Personajes
- EL DEMONIO
- EL GÉNERO HUMANO, de pobre
- LA SOBERBIA, de dama
- LA LASCIVIA, de samaritana
- LA GULA, de hostalera
- EL APETITO, de villano
- AFECTO PRIMERO, de judío
- AFECTO SEGUNDO, de galán
- AFECTO TERCERO, de bandolero
- AFECTO CUARTO, de romano
- EL PEREGRINO, de peregrino
- RAFAEL, de ángel y peregrino
- LA SIMPLICIDAD, de peregrino
- UN MENDIGO, de Lázaro llagado
- MÚSICOS
Salen el Demonio y la Soberbia
DEMONIO
Déjame morir a manos
de tan fieras, tan impías
ansias que me dan la muerte
y no me quitan la vida.
SOBERBIA
Si de dos lides triunfante,
una allá en la primitiva
edad del hombre y otra
acá en la adulta, te miras,
pasando no solo en él
sino en toda su familia,
la original inociencia
a ser actual malicia;
si, vencidos sus afectos
en la lucha de la hidra
de siete humanos venenos,
que son según el salmista
mortales enfermedades
del alma, ves su caída
que a todos postra y a él
destruye, uno que se libra,
¿te desesperas?
DEMONIO
¡Ay, Soberbia!,
que ese uno, a quien no rindan,
o por desnudo mi saña,
o por valiente mi ira,
más que todo lo restante
del mundo me desconfía,
me acobarda, me estremece,
me asusta y me atemoriza;
y más con la novedad
en que ofuscada estos días
la plenitud de mi ciencia,
no tan solo no averigua,
mas no rastrea un portento,
un pasmo, una maravilla,
que hoy se halla en Jerusalén,
donde hay uno que se exima
por más que muchos perezcan.
SOBERBIA
Novedad que a ti te obliga
a dudar, ¿podré saberla?
DEMONIO
Sí, si yo puedo decirla.
El Templo de Salomón,
aquesa fábrica altiva
que ni antes ni después hubo
ni habrá otra que la compita,
para su labor juntó
—desentrañando las minas
de sus más nobles metales
y de sus piedras más ricas—
inmensa copia, añadiendo
de las eminentes cimas
de los montes los preciosos
árboles, en cuyas vigas
la trabazón de las piedras,
incorporada y unida
a los diseños del arte,
fuesen guardando las líneas.
Entre estos, pues, materiales,
vino un tronco de exquisita
forma; tanto que ninguno
se resolvió a distinguirla:
tal vez parecía ciprés,
palma tal vez parecía,
y tal cedro, de manera
que hecho un vegetable enigma
de cedro, ciprés y palma,
eran, siendo uno y tres, cifra
de duración, muerte y triunfo
sus tres colores distintas.
No sé si diga, Soberbia,
que no falta autor que diga
que las tres formas tomó
de no sé qué tres pepitas
de aquella vedada fruta,
que el ángel (cuya encendida
espada de guarda está
al Paraíso) dio un día
a Set, hijo de Adán, y él,
por ver lo que fructifican,
plantó en el Líbano; pero
como no hoy en esto estriban
mis confusiones, es bien
que pase por esto aprisa.
Llegó a perfección el Templo,
sin que en toda la obra sirva
el raro leño, de suerte
que, como a nada le aplican,
vino a sobrar desechado
entre otras caducas ruinas;
de donde porque no inútil
al trabajo se resista,
pasó a ser puente al Cedrón,
en cuya ocupación, digna
de mal desbastado tronco,
le halló la real profetisa
del Oriente, cuando a ver
—desde la atezada India
de Sabá a la gran Sión—
vino a Salomón, movida
de la fama de sus ciencias.
La cual —o docta o sibila—
al poner en él la planta,
le anuncia y le profetiza
tan relevados misterios,
que no tan solo le pisa,
mas le venera. Con que
más por lisonja que estima
del vaticinio, quitado
de ser paso, le retiran
a ser desecho otra vez,
por lo presto que se olvidan
halladas honras acaso.
Quédese aquí esta noticia
dejándole envuelto en polvo,
(¡ojalá fuera en ceniza!)
y vamos a que del Templo
las aguas que purifican
los vasos en que las reses
se inmolan y sacrifican,
corriendo en sangre manchadas
por minadas oficinas,
para su desagüe han hecho
—cubriéndole por encima
de ovas, légamos y lamas—
una balsa, que piscina
se llama no como otras,
por los peces que en sí cría,
sino por la general
de ser el nombre que explica
o bien con pesca o sin ella,
cualquier agua detenida,
sin manantial, estancada,
y sin corriente indecisa.
Ésta, pues, a distinción
de otras, por estar vecina
a una puerta por donde entran
los ganados cada día,
la Probática se llama,
voz, que en griego traducida
del Betsaida hebreo, la puerta
del ganado significa.
Y siendo así que esta parte
—como al culto se dedican
mayormente los corderos—
por la ocurrencia continua
de ganado y Templo, es
donde se hacen en su orilla
los mercados, es también
donde acude la codicia
de los pobres: que el manejo
del dinero facilita
tal vez la limosna, más
al que importuno mendiga
porque pide en ocasión
que no porque por Dios pida.
En esta plaza, un día estando
su gran concurso a la mira
absortos, notaron todos
que las aguas que tranquilas
se conservaban, sin viento
que las mueva, combatidas
unas con otras chocaban
poniendo pavor y grima,
al ver que sin natural
causa, sus espumas rizas
por sí solas se moviesen
tanto, que la cristalina
superficie, que aire y sol,
o al soplo que la ventila
o al rayo que la acrisola,
clara se mostraba y limpia,
alborotando en su centro,
la bascosidad que hundida
había hecho poso, enturbiaba
las olas, casi teñidas
en la sangre que primero
habían lavado ellas mismas.
Pasmados quedaron todos,
cuando un mendigo, a la vista
de tanto asombro —quizá
porque el Cielo se lo inspira—
se arrojó al agua, a saber
qué era lo que dentro había;
y aunque no lo supo, supo
que era virtud tan divina,
que entrando herido y llagado,
salió sin llaga ni herida.
Viéndole tan milagrosa-
mente sano, otros que había
se arrojaron; pero a nadie
la ignorada medicina
aprovechó sino a él,
mostrando que si benigna
diese general salud
como otros baños, podría
atribuirse a secreto
natural de alguna mina
que hubiera cavado el agua,
penetrándose estantía
a azogue o azufre u a otro
mineral de los que aplican
las físicas experiencias
y así quiso peregrina
mantenerse en el milagro
de ser solo uno el que alivia.
Y no esta vez sola, pero
cuantas veces se examina
la moción (sin saber cuándo,
pues no hay estación precisa
para su prodigio), cobra
salud el que, al ver movidas
sus espumas, el primero
se arroja a ellas más aprisa.
Continuose el pasmo y viendo
que de diversas provincias
paralíticos, leprosos,
mancos y cojos la asistan,
ciegos y tullidos, se hizo
labrar una hospedería
de cinco pórticos, cinco
entradas, cinco salidas
que a los pobres en su espera
para refugio les sirva.
Aquí entra, Soberbia, agora
la más fiera, más esquiva
duda de mis dudas, no
tanto porque se fabrica
a fin de refugio cuanto
por el sitio. Por tu vida
que aquí no te me diviertas,
que no es mucho en mis desdichas,
pues yo me atrevo a contarlas,
que tú te muevas a oírlas.
Joaquín, aquel venerable
noble anciano, rama invicta
del gran tronco de Judá,
y de la ilustre familia
de David, esposo de Ana
—del tribu y la casa misma—,
vecino al templo y al lago
con ella vivió hasta el día
que de estériles la nota
les hizo que se dividan,
yéndose ella a Nazaret
su patria y él a una quinta,
donde en oración, día y noche,
con tiernas lágrimas pías,
su esterilidad lloraban.
Oyó Dios sus rogativas
y inspirados (quién lo duda
pues se hallan y no se avisan)
se encontraron en la Puerta
Dorada; de cuya vista
resultó que sus piedades
—en su más helada y fría
edad— consolase el Cielo
con la más hermosa hija,
en cuya perfección todas
las perfecciones se cifran.
En Jerusalén nació
a esta laguna vecina,
que ya dije que la casa
de Joaquín con ella alinda,
donde volvieron los dos
a hacer maridable vida;
con que entre otros atributos
que mi horror la pronostica,
no faltará quien la llame
la Gran Jerosolimita.
Dirás que qué importa que haya
más en el mundo una niña
para el misterio: ¡Ay soberbia!
¡Que ella es en quien más deliran
de mi crítico letargo
las mortales agonías!,
pues en su feliz natal,
entre otras señas festivas
que observé en cielo y en tierra,
—viendo a la Luna más limpia,
más resplandeciente al Sol,
a las estrellas más fijas,
a las aves más sonoras,
a las fieras más amigas,
a las flores más lozanas,
las fuentes más cristalinas,
con mejor llanto a la aurora
y al alba con mejor risa—
una fue, y para mí ¡ay triste!,
la más fiera, más esquiva:
el misterio de las aguas,
siendo por aquellos días
su primer moción, mostrando
que nacieron con María
no solo el sol, luna, estrellas,
aves, fieras, flores, linfas,
la luz, la paz, el consuelo,
el placer y la alegría,
pero al pobre la esperanza
de la salud y la vida.
