Personajes
- EL LUCERO
- EL HOMBRE
- LA GRACIA
- LA VISTA
- EL OÍDO
- EL OLFATO
- EL GUSTO
- EL TACTO
- LA CULPA
- LA ENVIDIA
- LA LISONJA
- LA MURMURACIÓN
- LA GULA
- LA LASCIVIA
- FEBO, galán
- MÚSICOS
Sale el LUCERO de una gruta muy horrorosa con manto de estrellas, plumas, banda y bastón
LUCERO
¡Oh tú, parda columna
del venenoso monte de la Luna,
cuya pálida tez lóbrega y fría
sobre los verdes tósigos que cría
de la cicuta, el opio y el beleño
catres le mulle a la deidad del sueño!
Del sueño cuyo blando pasmo fuerte
éxtasis es de una prestada muerte.
¡Oh tú, otra vez te digo,
triste, funesto, pavoroso abrigo
y adormecido embargo
del mortal que con pálido letargo
yace a su no sensible parasismo!
¡Oh tú, accesoria fija del abismo,
prisión del susto, cárcel del quebranto,
adonde huésped de aposento el llanto
gime de disonantes quejas lleno,
rasga al conjuro de mi voz el seno
que en sí contiene aquella
hechicera beldad, mágica bella
que el águila divina
verá, si al sol sus rayos examina,
con halagos incautamente bellos
brindar sobre el dragón de siete cuellos
los venenos que dulcemente impura
conficionó su voz en su hermosura!
¡Oh tú, si te he de dar tu propio nombre,
inordenada voluntad del Hombre,
complacido receso
de la primera ley, amable exceso
que adúltero engendró aquel elocuente
pacto de la mujer y la serpiente,
coloreado delito
de la afectada faz del apetito,
doméstico homicida,
familiar enemigo de la vida!
¡Oh tú, mil veces tú, que no hay extrañas,
que no hay comunes señas
que te vengan mejor! ¡Rompe esas breñas
y, abortado embrión de sus entrañas,
vean esas montañas
que me aclaman su rey cuánto ligera
al eco del león viene la fiera
como vasalla suya
sin que tu orgullo huya
el rostro a lid que faz a faz no luches!
¡Culpa en común!
CULPA
¿Qué quieres?
LUCERO
Que me escuches.
Del segundo carro, que será un peñasco muy horroroso, sale la CULPA
Ya sabes, según a todos
Isaías se lo cuenta,
aquella primer batalla
que allá en mi patria primera
tuve cuando, comunero
del Impíreo, puse en guerra
su alta curia; también sabes
que inflexible mi soberbia,
aun cuando más castigada
menos reducida, intenta
pasar el odio de Dios
al de la naturaleza
humana, de que no poco
triunfo conseguí en aquella
del primer vergel segunda
lid, que aquí al silencio deja
fiada mi voz por lugar
común, pues no hay quien no sepa
que si en esotra vencido
quedé vencedor en esta.
Y siendo así que no es bien
en repetidas materias
desaprovechar el tiempo
que quizá para más nueva,
más recóndita noticia
ha menester mi impaciencia,
entremos en el asumpto
desde luego porque veas
que aun con ser victoria mía
no deja de ser tragedia.
Ofendido Dios de ver
la golosa inobediencia,
que fue sugestión de Adán
por no contristar a Eva,
entre otras maldiciones
que echó a la incauta culebra
en quien revestido yo
fingí humano rostro y lengua
fue no la menor —bien como
en piadosa recompensa
de que una mujer produzca
la culpa y otra la enmienda—
que había de haber alguna
que del común daño esempta
mi cerviz quebrantaría
en ella la planta puesta.
Aquesta amenaza en una
parte, en otra ver que llega
el hombre a llorar su culpa
y en ambas que de sus tiernas
lágrimas compadecido
Dios le dé por sus profetas
ya en palabras y ya en sombras
cierta y segura promesa,
restituido a su gracia,
de satisfacer su deuda,
a mí tan desesperado
y a él tan consolado dejan
que él, de la gracia asistido,
en tranquila paz serena
vive, en fe de la esperanza,
cuando yo negado a ella
no solo la tengo, pero
ni esperanza de tenerla.
De este rencor, de esta ira
el recurso que me queda
es, valiéndome de ti,
que tú… Pero aguarda, espera,
que antes que yo te lo diga
—pues no compadecen penas
oídas tanto como vistas—
quiero, porque más te muevan
los ojos que los oídos,
que en fantásticas ideas
ya que estás viendo mis ansias
sus felicidades veas
y teniendo de él la envidia,
de mí la lástima tengas.
Vuelve a ese valle, que siendo
de lágrimas es ya selva
de delicias, según que
saben convertir tristezas
en alegrías. ¡Oh, nunca
el hombre, Culpa, supiera
lo mucho que con Dios valen
y lo poco que a él le cuestan!
Vuelve a ese valle los ojos,
digo, porque en él adviertas
la paz de ánimo, quietud
de corazón, avenencia
de espíritu y concordia
de sentidos y potencias
con que la tranquilidad
de una segura conciencia,
de la suficiente gracia
asistida, goza quieta
en el campo de la vida
la florida primavera
de una edad a quien no dan
ni aun escrúpulos molestia,
mayormente cuando en laudes
del Criador la mente eleva
en sus obras la criatura
diciendo en voces diversas:
Salen atravesando el tablado la VISTA , con un espejo; el OÍDO , con un instrumento; el OLFATO , con un azafate de flores; el GUSTO , con otro de frutas; y el TACTO , con otro y en él un vellón; detrás el HOMBRE y la GRACIA . El LUCERO y la CULPA se retiran y pasan sin mirarse unos a otros
HOMBRE
En el cielo y en la tierra
te bendigan, Señor, tus obras mesmas.
MÚSICA Y TODOS
En el cielo y en la tierra
te bendigan, Señor, tus obras mesmas.
HOMBRE
Bendígante tus alados
espíritus en la excelsa
majestad tuya, la luz
te bendiga en las esferas
del fuego, con Sol y Luna,
luceros, signos y estrellas
porque en ellos y en ellas…
MÚSICA Y TODOS
te bendigan, Señor, tus obras mesmas.
GRACIA
¡Cuánto me alegro de que
las bendigas sin que sea
el afecto de ensalzarlas
vanidad de poseerlas!
HOMBRE
¡Qué vanidad puede el Hombre
tener si de la grandeza
de Dios es dádiva cuanto
ve, toca, gusta y alienta?
Si lo recibe, ¿de qué
se ha de gloriar, pues es cierta
cosa que no es nada suyo?
Todo es de Dios, Él lo emplea
en quien quiere y como quiere
y cuando quiere; que esta
de su liberalidad
es la mayor providencia:
criarlo todo y darlo todo
sin que nada le merezca
el Hombre, y el ser la Gracia
suya tú.
GRACIA
Nada en respuesta
diré, por no interrumpir
que alegre al cántico vuelvas.
HOMBRE
En las vagas impresiones
del aire y las nubes densas
te bendigan sus rocíos,
escarchas, granizos, nieblas,
lluvias y rayos.
Toca en el instrumento algunas fantasías sin dejar de representar
OÍDO
Porque
más templado objeto tengas
que en los espacios del aire
te fervorice, que atiendas
será bien a que le debes
las dulces cláusulas tiernas
de las hojas y las guijas,
cuando unísonas concuerdan
las copas y los arroyos
y en fantasías diversas
el sentido del Oído
te regala y te deleita.
HOMBRE
Los montes y los collados
con cuanto en su centro engendran
los valles de varias frutas,
de varias flores las selvas
te bendigan, pues no pudo
sino tu divina ciencia
de sabores y matices
unir tan vistosa mezcla
como hay en flores y frutas.
GUSTO
El Gusto lo diga en estas.
OLFATO
Y en estotras el Olfato.
HOMBRE
Quítate de mi presencia,
que no eres Gusto sino
pesar si en frutas me acuerdas
mi original culpa y temo
que haya algún veneno en ellas.
Al OLFATO
Y llégate tú, que al ver
lirios, rosas y azucenas
no sé entre frutas y flores
qué hay, que el pensar me consuela
que de aquellas el veneno
tendrá su antídoto en estas.
GRACIA
Ya que en su cenit el Sol
nos hiere con mayor fuerza
tomemos por esta parte
a mis jardines la vuelta.
