? ¿Cómo está
tan suspenso tu furor?
GUERRA
No sé quién de poco acá
mis armas ha suspendido.
DISCORDIA
¿Suspensión de armas les das?
¡Ay, que suspensión si no es
paz entera, es media paz!
GUERRA
Hasta ver en lo que paran
sus designios he de estar
sólo a la mira.
Vuelven a salir los dos por partes encontradas
ECLESIÁSTICO
La voz
que se oyó no suena ya.
SEGLAR
El acento tras quien iba
ya no se oye.
ECLESIÁSTICO
¿Quién dirá
hacia qué parte sonó?
SEGLAR
¿Quién informarme podrá
de hacia qué parte venía?
ECLESIÁSTICO
Pero la Discordia está
al paso.
SEGLAR
Pero la Guerra
es esta.
ECLESIÁSTICO
Disimular
conviene que no la vi
por no detenerme a hablar.
SEGLAR
Pero por no detenerme
Truecan lugares, mirando uno a la Discordia y otro a la Guerra, sin verse ellos
por otra parte he de echar.
DISCORDIA
Sin hacer reparo en mí
por otra senda se va.
¿Cómo, ya no me conoce
el que me ofreció auxiliar?
GUERRA
Por otra vereda vuelve
sin hacer de mí caudal;
sin duda que a la Paz busca
quien me desconoce ya.
PAZ
Pues Discordia y Guerra
Dentro la Paz
suspensos están;
tiempo es de que vuelva
la voz de la Paz.
CORO 1.º
Venid, venid, pasajeros, venid.
CORO 2.º
Llegad, llegad, caminantes, llegad.
LOS DOS
Que este nuevo alcázar
es el que buscáis.
Venid, venid, llegad, llegad.
DISCORDIA
Por no estar a este desaire,
huya de aquí.
GUERRA
Por no estar
a este baldón de aquí huya.
DISCORDIA
¡Qué ansia!
GUERRA
¡Qué pena!
DISCORDIA
¡Qué azar!
GUERRA
¡Un Etna llevo en el pecho!
DISCORDIA
¡Y yo en el alma un Volcán!
GUERRA
cuando llego a oír…
DISCORDIA
si llego a escuchar…
ELLOS Y MÚSICA
Venid, venid, pasajeros, venid,
llegad, llegad, caminantes, llegad,
que este nuevo alcázar
es el que buscáis.
Venid, venid, llegad, llegad.
Vanse los dos
Ábrese un carro, todo en bastidores, y vese una fábrica hermosa fundada sobre ondas y la Paz a sus puertas
ECLESIÁSTICO
La admiración del oído
se pasó a los ojos ya.
SEGLAR
Ya es asunto de los ojos
quien fue del oído no más.
ECLESIÁSTICO
Pues allí, sobre las ondas
del despeñado raudal
que de los montes desciende
a darle tributo al mar…
SEGLAR
Pues allí, un bajel inmóvil
del sedicioso caudal
que al mar en batalla vuelve
el tributo que le da…
ECLESIÁSTICO
…un alcázar suntuoso…
SEGLAR
…una fábrica real…
ECLESIÁSTICO
…se descubre…
SEGLAR
…se divisa.
ECLESIÁSTICO
¿Quién vio edificio jamás
fundado en agua?
SEGLAR
¿Quién vio
hacer cimiento el cristal?
PAZ
Quien, si al sacro texto acude,
en él hallará lugar
de que las tribulaciones
significadas están
en las aguas; y así, siendo
tribulaciones el mal
que hoy padece, fundó en agua
hoy su palacio la Paz.
LOS DOS
Luego, ¿tú eres la Paz?
PAZ
Sí,
que porque los dos podáis
en su patria cada uno,
sin la del otro pisar,
ser mis huéspedes, en esta
línea, a ambas leyes igual,
labré una faz al Oriente
y al Occidente otra faz.
ECLESIÁSTICO
Pues, ¿quién es el huésped que
por compañero me das?
PAZ
Brazo Seglar de la Ley
de Gracia.
ECLESIÁSTICO
A felicidad
tengo el conoceros, pues
la excelencia en el obrar
siempre será vuestra.
SEGLAR
¿Quién
sois vos para que sea igual
en mí la correspondencia?
ECLESIÁSTICO
Soy de la Ley Natural
brazo eclesiástico.
SEGLAR
Ya es,
pues la eminencia gozáis
del lado del corazón,
la dicha mía.