Con que resumiendo todas
las cosas hasta aquí dichas:
agua de sacrificados
corderos en sangre tinta,
baña un madero; madero,
en quien unidos se miran
palma, cedro y ciprés, como
dándola la bienvenida,
a una balsa de aguas muertas
hace pozo de aguas vivas;
sanar solo el diligente
y quedarse en sus fatigas
el perezoso; tener
aun en su pereza misma
esperanza y para ella
un refugio que le admita;
ser cinco sus puertas; ser
a las puertas de María
y aun de María en la casa,
que no apócrifa lo afirma
la pía contemplación
de darla ella a la obra pía.
Misterios son que aun a mí
se me han perdido de vista.
Y así no extrañes, Soberbia,
dude, sienta, llore y gima,
pensar que al Género humano
—si en un anciano se cifra
que entre esotros pobres yace
de aquese lago a la orilla—
le pueda dar la salud
esa oculta maravilla
que en sus entrañas encierra
la Probática Piscina.
SOBERBIA
Aunque no vagas, Luzbel,
discurren tus fantasías
vagas temen. Y pues ya
en ti la letra se explica,
explíquese en mí el misterio
corriéndonos la cortina
de las sombras de la historia
la luz de la alegoría.
De aquella pasada lucha
—no importa que la repita—
resultó que uno te venza
pero no que uno redima
por entonces los afectos,
a quien tu ambición derriba,
dejando al Género humano
de dura fiebre prolija
torpe y impedido; y que
unos y otros se dividan
a la experiencia de ver
si alguien restaura y alivia
los no sensibles achaques
de aquella salud perdida,
que en él y en ellos causó
el golpe de la caída.
Aquí quedamos. Y yo,
primer cerviz de la hidra,
como hermosura y soberbia
son casi una cosa misma
a la representación
que allá quedó introducida,
de la hermosura tome
el papel. Y así, imagina,
siendo vaguidos mis males
que me train desvanecida,
que en mí, Luzbel, una dama
ves tan vana y tan altiva,
que escándalo de los hombres,
la llaman por lo homicida
la pública pecadora,
no por costumbres indignas,
—que no es en la hermosura
liviandad la bizarría—
sino por la vanidad
de ser de todos bien vista.
Mi Afecto, que vio arrastrar
su púrpura, por la esquiva
condición del judaísmo,
siempre bronca y siempre arisca,
su papel tomó; y, porqué
se explique más entendida
la metáfora, pasemos
desde el oído a la vista.
¿Qué ves allí?
DEMONIO
Al Pueblo Hebreo,
que en todo a su afecto imita.
SOBERBIA
¿Qué hace?
DEMONIO
Soberbio y furioso,
con ceño, arrojo y mohína,
—dando a entender que es su achaque
furor que el juicio le priva—
habla con el que fue antes
el Afecto de la Ira.
Y ahora, aunque goza romanos
fueros, sangriento israelita,
como ella es sangre inflamada
que al corazón se retira,
mal de corazón parece
que le aflige, y…
SOBERBIA
No prosigas,
sino óyelos y sabrás
a qué luz, quién son, divisan,
porque lo han de entender todos,
sin que nadie se lo diga.
Salen el PRIMERO AFECTO, vestido a lo judío, y el CUARTO a lo romano.
AFECTO 1.º
No me consueles, que todas
cuantas ciencias, aprendidas
de Gamaliel, estudiaste,
no bastan a que reprima
mi altivez un sentimiento
que en mí rencorioso lidia.
AFECTO 4.º
¿De qué nace?
AFECTO 1.º
En una idea,
me acuerdo de que vi un día,
de mi Soberbia arrastrada,
la sacra púrpura tiria,
con cuya sombra concuerda
oír que hay en mi monarquía
un recién nacido infante,
que reyes buscan y estiman
para ofrecer a sus plantas
dones de oro, incienso y mirra,
como anunciándole Dios
el incienso que humo espira,
hombre la mirra que amarga
y rey el oro que brilla.
De ellos lo sé y no sé dél,
con cuya vaga noticia
es fuerza que mis delirios
me atormenten y me aflijan,
creyendo que mi Soberbia
a nuevo imperio se rinda.
AFECTO 4.º
Si recién nacido temes
rey, que intruso solicita
crecer a quitarte el reino,
y dónde está no averiguas,
al materno pecho, a cuantos
infantes hay, la nativa
blanca sangre vuelva roja
el filo que se la tiña.
Y cuando no de tan fiero
espectáculo consigas
tus seguridades, yo
seré quien después persiga,
ya con la espada en la mano
ya en la voz con la doctrina,
en defensa de tus leyes
a cuantos su bando sigan.
AFECTO 1.º
Bien me aconsejas; hoy muera
quien niño me atemoriza,
después quien joven me espante.
AFECTO 4.º
Muera, y tu pueblo repita
el pregón de tu decreto
diciendo en voces altivas:
muera el Niño Rey
que reyes humilla,…
Dentro las músicas
MÚSICA
Muera el Niño Rey
que reyes humilla,…
AFECTO 4.º
…y el gran judaísmo
reine, triunfe y viva.
MÚSICA
…y el gran judaísmo
reine, triunfe y viva.
LOS DOS
Viva, y una y otra
vez la voz repita…
ELLOS Y MÚSICA
Muera el Niño Rey
que reyes humilla
y el gran judaísmo
reine, triunfe y viva.
Vanse los dos
DEMONIO
Bien hacen los dos papeles
de la Soberbia y la Ira.
SOBERBIA
Y no menos bien allí
mal calzada y peor vestida
—ciega interior pues no ve
los áspides en que pisa—
hace una samaritana
el papel de la Lascivia;
pues mostrando que su antojo
y no su interés la vicia,
contenta y pobre por agua
va, sirviéndose a sí misma;
que quien peca por tarea
sin propio amor de su estima,
tendrá siete que la amen
y ninguno que la sirva.
Sale la Lascivia cantando con un cántaro
LASCIVIA
Cada vez que al pozo mi pie camina,
más que mi cantarico, mis ojos brindan.
Camina al pozo,
más que mi cantarico brindan mis ojos.
Agua, galanes,
fresquecita al cierzo de mi buen aire.
Sale tras ella, divertido leyendo un papel, el Afecto 2.º
DEMONIO
¿Quién es que entre sí hablando,
ni a la voz de la armonía
ni a la luz de la belleza,
pasa sin verla ni oírla?
SOBERBIA
¿Quién quieres que tan hinchado
y hidrópico sus delicias
tengan, sino al siempre sordo
Afecto de la Avaricia?
Un publicano es que a nadie
oye aunque a su oído digan…
LASCIVIA
Cada vez que al pozo mi pie camina,
más que mi cantarico, mis ojos brindan.
AFECTO 2.º
¡Mal haya voz que divierte
el avanzo que venía
haciendo!
LASCIVIA
¿Cómo os pasáis,
sin reparo en voz ni vista?
AFECTO 2.º
Pues ¿qué cuenta con vos tengo
que ajustar yo?
LASCIVIA
¿No podía
ser que la sed os moviese
aun ver que sin la agua fría
Cantado
más que mi cantarico mis ojos brindan?
AFECTO 2.º
No señora, que mi sed
nace de otra hidropesía.
LASCIVIA
Aunque sea de oro,
Cantado
más que mi cantarico brindan mis ojos.
AFECTO 2.º
Id, adiós, que me estorbáis
otras cosas más precisas.
Otro habrá que con vos hable
y que de beber os pida
con otra sed. Id, adiós,
porque la dama más linda
de mí no ha de ver un real.
LASCIVIA
No por este se diría…
Cantado
Agua, galanes,
fresquecita al cierzo de mi buen aire.
Vase
AFECTO 2.º
Por cuenta del sacro erario,
que en mi poder deposita,
para el Hospicio, esta letra
la sinagoga me libra.
No es bueno que con ser suyo
el dinero que me envía
a pedir, cuando le lleva,
parece que me le quita.
Pero qué mucho, si solo
el verle, es cosa sabida,
que el dinero, aunque sea ajeno,
hace en casa compañía.
Y quería — quien lo duda
que es cierto que lo quería—
la otra que yo se le diera
porque licenciosa diga:
Canta dentro [LASCIVIA] y él se va, repitiendo lo que canta.
AFECTO 2.º
Cada vez que al pozo mi pie camina,
más que mi cantarico mis ojos brindan.
Sale el Afecto tercero vestido de bandolero oyendo la voz y siguiendo al AFECTO 2.º
AFECTO 3.º
Aunque la voz de la que amo
me persuade a que la siga,
al publicano primero
seguiré por si, por dicha,
ocasión de introducirme
—sirviéndome a mí de espía—
tuviese con él, y ver
cómo en su casa podría
entrar una noche, donde
le quite el oro y la vida.
Y así, perdone por ahora
la voz por más que repita…
Dentro cantado.
LASCIVIA Y EL
Agua, galanes,
fresquecita al cierzo de mi buen aire.
Vase
DEMONIO
¿Quién es quien le va siguiendo?
SOBERBIA
¿Tal preguntas? ¿Quién querías,
que inquieto con el veneno
de una víbora nociva
que le está royendo el alma,
tan sobresaltado siga
al poderoso sino
el Afecto de la Envidia?
DEMONIO
¿De la Lascivia en la lucha
este no lo fue?
SOBERBIA
¿Y quién quita
que un Afecto tenga dos
vicios?, pues que no se implican
ladrón y lascivo, y este,
capitán de una cuadrilla
de bandidos, desde el monte
va y viene con la codicia
de robar los publicanos
en la ciudad.
DEMONIO
¿Dónde habita,
que se atreven a albergarle
sin temor de la justicia?
SOBERBIA
En la casa de la Gula,
una adúltera perdida
que mujer del Apetito,
de sus brazos le desvía
y sin él no solo come
y bebe, mas hace y guisa
viandas para cuantos vicios
se albergan en su hostería.