HOMBRE
Guía tú, que con mis cinco
sentidos yo, Gracia bella,
te seguiré, repitiendo
todos en voces diversas…
MÚSICA
… que en el cielo y en la tierra
te bendigan, Señor, tus obras mesmas.
Vanse y salen el LUCERO y la CULPA
LUCERO
¿Haslo escuchado?
CULPA
Y absorta,
confusa, helada y suspensa
me tendrás mientras no sé
qué es lo que contra esto intentas.
LUCERO
¿En qué quedamos?
CULPA
Quedamos
en que, si bien se me acuerda,
el hombre llora su culpa,
que Dios se conduele de ella,
que le restaura a su gracia,
que le hace firme promesa
de venir, siendo infinita,
a pagar por él la deuda,
y que en fe desta esperanza
él vive en gracia y tú en pena,
y yo en duda hasta saber
qué quieres de mí.
LUCERO
Oye atenta.
Sobre el principio de que
Dios satisfaga la deuda
del hombre, mis conjeturas
—que aunque perdí la belleza
y la gracia de ángel, no
perdí de querub la ciencia—
me han puesto en temor de que
ha de venir cuando venga
encarnado en tan intacta,
en tan virginal pureza,
que no la toque el contagio
de la miserable herencia
de hija de Adán: una zarza
que se abrasa y no se quema
me lo predice; un vellón
que en no manchada piel tersa
concibe el rocío al alba
que cae llanto y sube perla
me lo propone; una escala
que desde el cielo a la tierra
y desde la tierra al cielo
subir y bajar por ella
ve espíritus me lo anuncia,
significando en su senda
ser el que la ascienda el hombre
y el Verbo el que la descienda.
Estas y otras muchas sombras
de que la Escritura llena
está me han hecho pensar
cómo formaré una idea,
cómo dispondré una industria
en quien hacer experiencia
de cómo he de cautelarme
para que cuando suceda
venir a pagar por él
le halle tan de otra manera
prevaricado que no
le conozca ni le crea,
de suerte que haya quien diga
que vino al mundo y las mesmas
gentes que crió no solo
le admitan pero le ofendan.
A este fin es el sacarle
la primera diligencia
del regazo de la gracia;
a cuyo efecto —ahora entras
tú— de ti me valgo, pues
para que la gracia pierda
el que intervenga la culpa
en su precipicio es deuda.
La industria y la idea que dije
—aquí no te me diviertas—
en una fábula intento
fundarla que, para prueba
de que es tuya y mía, no obsta
ser fabulosa materia;
demás de que cuando haya
a quien disuene nos queda
en la autoridad de Pablo
abonada la respuesta
cuando diga que a su gremio
vendrán gentes tan perversas
que las más puras verdades
en fábulas se conviertan.
Y pues para una fingida
o representable scena
la retórica nos da
alegórica licencia,
no sin propiedad la fundo
en las diabólicas ciencias
tuyas, pues de encantadora,
de mágica y hechicera
te dan nombre los venenos
de tu voz y tu belleza.
David dijo de ellos que
era tan grande su fuerza
que hacía de los hombres brutos,
y sobre David, que sea
—Ambrosio dirá— tu voz
la de la incauta sirena
cuando «voluntad del siglo»
te llame y ser te prevenga
música adulación que
para dar muerte deleitas.
La misma Sabiduría
en sus Proverbios asienta
el ser falaz la hermosura;
y pues la latina lengua
me da lo falaz a tiempo
que es mi ira quien te alienta,
de mi ira y tu falacia
componte tú el nombre y sea
la fábula que sigamos
de falaz y ira compuesta
la de Falerina cuando
de estas montañas la hiena,
la Caribdis destos mares
y la Esfinge destas selvas,
de faleira en Falerina
bárbaro el vulgo convierta
tu nombre; y pues se convienen
ya con el nombre las señas,
convéngante las traiciones,
los engaños, las cautelas,
los hechizos, los encantos
y las sañas; de manera
que del jardín de la Gracia
salga el Hombre donde vea
que el jardín de Falerina
en otro estado le alberga.
¿Nada me respondes?
CULPA
No,
que no quiero que me debas
palabras hoy, sino obras.
LUCERO
¿Cómo?
CULPA
De aquesta manera:
Canta
¡Oh tú, que por el oído
el corazón avenenas
y monstruo de los palacios
matas con lo que recreas!
¡Lisonja!
Sale
LISONJA
¿Qué es lo que mandas?
CULPA
Luego lo sabrás, espera.
Canta
¡Áspid del siglo encubierto
en caducas flores bellas
que al tacto que las elige
le pagas con que le muerdas!
¡Lascivia!
Sale
LASCIVIA
¿Qué es lo que quieres?
CULPA
Solamente que me atiendas.
Canta
¡Tú que con la vista matas
y ser basilisco aprecias
criando propia ponzoña
solo de la dicha ajena!
¡Envidia!
Sale
ENVIDIA
¿Por qué me invocas?
CULPA
Aguarda.
ENVIDIA
¿Qué es lo que intentas?
CULPA
canta
¡Tú que víbora nociva
traes el tósigo en la lengua,
pues halagando el oído
al más dormido despiertas!
¡Murmuración!
Sale
MURMURACIÓN
¿Qué pretendes?
CULPA
Que calles.
MURMURACIÓN
Si yo pudiera
no fuera murmuración.
CULPA
El que ahora calles es fuerza.
Canta
¡Oh tú, Gula, que insaciable
de manjares avarienta
al paladar rindes cultos
y del cielo no te acuerdas!
Sale
GULA
¿En qué te sirvo?
CULPA
Las cinco
me seguid, que en una empresa
os he menester.
GULA
Si eres
la Culpa en común, ¿no es fuerza
el que en particular todas
estemos a tu obediencia?
TODAS
Guía, que ya te seguimos.
CULPA
Venid. Tú, Lucero, espera
siempre a la mira: verás
si soy o no soy aquella
meretriz que sobre el fiero
monstruo de siete cabezas
brinda con dorada copa
de sangre de áspides llena.
Y aunque veas que con cinco
culpas voy a triunfar della,
cabal el número va,
que yo he de regir la sexta
rienda suya y dejar libre
la setena a tu obediencia,
pues tu soberbia no tiene
quien le tire de la rienda.
Vanse ella y los vicios
LUCERO
¡Oh, si ya que no es posible
que yo consolarme pueda,
lo fuese el poder vengarme
de los sustos que me cuesta
el ver en felicidades
al Hombre! Que aunque hay quien sienta
que son padecer y ver
padecer una ansia mesma,
es tan al contrario en mí
que el dolor que me atormenta
no tiene otro alivio más
que el ver que otros le padezcan;
y más cuando tan gozoso
veo que a sombra se sienta
en el jardín de la Gracia
de un dosel que al verle tiembla
el corazón siempre que
perspicaz mi vista entra
por resquicios de delicias
a ver abismos de penas.
Iré de su vista huyendo,
de voces que otra vez suenan
sin ser otras… ¿Hasta cuándo
del Criador las excelencias
han de durar en sus laudes
sin que a repetirme vuelvan…?
HOMBRE Y MÚSICA
En el cielo y en la tierra
te bendigan, Señor, tus obras mesmas.
Aquí puedes a la sombra
de esta hermosa copa bella
desquitar en los jardines
las fatigas de la selva.
Vase el LUCERO , y descúbrese el tercero carro del árbol sin sierpe y la GRACIA , el HOMBRE y los sentidos se sientan a sombra de él GRACIA
HOMBRE
¿Qué fatigas, si contigo
no hay estancia que no sea
descanso y consuelo? Bien
que, si es posible que crezcan,
es cuando a la sombra deste
árbol defiende en la siesta
las sañas del sol, y más
si advierto que su corteza
en lo vegetable escribe
de sus arrugadas quiebras
algún gran misterio, pues
de tres especies compuestas,
de una parte es cedro y de otra
ciprés, de otra palma: señas
que me dan que discurrir
que algún enigma contenga.
GRACIA
Tú lo sabrás algún día
cuando venturoso sepas
que el cedro en lo incorruptible
dice duración eterna;
la palma, triunfo glorioso;
y el ciprés, muerte funesta.
Y no para aquí si adviertes
que esas mal formadas letras
también en tres lenguas hablan,
griega, latina y hebrea.
Y pues de su enigma aguardas
que el velo corra y se vean,
desmarañando las nubes,
desvaneciendo las nieblas,
sus claras luces que hoy andan
en altas sombras envueltas,
en la paz de los sentidos
que te hallas persevera,
que no tiene la esperanza
mérito sin la paciencia.