Abrázanse
PAZ
¡Oh edad
felice, la que a ver llega
que en el templo de la Paz
el Místico Cuerpo hoy
de la Iglesia militar
se una de nuevo en los brazos
Eclesiástico y Seglar!
ECLESIÁSTICO
En busca vuestra venía.
SEGLAR
Por saber que me buscáis
vengo yo en demanda vuestra.
ECLESIÁSTICO
El buscaros yo, notad
que fue pensar que vos
me buscabais.
SEGLAR
El boreal
eco de voz, ¿no fue vuestro?
ECLESIÁSTICO
No bien informado estáis,
que vuestro le presumí.
SEGLAR
Pues poco perdido hay,
y si no es motivo vuestro
en paz id.
ECLESIÁSTICO
En paz quedad.
Yéndose los dos y tirando la Paz de ambos
PAZ
¿Cómo en paz quedar ni ir
podréis, si a mí me dejáis
sin que ni vaya ni quede
con uno ni otro? Y está
a la mira la Discordia
de lo que los dos tratáis,
sabiendo que fue la voz
que llegó a entrambos igual,
no vuestra, sino mía.
SEGLAR
Yo
como vos no presumáis…
Vuelven
ECLESIÁSTICO
Yo, como vos no penséis…
PAZ
Brazos sois, no los torzáis,
que a ser culpa, como es dicha,
yo la tuviera no más.
SEGLAR
que esto no fue pretensión.
ECLESIÁSTICO
que esto no es necesidad.
SEGLAR
Bien confiriera con vos
los poderes que me da
mi rey.
ECLESIÁSTICO
También yo del mío
lo que de mí fía.
SEGLAR
Pues ya
que estamos aquí tratemos
cómo la antigua amistad
de Naturaleza y Gracia
podrá volverse a enlazar.
ECLESIÁSTICO
A mí fácil me parece,
pues prenda en el mundo hay tal,
por Gracia y Naturaleza,
que ella puede asegurar
que se enlace y no se rompa.
PAZ
Fácil es de adivinar
que es esta prenda María.
SEGLAR
¿Cómo?
ECLESIÁSTICO
De la Natural
república, el lirio es
la flor de mayor beldad:
pues morada dice amor;
verde, esperanza leal;
pajiza, desconfianza.
Y si en la de Gracia hay
azucena, que en las hojas
significa verde edad,
en lo dorado, corona,
y en lo blanco, castidad;
¿quién quitará que azucena
y lirio…
SEGLAR
Entendido estáis;
mas la plática dejemos.
ECLESIÁSTICO
…no es igual?
SEGLAR
Y muy igual.
ECLESIÁSTICO
¿No es decente?
SEGLAR
Y muy decente,
pero no deste lugar.
La Paz fabricó esta casa
a conferencias no más
de la Paz y de la Guerra;
y así, no se ha de tratar
materia aquí que no sea
de la Guerra y de la Paz.
La peregrina hermosura,
la soberana deidad
de esa azucena (ya que
en metáfora me habláis)
no se ha de poner en voz
de la ignorancia vulgar
que fue condición de aquí,
pues para capitular
tratados de estado no
es la belleza ciudad,
plaza de armas, el arbitrio,
ni fuerza, la voluntad.
Y así, pues a su divina
estimación celestial
un agrio monte se opone,
tan difícil de pasar
como que igual prenda sea
capítulo desigual;
aquí esa plática cese.
ECLESIÁSTICO
Y es bien, pues no faltará
medio con que el agromonte
venza esa dificultad;
de la paz se trate aquí,
y de las bodas allá.
Entrad, pues.
SEGLAR
Entrando vos.
Hácense cortesías al tomar la puerta
PAZ
Cada uno en su reino está;
y pues no es huésped del otro,
sea el tratamiento igual.
LOS DOS
Dices bien.
ECLESIÁSTICO
Y diga el mío
de aquesta parte al compás
de cajas.
SEGLAR
Y en altas voces
el mío responda.
TODOS Y MÚSICA
¡Oh edad
felice la que a ver llega,
que en el templo de la Paz
se unan de nuevo los brazos
Eclesiástico y Seglar.
Con esta repetición de los tres, la música y cajas y trompetas se entran, haciendo reverencia, y vuelven Discordia y Guerra por dos partes
DISCORDIA
Aunque a ver mi desaire otra vez vuelva…
GUERRA
Aunque otra vez ver mi baldón resuelva…
DISCORDIA
pues más quien duda su pesar padece
que el que le ve.
GUERRA
Pues más la pena crece
dudada que sabida.