DEMONIO
Bien ser la gula en comer
sin apetito se indicia.
SOBERBIA
Y mejor en ser sus penas
mortales aplopejías.
DEMONIO
¿Dónde vive?
SOBERBIA
Una objepción
de tus dudas se origina
que es bien salvarla.
DEMONIO
¿Qué es?
SOBERBIA
Que lo que sabes te diga.
¿Ignoras tú los que hicieron
papel de Soberbia y Ira,
Lascivia y Envidia?
DEMONIO
No.
Mas gusto que lo repitas
porque las cosas mal hechas
me agradan hechas y dichas.
SOBERBIA
Bien está, y porque también
te agraden vistas y oídas,
de la casa de la Gula
oye el estruendo y la grita,
Dentro instrumentos y voces.
y mira cómo a la puerta
ella al que pasa convida.
Sale la Gula y otro cantando y bailando.
GULA
Canta
A la casa de la gula,
pasajeros de la vida,
que aquí está el placer, el contento y el gusto:
que vaya de baile, de fiesta y de gira.
MÚSICA
A la casa de la gula,
pasajeros de la vida
que aquí está el placer, el contento y el gusto:
que vaya de baile, de fiesta y de gira.
GULA
Canta
Todos los vicios del mundo
a perder su dueño tiran,
pues no hay soberbia que no
viva en el mundo mal quista.
La avaricia hace enemigos
si no gasta y desperdicia
y aunque hace amigos es
toda achaques la lascivia.
Al peligro a cada paso
dispuesta vive la ira
y ¿qué mayor que el que lleva
siempre consigo la envidia?
La gula es la que regala,
la que entretiene y alivia,
la que agasaja y divierte,
la que alegra y vivifica.
MÚSICA
A la casa de la gula,
pasajeros de la vida,
que aquí está el placer, el contento y el gusto:
que vaya de baile, de fiesta y de gira.
Vanse.
SOBERBIA
Si del gran Género humano,
Luzbel, cada afecto miras
tan con su achaque que no hay,
aunque insensibles los finjan,
quien no le tenga. Si todos
de su culpa se originan
y aunque sane uno, que ajeno
de humanos afectos viva
hasta sanar él, no es
—por ser su llaga infinita—
posible que sanen ellos.
Si él en una vil camilla
en que le echó su pereza
tan miserable declina
que envejecido en su culpa
ni habla, ni alienta, ni espira;
tanto que aunque ellos pretendan
—cuando acercarse imaginan
la moción que por las Pascuas
suele ser la más continua—
correr al agua, no llegan
a tiempo ¿qué desconfías?
¿Qué temes? Pues no es posible,
no habiendo hombre que le asista,
que él por sí ayudarse pueda.
Y porque mejor lo diga,
vuelve a verle donde yace
en la ya caduca y fría
edad, tan pobre y tan solo,
que no hay otro que le asista
sino su Apetito, que es
el vicio que con la vida
solo acaba.
DEMONIO
Un «job» semejan
sus miserias y desdichas.
SOBERBIA
Y aun sus palabras parece.
DEMONIO
De aquí podemos oírlas.
Descúbrese en un carretón el GÉNERO HUMANO, viejo y pobre, y el Apetito, de pobre también, durmiendo junto a él.
GÉNERO HUMANO
Perezca, Señor, el día
en que a este mundo nací,
perezca la noche fría
en que concebido fui
para tanta pena mía.
No rompa su tenebrosa
niebla el sol, pálida y fea,
del alba la faz hermosa;
amarga, caliginosa
obscuridad la posea.
La aurora tan macilenta
salga llorando mis daños
que, de la memoria exenta,
no haga número en los años
ni entre en los meses en cuenta.
Mas, ¡ay, Señor!, no enojado
os tenga la queja mía,
que no de desesperado
os maldigo vuestro día,
sino en él a mi pecado.
DEMONIO
Bien la desesperación
enmendó. Oírle no quiero.
SOBERBIA
Ni yo, que mi presunción
no ha de acordarme que muero
a manos de su aflicción.
DEMONIO
¿No sabes lo que he pensado?
SOBERBIA
¿Qué?
DEMONIO
De pobre disfrazado
—pues nadie lo es más que yo—
ir al lago, con que no
podrá nadie adelantado
a mi suma agilidad
gozar de aquella piedad.
Pues como yo al agua me eche,
¿a quién habrá que aproveche
su cura?
Vase
SOBERBIA
A mi vanidad
podrá ser, que cuando siento
que se va el agua a enturbiar
en sangre, vivo y aliento
creyendo que he de sanar
de mi desvanecimiento.
Vase
GÉNERO HUMANO
Apetito, de aquí vamos.
APETITO
No mos despierte, que estamos
durmiendo.
GÉNERO HUMANO
¿Ahora duermes? ¿Que es
ya mediodía no ves?
APETITO
Pues si es mediodía, comamos.
GÉNERO HUMANO
Aún no ha amanecido y ¿ya
comer quieres?
APETITO
Bueno va.
Pues ¿cómo si todavía
no amaneció es mediodía?
GÉNERO HUMANO
¡Qué necio!
APETITO
Quién compondrá
los relojes de los amos,
que tan borrachos los vemos
que el mediodía miramos,
que es para que despertemos
y no para que comamos.
GÉNERO HUMANO
A aquella parte procura
acercarme por si viene
el ángel cuya luz pura,
aunque no le vemos, tiene
a cargo suyo la cura
de tantos pobres.
APETITO
Si estás
tan impedido que, al ver
mover las aguas, jamás
pudiéndote tú mover,
paso en tantos años das;
si es pedir la mano en vano
pues no hay nadie que a tu afán
se duela, que a un pobre anciano
todos de mano le dan
y nadie le da la mano;
¿a qué fin tu voz mandó
que me muela en acercarte,
siendo así, Señor, que yo
si baste para arrastrarte,
para levantarte no?
GÉNERO HUMANO
Quizá así lo facilito.
APETITO
¿Cuándo?
GÉNERO HUMANO
Cuando solicito
acordar a mi vejez
que no es la primera vez
que me arrastra mi Apetito.
APETITO
Si ha de ser, vamos de aquí,
pero pidiendo por si
el breve espacio que andamos
con un piadoso encontramos.
GÉNERO HUMANO
¿Quién se ha de doler de mí?
Tira del carretón y va andando con él
APETITO
¡Su santa limosna den,
nobles caballeros píos
de la gran Jerusalén,
si pobres judíos se ven,
para estos pobres judíos!
[Dan vuelta al tablado]
Duélanse de ansias como estas,
así Dios libre sus días
de preguntas y respuestas
y de malas compañías
y más si escribieren fiestas.
GÉNERO HUMANO
Deja tan necio clamor,
que a Dios no se ha de pedir
de esa manera el favor.
APETITO
Pues, ¿cómo se ha de decir?
La música dentro, en el carro del soportal
MÚSICA
Misericordia, Señor.
GÉNERO HUMANO
Como dicen los que están
esperando que su afán
temple del agua el rumor:
MÚSICA
Misericordia, Señor.
APETITO
Como acercándose van
las Pascuas, y suele ser
la cura en ellas, veloces
piensan los cielos romper
los pobres con esas voces.
GÉNERO HUMANO
Bien piensan, que no hay poder
que pueda romper mejor
sus candados que el fervor
del canto bañado en llanto
y más cuando dice el canto…
ÉL Y MÚSICA
… misericordia, Señor.
APETITO
¿Sabes lo que he reparado?
GÉNERO HUMANO
¿Qué?
APETITO
Que todos tus afectos,
la voz habiendo escuchado,
esperando sus efetos
a la piscina han llegado,
y entre los pobres se ven
en uno y otro portal
como que de espera estén.
GÉNERO HUMANO
No hay nadie que viva mal
que no quiera morir bien.
Cualquiera siente el dolor
que le atormenta interior
y, pues ya de aquí se ven,
decir con todos es bien…
TODOS Y MÚSICA
… misericordia, Señor.
Ábrese el carro y, en lo bajo del que estará pintado como pórtico, se ven recostados el Demonio de pobre, la Soberbia, la Lascivia y la Gula, y los cuatro Afectos y los músicos, de mendigos todos
DEMONIO
¿Quién creerá que mi rencor
esté entre quien pide aquí
misericordia y favor?
AFECTO 1.º
El abrasado furor
de aquel loco frenesí
de pensar que otro rey viva,
tanto de juicio me priva,
que cura al delirio intento.
SOBERBIA
Para el desvanecimiento
de mi vanidad altiva,
he de ver si alivio adquiero
en estas aguas.
AFECTO 4.º
Del fiero
dolor, que en el corazón
es mortal inflamación
del alma, sanar espero.
LASCIVIA
Para la ceguedad mía
he de ver si hay claro día.
AFECTO 3.º
¡Oh, si venciese el veneno
del áspid que abrigo al seno!
AFECTO 2.º
¡Quién la fiera hidropesía
de su avara sed templara!
GULA
¡Quién sus excesos curara!
APETITO
¿Quién al Apetito viera
que matara el hambre y fuera
la Gula la que matara!
UN MENDIGO
Entre una y otra agonía,
exterior se deja ver
sola la miseria mía.
GÉNERO HUMANO
Eso es por dar a entender
la letra y la alegoría,
y pues de nuestro dolor
—ya interior o ya exterior—
en cuerpo y alma esperamos
la salud, todos digamos.…
TODOS
…misericordia, Señor.