HOMBRE
Si el uso dellos es quien
me ha de dar su inteligencia,
no ceséis en la alabanza
de Dios; mudad tono y letra
y proseguid con sus laudes.
OLFATO
Justo es que en tu obediencia
se vea que a los sentidos
la voluntad los gobierna.
GUSTO
Pues ya que hemos de mudar
letra y tono, ¿que se vea
no será justo también
que tienen las voces nuestras
en los méritos del Hombre
parte?
VISTA
¿Cómo?
GUSTO
Haciendo que ellas
con nosotros de nosotros
se complazcan en sí mesmas,
diciendo tal vez…
Canta la CULPA dentro y responden los cinco sentidos
CULPA
A mi brindis, sentidos, venid,
volad, corred.
LOS CINCO
Venid, volad, corred.
CULPA
Y veréis que el licor desta copa
apaga la sed.
LOS CINCO
Apaga la sed.
CULPA
Del oler, del gustar, del tocar,
del oír y del ver.
HOMBRE
Oíd: ¿qué dulces voces son
las que se oyen responder
anticipadas del eco
antes que las pronunciéis?
GRACIA
¡Oh, nunca lo sepan!
LOS CINCO
No
percibimos más de que
al ir a hablar de nosotros
con nosotros hablan.
HOMBRE
Pues
¿cúyas serán, que han podido
mis sentidos suspender?
GRACIA
Vuelve a tu descanso y no
lo solicites saber.
HOMBRE
¿Cómo no? Vista, a esos montes
te dilata y di qué ves.
VISTA
En la fiera de sus fieras,
que ya se sabe que es
la hidra, veo que triunfante
viene una hermosa mujer
acompañada de otras.
GUSTO
Sin duda dar a entender
en metáfora de libro
de caballería que es
alguna mágica intenta.
OLFATO
¡Qué diera yo por no ser
Olfato al verla venir
en tan fiero palafrén!
HOMBRE
¿Oído?
OÍDO
¿Qué es lo que quieres?
HOMBRE
Aplícate tú porque
sepamos qué dice.
OÍDO
Todos
con el Oído atended.
GRACIA
Mira, Hombre, que está la Gracia
viendo si obras mal o bien.
Ábrese el cuarto carro, que será peñasco, y salen dél la CULPA en la hidra de siete cabezas; las cinco de muje-res que hacen las cinco culpas traerán unas colonias en las manos que vendrán pendientes de las cinco cabezas; la otra traerá la CULPA y la principal cabeza sin colonia; y así mesmo en la otra mano de la rienda traerá la CULPA una copa dorada donde a sus tiempos saltará un áspid; y canta ella y repiten todas
CULPA
A mi brindis, sentidos, venid,
volad, corred.
LAS CINCO
Venid, volad, corred.
CULPA
Y veréis que el licor desta copa
apaga la sed.
LAS CINCO
Apaga la sed.
MURMURACIÓN
Del oler.
OLFATO
Del oler.
GULA
Del gustar.
GUSTO
Del gustar.
LASCIVIA
Del tocar.
TACTO
Del tocar.
LISONJA
Del oír.
OÍDO
Del oír.
ENVIDIA
Y del ver.
VISTA
Y del ver.
LOS CINCO
¡Qué música y qué hermosura!
GRACIA
Ni la veáis ni escuchéis.
HOMBRE
¿Por qué, si süave dice
desmintiendo lo cruel…?
Repiten esto todos menos la GRACIA
TODOS Y MÚSICA
A mi brindis, sentidos, venid,
volad, corred,
y veréis que el licor desta copa
apaga la sed
del oler, del gustar, del tocar,
del oír y del ver.
GRACIA
Ni la escuchéis ni veáis,
vuelvo a deciros.
LOS CINCO
¿Por qué?
GRACIA
Porque a ese mortal pestífero brindis
hacer la razón es dejarla de hacer.
Canta la CULPA sin moverse más que lo que baste a dejarse ver
CULPA
Cuenta Esdras que en un emblema
preguntó al mundo una vez
qué era la cosa más fuerte
de cuanto se hallaba en él.
Uno dijo que el león,
de todos los brutos rey;
otro, el hombre que al león
prende en cautelosa red;
la mujer, prosiguió otro,
fundado en que es ella quien
vence al hombre que venció
al león con su poder;
a que otro añadió que el vino
era lo más fuerte, pues
si la mujer vence al hombre,
él al hombre y la mujer.
Luego la cosa más fuerte
del mundo vengo yo a ser,
pues de la mujer y el vino
jeroglífico me veis.
Y así, venid, volad, corred,
y veréis que el licor desta copa…
LAS CINCO
… apaga la sed.
CULPA
El agrado de mi voz,
de mi hermosura el desdén,
el agrio al azar destila
y a esotras flores la miel.
LAS CINCO
Volad, corred.
Baja al tablado el GUSTO
GUSTO
¿Miel dijo?
GULA
Ya el Gusto viene
a tu voz; prosigue pues.
Canta
CULPA
Alambicados aromas
en su néctar beberéis
porque siempre al paladar
vecino el Olfato esté.
LAS CINCO
Volad, corred.
Baja el OLFATO
OLFATO
¿Aromas hay?
MURMURACIÓN
Ya el Olfato
tras tu voz viene también.
Canta
CULPA
Si tras la bebida el sueño
os perturbare tendréis
la nieve que os dé en holandas
del ampo hilada la tez.
LAS CINCO
Volad, corred.
TACTO
¿Pues qué esperan mis delicias?
Baja LASCIVIA
Ya el Tacto tu triunfo fue.
CULPA
Que el placer os agüe el llanto
aquí no temáis, porque
aun una lágrima sola
no ha de costar el placer.
LAS CINCO
Volad, corred.
OÍDO
¿Qué aguarda el Oído donde
todo lisonja ha de ser?
Baja Canta
CULPA
Tan igual será la dicha
que todos en mí logréis
que en materia de envidiar
la Vista aun no tenga qué.
LAS CINCO
Volad, corred.
VISTA
Si he de adquirir cuanto vea,
¿qué aguardo? ¡Tras ella iré!
Baja
ENVIDIA
Ya de los cinco sentidos
seguida, Culpa, te ves.
CULPA
Pues porque el Hombre a cobrarlos
venga, prosiga el tropel
de nuestra música.
LOS CINCO
Todos
diremos juntos con él:
MÚSICA Y TODOS
A mi brindis, sentidos, venid,
volad, corred,
y veréis que el licor desta copa
apaga la sed
del oler, del gustar, del tocar,
del oír y del ver.
Con esta repetición se bajan todos del carro donde salió la hidra, y bajan del suyo la GRACIA y el HOMBRE
GRACIA
¿Dónde vas?
HOMBRE
Tan sin sentidos
estoy que apenas lo sé.
GRACIA
Detente.
HOMBRE
¿Cómo es posible
no seguirlos?
GRACIA
Como es
mejor si te escandalizan
tus ojos sacarlos que
dejarte escandalizar.
HOMBRE
Esa es piedad muy cruel.
GRACIA
Mira…
HOMBRE
¡Aparta!
GRACIA
Advierte…
HOMBRE
En vano
me procuras detener,
que aquella hermosura, aquella
sonora música, aquel
prodigio de avasallar
tanta indómita altivez
me arrastra tras mis sentidos.
GRACIA
Mira que es una cruel
falaz hija de la ira.
HOMBRE
Y aun por eso es menester
acudir a restaurarlos.
Quita, que después vendré
a buscarte.
GRACIA
¿Y de qué sabes
si hallarme podrás después?
HOMBRE
¿Por qué no?
GRACIA
Porque la Gracia
es más fácil de perder
que de cobrar.
HOMBRE
¿Cómo?
GRACIA
Como
puede el que quiebra la ley
perderme por sí y sin Dios,
no hallarme por sí sin Él.
HOMBRE
Si mis sentidos me llevan
tras sí, ¿qué puedo yo hacer?
GRACIA
No irte tú tras tus sentidos
sino obligarlos a que
ellos se vengan tras ti,
que para eso el hombre es rey
de todo el pequeño mundo
de sí mismo.
HOMBRE
Dices bien:
piérdanse ellos y yo no,
pues cuando…
Dentro
MÚSICA
Ven, Hombre, ven
donde todo es contento, alegría,
agrado, festejo, solaz y placer.