DISCORDIA
Del alma arriesgo…
GUERRA
A costa de la vida…
DISCORDIA
atenta a mi dolor…
GUERRA
a mi ansia atento…
DISCORDIA
solicito apurar…
GUERRA
saber intento…
DISCORDIA
¡qué fin incluye…!
GUERRA
¡qué misterio encierra…!
LOS DOS
que encerrados los dos…
Vense al llegar a la puerta
GUERRA
Discordia.
DISCORDIA
Guerra.
Dime de aquesta junta, ¿qué has sabido?
GUERRA
No más de que su unión me ha suspendido.
¿Tú sabes algo?
DISCORDIA
Mi desvelo es vano,
pero aguarda, quizá este villano
lo que sabe dirá o lo que sospecha.
Sale el Ocio del palacio
OCIO
Hasta la Paz hoy de su casa me echa;
sin duda es gran efeto el que traza,
puesto que el Ocio entre ellos embaraza.
LOS DOS
Tente, vil.
OCIO
Por tenido y contenido,
y detenido y retenido, os pido
no me seáis molestos,
pues soy simple con todos mis compuestos.
DISCORDIA
¿No eres el Ocio tú que me dejaste
por seguir a la Paz?
OCIO
Sí, pero baste
para vengar tu queja
el ver que ella también a mí me deja.
DISCORDIA
¿Cómo?
OCIO
Como en la bella
fábrica que ha labrado,
dos huéspedes, señora, que ha hospedado,
tan validos con ella
están, que por no más que complacellos,
me echa de sí por apartarme de ellos.
DISCORDIA
Pues, ¿con qué causa están de ti ofendidos?
OCIO
Con que Ocio no ha de haber, donde hay validos.
GUERRA
Dinos, pues, lo que tratan
encerrados los tres.
OCIO
Tanto recatan
allá su conferencia,
que pienso que algún caso es de conciencia;
pero no os dé cuidado
que presto lo sabréis.
DISCORDIA
¿De qué has sacado
que lo sabremos presto?
OCIO
De que lo que es de todo, será desto;
y es cierto con que sólo se imagine.
LOS DOS
¿Qué?
OCIO
Que astrólogo el pueblo lo adivine,
que no es ésta del turco la embajada
para quedarse sin saberse nada.
Y la Fama, quién duda,
que reina de armas al pregón acuda,
pues que nada ella a callar se obliga.
LOS DOS
¿Y cuándo ha de decirlo?
OCIO
Cuando diga.
Dentro atabales y chirimías, y sale en apariencia de bofetón la Fama cantando, dando vuelta lo que dura el pregón
FAMA
Repúblicas de la vida,
que en vuestros hombros tenéis
por naturaleza y gracia
los imperios de la fe,
oíd, escuchad, advertid, atended,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
MÚSICA
Oíd, escuchad, advertid, atended,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
FAMA
El rey de la Ley de Gracia,
que heredando desde aquel
austrial archiduque el celo
es hoy católico rey,
el rey de la Natural,
que dio el bautismo a su ley,
y cristianísimo hizo
de su lirio su laurel;
atentos a que ambos troncos
de un austro inspirar se ven,
tal vez en una raíz,
y en muchas ramas tal vez,
a pesar de la Discordia,
que astuta los turbó infiel,
este congreso juntaron
y son capítulos dél.
MÚSICA
Oíd, escuchad, advertid, atended,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
FAMA
Que se destierre la Guerra
del uno y otro cuartel,
y que la Discordia, puesto
que es alusión de otra ley,
pues está en medio de entrambas,
a entrambas sujeta esté
en dos mandamientos, a uno
y otro, hasta llegar a diez.
Y pues que dividió un monte
sus privilegios, es bien
del monte allá, dé al de antes,
del monte acá, al de después.
Con que conservada en fueros
del libro verde se ve
obligada a la obediencia
de un vice Dios por virrey.
MÚSICA
Oíd, escuchad, advertid, atended,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
FAMA
Que a cuantos han delinquido
o por error o interés,
como rendidos le pidan,
perdón general se dé.
Y si rebelde durare
algún afecto cruel
un rey contra otro, no
le pueda favorecer;
que al que se reconciliare
en la gracia de su fe,
el amor le restituya
a su primero poder.
Y para esto, del tesoro
de la Iglesia, usando dél,
se le den cuantas ayudas
de costa haya menester.
MÚSICA
Oíd, escuchad, advertid, atended,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
FAMA
Y para que esta unión nunca
pueda el tiempo deshacer,
ni la Guerra perturbar,
ni la Discordia romper;
no porque condición de ella
ha sido, sino porqué
ya que lo uno publico
se oiga todo de una vez.