GÉNERO HUMANO
Para vencer el disgusto
de tanto infestado susto
como causó el error mío…
MÚSICA
… llueva el cielo su rocío,
dennos las nubes al Justo.
GÉNERO HUMANO
Amanezca el resplandor
que el Sol de justicia encierra;
y para verle mejor…
MÚSICA
…abra sus senos la tierra,
y produzga el Salvador.
DEMONIO
De aquella blanda quietud
del limbo esta multitud
el canto aprendió, en que dijo:
MÚSICA
danos, Señor, a tu Hijo,
envíanos la salud.
GÉNERO HUMANO
Envíanos el candor
que Intacta Concha contiene,
a quien diga nuestro amor…
MÚSICA
…bendito sea el que viene
en el nombre del Señor.
Suenan las chirimías y ábrese el otro carro, y vese en lo bajo de él un estanque, pintadas las ondas sin moverse, y en lo alto una nube, abriéndose, y baja cantando el ángel con una vara en la mano de oro. Y como canta se van durmiendo los afectos menos el Demonio, el mendigo, el Género humano y el Apetito, que se suspenden a la voz
ÁNGEL
Canta
Bendito, y bendita la cándida aurora
del sol celestial que del alto zafir
a la tierra, esparciendo sus rayos,
feliz hace el día en que el hombre es feliz.
A darle salud, moviendo las aguas
que tanto misterio incluyen en sí,
—como salud Rafael se interpreta—
a mí, Rafael, me toca venir.
No desasir del cielo desdeñes,
¡oh nube!, las hojas de rosa y jazmín,
[Bajando]
que hacia casa vas de María,
y cielo por cielo, el terrestre es allí.
Ya sabes la senda que no es la primera
jornada al albergue de Ana y Joaquín,
pues al natal de María, ¿qué hicimos
los ángeles más que bajar y subir?
No menos agora en nosotros se vea
aquella obediencia, supuesto que aquí
en esas sagradas espumas dos sombras
de dos sacramentos se ven asistir.
Bautismo es el agua, y el agua del llanto
la Penitencia, mostrando que a un fin,
Penitencia y Bautismo al que yace
doliente le ven volver a vivir.
[Llega]
No exceta personas, que ser uno solo
el que convalece, es en lejos decir
que muchos serán los que se han de llamar
y pocos serán los que se han de elegir.
Bien lo muestra venirse buscando
los más la salud y dejarse rendir.
¡Mal dispuestos Afectos del hombre!,
¿venís a sanar y a dormiros venís?
Dichoso el que vela, pues él el primero
verá perspicaz, veloz y sutil,
que a esta vara obedecen las ondas,
bien como tal vez se vio en Rafidín.
Toca con la vara las aguas y muévense las ondas
Y si heridas entonces corrieron
en puros cristales, no menos aquí
en puros corales movidas se vea
que más que el candor es puro el carmín.
¡Despertad, dormidos Afectos,
que ya la moción se empieza a sentir!
¡Despertad, que no se da el premio
al perezoso, al próvido sí!
¡Despertad, despertad y a las aguas
volad, corred, llegad, venid!
¡Despertad, que no se da el premio
al perezoso, al próvido sí!
Vuelve a subir la nube con esta repetición, y quédanse moviendo las aguas y desaparece el ángel. El Demonio quiere esforzarse y no puede, y el mendigo se adelanta. Va a detenerle el Demonio y, no pudiendo asirle, despierta el segundo Afecto y hállase abrazado con el Demonio; y el mendigo pasando al carro del estanque pasa por las ondas, yéndose por encima de ellas
GÉNERO HUMANO
Las aguas mover se miran,
mas alentarme no puedo:
¿No hay un hombre que me ayude?
[El Demonio quiere esforzarse y no puede y el mendigo se adelanta]
MENDIGO
Yo he de arrojarme el primero.
DEMONIO
No harás tal. Mas ¿quién impide
la agilidad de mi aliento?
¡Detente!
Va a detenerle el Demonio y no pudiendo asirle,…]
MENDIGO
Desnudo voy,
¿de qué has de asirme?
DEMONIO
El concepto
cumplió la lucha, mas yo
buscaré de qué.
[…despierta el segundo Afecto y hállase abrazado con él. Y el mendigo pasando al carro del estanque, pasa por las ondas, yéndose por encima de ellas]
AFECTO 2.º
¿Qué es esto?
DEMONIO
Es para cumplirse, ¡ay triste!,
de otra parábola el texto:
ir a tener un mendigo
y dar con un avariento.
[Despiertan todos y levántanse, y ciérranse los carros]
TODOS
Hanse movido las ondas.
GÉNERO HUMANO
Todos perdimos el tiempo,
vosotros por flojedad
y yo por impedimento.
TODOS
¿Quién fue el dichoso?
DEMONIO
Un mendigo,
llagado, mísero, enfermo,
a quien con mejor salud,
ya de esotra parte veo
de las ondas de la vida.
AFECTO 2.º
Por encima de mí, ¡cielos!,
pasó el que ya miro sano,
cuando yo, rico avariento,
envidiando estoy sus dichas.
APETITO
No hay palabra sin misterio…
GÉNERO HUMANO
…ni afecto sin agonía.
AFECTO 1.º
¡Qué furor!
SOBERBIA
¡Qué sentimiento!
AFECTO 2.º
¡Qué pena!
LASCIVIA
¡Qué ceguedad!
AFECTO 4.º
¡Qué rabia!
GULA
¡Qué desconsuelo!
AFECTO 3.º
¡Qué ansia!
GÉNERO HUMANO
Si todos sentís
tan en particular vuestro
mal, ¿qué haré yo, que en común
todos los de todos tengo?
SOBERBIA
¡Qué has de hacer, pobre, caduco,
inútil, mísero viejo!…
AFECTO 1.º
¡Qué has de hacer, pálido estrago
de la fortuna y del tiempo!…
LASCIVIA
¡Qué has de hacer, aborrecido
asunto del universo!…
AFECTO 2.º
¡Qué has de hacer, infame aborto
de la vida!,…
GULA
…¡vil desprecio
de la gran naturaleza,…
AFECTO 3.º
…baldón de la tierra y cielo,…
AFECTO 4.º
…ojeriza de los hombres,…
DEMONIO
oprobio, en fin, de sí mesmo…
TODOS
…y de todos!,…
APETITO
…y amo mío,
que es peor que todo eso,…
SOBERBIA
…sino sentir como yo
estos delirios que siento,…
AFECTO 1.º
…y como yo padecer
los furores que padezco,…
LASCIVIA
…cegar de mis ceguedades,…
AFECTO 2.º
…morir de mis desalientos,…
GULA
…fallecer de mi sed y hambre,…
AFECTO 3.º
…reventar de mi veneno,…
AFECTO 4.º
…rabiar de la saña mía.
GÉNERO HUMANO
Eso y mucho más merezco;
pero acordaos que fui
algún día vuestro dueño.
SOBERBIA
Dueño que al riesgo nos puso
y no nos sacó del riesgo,
sienta,…
AFECTO 1.º
…gima,…
LASCIVIA
…llore,…
AFECTO 2.º
…pene…
GULA
…ansias,…
AFECTO 3.º
…fatigas,…
AFECTO 4.º
…tormentos,…
TODOS
…como, al fin, tronco y raíz
de todos los daños nuestros.
Vanse
APETITO
Hasta perderle erais suyos
y perdidos sois ajenos.
DEMONIO
Esas las batallas son
del Hombre y de sus Afectos.
GÉNERO HUMANO
¡Ay, infelice de mí!,
¿qué haré en tantos desconsuelos?
DEMONIO
Lo que yo: desesperar
de una vez de los remedios.
APETITO
¡Oigan el diablo del pobre!
¿Quién le habrá metido en esto?
DEMONIO
Y pues impedidos ambos
nunca llegamos a tiempo,
ya que aquese misterioso
lago no es asilo nuestro,
sea nuestra ruina, en él
muramos.
GÉNERO HUMANO
Aun para eso
no me queda facultad.
DEMONIO
Yo te ayudaré poniendo
tu caduquez en mis hombros.
GÉNERO HUMANO
¿De manera que hombre tengo
que ayude para mi daño
y no para mi remedio?
DEMONIO
Ven.
Vale a dar la mano
GÉNERO HUMANO
Tente.
DEMONIO
¿Por qué?
GÉNERO HUMANO
Porqué
no me está bien tu consejo;
que quien no me dio la mano
cuando la estaba pidiendo
para el reparo, no es bien
que me la dé para el riesgo.
DEMONIO
Pues, ¿qué has de hacer?
GÉNERO HUMANO
Fiar de Dios,
que su poder es inmenso
y podrá darme salud.
DEMONIO
Tarde o nunca será, puesto
que tarde o nunca a esas aguas
llegará tu edad.
GÉNERO HUMANO
Es cierto,
mas sin esas aguas puede
dármela de quien la espero.
DEMONIO
¿Con qué?
GÉNERO HUMANO
Con quererla dar.
DEMONIO
Sí, mas ¿cuándo será eso?
GÉNERO HUMANO
Cuando sin moverlas diga
quien la mueve en otro acento…
Ángel y música dentro
ÁNGEL
Gloria a Dios en las alturas…
MÚSICA
Gloria a Dios en las alturas…
ÁNGEL
…y paz al hombre en el suelo.
MÚSICA
…y paz al hombre en el suelo.
GÉNERO HUMANO
¿Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en el suelo?
DEMONIO
Ya otra vez de aquestas voces
turbado quedé y suspenso.
GÉNERO HUMANO
Bien como yo absorto.
APETITO
¡Cuál
el pobre diablo se ha puesto!