HOMBRE
¿«Donde todo es contento, alegría,
agrado, festejo, solaz y placer»?
Perdona, que estos acentos
me arrastran segunda vez.
GRACIA
¿Quién puede hacer que ellos puedan
tu alto espíritu mover
más que mis suspiros?
Sale
CULPA
Yo.
GRACIA
¿Pues cómo, equívoco infiel
de la ira y la falacia,
si conmigo al Hombre ves
a él te atreves?
CULPA
Como siempre
que afecto a mi afecto esté
no me puedes tú cerrar
la entrada que me da él.
GRACIA
Sí, mas podré suspenderle
porque libre siga a quien
le dictare su albedrío.
HOMBRE
¿Te vas?
GRACIA
No.
HOMBRE
¿Pues eso qué es?
GRACIA
Que temas no dé la Gracia
atrás los pasos que dé
hacia delante la Culpa;
que ella y yo no puede ser
que estemos contigo iguales.
HOMBRE
Dónde me incline no sé.
CULPA
Donde todo es contento, alegría,
agrado, festejo, solaz y placer.
GRACIA
Mortal, no ese dulce engaño
te detenga; tras mí ven.
HOMBRE
Sí haré, que ese llanto imán
es del alma.
CULPA
Bien se ve
que estás ciego.
HOMBRE
¿En qué?
CULPA
En que vas
baldonado de tu ser
adonde mortal te llama.
GRACIA
¿No es piedad de amante fiel
si tú de lo que es le olvidas
acordarle yo lo que es?
HOMBRE
Dices bien, y pues mortal
soy, la Gracia seguiré.
CULPA
Eso es serlo ahora pudiendo
dejarlo para después.
HOMBRE
También dices bien tú.
GRACIA
El tiempo
no da fianzas de que
ha de esperar.
Canta
CULPA
¡Ay de ti,
si sus desengaños crees!
GRACIA
¡Si no los crees, ay de ti!
Llora
HOMBRE
¿De qué calmado bajel
se oyó ser música y llanto
la rémora de sus pies?
CULPA
Breve es tu ser, no malogres
lo florido de tu ser.
GRACIA
No por deleitar lo breve
lo eterno pierdas.
HOMBRE
¿Qué haré?
GRACIA
Seguirme a mí.
HOMBRE
Ya te sigo;
mas la senda tuya aunque
ha poco que era de rosas
ya se ha escabroseado, pues
toda es de abrojos y espinas.
CULPA
Pues sigue estotra.
HOMBRE
Sí haré,
pues por la que tú me llevas
ya es otro nuevo vergel.
Llorando la GRACIA y así lo que se sigue
GRACIA
Sí, pero contiene el áspid
entre el jazmín y el clavel.
CULPA
El encanto de mi voz
se le sabrá adormecer.
GRACIA
Entre estas espinas llora
la aurora su rosicler.
CULPA
Y entre estas flores el alba
ríe el que llorar la ve.
GRACIA
Aquí el pesar no es pesar,
pues será gozo después.
CULPA
Aquí el placer desde luego
empieza siendo placer.
GRACIA
Lo cruel quizá es piedad.
CULPA
Lo cruel siempre es cruel.
GRACIA
Al desdén sigue el favor.
CULPA
Bueno es favor sin desdén.
GRACIA
No la sigas.
CULPA
No la veas.
GRACIA
Y ven tras mí.
CULPA
Tras mí ven…
ELLA Y MÚSICA
… donde todo es contento, alegría,
agrado, festejo, solaz y placer.
LAS DOS
En fin, ¿en qué te resuelves?
HOMBRE
A ir, pues me dais a escoger,
adonde están mis sentidos
tan solazados,
porque
¡fuera muy necio en dejar
lo que es por lo que ha de ser!
Guía pues que ya te sigo;
tú perdona… ¿Mas con quién
hablo? ¿Qué se hizo la Gracia?
Vase la GRACIA
CULPA
Sin ser sentida se fue,
pero no te desconsuele
su ausencia; alégrete el ver
desde aquí de mis jardines
ya el florido abril en quien
hallarás tan bien hallados
tus sentidos que me des
las gracias, pues con mis damas,
cada una admitiendo aquel
que la festeja, en alegre
festín se dan parabién
de que te vengas tras ellos.
HOMBRE
Pues di que no me le den
si no es de venir contigo,
que entonces caerá más bien.
ELLA Y MÚSICA
Ven, Hombre, ven
donde todo es contento, alegría,
agrado, festejo, solaz y placer.
Salen cantando y bailando los cinco sentidos y los cinco vicios Canta
LISONJA
Ven adonde veas
cuán feliz goza
el Oído favores
de la Lisonja.
Canta
LASCIVIA
Ven adonde mires
cuánto rendido
está el Tacto al incendio
de su sentido.
Canta
MURMURACIÓN
Ven adonde la fama,
que es el buen olor,
vuelve en humo al Olfato
la Murmuración.
Canta
ENVIDIA
Ven adonde felice
logra la Vista
tal favor que no tiene
qué hacer la Envidia.
Canta
GULA
Ven, verás de la Gula
cuánto tributo
a pedir de boca
le sirve el Gusto.
TODOS
Y pues te debemos
gozar tanto bien,
ven, Hombre…
CULPA
No más,
parad, suspended
el baile porque quiero
que me dejéis a mí
halagüeña con él
lo alegre del festín.
Aparte
Esto es que al retirarse
la Gracia hacer le vi
no sé qué acción de echarla
menos; y siendo así,
porque ningún acuerdo
della tenga, añadir
fuego al fuego me importa.)
Vosotras repetid
mis cláusulas finales
para que beba aquí
más dorado el veneno
de mi traidor ardid.
Canta
Breve animado mundo,
desde el día feliz
que tu primera patria
te desterró de sí,
de ti compadecida…
Aún más iba a decir,
pero mejor será
que lo digan por mí
en sonrosadas voces…
MÚSICA
… de callado carmín
lágrimas ciento a ciento,
suspiros mil a mil.
CULPA
De ti compadecida
—digo otra vez— me vi
obligada a ampararte,
cuyo afecto impedir
pudo quien te albergó,
conque envidiosa a fin
de sacarte de aquel
aunque ameno jardín
no jardín deleitoso…
MÚSICA
… nos mandó prevenir
a luces de otro Sol,
rayos de otro cenit.
CULPA
Y para que mejor
pudiese conseguir,
apartándote de otra
beldad, atraerte a mí,
quise que desde luego
me vieses discurrir
como deidad que soy
de todo este confín,
sobre el más fiero monstruo…
MÚSICA
… de cuantos hasta aquí
al soberano yugo
doblaron la cerviz.
CULPA
Ufanos tus sentidos,
digan si les cumplí
aquella liberal
palabra que les di
a efecto de que sean
terceros para unir
a tu espíritu noble
mi espíritu gentil,
siendo de nuestras bodas…
MÚSICA
… todo ese azul viril
dosel de rosicler,
tálamo de zafir.
CULPA
Y hasta entonces conmigo
goza deste país
donde dichoso vivas
sin llegarte a afligir
memorias de otro dueño
que sabrán divertir
en fuentes el cristal,
en flores el matiz,
pues todo primavera…
MÚSICA
… el año será aquí,
sin que de doce meses
sepas más que el abril.
Canta
CULPA
Ese campo lo diga,
cuya menor raíz
da en hojas de esmeralda
claveles de rubí.
Aroma es de coral
cada flor carmesí,
zafiro cada lirio,
oro cada alhelí,
siendo de cada aurora…
MÚSICA
… perla cada jazmín
que se engendró al llorar
y se cuajó al reír.
CULPA
U dígalo ese alcázar
que labró para ti
arquitecto el amor,
en cuyo camarín
son el bronce y el jaspe
el material más vil,
pues de pórfido y oro
contienen entre sí
columnas y dinteles…
MÚSICA
… razón de competir
cuál desangró más venas,
el Catay o el Ofir.
CULPA
En él a todas horas
tendrás, tras el festín,
poéticas academias
en que puedan lucir
tus ciencias, que mis damas
te sabrán argüir,
que no es la del ingenio
la menos dulce lid,
pues todas estudiosas…
MÚSICA
… las verás añadir
al primor de lo bello
del alma lo sutil.