La que exaltada en el Padre
hija de la Gracia es,
y que en la madre es amor,
hijo de Gracia también,
en dulce vínculo estrecho
de deudo, amistad y fe
a una y otra majestad
sea tálamo y dosel.
Con que al candor de azucena
y de lirio al rosicler,
será en un eterno abril
todo el orbe su vergel.
MÚSICA
Oíd, escuchad, advertid, atended,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
Desaparece
DISCORDIA
¡Ay Guerra! Bien temí yo
que había de suceder
edad en que viese unir,
a pesar de mi altivez,
de Rodulfo y Clodoveo,
azucena y lis, con que
volviendo a la realidad
que aquí metáfora fue;
no habrá en todo el orbe espacio
en que no se llegue a ver
Sacramento aquella sombra
del pan de Melquisedec.
Las chirimías a una parte
GUERRA
Pues porque mejor lo digas,
ya en el carro de Ezequiel,
con María (a quien David
llamó carroza también),
el rey de la Ley de Gracia,
pasando de su poder
modernas y antiguas cortes
puesto en camino se ve.
Las cajas a otra
DISCORDIA
Y el de la Ley Natural,
atento a que en agua esté
el alcázar de la Paz,
en el místico bajel
(por quien la Iglesia tomó
nombre de nave) se ve
embarcar con la reinante
Ana, que es Gracia.
OCIO
Con que,
ya por la perla que busca,
ya por el fruto que ve,
es dos veces esa nave,
la nave del mercader.
GUERRA
Ya allí en Selmón el salmista
cumbres le mira vencer.
DISCORDIA
Y para que sobre mí
ruja de la rueda el ex,
la Vieja Castilla pasa,
que es como la vieja ley.
GUERRA
Al estribo mil millares
de guardas, al parecer,
con reales armas la gala
le cantan.
DISCORDIA
A tiempo que
faenas de la nave, allí
dicen con mayor placer.
CORO 1.º
¡Ah de la tierra!
CORO 2.º
¡Ah del mar!
CORO 1.º
Pues que holláis…
CORO 2.º
Pues que vencéis…
CORO 1.º
…de esos montes la aspereza.
CORO 2.º
…de esos golfos el desdén.
CORO 1.º
Con bien vengáis.
CORO 2.º
Vengáis con bien.
TODOS
Y repita el eco una y otra vez,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
Dan vuelta la nave, viéndose en ella la Gracia y el Rey 1.º, y en otra parte el carro triunfante, y en él la Esposa y Rey segundo; uno y otro con su coro de música, y por el tablado acompañamiento
DISCORDIA
¡Oh, quién pudiera, empañando
de los cielos la azul tez,
hacer despeñar el carro
y dar la nave al través.
Vuelve a verse la Paz en el Iris
PAZ
Mal podrás, que porque norte
sea mi palacio, en él
verás que otra vez el Iris
corona su capitel,
diciendo a carroza y nave
al rumbo y bordo que den.
CORO 1.º
Con bien vengáis.
CORO 2.º
Vengáis con bien.
AMBOS
Y repita el eco una y otra vez,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
DISCORDIA
Cuando tú los llames, Paz,…
GUERRA
…¿qué hospedaje han de tener?
DISCORDIA
…¿Ni qué albergue en una casa…
GUERRA
…que sobre el agua se ve…
DISCORDIA
…fácil al menor embate…
GUERRA
…dócil al menor vaivén?
Vese la Fama en la nube del ángel primera y podrá hacerla la misma que hizo el ángel
FAMA
Columnas en ella habrá
que la sabrán defender
de sus ráfagas, supuesto
que hoy en su albergue se ve
aquella pasada sombra
que de un sacramento fue
orbe, y ya de siete, cuya
propagada redondez
Eclesiástico y Seglar
brazo sustentan.
SEGLAR
De quien
corona es la Eucaristía.
ECLESIÁSTICO
Para que más fijo esté…
SEGLAR
como mejor patrimonio…
ECLESIÁSTICO
…de mi reina.
SEGLAR
…y de mi rey.
Ábrese el palacio en bastidores, y vense en él Eclesiástico y Seglar sustentando un orbe entre los dos, en cuya eminencia estará por remate el Sacramento con siete cintas de nácar, que saliendo de la Hostia ciñan el orbe
ECLESIÁSTICO
Repitiendo el eco…
SEGLAR
…una y otra vez
MÚSICA
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
GRACIA
Pues el Iris de la Paz
nuestro mejor norte es.