Salen el Peregrino, el ángel, y la Simplicidad vestidos de peregrinos todos
ÁNGEL
Ya, Señor, que peregrino
discurres el universo
y la salud de los hombres
te tray al aire y al yelo,
cansancio, hambre y sed; bien yo,
que la salud me interpreto
y que soy de los caminos
la guía —dígalo el texto
del peregrino Tobías—
asegurándolos vengo—.
PEREGRINO
Ve delante, Rafael,
pues en ti explicado veo
ser yo camino y salud
y tú, mis pasos siguiendo,
ven, Simplicidad, tras mí.
SIMPLICIDAD
Claro está que yo no tengo
—siendo la sinceridad—
otro tras quien ir, que lleno
está el mundo de bellacos
con quien yo ni voy ni vengo.
PEREGRINO
¿Dónde, Rafael, me llevas,
ya que guías?
ÁNGEL
¿Dónde puedo,
si soy camino y salud,
sino a visitar enfermos?
PEREGRINO
Sábado es hoy, día de fiesta.
Para obras pías se hicieron
y santificar a Dios.
SIMPLICIDAD
U díganlo los barberos,
que por milagro se ve
día de fiesta uno en el templo.
ÁNGEL
Aqueste es el hospital.
PEREGRINO
Sus paredes reverencio
con el cariño de ser
el solar de mis abuelos.
DEMONIO
Extranjeros peregrinos,
(¡cuán a mi pesar me aliento
y más al ver no se qué
vislumbre a que me estremezco!)
si venís buscando cura
hoy a los achaques vuestros,
que no dudo los tengáis
como todos cuantos vemos
llegar a aquestos umbrales,…
SIMPLICIDAD
Cumplió Isaías su texto
de tenerle por leproso.
DEMONIO
…bien podéis por hoy volveros
y por muchos días, que ha poco
que las aguas se movieron
y habréis de esperar a que
quieran otra vez, que el Cielo
tan tasados los favores
da a los míseros que el tiempo
regatea a la esperanza.
PEREGRINO
Hablaste como tu mesmo.
DEMONIO
Si ya no es que ser queráis,
sus lástimas padeciendo,
güéspedes de esotros pobres.
PEREGRINO
No tanto a curarme vengo
propios males cuanto a hacerme
cómplice de los ajenos.
Más que a cobrar la salud,
vengo a darla.
DEMONIO
¡Bueno es eso!
¿A dar la salud? ¿A quién?
PEREGRINO
A quien me pida el remedio.
A visitar a los pobres
vengo para su consuelo.
DEMONIO
Eso vaya. Pero ¿¡a dar
salud!?
PEREGRINO
Sí.
DEMONIO
¿Cómo?
SIMPLICIDAD
Comiendo.
¿Quién le mete en preguntar
tanto a un pobre?
APETITO
Ha dado en eso.
SIMPLICIDAD
¿Qué enfermedad tiene?
APETITO
Sarna,
según está a azufre oliendo.
PEREGRINO
Discurramos por las salas.
ÁNGEL
Cinco son.
DEMONIO
¿Y qué habrá en eso?
SIMPLICIDAD
Yo lo diré, que para este
basta cualquier simple ingenio.
Las cinco letras del nombre
de María, pues que vemos
que en las fundaciones siempre
ponen sus nombres sus dueños.
M: Madre de los Pobres,
A: Amparo, y R: Remedio.
I: Intercesora, y la otra
A: Abogada, conociendo
que Madre de Dios y Madre
de pecadores, a un tiempo
Abogada, Intercesora,
Remedio y Amparo es nuestro.
DEMONIO
Calla, calla, que eres simple.
SIMPLICIDAD
Tú, tiñoso.
PEREGRINO
En cuanto os veo,
lástima me dais, anciano.
GÉNERO HUMANO
Seréis, Señor, el primero,
que la ha tenido de mí.
PEREGRINO
¿Cómo?
GÉNERO HUMANO
A nadie compadezco.
PEREGRINO
¿Qué tanto ha que enfermo estáis?
GÉNERO HUMANO
Si con mis ansias lo cuento,
cinco mil y tantos años;
si con la verdad del puesto,
treinta y ocho ha que lo estoy.
PEREGRINO
Aun el número es misterio.
DEMONIO
¿Qué misterio puede ser
si es un número imperfecto,
que no consta de denarios
y debiera para serlo?
PEREGRINO
Cuarenta días, Moisén,
conversando estuvo al Cielo
para recibir la Ley;
cuarenta de Elías el celo
ayunó para alcanzar
el viático alimento
del subcinericio pan;
y cuarenta, en fin, hambriento
se vio otro para vencer
en las luchas del desierto.
DEMONIO
Bien me acuerdo, ¡ay infelice!,
y aun de tus señas me acuerdo;
pero ¿qué tiene que ver
el número a todo eso?
PEREGRINO
En Moisés se significa
la ley.
DEMONIO
Sí.
PEREGRINO
Bien como luego
en Elías los profetas
y en el otro, el Evangelio.
Evangelio, profecía
y Ley. En dos tablas vemos
a preceptos reducidos
y a dos los demás preceptos:
ama a Dios más que a sí y ama
al otro como a sí mesmo.
La Caridad, que es amor,
llena la Ley, cuyo efeto
consta de dos: el amado
y el que ama. Luego añadiendo
al número treinta y ocho,
que es el número imperfecto
de su dolencia, los dos
que son los de su remedio,
a la imperfección de aquel
dando la perfección destos,
harán cuarenta, en que están
Ley, profetas y Evangelio.
Y porque mejor lo veas,
¿cómo, dime, en tanto tiempo
nunca te has adelantado,
Hombre?
GÉNERO HUMANO
Como hombre no tengo
que me dé la mano y yo
por mí ayudarme no puedo,
que es infinito mi mal
y, sin infinito medio,
no sana un mal infinito.
PEREGRINO
¿Quieres ser sano?
APETITO
¡Eso es bueno!
¿Qué enfermo no ha de querer
ser sano?
SIMPLICIDAD
Oye y calla, necio,
que nada hay de más.
APETITO
¿Por qué?
SIMPLICIDAD
Porque hay sacramento en esto,
y, para darse, han de ser
pedidos los sacramentos.
PEREGRINO
¿Quieres ser sano? ¡Responde!
GÉNERO HUMANO
Claro está, Señor, que quiero.
PEREGRINO
Pues hombre tienes. La mano
me da. ¡Levanta!
DEMONIO
¡A buen tiempo!
Cuando no inquietas, las ondas
no sanan.
PEREGRINO
¿Qué importa eso?
Que el Hombre que tiene el hombre,
después de hecho carne el Verbo,
como Hombre le da la manos
y como Dios el remedio.
¡Toma tu lecho y camina!
Levántase el Género humano
GÉNERO HUMANO
Primero a tus plantas puesto
—convalecido de tanto
gravamen, Señor, y absuelto
de impedidas ataduras—
una y mil veces las beso,
repitiendo en tu alabanza,
como en humilde hacimiento
de gracias, tus mismas voces…
ÁNGEL
Y todos te ayudaremos.
GÉNERO HUMANO
Cielo, sol, luna y estrellas.
ÁNGEL Y MÚSICA
Cielo, sol, luna y estrellas.
GÉNERO HUMANO
Agua, aire, tierra y fuego.
MÚSICA
Agua, aire, tierra y fuego.
GÉNERO HUMANO
Hombres, aves, peces, fieras.
MÚSICA
Hombres, aves, peces, fieras,…
GÉNERO HUMANO
…aclamad todos, diciendo…
MÚSICA
…aclamad, todos diciendo…
TODOS
…que el Hombre que tiene el hombre,
después de hecho carne el Verbo,
como Hombre le da la mano
y como Dios el remedio.
DEMONIO
¿Hombre y Dios? Pues ¿cómo?, ¿cómo,
sin que mi saber supremo
de su Encarnación alcance
el cuándo se obró el misterio?
¿Qué nieblas puso en mis ojos
Dios aquel punto? ¿Qué velos,
que ni entonces le diviso
ni agora le comprehendo?
Pero no, no desconfíe,
pues aún quedan sus Afectos
heridos de sus achaques.
PEREGRINO
Todos sanarán bien presto.
DEMONIO
Si han de esperar a las ondas
y uno a uno, por lo menos
lejos tienen la esperanza.
PEREGRINO
Ni está en las ondas ni lejos,
pues ni ellas se moverán
más, ni les faltará a ellos
mejor cura.
DEMONIO
¿Mejor cura,
cesándoles el consuelo
de ese probático lago?
PEREGRINO
Sí, cuanto va de bosquejos
a matices y de sombras
a luces.
DEMONIO
¿Cómo?
PEREGRINO
Teniendo
salida deste Refugio
para hospitales que nuevos
labrará la caridad.
¿Dónde? Más, dígalo el tiempo.
DEMONIO
Yo estaré a la mira dél,
pues a la deste portento
no me sufre el corazón
estar. Revista en mi aliento
nuevos espíritus, ya
que el Hombre sanó, el infierno,
en el siempre amotinado
batallón de sus Afectos,
que le vuelvan a enfermar.
Vase
PEREGRINO
La enseñanza contra eso
es: toma el lecho y camina.
GÉNERO HUMANO
¿No me basta ir sano y bueno,
sino llevar el testigo
de mi mal?
PEREGRINO
No, porque quiero
mostrar que no ha de dejarse
prenda al pecado, teniendo
a que volverle la cara;
y así el miserable lecho
que fue tu pereza, al hombro
has de llevar, oponiendo
a pereza diligencia.
GÉNERO HUMANO
Verás que en todo obedezco.