CULPA
Y en fin, tendrás, no humano
—pero mal dije «en fin»,
pues semi-dios conmigo
eterno has de vivir
mientras de colocarte
no llega el tiempo— en mí
un alma que te adore
cuando de esposo el sí
desplegar haga el iris…
MÚSICA
… para bajar por ti
las hojas de esmeralda,
de gualda y de carmín.
HOMBRE
Hermoso enigma en quien
no sin asombro vi
que hay casos en que es más
el ver que el discurrir:
si esas felicidades
el sí esperan de mí
de ser tu esposo, en vano
lo intentas conseguir.
CULPA
aparte
¡Qué escucho!
LOS CINCO SENTIDOS
Si de humanos
nos puedes convertir
en divinos sentidos,
¿qué dudas?
HOMBRE
Advertid
que no soy tan grosero,
tan bárbaro o tan vil
que sin cortés disculpa
me atreviera a decir
a tan bello prodigio
desaire tan civil
como que el sí de esposo
no he de darla.
TODOS
Pues di:
¿con qué disculpa puedes
sanearlo?
HOMBRE
Con decir
que el sí de esposo, no;
pero el de esclavo, sí.
Arrodíllase
A tus plantas rendido
beso una vez y mil
la estampa de tu huella,
pues con solo esto fui
tan feliz que no quiero
pasar a más feliz.
CULPA
Alza del suelo, llega
a mis brazos, no así
estés; y ya que supo
tu ingenio desmentir
con dichas que gocé
desdenes que temí,
en fe de que te acepto
la voluntad que aquí
me ofrece tu albedrío,
tengo de hacer por ti
yo también la fineza
que generosa oí
usar de su laurel
el rito del gentil
cuando allá juran dos
alianza entre sí
de que ya al bien, ya al mal,
en la paz o en la lid,
han eternos amigos
de vivir y morir.
Para que sea inviolable
haberla de cumplir,
la ceremonia es
que más los hace unir
beber en una misma
copa, conque hoy aquí
para hacer manifiesto
a todos mi sentir
la he de revalidar,
que aunque pueda decir
alguno que ya esto
se vio otra vez, no a mí
usar de un mismo medio,
si voy a un mismo fin
me hace fuerza, que no es
hurtar el repetir.
Aquella copa en cuyo
esférico perfil
la majestad del oro,
a precio de lucir
grabada del cincel
obedeció al buril
traed, y el néctar en ella
de dioses le servid.
GULA
A obedecerte voy,
que eso me toca a mí.
Vase
GUSTO
Claro es que lo potable,
Gula, te toque a ti
si vivir por beber
es beber por vivir.
OLFATO
Desde hoy con tal favor
podremos presumir
de inmortales.
LOS CUATRO
Es cierto.
Sale la GULA con la copa
GULA
Ya está la copa aquí.
LAS CINCO
Llega y bebe.
HOMBRE
No sé
cómo deba admitir
tal favor.
CULPA
En bebiendo
lo sabrás. Repetid
mientras bebe aquel canto
a quien ya otra vez di
fuerza de entorpecer
sentidos.
LAS CINCO
cantan
¡Ay de ti!…
HOMBRE
¡Ay de mí!…
Abre el vaso, salta el áspid y suena terremoto
MÚSICA
… que al quedar sin sentidos…
HOMBRE
… que al quedar sin sentidos…
MÚSICA
… te queda que sentir.
HOMBRE
… me queda que sentir.
¿Qué es esto, cielos!
CULPA
Es
cerrarse para ti
su impíreo alcázar viendo
derramar y infundir
en todos el veneno
del áspid que encubrí
en mi copa.
Suena terremoto
VISTA
¡Qué pasmo!
OÍDO
¡Qué ansia!
OLFATO
¡Qué frenesí!
GUSTO
¡Qué rabia!
TACTO
¡Qué ira!
HOMBRE
¿Vista?
VISTA
No te acuerdes de mí,
que ya ver no merezco
ni aun ese azul zafir.
HOMBRE
¿Oído?
OÍDO
Sentir el rayo
puedo, mas sin oír
el trueno.
HOMBRE
¿Olfato?
OLFATO
¿Qué
intentas conseguir
de mí, si en humo leve
mi ser desvanecí!
HOMBRE
¿Gusto?
GUSTO
No lo es quien no
le tiene para sí.
HOMBRE
¿Tacto?
TACTO
Aparta, que ya
es mi halagar herir.
MÚSICA
¡Ay de ti!,
que al quedar sin sentidos
te queda que sentir.
LOS CINCO
Huyamos de él.
HOMBRE
¿Pues cómo
rebeldes contra mí?
¿No vine tras vosotros
a cobraros, decid?
¿Pues cómo es a perderos?
LOS CINCO
Pregúntatelo a ti…
ELLOS Y MÚSICA
… que al quedar sin sentidos
te queda que sentir.
Vanse
HOMBRE
¡Ay de mí!,
¿«que al quedar sin sentidos,
me queda que sentir»?
¿Qué insensible torpeza
es la que ha entrado en mí
que no permite ¡ay triste!
ni hablar ni discurrir?
MÚSICA
¡Ay de ti!,
que al quedar sin sentidos
te queda que sentir.
HOMBRE
¿Qué letargo mortal
este traidor motín
de sentidos me deja
tan sin mí mismo a mí?
MÚSICA
¡Ay de ti!,
que al quedar sin sentidos
te queda que sentir.
HOMBRE
Trabado el corazón
late tan sin latir
que a no animar anima
y vive a no vivir.
MÚSICA
¡Ay de ti!,
que al quedar sin sentidos
te queda que sentir.
HOMBRE
Estatua viva soy,
pues tengo ¡ay infeliz!
ojos para no ver,
oídos para no oír,
labios para no hablar,
plantas para no huir,
para no tocar manos,
para no discurrir
memoria, entendimiento
para no obrar.
CULPA
Así
en ídolos de bronce
te difinió David.
HOMBRE
Falaz sirena, incauta
Esfinge, hiena vil,
¿por qué para llorar
halagas con reír?
CULPA
Porque es lo uno atraer
y lo otro es destruir.
Y para que lo veas
—que a nadie cegar vi
para no ver desdichas—
vuelve a ver el pensil
que tan florido viste
y verás presidir
de sus ya mustias flores
al caduco matiz
aquel árbol de cuya
infestada raíz
la desdichada herencia
te quedó de seguir
a mi voz tus sentidos
y tú a ellos; mira allí
la enroscada serpiente
en su tronco.
ÉL Y MÚSICA
¡Ay de mí!,
que al quedar sin sentidos
me queda que sentir.
CULPA
Y pues ya nueva estatua
del mágico jardín
de Falerina eres,
retiradle de aquí,
inmoble al pie del árbol
le colocad, sea allí
padrón vegetativo
su tronco en que escribir
podréis el «Aquí yace
quien murió sin morir.»
HOMBRE
¡Ay de mí!,
que al quedar sin sentidos
me queda que sentir.
CULPA
Y por si acaso hubiere
tan valiente adalid
que intente de ese alcázar
en su favor rendir
los altos homenajes,
cada una de por sí
—pues texto hay que lo diga—
en brutos convertid
los sentidos que yo
a vuestro cargo di,
porque lo formidable
de hacerle guarda a huir
obligue a quien tuviere
tan alto varonil
espíritu que asalte
ni aun el primer fortín
de mi menor encanto.
GULA
Pues estamos en ti
comprometidas, fuerza
es la obediencia.
CULPA
Id.
Llévanle como por fuerza
LAS CINCO
Ven, mortal.
CULPA
Mientras yo
todo aqueste confín
siembro de venenadas
plantas que al más sutil
contacto del pie broten
abrojos.
HOMBRE Y MÚSICA
¡Ay de mí!…
LAS CINCO
… que al quedar sin sentidos
te queda que sentir.
HOMBRE
No queda, pues me queda
vida para pedir
perdón al cielo y él
se dolerá de mí
al verme tan postrado.
CULPA
Sus voces confundid
con las vuestras, no le oiga.
MÚSICA
¡Ay de ti!
HOMBRE
¿Cómo haber de vivir…
MÚSICA
¡Ay de ti!
HOMBRE
… entre brutos sentidos…
MÚSICA
¡Ay de ti!
HOMBRE
… sin ver, tocar, oler, gustar ni oír?
Representan
LAS CINCO
No tienes que clamar;
ven pues, ven a vivir
entre brutos sentidos…
ÉL Y MÚSICA
… sin ver, tocar, oler, gustar ni oír.