REY 2.º
Pues es nuestro mejor norte
el pabellón de la fe.
GRACIA
A costa, a costa, a la raya.
REY 1.º
A donde tome mi ley
el más deseado puerto.
REY 2.º
Para desta cumbre al pie…
ESPOSA
Donde sea para mí
dichosa patria también.
UNOS
A tierra la nave.
OTROS
Al agua
la carroza.
UNOS
Y al hacer
salva la una a la otra.
OTROS
El eco
repita una y otra vez…
TODOS
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
Con salva de músicos, cajas y trompetas, bajan de la nave la Gracia y el Rey 1.º, y de la carroza la Esposa y el Rey 2º, hasta partir el tablado de la representación, donde se reciben abrazándose
REY 2.º
Desciende, María, conmigo;
Bajando del carro a la mano izquierda la Esposa
y pues yo traigo el poder,
dame la mano, que antes
darte yo mi mano, es bien
que esta nueva tierra pises.
ESPOSA
No será la primer vez,
porque no caiga María
que tú la mano la des.
Múdela a la mano derecha
REY 2.º
Baje vuestra majestad.
ESPOSA
¿Lado y voz mudas?
REY 2.º
Sí, que
cuando es más mía tu mano
es cuando menos lo es.
Ya eres reina.
Bajando de la nave no da la mano el Rey a la Gracia, sino pone el hombro y ella la mano en él
REY 1.º
Tú, señora,
baja conmigo también.
GRACIA
Dame la mano.
REY 1.º
No es mía,
afirma al hombro, porqué
poniendo el hombro a la Gracia
atlante suyo he de ser.
REY 2.º
Con bien, señora, vengáis.
GRACIA
Con bien vos, señor, lleguéis.
REY 2.º
Donde al fin de tantos días,
siglos dijera más bien,
vuelva a verme en vuestros brazos.
GRACIA
Al contacto podrá hacer
novedad, no al corazón,
que siempre os tuve yo en él.
REY 1.º
Dadme, señor, vuestra mano.
REY 2.º
De padre y amigo fiel,
y no sólo vuestro, pero
de cuantos lleguen a ser
vuestros amigos; bien como
seré enemigo de quien
vuestro enemigo sea.
REY 1.º
Así
lo afirmo y juro también.
SEGLAR
Y así su Brazo Seglar
lo protesta mantener.
Salen de su tienda los dos y tray el uno la mano en la espada y el otro en un libro
ECLESIÁSTICO
Y el Eclesiástico Brazo
lo toma sobre su fe.
REY 1.º
Vos, la tierra que pisáis
permitid que merecer
llegue a besarla.
ESPOSA
Por mí
hable el silencio más bien.
GRACIA
Ya que el templo de la Fama
nuestro hospedaje ha de ser,
pasad a vuestro lugar.
Quiérenle dar la mano derecha, y él se pone entre la Gracia y la Esposa
REY 2.º
Aquéste mi lugar es,
porque entre Ana y María
bien hallada el alma esté,
que la tengo en María Ana,
y aunque aquí la llego a ver
hoy en dos, siendo en mí una,
no el menor misterio es,
siendo tres personas, sea
uno el amor de las tres.
OCIO
¡Oh, quién tuviera licencia
de hablar aquí!
DISCORDIA
¿Para qué?
OCIO
Para que en una razón
pudiera el velo correr
a la historia, que tú hiciste
alegoría.
DISCORDIA
¿Y qué es?
OCIO
Hacer que cayeran todos
en que uno y otro rey
(en quien tú significaste
antes la Natural Ley
y Ley de Gracia) es María
quien las enlaza.
DISCORDIA
Detén
la voz, y pues ya no queda
a mis rencores poder,
ven, Guerra, conmigo.
GUERRA
Yo
no he de seguirte.
DISCORDIA
¿Por qué?
GUERRA
Porque no quiero más triunfos
que verme puesta a ambos pies.
PAZ
Pues la Guerra rendida
Cantando
a los dos se ve,
viva la Paz.
TODOS Y MÚSICA
Viva.
FAMA
Y en eterna fe
azucena y lirio
corone un laurel.
TODOS
Viva la Paz, viva.
Y en eterna fe
azucena y lirio
corone un laurel.
OCIO
Y repitan todos una y otra vez…
TODOS
perdonando faltas, puestos a esos pies,
que hoy es de la Fama el pregón parabién.
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