Carga con el lecho
APETITO
Pues llévate el carretón,
que también es prenda, puesto
que para no bribonear
no quiero servir.
SIMPLICIDAD
¿No es eso…
APETITO
Pues ¿qué?
SIMPLICIDAD
…otra seña de que
va convalecido?
GÉNERO HUMANO
¡Cielos!
¡¿Yo con salud?! ¡¿Yo con vida,
con fuerzas y con aliento?!
Hijas de Sión, cantad
la gala a este fuerte, bello
David del gran Goliad
de mi pecado, diciendo…
ÉL Y MÚSICA
…que el Hombre que tiene el hombre,
después de hecho carne el Verbo,…
Salen, por una parte, oyendo con suspensión, la Soberbia, y por otra el Afecto primero
AFECTO 1.º
…¿que el Hombre que tiene el hombre,
después de hecho carne el Verbo?,…
ÉL Y MÚSICA
…como Hombre le da la mano
y como Dios el remedio.
SOBERBIA
…¿como Hombre le da la mano
y como Dios el remedio?
AFECTO 1.º
¿Qué confusas voces son
estas que alteran el pueblo?
SOBERBIA
¿De qué causa nacerán
estos confusos acentos?
AFECTO 1.º
Mas, ¡qué miro! Dime, aleve
transgresor de la Ley…
SOBERBIA
(Pero,
pues que mi Afecto ha llegado,
él lo averiguará.)
AFECTO 1.º
…siendo
sábado hoy, ¿cómo trabajas
llevando al hombro ese peso?
GÉNERO HUMANO
Como el que me dio salud
me lo mandó así.
AFECTO 1.º
¡¿Qué veo?!
¡¿Tú con salud?! ¡¿Tú con vida,
cesado ya el movimiento
de las aguas?! Pues ¿quién pudo
convalecerte tan presto?
GÉNERO HUMANO
Ese joven Peregrino,
que como dicen los ecos…
EL, Y MÚSICA
…como Hombre me dio la mano
y como Dios el remedio.
Vase
SOBERBIA
¿Qué peregrino es quien tuvo
sobre tanto mal imperio?
AFECTO 1.º
¿Eres tú quien dio salud
a ese miserable viejo,
cómplice de su pecado
en quebrantar el precepto
de la fiesta?
PEREGRINO
Si en la fiesta
se te cayera un hijuelo
en un pozo, ¿le sacaras?
AFECTO 1.º
Sí sacara.
PEREGRINO
Ya con eso
respondí: la buena obra
no se opone al mandamiento.
AFECTO 1.º
¿Y en virtud de qué tan grande
prodigio obras?
PEREGRINO
De mí mesmo.
AFECTO 1.º
Pues ¿quién eres?
PEREGRINO
Soy quien soy.
AFECTO 1.º
¿Tu nombre?
PEREGRINO
Emanuel.
AFECTO 1.º
Sospecho
que se interpreta…
PEREGRINO
¿Qué?
AFECTO 1.º
Dios
es con nosotros.
PEREGRINO
Y es cierto.
AFECTO 1.º
¡Buena vanidad! ¿De dónde
eres?
PEREGRINO
De mejor Imperio.
Superior patria es la mía.
AFECTO 1.º
Pues siendo así, saber quiero
con qué pasaporte vienes,
peregrino y extranjero,
a estas provincias.
PEREGRINO
Aquí
hartos testimonios tengo.
Abre una caja y saca de ella los papeles que va dando
SOBERBIA
De sus pláticas pendiente,
al oírle me suspendo.
AFECTO 1.º
¿Cúyo es éste?
PEREGRINO
De Isaías.
AFECTO 1.º
Lee
«Varón de dolores siendo
le vimos». ¿Tú de dolores
varón?
PEREGRINO
A padecer vengo.
De Jeremías es éste.
AFECTO 1.º
Lee
«Irá cual manso cordero,
sin balar, al sacrificio».
PEREGRINO
De esa manera lo ofrezco.
SOBERBIA
¡Qué misteriosas palabras
sobre qué amoroso aspecto!
PEREGRINO
Daniel:
AFECTO 1.º
Lee
«La piedra es labrada
sin manos».
PEREGRINO
Sin obra es eso
de varón.
AFECTO 1.º
¿Y este?
PEREGRINO
Habacuc.
AFECTO 1.º
Lee
«Del austro vendrá el Rey nuestro,
del monte Farán el Santo».
PEREGRINO
De Farán y el austro vengo.
SOBERBIA
¿Del austro y Farán el Rey
y el Santo es? Pero escuchemos.
AFECTO 1.º
¿Cúyo es este?
PEREGRINO
De David.
AFECTO 1.º
Lee
«Este es mi Hijo Verdadero
en quien yo me complací».
No quiero ver más y aun estos
no quisiera haberlos visto,
que por falseados los tengo,
pues todos son testimonios
del Mesías que yo espero,
siendo así, que no han llegado
en los cómputos del tiempo
las semanas de Daniel,
ni hoy en tu venida veo
el horroroso aparato
de relámpagos y truenos
con que le espera Isaías.
PEREGRINO
Es segunda vez viniendo
a juzgar por fuego el siglo.
AFECTO 1.º
¿Luego quieres, según esto,
darme a entender que el Mesías
eres?
PEREGRINO
Tú lo dices.
AFECTO 1.º
¡Bueno!
Pues si eres de David hijo…
SOBERBIA
¡Atención importa en esto!
AFECTO 1.º
…según este testimonio
que traes, ¿cómo añades luego,
que el Mesías eres —que Hijo
ha de ser de Dios— supuesto
que de Dios y de David
implica el que puedas serlo?
PEREGRINO
Como también dice en este
Da otro memorial
David mesmo de mí mesmo:
AFECTO 1.º
Lee
«El Señor a mi Señor
le dijo: “A mi diestra asiento
toma, hasta que a tus pies ponga
a tus enemigos, siendo
escabelos de tus pies”».
PEREGRINO
Pues si en esa parte vemos
llamarme su Hijo y en esta
su Señor, discurso es cierto
que en esa habló como padre,
de quien humano desciendo,
y en esta como vasallo,
sobre quien divino reino.
Con que divino y humano
vienen a concordar esos
dos testimonios. Y más
cuando el de humano te ofrezco
y resguardo el de divino
porque vea el universo,
al ver que entrego lo humano
y lo divino reservo,
que como divino triunfo
y como humano padezco.
AFECTO 1.º
¡Ay de mí! ¡Que a esta razón
qué responderle no tengo!
SOBERBIA
Con ser todo el Judaísmo
de mi soberbia el afecto,
a su argumento turbado,
absorto quedó y suspenso.
APETITO
Y aun yo y todo.
SIMPLICIDAD
Tú no tienes
en esto qué hablar.
APETITO
Sí tengo
si hago lo que otros.
SIMPLICIDAD
¿Qué es?
APETITO
Murmurar lo que no entiendo.
AFECTO 1.º
Contra esa razón, si cuando,
más perturbado el ingenio,
ofuscada la memoria,
confuso el entendimiento,
voy a responder y dudo,
voy a argüir y no encuentro
con las palabras. Y si,
cuando torpe me enmudezco
quiero apelar a las obras,
yendo a enfurecerme, tiemblo.
Pero yo me cobraré
para concluirte, haciendo
experiencias que me digan
si son o no verdaderos
los testimonios que rompo,
pues que no los obedezco.
Vase rompiendo los memoriales
SOBERBIA
¿Qué Peregrino, ¡ay de mí!,
es el que vence mi Afecto?
Tanto, que de mí olvidada,
de mí, ¡ay de mí!, no me acuerdo,
y, entre admirada y absorta,
a los vaguidos del cierzo
de la flor de mi hermosura
tan desmayada fallezco,
que no sé, ¡ay de mí!, no sé
si vivo, o si…!
>Cay a sus pies como desmayada
PEREGRINO
¿Qué es aquesto?
SOBERBIA
¿Qué ha de ser más que a tus pies
dar mi desvanecimiento?
El Afecto me has vencido,
Señor, con tus argumentos
tanto, que la vanidad,
que fue escándalo soberbio
de mi vida, hoy a tus plantas
del viento ruina se ha vuelto.
Mas ¿cuándo desvanecidas
en luz, relámpago y trueno,
vanidades de hermosura
no fueron ruinas del viento?
A ellas no solo, Señor,
postrada me arrojo, pero
con mis lágrimas las baño
y enjugo con mis cabellos,
donde humilde te suplico,
donde rendida te ruego,
tengas lástima de mí
que… Mas ¡no puedo!, ¡no puedo
proseguir! Y pues las voces
son suspiros y no alientos,
entiende tú al corazón
los idiomas del silencio,
que con haberte creído
Hombre y Dios, salud espero
de los delirios con que
hice fantasioso aprecio
de ser soberbia hermosura;
cuyos locos devaneos,
de mi amor propio a tu amor
pasando, serán trofeos
de tu pie en mi vida, como
de tu dotrina en mi Afecto.
PEREGRINO
¡Oh, cuánto en mí puede el llanto!
¡Levanta, mujer, del suelo!
Perdonada estás.
Al levantarla en los brazos, sale el Demonio
DEMONIO
¡Soberbia!
¿Dónde…? Mas ¿qué es lo que veo?
ÁNGEL
Cumplido.
DEMONIO
¿Qué?
ÁNGEL
Que el que al pobre
supo sacar del estiércol,
supo exaltar al humilde
y derribar al soberbio.
DEMONIO
Pues si eres profeta, ¿cómo
no sabes que ese portento…
APETITO
Luego ¿faltará quien haga
el papel del fariseo?