Con esta repetición, cantando unos y representando otros, se van los vicios, llevando al HOMBRE por una parte, y sale la GRACIA como oyendo a lo lejos
GRACIA
«No queda, pues me queda
vida para pedir
perdón al cielo y él
se dolerá de mí
al verme tan postrado.
¿Cómo haber de vivir
entre brutos sentidos,
sin ver, tocar, oler, gustar ni oír?»
Gemidos del hombre son
que lamentan su desgracia.
¡Oh cuánto desea la Gracia
consolarle en su aflicción!
Mas no son
bastantes las ansias mías,
si no envías,
Señor, Tú aquel consuelo
que tan prometido de parte del cielo
le tienen las sombras de tus profecías.
Y pues el mundo abreviado
que tu mayor obra ha sido,
de una belleza atraído,
de una traición engañado,
tan postrado
yace en mágico vergel
donde fiel
su voz clama, en la mía infiero
que le oigas por ver si una dicha que espero
los plazos abrevia a su pena cruel.
Y así ¡oh Señor que increado
del nada el todo formaste
y en el Hombre solo hallaste
recreación a tu cuidado!,
del pecado
se mira al rigor impío
mármol frío,
tal que no vuelva a su augusto
candor si no llueven las nubes al justo
y el alba más bella le da su rocío.
Tal la fuerza es del encanto
llorando su suerte esquiva
que al jardín estatua viva
le sirve de fuente el llanto;
si el mío tanto
puede contigo, Señor,
porque el rigor
venza que en vida le entierra,
haz que abra sus senos fecunda la tierra
y que nos produzga le di al Salvador.
Y pues en alegoría
hoy solicita el Lucero
de aquel siglo venidero
ver el esperado día
de quien fía
cautelarse, que vea es bien
yo también
si a una idea nos reduces
que a mí los consuelos me den en tus luces
las penas que a él en sus sombras le den.
Sol eres, conque me atrevo
a llamarte Febo, pues
Febo nombre de Sol es;
y más cuando sobre Febo,
si al fin llevo
el concepto, te hallo en él
coronado de laurel,
caballero militar;
pues con la cruz que es tu insignia triunfar
te vio victorioso a caballo Ezequiel.
Ven pues, ven tan disfrazado
que esa fiera, ese león,
vean en su oposición
en lejos representado
que el deseado
día tal misterio encierra
que haciendo al abismo guerra
darán en él las criaturas…
Dentro
MÚSICA
… gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
Sale el LUCERO
LUCERO Y GRACIA
¿«Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra»?
GRACIA
¿Qué voces, cielos, serán
las que mi espíritu alegran
tanto al oírlas?
LUCERO
¿Qué voces
serán las que me atormentan
tanto al escucharlas?
GRACIA
¿Qué
querrán decirme sus tiernas
cláusulas…
LUCERO
¿Qué sus discordes
acentos decirme intentan…
GRACIA
… cuando sonoras repiten:
LUCERO
… cuando horrorosas alientan:
LOS DOS Y MÚSICA
«Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra»?
LOS DOS
Dime tú…
GRACIA
(¿Pero el Lucero
no es este?)
LUCERO
(¿Pero no es esta
la Gracia?)
GRACIA
Huya de él y vaya
a solicitar qué nueva
es la que la tierra y cielo
de tantos consuelos llena
no solo a mí pero a toda
la humana naturaleza.
Vase
LUCERO
Huyó la Gracia al mirarme,
pero no es la vez primera
que huye la Gracia de mí;
y más cuando es consecuencia
de que la Gracia se aparta
ver que la Culpa se acerca.
Culpa, ¿dónde vas?
Sale la CULPA
CULPA
Sembrando
voy montes, valles y selvas
de venenosas cicutas
y ponzoñosas adelfas
porque nadie de mis cotos
pasar las márgenes pueda
sin mortal daño; que aunque
—a tu invocación atenta—
tengo al Hombre en mis jardines
tan borrada y tan deshecha
en él la imagen de Dios
que ni respira ni alienta,
convertidos sus sentidos
en varias formas de fieras…
—pues la Envidia al de la Vista
en tigre le representa
cuya piel es toda ojos;
la Lisonja toda lenguas
al del Oído en un vario
camaleón de diversas
colores, bruto en fin que
solo de aire se alimenta;
la Murmuración, que es quien
a perder en la honra echa
el buen olor de la fama,
al Olfato le semeja
en un león cuyo aliento
daña todo cuanto encuentra;
al Tacto en un torpe erizo
la Lascivia, pues no llega
nadie a tocarle que él mismo
voluntario no se hiera;
en fin, la Gula al sentido
del Gusto en la voraz bestia
que ásperamente cerdosa
no levanta de la tierra
los ojos al cielo y solo
de lo inmundo se alimenta—.
Conque volviendo a enlazar
el discurso: aunque deshecha
tengo la imagen de Dios
y en guarda suya sus mesmas
pasiones, con todo eso,
para que nadie se atreva
a llegar a restaurarla
siendo su horror su defensa,
voy sembrando —como dije—
por montes, valles y selvas
un hechizo en cada planta
y un veneno en cada yerba.
LUCERO
No en vano lo intentas, pues
no sé qué voces que suenan
dando a Dios en las alturas
gloria y al hombre en la tierra
paz tanto mis conjeturas
han confundido, mis ciencias,
que andan delirando sobre
si el cumplimiento se acerca
de aquella palabra; y más
¡ay Culpa! si consideras
vestida de fiesta y gala
toda la naturaleza
en la más árida estancia
del año; mira la tierra
reverdecida a pesar
de escarchas, nieves y nieblas;
mira entre heladas aristas
allí una blanca azucena
dar en desplegadas hojas
de bruñida plata tersa
granos de acendrado oro
sin que el cierzo a su pureza
la tez empañe; una rosa
allí en virgen edad tierna
mira que aún no el botón roto
encarnado albor obstenta;
el cedro, el lirio, la palma,
ciprés y plátano muestran
hoy más su pompa que nunca.
Y pasando de la esfera
de la tierra al agua, mira
cuando más sus ondas hiela
que no ufanas con ser vidrios
se van elevando a perlas.
¿Sierpecilla de cristal
aquel arroyo no era?
¿Pues cómo al pie de un jazmín
haciendo remanso deja
de ser sierpe y no manchado
espejo se representa?
El aire mira que cuando
con más ráfagas violentas
arrancar suele los troncos
blando inspira, suave alienta
haciendo a la tarde salva
de aurora a un ave que vuela
tan sobre todas que juzgo
ser de todas la ave reina.
La esfera del fuego mira
también a sola una estrella
reducida, pues supliendo
cuando él declina la ausencia
del Sol, estrella del mar,
le domina de manera
favorable en sus influjos
que sin padecer tormenta
—con significar las ondas
tribulaciones y penas—
allí una nave tomando
viene el puerto tan serena
que libre de sus embates,
de sus vaivenes esempta,
juzgo que es en quien decir
se oyó en las lejanas selvas:
ÉL Y MÚSICA
«Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra».
CULPA
Aguarda, que no el prodigio
con que tome puerto cesa
esa nave, sino en que
solo un hombre salga della
a tomar puerto.
LUCERO
¿Quién es?
CULPA
Aunque percibo las señas
de hombre, qué hombre sea no sé.
LUCERO
¿Pues cómo en tus cotos entra,
Culpa, sin que en tus registros
a ti te conste quién sea?
¿No bastó que una mujer
pasase sin saber della,
sino que también un hombre
tan en salvamento venga
que tú le ignores?
CULPA
No sé
qué puedo darte en respuesta
sino que, pues él es solo
el que de mí se reserva,
no extrañes que solo él
tan sin otros tome tierra
que en su embarcación segura
nadie le haga consecuencia.
LUCERO
Pues antes que llegue entona
tu mágica voz y sea
también prisionero tuyo.
CULPA
Sí haré; letra y tono vuelvan:
Canta la CULPA desentonada y como tartamuda Canta
A mi brindis, sentidos, venid,
venid, volad. (¿Quién destempla
el órgano de mi voz?)
Venid que la sed… (la lengua
muda, balbuciente el labio,
tartamudeando, me hielan
voz y pecho)… satisface
esta copa.
LUCERO
¿De qué tiemblas?
CULPA
De que a vista de ese asombro
perdió mi encanto la fuerza.
Y pues para cautelarnos
de cuando el remedio venga
al Hombre en el Hombre hicimos
esta imaginada idea,
no de vista le perdamos
que algún gran misterio encierra
hombre a quien no conocemos
tú ni yo; y así en defensa
nos pongamos: tú, Lucero,
de mis jardines la puerta
guarda; yo poblaré el monte
de dobladas centinelas
que velen toda la noche
por si a su muro se acerca,
y en amaneciendo el día
atalaya de mí mesma
sobre la copa del árbol
donde está su estatua puesta
registrando la campaña
reconoceré la senda
que toma, para saber
si viene o no en busca nuestra.
LUCERO
Bien lo dispones; y así,
Falerina, ¡alerta!
CULPA
¡Alerta,
Lucero!
LUCERO
Que si en su amparo
viene…
CULPA
Si librarle intenta…
LUCERO
… hallándonos prevenidos…
CULPA
… de mi saña y mi cautela…
LUCERO
… veremos lo que consigue…
CULPA
… sabremos lo que aprovecha…
LUCERO
… nave que sulca los mares
segura de la tormenta;…
CULPA
… hombre que sin ejemplar
de otro hombre toma tierra;…
LUCERO
… y en fin qué quiere decirnos…
CULPA
… toda la naturaleza…
LOS DOS
… en tierra, agua, fuego y aire
cuando da en su enhorabuena…
LOS CUATRO Y MÚSICA
… «gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra».
Vanse repitiendo la música los cuatro, y salen por una parte FEBO y por otra la GRACIA escuchando
GRACIA
Allí son las voces; justo
es ir la Gracia tras ellas.
FEBO
Mal la tierra me recibe,
pues apenas en su arena
la planta pongo cuando es
verdad que la pongo a penas,
según que al primero paso
de carámbanos cubierta
al aire que le traspasa
aterido el pecho tiembla.
¿Dónde podré reclinarme
que algún dulce abrigo tenga
mi desnudez?
GRACIA
En mis brazos.
FEBO
¡Ay Gracia divina y bella!
Si quien «Gracia» dijo, dijo
«María», preciso era
que en los brazos de María
alivio mis ansias tengan.
Mas ¡ay! que al paso segundo
no hay pedernal que no sea
cuchillo de piedra en que
la primera sangre vierta
en primicias de más sangre.
GRACIA
¿Tú, Señor, lágrimas tiernas?
FEBO
Si cuantos entran al mundo
sin saber a lo que entran
lloran, ¿qué haré yo que sé
los peligros que me esperan
el día que tus lamentos
me han conmovido a que venga
con el nombre que me da
—luz de luz— la luz febea
en metáfora de Febo,
donde los encantos venza
de esa falaz hija de ira
porque aun en sombras no tenga
duda la verdad de que
tú por el Hombre me ruegas,
de que él llora destruido
y que yo me compadezca?
Y así, en esa hermosa nave
—que a dos luces representa
la nave del mercader
y la nave de la Iglesia,
pues viene de pan cargada,
y si paso a la tercera
la del diluvio, pues sulca
del común peligro esempta—
me embarqué para venir
a tus dulces voces tiernas.
GRACIA
Que mis lamentos, Señor,
te traigan con la fineza
que siempre a tu amor debí,
no lo dudo; mas que adviertas
te suplico que no fueron
míos, porque si no hubieran
sido primero del Hombre
nunca yo los repitiera,
que no interviene la Gracia
sin que el Hombre se arrepienta.
Y aunque Tú todo lo ves,
ya que tu suma clemencia
a humano modo se ajusta
a obrar, para que le veas
en la miseria que yace
y oigas las piadosas quejas
con que te clama, los ojos
vuelve a la lóbrega esfera
de ese encantado jardín
y mira cuánto deshecha
tu imagen está y cuán brutos
sus sentidos cuando, emblema
del pecador, con lo mismo
que le halagan le atormentan.
Y pues en lo racional
del alma libre le queda
siempre el uso al albedrío,
oye cómo se lamenta:
Al pie del tronco de la sierpe aparece el HOMBRE como en éxtasis, a manera de estatua, y alrededor un león, un tigre, un espín, un erizo y un camaleón
HOMBRE
Si este pasmo, este horror hacer pudiera
por Dios que el cuerpo y alma le pasara
aunque pudiera no lo remediara,
fuera elección y no violencia fuera.
Ni el interés del cielo me moviera
ni el temor del infierno me obligara;
solo por ser quien es le conservara
cuando ni premio ni castigo hubiera.
Y si el cielo y infierno en este día
abiertos viera, cuya pena o cuya
gloria estuviera en mí, si presumía
ser voluntad de Dios que me destruya,
al infierno me fuera por la mía
y no entrara en el cielo sin la suya.
FEBO
Mira, pecador, por más
que incauta la Culpa tenga
encantados tus sentidos,
cuánto está mi Gracia atenta
a que te enternezcas tú
para que yo me enternezca.
Y pues ya las sombras bajan
en pardos velos envueltas
y tus jardines están
ahora para mí no cerca,
llévame donde esta noche
descanse.
GRACIA
Tiene tan yerma,
tan árida y despoblada
la Culpa destas riberas
la playa que solo una
pequeña choza desierta
hay en toda su campaña.
FEBO
En ella, Gracia, me alberga,
que por ti y contigo no hay
choza que alcázar no sea.
GRACIA
Sígueme.
FEBO
¡Ay de mí!
GRACIA
¿Qué sientes?
FEBO
De abrojos está tan llena,
zarzas, espinas y cardos
la maraña destas selvas
que sus aceradas puntas
me taladran la cabeza,
y si a apartarlas las manos
van, las manos me penetran
a tiempo que de los pies
los abrojos me atraviesan
también las plantas.
GRACIA
Allí
un huerto miro; en él entra
para restañar la sangre.
FEBO
¡Ay, que más será a verterla!,
pues en él también maraña
habrá quizá que me prenda.
Cinco mil y más heridas
todo el cuerpo me ensangrientan.
GRACIA
Bien dijo quien dijo que
no ocupan lugar las penas,
pues en una noche sola
caben tantas.
Dentro cantan
Vela.
LISONJA
Vela.
Dentro en ecos
MURMURACIÓN
Vela.
LASCIVIA
Vela.
GULA
Vela.
FEBO
¿Hablan con nosotros?
GRACIA
No;
repartidas centinelas
son que, por dar a entender
cada una que está despierta,
pasan la voz de una en otra
repitiendo:
LISONJA
Alerta.
MURMURACIÓN
Alerta.
GULA
Alerta.
FEBO
Pues vamos, que con el día
en tu jardín, Gracia bella,
me hospedaré, desde donde
subiendo a la copa excelsa
de aquel árbol de la vida
que en él sobre todo reina,
siendo en la primera aurora
de mí mismo centinela,
reconoceré el terreno
para ver por dónde pueda
introducirme al jardín
de esa venenosa fiera
para vencer los encantos
de su mágica cautela.
ECOS
Vela, vela.
FEBO
Pues me ha de costar la vida
el verla a mis manos muerta…
ECOS
Alerta, alerta.
GRACIA
… ¡ay, Hombre, lo que me debes!
FEBO
… ¡ay, Hombre, lo que me cuestas!
Vanse y salen la LISONJA y la GULA cantando
LISONJA
¡Hola, hau, ah del jardín!
GULA
¡Hola, hau, ah de la selva!
LISONJA
¿Atalaya de la vida?
GULA
¿De la muerte centinela?
ECOS
Vela, vela.
LISONJA
Vela en defensa del Hombre…
GULA
Vela del Hombre en defensa…
LISONJA
… y pues decir que le guardes…
GULA
… es decirte que le pierdas…
ECOS
… alerta, alerta.
HOMBRE
De la muerte y de la vida
voces en el aire suenan;
¡bien previno el que previno
que yo sin sentidos sienta!
¿Qué he de hacer en tanto mal
como el que me desconsuela?
ECOS
Vela, vela.
HOMBRE
¿Qué más velar? Y no siendo
posible que el alma duerma,
¿cómo ha de estar si no basta
el estar siempre despierta?
ECOS
Alerta, alerta.
HOMBRE
Si alerta ha de ser, al cielo
clame hasta ver si mi pena
del tribunal de justicia
para el de piedad apela.
ECOS
Vela, vela.
HOMBRE
Y pues solo en la esperanza
puede estar segura y cierta…
ECOS
Alerta, alerta.