DEMONIO
…que tocan tus brazos es
el más familiar veneno
de la vista y del oído?
PEREGRINO
A sus lágrimas atiendo,
no a sus culpas, quien más ama,
más perdona. ¡Rafael!, puesto
que el primer refugio es hoy
asunto de los progresos
de mi vida, y no hay ya aquí
curación, como viniendo
fueren los enfermos, tú
los has de ir recogiendo
para remitirlos donde
la han de tener.
ÁNGEL
Dos efetos
—ya otra vez lo dije— en mí
son atributos excelsos:
camino y salud. Entrambos
ejercitaré. El aliento
cobra, mujer. Ven conmigo.
SOBERBIA
Bien me estaba yo en mi centro,
pues ya han de serlo estas plantas.
Vanse la Soberbia y el Ángel, y salen el Afecto primero y segundo, forcejeando sobre una bolsa de dinero
DEMONIO
¡De rabia y cólera tiemblo!
Atropella a los dos
SIMPLICIDAD Y APETITO
¡Mal haya el ánima que
le enseñó a temblar tan recio!
AFECTO 1.º
Yo he de cogerle a razones.
¡Suelta!, ¡suelta este dinero,
publicano, que al instante
le volveré!
AFECTO 2.º
¿Qué es tu intento?
AFECTO 1.º
Con él a la vista hacerle
una pregunta diciendo
si es justo darle en tributo.
Si dice que sí, del pueblo
aborrecido será;
si dice que no, le haremos
causa de traidor al César.
¡Suelta pues!
Quítale la bolsa
AFECTO 2.º
Harto lo siento,
que aunque dado ni prestado
va, sino solo supuesto,
basta eso para que yo
le eche aqueste instante menos.
AFECTO 1.º
Pues te precias de tan sabio,
dime, ¿es justo que paguemos
al César esto en tributo?
PEREGRINO
¿He de responder sin verlo?
AFECTO 1.º
Veslo aquí.
Saca unas monedas
PEREGRINO
¿Qué efigie es ésta?
AFECTO 1.º
Del César.
PEREGRINO
Da, según eso,
lo que es de César a César
y lo que es del Cielo al Cielo.
AFECTO 2.º
Ni sí ni no respondió
y no y sí dijo: ¡qué medio
tan prudente hallo!
AFECTO 1.º
No importa,
que si esta experiencia pierdo,
otra habrá. ¡Vente conmigo!
PEREGRINO
No vayas con él, que quiero
que a mí me sigas.
AFECTO 2.º
¡Qué voz
de tan absoluto imperio!
Si haré.
AFECTO 1.º
¿Tras él te vas?
AFECTO 2.º
Sí.
AFECTO 1.º
Mira, Avaricia, que llevo
yo tu dinero conmigo.
AFECTO 2.º
Ese y cuanto yo poseo
—hacienda, casa y familia,
erarios, libros, asientos—
de que hidrópico viví,
y honra y vida, importan menos
que dejar de obedecer
a su voz.
AFECTO 1.º
¡De ira reviento!
Sale el Afecto cuarto
AFECTO 4.º
Pues aquí su Afecto está,
¿qué quieres de mí?
AFECTO 1.º
¿Qué puedo
querer cuando alborotado
de ese ignorado extranjero
mi pueblo está?
AFECTO 4.º
¿Pues hay más
—¿qué te embarazasen eso?—
de hacerle causa de ser
amotinador del pueblo,
y darle muerte? Que yo,
cuando alguien le aclame muerto,
arrancando las raíces
de su dotrina, te ofrezco
con las letras y las armas
ejecutar los decretos
de tu soberbia y mi ira.
PEREGRINO
No blasones, que cuando eso
suceda, sola una voz
postrará tu atrevimiento.
AFECTO 4.º
¿Yo, a una voz postrarme?
PEREGRINO
Tú,
a una voz.
AFECTO 4.º
¿Cómo?
PEREGRINO
Diciendo
Pablo, ¿por qué me persigues?
AFECTO 4.º
¡Ay de mí! Que aun ahora pienso
que la escucho, pues ahora
me parece que me veo
arrastrado de un caballo
que, desbocado en el viento,
lleva mi espíritu a otra
región dando con mi cuerpo
en tierra, donde pasmado,
absorto, confuso y ciego,
la inflamación de la ira
que el corazón en el pecho
me quebrantaba, en piedades
y lástimas se me ha vuelto.
Vase
ÁNGEL
Ven donde [de] esa caída
has de cobrar el aliento.
AFECTO 1.º
Aunque sé que no se da
en lo alegórico tiempo
ni lugar, luces ni sombras
no han de atrasar mis intentos.
Vase
DEMONIO
Ni mis rencores, por ver
que vaya ganando afectos.
Y más cuando el que se ofrece
a la vista es el más ciego
de todos y no tendrá
fácil dél el vencimiento.
Sale la Lascivia con el cántaro, cantando
LASCIVIA
Si de mis ceguedades allá no sané,
sirvan de algo los ojos: lloren, pues no ven;
y en mis errores
sirvan de algo los ojos: pues no ven, lloren.
Mas ¿quién al paso está?
PEREGRINO
Un pobre
peregrino que, sediento,
que le des de beber pide.
LASCIVIA
¿Cómo, si de galileo
las señas tienes, a mí
de beber pides? Pues siendo
samaritana, no tienen
unos con otros comercio.
PEREGRINO
Si tu supieras quién es
quien agua te pide, creo
que no lo extrañaras, y antes
tú a él la pidieras.
LASCIVIA
No veo
que tengas para sacarla
ni vaso ni otro instrumento.
¿Cómo había de pedirla?
PEREGRINO
El agua que yo te ofrezco
es agua viva.
LASCIVIA
¿Agua viva?
Declaradme ese misterio.
DEMONIO
¡Qué extraña conversación!
APETITO Y SIMPLICIDAD
Si tiembla, no sea tan recio.
PEREGRINO
Si haré. Mas llama a tu esposo
que la oiga.
LASCIVIA
No le tengo.
PEREGRINO
Bien dijiste no le tienes,
que tras los cinco primeros
el que hoy tienes no es esposo.
LASCIVIA
¿Cómo me sabes el pecho?
PEREGRINO
Como sé que es tu dolencia
ceguedad.
LASCIVIA
Yo lo confieso.
APETITO
Volverse a la alegoría,
no es apartarse del texto.
PEREGRINO
Yo puedo abrirte los ojos.
LASCIVIA
¿Ya, Señor, qué más abiertos
pues que mis miserias miro,
pues que mis flaquezas veo
y conozco mis errores?
¡Moradores de los bellos
campos de Samaría!...
DEMONIO
¡Calla!
LASCIVIA
¡Llegad todos!, ¡llegad presto!
¡Gran profeta entre nosotros
hay!
AFECTO 1.º
Agora lo veremos.
Sale el Afecto primero, trayendo entre dos a la Gula maniatada, atrás las manos
GULA
¿Dónde me lleváis? ¡Ay triste!
ÁNGEL
Retírate tú aquí dentro
hasta que tus ceguedades
tengan cura.
Vase la Lascivia
AFECTO 1.º
A ti me ha vuelto
otra duda, como en fin
de la ley rabino y maestro.
(Si condena o si perdona,
hoy redargüirle pienso
u de cruel u de injusto).
Convencida de adulterio
está esta mujer.
APETITO
Yo soy
bastante testigo de eso.
AFECTO 1.º
Pues aquí te hallé, ¿qué debe
hacerse de ella?
DEMONIO
Suspenso,
no resolviéndose a nada,
responde con el silencio.
AFECTO 1.º
Vencido está. Mas ¿qué hace?
Hinca la rodilla en tierra el Peregrino y con el dedo escribe en ella, y Demonio y Judaísmo leen lo que escribe por detrás dél
DEMONIO
La rodilla inclina al suelo,…
AFECTO 1.º
…y hecha lámina la tierra,…
DEMONIO
…bien como buril el dedo,
en ella escribe.
AFECTO 1.º
Veamos
qué es lo que dice.
DEMONIO
Leyendo
«El que ajeno…
AFECTO 1.º
…estuviere de pecado,…
DEMONIO
…la ley en ella cumpliendo,…
LOS DOS
la primer piedra la tire».
AFECTO 1.º
Condenando ni absolviendo,
absuelve y condena. Bien
nos ha reprehendido puesto
que los que acusamos, quiere
dar a entender, que debemos
no tener de qué acusarnos.
Otra vez vencido vuelvo.
Vase
PEREGRINO
¿Dónde los que te acusaban,
mujer, están?
GULA
Ya se fueron.
PEREGRINO
Pues entra tú donde puedan
convalecer tus excesos
y no quieras más pecar.
GULA
Pues que la vida te debo,
débate la salud.
Vase
Dentro voces y vuelven, con el Judaísmo, los mesmos acuchillando al tercer Afecto, que sale vestido como antes de bandolero, ensangrentada la cara, y cay herido a los pies del Peregrino.
TODOS
Dentro
¡Muera
el ladrón!
AFECTO 1.º
Ya que al encuentro
aquel tumulto nos sale,
¡corred todos!
PEREGRINO
¿Qué es aquesto?
AFECTO 3.º
Un infeliz que a tus plantas,
ni bien vivo ni bien muerto,
seguido de la justicia,
llega, en el último aliento
de su vida, a que le des
amparo y favor.
PEREGRINO
Teneos,
pues se ha valido de mí.
AFECTO 1.º
Forajido, bandolero
es a quien por orden mía
ministros míos han hecho
esas heridas. Y pues
aún vive, muera a este acero.
PEREGRINO
Tente, pues de mí se ampara.
Quiérele matar el primer Afecto, y amparando al uno con la mano derecha detiene con la izquierda el golpe al otro, de modo que queda entre los dos en forma de † [cruz]
DEMONIO
Parece que en cruz se ha puesto,
guardando a uno, a otro apartando.
AFECTO 1.º
Cuando amparado le veo
dél, es cuando más me admira.
DEMONIO
¿Qué jeroglífico, ¡Cielos!,
es el que miro en los tres?
APETITO
¿Qué ha de ser cuando estás viendo
al Justo entre dos ladrones?
SIMPLICIDAD
Y aún más ves, si ves hebreo
pueblo y gentil en los dos
significados, supuesto
que a uno aparta y a otro admite.
ÁNGEL
Aunque ahora no llegue el fiero
golpe, basta que el amago
se explique para su tiempo.
AFECTO 3.º
Divino te reconozco.
En aqueste último esfuerzo
de mi vida, ten de mí
misericordia.
PEREGRINO
Yo ofrezco
que mi refugio te valga.
DEMONIO Y TODOS
¿Cómo?
PEREGRINO
Estad todos atentos.
¡Género humano!
Sale el Género humano
GÉNERO HUMANO
A tus plantas
estoy. ¿Qué mandas?
PEREGRINO
Que veas,
para que de una vez creas
cuánta es mi piedad y cuántas
son tus dichas, que he ganado
tus siete afectos perdidos,
que contagiosos y heridos
estaban de tu pecado.
Y para que sepas dónde
a curar de su delito
las reliquias les remito,
—ya que la virtud que esconde
esa agua con mi venida
se ha de suspender, de suerte,
que se descubra a dar muerte
el leño que daba vida—
Descúbrese el carro de la laguna y en él una cruz
de los hospicios pretendo
informarte, que han de ser
los que la han de suceder.
Veme, Rafael, diciendo
qué enfermos hay. Iré yo
diciendo dónde han de ir
a sanar y tú acudir
a restaurarlos.
AFECTO 1.º
¿Quién vio
tal propuesta?
DEMONIO
Que me asombre
es fuerza.
ÁNGEL
En los que aquí ves
se explica la Iglesia, que es
primer refugio del hombre.
Descúbrese el carro del hospicio y en él todos los que se nombran, y va saliendo cada uno y pasando con sus versos
MÚSICA Y TODOS
Salud, vida, fama y nombre
todos cobrando a tus pies,
explica la Iglesia que es
Primer refugio del hombre.
ÁNGEL
De una vana presunción,
Soberbia con su hermosura,
Madalena pide cura:
¿Dónde ha de ir?
Pasa la Soberbia
PEREGRINO
A la Pasión.
MÚSICA
A la Pasión.
ÁNGEL
Un publicano —Señor—
padece una hidropesía:
sed de oro. ¿Dónde le envía
de tu piedad el favor?
Pasa el 2.º Afecto
PEREGRINO
Juan, de Dios escribirá
la Divinidad; Mateo,
la Humanidad; y pues veo
que uno a otro la mano da,
justo es que se aúnen los dos
en Juan de Dios. Se le dé
su curación para que
se mejore en Juan de Dios.
MÚSICA
En Juan de Dios.
ÁNGEL
Una ciega, conocidas
sus culpas, Señor, agora
llorando está.
Pasa la Lascivia
PEREGRINO
Pues si llora,
vaya a las Arrepentidas.
MÚSICA
A las Arrepentidas.
ÁNGEL
De un caballo despeñado,
Pablo, el sentido perdió
y en tres días no volvió.
¿Dónde ha de ir?
Pasa el Afecto 4.º
PEREGRINO
Si arrebatado
fue al cielo, donde conhorte
de sus iras el anhelo,
vaya, pues ya llego al cielo,
al Hospital de la Corte.
MÚSICA
Al Hospital de la Corte.
ÁNGEL
Una mujer convencida
(culpa es que no he de nombrar)
tuvo dicha de llegar
donde de ti defendida
fue, Señor.
Pasa la Gula
PEREGRINO
Luego ya dicha
la cura está de su mal:
conmigo dio, al Hospital
vaya de la Buena Dicha.
MÚSICA
Al Hospital
vaya de la Buena Dicha.
ÁNGEL
Un ladrón, ya casi muerto,
misericordia pidió.
Pasa el Afecto 3.º
PEREGRINO
Entre mí y él, pues se vio
herido a mi diestra, es cierto
que mi Madre estaría. Pues
si la pura Emperatriz
ella más pura y feliz
de misericordia es,
y él la pide, ¿qué discordia
le ha de negar que su mal
cure en la Emperatriz Real
Casa de Misericordia?
MÚSICA
Vaya a la Emperatriz Real
Casa de Misericordia.
ÁNGEL
Muchos que en esa piscina
esperando el bien se vieron,
¿dónde irán, ya que vinieron?
PEREGRINO
Al que, antes que mi divina
piedad llegase al portal,
vino, la convalecencia
dé el Imbo; a esotra dolencia,
el Hospital General
de la Iglesia.
Pasa el Afecto 1.º
AFECTO 1.º
Y yo, que Afecto
herido soy, ¿dónde he de ir?
PEREGRINO
Como llegues a pedir
cura dártela prometo.
AFECTO 1.º
¿A quién?
PEREGRINO
A mí.
AFECTO 1.º
Pues ¿quién eres
tú para curarme a mí?
PEREGRINO
Soy el que soy, el que fui,
y el que ha de ser.
AFECTO 1.º
¿Cómo quieres
que crea lo que tan pocos
por ahora creen?
PEREGRINO
Medio haya:
¿Soy Hombre y Dios?
AFECTO 1.º
No.
PEREGRINO
Pues vaya
a la Casa de los Locos.
MÚSICA
A la Casa de los locos.
PEREGRINO
Allí esté hasta que su error
cobrado el juicio se vea,
cuando todo el mundo sea
un rebaño y un pastor.
Pasa el Demonio
DEMONIO
Pues yo también pobre he sido,
¿dónde he de curarme yo?
PEREGRINO
¿Has pedido cura?
DEMONIO
No.
Y no solo la he pedido,
pero no la he de pedir.
Y aunque a ti posible te era
dármela, no la pidiera,
por más que llegue a sentir
tormentos intolerables.
PEREGRINO
También hay casa a tus hados.
DEMONIO
¿Dónde?
PEREGRINO
En los Desamparados,
que allí hay sala de incurables.
DEMONIO
Pues ya que incurable soy,
en algo vengarme vean
de esos Afectos las duras
mejoras de la Soberbia,
Avaricia, Envidia y Ira,
Lascivia, Gula y Pereza.
¿De dónde esos Hospitales
—fundaciones de la Iglesia,
Primer Refugio del hombre—
se han de mantener?
AFECTO 1.º
Espera,
que eso me toca a mí, puesto
que deste imperio cabeza
soy y políticas causas
tocan a mi providencia.
¿De qué se han de sustentar
tantos pobres como intentas
que este refugio remita
donde casa y cura tengan?
PEREGRINO
Del arca de su tesoro.
AFECTO 1.º
¿Qué tesoro? Cuanto encierra
el arca del testamento,
que en ese templo se asienta
de Salomón, has de ver.
Al Propiciatorio entra
desde aquí. Aquella es el arca.
Ábrese un carro y vese el arca y sale de ella un niño con la tabla de la ley en una mano, en otra una vara con un vaso en ella.
PEREGRINO
¿Qué incluye en sí?
AFECTO 1.º
Óyelo a ella.
NIÑO
Este vaso de maná,
esta vara de Moisén y esta
Tabla de la Ley.
AFECTO 1.º
Advierte,
si basta al gasto esa hacienda.
PEREGRINO
Como sombra no, no basta;
como luz, sí.
AFECTO 1.º
¿Dónde?
NIÑO 2.º
En esta…
Ábrese el carro de enfrente y vese en una fuente de taza un niño de cuyo costado salen siete cintas carmesíes, con cruz en una mano y en otra hostia y cáliz.
…fuente en que, por siete caños,
perennemente la Iglesia
corre en siete sacramentos,
cantidades siempre eternas
para el refugio del hombre,
siendo el cumplimiento de esa
piscina, de aquella ley,
vara y maná, aquesta bella
blanca Hostia, este cáliz y este
árbol en que cielo y tierra
se incluyen.
AFECTO 1.º
¡Por no mirarlo,
sobre mí los montes vengan!
Vase
DEMONIO
¡Para mí abran los abismos
de sus gargantas las puertas!
Vase
SOBERBIA
Feliz a quien la Pasión
para su refugio espera.
AFECTO 2.º
Feliz quien en Juan, de Dios
tomará noticias ciertas.
AFECTO 4.º
Feliz quien ya al hospital
de la Corte vio en su esfera.
LASCIVIA
Feliz la que arrepentida
sus culpas llora y confiesa.
GULA
Feliz quien su buena dicha
quiere el cielo que posea.
AFECTO 3.º
Feliz quien en su real casa
la misericordia alberga.
GÉNERO HUMANO
Feliz el que restaurados
a ver sus afectos llega.
ÁNGEL
Y feliz el que consiga
de su error perdón.
APETITO
Y vea
que ha logrado sus deseos…
SIMPLICIDAD
…diciendo a las plantas vuestras:
TODOS Y MÚSICA
Salud, vida, fama y nombre
todos logrando a esos pies,
digan que la Iglesia es
primer refugio del hombre.
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- TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. El primer refugio del hombre y probática piscina. El primer refugio del hombre y probática piscina. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gc0p.0