TODA LA MÚSICA
Centinelas de la vida,
de la muerte centinelas,
pues decir que al Hombre guarden
es decir que al Hombre pierdan,
vela, vela, alerta, alerta,
alerta, alerta, vela, vela.
Ábrese el carro y vese la CULPA en la copa del árbol y se eleva
CULPA
Ya que la aurora llorando
el azul manto despliega
porque con cendales de oro
el sol enjugue sus perlas,
en la copa deste árbol,
pues cátedra es de mis ciencias,
trono de mi majestad
y dosel de mi soberbia,
del Hombre y de sus sentidos
es bien triunfante me vea
el peregrino del mar,
que aunque mi voz enmudezca
no mi espíritu acobarda;
y ya que en mis lindes entra
sin que yo sepa quién es,
es justo que quién soy sepa;
y sea quien fuere al mirarme
a acercarse no se atreva
a estos muros viendo cuánto
en ellos su vida arriesga.
Ábrese el carro del árbol donde estaba el HOMBREal principio y se ve FEBO sobre la copa del árbol y se va le-vantando y ha de haber una cruz en su remate
FEBO
Ya que del alba a la risa
perezoso el sol despierta
restituyendo colores
a prados, montes y selvas,
desde la copa deste árbol,
pues trono es de mi clemencia,
siendo como es de la Gracia
el jardín que la conserva,
descubriré de la Culpa
las cautelosas defensas
de sus mágicos encantos
para lograr el vencerla.
CULPA
¡Pero qué es esto que miro!
¿Cuando pensé que la senda
torciera por otra parte
no solo ¡cielos! se alberga
en el jardín de la Gracia,
mas favorecido della
sobre la eminente copa
también del árbol se asienta
que tantas veces me dio
al verle asombros y penas?
¡Pero qué digo! ¿Yo temo?
¡Ah de la escabrosa esfera
de la Gracia, cuyas flores
yo dejé en espinas vueltas!
Peregrino de esos mares
de la vida que interpretan
tribulaciones, ya que
tomaste en mis montes tierra,
si ves cómo tengo al Hombre
sin sentidos ni potencias
estatua de mis jardines
amarrado a la corteza
del árbol cuya raíz
toda su familia infesta,
¿cómo siendo como él
verdadero hombre no tiemblas
de mis sañas, de mis iras
y a vista suya te quedas
en ese jardín de donde,
si otra vez la horrible bestia
oprimo, podré sacarte?
FEBO
No podrás, incauta fiera,
que a mí no puede tocarme
de tus encantos la fuerza.
Enmudecida tu voz
lo diga al verme, y no ella
solo lo diga sino
todas tus mágicas ciencias,
pues he de vencerlas todas
al Hombre sacando de esa
prisión; que el día que él llora
no es justo que tú le tengas
en tu poder.
CULPA
Mal podrás,
que es infinita la deuda
que en aqueste árbol contrajo
cuya desdichada herencia
me le dio para que yo
en mis encantos le prenda.
FEBO
Infinito en este árbol
será el mérito que pueda
aplicar a lo infinito
infinita recompensa.
CULPA
¿Quién ha de abonarle?
FEBO
Yo.
CULPA
Si bien percibo las señas
de la mala noche que has
pasado en las duras breñas
de mis términos, no solo
bañado en sangre te muestras,
herido de pies y manos,
pero desnudo, depuestas
las vestiduras a puros
abrojos. ¿Pues en qué piensas,
siendo así, fundar la paga?
FEBO
En aquesa sangre mesma,
pues cuando más desangrado
en este tronco fallezca
más segura está.
CULPA
Pues siendo
así que el satisfacerla
muriendo ha de ser, estotro
es el de la muerte; llega.
FEBO
Será escusado, que aunque
este el de mi muerte sea,
el de la vida es del Hombre
porque en términos se vea,
si en un árbol le venciste,
que él en otro árbol te venza
muriendo yo porque él viva.
CULPA
¿Cómo?
FEBO
De aquesta manera:
rayo es mi voz.
CULPA
¡Ay de mí!
FEBO
Pues libre ya el Hombre queda,
en tus manos, Padre mío,
mi espíritu se encomienda.
LISONJA
¡Qué asombro!
ENVIDIA
¡Qué horror!
LASCIVIA
¡Qué espanto!
Desaparecen FEBO y CULPA, huyen los animales y suena ruido de terremoto y vase la GULA
GULA
¿Qué confusión será esta
que a la voz de un trueno toda
nuestra gran fábrica tiembla!
Baja al tablado el HOMBRE
HOMBRE
¿De qué profundo letargo
¡cielos! el alma despierta?
¿Quién en mí me restituye?
LUCERO
Quien guardando yo esta puerta
pudo por puerta cerrada
entrar sin que yo le viera
a dar la muerte a la Culpa.
Salen los cinco sentidos en sus trajes como luchando con los cinco vicios, cada uno con el que le toca
LAS CINCO
¡Qué ansia! ¡Qué dolor! ¡Qué pena!
LOS CINCO
¡Qué dicha! ¡Y qué gozo!
LISONJA
¡Tente!
LASCIVIA
¡Oye!
ENVIDIA
¡Aguarda!
MURMURACIÓN
¡Escucha!
GULA
¡Espera!
VISTA
¡Envidia, quita!
OÍDO
¡Lisonja,
aparta!
TACTO
¡Lascivia, suelta!
GUSTO
¡No, Gula, a mí toques!
OLFATO
¡No,
Murmuración, me detengas!
LOS CINCO
Y pues que libres nos vemos
ya de las traiciones vuestras,
a nuestro dueño volvamos.
LUCERO
¡Que esto mi furor padezca!
Van hacia donde está el HOMBRE y los vicios se retiran
HOMBRE
¿Quién cobrando mis sentidos
rompió la bruta cadena
de la prisión en que estaba?
GRACIA
¿Quién quieres, Hombre, que sea
sino el amor de la Gracia
quien en tu acuerdo te vuelva?
Pues cuando más me dejaste
por ir siguiendo una fiera
más clamé al cielo por ti;
u dígalo la experiencia,
pues libre tú de ese encanto
ella está en su encanto muerta.
LUCERO
¿Qué le aseguras? Que como
original culpa muera,
si como culpa actual
libre el derecho me queda
de volverle a la prisión
cada y cuando que cometa
culpa mortal.
GRACIA
Para eso
dejará Cristo en su Iglesia
—cuando lo que ahora es figura
realidad entonces sea—
dos sacramentos de muertos:
contra la culpa primera
el del bautismo; y después
también el de penitencia
contra la segunda culpa.
Y para que el hombre tenga
aumento de gracia, en otro
de vivos, por la excelencia,
aquel que «aumento de gracia»
su difinición perfecta
será, que esto Eucaristía
significa.
LUCERO
Qué contenga
no sé.
GRACIA
Debajo de especies
de pan y vino, su mesma
carne y sangre en cuerpo y alma
vivo con real asistencia.
Ábrese el carro del árbol de la vida y se ve FEBO en él, vestido de resurrección, con cáliz y hostia
LUCERO
¿Quién eso asegura?
FEBO
Yo,
pues debajo de esta tersa
blanca nube y esta copa
a la de la Culpa opuesta
estoy en cuerpo, alma y vida;
porque si al jardín aquella
le llevó de
falaz ira
al de la Gracia le vuelva
estotra para que en todo
la oposición resplandezca
de que quien venció en un leño
en otro leño se venza.
LUCERO
¿A tanto asombro de luces
que a resplandores me ciegan
qué oposición puede haber
si no es la de las tinieblas?
HOMBRE
¿Ni qué satisfación puedo
dar yo, hermosa Gracia bella,
sino a las aras postrado
de aquella piedad inmensa,
milagro de los milagros,
grandeza de las grandezas
de Dios, poner mis sentidos?
LOS CINCO
Nosotros las culpas nuestras.
LAS CINCO
Y nosotras una firme
proposición de la enmienda.
GRACIA
Pues en su alabanza todos
decid en voces diversas:
TODOS Y MÚSICA
Canten la victoria
cielos y tierra
y con el Sol y Luna,
luces y estrellas.
Canten la victoria
montes y selvas
y con peces y aves,
brutos y fieras.
Canten la victoria
las flores bellas
a los árboles dando
la enhorabuena,
pues en uno vencida
la Culpa queda,
perdonándose en otro
las faltas nuestras.
Con esta repetición y al son de las chirimías se da fin al auto
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- TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. El jardín de Falerina. CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbx5.0